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Vanity Fea




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World Trade Center

20070602130521-wtc.jpgAyer fue mi cumpleaños y medio lo celebré, medio hecho polvo que aún estoy con las alergias, a mi cumpleaños entre otras cosas. Me llegaron regalos, unos tipo corbata (gracias, lo cierto es que nunca tengo bastantes)–y otros un poquito más atípicos, como un vídeo por correo de Mélissa cantando una cancion de Balavoine—merci, Mélissa!

Y yo me autorregalé un par de cosillas. La mitad de las obras completas de Cervantes, que tenía la primera mitad y me ha costado años encontrar la segunda. Así que pude leerme sus últimos escritos, como la dedicatoria al conde de Lemos escrita el diecinueve de abril de 1616–cuatro días antes de su muerte y "puesto ya el pie en el estribo" como dice: "el tiempos es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan". Lo leíamos en la Plaza de los Sitios, una tarde preciosa. Habíamos comprado en el Corte Inglés unas delicatessen para la cena, y los chavales estaban echando a volar un avioncito que les había salido de sorpresa. Ah, y nos encontramos a Vicente del molino, que nos dio recuerdos para los de Biescas.

Del Corte Inglés también me regalé, ya puestos, un par de películas: 2046, of which more later, y World Trade Center—me había quedado con ganas de ver las dos, aunque las orientales no me suelen gustar, y las demasiado occidentales tampoco. Sabía que la de Oliver Stone tenía malas críticas: la carátula cita fuera de contexto "Un auténtico espectáculo visual con más cine y emoción..."—y cuando la ves caes en la cuenta de que eso es seguramente lo que falta, según el crítico. Bueno, a falta de drama externo, la película se centra en el drama interno, "como América recupera la fe en sí misma y escapa de su alienación mediante el sufrimiento y el peligro de muerte".

Es la historia de dos policías atrapados en los escombros del World Trade Center cuando se dirigían a rescatar a la gente allí; se ven atrapados sin haber hecho aún nada heroico ni útil, y se preguntan "¿para qué sirve lo que hemos hecho?" Es quizá el mayor interrogante que queda planeando sobre la película. El gran derrumbamiento está bien hecho pero desde la perspectiva de los que lo vivieron desde dentro—desde fuera ya lo vimos todos en directo. Y la película se reduce demasiado a una situación un tanto beckettiana de dos personajes atrapados en escombros, "con un pie en el estribo". Hay largas secuencias movimientos minimalistas en la oscuridad, con el sargento y su subordinado bajando cada vez más las defensas profesionales y sociales, y acordándose de lo mucho que quieren a sus familias y lo importantes que son las cosas simples de la vida mientras se tienen. Eso da lugar a una serie de flashbacks memorísticos en contrapunto a la angustia de los policías enterrados vivos.

Y mientras, también, como tercera línea de acción, la espera angustiada de las familias afuera, preparando la descarga emocional que tendrá lugar cuando los salven... al salir, se filma la escena como la de cadáveres saliendo de la fosa. Porque claro, el la película es de los que se salvan (la excepción) y no de los que no salieron de los escombros. Esos, pulverizados, tienen un interés narrativo más bajo. Y es uno de los fallos de la película, su planteamiento demasiado simple como "una historia de valor y supervivencia" que dice la carátula. Allí aparecen los dos colegas entre las dos torres—una torre de fortaleza moral cada uno, se nos sugiere, aunque por otra parte son sólo tipos normales, eso también está muy enfatizado. WTCLas torres también figuran las barras de la bandera  USA. A pesar de eso, no consigue la historia hacerse mucho más emblemática que la de unos mineros atrapados en una mina, en parte porque jamás nadie discute en ningún momento las causas, autoría, o envergadura del ataque. Eso estaba en el aire en la discusión de alrededor de la película, pero el hecho de que ningún personaje ni dentro ni fuera de los escombros se plantee la cuestión es, como poco, increíble, cuando eso era en ese momento la cuestión básica en boca de todos.

Y así, en un intento de no enfocar la dimensión política del asunto sino a través de la dimensión humana, la película vuelve esa dimensión humana irreal—al menos para el espectador, porque quizá el personaje atrapado en los escombros de hecho no se preguntaba eso. Pero es que en realidad no queremos estar atrapados en los escombros, ni una película que parece hecha desde el shock y la incomprensión: la película definitiva sobre este asunto, si la llegamos a ver, traerá análisis, y perspectivas diferentes, y comprensión panorámica, y será una película abiertamente política, no soterradamente y digo soterradamente, como esta.

Y no pienso en Fahrenheit 9/11 de Michael Moore, porque es un documental, me refiero a una película ficcionalizada basada en los hechos reales. Más se aproximaba a ella United 93, siquiera sea sólo por sus escasos planos mostrando la vivencia de los terroristas—pero esa también estaba hecha todavía desde el shock y la incomprensión, y una perspectiva muy limitada sobre los hechos. Quedan muchas películas por hacer sobre el tema, y sin duda las iremos viendo. Pero en cuanto a perspectivas limitadas, quizá ya se haya hecho con ésta la definitiva.

La cuarta línea argumental de la película es la más anagógica: Dios interviene para desenterrar a los policías (y con ellos a la esperanza de América) a través de un antiguo marine de intensa vocación religiosa: recibe una orden divina, se hace pasar por marine de nuevo, e infiltrándose en la "zona cero" encuentra a los policías cuando ya se había suspendido la búsqueda. Un tipo simplista y eficaz—como si lo que necesitásemos fuese simplismo. Se nos indica en los títulos finales que luego este hombre volvió a reingresar en los marines y estuvo dos años en Irak—como rúbrica final de reacción shockautomática a la americana, una justificación entre líneas de la política de Bush allí, por parte de Stone. Mucho me temo que en Irak habrá perdido el marine (y América) la fe—en los Marines, en Dios y en América.

Peter Bradshaw escribió en el Guardian una reseña más cruel, más divertida y seguramente más ajustada que la mía.



Sábado, 02 de Junio de 2007 12:47. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cine

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