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Economía

Nuestro futuro tras el Cénit del Petróleo

martes 6 de diciembre de 2011

Nuestro futuro tras el Cénit del Petróleo

Comparación de dos posibles escenarios una vez superado a nivel global el techo máximo de producción de petróleo.  (Fuente: Peak Oil: The End of Cheap Oil - http://www.peak-oil-crisis.com)

La sociedad moderna está atada al petróleo más que a ninguna otra fuente de energía y de materiales. El cénit global en la extracción del petróleo supone una producción en constante disminución—sin una fuente alternativa, ni una combinación de fuentes, que sea capaz de reemplazar al petróleo, ni de cerca, en cuanto a resultados en energía neta, en ritmo de flujo, o en volumen. En la década de 1950, el conocido geólogo norteamericano M. King Hubbert observó que un gráfico de los descubrimientos de petróleo a lo largo del tiempo tendía a formar una curva en forma de campana. Supuso que el índice de producción petrolífera formaría una curva similar, conocida ahora como la "curva de Hubbert":

hubbert world petroleum
 


A pesar de abundantes críticas en sus tiempos, Hubbert predijo con éxito que los estados continentales de los EE.UU. alcanzarían su máximo de producción a principios de los 70—una realidad desalentadora que ha hecho que la economía norteamericana dependa cada vez más de importaciones de petróleo para cubrir la creciente demanda doméstica.

A pesar de un acuerdo creciente en que la teoría de Hubbert es fiable en términos generales, sigue debatiéndose bastante la cuestión de cuánto durará el declive inevitable en las reservas de petróleo, y de cuáles serán las consecuencias para la sociedad en general. Aquí presentamos de modo esquemático dos teorías contrapuestas:

1. la teoría del "colapso catabólico" del autor John Michael Greer, que predice que el descenso de la energía seguirá un esquema general de descenso en forma de escalones, puntuado por breves periodos de recuperación económica, y

2. la teoría del "petrocolapso" del analista del petróleo Jan Lundberg, que postula una caída pronunciada, a modo de precipicio, en la producción del petróleo, con consecuencias dramáticas para nuestra economía.

Hundimiento catabólico: Declive en forma de escalones
Resumido de la reseña de The Long Descent (El largo descenso), de John Michael Greer, hecha por Frank Kaminski.

En su libro El largo descenso (2008), John Michael Greer prevé un periodo de desindustrialización glacial, impulsado por un proceso que denomina "colapso catabólico". Greer empieza exponiendo con algunos preliminares sobre el punto máximo de la producción petrolífera, el estudio del Club de Roma Límites del desarrollo, con algunas lecciones extraíbles de colapsos sociales anteriores, y con la diferencia entre los problemas (que tienen solución) y las situaciones difíciles (que no la tienen). Sostiene de modo convincente que el máximo de la producción petrolífera es más bien una situación difícil que un problema.

Basándose en la teoría del colapso o hundimiento catabólico, Greer traza el cuadro de cómo es probable que esta situación difícil se vaya desarrollando a lo largo de las décadas y de los siglos que tenemos por delante. Su teoría muestra cómo las civilizaciones encaminadas al hundimiento tienden a declinar de una manera escalonada, descendente, con sucesivas crisis y recuperaciones. No sufren la caída libre repentina y catastrófica que plantean los más irredentos profetas del final de la era del petróleo.

¿Cómo tendrá lugar el hundimiento catabólico de nuestra propia sociedad? Greer nos ve al borde de un par de décadas de contracción económica, escasez crónica de energía, declive en los servicios sanitarios públicos, conflictos políticos y desaparición gradual de las tradiciones culturales y conocimientos. Este periodo de crisis, predice, será seguido por un respiro de quizá unos 25 años, durante los cuales habrá un poco de margen una vez la sociedad se haya aliviado de los despilfarros energéticos producidos por la motorización y electrificación universales, por los edificios climatizados, por la medicina moderna y por otras comodidades actuales. Pero este respiro irá seguido, a su vez, por otra ronda de crisis que irán despojando a nuestra civilización de más capas de complejidad social, y así sucesivamente.

A la larga, el mundo desarrollado adoptará un modo de vida agrario articulado en torno a comunidades locales y recursos sostenibles. Pero este cambio sucederá tan lentamente que nadie que viva hoy estará para ser testigo del resultado final. Así pues, sostiene Greer, deberíamos orientar nuestros esfuerzos no a sobrevivir al final de la civilización industrial, sino a conseguir superar el periodo de crisis inminente que será sólo un breve intervalo en el seno de este contexto más amplio.

Con este fin, Greer expone algunas estrategias y tecnologías que permitan sobrellevar las décadas de crisis que vienen. La respuesta más adecuada ante los retos que se presentan, cree Greer, no es plantar enclaves de supervivencia ni comunidades-salvavidas, sino rehacer nuestras actuales ciudades, pueblos y campos para enfrentarnos mejor a estos retos.

A nivel individual, todos tenemos que limitar drásticamente el gasto en energía, y encontrar maneras de hacer las cosas con poca tecnología, preparándonos para la inevitable escasez. También tenemos que posicionarnos en nichos de empleo que atiendan a las necesidades humanas efectivas, ya que serán estos los trabajos que probablemente seguirán teniendo demanda. Ante la decadencia de los sistemas públicos de salud, cada persona debería aprender a hacerse responsable de su propia salud. Por último, debemos ayudar a fomentar el establecimiento de redes sociales locales en nuestra comunidad, que serán esenciales para conservar servicios básicos tales como la seguridad pública, el agua y el alcantarillado cuando el gobierno de la nación resulte ineficaz.


El petrocolapso: Una caída pronunciada del petróleo
por Jan Lundberg, CultureChange.org

Nos enfrentamos a un futuro sin petróleo inminente y abrupto, con un consumo per cápita de energía dramáticamente más bajo que el actual. La mayoría de la gente con estudios ha oído hablar del techo de producción del petróleo, pero a muchos se les ha llevado a creer que habrá una pendiente descendente lenta de extracción de reservas, una vez se haya superado el pico. Esto es teórico, basado en cálculos de las reservas que quedan en el suelo, que pueden ser exactos o no.

En lo que hay que fijarse es en la dinámica de abastecimiento al mercado y en funciones de la industria petrolífera tales como las necesidades que imponen las refinerías. Estas inflexibilidades darán lugar no sólo a escaseces repentinas y paralizadoras, sino también a la incapacidad de que la industria del petróleo mantenga un flujo de productos a un nivel sostenido y a largo plazo—un escenario que denomino "petrocolapso".

En 1979 mi compañía Lundberg Survey predijo con exactitud que una descenso en la producción del 9% llevaría a que se disparasen los precios, hubiese compras guiadas por el pánico, y almacenamientos para tiempos de escasez—lo que el banquero inversionista del petróleo Matthew Simmons llama "una carrera al banco de la energía". Cuando se dé la siguiente crisis mundial de abastecimientos, sin que puedan acudir al rescate ni la industria del petróleo ni el gobierno, los efectos socioeconómicos serán rápidos y devastadores. En cuestión de días, los supermercados y los huertos locales se quedarán sin existencias, y los trabajadores no residentes no podrán coger el coche para ir a su puesto de trabajo. Cerrarán negocios, en parte debido a su dependencia de los repartos puntuales. El derrumbamiento no tocará fondo hasta que la producción local de alimentos pueda abastecer al número de habitantes que queden.  El único modelo conocido por la industria del petróleo es el crecimiento. El único modelo socioeconómico a gran escala que se conoce es el del crecimiento, que ha sido posibilitado en el pasado por una producción petrolífera cada vez más abundante. Estas fuentes se están hundiendo en los países productores, y la demanda nunca será compensada por los esquistos, los aceites pesados o el biocombustible. Al ir cayendo en picado la reserva de petróleo, la industria será incapaz de adaptarse. No puede frenar sin más su producción de refinado adaptándola a la escasez para seguir una curva suave descendente. Las refinerías tienen que utilizar su capacidad a niveles altos para producir un equilibrio de producto (gasolina, destilados, fuel oils). Esta necesidad se mantendrá constante a medida que se cierren los pozos menos productivos y que las instalaciones ya oxidadas vayan requiriendo inversiones y adaptaciones cada vez mayores.

La rápida caída del negocio y del empleo, junto con la demanda y destrucción de las reservas de petróleo, son las características del petrocolapso. Estamos en una fase temprana, y será inevitable una contracción repentina e inmensa de la producción. La esperada "recuperación" no podrá tener lugar, sin energía barata y sin otros recursos para una población creciente. Es sólo una cuestión de tiempo antes de que llegue la siguiente Crisis Masiva del Petróleo, y haya una enorme demanda y destrucción de petróleo y de otros productos básicos de consumo. Esto transformará el estilo de vida moderno en un modo de vida post-industrial y local.

__________

Puede también leerse el artículo de la Wikipedia sobre el Pico petrolero o Cénit del Petróleo.


Este artículo es de 2008, año en el que se disparó el precio del petróleo sólo para caer pronunciadamente de nuevo—una caída que, vista con perspectiva, puede que sea más engañosa que la subida que le precedió.
Hay que esperar que estas predicciones sean todo lo catastrofistas que parecen, y que Occidente logre evitar un hundimiento masivo, y salvar sus muebles, aunque es obvio que tendrá que cambiar sus hábitos derrochadores. No sé si hay razones para ser optimista.
 Aunque es difícil calcular la fecha del pico del petróleo—un cálculo que sólo se podrá hacer retrospectivamente de modo exacto—parece plausible que estamos en el cénit, y que la crisis financiera y de deuda pública actual tiene sus raíces, no muy confesadas, en una crisis de confianza en el futuro—que es, en el fondo, una crisis energética. El modelo de crecimiento indefinido y de globalización creciente ya no inspira la confianza que inspiraba antes, y todo el mundo va haciendo sus apuestas a la baja. candle darknessEn cuanto a España, la salida de su propia crisis no va a ser fácil, pues va a enlazar con una crisis mundial mucho más profunda, cuando los Estados Unidos se vean colapsados a su vez por la deuda pública y la recesión. Un desarrollo éste que, me temo, es inminente.

Aritmética, población y energía






Una noticia de espanto


Pone los pelos de punta la noticia, pero pasa casi desapercibida con esto de las elecciones. La electricidad ha subido un 34% durante el último año.

Un 34% digo
- no un 3,4%.

plane landingY esto sin los coches eléctricos famosos que siempre están por venir. Esperen a que lleguen éstos, si estamos para coches en el futuro, y verán dónde se pone el precio de la luz. El aterrizaje en las "renovables", cuando este avión de reacción a chorro en el que viajamos (llamado Occidente) se nos quede sin petróleo a mitad de vuelo, va a ser de espanto. El mundo en Verde no va a ser tan idílico como algunos se lo imaginan.

Agárrense.

 Aritmética, población y energía


Malas perspectivas

Malas perspectivas

church

Atrapados en el día a día de la crisis de la deuda y mareados por las subidas y bajadas de la bolsa, puede que perdamos la perspectiva de conjunto, y no diagnostiquemos bien las auténticas raíces de la crisis económica que nos ocupa, y la naturaleza del momento histórico que vivimos. 

He terminado de transcribir y traducir la conferencia de Albert C. Bartlett sobre "Aritmética, población y energía". Quien desee entender el momento en el que vive debería atender a lo que allí se dice.

A las perspectivas que daba Bartlett en 2002, y que por desgracia se vienen cumpliendo, habría que añadir la del artículo de la Wikipedia sobre Población Mundial. De los estudios allí referenciados, es especialmente relevante, y pesimista, este artículo de Richard C. Duncan sobre la energía, la población, y la sociedad industrial: The Olduvai Theory (PDF).  Y su actualización "Terminal Decline Imminent" (PDF). Tampoco John Beddington (principal asesor científico del gobierno británico) es optimista sobre una salida de la crisis. Sus expectativas son catastrofistas. 

Sobre la teoría de Olduvai de Duncan, que predice un hundimiento rápido de la sociedad industrial, puede leerse en español este artículo de la Wikipedia. Prefiero pensar, por nuestro bien y sobre todo por el de nuestros hijos, que lograremos evitar el hundimiento de la sociedad industrial predicho por Duncan, pero las perspectivas realmente no son buenas, y desde luego nuestro modo de vida va a tener que cambiar igual de rápidamente que ha venido cambiando hasta ahora—pero en otro sentido muy distinto.

Preparaos para tiempos difíciles. Get ready for Hard Times.



Palacios en el viento y crisis de deuda


En economía capitalista, las crisis financieras y burbujas especulativas son un fenómeno recurrente, que ya cuenta con sus propios clásicos, como la burbuja de los tulipanes en la Holanda del siglo XVII, y la Burbuja de los Mares del Sur en la Inglaterra del XVIII. Pero aún hay un clásico más antiguo: el Cuento de la lechera de Esopo, y sus variantes. Somos simples, y en última instancia a estas lecciones se reduce la crisis de deuda soberana— y para la del euro, podríamos añadirle algún apólogo sobre el manirroto de la familia. 
magritte

Samaniego le dio esta moraleja a estas especulaciones basadas en el control y previsión del futuro, y en el éxito de los planes y proyectos y gastos por adelantado:

¡Oh loca fantasía!,

¡Qué palacios fabricas en el viento!

Modera tu alegría;

no sea que saltando de contento,

al contemplar dichosa tu mudanza,

quiebre tu cantarilla la esperanza.

No seas ambiciosa

de mejor o más próspera fortuna;

que vivirás ansiosa

sin que pueda saciarte cosa alguna.

No anheles impaciente el bien futuro:

mira que ni el presente está seguro.


La diferencia es que la lechera sólo soñaba, y que aquí ha vendido por anticipado los pollitos, ha comprado toneladas de comida para gallinas, y se ha abierto lista de boda.

Todo porque el futuro se vendía como seguro, y se vendía caro. Ahora que las acciones del Futuro han bajado en la bolsa, que se vende como incierto, y que ya no vale nada... hala, a pagar la diferencia de precio.


La deuda metódica


Aritmética, población y energía

Aritmética, población y energía


Puede verse en YouTube una importante conferencia de Albert Bartlett, en la Universidad de Colorado (2002), sobre la relación aritmética entre el consumo de energía y el aumento de la población. Viene a ser una actualización de los puntos básicos del razonamiento malthusiano básico: el consumo crece a un ritmo mayor que la producción de recursos. Esto es algo inevitable, y Bartlett pone el énfasis en la necesidad de detener el crecimiento de la población. Quizá se entendiese todavía mejor diciendo que lo que hay que reducir es el consumo de energía y de recursos—pero Barlett quiere insistir en que no es creíble una reducción del consumo que no suponga previamente una reducción de la población.

A Malthus se le ha olvidado, en términos generales—como si sus fatídicas profecías no se hubiesen cumplido. Pero no han faltado tampoco predicciones cumplidas: grandes guerras y exterminios, epidemias masivas, control de la natalidad, desarrollo de la homosexualidad, descenso de la natalidad en los países avanzados. Digamos que el impacto las predicciones de Malthus se ha difuminado por el empuje que dio a nuestro crecimiento, en Occidente y en todo el mundo, el consumo de combustibles fósiles—sobre todo la era del carbón, y ahora la del petróleo que pronto toca a su fin. Nos hemos acostumbrado a hacer todo quemando petróleo, y a vivir en la abundancia que da la energía fácil, con la ilusión de que durará para siempre. Mientras, hemos creado una cultura del crecimiento constante hacia el infinito.  Mi padre decía que el capitalismo era un sistema que había funcionado muy bien hasta ahora, pero que estaba basado en una presuposición errónea: que la tierra es plana, e infinita. El fin de la era del petróleo va a ser especialmente violento y conflictivo. La tierra es redonda, y el consumo de recursos al final se encuentra consigo mismo, con tierra quemada. La conferencia de Bartlett es un serio aviso al respecto.  Merece la pena seguirla y tomar buena nota de lo que dice; es, además, una auténtica lección magistral. Iré traduciéndola en la medida de mis posibilidades.


La aritmética, la población, y la energía
Conferencia en la Universidad de Colorado, Boulder (2002)
Dr. Albert A. Bartlett
Profesor emérito
Departamento de Física
Universidad de Colorado, Boulder

Es un auténtico placer estar aquí con ustedes y tener la oportunidad de hablar de algunos de los problemas a los que nos enfrentamos. Bien, algunos de estos problemas son nacionales, otros son locales, otros son globales. Pero están todos relacionados. Están relacionados con la aritmética, y la aritmética no es muy difícil. Lo que espero hacer aquí es convencerles de que la limitación más grave de la especie humana es nuestra incapacidad para entender la función exponencial.

Y me dirán, "Bien, ¿y qué es la función exponencial?"

Es la función matemática que escribiría uno para describir algo que creciese a ritmo continuo, por ejemplo, algo que crezca un cinco por ciento cada año: usas la función exponencial para averiguar cómo de grande se hace esa cantidad que crece año tras año. Hablamos aquí de una situación en la que el tiempo necesario para que la cantidad aumente en un fracción fija es constante. En un cinco por ciento anual, el cinco por ciento es una fracción fija, y el "por año" es un período de tiempo fijo. De eso vamos a hablar, del crecimiento continuo y sostenido.

Bien, si el crecer un cinco por ciento lleva un tiempo fijo determinado, se sigue que llevará un tiempo fijo más largo crecer un cien por ciento. Este tiempo más largo se llama el tiempo de duplicación. Tenemos que saber cómo se calcula el tiempo de duplicación, y es fácil: basta con tomar el número 70, dividirlo por el porcentaje de crecimiento por unidad de tiempo, y eso nos da el tiempo de duplicación. Así, por ejemplo, para un cinco por ciento anual, dividimos 70 para cinco, y encontramos que esa cantidad creciente duplicaría su tamaño cada catorce años. Bien, podrán preguntar de dónde viene ese setenta: es aproximadamente cien multiplicado por el logaritmo natural de dos (= 69.3). Si quieres calcular el tiempo de triplicación, usarías el logaritmo natural de tres. Así que es todo muy lógico. Pero no hace falta acordarse de donde viene, basta con recordar el 70.

Querría que todo el mundo hiciese este cálculo mental cada vez que vemos una tasa de crecimiento porcentual de cualquier cosa, en las noticias. Por ejemplo, si ves que una cosa ha estado creciendo a un ritmo de un siete por ciento anual, ni parpadearías—pero cuando ves un titular diciendo que el crimen se ha duplicado en una década, dices "¡hey,  dios mío, qué está pasando!" ¿Que qué está pasando? Un crecimiento de un siete por ciento anual. Divide el setenta para siete: el tiempo de duplicación es de diez años. Pero fijaos que si vamos a escribir un titular nunca escribimos que algo crece el siete por ciento anual. Porque la mayoría de la gente no sabe qué significa realmente.

¿Sabéis lo que significa realmente un siete por ciento? Tomemos otro ejemplo de Colorado: el precio de un abono diario de la estación de esquí de Vail lleva creciendo cerca de un siete por ciento anual desde que abrió Vail en 1963—y entonces se pagaban cinco dólares, por un abono de remontes para todo el día. Bien, ¿cuál es el tiempo de duplicación de un crecimiento del siete por ciento? Diez años. ¿Y cuál era el precio diez años más tarde, en 1973? Diez dólares. ¿Diez años más tarde, en 1983? Veinte dólares. Diez años más tarde, en 1993, cuarenta dólares. ¿Y qué podemos esperar? ¿Puede continuar esto? Ochenta dólares en 2003, 160 dólares en 2013, 320 dólares en 2023. Pues esto es lo que significa un siete por ciento. ¡Y la mayoría de la gente no tiene ni idea!

Vamos a mirar el gráfico genérico de algo que esté creciendo a ritmo continuo:

graph of steady growth

Después de un tiempo de duplicación, la cantidad resultante es dos veces la original, después de dos tiempos de duplicación ha subido a cuatro veces su tamaño original. Luego sube a ocho, dieciséis, treinta y dos, sesenta y cuatro, ciento veintiocho, doscientos cincuenta y seis, quinientos doce... En sólo diez tiempos de duplicación, es mil veces mayor que cuando empezó; puede verse que si intentásemos dibujar esta gráfica en un papel de gráficas normal, atravesaría el techo directamente. Ahora déjenme que les ponga un ejemplo de los enormes números que se obtienen con sólo un número limitado de duplicaciones.

Dice la leyenda que el juego del ajedrez lo inventó un matemático que trabajaba para un rey. Al rey le complació mucho, y le dijo, "Quiero recompensarte", y el matemático dijo: "Mis necesidades son modestas. Por favor, toma mi nuevo tablero de ajedrez, y en el primer cuadrado coloca un grano de trigo. En el siguiente cuadrado dobla el número y pon dos. En el siguiente dobla el número y pon cuatro. Sólo sigue doblando hasta que llegues al último cuadrado—y ese será un pago adecuado.

Granos de trigo en un tablero de ajedrez:

Cuadrado número   
      Granos en el cuadrado
Número total de granos
en el tablero

1
1
1
2
2
3
3
4
7
4
8
15
5
16
31
6
32
63


64
       263
    264-1

Podemos adivinar que el rey pensó "¡Qué hombre tan necio! ¡Yo estaba dispuesto a darle una auténtica recompensa, y sólo me pide unos pocos granos de trigo!" Veamos qué pasa con esto. Sabemos que hay ocho granos en el cuarto cuadrado. Este número ocho me sale de multiplicar tres doses: dos veces dos veces dos. Es un dos menos que el número del cuadrado. Bien, pues eso se sigue en cada caso, de modo que en el último cuadrado obtengo el número de granos multiplicando sesenta y tres doses juntos. Ahora miremos cómo se forma el total: en el primer cuadrado tenemos un total de uno, con el segundo cuadrado tenemos un total de tres, en el tercero pongo cuantro granos, y ahora el total es siete. Siete es un grano menos que ocho, que es tres doses multiplicados juntos; quince es un grano menos que cuatro doses multiplicados uno por otro. Bien, eso continúa así, de modo que cuando acabamos el número total de granos es el que obtengo multiplicando 64 doses uno por otro, y pregunto, ¿cuánto trigo es eso? Vamos, ¿sería un buen montón, aquí en el estudio? ¿Llenaría el edificio? ¿Cubriría el condado con una profundidad de dos metros? ¿De cuánto trigo estamos hablando? La respuesta es que es más o menos cuatrocientas veces la cosecha mundial de trigo de 1990. Y eso podría ser más trigo del que se ha cosechado en toda la historia del mundo. Diréis, ¿cómo llegamos a un número tan grande? Muy fácil, empezamos con un grano pero dejamos que el número creciese constantemente duplicándose tan sólo sesenta y tres veces.

Hay otra cosa que es muy importante. ¡El crecimiento que se da en cualquier tiempo de duplicación es más grande que la totalidad de TODO el crecimiento anterior! Por ejemplo cuando ponemos ocho granos en el cuarto cuadrado, el ocho es más grande que los siete que ya estaban allí. Cuando ponemos 32 granos en el sexto cuadro, el 32 es mayor que los 31 que estaban allí antes. Cada vez que la cantidad creciente se duplica, coge más de lo que se ha empleado para todo el crecimiento anterior.

Ahora, vamos a traducir eso a términos de la crisis energética. Un anuncio del año 1985 hacía esta pregunta, "¿Podrían los Estados Unidos de América quedarse sin electricidad?  Estados Unidos depende de la electricidad. Nuestras necesidades de electricidad de hecho se duplican cada diez o doce años". Eso es un reflejo exacto de una historia muy larga de crecimiento continuado de la industria eléctrica en este país, que crece alrededor de un siete por ciento anual, es decir, que se duplica cada diez años. Bien, pues, ¿se esperaba acaso que esa historia de crecimiento sostenido siguiera sin más para siempre? Por suerte se detuvo. No porque nadie entendiese la aritmética del asunto, se paró por otras razones, pero qué pasaría si, supongamos, hubiese seguido el crecimiento? Entonces veríamos aquí lo que acabamos de ver en el tablero de ajedrez. En los diez años que siguieron a la aparición de este anuncio, en esa década, la cantidad de energía eléctrica que habríamos consumido en este país habría sido mayor que la suma de toda la energía eléctrica producida en toda la historia de crecimiento continuado de esa industria en este país.

¿Os dais cuenta de que algo tan perfectamente aceptable como un crecimiento del 7% anual podría dar lugar a una consecuencia tan increíble? Que en sólo diez años consumiríamos más que el total de todo lo que se había consumido en toda la historia anterior. Bien, pues eso es exactamente a lo que se refería el presidente Carter en su famoso discurso sobre la energía (18 de abril de 1977). Una de las aseveraciones decía, "en cada una de esas décadas (los años 50 y los años 60) se consumió más petróleo que en el conjunto de la historia previa de la humanidad". Ya de por sí eso es una afirmación pasmosa. Ahora entendéis por qué. El precio nos estaba diciendo una simple consecuencia de la aritmética de un crecimiento del siete por ciento anual del consumo mundial de petróleo, y eso fue la cifra histórica hasta los años setenta.

Ahora, hay otra hermosa consecuencia de esta aritmética. Si cogéis un periodo de tiempo de setenta años, y observáis que es más o menos la duración de una vida humana, entonces cualquier crecimiento porcentual continuado de modo constante durante setenta años nos da un aumento global de un factor— esto es muy fácil de calcular:

Crecimiento constante durante 70 años (una vida humana):

Ratio de crecimiento anual            Factor
1%
2=2
2%
2x2=4
3%
2x2x2=8
4%
2x2x2x2=16
5%
2x2x2x2x2=32
6%
2x2x2x2x2x2=64
7%
2x2x2x2x2x2x2x2=128


Por ejemplo, para un cuatro por ciento anual encontramos el factor multiplicando cuatro doses, nos da un factor de dieciséis.
Bien; hace unos pocos años, uno de los periódicos de aquí de Boulder hizo una pregunta a los nueve concejales del ayuntamiento de Boulder: "¿Qué tasa de crecimiento anual crees que sería deseable tener en la ciudad en los próximos años?" Los nueve concejales dieron respuestas que estaban entre un uno por ciento por lo bajo—resulta que eso viene a equivaler a la tasa de crecimiento anual de los Estados Unidos, no estamos en crecimiento cero: el número de estadounidenses aumenta en más de tres millones de personas al año. Ningún concejal de Boulder dijo que Boulder debería crecer más despacio de lo que están creciendo los Estados Unidos.




... Continuará.





La que nos espera para agosto

Jueves 4 de agosto de 2011

La que nos espera para agosto

Barquita en el puerto by JoseAngelGarciaLanda
Barquita en el puerto, a photo by JoseAngelGarciaLanda on Flickr.


Y para septiembre ya ni digo. La prima de riesgo, esa cosa que antes nadie conocía ni recordaba, a no ser de confusas experiencias adolescentes, se ha convertido poco a poco en el indicador económico más fiable del estado real de la economía española. Es la diferencia que paga la deuda española, deuda metódica, con respecto a los bonos más fiables, o sea los alemanes, que sirven de referencia. A menos fiabilidad, más prima hay que pagar. Y ha venido escalando ese diferencial según un gráfico imparable, con picos y descensos alternativos como las olas, pero con un ascenso medio continuado como las mareas. Un gráfico que se cruza en un momento dado con el de la productividad económica y con el del índice de gastos de la administración. Algunos economistas, como Manuel Pizarro o Roberto Centeno, vienen avisando desde hace tiempo de la poca fiabilidad de la economía española, y de que esto llevará a una quiebra súbita de la deuda y una crisis irrecuperable del sistema. Otros, como los políticos del gobierno, se hacen los tontos o lo son, se sorprenden a cada subida del gráfico del terror, y echan balones fuera culpando a unos malvados mercados que atacan a España, a factores externos, a los USA... y mientras, siguen sin hacer ningún plan realmente significativo para reavivar la economía española, esperando a que aguante el temporal, sin ver que la marea sigue su curso, y que bajará, sí, pero sólo tras llevárselos por delante. Pero estos individuos o no entienden las gráficas, o no las miran. Por lo que se ve, creen que se puede seguir vendiendo deuda pagando cualquier tipo de intereses. Mañana quieren vender aún más deuda, y a mediados de agosto, deuda a diez años, que será seguramente cuando caiga el tremendo batacazo, y nadie nos quiera prestar ya nada. ¿Por qué prestarnos dinero a diez años? Un país sin recuperación visible, atontado en un sopor político, con una administración corrupta e insostenible de diecisiete naciones de bandería y parlamento y leyes multiplicadas—sin un sistema laboral que permita contratar a nadie sin casarse con él de por vida, con una economía improductiva y que no se quita parados ni con la ola del turismo... y en lugar de recortar gastos y empezar a pagar la deuda, el país sigue empeñado en pedir prestado y en seguirse financiando con la deuda. Bien, pues a quien no sabe organizarse la economía se la van a organizar desde fuera por la vía rápida. Y no me alegro, porque la primera medida la voy a sufrir yo, y los demás funcionarios, cuando nos recorten el sueldo otra vez, echando la mano el gobierno a la cartera que le cae más a mano, que es la de sus propios empleados. Por la falta de previsión de Zapatero, ignorante en economía, y de los patéticos ministros de economía del PSOE (Solbes, qué horror—Salgado, qué inepta...) ya nos incumplieron los convenios por la vía rápida y nos recortaron el sueldo, a mí cerca de un diez por ciento. Ahora me espero un recorte de un veinticinco por ciento más cualquier día—y más suspensión de obras públicas previstas, y más recortes de pensiones y de subsidios de desempleo, todo por insistencia de gobierno y sindicatos en mantener un sistema de contratos que hace imposible la recuperación económica. Y más parados aún, y menos productividad, y España tomando la vía de Argentina. De la herencia de Zapatero y del PSOE, aún no nos hemos empezado ni a enterar, lo gordo me temo que va a venir  este fin de año, empezando por el desbaratamiento económico que sigue al verano. Pero el empellón final de la prima de riesgo echándonos abajo el sistema, y negándonos por fin más préstamos, viene ahora en agosto. También el recorte improvisado, y el desbaratamiento del sistema, que va a pillar a los funcionarios de vacaciones.
________


A alturas del siete de agosto, después de la siguiente espantada y el siguiente récord de la Prima de Riesgo, nos interviene Europa la economía, otra vez. Sin llamarlo así, de momento: lo que se decide es comprar deuda española, algo ilegal en realidad en la Unión, igual que se compró también ilegalmente deuda griega y portuguesa.

Si era ilegal hacer esto (eppur se hace) no era por una ventolera que le dio a alguien: es por lo mismo que es ilegal imprimir billetes falsos. De este modo, la Unión se hace trampa a sí misma, con un parche económico que no llegará muy lejos, y menos si España no emprende el camino de unas reformas que hasta ahora no ha dado ni señal de querer emprender. Racionalizando la administración, y el mercado de trabajo.

O sea que el parche éste es pan para hoy y hambre para mañana. Seguramente sólo una manera de amortiguar la dureza de la caída, que se reparta un poco entre todos. Pero sólo una semana de escribir esto, ya estamos a la altura de esos griegos y portugueses que nos espeluznaban. A saber dónde estaremos la semana que viene. Todos de vacaciones tan ricamente, eso seguro. La indigencia mental de este país no se va a curar ni con el primer susto, ni con el segundo.


Excelente explicación de la crisis
 

La Deuda Metódica

viernes 3 de junio de 2011

La Deuda Metódica

Ya es un libro de hace más de diez años, Modernidad Líquida de Zygmunt Bauman, pero a veces parece que esté profetizando el futuro más que retratando el presente. En este fragmento pensaba en estados como Yugoslavia, creo—pero inopinadamente vemos que la ley de la globalización se nos va a aplicar también a nosotros. Decía Bauman:
avión enterrado

Parece haber poca esperanza de rescatar los servicios estatales que proporcionaban certidumbre y seguridad. La libertad de la política estatal se ve permanentemente socavada por los nuevos poderes globales, equipados con las pavorosas armas de la extraterritorialidad, la velocidad de movimiento y la capacidad de evasión/escape; los castigos impuestos por violar la nueva ley global son rápidos y despiadados. De hecho, la negativa a jugar la partida según las nuevas reglas globales es el delito más duramente castigado, un crimen que los poderes estatales, atados al suelo por su propia soberanía definida territorialmente, deben evitar cometer a cualquier precio. 
    Casi siempre ese castigo es económico. Los gobiernos insubordinados, que prefieren las políticas proteccionistas o generosas provisiones públicas para los sectores "económicamente redundantes" de sus poblaciones, y que se resisten a dejar su país a merced de los "mercados financieros globales" y del "libre comercio global", no reciben préstamos y tampoco se les concede reducción alguna de sus deudas; sus monedas nacionales se convierten en leprosas globales, sufren maniobras especulativas adversas y devaluación forzosa; la bolsa local cae, el país termina acordonado por sanciones económicas y condenado a ser tratado como paria por pasados y futuros socios comerciales; los inversores globales empacan sus pertenencias y se llevan sus valores, dejando a las autoridades locales la tarea de limpiar los restos y de ocuparse de los desempleados.
    Ocasionalmente, sin embargo, el castigo no se limita a "medidas económicas". Los gobiernos particularmente obstinados (pero no suficientemente fuertes como para resistirse durante mucho tiempo) reciben una lección ejemplar, destinada a advertir y asustar a sus potenciales imitadores. Si la diaria y rutinaria demostración de la superioridad de las fuerzas globales no basta para obligar al Estado a entrar en razón y cooperar con el nuevo "orden mundial", les toca el turno a las fuerzas militares: la superioridad de la velocidad sobre la lentitud, de la capacidad de eludir, de la extraterritorialidad sobre la localidad, todo eso se manifestará de modo espectacular, esta vez por medio de fuerzas armadas especializadas en tácticas de "atacar y desaparecer" y en la estricta división entre las "vidas que deben ahorrarse" y las vidas que no vale la pena salvar.
 


Aquí no habla Bauman de la deuda, pero la deuda internacional es una de las maneras en que un país a la vez coopera con el orden mundial y (si es imprudente) se sitúa en posición de dependencia. Aquí nos creíamos tan a salvo y tan prósperos, con nuestro estado del bienestar obtenido a base de hipotecar el futuro. Nos hemos endeudado por sistema, y hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, como una trampa que nos hemos tendido a nosotros mismos, o en la que hemos caído casi voluntariamente. Viéndonos entrampados en nuestra deuda, el inversor se va a otro sitio con la velocidad de un clic, y nos deja con los muebles a medio pagar. Y llega el momento en el que hay que saldar la deuda, y el acreedor llama a la puerta, o la echa abajo.

La visión de César

Malas noticias para los Indignados

Básicamente, que no hay planes para el próximo desmantelamiento del Capitalismo. Una entrevista con Alberto Recarte sobre el paro en España, sus causas, sus perspectivas futuras, y los males estructurales que lo causan. Me temo que las recetas que da no van por donde respira Izquierda Unida. Y es que las cosas ciertas suelen ser desagradables de oír; molan mucho más las proclamas bienpensantes y el idealismo de baratillo, aunque no tengan encuentro con la realidad de las cosas. Y los bienes y los males del capitalismo, como los del socialismo, vienen en el mismo paquete.

 

 

Por cierto, la inserción del mp3 de Libertad Digital la he hecho buscando el código html para insertar un Google Reader MP3 Player, en este blog tan instructivo, Digital Inspiration.

Proletarios a las barricadas