Blogia
Vanity Fea

Recuerdos

Diez años de mala prensa

Diez años de mala prensa

Desde la catástrofe del camping "Las Nieves" hace diez años, Biescas ha solido aparecer en las noticias para mal, asociada siempre a ese recuerdo. La noticia de hoy: Las víctimas, descontentas con la DGA tras el anuncio hecho ayer de que se tramitará una indemnización de seis millones de euros por vía parlamentaria.

La catástrofe no hizo que dejase de crecer el turismo en Biescas, o al menos la construcción. Porque cada vez hay menos personas por piso construido en el pueblo: viene a ser como una gran urbanización abandonada. Yo cada vez que voy casi ni me reconozco allí; sólo a medias es el pueblo en el que me crié.

Y sin embargo aún es posible irse a bañar al barranco de Arás con los críos y las culebras. No sé si la gente sigue yendo.

 

Postmodern pelaires



Los Congelados de Teruel

En la cena hablamos de que Ivo tiene la frente fría, luego de escaladores congelados, y así nos cuenta el abuelo un recuerdo de la guerra.

- Lo que más me impresionó en la guerra, que aún me recuerdo, lo que más me impresionó de todo fueron los Congelados de Teruel. Los vi. No sé si eran nacionales o de los otros. Y ójala que no los hubiera visto.
- ¿Y cómo eran?
- Pues estaban todos consumidos. Y no parecían de carne. Parecían de cera. En un hospital los vi.
- ¿Pero estaban vivos o muertos?
- Pues ni vivos ni muertos. O vivos, pero casi mejor que no estuviesen vivos. Estaban todos sentados en la cama, y no podían moverse, ni hacer nada, fijos, sólo hacían un ruido, ". . . iii . . . ihhiii . . . ñiiii . ... iii " Y pregunté a los de allí, "pero bueno . . . ¿qué es esto, quiénes son?" Y me dijeron, - "Son los Congelados de Teruel". Fue una cosa espantosa aquello. Qué pobres gentes. Iban muy mal equipados, sin abrigo, y . . .
- Yo he oído hablar de ellos. Se lo echaban a suertes, ¿verdad?
- Efectivamente. Por la noche, dormían tres juntos abrazados. Y se echaban a suertes quién sería el de en medio.
- Porque era el que se salvaba.
- Si, era el que iba a vivir . . . Lo que más me impresionó de toda la guerra.

 

Tronco del capitán para el 20 de julio

El Lupishome

Estas cosas sucedían en nuestra familia, sé que es difícil creerlo. No me refiero ni siquiera a que la gente por lo general hoy no cree en estas cosas, me refiero a que las asociamos más con películas viejas de terror, no con cosas que realmente creyeras que iban a poder suceder en tu casa, y sin embargo así es. Claro que hablo de personas nacidas en otro mundo y otro siglo.

Pues resulta que necesitaba el hijo mayor, urgentemente, evitar la mili, porque quería irse a América. Si lo pillaban para la mili, estaba aviado, porque entonces era larga (esto era antes de la Primera Guerra Mundial), y necesitaba irse ya. Por fin acabaría yéndose a América, y allá terminó pasando su vida. Y sin embargo aquella vez tuvo que retrasar el viaje, con peligro de no poderse ir, pero era por razones de fuerza mayor. Su madre estaba embarazada, y faltaba poco para el nacimiento del bebé. Tenía que quedarse hasta que naciese la criatura. Porque sólo él podía conjurar el peligro.

El peligro era... que había un riesgo muy importante de que la criatura que naciese fuese un hombre lobo. Un Lupishome, como decían en la aldea. Había que esperar a ver si nacía niño o niña, y entonces se sabría qué hacer. Entretanto había que retrasar el viaje a América... porque hablamos de la época de los vapores de inmigrantes, y de gente humilde; tenía que quedarse porque no podría volver, y sólo el hijo mayor podía conjurar el peligro de tener en la familia al Lupishome.

El hijo mayor tenía muchos hermanos y hermanas. Pero se daba la circunstancia de que ya le seguían seis hermanos varones. El bebé que naciese sería el séptimo varón de la casa. Parecería un bebé completamente normal, pero al ser el séptimo varón correría el peligro de convertirse en Lupishome antes o después. Sólo el hermano mayor podía realizar el ritual que conjuraría el peligro. Y por eso tuvo que retrasar el viaje, con riesgo de ser capturado por las autoridades. Pero como se ve no era una cuestión de poca importancia.

El bebé resultó ser niño. Y tenía los ojos de un marrón muy claro, casi amarillo. ("Tenía ojos de perro", me dicen). Así que cuando nació, el hermano mayor hizo lo ordenado por el ritual: lo llevó a un puente que separaba dos parroquias, y allí conjuró el peligro bautizando a su hermanito él mismo. Luego escapó a toda prisa hacia América. Y pasaron más de noventa años.

Ese niño que nació vive ahora en el último cuarto del pasillo. Me acaba de dar las buenas noches. Al margen de leves episodios de epilepsia, nunca se han apreciado signos extraños en él.

La Gloriosa y los ríos sagrados

Past Life Memories

Ever tried remembering a Past Life? Here are some tips on how to deal with Reincarnation -- by the usual New Age loony*:

(* In this case, Suzy Rigby, "The Natural Path: Remember When" http://www.front-porch.com/showarticle.cfm?FListID=2083, retrieved 2004-05-02):

"So there we sat, the four of us at the dinner table, each of us quietly ruminating on our days, when suddenly, in that tiny 5 year old voice he said, "Mommy, remember when I was big before? I knew you then. Remember mommy?" Trying desperately to keep my fork from falling to the floor, I replied in a seemingly calm voice, "Hmmm... I’m not sure. Do you remember?" And he said "Yes, I was big then, and you were there. Then I went away, and God fixed me up and then I came back to be your little boy."

Welcome to the world of Recalled past life memories. And although I have worked with people for quite some time in this field, it is always a shock when it happens right there in your house, at the dinner table. What do you say? What shouldn’t you say? Is this just a dream? Or is this truly a Past life memory coming to the surface. What is a past life memory anyway?

Past Life memories are stored away in the attic of our unconscious, like grandma’s old lace doilies. Tucked away gently and safely until the day when we may need them. These memories are the keys to the doors of all our experiences since we became a soul. Perhaps you have, at one time or another, met someone for the first time, and felt an immediate closeness, as if you were old and intimate friends? Or perhaps, you have had a great desire to travel to some strange place, or even have traveled somewhere new, only to find that it is so innately familiar to you that you feel immediately at home? These are certainly not uncommon experiences. Utilizing hypnotherapy, specifically Past Life Regression Techniques, we are able to make sense of these experiences, to unlock these doors and recapture the events of our past lifetimes.

Past Life Regression is a very relaxing, soothing, calm state of heightened awareness. The body feels so restful and at peace, while the mind is acutely aware of each event that is occurring. During this state, we are able to access information that is stored in our minds. This amazing journey into our own consciousness opens the door to our soul’s history, discovering what may bring phenomenal change to our lives.

During a regression, you may discover whom you have lived as before, where you lived, and release fears, phobias, or physical conditions that no longer serve you in this lifetime. Regressionists believe that many phobias and illnesses are directly related to a past life, and that uncovering these issues, removing this unfinished business if you will, allows for greater healing and release.

Most of the above is quite true and valid, with one small proviso. There are no Past Lives of course. But the whole of our life is a Past Life. And every new morning is a Reincarnation.

El nombre del padre

Le acabo de preguntar a Oscar cómo me llamo, y esta vez ha sabido darme nombre y apellidos. El otro día resulta que no tenía ni idea, creía que me llamaba "Papá" y punto en el DNI. Si es que la cosa tiene su intríngulis. Yo recuerdo que de crío no tenía en absoluto claro cómo se llamaban mis padres (bueno, hay que reconocer que tampoco lo tenía muy claro esa niña que en la escuela le dio a mi padre un sobre en el que ponía "Don Donangel"). El caso es que sí, a mi padre todo el mundo lo llamaba Ángel, pero ¿era eso razón suficiente para dar por hecho que se llamaba así? A mi madre todo el mundo la llamaba "María Dolores", pero luego resulta que las cartas le llegaban a una tal "Felisa" (que para mayor confusión era el nombre de Tata, la tía de mi madre que vivía con nosotros). Pero no, era a "Felisa Landa", y no a "Felisa Carrera", a quien le llegaban las cartas y los periódicos del Ministerio de Educación (menos las cartas de curas y monjas, que esas sí eran para Felisa Carrera). A mi padre le llegaban algunos periódicos a su nombre "Angel García Pomar", pero otros a nombre de "D. Eusebio Pomar" -- y claro, había razones para la duda. Eusebios no había a la vista; bueno, estaba mi abuela, Eusebia, pero a ella no le llegaba ningún periódico. Total que yo estuve creyendo mucho tiempo que por alguna razón mis padres utilizaban nombres falsos, que se hacían llamar Ángel y Dolores pero que en realidad se llamaban Eusebio y Felisa. Y todo por culpa de los de El Noticiero, que al parecer no concebían la noción de una suscriptora femenina, y cambiaron "Dña. Eusebia" por "D. Eusebio"-- y con razón, pues era mi padre el único que se leía el periódico, y el cartero, que ya lo sabía, se lo llevaba a él y no a mi abuela. También culpa de mi tía Felisa, que influyó en el cura para que, además del nombre de mi madre según el registro, que era Felisa, le pusiera a mi madre lo contrario, o sea, "Dolores" (el nombre por el que seguramente suspiraba ella), y en Dolores se quedó la cosa.

Otas y el Discurso Académico

Acabo de dejar a los nenes en el cole, como todos los días; está a cinco minutos de la Universidad. Hasta a Otas, que es el más pequeño, me he fiado de dejarlo en su fila, de tan ambientado que está y tan responsable que es. Recuerdo que cuando aún no llegaba ni a parvulito, Otas estaba impaciente por ir al cole como sus hermanos. Un día lo llevamos a esperar a Ivo a la salida, y el chaval hizo lo siguiente: como para dar pruebas de que él no estaba fuera de lugar, o que ya merecía estar allí, se cogió un folleto de propaganda que había a la entrada, y se puso a leerlo dando muestras obvias de concentración y de mucha reflexión. Evidentemente no sabía leer aún, pero no quería en absoluto que se le notase. Es conmovedor tanto interés. O igual es que el pobre Otas ya empezaba a interiorizar, por ósmosis ambiental, una de las reglas básicas del discurso académico. Nos dicen Pierre Bourdieu y Jean-Claude Passeron en Rapport Pédagogique et Communication:

"Para admitir la incomprensión, o la comprensión sólo a medias, el estudiante debería apartarse de la luz que tan bien sienta a los entes ideales que los buenos alumnos deben esforzarse por ser, y que el tono elevado del profesor, al menos, da a entender que efectivamente se hallan ante él. El grupo serial de co-discípulos actúa como un censor que obliga a cada uno de ellos a no formular preguntas, por miedo a aparecer ingenuo o ridículo. Imitando al buen alumno --pues todo el mundo puede estar imitando sin imitar a nadie en concreto-- el estudiante se esconde entre el público amorfo del aula". (Traduzco de Bourdieu et al., Academic Discourse; Cambridge: Polity Press, 1994, p. 18).

Una regla básica aprendida en la academia es: hay que fingir que se sabe. Es una regla que no se olvida, y el conocimiento auténtico (que lo hay también) reposa no sólo en el conocimiento real previo, sino también en ese fingimiento, hasta llegar al punto de perfección en que ya no se distingue lo que se conoce de lo que se finge conocer, y nadie, ni siquiera el interesado, nota ya la diferencia.

Re-reading notes

He encontrado en el baúl de los recuerdos unos trabajos de curso que escribí cuando empezaba a estudiar literatura inglesa, y a la red que estan empezando a ir (aunque mi propósito al colgarlos no es ilustrar al mundo, jeje...). Los empiezo a colgar hoy, en un archivo que seguirá creciendo durante unos días, a menos que me vuelva a olvidar de su existencia. Son una colección de resúmenes comentados de varias novelas y narraciones de las que leía durante la carrera, y los titulo por tanto con un título accordingly sosorrio, "Reading Notes on Some English Classics". Allí empezaba a leer (y a veces terminaba de leer) a Sir Gawain, Tomás Moro, Dickens, Orwell, Lowry, Huxley, Joyce... Releer los trabajos de cuando uno era estudiante siempre produce sentimientos encontrados, que van desde el ridículo y la vergüenza (no se sabe si llamarla ajena o propia)– hasta el reencuentro con ingredientes archivados de uno mismo. Aquí hay un trocito interesante sobre Far From the Madding Crowd, de Thomas Hardy.

Bathsheba doesn’t care about the future results of her actions: she thinks she can have fun at the present moment and that the future will come by itself. But it is ourselves who make our own future and that of those around us: each of our actions may leave a long trail behind it, and hurt other people. Bathsheba sends a valentine to Boldwood and then forgets about it. And later she is terrified when she sees the effects of the letter on him. Then she tries to repair that evil by being kind to Boldwood, and gives him hopes of marriage. But that was another false step: when Troy enters the scene she can’t keep that course of action, and Boldwood gets even more hurt. It is only when her turn comes to suffer, when she is despised and abandoned by Troy, that she learns her lesson.


Produce una sensación curiosa leer estas notas tantos años después, después de haber pasado por los quatre cent coups de dramas tremebundos de ese estilo, sin que sirviese de previo aviso lo que uno escribía a los veinte años.

Dónde estará mi amigo Locomotoro

Dónde estará mi amigo Locomotoro

Un artículo de José María García-Hoz en El Correo Digital http://servicios.elcorreodigital.com/vizcaya/pg050429/prensa/noticias/Articulos_OPI_VIZ/200504/29/VIZ-OPI-224.html
habla de la boina de Locomotoro, aquella "boinita colorada", gris para nosotros, que al parecer se alquilaba día a día, porque alguien decidió no comprarla, y acabó costando un pico—un pico que encima Televisión ha pagado dos veces, pues hace poco compraron la boina de Locomotoro para un museo de recuerdos televisivos...

Locomotoro era el actor, y según algunos, antiguo paracaidista, Paquito Cano. Hizo la primera serie de Los Chiripitifláuticos a partir de 1966, y alguien dice en Google que se murió en los años 70, y por eso no apareció ya en la segunda serie. ¿Supongo que será cierto? Locomotoooroooo..... nada, se ha vuelto invisible. Hizo alguna película: Esa pareja feliz (1953), El niño de las monjas (1959), En un mundo nuevo (1972), y otra que no sale en su página web, que existe, en The Internet Movie Database, http://www.imdb.com/name/nm0134354/ Esa que digo es El astronauta (1970), producida por Pedro Masó (http://www.ciencia-ficcion.com/pelis/muchamas/astronau.htm). Siempre se le dio bien lo de desafiar a la gravedad, con aquellas inclinaciones imposibles que eran la envidia de todos, aún más que la invisibilidad.

Hablan del programa de los Chiris, como de toda la cultura popular de los críos de hace unas décadas, en la página web nostálgica ¿Te acuerdas? http://www.teacuerdas.com/nostalgia-series-chiripiti.htm
Añadiré algún dato que falta allí (tengo muchos más, pero me los llevaré a la tumba). Por ejemplo, una estrofa más de los Hermanos Malasombra:

Los hermanos Malasombra
no salimos a pasear
no jugamos con los barcos
ni nos gusta dibujar.
Nos encanta dar vacunas
con agujas de pinchar,
que te duela la tripita
y las muelas mucho más.
Somos malos Malasombra
somos malos de verdad
somos como una espina
que sólo sabe pinchar.
Y más malos que la kina.


Y luego, cuando se convertían en Hermanos Buenasombra y aparecían con trajes de vaquero blancos en lugar de negros:

Somos buenos, Buenasombra,
somos buenos de verdad,
somos una florecilla,
una flor de perfumar.
Somos más buenos que el pan.


O la canción de la caza de burundunes:

Cazar un burundún en el desierto
Cuando se hace el vivo y está muerto
Eso es un acierto
Eso es un acierto.
Ven, ven, ven,
Ven, ven, ven,
burundún
a bailar el surundún.


Yo en realidad era más del Capitán Tan, que era el que cazaba burundunes, y hasta elefantes cuando no miraba la gente. Pero no deja de rondarme por la cabeza aquella otra cancioncilla:

Dónde estará
mi amigo Locomotoro,
dónde estará
mi amigo Locomotoro,
conductor
de todo menos del codo
jugando con carbón
o con carbonilla...


(—el resto se me ha ido de la memoria).

Pobre de él, pobres todos, y qué bien lo pasamos.