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Retropost (2006): EL ILUSIONISTA: Hidden in plain view

 

El Ilusionista: Hidden in Plain View

Publicado en Cine. com. José Ángel García Landa

Según nos dice la cartelera de RedAragón,

"El Ilusionista nos lleva a la Viena del siglo XIX, a una época en la que la ciencia y la magia se entremezclaban en la imaginación del público. Asistimos al duelo de ingenios entre dos brillantes actores, Edward Norton que interpreta al misterioso mago Eisenheim y Paul Giamatti que interpreta al perspicaz y racional inspector de policía Uhl, empeñado en descubrir los trucos del mago... Producción impecable, El ilusionista se sirve de un brillante guión lleno de ritmo e ingenio y de la personalidad de sus dos protagonistas para llevar al público de sorpresa en sorpresa."
(The Illusionist. Director: Neil Burger; intérpretes: Edward Norton, Paul Giamatti, Jessica Biel, Rufus Sewell...).


Es una película que mezcla de modo bastante satisfactorio una serie de temas inspirados en Nabokov y en Edgar Allan Poe. El enfrentamiento entre el escurridizo mago y el policía cogido en turbios complots políticos con la realeza, no puede sino recordar "La carta robada", de Edgar Allan Poe, un cuento sobre interpretación y prestidigitación. El artista como ilusionista, que baraja libremente los niveles de realidad creados en los mundos de su obra, viene de Nabokov (también las mariposas). El encantador pliega su alfombra mágica para hacer coincidir unos dibujos con otros, y crear una ilusión de continuidad… aunque los visitantes no avisados podrían tropezar en el pliegue.

Porque por supuesto hay algunos trucos que el ilusionista Eisenheim no podría hacer jamás ante el público, y que colocan a la película en el género fantástico y de entretenimiento. Por ejemplo, ningún ilusionista podría adivinar en medio segundo si el inspector de policía llevaba encima el colgante, y en qué bolsillo, de no ser por necesidades del argumento. Tampoco es creíble que desaparezca el cuerpo de la prometida del príncipe sin autopsia y sin que nadie investigue la cuestión; ni pueden trazarse planes tan arriesgados y alambicados, con personajes asesinos y violentos de por medio, sin que nada falle en el camino… eso únicamente puede hacerse mediante el ilusionismo del hindsight bias, la falacia de la retrospección guiada desde el final, falacia en la que el cine está especializado. ("La culpa de todo la tiene el guión", decía la canción de una serie infantil). Y así podemos desafiar al principio de realidad, moldear el final a nuestro gusto y conseguir a la chica.

Es decir, los trucos del ilusionista están escondidos a la vista de todos, como en "The Poerloined Letter". Al igual que los demás magos, Eisenheim emplea en sus números una mezcla de técnica sofisticada y de engatusamiento autoinducido del público, que—atento a lo que cree que va a ver—no ve lo que el mago hace realmente, y así no adivina sus trucos. Y eso que está ante la vista todos nosotros el procedimiento utilizado. En un momento metaficcional de la película, hasta se lo enseñan al policía Uhl, haciéndole un pase privado con un primitivo cinematógrafo: "Así es como crea Eisenheim sus ilusiones" – "Hm. Ya veo." (Y los espectadores aún lo creemos perspicaz por su escepticismo, cuando es todo lo contrario—pero claro, ni aquí ni al final puede Uhl salir de su propio nivel de ficción para desentrañar el truco. Ahí sí que difiere de los héroes nabokovianos de Invitado a una decapitación  o Barra siniestra).

Como en Total Recall, aquella de Schwarzenegger metido en una máquina de realidad virtual, nos lleva el Ilusionista a un mundo donde las leyes ordinarias están suspendidas. Y desde el público estamos en la posición del policía escéptico y racional, que no desespera de reducir a sistema lo que ha sucedido. Mal asunto si creemos que podremos echar la mano encima a los espectros conjurados por Eisenheim, porque, como él mismo dice, no pretendía sino entretenernos, y todo eran trucos. El cine  confiesa así (tanto aquí como en Total Recall) su auténtica vocación de máquina de sueños, sean cuales sean los ingredientes de conflicto moral o intriga política que se hayan utilizado. Todo queda supeditado a esa inmersión mágica en una realidad alternativa, con un poder inesperado para hacernos replantearnos las fronteras que separan lo sólido existente de lo creído o imaginado. Y esa es su función ideológica más seria.

Al final el inspector Uhl acepta la superioridad del mago, al descubrir que ha sido víctima del truco más gigantesco, el truco escrito en letras tan grandes que no nos fijábamos en ellas mientras intentábamos descifrar los trucos puntuales en letra pequeña. También en esta película flojea la realidad, cede el suelo, y con una reinterpretación súbita nos damos cuenta en el último minuto de lo que ha sucedido realmente… o casi nos damos cuenta, porque aún queda oculto (aunque proyectado en letras grandes a la pantalla) el mayor ilusionismo detrás del ilusionismo. Eisenheim, como el detective Dupin de Poe, encarna el punto de vista del narrador que ha diseñado la historia—si los lectores somos el inspector, al menos se espera de nosotros que seamos capaces de apreciar los trucos del mago, y su perspicacia al saber que puede realizarlos ante nuestras narices con plena libertad, porque estamos deseando verlos. Para eso hemos ido al cine.
Caché

 

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España pagafantas: Daniel Gascón, con Trueba y 'contra los patriotas'

miércoles, 30 de noviembre de 2016

ESPAÑA PAGAFANTAS: Daniel Gascón, con Trueba y ’contra los patriotas’

Volvemos una vez más al cansino "caso Trueba". En defensa de Fernando Trueba, Daniel Gascón saca un artículo "contra los patriotas". Con argumentación muy cercana a la de Trueba, criticando a nacionalistas, siendo espíritu libre en sus gustos y sin fronteras, etc. Argumentación toda irrelevante, porque ignora la cuestión central.

A saber, que Trueba se declaró—por hacer la gracieta o no, pero se declaró—enemigo de España, no sólo "no español" (otro punto donde no actúa en consecuencia, pues bien se cuida de hacerse apátrida). Dejó claro Trueba, en la medida en que tenga sentido algo de lo que dice, que en una guerra contra España, él siempre se pondría de lado del enemigo. De cualquier enemigo, se entiende. Y que su prioridad número uno es definirse no sólo como no español, sino como antiespañol, en el momento más crucial en el que podía dejar clara su postura.

Trueba quería dejar claro, en un público mezclado de cineastas progres, ministros apocados del PP y vascos muy vascos sin duda, que España existe sólo para despreciarla, burlarse de ella, hacer pim pam púm público con el país como si fuese un mono de goma, y por favor pásenme el cheque que no me proteste nadie. Que de antiespañolismo es de buen tono hacer gala en público, y facha quien haga objeciones.

Y que a ver si esos fachas dan más subvenciones al cine español, por español. Ya me están sacando la cartera.

La dimensión de esta grosería, la contradicción abismal, la fatuidad monumental de esta postura evidentemente no se le alcanza ni de lejos a Trueba. Ni a Gascón.  Para Trueba o Gascón, España es de derechas, sin duda. Ni saben dónde pisan, ni por supuesto tienen la menor noción de qué es patriotismo—de eso ya partimos.

En este pequeño torbellino de escándalo se ventila una cosa relevante: saber si el país en el que vivimos existe sólo para destruirlo y vejarlo... O NO. Si merece algo más, y es algo más, que un mono de feria o un pagafantas.

En cuanto a mí, le envié mi protesta a nuestra universidad por destinar más euros públicos a Trueba después de la ofensa pública hecha a todos, incluido a sí mismo—porque quien pronuncia en público la grosera melonada de Trueba, no sólo ha perdido el criterio, sino que se ha rebajado hasta algunos de los bajos fondos morales más mezquinos a los que se puede descender, y con ello se envilece. Aunque casi más delito tiene la Universidad de Zaragoza, si cabe, que el miserable Trueba—y que el patético y envilecido ministro del PP que no fue capaz ni siquiera de desautorizar al cineasta tras sus palabras, por no decir darle un bofetón ceremonial en público en lugar del premio.

Repito: quien pronuncia en público la grosera melonada de Trueba, no sólo ha perdido el criterio, sino que lo ha envilecido, y pretende envilecer el nuestro. Y quien le ríe la gracia, o sale en su defensa, no le anda muy a la zaga. Esperemos que este país y la causa de la libertad tengan algún día portavoces de más valía que los farsantes e impostores que actualmente los representan, dando y recibiendo premios.


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Juan Carlos se rodea de tiranos en el funeral de Castro

Jiménez Losantos, Federico, et al. "Tertulia de Federico: Juan Carlos se rodea de tiranos en el funeral de Fidel Castro." EsRadio 30 Nov. 2016.*

         https://esradio.libertaddigital.com/fonoteca/2016-11-30/tertulia-de-federico-juan-carlos-se-rodea-de-tiranos-en-el-funeral-de-castro-107791.html

         2017

Capilla de un viejo pazo abandonado

Capilla de un viejo pazo abandonado 2

 

En algún sitio del norte de Portugal.

80 años de la matanza de Paracuellos

miércoles, 30 de noviembre de 2016

80 años de la matanza de Paracuellos (audio de La Voz).

Y el ogro Carrillo, favorito de las tertulias de la SER mientras vivió, sigue luciendo honores públicos, doctorado honoris causa de la Complutense, y calles dedicadas, como un prócer de la patria. Y lo es—del país que elige encumbrarlo a él y olvidar o insultar a sus víctimas.

Retropost (2006): Polonio

Polonio

Publicado en Terrorismo. com. José Ángel García Landa

POLONIO: Va a venir al momento. Mostradle entereza; decidle que sus locuras han sido demasiado atrevidas e intolerables; que vuestra bondad le ha protegido, interponiéndose entre él y la justa indignación que excitó. Yo, entretanto, retirado aquí, guardaré silencio.
Nukez-les
  
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Retropost (2006): 2400 kilos de patatas, y bajando

2400 kilos de patatas, y bajando

Publicado en Economía. com. José Ángel García Landa

"Estamos gastando lo que no tenemos" me dicen por la radio; "nuestra economía se basa en pilares no tan sólidos como los de nuestro entorno"...  Yo desde luego estoy en ese caso; hoy cobro, paga extra incluida, y ya se lo lleva todo de un bocado la primera factura que tengo que pagar. Tendré que vivir de patatas el resto del mes. Claro que patatas, hace apenas unos meses, menos de un año, con mi sueldo mensual se compraban en el super de la esquina más de 7000 kilos de patatas; hoy se compran 2400. Ya me vale de patatas, claro. Hoy comentábamos que la pérdida espectacular del poder adquisitivo empezó con el euro (100 pesetas = 1 euro, como indica el tamaño mismo de la moneda. Claro que nos dijeron que eran 160 y pico, y nos dieron 100...). Luego, con la inflación del ladrillo. En mi barrio, va el metro cuadrado a más de un millón de Lasantiguas. Y aún se supone que tienes que invertir en ladrillo; será en medio ladrillo. Menos mal que el Gobierno nos va a subir el sueldo un 3% el año que viene. Entretanto, yo casi estoy pensando invertir en patatas, para cuando me toque una por día.

Y de momento la semana que viene nos vamos, imparables, a París—a terminar de chafar lo que no tenemos.

Royalties en esterlinas


 

 

Etiquetas: Economía, Inflación
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Puerto de Vigo estilo pintura

martes, 29 de noviembre de 2016

Puerto de Vigo estilo pintura

Puerto de Vigo estilo pintura