Vanity Fea



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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Semiótica.

22/07/2008

Percepción primigenia

Estos días estoy a vuelta con la Fenomenología del Espíritu de Hegel, que va a ser uno de mis libros de cabecera del verano, para darle vueltas a este post sobre la crítica dialéctica. 

Bien, pues uno de los primeros movimientos de Hegel consiste en desconstruir la "inmediatez" de lo particular, reduciéndolo a lo universal, al concepto y al lenguaje. Es un movimiento que prepara, por cierto, mucho de lo que luego pasará en Derrida por perverso y original—hallar mediación y complejidad y semiosis allá donde otros ven sólo lo simple, directo, inmediato y presente. Gramatología avant la lettre.

Uno de los argumentos de Hegel (también Heidegger avant Heidegger) es etimológico. La percepción no es inmediatez y contacto del sujeto con lo individual y particular sin más, sino que está ya "always already" mediada por el concepto, por lo Universal. Para ello señala que la palabra alemana para "percibir", Wahrnehmen, nos remite a una relación con la Verdad, con la esencia de algo—de lo percibido, una verdad que se encuentra más allá de la particularidad accidental:

"al señalar este pedazo de papel, la experiencia me enseña lo que es de hecho la verdad de la certidumbre sensorial: lo señalo como un "Aquí", que es un Aquí entre otros Aquíes, o es de por sí un "simple estar junto de muchos Aquís"; es decir, es un universal. Lo capto entonces como es en verdad, y en lugar de conocer una cosa de modo inmediato, capto lo que es su verdad, o la percibo (wahrnemen)." (§ 110, p. 66). 

Bien, pues este énfasis en la verdad de lo percibido es propio de la lengua alemana, y subraya un aspecto importante de la percepción. Mi padre reflexiona mucho últimamente sobre esta cuestión heideggeriana, el lenguaje como sedimento y depósito de conocimientos e intuiciones—sobre la cantidad de significados que están ocultos en las palabras, no puestos allí por casualidad, sino por la experiencia colectiva de las generaciones. Y por los accidentes, claro, que hacen que una lengua subraye lo que no subraya otra. Pinker, en The Stuff of Thought, dedica un bonito análisis a destripar y desacreditar la teoría de Sapir-Whorf según la cual el lenguaje determina el pensamiento, pero sobreviven a su análisis muchas de las maneras fundamentales ("obvias" o "redundantes") en las que el lenguaje orienta el pensamiento. Estos saberes etimológicos (e incluso las falsas etimologías a su manera) son una de las maneras en las que se da esa orientación del pensamiento por el lenguaje—al menos cuando la etimología es desenterrada o construida, y nos lleva a relacionar dos conceptos o aspectos de la realidad cuya relación pasaba desapercibida o era captada subliminalmente.

Volviendo (sin haber salido de allí) a estas cuestiones de captar y percibir, observaremos que en el verbo alemán wahrnehmen no sólo está wahr, sino también nehmen, "captar" o "coger" como dice Hegel. Y esta mitad de la palabra sí que la tenemos en común, porque percibir también contiene captar, en su origen latino, "per-capio"—"agarrar por, coger a través de".

La percepción sensorial incluye vista, oído, olfato, gusto y tacto. De estos, dos requieren un contacto y proximidad, el tacto y el gusto. Los otros sentidos actúan "a distancia" del objeto, es un decir. Vemos que la palabra que los engloba a todos, percibir (o "sentir") no remite a la distancia, sino a la proximidad—es decir, reduce la distancia a la proximidad, reduce "ver" a "coger con la vista" o bien "agarrar con el oído". Esto nos lleva al terreno de la semántica cognitiva—ahora hay mucho interés en lingüística (a menudo ignorante de lo ya dicho por Vico) en ver cómo el vocabulario de los sentimientos, o el de la psicología, está construido metafóricamente sobre otro vocabulario más básico, y deriva la expresión compleja de la simple.

Por emergencia necesaria, diríamos, lo complejo tiene que venir antes de lo simple, y sería interesante ver en qué medida puede considerarse que el lenguaje guarda así una huella del propio crecimiento de la complejidad: así, en percibir, el contacto táctil o la apropiación alimenticia (agarrar, para qué) viene primero, y la distancia, la mediación, viene despúes, igual que en las formas simples de vida lo táctil tiene primacía evolutiva sobre lo visual. Como lo visual ("Ah, ya veo") tiene primacía sobre lo conceptual o intelectivo.

(Vaya, veo que en este punto estoy de acuerdo con George Herbert Mead. En el capítulo 2 de su Filosofía del presente que estoy traduciendo, nos dice sobre la percepción que "La experiencia a distancia es la promesa de la experiencia de contacto. El algo que podemos agarrar es la sustancia a la cual pertenecen las cualidades del sonido, el color, el sabor y el olor.")

Una lingüística conceptual bien enraizada (raíces con tierra antes que derivaciones especulativas) tendría así que enlazar de modo consiliente con una teoría no digo ya del origen del lenguaje, sino con una teoría de la evolución de la vida y de la percepción, y con una teoría cosmológica que nos dice qué cosas vienen primero, y cuáles captamos primero.

Pop&Pap: Mamá y mamar, papá y papilla

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Martes, 22 de Julio de 2008 13:30. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Semiótica No hay comentarios. Comentar.


21/07/2008

Escritura e inmersiones

Una foto de Flickr

Domingo 20 de julio de 2008

La mente inmersa en la escritura se crea su propio espacio de orientación, no digo ya en el mundo descrito por la escritura, sino en la misma interfaz que comunica el mundo físico con ese otro mundo significado. Y así el papel, y especialmente la pantalla, se convierten en un espacio donde uno se orienta y se mueve, y que recorre también, asociado al tiempo de la escritura. Supongo que los adictos a los videojuegos tienen experiencias de inmersión mucho más vívidas, pero es curiosos que hasta en un entorno sin imágenes ni virtualidad, sólo de palabras, enlaces, ventanas y espacio en la pantalla, se dé este tipo de inmersión. El aspecto más llamativo es cuando se proyecta al revés, y pasa a otros aspectos de la experiencia— y tienes sueños de navegación en la red, o es el mundo físico el que se textualiza o se cibernetiza, y espontáneamente pasas a establecer relaciones asociativas entre tus movimientos en el mundo y los movimientos en la pantalla.  No me pasa sólo a mí—según parece son cosas por las que van pasando las personas como un trayecto repetido una vez se embarcan en la escritura y en la pantalla. Veo dos ejemplos llamativos, asociados a la natación, en los comentarios de autores de diarios electrónicos en Cher écran de Philippe Lejeune. Una diarista, Nicole Ollier, dice haber reemplazado los largos de piscina, va y ven, por la escritura del diario: "Simple changement de lignes!" y ve que ocupa una función similar en su vida que el rato del baño en la piscina: función de retiro consigo misma, meditación o "inmersión" en un elemento distinto. Otro diarista también observa la misma asociación que se produce en su mente entre la inmersión en el agua y en el espacio de la pantalla en blanco. Pero lo mismo podría decirse de la página. La escritura personal, especialmente la diarística o meditativa, es un espacio de auto-interacción, y en tanto que tal, representa la inmersión en un marco de referencia distinto. No es de extrañar por eso que los diaristas presten especial atención al espacio de interfaz—la calidad del papel en el que escriben, el color de la tinta, los trazos físicos de la escritura manuscrita—o, en el ordenador, la personalización del sitio web con un estilo particular. Es otro espacio en el que entramos a veces, y puede asociarse también a otros espacios propios: el momento del paseo a solas, o el jogging, que también trazan un trayecto. Correr, especialmente, a la vez que es una actividad bien delimitada por movimientos diferentes de los habituales, además también nos sumerge en una dimensión temporal distinta: si corremos, viajamos un poco en el tiempo, hacemos que todo a nuestro alrededor suceda más despacio, y al parar de correr la marcha habitual del tiempo nos atrapa otra vez, nos ponemos al ritmo temporal del resto de la realidad. Con la escritura sobre uno mismo también se entra en otro espacio y en otro tiempo. 

Inmersión, interacción, transición imposible


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Lunes, 21 de Julio de 2008 10:10. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Semiótica No hay comentarios. Comentar.


22/06/2008

Integrationalism, Hindsight Bias, and the Pidgin Primordial Soup

A comment on a post in Babel's Dawn on pidgin languages, language origin and Derek Bickerton's Bastard Tongues. Link-enhanced and expanded.

Also, from the standpoint of integrational linguistics, one might consider pidgin-like babble (nongrammatical, nonregularized, nonChomskian, and with lots of signic interaction) as the primordial soup from which language arose. Grammar, regularity, a fixed vocabulary, etc., are invented later. Which is also a way of saying perhaps that the notion that Indo-European was a "language" in the sense that Greek or Latin or English are languages is a retrospective fallacy, one more version of the hindsight bias.

It would seem that in the origin and evolution of languages, as in the origin and evolution of biological species, hybridity is the rule rather than the exception. Purity—relative purity—comes later, strange as it may sound. Grammatical purity, racial purity, etc.—are constructions, some are planned and man-made (as in pedigree dogs, academic grammars, etc.); others are the spontaneous result of historical isolation and community dynamics. On the primordial hybridization of genetic lineages, see this article by Carl Zimmer.

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Domingo, 22 de Junio de 2008 15:11. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Semiótica No hay comentarios. Comentar.


09/06/2008

Nuevo artículo en el SSRN


O sea, el Social Science Research Network. Donde se nos dice que nuestro Posicionamiento como Autor es el número 12284 de entre 94640 que allí publican.

Hoy añadimos "Out of Character: Narratology of the Subject and Personal Life Stories / Out of Character: Narratología del sujeto y su trayectoria vital." PDF aquí: http://ssrn.com/abstract=1142863

Se habla allí de Borges, además de lo que nos contaba el post original sobre Hemingway, sobre Nabokov, y sobre nuestras vidas entendidas como narraciones en curso. Y entre pitos y flautas, explicitación de referencias, notas y bibliografía, se nos transforma un post en un artículo de 15 páginas. Por abreviar, claro—el tema da para muchísimo más.


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Lunes, 09 de Junio de 2008 20:24. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Semiótica No hay comentarios. Comentar.


05/06/2008

Project Narrative Bibliographical Wiki

Una nueva página lanzada por el grupo de la Universidad de Ohio: Project N Wiki. Para clasificar referencias bibliográficas (¿y webliográficas?) sobre teoría narrativa. Más competencia para mi bibliografía—y competencia competente, claro... Claro que mi bibliografía tiene otras secciones sobre el resto de la realidad aparte de la narratología y la filología. El que mucho abarca no para de bogar. Así que (de perdidos al río) igual hasta les colaboro en su bibliografía—qué digo, nuestra, que he solicitado ya darme de alta como wikiero autorizado. Por cierto, también me he hecho miembro de pago de la Society for the Study of Narrative y me ha empezado a llegar su revista Narrative.

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Jueves, 05 de Junio de 2008 08:12. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Semiótica No hay comentarios. Comentar.


28/05/2008

La índole y volumen del libro

Sorprendente la definición de libro de la Real Academia Española en su diccionario en red (vigésimo segunda edición)—obra que no sé si será un libro o muchos libros o ningún libro...

Desde luego la versión en papel que tengo (vigésimo primera edición, dos volúmenes) no contemplaba explícitamente la posibilidad de libros electrónicos o libros en red—un libro eran muchas hojas cosidas o encuadernadas—aunque éstos podían caber en la segunda acepción, a saber "obra científica o literaria de bastante extensión para formar volumen"—si es que lo electrónico forma volumen. Vamos, que con esa definición estaba muy fácil el decir que un texto electrónico no puede ser un libro.
ebook
Veamos y apostillemos la nueva definición pergeñada por nuestros Inmortales, ahora que tienen red y diccionario electrónico. Primero, según el buscador, no existe la palabra "Libro", pero hay otra muy parecida, que quizá sea la que busque usted: "libro". En rojo, el texto de la Academia, y mis comentarios (aclaratorios o pugnaces) en cursiva cuchicheadora.

libro.


(Del lat. liber, libri).
(... será más bien de librum... que hoy estoy picajoso)

1. m. Conjunto de muchas hojas de papel u otro material semejante que, encuadernadas, forman un volumen.
(¿O dos, como el diccionario de la Academia? Ni entrar quiero a mirar la definición de códice, volumen o tomo. Quedémonos con que un libro puede estar en blanco, entonces, o ser un libro de fotos. No es para nada un escrito, sino meramente un encuadernado. Ahora habría que ver si
si las páginas web son suficientemente parecidas a las hojas de papel, o si se puede encuadernar un montón de pdfs, "material semejante al papel", en un disco duro o en un sitio web. Las semejanzas son libres, y a muchos efectos, semejantes son. A otros, no. Los límites de esta acepción son borrosos—por no hablar del muchas. Todo es borroso en la vida).

2. m. Obra científica, literaria o de cualquier otra índole con extensión suficiente para formar volumen, que puede aparecer impresa o en otro soporte. Voy a escribir un libro. La editorial presentará el atlas en forma de libro electrónico.
(Alguien les dijo, su conciencia quizás, que esto había que corregirlo. Según la definición de la anterior edición eran sólo obras científicas o literarias. Jamás la guia de teléfonos o un "libro" de cocina. Ahora sí, pero se han ido a la otra esquina. Ahora es una obra "de cualquier otra índole". ¿Se presupone en todo esto la palabra "texto escrito"? Uno diría que sí, pero vaya usted con presuposiciones a los juzgados. Veamos... ¿es una
obra cinematográfica ("cualquier otra índole") un libro? Desde luego, si bien no aparece impresa, sí puede aparecer en cualquier otro soporte, por ejemplo una cinta, o por ejemplo un disco—como cualquier otro libro. "Voy a esculpir un libro—sus bellos volúmenes." Observemos que se han introducido ejemplos aclaratorios, incluso sutilmente aclaratorios. El libro que "voy a escribir" igual nunca lo publico. Vaya, se quedará en mi ordenador, pero será un libro. Al menos será un texto con letras. La sutileza del otro ejemplo, el del atlas, es que aparte de introducirnos gráficos y mapas explícitamente, introduce algo más de tapadillo la noción de producto comercial de una editorial—y aquí llegamos a los ISBNs y otros criterios cualitativos/comerciales que aún reinan, y cómo reinan, en nuestro panorama conceptual sobre lo que es un libro. Por ejemplo, ¿es esto un libro? ¿O esto otro?—el blog, digo: ayer recogí dos volúmenes de mi blog de la encuadernadora, unas 600 páginas correspondientes a 2007. Volumen sí que tiene (seis tiene ya, unas 1800 páginas impresas) pero claro, no lo vende ningún editor. ¿Hará falta el aval de un editor para que sea un libro? ¿Que sufrague su coste con sus perricas? Bueno, entonces lo sufraga Blogia, que me lo edita gratuitamente, o la Universidad de Zaragoza, que también le da soporte—aunque algunos no lo soporten. ¿Será necesario que el libro requiera un desembolso mínimo por parte del editor? Me parece que esta conceptualización es, por así decirlo, obsoleta. Tendrá que tener en todo caso (como criterio mínimo de calidad) el aval de alguna opinión que lo apoye, al margen de su autor. Mi tesina sobre Dickens sí es un libro según ese criterio, pues recibí por ella el Grado de licenciado, la califiacación de Sobresaliente cum laude, y, es más, el Premio Extraordinario de Licenciatura. Menos da un editor. Esta otra cosa, por su parte, Objects in the Rearview Mirror May Appear Firmer Than They Are, ha pasado por capítulos por un buen número de peer reviewers. Entonces, ¿es un libro? ¿Que no tiene ISBN? Pero si me lo puedo sacar en un pispás, por Dios. Además, el ISBN es un identificador comercial, y yo regalo mis escritos. Será que no valen nada. Por libro se entiende siempre, en mayor o menor medida, libro publicado por una editorial de prestigio... Claro que también es cierto que el prestigio lo recibe de sus autores—la editorial de prestigio es una compleja sociedad de aval mutuo, como la Academia).

3. m. Cada una de ciertas partes principales en que suelen dividirse las obras científicas o literarias, y los códigos y leyes de gran extensión.
(Ya. Libro IV de la Eneida, Libro XII del Paraíso Perdido, Libro III de Vanity Fea... Ups, no, que en esta acepción no entran las obras "de cualquier otra índole"–sólo las científicas o literarias. Aunque sí es obra literaria mi blog en el sentido de referirse a la literatura, y también, por qué no, en el sentido de que "emplea como instrumento la palabra" o es obra "en la que caben elementos estéticos" (admitiendo que su estética sea discutible y discutida). En cualquier caso, cuando en SIDERAL, nuestro archivo de producción científica, te preguntan "cuántos libros has escrito" no se refieren a esta acepción, sino a libros libros... Bueno, en realidad no sé a qué se refieren. De eso iba en parte este post o libro).

4. m. libreto (‖ obra dramática).
(Sófocles y Shakespeare, autores de libretos. El libreto Macbeth, en el que basó su libreto Francesco Maria Piave su libreto para el Macbeth de Verdi).

5. m. Contribución o impuesto. No he pagado los libros. Andan cobrando los libros.
(Paul Ricoeur decía que no hay metáforas en el diccionario; se precipitaba. Metonimias también hay, como vemos. Igual para tener un libro publicado alguien tiene que pagar los libros...).

6. m. Der. Para los efectos legales, en España, todo impreso no periódico que contiene 49 páginas o más, excluidas las cubiertas.
(Impreso... ¿impreso? ¿O "escrito producido con tecnología de reproducción textual literal"? Me temo que cuando se lo pregunten al Sr. Juez le llegará de nuevas. Cada vez. Y si se le ocurre nos vendrá a vueltas con el ISBN, aunque el Diccionario no lo mente ni nos aclare si la ley o la SGAE lo requieren. Total, que acabo de echar un vistazo a mis "artículos"—si es que son artículos—del SSRN, y al menos este de "Los blogs y la narratividad de la experiencia" resulta que es un libro, pues pasa de 90 páginas).

7. m. Zool. Tercera de las cuatro cavidades en que se divide el estómago de los rumiantes.

(Esto está más claro. De estos aún no tengo—aunque mira que rumio).

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Miércoles, 28 de Mayo de 2008 20:36. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Semiótica No hay comentarios. Comentar.


08/05/2008

Look at That!

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Edmund Blair Bolles has been emphasizing in many posts of his blog Babel's Dawn the primacy of the linguistic function of directing someone's attention in order to explain the origin of language. In his post "Speech Includes Gesture" he comments on a paper by Simone Pika which compares children's and apes' use of gestures. He argues

"that the really peculiar aspect of speech is the presence of what this blog calls the speech triangle, and what Pika calls triadic form. That is, humans are peculiar in having a speaker, a listener, and an outside topic.

Dyadic gestures—actions used to attract attention to the actor—are common enough among apes, but informative triads among apes in the wild are almost unknown. (The one exception: a free bonobo once was observed probably pointing out human observers hiding in the bushes.) Pika says a little ambiguously, “It is therefore quite puzzling why only human beings comment on outside entities simply to share experiences.” I would put it a little differently. It’s quite puzzling how we came to comment on outside entities when no other animal seems to share the need. Once we can give a solid explanation for that puzzle, we will have come a long way in understanding why humans are different.

Because of the thoroughness of the Pika’s review I feel confident in taking the dyadic/triadic distinction as settled. A human peculiarity is our interest in and attention to neutral topics that have nothing to do with the brute facts of survival."

My commentary:

Quite illuminating. I would like to point out (ahem) that the ability to point outside the situation of dyadic interaction in a "triangular" way, peculiar to humans, has to do with the peculiar specular quality of dyadic communication. That is, if I am interactant A, I can only point out C to interactant B once I can take for granted that B can see what I can see, that is, that B is a subject like myself and constructs a perceptual world much like mine but "mirrored" (in the sense that he recognizes me in the same way). Some philosophical reflections about mutuality, the Other, and reciprocal recognition would seem to stretch their roots back to some neurological mechanism which allows this specularity (and I'm thinking of mirror neurons). In a nutshell: the third in question can only appear in a process of interaction which is mutually reflexive (Ok that sounds redundant, but then reflexivity leads you into infinite regress, unless you bring in some third element into the situation, that is).


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Jueves, 08 de Mayo de 2008 23:43. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Semiótica No hay comentarios. Comentar.


24/04/2008

The subject of the subject

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Para quien le vaya el sujeto y sus sujecciones, en especial visto por este sujeto—y por Erving Goffman—acabo de colgar este artículo sobre el tema (on the subject): "Goffman: La realidad como expectativa autocumplida y el teatro de la interioridad" —en el Social Science Research Network. En realidad, también va de la realidad, de cómo ésta se sujeta (malamente) en las mentes, y de cómo (al contrario que Jehová) somos y no somos quienes somos. Y de cómo representamos, para los demás y para nuestro público interior, el papel que nos va tocando: el papel de nosotros mismos—pues no soy yo el único que lo hace tan teatralmente.

Bueno, pues de eso va.

Como de costumbre, lo que subo al SSRN es una versión rehecha, repegada, revisada y academizada de posts que ya he publicado aquí antes. El título y resumen están en inglés, pero el artículo está en español (como casi todos los que subo). Bien me critican que sea prolijo en mis posts, pero es que entre pitos y flautas así me sale un peipa de veinticinco páginas veinticinco.

Al público necio y sabio le doy un papel,
Y cada uno haga lo que quiera con él.

Pero ojo los dedos... que es papel virtual: la celulosa no va incluida.

Y oye, qué pocos me dan las gracias. No me extraña que, el que pueda, cobre.

 

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Jueves, 24 de Abril de 2008 20:58. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Semiótica No hay comentarios. Comentar.


09/04/2008

Language, feedback, interaction

20080409212530-2344304860-bcda3430ab-m.jpgA comment to Babel's Dawn on the origin of language.

"Language may have evolved us as much as we evolved it." — That can be taken for granted. Language provides a basic tool to organize and coordinate action, past, present and future - and it is through coordinated action (that is, social interaction gone rampant) that human groups become more complex, divide work, communicate, exchange, create traditions and cultural objects, and globalize economy. Of course each of these steps acts back on language, developing it as needed to accomodate a new situation. It is this process of continual feedback of new situations on the established language and social processes that characterizes human reality. It is a continuous process, but if one had to look for a kind of jump anywhere, I would look for the origin of what linguists call the double articulation of language: the double level structure of standard sounds to make words, and of words to make phrases. Show the mental makeup that allows these signs to be treated in an isolated way, and combined, and you will have given much insight into the device that hand-started the whole cultural dynamics.

Or the whole cultural dialectics of emergence. Including the turning back of language on itself, to represent and analyze language.

Er—guess I meant to write "the device that jump-started the whole cultural dynamics". But hands may have had something to do with it as well.


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Miércoles, 09 de Abril de 2008 16:34. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Semiótica No hay comentarios. Comentar.


04/04/2008

Current Recursions

20080404174549-2343474569-29c329ef17-m.jpg"The recursive property briefly outlined earlier ...  may be a distinct human property". Chomsky's notion that the recursive potential of human language is an evolutionary breakthrough in communication was under attack in the recent Barcelona conference, according to this post in Babel's Dawn, "Recursion can be a 'side effect'":

A few hours after Derek Bickerton argued that recursive processes are not needed to generate sentences, Joris Bleys argued in a workshop that even if they are needed they require no special evolutionary jumps to appear. Recursion (the transformation of preliminary phrases into final sentences by embedding some preliminary phrases into others) can simply be a side-effect of trying to keep linguistic knowledge as simple as possible. If the Bickerton and Bleys papers stand there seems to be no syntactical reason why language should be limited to humans.

This last perspective comes from the field of artificial intelligence. The paper on recursion and evolution by Chomsky et al. is here. My comment to the post in Babel's Dawn:

OK, a formal account may be given of how to generate a grammar with minimal ingredients. Chomsky would be happy enough with that. There remains though a case for evolutionary discontinuity, since the interpretation of these recursions and ever more complex boxings requires a processing ability that animals do not have. The ingredients of the grammar are simple enough, but their combinations soon become unwieldy for a parrot's brain to handle. This account of grammar still requires an ability to draw imaginary mental frames around formal units - a framing ability of the mind which is beyond the abilities of animal brains. Which is the neural mechanism which allows this complex framing? How did it develop? There's some kind of discontinuity there, even though the mechanism may be based on more basic or general cognitive abilities.

Babel's Dawn: I have no trouble with the notion of “discontinuity,” if it means that there is some fundamental break between what humans do and what other animals can do. I balk at the idea that we must have “an ability to draw imaginary mental frames around formal units,” because the argument assumes the reality of those formal units. They may be real, but I see no reason to assume as much from the outset. The history of science is full of abstractions (including the gravitational force) that once were taken to be real, but were not. Questions like <> and <> strike me as off target precisely because they try to explain an abstraction rather than a phenomenon.

JoseAngel again:

But that's what the whole thing is all about—abstractions, the ability to see either "two" or "one plus one" in something which is the "same" phenomenon. Or, to put it otherwise, to see that "1+1" both is and isn't "2". Frames may be imaginary, but they do acquire a substantiality, and semiotic phenomena are phenomena all right.


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Viernes, 04 de Abril de 2008 17:45. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Semiótica No hay comentarios. Comentar.


29/02/2008

Narratologying

A photo on Flickr

 

Estoy empezando a dejar mis primeros comentarios en el Narratology Weblog de Oujaiou, por ejemplo a este artículo sobre las lecturas críticas historicistas, las formalistas, y las popular-emocionales.

Y siguiendo en lo mismo he colgado en mi página del SSRN un nuevo viejo artículito revisado sobre la narratividad y el papel en ella de la crítica: "Emerging narrativity."  Me han comunicado los robots, por cierto, que un par de artículos míos están entre los favoritos de su categoría en esta web. Tampoco hace falta mucho esfuerzo para llegar a ese pódium: en total se habrán bajado la gente poco más de doscientos ejemplares de mis artículos. Y leer leídos... yo calculo que si llegan a la cuarta parte aún iríamos bien. Y citar citados, no me hagan reír, que me doy pena. El futuro no nos recordará.

Otra más de la misma, nos dice mi coeditor John Pier que por fin por fin ha aparecido (y en febrero, según previsto) nuestro célebre libro Theorizing Narrativity. En Berlín y Nueva York. Ahora sólo falta que aparezca por aquí cualquier día.



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Viernes, 29 de Febrero de 2008 10:08. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Semiótica No hay comentarios. Comentar.


01/01/2008

El anclaje narrativo

Cada cual celebra el año nuevo a su manera. A mí me ha dado por inaugurarlo inventándome un nuevo concepto narratológico: el anclaje narrativo. Tiene algo que ver con otros conceptos ya existentes (pauca nova sub sole) como la teoría de la interpretación, la metanarracion o la intertextualidad, pero intentaré darle un toquecillo personal.

Y relacionarlo con y diferenciarlo de otro concepto primo hermano que podemos llamar el anclaje discursivo—siendo la diferencia específica, claro, que el primero atañe a anclajes específicamente narrativos.

El anclaje discursivo, sobre el que habrá que volver más adelante, se referiría a la manera en que un determinado texto o discurso se engarza con la producción discursiva global. Nada menos. El anclaje es una operación teórica efectuada por un estudioso de estos anclajes. Pero determinadas maniobras de anclaje discursivo pueden encomendarse (implícita o explícitamente) al lector u oyente, y parte de ese anclaje lo puede realizar expllícitamente el propio discurso, con maniobras retóricas y modalidades específicas según los géneros que aquí dejaremos sin determinar, y sólo con una vaga promesa de volver sobre ellas, y sobre las maneras en que se han tratado teóricamente en lingüística, teoría literaria, filología… Y sirva esta vaga alusión a un futuro y un pasado como ejemplo práctico de anclaje discursivo efectuado por un determinado discurso.

El anclaje discursivo (o el narrativo) propuesto de modo explícito y reflexivo por el propio discurso puede ser aceptado, completado, matizado o contestado por el anclaje discursivo/narrativo que efectúe un analista crítico o, de modo más espontáneo, por el que efectúe un lector o espectador para sí durante el proceso de la lectura o recepción.

La ubicación de una palabra en el contexto de la Palabra Humana, o de una enunciación en la Galaxia de Enunciaciones puede parecer una cuestión que ofrece un panorama (potencialmente) de proporciones colosales: un marco teórico, éste del anclaje discursivo, del cual el anclaje narrativo sería un rinconcito local, como una  simple carretera específica en la maraña de carreteras que cruzan los países.

Pero la cuestión de la especificidad narrativa, según cómo se atienda a ella, tiene la entidad suficiente como para convertira en una maraña propia de relaciones, sólo parcialmente coincidentes con las relaciones discursivas y no necesariamente de proporciones menores, ni menos descaradamente ambiciosa en cuanto a los amplios horizontes que nos abre para la reflexión.

 En efecto, si en el anclaje discursivo una palabra nos remite a otras palabras (según explicaba Bajtín en su teoría de la polifonía textual), en el anclaje narrativo tal como quiero definirlo una narración nos remite a otras narraciones y fenómenos protonarrativos que pueden ser de naturaleza verbal o no verbal—manteniendo así la voluntad interdisciplinaria de la narratología como parte de una semiótica interdisciplinaria.

Hemos (mayestático) hablado en otro sitio de procesos, representaciones, narraciones y narratologías. Puede resultar útil demarcar estas cuatro fases, niveles o marcos de referencia para la discusión del anclaje narrativo.

Tomemos como marco global unificador y trasfondo de toda narración lo que es la mayor master narrative (en absoluto decaída, al contrario de lo que nos podría hacer pensar Lyotard). Me refiero al proceso global del tiempo—el único tiempo existente, ligado a la existencia del cosmos, como base última de todo anclaje. Se me dirá que hay muchas versiones de ese tiempo: desde las cosmogonías y teogonías tradicionales hasta las actuales Historias del tiempo como la de Hawking (y, generalizando, el discurso científico). Ante esta variedad, una labor del anclaje narrativo puede consistir en proyectar intertextualmente unas historias cósmicas sobre otras, ubicar unas con respecto a otras, y por qué no, elegir una como marco principal, la "verdadera" historia del tiempo, en el seno de la cual surgen las otras como versiones ideológicas o aproximaciones. Hay aquí un elemento de relativismo heurístico, pero difícilmente podrá una narratología que se pretenda intelectualmente poderosa acudir a versiones míticas de los procesos cósmicos. Es con la ciencia, y sobre la ciencia, con quien hay que entablar un diálogo metodológico y filosófico—ahora bien, teniendo en cuenta que hay una ciencia de la ciencia misma, una teoría cultural de las funciones y límites de la ciencia. En este sentido, una narratología de los procesos debe tener una orientación filosófico-científica.

Una narración determinada puede presentar puntos de anclaje a este nivel cosmológico por así decirlo, ubicando su pequeño modelo o representación temporal en relación a la naturaleza misma de la temporalidad y a la naturaleza procesual del Universo. Y un analista puede completar o modular esta caracterización reflexiva de la propia narración, por ejemplo desmitologizándola, sustituyendo por una versión científica del tiempo y el cosmos la versión mítica que una determinada narración propone.

El tiempo "cósmico" al que nos hemos referido es un tiempo concebido al margen de las representaciones temporales que de él hacen los seres vivos en general o los hombres en particular. Una frase ésta que precede tan paradójica como ésta que le sigue, a buen entendedor. Quiero decir que naturalmente no es posible concebir ningun proceso temporal al margen de nuestras propias potencialidades, capacidades o esquemas de percepción temporal. Y hay aquí una semilla de reflexión para el papel de la representación, y de la reflexión sobre ella, en la emergencia de los fenómenos temporales. Hay tiempos más básicos, más animales, y tiempos más elaborados, y tiene sentido distinguir entre unos y otros como si los primeros fuesen más inherentes al cosmos mismo, y los segundos más mediatizados por las capacidades y culturas específicamente humanas. Pero evidentemente hay que estar atentos a la  manera en que los descubrimientos sobre la experiencia temporal de los animales, o sobre el papel estructurador de la memoria, van modificandoo sustancialmente nuestra concepción de qué es lo que es el tiempo que existe independientemente  de su percepción. Remitamos, por ejemplo, a las reflexiones sobre la naturaleza y modo de existencia del presente, el pasado y el futuro en la Filosofía del presente de George Herbert Mead.

Un fenómeno procesual que afecta tanto al primer nivel como al segundo (pongamos: tanto a la historia del cosmos como al desarrollo de capacidades de representación temporal) tiene especial relevancia: el estudio de las formas vivas capaces de realizar tales representaciones, o temporalidades de segundo nivel si se quiere. Es decir: la teoría de la evolución, y dentro de ella, la teoría de la evolución de la consciencia, culminando (sí que digo "culminando") en la teoría de la evolución de la inteligencia humana.

Con el tiempo "percibido" entramos pues no sólo en una nueva fase de consideración de los fenómenos temporales (y añadimos una nueva cimentación a lo que ha de ser una narratología temporal) sino que nos vemos obligados a volver continuamente a la fase anterior para reformularla y reconsiderarla dialécticamente. Porque en ese "tiempo al margen de la percepción y de la cultura" ya están siempre, cómo no podrían estarlo, nuestra percepción y nuestra cultura. Por ello volvemos a toparnos con la cosmología en todos los niveles de consideración: primero como hecho y marco global en el que vivimos, pero más adelante como fenómeno discursivo (el discurso de la cosmología) en el marco de una cultura o contexto intelectual determinado.

Volvemos a recordar que una narración puede referirse (o no) explícitamente a este segundo momento de la narratividad, para anclarse en él—o puede quedar remitido este anclaje a protocolos de recepción bien establecidos culturalmente, o puede ser un analista o crítico quien efectúe explícitamente el trabajo de anclaje, remitiendo los fenómeno de una narración relativos a la percepción y establecimiento de procesos a lo que es una teoría general de la percpeción de semejantes procesos. Habría que reescribir desde este punto de vista la teoría del punto de vista, perspectiva o focalización—por ejemplo.

Hemos hablado del papel central de una cosmología y de una teoría de la evolución/teoría de la consciencia para la fundamentación de los anclajes narrativos a los que nos referíamos. Bien, pues el siguiente nivel de consideración ya es una teoría de la historia humana—la historia de la especie como marco para la historia de las culturas y de los fenómenos comunicativos específicos que en ellas se dan. Las culturas están asentadas, desde un determinado punto de vista, en capacidades y procesos comunicativos y representacionales. La aparición del lenguaje, y la historia del mismo, es un marco de referencia crucial a tener en cuenta, pues aquí ya entronca el anclaje narrativo con el anclaje discursivo que antes mencionábamos (y pido disculpas si ahora parece más pequeñito aquel magno panorama de Todas las Enunciaciones, comparado con una narración más larga). Una historia del lenguaje que como sabe cualquier filólogo, de los que aún quedan por ahí, que es inseparable de la historia de la escritura y de la literatura. Que son otros tantos marcos posibles de anclaje para fenómenos narrativos.

No olvidemos entretanto que al margen de la Teoría de la Historia de la Escritura o la Teoría de la Historia de la Literatura que tenga el analista a la hora de valorar una narración, el propio autor, y otros analistas, pueden tener Teorías de todo ello (por no mencionar teorías de la evolución cultural humana) distintas, por lo que el conflicto de las teorías y la confrontación crítica es inherente a toda discusión de estos anclajes narrativos de un texto dado en una Textualidad o Realidad más amplia.

Entre estas teorías narrativas de la Historia hay que destacar (y relacionar con esto la historia de la literatura, la comunicación, etc.) la interpretación de la historia como una gran narrativa continua: ya sea la Fenomenología del Espíritu de Hegel o el evolucionismo cultural que explica desarrollo de la consciencia y las formas del conocimiento como fenómeno emergente. Una narrativa con lazos posibles a establecer con teorías de la organización económico-social:  la Historia como narrativa de la globalización, o de la división del trabajo, o de la especialización de la producción y distribución comercial. Y de ahí a otras Grandes Historias más concretas: el desarrollo del capitalismo/liberalismo en oposición a las estructuras y relaciones feudales, el colonialismo/postcolonialismo, la difusión de modelos culturales, lenguajes y procedimientos occidentales u orientales…. Pero dejo esto de lado para ir terminando con una alusión más específia al desarrollo de la narración. (Y de la narratología como su sombra).

En el seno de una historia de las enunciaciones, y de una historia de la literatura, los anclajes narrativos ya toman formas más conocidas o familiares: la intertextualidad, la teoría de los mitos de Frye, etc. Hay que recordar sin embargo que estas intertextualidades se asientan sobre una base más fundamental de fenómenos temporales y procesos que, conceptualizados de diferentes maneras, realimentan constantemente las narraciones aportándoles elementos no previamente textualizados, ajenos a la literatura o al lenguaje, pero propios de la acción y de otros procesos comunicativos. Procesos que naturalmente pueden alcanzar representación consciente o textualizada (y continuar así su proceso de emergencia) en la obra de un determinado autor o en la lectura que de ella haga un determinado crítico.

Voy terminando, que es uno de enero y hace sol, y voy a pasear a los críos; ya está bien de teoría para una mañana de Año Nuevo. Sólo recordaré que a toda teoría de los procesos, a toda teoría del Tiempo, de la Vida, de la Evolución, de la Humanidad o de la Historia, le corresponden siempre principios, mitades y finales. Siguiendo a Aristóteles, dejamos el final para el final. Todo final específico puede encontrar también su anclaje narrativo en una teoría de los Finales.


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Martes, 01 de Enero de 2008 14:15. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Semiótica No hay comentarios. Comentar.


25/12/2007

Pinker contra Lakoff

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A falta de un diálogo en directo o un mano a mano entre Steven Pinker y George Lakoff que contraste sus visiones de la lingüística cognitiva, aquí hay un vídeodiálogo entre John Horgan y George Johnson: "Are metaphors a cage or a key?" (me encanta la reflexividad del título)—comentando algunas ideas del último libro de Pinker, The Stuff of Thought: Language as a Window into Human Nature, y situándolas en la tradición del debate contra teorías de determinismo lingüístico anteriores a la de Lakoff, como la de Sapir-Whorf.

Pero el mismo Pinker argüía en The Blank Slate que nuestra naturaleza nos orienta y nos limita, y la mente no es una mente en blanco sino que parte de un cuerpo y que es producto de una determinada estructura cerebral. Ese parece un punto mínimo de acuerdo entre Lakoff y Pinker: que la naturaleza humana no es moldeable ilimitadamente. Aunque tanto llama la atención su flexibilidad como el sustrato común de tanta variación. Y el problema de cuándo deja de ser humana esa naturaleza, tanto por el límite inferior como por el tecnológicamente modificado, no es menos fascinante. Food for thought: otra metáfora.


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Martes, 25 de Diciembre de 2007 12:59. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Semiótica No hay comentarios. Comentar.


20/12/2007

La emergencia del símbolo

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Me releía (releía digo) hoy un interesante artículo de Richard van Oort sobre "The Cognitive and Anthropological Origins of Narrative" (2001), que retoma ideas de Terrence Deacon y de Mark Turner (nota 1) sobre el origen y naturaleza cognitiva de la narración.

Turner basa la narración en maniobras cognoscitivas más básicas: reconocimiento de secuencias de acontecimientos, intencionalidad de acciones, identificación de procesos, "pequeñas narraciones" que son también parte de la base cognitiva de otras especies distintas a la humana. Pero para van Oort no queda explicada con eso la especificidad humana de la narración.

Deacon proporciona una clave asociando (como Ricoeur había hecho, siguiendo otra línea de indagación) narración y metáfora, o más bien, la capacidad simbólica de la narración para asociar unos sentidos con otros, con las fusiones y desplazamientos conceptuales que caracterizan al pensamiento simbólico.

Establece Deacon una jerarquía entre los tres tipos de signos distinguidos por Peirce (iconos, indicios y símbolos), una jerarquía que podemos calificar de emergente, pues la generación de los signos más elaborados (los símbolos) descansa sobre los procesos mentales necesarios para esas actividades semióticas más básicas que son la identificación de iconos y de indicios.

Los gritos de los primates, por ejemplo, son indiciales: aunque pueden ser distintos para referirse a distintos depredadores, no son lenguaje porque van estrechamente ligados espacial o temporalmente a la presencia de su referente. No los emplean los monos para hablar de depredadores cuando los depredadores no están allí.

El símbolo es un signo más elaborado, que tiene según Deacon una doble referencia—doble, un fernómeno emergente podríamos llamarlo, que descansa sobre una referencia simple más elemental. El símbolo se refiere tanto a su objeto como a otros símbolos—un poquito a la manera de lo que Jakobson llamaría función poética. Es esta poiesis la que desvincula al símbolo de su asociación directa con un estímulo, y permite la referencia a entes imaginarios, no presentes, significados. La capacidad de ficción (o la capacidad de mentir, que diría Umberto Eco) es por tanto crucial en la disociación de signo y estímulo que requiere la aparición de la inteligencia humana.

Esta disociación querría relacionarla yo con la idea de "reproyección" a la que aludía en mis comentarios a la teoría del origen del lenguaje de Arbib (nota 2). La emergencia del símbolo ha de asociarse al desarrollo de procesamientos cognitivos reflexivos, que generan imágenes autónomas que regulan la comunicación entre distintas funciones cerebrales. A su vez, estas imágenes pueden estar asociadas a los procesos comunicativos interactivos, por ejemplo los que surgen de la acción de las neuronas espejo. El procesamiento simbólico debería entenderse como un fenómeno que surge tanto de la autocomunicación del sujeto (o de partes de su cerebro o procesos cerebrales unos con otros—de la necesidad de asociar la boca con la mano, por ejemplo) como de la comunicación entre sujetos. La comunicación interna y la externa no están aisladas, sino estrechamente involucaradas una con otra.; se retroalimentan, y es por eso que la complejidad de la elaboración de símbolos comunicativos "públicos" se traduce en una mayor complejidad de los procesos mentales del sujeto.

Las estrategias desarrolladas para crear y sustentar símbolos autónomos (no indiciales, sino que reposan sobre estructuras simbólicas previas) sirven a su vez para crear sentidos y modalidades de procesamiento más complejas. Tal es el funcionamiento, por ejemplo, de la intertextualidad en la literatura evolucionada. Y estas estructuras simbólicas permiten el desarrollo no sólo de procesos mentales más complejos, sino también de acciones simbólicas colectivas más elaboradas. El desarrollo posible de una literatura en Second Life, pongamos—como ejemplo quizá extremo de desplazamiento simbólico.

Y las narraciones, y las técnicas narrativas asociadas al desarrollo de sus tradiciones, son una de las maneras más elaboradas de crear espacios simbólicos para unificarlos, desplazarlos, o manipularlos.  Una teoría de la narratividad emergente, por tanto, continúa y complementa la teoría del simbolismo emergente.


———

Nota 1)  Terrence Deacon, The Symbolic Species: The Co-Evolution of Language and the Brain (New York: Norton, 1997); Mark Turner, The Literary Mind (Oxford: Oxford UP, 1996).

Nota 2) Ver  mi artículo "Internalized Interaction: The Specular Development of Language and the Symbolic Order / Interacción internalizada: el desarrollo especular del lenguaje y el orden simbólico." (PDF en el Social Science Research Network).



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Jueves, 20 de Diciembre de 2007 12:32. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Semiótica No hay comentarios. Comentar.


19/12/2007

TNN: Txto Nred Norreglamentado

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Interesante el artículo de Tim Shortis "Revoicing Txt: Spelling, Vernacular Orthography and 'Unregimented Writing'''—que abre el volumen The Texture of Internet: Netlinguistics in Progress.

Estudia el fenómeno de la fluidez ortográfica en los SMSs, chats y correos electrónicos que tanto irrita a los puristas, y lo presenta como la potenciación del fenómeno de la "ortografía vernácula" o popular que ya existía antes, y que adquiere un nuevo nicho de expansión en los medios electrónicos. Es inadecuado intentar reducir estos a un normativismo propio de la era de la imprenta:pues a la era de la imprenta pertenece la obsesión con la higiene verbal (frase de Deborah Cameron) de la lengua estándar, y del normativismo ortográfico.

En una era electrónica en la que la escritura tiene otros instrumentos y otras funciones sociales, los nuevos principios ortográficos—y no sólo ortográficos, sino gramaticales, normalingüísticos— siguen cumpliendo funciones de adecuación sociolingüística al contexto, a la relación comunicativa entre hablantes, a la economía expresiva, y a la función poética. Y tampoco hay un caos, sino una "paleta ortográfica" (gramatical, etc.) de opciones seleccionables. De hecho se vuelve mucho más flexible y rica la expresividad de la lengua, al extenderse el margen de creatividad y abrirse más espacio a la innovación y a formas desestandarizadas y expresivas de la personalidad, circunstancias o gustos del hablante/escribiente.

En el caso concreto de la ortografía (traduzco):

En la era post-imprenta de escritura no estrictamente reglamentada en los contextos informales, las prácticas ortográficas asociadas con la era de la imprenta parecen estar dando paso a un sentido más laxo y más permeable de lo que se entiende por ortografía. La ortografía se está convirtiendo en un despliegue de elecciones tomadas sobre una gama de opciones que incluyen la forma inglesa estándar entre otras. Es un asunto de adecuación e identidad más que una cuestión de rectitud y uniformidad. Se trata de un desplazamiento a un modelo de la ortografía como herramienta semiótica adaptada y flexionada por los usuarios para re/hacer sus sentidos y posiciones identitarias. Es un modelo análogo a la definición que da Street de la "alfabetización ideológica", en la que las opciones literarias pueden entenderse únicamente en términos de sus funciones sociales y contexto. (no como una reglamentación autónoma, reglamentación por la reglamentación misma). (Street, 1993). (Shortis 17).


(Creo que se refiere Shortis a Cross-Cultural Approaches to Literacy, de Brian V. Street - Cambridge Studies in Oral and Literate Culture, Cambridge UP, 1993. El de Deborah Cameron, por cierto, es Verbal Hygiene, Londres: Routledge, 1995).

Antes, observa Shortis, esta ortografía des-reglamentada se encontraba en los principiantes o personas con poca educación, en la creatividad publicitaria o de la cultura popular, etc. Ahora tienen mucho más potencial comunicativo gracias a la ubicuidad de teléfonos móviles y ordenadores. Los principios de transformación ortográfica son los mismos, únicamente se aplican con mayor o menor intensidad según un género electrónico u otro (más en los SMSs que en el e-mail, etc.).

Así pues, concluye Shortis que "es posible sostener que la tecnología informática y de comunicaciones distorsiona y reconfigura las corrientes culturales que alimentan las opciones ortográficas, y hacen así de la ortografía una cuestión menos sometida a expectativas prescriptivistas" (18).

Es un excelente análisis, y naturalmente se puede llevar más allá de la ortografía, que no es sino la superficie más visible del normativismo. Todo normativismo lingüistico—la gramática, la sintaxis, la estilística— está sufriendo la conmoción de lo nuevo, se ha visto transportado repentinamente a la era de la producción masiva de texto electrónico, y de texto en red. Los SMSs suelen ser privados, de persona a persona, pero son una experiencia ubicua y de proporciones colosales. En cuanto a la escritura pública, también se ha visto súbitamente transformada con la irrupción de los foros primero y de los blogs después. La academia y el sistema educativo, y las autoridades culturales, aún están todos noqueados por el impacto, y aún no integran satisfactoriamente estas prácticas en su teoría lingüística.

Con el prescriptivismo, aún no se sabe qué hacer en concreto, aunque siempre será bueno seguir el consejo de clásicos como Pope, que aconseja un elegir con cuidado el tipo de lenguaje para cada asunto y contexto:

For diff'rent styles with diff'rent subjects sort
As several garbs with country, town, and court.

Elegir con cuidado y elegir juiciosamente—que luego los demás enjuiciarán el juicio, y la oortografía de cada cual.


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Miércoles, 19 de Diciembre de 2007 16:16. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Semiótica No hay comentarios. Comentar.


08/12/2007

Showing and Telling

20071208163019-454091314-ab60fed888-m.jpgYet more Atlantic narratologizing, courtesy of the Internet:

Dear Rui Dias,

I am attaching a file with my contribution to Theorizing Narrativity. Thank you for your interest in my work; it is a benefit to have good readers... above all if they are not too hard on one's limitations! Anyway, there are as many narrative theories as narratives (almost) and maybe you will find things both to agree and to disagree with here. By the way, if you intend to come back to narrative theory, are you subscribing to the University of Ohio Narrative-L e-mail distribution list? There are often stimulating discussions on narrative theory there, if you don't mind having a bit too much mail in your inbox occasionally.
All best wishes,
JoseAngel
www.garcialanda.net

PS: Maybe you already know, but in case you decide to go on there are more papers of mine available online, here:
http://www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/garciala/publicaciones.html


Dear Prof. Garcia Landa,

Thank you very much for your most interesting paper, which I have just printed to read this weekend.

There is something, however, I would like to draw your attention to right now. On p. 2, you claim that «it is significant that Percy Lubbock proposes 'showing' and 'telling' (not 'saying' or 'speaking'). Well, I think that Genette will have remarked, somewhere in his «Nouveau discours du récit» (which you refer to in its English version), that Lubbock never explicitly used these terms, and I also have the strong feeling that I never came across them when reading «The Craft of Fiction» --- one of the masterpieces of New Criticism on a par with J. W. Beach's «The Twentieth Century Novel». Furthermore, in a footnote to his well-known article «Point of view in fiction: the development of a critical concept», Norman Friedman makes an attempt to trace back the origin of the 'showing--telling' distinction and the name he comes up with is certainly not Lubbock's. Be that is it may, I will have to check all this back home, since I have none of the material referred to above as I scribble this note.

If you wish me to make any further comments upon reading the paper, please just let me know. Thanks again for sending it to me.

Best wishes,
Rui

Dear Rui,

Yes, by all means, if you have any comments to make on the paper I'm all for it, I quite like to reconsider my views and see complementary perspectives on these issues. So you're quite welcome, with thanks!

As to the Lubbock concepts, the whole of his Craft of Fiction is devoted to a discusson of these contrasted ways of conveying a story, through direct statement or through inference and suggestion. The precise terms vary, and he uses a great number of alternative formulations (e.g. stating and dramatizing, etc.). But he does use, of course, the verbs "show" and "tell", or "showing" vs. "telling", among others, no matter what Genette may say!

E.g. on page 62 of the 1926 edition (Jonathan Cape, Traveller's Library) of The Craft of Fiction:

"I speak of his 'telling' the story, but of course he has no idea of doing that and no more; the art of fiction does not begin until the novelist thinks of his story as a matter to be shown, to be so exhibited that it will tell itself" (italics and inverted commas by Lubbock).

Anyway, I only referred to Lubbock as perhaps the most clear, definite and insistent propounder of these views—but of course much the same may be found in comments on technique by Henry James, or in Friedrich Spielhagen, even in Dickens! Stendhal too said much the same, opposing his showing the story to the reader to other novelists' telling it. Of course using French terms; but beyond the exact terms, which may vary, the basic notions are common enough before Lubbock. Of course, each theorist will add his own perceptions and connexions, to this issue which has been worrying narratologists' minds perhaps going back to Aristotle!

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Sábado, 08 de Diciembre de 2007 16:27. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Semiótica No hay comentarios. Comentar.


19/11/2007

Back to the Beginning

Qué bonito anuncio, éste al que llego vía Tíscar (tuvo el premio al mejor anuncio en Cannes en 2005).  




A relacionar con el tema de las narraciones que se mueven hacia atrás que discutíamos otro día aquí: Backwards.

En realidad, hay en toda narración una serie de dinámicas superpuestas de movimientos prospectivos y retrospectivos, hacia "adelante" siguiendo la flecha del tiempo, y "hacia atrás", ya sea reelaborando mentalmente o discursivamente lo sucedido (en boca del narrador o de algún personaje) o presentando por primera vez, directamente y sin cambio de nivel narrativo, sino al mismo nivel de lo que se venía contando, una sección previa de la acción que no se nos había dado a conocer. Vamos, lo que podríamos llamar analepsis subjetivas y objetivas, respectivamente. Como ejemplo de analepsis subjetiva (y una de las primeras de la tradición literaria) tenemos el extenso relato de Ulises en la Odisea, cuando se le pide durante un banquete que cuente sus anteriores aventuras. 

En este anuncio no hay ninguna analepsis objetiva, y apenas están indicadas las subjetivas, aunque vamos captando poco a poco los recuerdos de los personajes: más bien, recorriendo hacia atrás un trayecto espacial, y el proceso de desnudarse los personajes, reconstruimos el tiempo que iba unido a ese recorrido espacial. Y es en la mente del receptor implícito en la que se efectúa esa reconstrucción de los acontecimientos pasados, invirtiendo el orden cronológico de las pistas que van surgiendo a lo largo del relato. En las narraciones con misterios ocultos o secretos, siguiendo la pista hacia atrás es como reconstruimos la secuencia (hacia adelante) de lo que sucedió; y muy frecuentemente el proceso de deducción va acompañado de analepsis subjetivas… o puede dejarse toda reconstrucción y representación del pasado a las inferencias del receptor, como en este anuncio.

O sea, que las analepsis, sean subjetivas u objetivas, son sólo una de las maneras en las que el relato puede volver sobre sí mismo y revelar sus orígenes. La reconstrucción que hace el receptor de los procesos y secuencias temporales y causales, mediante indicios, sin distorsión de la línea temporal del relato, es otro tipo de dinámica retrospectiva que se da en las narraciones.

La primera gran analepsis de la literatura occidental, quizá, (y una que tiene consecuencias interesantes para la interpretación y para la representación de la diferencia sexual) tiene lugar en el capítulo 2 del Génesis. Ya se nos ha contado anteriormente, en el capítulo 1, la creación del cielo y la tierra, y las aguas y plantas y animales y el hombre, etc. En esa primera narracion de la creación del hombre, más sumaria, se nos dice que los creó Dios "hombre y mujer".

Ahora llega el séptimo día, y Dios descansa. Pero inmediatamente después se narra el estado informe de la Tierra, pues no había aún lluvias, y la inexistencia de hierba aunque Dios ya la había creado... "una historia confusa", como cantaba Ana Belén. Poca duda queda de que hemos vuelto atrás en el tiempo (analepsis objetiva) cuando se nos vuelve a narrar la creación del hombre con barro; esta vez sólo hombre lo creó. Lo lleva al Paraíso (o sea, que lo crea fuera de él). Y es sólo tras haberle aleccionado sobre el Árbol de la Ciencia cuando se plantea Dios la creación de la mujer (esta vez de modo menos igualitario, con costilla).

Se vuelve atrás, a recontar la creación, como si hubiese que retomar la historia otra vez para explicar ese hecho central de la cultura, la diferencia sexual. Y explicarla por cierto por el procedimiento de la inversión, para asentar la prioridad masculina: en lugar de salir los hombres (y las mujeres) del cuerpo de una mujer, como indica la evidencia, se hace salir a la mujer del cuerpo de un hombre, por obra de un dios varón: y se inaugura así un mito del patriarcado. Es una larga historia la que ha de pasar hasta que los hombres van a comprar igualitariamente al supermercado.

Primera analepsis de Occidente: el capítulo 2 del Génesis. Un libro al que seguimos volviendo (back to the beginning) para ver cada vez cosas nuevas en él.



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Lunes, 19 de Noviembre de 2007 19:12. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Semiótica Hay 2 comentarios.


03/10/2007

Leyéndonos la mente: Dos artículos sobre narratología cognitiva


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Para iniciar un coloquio sobre narratología cognitiva en Ohio, el 5 de noviembre (Project Narrative and the Working Group in Narrative and Cognitive Theory) se han colgado aquí las ponencias de Alan Palmer y H. Porter Abbott:
http://people.cohums.ohio-state.edu/herman145/CNworkshop.html

Pensamiento narratológico en curso; especialmente útil para desarrollar los conceptos de focalización y de fiabilidad en la narración—y muchas otras cosas, como pragmática e interacción, comunicación no verbal, etc. Pasa la noticia Anne Langendorfer por la lista de correo del Project Narrative.

Palmer habla de "Mentes sociales", la cognición socialmente distribuida—los aspectos públicos, intersubjetivos de la mente, y cómo se tratan en la narración. Nuestras mentes no son ilegibles mutuamente, sino que mediante la comunicación desarrollamos estrategias de atribución de estados mentales, especialmente en grupos sociales unidos. Y frente a los novelistas de la introspección solitaria, del indirecto libre o del stream of consciousness, Dickens es el novelista del mundo social, de las "exterioridades", que son sin embargo comunicativas y creadoras de mentalidad social. Otro aspecto al que señala Palmer aunque no desarrolla es que tampoco nuestra mente privada nos es accesible a nosotros mismos directamente y sin más.

Nuestro propio pensamiento es dialógico, y hay grados de accesibilidad a los demás (a según quien) incluso de muchos pensamientos que en principio se consideran privados y secretos. Gran parte del trabajo de una novela (aquí Little Dorrit) se dedica a trazar estos mapas de mundos mentales, accesibilidades relativas, hipótesis sobre ellos y su estructura cambiante: análisis de las cosas que llegan a conocimiento público y cómo, de las que se saben sin que nadie las diga, de las estrategias comunicativas elegidas por los personajes y su éxito relativo, etc. El análisis de estas interactuaciones comunicativas de los personajes, y sus estrategias respectivas, proporciona un puente crucial entre análisis de los caracteres y desarrollo narrativo, algo que venía descuidando la narratología.

Este análisis también lleva a integrar más atentamente en el análisis narrativo el análisis de la comunicación no verbal: expresiones faciales y gestos, movimientos, posturas, analizados magistralmente por los narradores (Ver aquí un ejemplo mío sobre Nabokov: "Poética de la consciencia subliminal"). Es especialmente interesante el caso de los "sistemas privados de signos" desarrollados mediante la interacción continuada entre personajes que se conocen bien, y la manera en que esto se vuleve materia de análisis para el novelista. A veces la ausencia de un signo es un signo—y otras elaboraciones surgen. (Podría añadirse el desarrollo paralelo de estrategias de interacción verbal, de comunicación por debajo de la comunicación, extrayendo implicaturas sólo válidas en determinado círculo y contexto comunicativo). En Little Dorrit, novela de la mente social y de la observación mutua, es especialmente notable el desarrollo de un vínculo comunicativo ad hoc entre Clennam y el impenetrable Pancks.

Los personajes crean, pues, con sus lazos comunicativos, unidades intermentales superiores a los individuos, grupos con estrategias intersubjetivas y rituales comunicativos propios cuya constitución, historia o funcionamiento son descritas por el novelista—la "Sociedad" como tal en el lenguaje de Mr. Merdle es un grupo tal en Little Dorrit, un grupo especialmente atento a las apariencias establecidas.

La mirada (aparte del uso que se hace de ella en el análisis de la focalización) tiene una importante función intersubjetiva y comunicativa: puede expresar búsqueda de información, conceder información, avisar, agradecer, expresar curiosidad, crear lazos, intimidar, controlar… Y estas funciones pueden ser bien interpretadas o malinterpretadas por los personajes. (Aquí usa Palmer un bonito neologismo para designar a la persona mirada: "the lookee").

Otro concepto útil es del de cognición físicamente distribuida, que consiste en atribuir y adjudicar nuestras tareas cogniticas al entorno, con textos etc.—o convirtiendo lo que nos rodea en texto o "ayuda cognitiva" (Dennett). Un entorno familiar es cognitivamente más informativo: como dice Dennett en el caso de los ancianos, "sacarlos de su hogar es literalmente separarlos de grandes secciones de su mente"—algo que Dickens también analiza, nos dice Palmer, por ejemplo en el caso del Sr. Dorrit, tan acostumbrado a la cárcel Marshalsea que se desorienta cuando lo echan de allí—Una teoría semiótico-narrativa de la familiaridad cognitiva, pues.

Especialmente divertido (o patético, o trágico) es el esfuerzo dedicado por los personajes a fingir y comunicar la ficción de que no hay comprensión intermental. Algo que podríamos relacionar con los análisis de Goffman sobre las estrategias interaccionales para preservar mutuamente el rostro social propio y de los demás (en Interaction Ritual)—me extraña no ver a Goffman citado en un artículo sobre la interacción intersubjetiva.

Estos análisis de la perceptibilidad de otras mentes, y su carácter más o menos fiable, pueden ayudar a completar, dice Palmer, las discusiones sobre focalización (perceptible, imperceptible, etc.) o narración (fiable, no fiable…). En suma, ha de tenerse en cuenta en narratología el análisis de la comunicación intermental, y no sólo el de la mente introspectiva y cerrada a la percepción externa.

Frente a esta teoría intersubjetiva e interaccional sobre la mente, Porter Abbott pone un énfasis en las "Mentes ilegibles"—y a las mentes socialmente legibles de Palmer les opone Porter Abbott dos tipos de mentes ilegibles.

Especifica que no se refiere a interpretaciones mentales erróneas (misreading minds), que es otro problema de gran interés para la teoría narrativa, ya porque los personajes malinterpreten estados mentales de otros personajes, o porque lo haga el lector. (Otra cuestión insuficientemente diferenciada es si el lector tiene o no tiene interpretación privilegiada sobre esos estados mentales y malas lecturas—cuestiones de orientación de punto de vista).

Las mentes ilegibles pueden ser patológicas (como en las novelas de Mark Haddon El curioso incidente del perro a medianoche, o en Talk Talk de T. C. Boyle). El autismo, la sociopatía, etc. plantean problemas de interpretación (una cuestión a relacionar con los narradores no fiables, si estos personajes son además narradores). La atribución de locura es con frecuencia el resultado de la incapacidad de interpretar a una persona o personaje—otra cosa será que la obra, o el lector, sancione o contradiga las atribuciones de "locura" hechas por un personaje sobre otro. Distribuciones relativas de la ceguera o impenetrabilidad mental, vamos, como elemento a tener en cuenta en la interpretación y análisis de la novela. Es interesante la alusión de Abbott a una novela como Regeneration, de Pat Barker: allí la patología mental o "shell shock" sufrida por los soldados en las trincheras es diagnosticada por el médico Rivers como una reacción ética contra la demencia oficial de la guerra, una protesta que no puede hallar otro tipo de expresión en ese ambiente político y social.

(Me pregunto si no existe, por otra parte, un continuo entre las mentes ilegibles de Porter Abbott y las mentes mal leídas—pues la ilegibilidad o no legibilidad depende en parte del lector, y una ilegibilidad sancionada por la obra misma en la figura de su lector implícito puede transformarse en legibilidad para un lector "resistente" o disonante).

Más detalladamente comenta The Life and Times of Michael K de Coetzee (una K que alude a un ilustre precursor de la ilegibilidad). Es ésta una novela en la que se reconoce la simplificación inherente a "nombrar" o "entender" a alguien, a través del personaje del médico que busca contactar con Michael K: "El resultado es un monólogo esforzándose sin éxito por volverse diálogo, y curvándose continuamente otra vez hacia el sujeto en primera persona". Algo parecido sucede en Waiting for the Barbarians con la mujer bárbara, y en otras novelas de Coetzee—eso a pesar de los esfuerzos de los narradores, tan atentos al Otro como Levinas.

Otro ejemplo es "Bartleby el escribiente" de Melville—una narración "dickensiana" en la que irrumpe la ilegible figura de Bartleby y su inexplicable "preferiría no hacerlo". Bartleby también desafía nuestra tendencia a ascribir motivos y a categorizar a la gente en tipos, estrategias útiles para hacerlos comprensibles. (Observa Porter Abbott un precedente más "legible" de Bartleby en el casi inexistente escribiente Nemo de Bleak House). Tras pasmar a su jefe, Bartleby desafía luego los poderes de interpretación de los críticos, que también buscan atribuirle significado, alegorizarlo, hacerlo legible convirtiéndolo en un símbolo—pues en tanto que personaje es ilegible. Y si el cuento apunta una explicación o rumor—que Bartleby había trabajado en la Oficina de las Cartas Muertas—quizá exprese así la necesidad de normalizar o explicar lo ilegible.

Frente a estos ejemplos de ilegibilidad por empobrecimiento representacional, otra estrategia posible es crear ilegibilidad mental por exceso: personajes demasiado variados o con demasiada información asociada.

También se podría tratar la ilegibilidad no de la mente de un personaje, sino del texto—en tanto que sentido producido por un autor implícito que resulta ser impenetrable o enigmático. Quizá estas cuestiones de interpretación o "lectura" de personajes se desarrollen en culturas altamente alfabetizadas, mientras que los textos orales se presentan como todo superficie, sin nada que haya que interpretar.

Ahora bien, siempre es labor del lector encontrar lo que falta, y lo que hay, y descubrir no sólo lo que hay de legible sino lo que hay de ilegible en un texto. Muchos huecos no existen hasta que se abren un hueco en la experiencia lectora.

En suma, dos ensayos muy sugestivos y recomendables. En los que si echo en falta algo—bueno, se empieza a echar en falta en todas direcciones, de tantas ideas que sugieren para desarrollar—sería, en todo caso, un enfoque más sistemático a la hora de ver cuál es la dimensión específicamente narrativa de la ilegibilidad de un personaje. O de una persona. Que se vuelve un personaje, más o menos legible, desde el momento en que contamos una historia sobre ella.

La dimensión esencial que parece aportar la narración al problema de la legibilidad es, me parece, la retrospeccióncon lo cual quizá arrimo esa sardina a una ascua muy central—la diferencia que hay entre la legibilidad/ ilegibilidad del carácter en directo, y las complejidades de presentación de esos problemas de legibilidad vienen dadas la comprensión mayor, la ironía proporcionada por la retrospección: así, en general, hay una mayor legibilidad que surge con el paso del tiempo, que casi todo lo acaba trayendo a la luz, y casi todo lo hace en última instancia comprensible. Al menos en la versión que nos dan los narradores.

O bien puede perfilarse más claramente, mirando hacia atrás y con el paso del tiempo, una ilegibilidad que después de todo sigue desafiando la comprensión. O incluso una que se crea retroactivamente, abriéndose como un espacio en negro o un agujero blanco de impenetrabilidad en el seno de lo que antes creíamos entender.


PS, noviembre 2007: Puede verse en la página web del Project Narrative el debate en Ohio tras la presentación de los artículos de Palmer y Porter Abbott: http://projectnarrative.osu.edu/events/video.cfm

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Miércoles, 03 de Octubre de 2007 14:11. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Semiótica No hay comentarios. Comentar.


10/09/2007

Por la Galaxia Gutenberg

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Según explica el propio autor de La Galaxia Gutenberg, Marshall McLuhan,  "La galaxia Gutenberg trata de señalar el modo en que las formas de experiencia, de perspectiva mental y de expresión han sido alteradas primero por el alfabeto fonético, y por la imprenta después" (McLuhan 30).

Es curioso que Woody Allen saque a McLuhan del bolsillo en Annie Hall para taparle la boca a un crítico, diciéndole from the horse's mouth que no quería decir en sus obras nada de lo que el crítico explicaba—una postura autorialista muy propia ciertamente McLuhan, pero un tanto extraña en un seguidor del antiintencionalista New Criticism y en un teorizador de los cool media, esos que requieren la coparticipación del receptor. (Hace poco en la MIT Press,  abreviando el título de su Understanding Media  titularon un libro de McLuhan Understanding Me).

Sea como sea, si el crítico no entendía nada, tiene su disculpa, pues el estilo de McLuhan no es que sea un modelo de claridad ni de orden expositivo, al menos en La Galaxia Gutenberg. Es lo que llamaba el "estilo mosaico" de exposición—no inspirado por Dios ni por Moisés, sino por el azar de las lecturas—un estilo bastante impresionista y bloguístico, pero raro en un libro académico, pues va torciendo la línea argumentativa o temática del libro de modo un tanto ad hoc según lo que esté leyendo McLuhan, según las ideas que le crucen en la cabeza otros libros y argumentaciones. He de decir, por mi experiencia personal, que no está mal como sistema generador de ideas, pero que no lleva a explorarlas de modo muy sistemático. Y en el caso de McLuhan al menos, la conexión que a veces se postula entre las ideas que se van exponiendo y la tesis central del libro es tenue, o traída por los pelos, o digna de ser marcada como yo hago con un gran interrogante al margen. De ahí cierta oscuridad y arbitrariedad, superpuesta con ideas brillantes y fecundas.

La mayor fuente de arbitrariedad: el simplismo dicotómico,  paradójicamente superpuesto con una voluntad de complejidad multidimensional. Tomemos por ejemplo la distinción entre medios fríos y calientes: McLuhan coloca en extremos opuestos una fotografía y un dibujo, sin perder mucho tiempo en lo relativo de la oposición entre fotografía y dibujo, y en la variedad de estilos transicionales de representación que darían al traste con una dicotomía simple. Por no hablar de su definición de la televisión como un medio no esencialmente visual, o audiovisual, sino "táctil"... en contraposición al cine. McLuhan lleva su idea en mente, y las complejidades de la semiótica, de los protocolos múltiples de representación, de las intermedialidades... no le inmutan lo más mínimo a la hora de dictaminar sobre un punto dado. Lo mismo con las características "sensoriales" del alfabeto: la escritura ideográfica es tribal, y sólo el alfabeto destribaliza. Con lo cual se simplifica toda la cultura china y se mete en el mismo saco de las tribus iletradas, o casi (p. 97). Y cuando llega Gutenberg, para terminar el trabajo de destribalización, parece hacer su trabajo de modo instantáneo. En 1500, presto, ya estamos en la era Gutenberg, sin ningún tipo de inercia medieval al parecer, igual que en 1900 al haber ya telégrafo ya ha quedado enterrada la era tipográfica. En sus peores momentos parece una caricatura de McLuhan, ciertamente.

La idea básica de La Galaxia Gutenberg es que la tecnología de la palabra impresa (alfabética) cambia el equilibrio entre los sentidos, e inaugura una nueva relación con el mundo. Poco énfasis pone McLuhan en los efectos culturales, administrativos, comunicativos en realidad de la imprenta. Lo reduce—o más bien lo remite, no quiero ser yo reduccionista—a efectos psicológicos y a hábitos de lectura. Lo que viene a querer decir que reduce la complejidad social de la economía, las disciplinas del conocimiento, los efectos organizativos de la comunicación, a los términos de lo que cabe en su teoría, o en los intereses más directos suyos. Y eso es simplificar, espectacularmente, en aras del espectáculo de la teoría. Si McLuhan tenía aciertos, no menos acertados eran los diagnósticos de sus críticos más demoledores.

No demoledor, aunque sí crítico, está su prologuista en la edición del Círculo de Lectores (1998), Javier Echeverría. Presenta a McLuhan como "uno de los mayores defensores del determinismo tecnológico, según el cual algunas técnicas son las causas principales de las revoluciones culturales por las que ha pasado la humanidad"—el libro impreso en concreto en el caso de La Galaxia Gutenberg. Y "muy dudoso" le parece McLuhan cuando afirma que la nueva "era electrónica" que sucede a la "era tipográfica" es una regresión a formas orales y estructuras tribales. Parte de la inspiración para McLuhan vino del libro de su amigo Harold Innis Empire and Communications (1950). La idea básica es que algunas técnicas cambian el sistema sensorial humano, y por ello cambian el mundo: en concreto, "la proporción entre los sentidos cambia cundo cualquiera de ellos o cualquier función corporal o mental se exterioriza en forma tecnológica" (McLuhan, 17)—sucedió con la imprenta, y sucede luego con la televisión y ahora el ordenador. Como dice Echeverría,

"El determinismo tecnológico de McLuhan está profuntamente mediatizado por una concepción básicamente sensorial del mundo. // Todas las tecnologías son extensiones de nuestro cuerpo: la palanca es una extensión de nuestro brazo, el libro de nuestro ojo, la ropa de nuestra piel, y los circuitos electrónicos son una extensión de nuestro sistema nervioso central"  (18).

Centrándonos más en la revolución de la escritura, sostiene McLuhan que transforma fundamentalmente la consciencia, hace procesar la información (toda la información, no sólo la escrita) de manera diferente, hace posible la aparición de la geometría y del espacio euclídeo... todo por la separación que efectúa entre vista y tacto, entre forma y contenido. Eso lleva a la ignorancia de la forma, y a privilegiar el contenido (aquí conectaría McLuhan mínimamente con Derrida). Para McLuhan, la forma es mucho más importante, aunque la perdamos de vi