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Los cuatro fantásticos

Ayer, visto que venía tormenta (storm), aparcamos la piscina y nos fuimos a ver con todos los nenes Los 4 Fantásticos: pudimos disfrutar luego viendo a Oscar imitar al Doctor Muerte convertido en estatua. Pibo: "Me ha encantado." Yo leía a los 4 fantásticos desde los primeros 70, en inglés en los comics de Marvel que conseguí a montones en la base americana de Zaragoza, y en español en aquellos horribles librillos cambiados de formato y con los bordes que no encajaban completados a la mecagüen diez por algún no-dibujante mal pagado. Los tiempos en que llamaban a la Cosa "el hombre de piedra", apelativo que vuelve a surgir en la película. Nos cuentan el origen, ligeramente variado, siguiendo la estrategia que tan bien funcinó en Spiderman. Aquí la diferencia está en las relaciones más próximas y ambiguas con el Dr. Muerte, cuyo origen latveriano queda en el trasfondo y se ve convertido en un tiburón de Wall Street. Corteja a una Sue Storm mucho más voluntariosa y sexy que la original sufrida ama de casa: hasta se desnuda repetidamente, en estado invisible, claro. Johnny también es más repelente e insolente, y más dado aún a los deportes de riesgo, al estilo de eminem fin de siècle más que al de adolescente de los años 60 con letra grande en el chaleco de lana. A Mister Fantástico, como a Cíclope, lo mantienen repelentillo y enfrascado en empresas tanáticas: la mejor frase de la película es la de Johnny Antorcha al ver por primera vez el laboratorio de Mister Fantástico en el edificio Baxter: "Pues qué quieres que te diga, Reed, me parece que te traes demasiado trabajo a casa". En Ben Grimm, con sus neuras en primer plano, ofrecen bien una síntesis de los aspectos más dramáticos del personaje. Le sacan una esposa que no tenía y que lo abandona al verle la Cosa, y a la Alicia original de los tebeos la des-escultorizan (un detalle que tenía sus posibilidades, sin embargo) y la vuelven negra, para enfatizar el tema de ojos que no ven, prejuicillos a la mar. Efectos, etc., muy logrados, no hay queja por allí, pasen y vean, mejor con niños (al menos dentro de uno). Última escena: se aleja hacia Latveria el contenedor con Victor Von Muerte, y cerramos el bucle del principio porque va convertido (ahora sí) en su propia estatua metálica, aunque nada muerto. Se cierra la puerta del contenedor y una transición imposible nos lo muestra alejándose en un carguero gigante con letras cirílicas entre miles de otros contenedores. A tener en cuenta aquí: - La escena final de Working Girl, con el alejamiento irónico de la cámara que muestra a la chica en una oficina entre miles de otras en un rascacielos. - La escena final de Raiders for the Lost Ark, con el arca dentro de su arca perdida en un almacén gigante de donde nunca más saldrá (un poco como el libro de Arena en la biblioteca de Buenos Aires). - El espectacular tracking de The Crowd, de King Vidor, imposible también aunque la dirección es contraria. Muestra la vista panorámica de New York desde el punto de vista del inmigrante hacia un rascacielos, y la cámara (como si de un piloto suicida se tratara) se adentra en el rascacielos donde se nos muestra al protagonista trabajando en una oficina. Aquí el inmigrante ya se ha adentrado hasta el tuétano en el sistema americano, pero aspira a demasiado y es derrotado. Como siempre en la nueva serie de superhéroes, su amenaza se asocia con el terrorismo. En este caso se le expulsa del sistema financiero americano y se le devuelve, derrotado pero no destruido, a su tenebroso origen latveriano. Volverá el vampiro terrorista...

La Isla

(The Island. Directed by Michael Bay; written by Caspian Tredwell-Owen, Alex Kurtzman and Roberto Orci, based on a story by Mr. Tredwell-Owen; director of photography, Mauro Fiore; edited by Paul Rubell and Christian Wagner; music by Steve Jablonsky; production designer, Nigel Phelps; produced by Walter F. Parkes, Mr. Bay and Ian Bryce; released by DreamWorks Pictures. USA, 2005).

Según Google es una película puntuada en 2’9 sobre 5. Recomiendo en particular las reseñas de USA Today y del New York Times . En ellas y en otras se señalan los hechos siguientes: que está en la línea de las anteriores de su director, Armageddon, Bad Boys II, The Rock, Pearl Harbor, con mucha escena de acción, quizá demasiada, que el argumento mezcla temas de Un mundo feliz, de 1984, de Matrix, de La fuga de Logan, de THX 1138, de Blade Runner.... Que, por tanto, intenta ser "ciencia ficción inteligente" o "con tesis"- tesis principal sobre los peligros o paradojas de la clonación; que la película no acaba de hacer clic por un ligero aire "clónico" que tiene ella misma. Pero bueno, el mensaje es que hasta los clones tienen derechos humanos, y no hay que negarle a la película que cumple bien con su función de entretener, aunque rechine un poco por aquí y por allá.

En esencia, es una película de acción, con abundantes escenas de combate cuerpo a cuerpo, huídas espeluznantes, caídas imposibles de las que sale indemne el protagonista, persecuciones motorizadas delirantes, con abundante destrucción de material y supongo que muchas víctimas colaterales que a nadie le importan un bledo. En este sentido, eficaz y muy visual, pero si una buena secuencia de acción es un mérito, aquí hay too much of a good thing.

En cuanto a la temática "inteligente", nos presenta el futuro de la clonación terapéutica hacia 2019, cuando los multimillonarios se pueden permitir hacer una copia de sus órganos para trasplantes, retrasar la vejez, etc.; un poquito desarrollando esto que nos dicen ahora de guardar el cordón umbilical para sacar células madre. Lo malo es que allí hacen un clon entero y lo hacen vivir en una especie de internado subterráneo hasta que "sus servicios" sean requeridos; entonces lo rajan y sacan lo que haga falta. En teoría, la empresa que hace eso se somete a las leyes que existen entonces, y que prohíben clonar seres humanos: en teoría clonan un borfollo llamado "agnate", que tiene los mismos órganos que el donante, menos el cerebro supongo, pero sin forma humana (idea que parece igual de repugnante a su manera). Pero como eso no salía bien, la empresa lleva en secreto un mundo subterráneo donde cría humanos clónicos, haciéndolos nacer como fetos adultos. Aquí hay imágenes que deben lo suyo al Frankenstein de De Niro y a sobre todo a Matrix, con su universo de adultos recibiendo realidad virtual en un estado intrauterino. Aquí la realidad virtual continúa cuando nacen, pues en el internado subterráneo les hacen creer (e inicialmente al espectador) que están en un refugio tras una contaminación global; su única esperanza es ir a "La Isla", un paraíso terrenal al que se llega por lotería (aquí hay una clara pulla contra la ONCE y las quinielas). Un chico listo descubre la mentira - ni isla, ni contaminación; ni tanto ni tan calvo - y sale al mundo exterior, un Los Ángeles más de hoy que de Blade Runner, a pesar de algún technological enhancement; contactan con uno de los "patrocinadores" para disgusto de la empresa y del cliente. Son perseguidos por una pandilla de matones duros, liderados por un mercenario negro con pasado pseudo-esclavo, pero totalmente vendido al capital. Tampoco el gobierno parece totalmente inocente en sus contactos con matones y científicos locos, pero el malo malo era el Doctor clonador, que se cree Dios, pero niega a los clones el alma y los derechos civiles. Esto acaba poniendo negro al mercenario, que recuerda sus raíces; se pasa de bando y ayuda a los dos rebeldes, reinfiltrados en la empresa, a destruir el chiringuito. Los clones son liberados de la cámara de gas, pseudo-judíos en alianza con los african-americans, y salen a la superficie a cientos a ver la luz del sol, una vez liberados de las sombras de la caverna Platónica que los tenía alelados. En su soledad de negro desparejado, el mercenario mira con envidia a la pareja de blancos clones, que, ahora sí, descubren los placeres del erotismo, ausentes del internado. "La isla somos nosotros"... murmura ella.

Bueno, no criticaré la difícil credibilidad de la película como si se tratase de un documental realista, porque no va de eso. Me interesa más como delirio americano. En contrapartida hay que decir que también tiene bonitos detalles. Así, el presidente de los EE.UU. tenía un clon en la fundación, al parecer un jilipollas (aquí se ve una pulla anti-Bush - y eso que Bush rechaza la experimentación con células madre). Cuando el mercenario le va a meter una bala en la frente o al clon o a su original millonario, y duda, lo que le convence realmente de la "humanidad" del millonario es la indiferencia e inhumanidad de sus actitudes hacia el clon (claro que se equivoca, porque el listo clon fingía e imitaba a su original). El millonario californiano típico no sale bien parado: traidor, superficial, materialista, amanerado, snob, cruel, "enfermo del hígado por una enfermedad degenerativa por haber sido tan promiscuo"... vamos, que en tiempos mejores sería homosexual, pero ya no está el horno para bollas de ese tamaño. Una virtud sí tenía: buen gusto en casas, coches y barcos. El resultado político-imaginario de esto es que los emprendedores que están deshaciendo América se ven sustituidos en la película por clones idénticos a ellos que retoman los valores de la Revolución, la Liberación y los Derechos Civiles. Porque la tentación inmediata era vivir como el millonario, una vez suplantada su identidad.... pero no, el clon ha de dar la guerra y liberar a los demás mutantes, digo clones, y regenerar una sociedad que distingue hipócritamente entre los "ciudadanos plenos" que han adquirido ese bien de consumo llamado alma, y los que no lo tienen - y por tanto son procesados tecnológicamente por la ley del embudo (pensemos aquí en Fredric Jameson, The Political Unconscious: la narración es una solución imaginaria ofrecida a problemas reales. Desde la perspectiva de la Realpolitik norteamericana, una persona que no es un ciudadano estadounidense es sospechosa de no ser plenamente humana).

Un loop al final de la película nos devuelve a la escena del principio: ya millonarios, y con su misión cumplida, Clon y Clona se dirigen a la isla paradisíaca; van navegando en el barco "Renovatio", con el que Clon soñaba en sus sueños virtuales (es el barco que de hecho estaba construyendo su original, el decadente Angeleno: al compartir el alma, tenían comunicación psíquica). Es una escena la del barco que tanto al principio como al final de la película deriva osadamente hacia la estética de anuncio de Fa, Larios o Fortuna. La diferencia es que al final la isla es real (alguna de las Islas Vírgenes supongo, donde van los americanos a vivir estas cosas), mientras que al principio era un sueño inducido al protagonista en su estado de superfeto, y que se le perpetuaba en sus noches, como pesadilla: ahí le disparaban de repente en el barco, caía al mar y se veía rodeado de fetos añosos flotando.... Esta escena inicial muestra un trauma de nacimiento invertido, bastante logrado por el desplazamiento e inversión que hace el sueño entre los papeles del soñador (que originalmente era el feto crecido) y sus traumadores, los médicos clonadores. Ahora bien, al elegir terminar con la misma imagen, pero "ahora de verdad", la película hace un movimiento arriesgado. Por una parte, nos amenaza con un círculo vicioso que interrumpa la felicidad final: tememos un nacimiento traumático, y de hecho es lo que sucede cuando volvemos a la realidad violentamente tras The End; por otra parte, la película elige denunciarse a sí misma como un vehículo engañoso de transmisión ideológica, que perpetúa las fantasías de una isla que sólo existe en los anuncios, y en las películas... la isla donde el amor y la empatía reconcilian a la humanidad consigo misma, donde algunos malos recapacitan, y el mal es puntual, ilegal, identificable, y vencido. Para pegarle un repaso más fuerte a América y a Occidente, Los Simpson, por favor.

(A cuenta del debate sobre quién ha de tener derechos humanos o civiles, y el problema de si somos parciales hacia nuestra propia especie, al no adoptar el criterio de la "consciencia" en lugar del del "origen biológico humano", hay un debate en Crooked Timber. Pongo este comentario:

"Self-awareness" as a criterion for civil rights may do for analytic philosophers; actual criteria are far more variable, according to cultures, circumstances, historical periods There can be no abstractly coherent criterion to settle the issue, because we are discussing such matters in a given context, with a given history much of which we carry along, and living in the same world with other people whose priorities are not always the same as ours but with whom we have to share some working ground. So, no neat solutions, anywhere: perhaps yes, for a given jury on a given case; but never in a fuzzy forum like the one here.

Los clones de La Isla eran conscientes y humanos, pero eso no parecía preocupar a mucha gente en la práctica, aunque sí a los legisladores).

El tulipán negro

11 de julio

Hoy hemos visto, con Alain Delon, "El Tulipán Negro" (1964), película que tiene que ver con la novela de Dumas lo mismo que el desodorante con la margarina. Ví la película de niño, y después me hice fan (fan) de las aventuras del Zorro (o Le Renard, como no le llamaban en francés). Así se me pusieron ganas de volverla a ver, pero como no había manera, acabé por leerme la novela, mucho más tarde y ya en plan retro, cuando la encontré por casualidad hace unos doce años... pero claro, la novela va de un tulipán negro, no de un pseudo-Zorro que va dejando por ahí tulipanes negros. Así que fallido el intento de recuperar la experiencia de fandom infantil, tuve que comprar la película cuando salió en DVD para ver si así. Inútil, porque como dijo Heráclito, la película que ves treinta años mas tarde no es la que viste entonces, tiene que ver consigo misma lo mismo que con la novela, o con el desodorante, o lo mismo que tú contigo. Lo más parecido que ha sucedido en todo este proceso es que la han visto los pequeños también. Y así las cosas pasan a través de nosotros, y nosotros pasamos a través de nosotros tambien. Probaré con "El Corsario Negro", a ver qué pasa, o con el remake de "Fanfan la Tulipe". Igual para esto se inventaron los rimeics.

La venganza de los Sith

Estas películas siempre han tenido, y cada vez tienen más, una lectura política. A veces deliberadamente. Se nos presenta este episodio "3" y seis de Star Wars como la génesis del Imperio a partir de la República (en el caso de los USA ya se ha dado: basta con colocarse imaginativamente en el punto de vista del bombardeado para contemplar al Imperio en acción). El canciller Palpatine es una especie de Kurt Waldheim que se ha colado hasta el centro del poder y de la impotencia mundial, la ONU, y desde ahí proclama, como Bush y como Cristo, que "el que no está con nosotros está contra nosotros". Cuando declara la transformación de la República en Imperio, no hay más que aplausos: menudos representantes tenemos, que se venden barato cuando ven por dónde van los vientos. Y hasta los que no aplauden, como Padmé, no presentan ninguna moción en contra. La paz la utiliza el malo como señuelo, cuando en realidad lo que haría falta es empezar la guerra, pero contra quién, contra uno mismo, el mal lo llevamos dentro. No tiene sentido comentar en estas películas más que la manera en que los viejos tópicos se reutilizan y se recombinan en un magma visual que significa por todas partes signifying nothing entre mucho ruido y furia. ¿Por qué la capucha? Por The Monk, a la vez monje y demonio. El negro, una vez más, muere. Darth Vader, recién estrenado, es un cruce entre coche retro y calavera; el casco es japonés, claro, otro imperio a derribar, aquél. Y debe lo suyo al Dr Muerte de Los 4 Fantásticos, que a su vez debe lo suyo al Hombre de la Máscara de Hierro y al Fantasma de la Ópera.... El desembarco de los droides en el planeta de los Wookies usa la iconografía del desembarco de Normandía y de la Tormenta del Desierto, pero los Wookies son más bien kurdos, o indios, o neanderthales, en ningún caso saddamitas ni nazis: hay mala conciencia por aquí. La hipertecnología de guerra es siempre de los malos: los buenos atacan con saucy barks, navecillas de nada que penetran las defensas de los gigantescos galeones del enemigo; en este sentido las películas sí expresan la inquietud que tienen los USA de su darth side como República Imperial, fuera de todo control, cruzada de conspiraciones benévolas y malévolas, donde la política oficial es una pantomima, donde el FBI espía al presidente y el presidente espía a la CIA. Las imágenes infernales de desmembramientos y prótesis mecánicas dominan la imaginación de esta película, fascinada y aterrorizada por la propia modernidad que ayuda a generar el cyborg americano. El protagonista es el malo, y no hace falta decir más. El retorno del Jedi y la redención de Darth Vader son cosas del pasado, aunque nos quieran hacer creer que están por venir.

El Reino de los Cielos

Esta es la película de Ridley Scott filmada, entre otros sitios, en el castillo de Loarre. Allí es donde empieza la película, en un pueblo medieval al pie del castillo (trasplantado a Francia) antes de que el protagonista Baliant-Bloom descubra que además de un vulgar herrero es el hijo ilegítimo de un barón (Neeson) que se va a las cruzadas. Mata a un cura y lo acompaña. (En la peli suena casi igual de arbitrario). Tras unos combates donde se estrena y su padre es herido de muerte, llega a Jerusalén, reino de los cruzados bajo Balduino IV, un rey leproso que se oculta tras una máscara de hierro, con una hermosa hermana, Sibylla (Eva Green) casada con el malo de la peli, un cruzado belicoso, clasista y abusón. Baliant-Bloom no es clasista, mal haría, claro; más bien se dedica a mejorar las tierras de su padre con irrigación occidental, ayudando al pueblo, es una ONG medieval, es un yanqui en la corte del rey Balduino. En un momento dado, hasta arma caballero a todo quisque en la ciudad, esto es aristocracia democrática. Se nos presenta a Balduino como un idealista que quiere sólo mantener una precaria paz con los árabes, y convertir Jerusalén en un reino de justicia, "el reino de los cielos". El marido malo, heredero tras la muerte de este buen rey, logrará iniciar una guerra (que es lo que intentaba hacer continuamente, mientras su esposa, descuidada por él, se refocilaba con Bloom). Pintan bastos para Bloom y su amigo Irons, hombres éticos, como también lo es por otra parte el jefe de los ejércitos musulmanes, Saladino, y su segundo de a bordo, con quien había hecho amistad Bloom por error. Bloom elige no matar al malo aunque le prometían a su viuda, y la corona. Por no transigir con los medios y los fines. Pero eso lleva a la batalla final. Tras un asedio monumental, a la manera de El Señor de los Anillos, se rinde Jerusalén, al confiar Bloom (acertadamente) en la palabra de Saladino de respetarles. Termina la película otra vez en Loarre, donde se han refugiado Bloom y la viuda Sibylla, que ya no quiere ser reina. Rechaza Baliant-Bloom una invitación de Ricardo Corazón de León para unirse a otra cruzada, y se va cabalgando por los caminos con la liberada Sibylla... two drifters riding to the sunset.


En resumen: Gladiator más El Señor de los Anillos. Excelente música, buena fotografía y eficaz dirección, escenas vistosas, grandes batallas, mucha violencia. Ideas confusas, tanto en los cruzados como en el director. Anacronismos, a manta en las actitudes de los personajes (bueno, prefiero no entrar a investigar lo de la historia, que es aquí una simple excusa. Existió un rey Balduino IV enfermo que mantuvo el reino de Jerusalén, y su hermana Sibylla, pero a éste le siguió no Guy de Lusignan sino Balduino V, que era hijo de un matrimonio anterior de Sibylla, mientras que aquí a ésta la habían casado con Guy a los quince años, etc. etc.). La película anda pisando huevos, naturalmente, a la hora de no ser políticamente incorrecta: los árabes son escrupulosamente respetados, en la justicia de su causa y en la honradez y nobleza de sus líderes; ello no quita para que el protagonista sea un cruzado y no un árabe, claro. Los que no son respetados son los eclesiásticos: el obispo de Jerusalén es un cobarde interesado y falso; y también hay "halcones" amigos de la guerra entre los cruzados, como Guy y su colega el señor del Krak de los Caballeros. El ataque árabe sobre Jerusalén a nada se parece tanto como a la lluvia de misiles inteligentes sobre Bagdad. Y un fragmento destinado a conllevar el mensaje de la película nos subraya que Jerusalén es la ciudad de todos, y de nadie en exclusiva. Hasta ahí, la película es crítica con la política exclusivista que llevan sobre Jerusalén tanto el estado de Israel como su primo de Zumosol. Puntos más flojos: constantemente parece como si la película tuviese que pasar por fases necesarias de un modo mecánico. Hay muchos elementos que a pesar de todo el dinero invertido no están bien calculados para adquirir vida. Así, por ejemplo, el romance "porque sí" entre Bloom y Green. Las "lecciones morales" también están puestas con grapadora, y entorpecen la película. La idea básica de Jerusalén como utopía es endeble, una vez desacreditada la fe religiosa (¿qué pintan ahí si Dios no les habla?). Y los elementos románticos del joven plebeyo que resulta ser noble... bueno, para eso podían haber hecho una versión kitsch del Bâtard de Bouillon, o algo así. Vamos, demasiado dinero, demasiada insensatez en el telón histórico de fondo como para ser ejemplo de nada, y un guión poco competente a la hora de tender un puente quizá imposible de tender entre los ideales de entonces y los de ahora... Mejor que buscar un terreno común en la identificación con el héroe, propongo una película cutre-realista que muestre la estupidez, brutalidad e insensatez tanto de los cruzados como de sus enemigos. O por lo menos que, en lugar de volver a Loarre sin despeinarse, volviese Bloom de las cruzadas, depués de tanto espadazo, con media cara menos, viejo, cínico y embrutecido. Pero eso no vendería... hay que hacer la guerra para desengañarse de ella, nos dicen constantemente los cineastas, en la guerra se aprende ética. Pues no. Mejor quemamos etapas, y nos ahorramos esa lección.

(Kingdom of Heaven. Written by William Monahan. Cast: Orlando Bloom, Eva Green, Jeremy Irons, Liam Neeson, David Thewlis, Brendan Gleeson, Marton Csokas, Ghasan Massoud. Music by Harry Gregson-Williams. Costumes by Janty Yates. Ed. Dody Dorn. Prod. des. Arthur Max. Photog. John Mathieson. Exec. prod. Branko Lustig, Lisa Elizey, Terry Needham. Prod. Ridley Scott. USA: A Scott Free Production, Twentieth Century Fox, 2005. http://www.fox.es/elreinodeloscielos)

Ray

Hemos visionado Ray, una película muy visual y muy sonora sobre el ciego Ray Charles (igual un día alguien hace una película sin imágenes, para ciegos y videntes solidarios). Exxcelente trabajo el de Jaime Zorra, que se Charlifica totalmente, igual hasta ha perdido la vista el tío al acabar el rodaje; muy muy bien. (Y oscar que te pego, claro, ahora entiendo que no se lo diesen a Di Caprio a pesar de lo bien que lo hizo también). Bueno, pues la música genial, dan ganas de hacerse con las Collected Works de Ray Charles; y muy bien la ambientación, el tema del racismo, etc. etc. A verla, americanistas, running.


El problema con las biopics que se llaman ahora, "biopelis", es que claro, una vida no tiene forma de peli, en general, y hay que dársela, y eso conlleva narrativización, ficcionalización, reinterpretaciones retroactivas, y todas esas cosas que nos gusta estudiar a los narratólogos. Hay que crear un argumento organizado con una vida, que es desorganizada (y la del rey Charles bastante, al parecer). En parte eso se hace quitando años a porrón, para abreviar (a Hughes le hicieron eso en El Aviador, y aquí nos ahorran los últimos cuarenta años de Ray Charles, por acabar pronto - al espectador le daba un algo, si no). Y la inyección de coherencia que organiza la película es mostrar cómo Ray, a medida que triunfa, se va hundiendo más y más en complicaciones: 1) Trauma de culpabilidad: de niño vio cómo se ahogaba un hermanito suyo en un barreño y no hizo nada; ahora le obsesiona y ve agua y niños ahogados por todas partes. 2) Drogas: se sube al caballo, y luego a ver quién baja en pleno galope. 3) Adulterio: tiene su casita fija montada, pero se lo monta también con todas las Charlettes de su banda, llegando a situaciones embarazosas. La solución de la película es también la solución de las complicaciones: muere por sobredosis su amante, y Ray se fuerza a dejar las drogas en un descenso al infierno. Allí se le aparece su madre, que le había enseñado a ser un tipo digno, y no un tullido, para decirle que las drogas lo han convertido en un tullido after all. También el fantasma de su hermanito se aparece para perdonarlo. Y remontando a la superficie, termina la película asegurándonos que Carlos el Rayo no volvió a probar las drogas. De paso también se ha perdonado a sí mismo, superando el trauma, y está muerta la "otra"; su mujer se muestra comprensiva, y lo acompaña en el homenaje de desagravio que le hace el Estado de Georgia por su racismo anterior. Total: que teníamos una vida, y ahora tenemos un argumento, con Ray destraumado, triunfador, abstemio, monógamo e integrado en los USA. Vamos, que no le operan la vista de milagro. Ah, la vida es más complicada que todo eso cuando la miras de cerca... pero ¿a quién le interesan los flecos?

The Quatermass Xperiment

Tras veinte años de espera, consigo ver The Quatermass Xperiment, uno de los clásicos del cine de ciencia ficción, por gentileza de MFA. Británica, mediados de los cincuenta; resulta ser un cruce entre Vampyr, The Thing from Outer Space y The Blob. Y Frankenstein, claro, con el Dr. Quatermass como el científico, ambivalentemente presentado, que no duda en arriesgar a otros y la humanidad entera por amor a la pura investigación. Hasta huye el infortunado astronauta muy a lo monstruo, campo a través, y hay una escena de homenaje con niña y todo. La evolución del humano a pulpo espacial me recuerda una especulación recogida en Velocidad de Escape, de Mark Dery, donde nos decían que a pesar de sus limitaciones estéticas, ese cuerpo sería el que mejor daría de sí en la ingravidez. Algunos se apuntarían ya... Por cierto, que luego me ha hecho soñar con un pulpo humano, como uno que se ve en Chimaera, que lo compraba vivo en el mercado y luego no me apetecía comérmelo. Viva la ciencia ficción pasada de moda, la de The Twilight Zone etc etc.; proporciona placeres propios y muy suyos que no puede dar la que es contemporánea nuestra. Da una sensación especial el ver los futuros pasados. Aunque, ay, esta ya casi es contemporánea nuestra, según cómo contemos; cómo se queman etapas, y cómo vamos de cabeza al pasado... El estudio de radio nada más, o los bomberos, merecen un capítulo aparte en Quatermass. Pronto veremos la segunda parte. También veo Piratas del Caribe, pero esa carece de aura para mí; la tendrá para los niños que la ven ahora.

Entre copas y clones

Cinexpedición, a ver "Entre Copas", una película para alcohólicos preferentemente, y con crisis de los cuarenta a cuestas. Uno anglosajón angustiado porque se casa, se busca ligues en su semana de despedida de soltero, lo consigue pero es apaleado. El otro, judío, novelista frustrado, profesor de literatura con trauma de divorcio a cuestas, intenta moderar a su amigo y al final hasta liga, y encuentra una única lectora, su futura. Este segundo parece ser el alter ego del guionista; prescindibles tanto la peli como la novela no leída, y la de John Kennedy Toole, "La Conjura de los Necios", que parece ser el role model de ambos. Como en las novelas de Hemingway, se bebe sin medida ni talento, aunque eso sí, con mucha retórica aquí sobre la calidad de los vinos. Se bebe hasta conduciendo, o corriendo campo a través, unas veces con excusa, otras buscando directamente la pérdida de consciencia lo antes posible. También se juega al golf sin ganas, se organizan cenas sin ganas y se casa uno sin ganas. Lo que sí se aprecia es una excusa para mantener la ilusión, y que te hagan un poco de caso, por limitado que sea éste; el gran triunfo es llegar a cubrir mínimos en este terreno. Cualquiera diría que para esto no hace falta ir al cine, pero ya se sabe, "totus mundus agit histrionem", hay que proyectar nuestras depresiones a la gran pantalla, para que nos vuelvan transformadas por la distancia que media entre la ida y la vuelta. En cualquier caso, a quien no le guste que le recuerden su mediocridad, mejor que se vaya a ver otra; y en cualquier caso mantened la botella bajo control; hay que potenciar el espacio que hay "entre copas", desde luego aquí es muy poco lo que hay entre ellas. Bueno, voy a tomarme un güisqui, que si no luego se me junta con la hora del vermú.

Hoy nos vamos a pasear por el campo cerca de La Puebla de Alfindén. Si en el campo te paras ante un prado verde, y te agachas, antes de la puesta de sol, empiezas a ver telarañas que centellean al moverse a tus pies, y si miras a lo lejos ves más y más, hasta que te das cuenta de que el campo entero está cubierto de telarañas, una auténtica alfombra plateada de telarañas.

Y ahora vamos a ver una peliculilla con los nenes, cine de entretenimiento: "Estar Guarras 2: El ataque de los Clowns".

Pues se las trae el tal Lucas, si empiezas a leer entre líneas. Primero, replay de la Guerra de Secesión: unos miles de planetas quieren secesionarse de la República, liderados por un "idealista" sospechoso de traición. Y claro, hay que crear un ejército para impedirlo (no se sabe por qué, ni los tecnicismos constitucionales, ni ná) porque los cuatro yedais no dan abasto a controlar los disturbios. Aunque la República es más bien lo que los USA podían llegar a ser mediatizados por la ONU, un sitio lleno de marcianos, gobernado por un Senado que es peor que la Asamblea General para los americanos, el único que puede meter mano es algún vivo para manipular... vamos, un asco de sitio, demasiado complicado, menos mal que hay una oligarquía de yédais que toma las decisiones básicas más allá de la maquinaria democrática, que ya está demasiado infiltrada... La ex-reina Amidala, ahora rebajada a senadora Padmé, y ligable para el futuro corrusto Anakin/Darth Vader, es encantadora, pero totalmente ineficaz, piensa más en sus peinados de Turandot y en moverse entre mobiliario y paisajes idílicos (europeos, hasta españoles - Stressa, Sevilla) que en hacer nada práctico; lo más que requiere es protección (luego sí que da tortas, por lo de la women’s lib, pero dentro de un orden). Es Europa, claro, idealizada, deseable pero impotente y ahogada por el peso de su elegancia. Ella no quiere ejército para controlar el Imperio (oops, perdón, la República) pero mira por donde, no hará falta reclutarlo porque un traidor ya se encargó de preparar de tapadillo un ejército de clones descerebrados, supuestamente en nombre de los Yedais, y mira qué bien, nosotros jamás lo hubiéramos hecho, pero ya que nos lo encontramos y nos lo regalan previo pago, pues desde luego que lo vamos a utilizar para mantener el orden cósmico.... Bendita maldición, como la bomba H. Ah, y el hispano un traidor (o el traidor, un hispano). También hay un británico por ahí, el "conde Duku" (de Olivares, supongo) muy al estilo del viejo druida, el mago blanco del Señor de los Anillos (la pérfida Albión nunca mejor dicho); siempre marcan los malos un acento británico hasta allá. Más curiosa aún es la caricatura ferozmente racista y antisemita del moscardón, el antiguo amo de Anakin y su madre: será para que se vea que hasta eso lo hacen mejor en Hollywood. Y en fin, la post guerra fría es aquí una preguerra muy calentita, donde hacen falta buenas escaramuzas por toda la galaxia para tener al personal bajo control, y es lamentable pero tenemos que gastarnos una pasta en clones y en helicópteros espaciales para la tercera Tormenta del Desierto. Todo en plan pro Nuevo Orden, que, como decía Chomsky, es el viejo... Menos mal que los Yodas y los Obigüanes son buenos; si no tanto Maestro, tanta iniciación inacabable y tanto secretismo iba a parecer esto la conspiración Yedai-masónica. Ya me muero por ver la piedra clave que cierre la bóveda de esta hexalogía invertida... hasta luego Lucas.

 

12 de marzo

No me autorreparo

- Esto es mi submarino. La otra parte del cuarto es tu submarino.
- Cocodlilo deslizante despidió la solución. ¿Cuál es el que más apaga el fuego, léstos?
- ¿El que más...? Es éste.
- No, es éste y éste. Su colita es de manguela. Hay una lampa pala que bajen los señoles.
- Alvaro mira qué hay debajo de aquí, el suelo...
- He tenido que ponel muchos nombles
- Este lanza rayitos.
- Ah, y el dispaladol encima. Se me ha olvidao. El mío ya está. Mila mi submalino. No he podido hacel las plantas del mal polque le he ponido tantos nombles... Están en el fondo de la tiela del mal. En oto piso de alena. En oto. En oto. En oto. En oto.
- Este puede estar setenta y nueve horas sin subir a coger aire.
- Qué caca de submarino. Prefiero los submarinos modernos y rápidos.
- Tengo una idea. Shuurrrurrhsshshshshshsh. Tic. Clike. Ya está. Lanzadores de rayos. Ves, Ivo, el mío aterriza sobre esto. Lo malo es que la hélice choca. Ah, no choca, guay.
- Mila, he hecho las plantas del mal. No las he hecho glandes, que así no cablían los nombles, polque si no no cablían los nombles. ¿A que sí, papá? (- Sí).
- Ah ya está, construido, en perfecto funcionamiento ah ja ja ja... Ivo?
- Qué?
- Qué estás haciendo?
- El esto, el submarino... voy a ver qué tal va esto.
- Voy a meterme en una cámara acorazada alimentada de oxígeno. Y con clave. Tiene clave. Se autorrepara, igual que un submarino. Si yo me autorreparase podría enfrentarme al Leviatán completamente. Lo malo es que no me autorreparo yo...Yo voy a meterme en mi cápsula acorazada de titanio hiperreforzado con micamio y simiocamio.
- Necesito algo.