Retropost (2006): Mis imágenes según Google
Retropost #1247 (4 de diciembre de 2006): Mis imágenes según Google
Claro que algunas personas tienen una imagen más definida que la mía.
Claro que algunas personas tienen una imagen más definida que la mía.
Bajo del 1500
En el SSRN, en el posicionamiento global (de todas las disciplinas de ciencias sociales y humanidades), sigo batiendo mi récord personal:
Jose Angel Garcia Landa Author Rank is 1,494 out of 325,092
Me había planteado como objetivo llegar a estar entre los primeros 1500. Ahora claro, visto que la cosa avanza, tendré que subir el listón, y a ver si llego a estar entre los mil primeros.... no sé si debería conformarme con los 1250, pero es que mil sería tan redondo. Ya iremos viendo.
Sólo observar que de mi propia disciplina debo de estar entre los primerísimos puestos, porque en otros parámetros (por número de artículos aceptados en concreto) tengo mejor posicionamiento, y no veo a nadie de filología, por no decir a nadie humanidades, cerca de esos puestos.
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A ver, está difícil esto de subir al puesto mil. Veo que con los últimos datos actualizados, ya he vuelto a decaer del puesto 1500.... con lo cual no sé que les diga. Hay otro dato positivo, sin embargo: las cifras que digo son de descargas totales, desde que se creó SSRN hace 20 años. Si tomamos los datos de los artículos subidos en el último año, estoy mucho mejor posicionado: en el puesto 627 estoy.
Y en el 51 por número de artículos aceptados este año; y el 7 (el 7 mundial, modestamente insisto) por número total de artículos aceptados. Que no son los más leídos de media, también eso se desprende de los datos, y es que ya decía Ortega que hay que dirigirse a la inmensa minoría.
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PS: un año después, en diciembre de 2017, sigo en el Puesto Siete como mejor posicionamiento, y en número de lecturas totales he pasado también del 1400: en el 1327 estoy a fecha de hoy.
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A Little bit of Madeleine Peyroux (YouTube list)
No es una autoevaluación, aunque más de una estaría de acuerdo; ni siquiera una expresión de sensaciones (aunque también). Es un vídeo de Madeleine Peyroux que me ha gustado surfeando por la página de Suigéneris, y aquí lo pongo:
Aparte de esto llevo un día muy musical; hemos estado vagueando y viendo un concierto que me he comprado, de Les Enfoirés, una gira benéfica que hacen juntos varias decenas de los cantantes franceses más conocidos. Conocidos allí, porque aquí, a un metro de la frontera ya no conocemos a ninguno, ni jamás se acercan por aquí, y eso que también los hay buenos. Aquí hay un par de canciones del concierto que digo. El principio, "Le jour s’est levé":
Ya puestos en haguina, aquí va otro vídeo de una de mis favoritas francesas de esta pandilla, Patricia Kaas, un clásico: "Entrer dans la lumière".
Y poco más hoy. Estamos por aquí tan ricamente. Ha venido un amigo de Álvaro a verlo (su madre trabaja en la puerta de al lado), y luego nos hemos salido a ver el mercadillo navideño, donde me he comprado una vieja edición de una novela de Nabokov, Risa en la oscuridad. Recomendable, excepto para leérsela a un ciego.
Sobre estilo, crítica, comunicación y narración ficticia
Publicado en Literatura y crítica. com. José Ángel García Landa
Así pues, según Olsen, un elemento estilístico sería a la vez no comunicado e intencional. Señala Patron que es problemática la división que hace Olsen entre elementos intencionales y no, pues es difícil trazar la raya entre unos y otros a la hora de describir una obra. Pero aún hay mayores problemas que hacen esta teoría un tanto decepcionante. De hecho, la noción que tiene Olsen de lo que es comunicativo y de lo que no es muy diferente de la mía, porque en lo básico no parte de una teoría comunicativa de la narración ni de la ficción. (De ahí en parte la extraña amplitud dada a la dimensión "no comunicativa" del estilo). Es decir, gran parte de lo que él considera no lingüísticamente comunicativo, ni narrativo, es para mí lingüísticamente comunicativo... y los auténticos rasgos de estilo no comunicativos (entendidos como gestualidad no codificada del texto) se encuentran mucho, mucho más allá del análisis que interesa a Olsen. (Algo de esta noción del estilo como gesto semiótico a interpretar por un tercero expuse en "Retroactive Thematization, Interaction and Interpretation", esp. nota 12).
[Inciso: sobre la cuestión del autor implícito (y problemas relacionados, como la narración no fiable) ha habido debates recientes que a veces más han contribuido a confundir que a clarificar la cuestión. Acaba de salir en la serie Narratologia el volumen de Tom Kindt y Hans-Harald Müller The Implied Author: Concept and Controversy (Walter de Gruyter, 2006). Estos autores son partidarios de conservar el concepto como exponente de un intencionalismo hipotético: al autor implícito le atribuimos el sentido de un texto. Y sin embargo rechazan que se le pueda considerar como un sujeto comunicativo. Yo creo más bien que la función del autor implícito es irrenunciablemente comunicativa (incluyendo en "comunicación" no sólo cuestiones relativas a factualidad o veracidad sino también cuestiones valorativas y evaluativas—evaluaciones comunicadas). Y como digo no se puede atribuir alegremente cualquier "sentido" o elemento textual al autor implícito: antes bien, es una hipótesis comunicativa la que genera al autor implícito como sujeto textual. Al autor implícito no le atribuimos cualquier sentido de un texto, sino los sentidos que identificamos (o construimos) como intencionales, en especial los intencionalmente comunicativos.]
Distingue luego Olsen (como Pavel, dice Patron) entre la doble actitud del lector de ficción: "interna" (leyendo una narración, supuestamente factual, del narrador) y "externa" (leyendo una obra ficticia, responsabilidad del autor). La narratología clásica se ocupaba sólo de cuestiones "internas" y declaraba fuera de su ámbito las "externas". (Supongo que eso significa que mi libro Acción, relato, discurso sería una obra de narratología postclásica, pero a decir verdad no creo en estas dicotomías. Para mí, Wayne Booth es narratología, y lo es Henry James, y lo es Aristóteles, que también serían postclásicos según esta noción).
Los principios constructivos seguidos por el lector se adaptan en esta teoría de la obra de Kendall Walton:
Observa Olsen que las obras artísticas estos principios adoptan formas específicas (supongo que relativas a convenciones, épocas, contextos históricos, géneros—elementos que tenemos que tener en cuenta a la hora de comprender y juzgar una obra).
En la tercera parte, se ocupa Olsen de cuestiones de narratividad. Define así la narración (un tanto imperfectamente, al faltarle el término "representación"):
La temporalidad de la acción es prospectiva, dice Olsen; la de la historia (o relato), retrospectiva. Pero al ignorar la función retrospectiva de la narración implícita autorial, se queda Olsen sin poder justificar la naturaleza narrativa de formas como la novela epistolar, o el diario ficticio, o el monólogo interior, formas cuya lógica retrospectiva no puede situarse al nivel de los narradores, sino al nivel del autor implícito. Para Olsen hay en estas formas una historia o relato, pero no una narración. En efecto, no hay narración —globalmente entendida— al nivel ficticio, pero sí la hay al nivel autorial que Olsen, como tantos otros narratólogos, pierde de vista. Sí resuelve la cuestión de la narración omnisciente como juego narrativo en boca del propio autor (Esto me recuerda a la discusión que hacía yo del 'narrador-autor' y del 'autor-narrador' en Acción, Relato, Discurso). Pero no parece que el sistema de Olsen permita dar juego para decir que el autor "narra" cuando usa técnicas no primariamente narrativas (mediante cartas, pensamientos, etc.). Lo cual es contraintuitivo, pues de los novelistas decimos que son grandes narradores, y de la narración simple deriva, por emergencia, la narración artística y literaria.
Para Olsen, sin embargo, esta comunicación entre autor y lector no es comunicación narrativa, tiene lugar a algún otro nivel ajeno a las cuestiones de construcción imaginativa de la forma narrativa:
Pues tampoco, diría yo. En las obras que incluyen un nivel ficticio de comunicación (entre narrador y narratario), esa comunicación en absoluto corresponde a su comunicación real (ni tampoco a la comunicación allí representada entre un autor y un lector implícito).
Así pues, Patron relaciona la teoría de Olsen con las teorías "no comunicativas" del relato tal como fueron formuladas por Kuroda y Banfield (un tanto paradójicamente, visto el desdén de Olsen por la obra de Banfield). Para ser más precisos, según Olsen en algunas novelas (las que no tienen relato ficticio) hay comunicación autor-lector, pero no hay narración. Para Olsen, en lo fundamental, la narración de ficción no es un fenómeno propiamente verbal o lingüístico. Esto es, según Patron, repetir el movimiento básico de la narratología clásica (o sea, ignorar la dimensión interactiva y comunicativa entre autor y lector). Esa paradoja de la narratología clásica la explicaba bien Rimmon-Kenan ("How the Model Neglects the Medium", 1989): "linguistics was indeed the master-discipline for narratology, but it was mainly applied to non-verbal aspects of narrative (such as its succession of events or “story”), rather than to its verbal medium". Le faltaba, naturalmente, una lingüística de la enunciación (más allá de Benveniste), una lingüística del acto de habla, y en suma, una pragmática del discurso. Patron echa en falta (en Olsen, en la narratología) una mayor atención a la lingüística y al análisis de intenciones e inferencias. Tanto en Acción, Relato, Discurso como en otros estudios más recientes he trabajado yo en esa dirección.
Y hoy volvemos—esta vez a Lisboa. Y traeremos más fotos—scripta manent, imagines quoque.