Bob Dylan - Hurricane live 1975
Henry Vaughan, Silurist
Henry Vaughan, Silurist
Vaughan
The contrast between Crashaw and Herbert is repeated in that between Herbert and Vaughan (NOTE 1), but with certain variations. Henry Vaughan—"Silurist," as he called himself, from the seat of his family in South Wales, "Swan of Usk," Olor Iscanus, from the river on whose banks he lived—was born in or about 1622, at a place called Newton, St. Bridget. He and his twin brother Thomas (a poet likewise and a diligent writer on occult and "Hermetic" subjects) went to Jesus College, Oxford. He seems to have begun the study of law in London, but to have turned to that of medicine. He may have actually served in the Royalist forces during the Rebellion, and was certainly a strong partisan of the King's cause. He retired quietly to Brecon during the usurpation and there practised physic. Hardly anything is known of his long life. He may have had two wives; he certainly had one, who survived him at his death, on St. George's Day, 1695. He was the last of the Caroline school proper.
His poetry as originally published is contained in four volumes—Poems, chiefly secular, in 1646; Silex Scintillans, his principal book, and wholly sacred, in 1651; Olor Iscanus, also sacred, a year later; and Thalia Rediviva, many years afterwards, in 1678, which retruns to the secular. There is no doubt (we have his word for it, and without his word there could not be any) that Vaughan was greatly influenced in all the more remarkable part of his work by Herbert whose poems were published twenty years before Silex Scintillans. The relation between the two men is altogether that of master and pupil, but in divers ways. Often Vaughan copies Herbert directly. But the spirit of the two was different and resulted differently. Vaughan is not more or less pious than Herbert, but his piety is much more mystical; his thoughts are deeper and farther brought. And his expression is much less equable. He is seldom fantastic to frigidity, but he is often meditative to dulness. He never disgusts, but he sometimes tires, because he has not cared, or has not been able, to give his thought clear poetic expression.
There was no real reason on the moral side for the compunction which Vaughan felt, late in life, expressed for his early secular poems. But as a profane poet he has nothing above the average of dozens of half or wholly forgotten versifiers of his time, and is often below that average. His love-poems to Amoret and Efesia are sometimes pretty, though never distinguished; and in octossyllables, where he chiefly follows the manner of Jonson, he is at about his happiest. His decasyllabic couplets are, as Mr. Chambers has justly observed, based on Donne, and on the worst part of Donne, the designedly crabbed form of the Satires and some of the Epistles. It is as the author of the Silex Scintillans that Vaughan holds his place. And the title itself, which is explained in the frontispiece—a heart of flint burning and bleeding under the stroke of a thunderbolt from a cloud—is approopriate in more than the pious sense. At times there is in Vaughan genuine blood and fire; but it is by no means always, or even very often, that the flint is kindled and melted to achieved expression. His most famous and successful things, "They are all gone into the world of light"; "The World," with its magificent opening—
Like a great ring of pure and endless light
All calm as it was bright;
"The Retreat," with its suggestions of Wordsworth's great ode; "The Storm," with its intensely realised imagery; the quaint and pleasant piece beginning, "I walked the other day to spend my hour"; the beautiful "Joy"; "The Garland," with its wonderfully striking picture of youthful delusions, and the sharp turn, "I met with a dead man, Who thus to me began"; "The Waterfall", with its Miltonic richness and appropriateness of epithet, and a marvellous adaptation of sound to sense—these and some othe things are not merely in company unworthy of them as far as the achieved expression goes, but are even for the most part unworthy of themselves. But this inequality of expression is redeemed by the almost constant presence of a rare and precious tone of thought. The great age of the Church of England finds in Vaughan, at his best, its best poetical exponent. He stops short of the almost maudlin intoxication with divinity which carried Crashaw out of the Church altogether, and he far transcends the decent piety of Herbert.
The pair chosen to follow this trio is in general character strangely contrasted with it, though a certain bridge of transition exists in Herrick's "Divine" poems. Both Herrick and Carew are far greater artists than any of the three just mentioned. But despite of this and of the fact that their temper is far more mundane, they are still alike.
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Bob Dylan and Norah Jones live in Concert at Benaroya Hall
Before the Flood
Retropost (2006): Bajo la lámpara del dentista
Bajo la lámpara del dentista
Publicado en Personales. com. José Ángel García Landa

...he pasado hoy varias horas, pero unas cuantas. Que, curiosamente, se me han hecho cortas, no largas, como sería de esperar. ¿Me estaré aficionando? ¿Volviéndome masoca? Mi dentista es muy bueno, ciertamente, pero nunca será para tanto. ¿O serían las drogas que me han dado? (Luego no se fiaban mucho de dejarme andar hasta casa solito...).
De momento no me apunto, como Martin Amis en Experience, o Nabokov en Speak, Memory, a la lista de quienes han descrito en detalle sus desventuras con los dentistas. Esperaré a tener más en común con ellos, aunque sólo sea más desastres.
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Retropost (2006): Contencioso, sa
Contencioso, sa
Publicado en Cátedra. com. José Ángel García Landa
En febrero de 2003 me presenté, junto con otros tres candidatos, a una oposición de cátedras de Filología Inglesa. La plaza se declaró desierta, no pasando ninguno de los candidatos al segundo ejercicio. De los cuatro aspirantes, fui el único en recurrir la decisión de la comisión juzgadora; primero ante la propia comisión haciéndoles notar que los criterios que habían establecido no se atenían a derecho (por lo cual se me consideró insolente). Tras la prueba, envié numerosos escritos al Rector detallando las abundantes irregularidades cometidas. El Rector me recibió, intentó que retirase mis denuncias, y ante mi negativa me aseguró que todo sería investigado debidamente. De hecho me abrió un expediente investigador, que quedó en nada, cuando le dije que si la única manera de investigar el asunto era que me abriesen expediente, que adelante. Esta investigación no dejó huella documental que yo haya visto: nunca recibí una respuesta por escrito, y se me dio a entender que los escritos que había presentado no se consideraban recursos, sino denuncias, que el Rector podía oír o desoír. Se optó así por no contestar a ninguna de mis "denuncias" y por ignorar mis exigencias de una respuesta en regla. Ante el silencio administrativo del Rectorado, presenté (ya con abogado) un recurso donde ponía "esto es un recurso de alzada", y también este escrito quedó (esta vez ya previsiblemente) sin respuesta.
Con lo cual pasó el asunto a los tribunales, y presenté un contencioso administrativo. Tenemos juicio para el día 2 de julio de 2007. He estado examinando por primera vez el escrito del contencioso administrativo, redactado por mi abogada en lenguaje jurídico del que no podemos proferir el común de los mortales. Si hubiese contratado a la abogada ya desde el momento en que el tribunal cometió la primera irregularidad, otro gallo nos cantaría. Excuso colgar aquí el recurso, pero sí pondré las cuatro irregularidades básicas que se alegan. (Conste que muchas, muchísimas de las que yo le exponía al Rector en mis denuncias se han quedado por el camino y no han llegado a este escrito, por darle una forma manejable y no marear al juez).
Principales irregularidades, pues, según reza el escrito:
- Incumplimiento de lo dispuesto en el artículo 9.1 b) del Real Decreto 1.888/1984 de 26 de septiembre, por el que se regulan los Concursos para la provisión de Plazas de los Cuerpos Docentes Universitarios (modificado por el Real Decreto 1427/86 de 13 de junio) en relación con los artículos 10, 38 y 39 de la misma norma por cuanto la Comisión Juzgadora introduce la exigencia de un requisito no contemplado en la legislación vigente (presentación de proyecto investigador).
- Irregular composición de la Comisión Juzgadora.
- La Comisión Juzgadora introduce unos criterios de valoración en los que se prima antijurídicamente la docencia ante la actividad investigadora, lo cual supone vulneración del RD 1.888/1984 que regía el proceso de referencia.
(...)
Como conclusión a todo lo expuesto hay que manifestar que en el proceso selectivo objeto de impugnación concurren una multitud de vicios de antijuridicidad que deberían producir la estimación del presente recurso, y es que a la irregular fijación de los criterios de valoración, con una ilegal exigencia de presentación de un proyecto de investigación en su informe razonado, la comisión (irregularmente constituida) procede a realizar una valoración disconforme a derecho del primero de los ejercicios (haciendo un traslado de votos a puntos) y todo ello con un total desconocimiento en la normativa de aplicación, desconocimiento que para más inri pusieron de manifiesto dos miembros de la Comisión Juzgadora, Dra. Onega y el Dr. González Groba que se declararon abiertamente como poco cualificados para juzgar una plaza de lingüística inglesa.
Todo lo anterior unido a que el actor ("el actor" soy yo: a player's heart wrapped in a doctor's hide) tiene reconocidos dos tramos de investigación en esa área de conocimiento, hace que la presunción de la que gozan las Comisiones de juzgar con imparcialidad decaiga en el presente caso, provoca la necesidad de anulación de la resolución del proceso por el que se declaraba desierta la plaza, y con el nombramiento de una nueva Comisión Juzgadora se retrotraiga el procedimiento al momento en que debieron de fijarse los criterios de valoración.
El Rector estaba algo alarmado porque en los escritos que le dirigí acusaba a la Comisión Juzgadora de "prevaricación". Así que le tuve que explicar en un nuevo escrito el significado de "prevaricación" según el Diccionario de la Real Academia. Es la acción y efecto de prevaricar:
Allí se prevaricó hasta en el sentido desusado. Pero este asunto de la prevaricación es otra de las cosas que se han caído en el presente contencioso administrativo, que además no se presenta, naturalmente, ante los tribunales penales. Quizá se desestime el contencioso por cuestiones de fechas, tecnicismos de consideración administrativa del proceso judicial en sí, atención a la "solución" dada por el Rector, etc. Pero en lo que se refiere a las irregularidades cometidas, son flagrantes e incuestionables. Y, habiendo tales irregularidades en el proceso, y habiendo valorado mi trabajo en el área de Filología Inglesa con una puntuación de 1'8 sobre 10, ¿no hay acaso decisión de manifiesta injusticia? Decisión de manifiesta injusticia que al parecer esperaba el tribunal que yo aceptase "deportivamente". Pues no: me van más otros deportes. Aunque por ello me consideren algunos insolente, o contencioso. Y aunque pleitos tenga, y los pierda. Pues mal perdedor no soy, cuando no se amaña la partida.
PS: Como resultó años después, los tribunales no me dieron la razón en el contencioso, cuestión que comento aquí.
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