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Vanity Fea

Personales

Lo que he hecho hoy

He dormido, cosa digna de reseñar últimamente. Me he terminado de leer dos libros. Uno, Blog Story de Cyril Fievet y Emily Turrettini, muy recomendable; comienza con la pregunta "qui n’a pas son blog", y termina anunciando el próximo fin de los blogs, no por fin de la moda sino por su transformación a través de la agregación multimedia. Mucho más interesante de lo que podría parecer un libro introductorio a los blogs. Otro, Will in the World: How Shakespeare Became Shakespeare de Stephen Greenblatt, enfoque biográfico a Shakespeare aunando datos externos (documentos etc.) e internos (interpretación autobiografizante de las obras). Algo que recuerda a la crítica de hace cien años, y precisamente, es tan bueno o mejor como los mejores de aquellos. Y muy globalizador y tridimensionalizador, claro. Ah, también he terminado de leer hoy la History of the Internet de Christos Moschovitis et al. Quizá vuelva sobre estos libros otro día con más detalle. He devuelto dos reseñas para publicación, una vez revisadas (pocos gazapos). He comprado compulsivamente material impreso y grabado, como si me encorriesen: BBC Music magazine, con un disco de Delius et al. incluido; Los Reyes Católicos, de Luis Suárez, serie histórica de kiosco (por cierto, por ahí andan aún a muy buen precio dos libros que debería comprar quien no los tenga: el Diccionario de Filosofía de Ferrater Mora y la Historia social de la Literatura y el Arte de Arnold Hauser: casi dan ganas de repetir...). Y más cosas: el recién salido disco de Carmen París, Jotera lo serás tú, éste in the flesh, y compra virtual con euros reales, en Amazon, el último disco de Savina Yannatou y Verde de Badi Assad. Todos recomendables, espero, por lo que he oído hasta ahora. Y hablando de Amazon: comprobando que sí publican reseñas en español: ha aparecido mi reseña del Ex-Libris de Ross King allí, con un gazapo en el título, por cierto, tengo que acostumbrarme a repasar más online. Pero los gazapos también se perdonan más online.... He intentado cambiar el modo de redacción de este blog en su versión Menace of the Blog para diseñarlo con Microsoft Word, pero no funciona: al transformar el documento en página web no sabe qué hacer con los acentos y se descompone todo. Más suerte en el futuro, quizá. He ido pasando mis favoritos del Internet Explorer, que no deja ver algunos blogs, al Safari, el explorador que traía este ordenador de oficio. El famoso Mozilla Firefox, que tantos elogios despierta, me falla constantemente: lo instalo, y me desaparece al poco tiempo. Misterio, así que lo dejo para sus fans. Me he pasado por Hacienda, sin encontrarme a nadie; he conseguido que una funcionaria me prometa que me devolverán ya lo que me deben de la declaración del año pasado: que se les habían atascado los papeles... Bueno, pues desatascados están, claro que si no me paso no se desatascan, me parece. Y aparte, no he hecho camas, he cocinado, he llevado y traído nenes del cole, les he dado una leccioncita de francés y les he leído un capítulo de Star Wars: El ataque de los clones (es la mitología del siglo XXI, y del XX también...). Nos están perforando la acera delante. He conseguido oir Les Indes Galantes de Rameau pero no ha habido quien oiga Rappacini’s Daughter, de Daniel Catán, ni Obsidian Butterfly. Y las vibraciones no le van, seguro, nada bien a nuestro bonito y vejestorio edificio... Me he carteado con Atlantis y con Ayuda en Acción. Ah, y he mandado también esta carta de aquí abajo. He navegado, surfeado, visto la tele cinco minutos, oído la radio media hora, escrito en blogs (por ejemplo en Por la boca muere el pez). No he hablado con ningun@ amig@. Eso está más difícil. Claro, que estoy de vacaciones... El pobre Pibo ha tenido menos suerte. Ha comenzado el día con un aullido de vergüenza, porque se ha meado en la cama, y luego le han reventado la nariz de un cabezazo en el cole. Pero al final del día me decía que había alcanzado la felicidad, comiéndose su hamburguesa. Y se han dado los pequeños un buen baño y se han ido a dormir felices con su oso uno y su niño gusano el otro. (Álvaro estudiaba: tiene examen mañana. Tendrá que esperar Bleak House).

Hablando del tiempo

Querido Blog:


Aquí en el ciberespacio nunca llueve ni hace frío ni calor, los cuerpos angélicos de los cibernautas se encuentran a salvo de las inclemencias del tiempo, al menos mientras no llegue la conflagración final o el apagón de Internet por algún Hermano Mayor. Y sin embargo, se rumorea que el tiempo es uno de los temas más frecuentes en los blogs (otros son: los viajes a la cocina a hacerse un bocata, los gatos y las compras realizadas por el cuerpo de carne, o por el otro). Pues hale, hoy voy a hablar del tiempo, visto que da mucho de sí, por mantenerme en la línea bloguística media, mientras me compro una gata (ms, ms....). El tiempo existe fuera del blog, y claro, acaba colándose dentro; ya ni menciono el tiempo de días y horas que se va depositando en la parte superior del blog, y sedimentándose en estratos; centrémonos en el atmosférico. Del que se habla, en los blogs y fuera de ellos, cuando no hay nada de qué hablar, o cuando no conoces mucho al contrincante, dos casos que suelen ser el mismo, porque normalmente sí tenemos de qué hablar, pero no con cualquiera, y tú eres cualquiera, querido blog, no te lo tomes a mal; yo sí que tengo tema aparte del tiempo, pero no siempre para tí, y desde luego no hoy, porque hoy el tiempo es tema, no anatema. Estamos entre borrascas, los meteorólogos están criticados, acosados por los hoteleros, a quienes arruinan; no saben qué decir, el tiempo tampoco sabe qué hace consigo; nos dicen por la radio, conforme se desgrana la espiral de provincias hacia el vórtice y culmen madrileño, que sí, pero que no, que un poco, o un rato, pero luego sólo unas gotas, y que en fin, aclárense ustedes, ya verán: esto es tiempo quintaesencial, imprevisible. Luce el sol en Zaragoza, por ejemplo, pero en Sevilla lloran por no poder sacar los pasos (tanto palio y al parecer aún no han inventado el plástico con cuatro palos, o el impermeable a la Dolorosa, que es la solución adoptada por los mañosos maños). Propongo una excursión en moto por los montes, pero me detiene el tiempo: mejor la moto irá al garaje, de hecho mi padre dice que llueve siempre me subo a ella, solía hacerlo. Por lo menos en el garaje no se le subirán encima los fieles al paso de la Cofradía de Cristo Abofeteado. Pero haría más papel trayendo la lluvia, pues el campo está seco, no parece primavera, dicen que es la peor sequía en treinta años o en sesenta. Y sin embargo ayer llovió (nenes, no piséis los charcos); y sin embargo el pantano está casi lleno, cuando estuvo años (y no hace sesenta, ni treinta) completamente vacío; y el canal va repleto hacia el Gállego, será porque hay agua en el otro pantano, o por necesidad de producir electricidad? Niños, no os caigáis al canal al tirar piedras, hay gente que se ha ahogado aquí. Acercándonos a la sierra de Guara, la atmósfera está céltica: nubes bajas rodando, como si estuviésemos en el Mull of Kintyre, claros de sol a través de la neblina, me parece que el Pirineo va a estar nublado, os toca mal tiempo, vais a estar metidos en casa todo el día. Pero nada de eso: hay sol a raudales, mientras dure, porque el valle está encajonado entre montes muy altos, y hay que abreviar la sobremesa por el tiempo, por el tiempo, para aprovechar el sol, y el tiempo, que no siempre está así de favorable, no siempre da tiempo a aprovechar el tiempo. A los españoles, por la tarde, les cuesta reaccionar, y en invierno se les ha puesto el sol antes de que salgan de paseo, cuando oscurece y refresca todos apagan la tele y salen a la calle; hoy no, hay que adelantarse al sol y pasear por la carretera de Orós mientras el tiempo acompañe, pero aunque está soleado hay una nube, diminuta, que nos va siguiendo, interponiéndose entre nosotros (seis mayores, nueve pequeños) y el sol; ¿quizá quedándonos quietos? Time passes slowly up here in the mountains. Estos son los buenos tiempos, los viejos tiempos. Alguien se ha dejado un rifle: voy a buscarlo desandando lo andado, ya no me esperan donde decían, y cuando llego a casa parece que no ha pasado el tiempo, sigue la sobremesa. Pero ya es muy tarde, "pasa el tiempo que vuela", cito en directo, es casi la hora de la procesión, que va mejorando con el tiempo, mientras el tiempo no la estropee... pero dale tiempo al tiempo. Hay un halo alrededor de la luna, eso quiere decir que lloverá. Hasta mañana, a ver qué tal hace.

De todo un poco

Hablando de Joyce, éste recomendaba a sus lectores que dedicasen el resto de sus días al examen detenido de sus obras. Me tienta, como quizá a todo blaggueur, dar el mismo consejo a mis wreaders; y así consigo tener un punto de contacto con Joyce (aparte, jejé, de nuestra común genialidad - I and I, yo y Joyce. An eye for an I, a tú for a tú).

En cuanto al 8 de marzo... tuesday, tuesday. Es tu day today, mujer trabajadora, WW. Arbeit macht frei. Y versavice, ser libre es trabajoso.

En realidad debería decirse "de la mujer asalariada", opino, mujeres trabajadoras todas lo son, bueno, alguna gandula siempre se colará. Al "hombre trabajador" no se le dedica ningún día; "hombre trabajador" sonaría como homenaje al que es especialmente trabajador. Y en estas cosas, aparte de en tantas otras, lo sexos son asimétricos: el día, la noche (¿lo contrario, o parte de?).

Había un cuento divertido sobre esto en una fábula feminista de una escritora norteamericana, a ver si me sale luego el nombre. Iba la cosa sobre Edipo y la esfinge (una vez más, sí, el mito da para mucho). Edipo, ya ciego, se topa por esos caminos con la esfinge; y le reprocha que no le predijese las desgracias que le iban a pasar... La esfinge le dice, "es que en realidad no diste con la respuesta a mi acertijo, aquél de qué animal anda a cuatro patas por la mañana, a dos a mediodía y a tres por la tarde". Edipo: "Cómo que no? Dije que el hombre". Esfinge: "Y la mujer, ¿qué?" Edipo: "Bueno, cuando uno dice ’el hombre’, ya se sabe que se refiere tanto al hombre como a la mujer". Esfinge: "Eso lo dirás tú".

(La esfinge finge, pero también es. Femininity as masquerade. The truth of masks).

Capítulo 400 del culebrón cátedra: solicito al Rectorado copia completa del expediente del concurso oposición, a ver qué se ha incluido allí y qué no. Con respecto a las otras cátedras de Filología Inglesa, las habilitaciones que se han resuelto este mes, ha optado el tribunal por mantenerlas fuera de Internet, así que no circula la información. El año pasado me enteré de dónde se publicaban los resultados e hice circular la dirección por la lista de distribución de AEDEAN, para sofocar y azuzar curiosidades malsanas. Me parece que nadie que sepa los resultados los va a dar a conocer este año abiertamente; sin embargo, nos enteraremos sin preguntar.

Un día hora a hora

 

8 h. existo: monday mon day, es mi día.


9 h. Desayunados y levantados los nenes, transporte en coche hacia el cole, con una amena discusión sobre quién es el responsable de que, como casi siempre, lleguemos tarde.


10 h. Clase de comentario de texto: "Davideis", de Abraham Cowley ("Though no man hear’t, though no man it rehearse, / Yet will there still be music in my verse").


11 h. Café en el Tibet. Hoy me toca solo (el café no: con leche).


12 h. Tutorías, y movimiento de papeles.


13 h. Recogida de nenes del cole, pero alguien (under erasure) ha desaparecido, de momento. Por cierto, todo esto debería estar tachado.


14. h. Recogida del aparato de vídeo de la tienda de reparaciones (60 euros). Había dentro una moneda de 10 pesetas (59 euros 94 céntimos). Compra de 30 bolsas de patatas sabor gamba para que Ivo invite a los coleguis (llevará seis bolsas de compra él solito). Hoy pisto y canelones.


15 h. Mientras llevo a los críos al garaje un taxi atropella a un peatón delante de mí, en pleno paso de cebra; compruebo que no llevo el número de las ambulancias en el móvil, y que encima no llevo el móvil encima. Por lo menos le doy una tarjeta como posible testigo al atropellado, que vive, siente y está aturdido. Compruebo con alivio que durante este minuto de confusión nadie ha atropellado a los míos.


16 h. Pulsando teclas en el despacho y preparando la clase.


17 h. Clase de crítica literaria: "The Critic as Artist", de Oscar Wilde. No hay nada más inflexiblemente lógico que una paradoja. Los interesados en el enigma de la esfinge, pueden consultar allí (y cotejar de paso sus nociones sobre evolución). Wilde sólo oscuramente sabía que sus alegorías anticipaban su propia historia, como en Dorian Gray.

 
18 h. Envío cartas; a una amiga, una postal desde el pasado, fechada en 1985 (broma metafísica). A New Providence envío una actualización de mis datos, para la edición de 2006 de Who’s Who in the World, por el tema de la v.f. A mí mismo (esto es más complicado), una postal electrónica que me ha sido dirigida por lapsus quizá, pero destinada a Ivo (juro que tiene su lógica el envío, y el reenvío).


19 h. Hace frío, y me he dejado la cazadora (y el inmóvil ahí). Porque hacía sol, je. But out, alack, he was but one hour mine; the region cloud hath masked him from me now. Meto el coche dentro de un ascensor, paso por cinco máquinas más y ya estoy en casa, weary with toil. Sesión bibliográfica (Bertrand Russell).


20 h. Conversaciones con mi abogada. (Cf. Andrés Calamaro: "Por ahora, me dice mi abogada / Que por ahora no ha pasado nada"). Ya podemos ver la postal desde casa. Veo cómo los pibes ven Regreso a Nunca Jamás, y compongo the above y lo que sigue.


21 horas. Bañera llena de críos. Cena, y capítulo de Bleak House con Álvaro. Entrevista de Mr Rouncewell con Sir Leicester Dedlock.


22 horas. Más bibliografías (supongo, esto es el futuro, y ya se sabe... our devices still are overthrown; Our thoughts are ours, their ends none of our own).


Por cierto, en qué habré estado pensando todo el día. Y además todo esto pasaba el siete de marzo.



PS: Jorge Luis Borges, "James Joyce":

En un día del hombre están los días
del tiempo, desde aquel inconcebible
día inicial del tiempo, en que un terrible
Dios prefijó los días y agonías
hasta aquel otro en que el ubicuo río
del tiempo terrenal torne a su fuente,
que es lo Eterno, y se apague en el presente,
el futuro, el ayer, lo que ahora es mío.
Entre el alba y la noche está la historia
universal. Desde la noche veo
a mis pies los caminos del hebreo,
Cartago aniquilada, Infierno y Gloria.
Dame, señor, coraje y alegría
para escalar la cumbre de este día.

Ian McEwan, Saturday