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Vanity Fea

Evolución

El mercado de la atención, al alza

miércoles 7 de septiembre de 2011

El mercado de la atención, al alza

Sobre la importancia de la atención para comprender la naturaleza humana, y las dinámicas de organización social y cultural, ya hemos hablado antes por aquí (Atención a la atención). Muy interesante en esta línea es el artículo de LUIS GÓMEZ-JACINTO, "COMPARACIÓN SOCIAL Y AUTOEVALUACIÓN DESDE UN ENFOQUE EVOLUCIONISTA" (PDF). Nos comportamos de maneras que potencien nuestra autoestima, eligiendo las estrategias adecuadas para ello. Esto habría que aplicarlo a la netiqueta y al comportamiento en Facebook.

Según su abstract,
bouguereau

"Este trabajo analiza el impulso de evaluación
de las propias opiniones y capacidades desde una
perspectiva evolucionista. El proceso social que permite
la autoevaluación es la comparación social. Se propone
que el origen del proceso de comparación social y
autoevaluación se deriva de la competición social a través
de dos autoconceptos: los potenciales de posesión
de recursos y de posesión de atención social. El equivalente
psicológico de estos dos conceptos es el de la
autoestima. La autoestima evolucionó como un sociómetro
que permite al Homo Sapiens calibrar su grado
de pertenencia social/exclusión social en los grupos de
referencia. Las personas se motivan para comportarse
de tal modo que conserven su autoestima, puesto que
las conductas de mantenimiento de la autoestima suelen
reducir la posibilidad de ser ignorado, evitado o
excluido por los demás. Esta autoevaluación es más
sensible a la exclusión de las personas íntimas que al
rechazo de personas alejadas del círculo más cercano.
Esta sensibilidad está relacionada con el nivel de intimidad
que se mantiene con los otros miembros del
grupo, con los dominios de desempeño y con la relevancia
para el yo. Este modelo de mantenimiento de la
autoevaluación es un mecanismo que resuelve un problema
evolutivo al que hubo de enfrentarse el Homo
Sapiens en algún momento clave de su evolución."
 


Habla de estrategias de gestión de la atención social, cosa que se hace evitando la confrontación con adversarios más potentes y rivalizando con los que se perciben como más débiles. En los seres humanos, la confrontación física, directa o violenta ha cedido en importancia ante la seducción y el desarrollo de atractivo, en una competición por beneficios sociales que llevan ya su cuota de atención y privilegio incorporado—incluyendo, pero no sólo, posición social, profesión, cualificaciones y capacidades, gustos y aficiones, etc.
Y dentro del círculo social o la profesión, el éxito relativo de cada individuo o profesional comparado con los demás. "Ser elegido por los demás en un cortejo, en un equipo de fútbol, en la búsqueda de empleo o haciendo amigos son buenos ejemplos de lo que puede suponer esta motivación por ser y, sobre todo, parecer atractivos a los ojos de los otros." (8). Podríamos decir que las profesiones, titulaciones, etc., son mecanismos sociales para gestionar el mercado de la atención: atención empaquetada y en bloque, podríamos decir, igual que el dinero es trabajo de los demás simbolizado, acumulado y hecho portátil y transferible. El dinero es poder social en metálico ("Money doesn't talk, it swears" decía Bob Dylan), y una titulación o un puesto de trabajo son una modalidad de reconocimiento social "gramaticalizado", indiscutible a un nivel. Somos seres sociales y simbólicos, y todos nuestros esfuerzos se dirigen hacia empresas y objetivos más o menos simbólicos. (De ahí que el fútbol, o la ficción, puro simbolismo vacío de contacto con la realidad del sujeto, gratuidad pura, me parezcan algunas de las esferas en las que la naturaleza humana se manifiesta de manera más pura como la pura nada que es).

"La especie Homo Sapiens se decanta por otra manera
menos peligrosa de probar las fuerzas con los adversarios,
en lo que Paul Gilbert y sus colaboradores denominan
potencial de posesión de atención social. Este
potencial se refiere a la cantidad de atención que los
demás le prestan a una determinada persona. En esas
condiciones se compite con los congéneres por la atención
y la valoración de los demás miembros del grupo.
Quien gana en esta competición incrementa notablemente
su estatus, y cae en las regiones del destierro social
quien es ignorado por sus contemporáneos del grupo.
Desde este punto de vista la posición social que uno
ocupa dentro del grupo no procede de la capacidad de
amenazar y luchar, sino de la atención que le proporcionan
los demás (Buss, 2004). Y los demás suelen otorgar
ese interés a las personas que desempeñan una tarea o
función valiosa. Un médico que atiende a un enfermo
recibe automáticamente la mejor de las atenciones por
parte del enfermo y de sus familiares. Los seres humanos
compiten por ser concesionarios de los beneficios de los
demás y así incrementar su potencial de posesión de
atención social. El fracaso en esta tarea conlleva la pérdida
de recursos y de la atención prestada por los otros." 


Como digo, Gómez-Jacinto no está pensando precisamente en las redes sociales virtuales o en red, pero merecería repensarse su artículo aplicándolo en este nuevo entorno social—donde resulta, creo, especialmente explicativo.

"Si algo importa al Homo Sapiens es el tema de la pertenencia
social y
lo doloroso que le resulta la exclusión social de cualquier
grupo que considere importante." (....) "La formación de
coaliciones y de alianzas amistosas son otros de los espacios en
los que se pone en juego la autoestima del individuo."


La autoestima funciona, concluyen los evolucionistas comentados por el autor, como un sociómetro que asegura la supervivencia del individuo mediante su integración adecuada en el grupo. Cuando detectamos señales de rechazo, ajustamos nuestro comportamiento para maximizar la aceptación social y la autoestima.

El análisis de la autoestima no sólo es útil para la teorizadores de la evolución o de las relaciones sociales: también es interesantísimo para hacer observaciones aplicadas de nuestro grupo social, o de nuestro propio comportamiento (especialmente al pelo viene en un blog llamado Vanity Fea). Y también, se me ocurre, podrían derivarse de aquí interesantes líneas de análisis del discurso (desarrollando la politeness theory de Goffman, Brown y Levinson o Leech) y de análisis narrativo—viendo cómo los creadores de ficciones y narraciones interpretan y gestionan por su parte los procesos de autoestima en sus mundos sociales inventados.

En las escaleras del Conservatorio


Freud y la interiorización

Freud y la interiorización

Las reflexiones actuales sobre la interiorización de la interacción deben seguramente algo, o mucho, a Sigmund Freud. Hay precedentes muy notables, como Nietzsche, que formulan la constitución del sujeto mediante la interiorización, pero la teoría de Freud sobre la complejidad de la mente se basa en gran medida en la interiorización. Para Freud la consciencia es una estructura que se va generando a la vez ontogenéticamente y filogenéticamente en un proceso de simbolización gradual: comportamientos antes ligados a acciones van siendo sustituidos o desplazados por símbolos. Reconocemos este razonamiento en sus teorías de las fases eróticas del desarrollo, del narcisismo, del fetichismo, de la génesis de la sexualidad... Y aquí hay un pasaje en el que habla del desarrollo filogenético o histórico de la consciencia mediante un proceso de simbolización del comportamiento. Así se desarrolla el pensamiento a partir de una represión de la acción, y su sustitución por un símbolo mental. El texto viene de Totem y Tabú:

Los hombres primitivos de hecho hacían efectivamente lo que todas las pruebas muestran que tenían intencion de hacer. (...). Sin duda es cierto que el agudo contraste que nosotros establecemos entre pensar y hacer está ausente [tanto en los neuróticos como en los hombres primitivos]. Pero los neuróticos están sobre todo inhibidos en sus acciones: en ellos, el pensamiento sustituye completamente a la acción. Los hombres primitivos, por otra parte, carecen de inhibición: el pensamiento pasa directamente a la acción. En ellos es más bien la acción la que es un sustituto del pensamiento. Y por eso, sin pretender sentar un juicio definitivo al respecto, creo que en el caso que tenemos ante nosotros [—el relativo al sacrificio ritual del patriarca—] podemos asumir con seguridad que "en el principio era la Acción".
 


El sacrificio ritual del dios cristiano es un ejemplo altamente simbolizado de este tipo de sacrificios rituales, ampliamente estudiados por los años de Freud en el libro de J. G. Frazer La Rama Dorada. Es curioso que la última frase de Freud es una parodia por inversión del principio del Evangelio de Juan, "En el principio era el Verbo". Para Freud, como materialista que es, el verbo es "la sombra fonética" de la acción a la que se refiere. La misma frase la utiliza León Trotsky poco después (¿habría leído Totem y Tabú?) para criticar el idealismo de los formalistas rusos en sus teorías literarias. Trotsky propone una teoría materialista de la literatura, y también dice eso, que al contrario de lo que creen los discípulos de San Juan, o los formalistas, "en el principio fue la Acción. Y la palabra siguió, como su sombra fonética".   ("La escuela formalista de poesía y el marxismo", 1923, en Literatura i revolutsiia, 1924).

La idea básica de la interiorización y simbolización, claro, proviene ya del aristotelismo. Podemos recordar el dictum escolástico, nihil in intellectu quod non prius in sensu, que contiene en germen ya la idea del símbolo como desplazamiento de una acción o un objeto material, y del mundo mental como algo que es generado mediante la interiorización de estímulos sensoriales.

Interacción internalizada


Narrative as the Tree of Time

Narrative as the Tree of Time

árbol narrador

From a discussion on narrativity in LinkedIn:

LORRAINE HARTIN-GELARDI:  If I recall my Norse mythology correctly – Yggdrasill is the world tree that supports the universe and has roots that extend into the underworld, the land of the giants and the land of the gods. It also had three wells – one which was a source of wisdom. Perhaps “narrative” could be viewed as a tree – an organizing principle – that allows us to make sense of the world. It draws upon the collective wisdom of the world and branches out into myth, folklore and personal story – all part of the same tree. Stories become a lens for all of us to see ourselves in the world – the individual amidst the universal. Storytellers are those that give voice to the stories – mythic and personal so that we can see one in the other.
Ashraf, thank you for starting this wonderful discussion – it is helping me to clarify my thinking and I love “listening” to the wisdom of others…LOVE the storytellers a "lens…."

JOSE ANGEL GARCIA LANDA: And the world is a Great Narrative indeed, Lorraine et al., at least that's the way I see it or that's the way I think we see it. Call it cosmic evolution, call it Big History, everything we do and every little story we get to know is a branch of this big Tree of Time. And narrative is our way of dealing with the temporal nature of our world and of ourselves.

One thing about storytelling is that the storyteller retells old stories, but always giving them a new twist, adapting them to the current audience. There is a circulation and recycling of stories, we tell and tell again what has already been told, but we tell it for a purpose and then it becomes ever so slightly new. I wrote a paper about that, "Narrating narrating: Twisting the twice-told tale"
Perhaps I'd tell it differently now, who nows.

El árbol inquieto
 


Capítulos de una historia
 


Mapas del tiempo

lunes 22 de agosto de 2011

Mapas del tiempo

Tenemos tormenta, y anuncian más nublado. Para pasar el tiempo, hay al menos dos buenas películas sobre hombres del tiempo: El día de la marmota, con Bill Murray, y El hombre del tiempo, con Nicolas Cage.

Pero en otro orden de cosas no me refiero a estos mapas del tiempo, sino a los del otro tiempo: historias, cronologías, calendarios, historias de la evolución, cosmogonías, físicas narrativas y temporalizadas. Parece que no existe un término que englobe a estos términos, como no sea el muy general de historias. Historias de todo, que hay varias—Si no especificamos, el término historia se queda corto y tiende a ascribirse sólo a acontecimientos humanos, pero se entiende intuitivamente, aunque con un toque de paradoja, la expresión historia del tiempo, título del libro de Hawking que esboza uno de los más extensos mapas del tiempo.

La física, en un momento dado, se volvió narrativa—y allí empezó a enlazar y ensamblarse con las cosmogonías científicas de Laplace etc. Son dos historias que se juntan—grandes narrativas, cada vez más grandes se van haciendo sin importarles que algún miope proclame la muerte de las grandes narrativas. Con la teoría de la evolución, la biología también se temporalizó y se hizo narrativa, en el siglo XIX; antes que ella, la geología, con Lyell et al. Y así cada disciplina va aportando su propia historia, y esas historias se van sumando y encontrando su lugar en una Gran Historia. El lugar del hombre en el cosmos: La Gran Historia y el futuro de la humanidad—así se llama el libro que me estoy leyendo, de Fred Spier (2010). La Gran Historia se presenta como un empeño multidisciplinar que ubique la historia humana como parte de la historia cósmica. "Además, el enfoque de la Gran Historia nos ayuda a crear un marco teorético nuevo en el cual puede integrarse, al menos en principio, la totalidad del conocimiento científico" (24)—un planteamiento que emparenta los conceptos de Gran Historia y de la Consiliencia—sobre el cual puede leerse más aquí.

Pero lo más llamativo para mí es que haya habido siempre alguna Gran Historia antes de esta gran historia. La historia de cada disciplina también puede narrarse como la manera en que se convierte en histórica y se ubica con su historia propia en un mapa del desarrollo del conocimiento y de la consciencia. Empiezo a sonar a Hegel, que es uno más (muy eminente) de los que trazaron semejantes grandes historias, en su Enciclopedia. Por abreviar la suma del conocimiento humano y la historia de la eternidad, iré enlazando sin más, yo también, algunas de estas historias de todas las historias.filosofo

Los mitos de origen estan en los orígenes—seguramente—de estos mapas del tiempo. La capacidad de representación temporal amplia y compleja es un desarrollo que se da sólo en la especie humana (ver al respecto las reflexiones que surgen de la arqueología cognitiva). En cuanto las culturas humanas desarrollan una capacidad de representación temporal más avanzada, comienza la construcción de mapas temporales que conectan el presente con el pasado, o ubican la acción humana actual en el seno de la historia de todas las cosas. La Biblia ha sido y sigue siendo quizá el más influyente de todos estos relatos, y es a su manera modélico, pues el relato abarca desde la creación hasta el fin de los tiempos. La Biblia está a medio camino entre el mito, la crónica y la historia. A una fase más crítica del pensamiento pertenece el desarrollo de la historiografía humana—a la que Oscar Wilde entendía como una labor interpretativa y crítica, en su desarrollo gradual tal como se dio entre los historiadores griegos. (Aquí hablo del concepto de historicidad y su relación con los mapas narrativos).

A principios de la Edad Media, hay un desarrollo interesante en los mapas del tiempo: Beda el Venerable conecta la historia bíblica y la historia clásica, y (junto con el calendario de la era cristiana de Dionisio) se crea el calendario moderno con la datación relativa al supuesto nacimiento de Cristo, y todos los acontecimientos de la historia humana conocida, es decir, de la historia occidental, situados en una línea temporal. (Para toda una colección de líneas temporales y dataciones secuenciales, ver este artículo de la Wikipedia). En el siglo XVI, José Escalígero escribe una Enmienda de los tiempos (1583), expandiendo el ámbito de la historia occidental para incluir las historias de Oriente. Partiendo del estudio de los clásicos y de la crítica textual, intentó racionalizar la cronología, cito de la Wikipedia:

"It was reserved for his edition of Manilius (1579), and his De emendatione temporum (1583), to revolutionize perceived ideas of ancient chronology—to show that ancient history is not confined to that of the Greeks and Romans, but also comprises that of the Persians, the Babylonians and the Egyptians, hitherto neglected, and that of the Jews, hitherto treated as a thing apart; and that the historical narratives and fragments of each of these, and their several systems of chronology, must be critically compared. It was this innovation that distinguished Scaliger from contemporary scholars. Neither they nor those who immediately followed seem to have appreciated his innovation. Instead, they valued his emendatory criticism and his skill in Greek. His commentary on Manilius is really a treatise on ancient astronomy, and it forms an introduction to De emendatione temporum, In this work Scaliger investigates ancient systems of determining epochs, calendars and computations of time. Applying the work of Nicolaus Copernicus and other modern scientists, he reveals the principles behind these systems."
 


Otra cronología muy influyente del siglo siguiente era más tradicional en su perspectiva: la del obispo de Armagh, James Ussher, que con sus Annales veteri Testamenti fechaba los acontecimientos de la historia bíblica desde la Creación en el quinto milenio antes de Cristo, hasta el fin de los tiempos, que según su cronología debería haberse producido hace pocos meses, a estas alturas del siglo XXI.

Lo que a mí me llama la atención, más allá de las diferentes estrategias usadas por cada cual, o sus referentes más o menos históricos o míticos, es lo intuitivo de esta maniobra de anclaje temporal—la búsqueda de un marco cronológico a nuestra acción y situación, y más allá, la búsqueda de un marco más amplio para ese marco, de tal manera que cada vida y acción humana, por muchas vías distintas, busca ubicarse en un contexto temporal cósmico—cada vida parece orientarse con respecto a la vida del grupo humano o de la especie en su conjunto, y hallar así un sentido transcendente—en general uno que tiene más de mítico que de otra cosa, pues los marcos de referencia más usuales para todos estos narrative mappings siguen siendo los mitos de una u otra especie. Incluso las narrativas científicas tienden a mitificarse en según que usos. 

Como bien dicen los proponentes de la Gran Historia, ésta es un empeño multidisciplinar. Creo que de hecho no sospechan cómo es de multidisciplinar realmente, pues lo que ellos presentan como una disciplina académica in fieri con algunos antecedentes intelectuales lo veo yo como una manifestación más (más científica si se quiere) de una actividad cognitiva humana muy generalizada, que desborda disciplinas académicas. Es una práctica si se prefiere, una práctica cognitiva o discursiva, la de insertar mentalmente unas acciones en el marco de otras, y unas historias en el marco de otras: la creación de mapas temporales. En muchos contextos podemos llamarlos mapas narrativos, porque la narración es el instrumento número uno que tenemos para manipular el tiempo, organizarlo, conectarlo, o viajar por él en la medida de lo posible.  Pero con el término mapas narrativos quiero referirme también al hecho de que hay muchos tipos de narración posible, y que a la hora de hacer un mapa del tiempo o de situar una narración en el tiempo, también tenemos en cuenta el género narrativo que estamos utilizando para ello.

Por ejemplo, en los mundos de ficción de novelas fantásticas como las de Tolkien, el lector sabe (aprende gradualmente) qué convenciones narrativas esperar, en cuanto a la representación del tiempo y a la ubicación narrativa de estas acciones en un universo alternativo al nuestro. Y también conoce o llega a conocer, en mayor o menor medida, que ese universo está conectado al tiempo mítico y a la Edad Media histórica por dos vías: el mundo narrado es una especie de versión alternativa de las Eras Oscuras, y el instrumento narrativo que le da forma se ha creado (pues Tolkien era medievalista) por influencia de los géneros literarios medievales.  Así, las historias de Tolkien se sitúan temporalmente en el marco de la historia humana—aun aparte del hecho de que su escritura es de por sí un acontecimiento histórico concreto del siglo XX.

Así que hablaré de mapas temporales o mapas narrativos, según caiga el énfasis en la construcción de relaciones temporales entre las historias, o en la competencia en el manejo de géneros y convenciones narrativas para crear esos mapas temporales. También he empleado el término anclaje narrativo, más específicamente para referirme a la manera en que unas historias se engarzan en otras historias más amplias, las presuponen como su trasfondo, o las crean por el hecho mismo de conectarse entre sí. Un estudio interesante de la narración, quizá descuidado, consistiría en seguir las maniobras textuales y discursivas específicas que consisten en conectar narraciones o temporalidades, generar mapas del tiempo y ubicar unas secuencias narrativas con respecto a otras. Mi tesis es que sucede continuamente, en la literatura, en la historia, en la ciencia, en el pensamiento, y en la conversación. Porque, como casi dijo Emerson, somos historias y habitamos dentro de otras historias. Y nos gusta saber dónde estamos, de dónde venimos, a dónde vamos. Son, se supone, las preguntas básicas que nos caracterizan, y tienen una dimensión narrativa incuestionable.


_______


Una cuestión que me llama la atención, en el libro de Spier sobre la Gran Historia. Comienza con una historia de los precedentes de la Gran Historia, y trata de algunos que ya hemos tratado aquí, en efecto, y otros que no. Presenta a la obra de Alexander von Humboldt Kosmos como prácticamente fundacional, aunque también menciona a Kant, Hegel, y otros. De allí pasa directamente a H. G. Wells y su Esquema de la historia universal en 1920, y a los modernos proponentes de la Gran Historia en The Columbia History of the World (1972), y más recientemente Preston Cloud, G. Siegfried Kutter, George Field y Eric Chaisson, y sus modelos más directos: Erich Jantsch, en The Self-Organing Universe de 1980, así como David Christian y John Mears.

Lo que me extraña sumamente es su afirmación de que en la segunda mitad del siglo XIX no hubo ningún nuevo texto de Gran Historia, debido a la creciente fragmentación y especialización del mundo académico. Creo que hay al menos una gran excepción que debería hacerse: la obra de Herbert Spencer. Spier define así el proyecto global de la Gran Historia:

"El enfoque general que aquí presento aborda la cuestión de la aparición, la exsitencia sostenida y el inevitable declive de la complejidad, y ello en todas las manifestaciones que ésta ha tenido a lo largo de la Gran Historia. El hecho de que el marco en que coherentemente hemos de insertar dicha Gran Historia abarque la totalidad del tiempo y del espacio conocidos contribuirá a justificar la importancia que tiene comprender la historia humana en su contexto cósmico." (97)
 


Podría ser el planteamiento de First Principles de Spencer, que si bien no tiene forma narrativa en su conjunto, sí se presenta como una articulación de diferentes procesos evolutivos a diferentes escalas: cósmica, planetaria, biológica, social y cultural. La obra de Spencer lleva al menos cincuenta años siendo unánimemente ignorada, cuando no abucheada, para compararla desfavorablemente con Darwin, que no se ocupó en absoluto de las mismas cuestiones. A mí me parece la primera exposición coherente de la Gran Historia, tal como hoy podemos concebirla de la manera más coherente. Aquí lo dejo, pues, remitiendo a Spencer y su propia Gran Historia.

Victorian Dark Matter


Lenguaje sin evolución, revisited

Lenguaje sin evolución, Revisited

Una charla de Noam Chomsky sobre la naturaleza y el origen del lenguaje, en la Universidad de Colonia: "Language and Other Cognitive Systems: What Is Special About Language?". Sigue Chomsky en lo suyo, insistiendo en un concepto de lenguaje centrado en la sintaxis, ignorando la importancia de la comunicación, e invocando en la medida en que puede en un origen instantáneo casi milagroso, y bien poco evolutivo, del lenguaje:



Cree Chomsky que el lenguaje existe, y que las teorías sobre el lenguaje opuestas a su concepción presuponen más bien que el lenguaje no existe. Un tanto maximalista. O sea, que los no chomskianos estarían suponiendo que el lenguaje no existe como un objeto en sí, sino como un subproducto de la cognición, la comunicación, la dinámica social, etc. (Aquí hay una reseña de Science que es para él el modelo de lo que llama "the non-existence argument"). Opina también Chomsky que no se puede llegar a saber mucho sobre el origen y evolución de la cognición. Está más acertado cuando invoca el concepto de emergencia para explicar el surgimiento súbito del lenguaje (entendido como la capacidad sintáctica), y observa que la capacidad lingüística (sintáctica) humana no ha cambiado significativamente desde su origen súbito hace unos 50.000 años–o 150.000 años, pues no se puede fechar con certidumbre. Enfatiza las capacidades de segmentación y reconocimiento de estructuras ya sea innatas o muy tempranamente desarrolladas, basadas en la gramática universal. No hay alternativa coherente a la explicación basada en la gramática universal. Claro que admite que los postulados de la gramática universal han ido descendiendo en complejidad (y ambición, podríamos decir) desde los años 50, hasta quedar reducidos a un mínimo, que es supongo lo que en las últimas versiones de la teoría chomskiana en su fase minimalista se conoce como "merge" o fusión. Arguye que cada vez hay más datos que permiten pensar que la capacidad lingüística surgió repentinamente por mutación en un individuo concreto ("mutations don't take place in groups")  y que se difundió en un pequeño grupo que llegaría a ser dominante. Una cuestión relevante, claro, es si el surgimiento de una capacidad lingüística es el surgimiento del lenguaje, sin evolución. Aquí nos oponemos a semejante concepción: igual que el desarrollo de una capacidad vocal o auditiva no es tampoco el surgimiento del lenguaje, sino más bien el de sus bases imprescindibles. Considera Chomsky el lenguaje ante todo un sistema computacional, y cree que la comunicación es un aspecto secundario. Apela en última instancia a la regla del mínimo esfuerzo computacional como base para las operaciones lingüísticas (y de ahí el recurso al merge o fusión como operación basica). En el caso del intenal merge, la fusión de dos unidades da lugar también a formas que requieren discontinuidad, y de ahí la generacióin de las estructuras sintácticas. (Recordemos que la ley del mínimo esfuerzo, y la noción de sistemas secundarios para canalización óptima de las energías mínimas provienen directamente de Spencer).

Aquí un post de Babel's Dawn en el que se comenta y critica la charla, y otro más. Una clave apunta Bolles al final del primer post: antes de tratar ninguna "externalización" de lo que Chomsky llama el módulo lingüístico, hay que explicar la generación de dicho "módulo" mediante la internalización—de procesos sociales comunicativos y de las herramientas asociadas a ellos. Parecería según Chomsky el lenguaje se ha generado endógenamente en una mente computacional, sin que los procesos comunicativos hayan tenido lugar en su génesis. Y en sus ejemplos ignora olímpicamente la existencia de información contextual previa, presuposiciones pragmáticas... Pero si el lenguaje permite pensar, como bien dice Chomsky, es porque permite comunicar (y esto no lo dice). Por eso en según que contextos sí que podemos procesar y entender perfectamente frases como las que él pone como ejemplos de aberración, tipo "Do they expect John to see each other next week?" Sin que por eso se vuelvan gramaticales, claro. El pensamiento humano va ligado a la comunicación, y no puede entenderse el lenguaje ni el pensamiento sin ocuparse de la comunicación, de su desarrollo y de su pragmática. De todo eso no se ocupa Chomsky, es más, procura desacreditarlo activamente y minimizar su importancia.


Interacción internalizada: el desarrollo especular del lenguaje y el orden simbólico 
 

Arqueología del lenguaje y del pensamiento

Arqueología del lenguaje y del pensamiento

Me ha gustado el libro de Ángel Rivera Arrizabalaga, Arqueología del lenguaje: La conducta simbólica en el Paleolítico. (Akal, 2009). Un tema que me interesa de por sí.  En otras ocasiones he criticado la presuposición de que de la capacidad de articular sonidos se deduzca la existencia del lenguaje (ver por ej. Lenguaje sin evolución). Rivera comprende que lo importante en el lenguaje no es la fonación, sino la cognición: que todas las especies humanas han tenido algún tipo de comunicación vocal, pero que de ahí no se sigue que se utilice para comunicar ideas abstractas. 

"Respecto del lenguaje de nuestro linaje hay que tener un concepto bien claro, siempre ha existido una forma específica de comunicación entre los componentes de las diferentes especies de nuestro árbol evolutivo. Lo que ha ido variando a lo largo del tiempo, además del paulatino aumento en la capacidad de articular complejos sonidos, sería el grado de abstracciones simbolizadas para su transmisión a los diversos miembros de la sociedad, así como la complejidad de su pensamiento y conducta. La clave del desarrollo lingüístico humano reside en su capacidad de producir nuevas, y cada vez más complejas, abstracciones que comunicar" (231).
 


Rivera constata el desarrollo de una arqueología más interpretativa, atenta no sólo al dónde y el cuándo de la producción de objetos culturales, sino también al cómo y por qué— es decir, a la interpretación de las bases cognitivas que permitían ese comportamiento. Sin por ello pasar a la "arqueología de lo invisible" que no esté basada en datos arqueológicos concretos y pase a la especulación. Yo entiendo la limitación, pero a la vez es de suponer que la arqueología de lo visible siempre irá limitada... aunque avance poco a poco el conocimiento sobre la prehistoria, hay cosas que nunca se sabrán, y sólo podemos obtener algún tipo de conocimiento sobre ellas (un conocimiento hipotético, claro) por medio de la especulación, y la construcción de hipótesis basadas en probabilidades y analogías.

El libro pasa revista a los restos arqueológicos de los diversos periodos del Paleolítico, repaso que resulta muy clarificador. Sobre todo cuando contemplamos el desfase cultural existente entre los desarrollos de la Edad de Piedra africana y la europea. Un desfase atribuible, claro está, a la aparición del Homo sapiens en África, y su posterior expansión por Asia y Oceanía, y finalmente por Europa. El libro recoge la teoría de la Eva mitocondrial, relativa a un origen africano "reciente" del Homo sapiens moderno, y se inclina en conjunto por esta teoría sobre la génesis de la la humanidad moderna, aunque recoge los argumentos relativos a la teoría multirregionalista, según la cual habría habido una mezcla genética sustancial de muchas poblaciones de Homo erectus con la nueva especie. Señala además cómo esta teoría de la Eva mitocondrial converge con la teoría del equilibrio puntuado en evolución, desarrollada por Stephen Jay Gould.

Es curioso como este debate de finales del siglo XX entre los out of Africa y los multirregionalistas (relativo al origen del homo sapiens, recordemos, no al de los australopitecos y primeras especies de homínidos, que sobre el origen africano de éstos hay más consenso) recoge una nueva versión de las discusiones decimonónicas sobre si la Humanidad había sido "creada" en un solo lugar o en distintas razas y distribuciones geográficas. Lo cierto es que las dos teorías no tienen por qué ser excluyentes, y yo casi me apunto a una tercera: la expansión de la especie humana a partir de Africa en dos oleadas principales, con un porcentaje del material genético actual derivado en su mayor parte de la segunda oleada, pero con cierta hibridación con la primera (por ejemplo, las noticias de 2010 sobre hibridación con neandertales a partir del análisis del genoma, ver "Using the Neanderthal Genome to Uncover Human Evolutionary History"). El particular desarrollo cultural de los Homo sapiens contribuiría a mantener sus grupos sin mezcla racial con las otras poblaciones, pero sin embargo debió darse en medidas diversas que aún están por determinar, mientras no haya análisis genéticos más exhaustivos de las diversas poblaciones humanas. Preveo que el resultado será que las dos teorías son ciertas dentro de un orden: origen africano, combinado con origen multirregional a partir de poblaciones anteriores. Y que el debate sobre si los humanos de ramas próximas son especies biológicas o no resultará modificado por la práctica cultural del aislamiento de grupos: aunque los humanos pudiesen reproducirse entre sí, de hecho no lo hacían en general, pues sus conductas sexuales iban determinadas por la cultura del grupo, no por la biología... Y así los humanos se fueron haciendo a sí mismos, por autoselección cultural.

Desde antes de la Historia


Desde que se publicó este libro ha habido diversos estudios que apoyan el origen africano de nuestra especie. Ahora me acuerdo de un estudio estadístico sobre distribución de fonemas en las distintas lenguas (Quentin D. Atkinson "Phonemic Diversity Supports a Serial Founder Effect Model of Language Expansion from Africa", Science 2011; ver Last Common Language Was in Africa). Y otro estudio de este año sobre distribución estadística, esta vez no de fonemas sino de genes (Henn et al."Hunter-gatherer Genomic Diversity Suggests a Southern African Origin for Modern Humans," PNAS 108, 2011. Ver también "Todos out of Africa").

Una de las cuestiones que más detalladamente argumenta Rivera es la asociación de una cultura simbólica elaborada a la expansión del homo sapiens tardío. Por cierto que esta diferencia entre "homo sapiens arcaico" y "homo sapiens tardío" poco a poco se está volviendo la realmente relevante, al menos en lo que a desarrollo cognitivo y simbólico se refiere, pues las primeras poblaciones de homo sapiens africanos no parecen haber diferido mucho en su comportamiento y cultura de sus antecesores o de poblaciones coetáneas evolucionadas en otras regiones—y durante más de cien mil años mantuvieron un ritmo de desarrollo (o quizá mejor dicho de estancamiento cultural) comparable, en lo que actualmente se nos alcanza con los datos existentes. Y es sólo en la Late Stone Age africana o en el Paleolítico Superior en Europa cuando se encuentran claras señales de una "explosión simbólica", con la aparición de restos arqueológicos de actividades artísticas, herramientas complejas, religión y rituales.... Con lo cual es quizá este desarrollo emergente y a partir de entonces acelerado lo que hay que explicar. Para Rivera, el desarrollo en cierta medida comparable de la cultura neandertal en esta época (su última época, claro) es prueba de una capacidad cognitiva expandible en esta (sub)especie, pero sólo activable por imitación, tras el contacto con las culturas del homo sapiens. Se inclina Rivera sin embargo por la tesis de un escaso contacto entre las dos poblaciones, y por una extinción de los neandertales provocada por factores ecológicos y climáticos, antes que por la competencia directa con el homo sapiens.

La explicación de Rivera sobre el surgimiento de la cultura propiamente humana se hace sobre la base de los conceptos de emergencia y de exaptación, en línea muy semejante a como los he venido yo usando en mis artículos de este blog sobre la evolución. Y, por supuesto, en el desarrollo del lenguaje como herramienta simbólica compleja y capaz de comunicar abstracciones, un proceso de por sí emergente y en cierto modo también exaptativo cuando pasa a usarse para crear y comunicar conceptos abstractos:

"La modernidad en la conducta se logra cuando tales conceptos se desarrollan con un mínimo de complejidad, siendo capaces de generar otra importantísima propiedad cognitiva humana de carácter emergente, como es la reflexividad del pensamiento." (156)


Un importante argumento, pues, a favor de las humanidades en la comprensión de lo humano—pues el estudio de la reflexividad ha pertenecido mayormente al ámbito de las humanidades, aunque cuestiones neurológicas como las neuronas espejo prometen interesantes desarrollos desde el punto de vista científico, y puntos de contacto donde trabajar con la psicología cognitiva y la semiótica (ver Interacción internalizada: el desarrollo especular del lenguaje y del orden simbólico).

El desarrollo del lenguaje y de la conducta simbólica, argumenta Rivera, se retroalimentan, produciendo una capacidad simbólica cada vez más compleja: mayor individualización, mayor conceptualización de la propia identidad social y personal, posibilidad de conductas más elaboradas relativas a la explotación del medio, al conocimiento del tiempo y el paso de las estaciones, capacidad de previsión, etc. Estas conductas simbólicas se asientan sobre una base cognitiva propia de nuestra especie, más capaz que las que le precedieron o coexistieron con ella de fijar la atención consciente, y también de desarrollar representaciones mentales intensas a corto plazo (memoria de trabajo). No lo dice Rivera pero quizá estas transformaciones cognitivas haya que asociarlas al surgimiento y difusión de alguna mutación en la manera de coordinarse o enlazarse las neuronas en su activación.

El origen de las conductas simbólicas del Paleolítico superior parece situarse en Oriente Medio, antes de su expansión a Europa, aunque los datos no son concluyentes. (Parecería ser, entonces, que en Oriente medio está la cuna de la humanidad moderna en un doble sentido, primero de la cultura simbólica del Paleolítico, y luego del Neolítico, aunque haya también otros focos de cultura neolítica por ejemplo en América).

Es muy interesante, aunque insuficientemente desarrollado todavía, el modo en que procura Rivera asociar las capacidades cognitivas, tal como se evidencian en el registro arqueológico, al desarrollo de capacidades lingüísticas y de representación simbólica, temporal y espacial. Así por ejemplo distingue varios niveles de conceptualización del tiempo, según el uso que permiten del entorno y de los instrumentos culturales: cognición temporal inmediata, sin desplazamiento temporal más allá de la experiencia reciente y el futuro inmediato, tal como observamos en el comportamiento los grandes primates—aunque habría mucho que matizar aquí.  Desarrollo medio, desplazamiento temporal en elaboración, que permite la planificación, y representaciones temporales más complejas y extendidas. Hay que señalar que según qué tipo de representaciones temporales de este tipo sí están a mi entender al alcance de los simios y otros animales —no en vano se habla de la memoria de elefante.... Y, por último, desarrollo temporal amplio, con desplazamiento temporal elaborado, correspondiente a la humanidad moderna. El desarrollo temporal amplio lleva al desarrollo del concepto de historia, y al desarrollo de planificaciones elaboradas.

Pero habría que señalar que por supuesto estos tres grados se deberían especificar mucho más. Así, por ejemplo, por centrarnos en el último, habría que distinguir la humanidad capaz de narrar de la humanidad previa a la narración. Aquí entroncamos con una posible historia de las formas narrativas: desde las representaciones simples y más unidas a la existencia práctica del grupo social, a narraciones más ambiciosas y abstractas—mitos y sus rituales asociados.  Toda una historia de la Humanidad es la historia de sus sucesivas mitificaciones, cada vez más elaboradas—y Rivera da gran importancia al desarrollo de la religión como una forma cognitiva compleja. Pero, siguiendo con el desarrollo de la conciencia temporal y reflexiva, ya entramos en la historia del pensamiento propiamente dicha cuando tras la fase de mitologización vemos cómo el pensamiento, apoyado en la escritura, pasa a una fase de reflexividad más intensa, y surgen la filosofía, y la ciencia abstracta, y diversos discursos reflexivos y desmitologizadores. En esa historia de reconceptualización de nuestra propia historia aún estamos, enlazando las historias locales de la humanidad con una historia general—una historia de todo, lo que algunos llaman la Gran Historia—. Esta actividad de anclaje narrativo es un paso más en el desarrollo de una consciencia temporal extendida tal como la concibe Rivera. Y la conceptualización reflexiva sobre esta actividad, que es en lo que estamos, es un paso también en la construcción de abstracciones comunicables y utilizables de modo consciente.

Adam's Tongue 12: El arbolito se convierte en un roble


Vuelve la guerra de grullas y pigmeos

Vuelve la guerra de grullas y pigmeos

Un extraño mito griego, casi olvidado: el odio mutuo de grullas y pigmeos, y sus recurrentes batallas. Durante siglos se convirtió en una fábula porque dejó de creerse en la existencia de los pigmeos. Ahora no sólo han vuelto los pigmeos, sino también la guerra contra las grullas. O al menos eso aventuran algunos, cuando nos hemos enterado de la convivencia (quizá no pacífica) de una raza de cigüeñas o marabús gigantes y de los diminutos hobbits en la isla de Flores. Aquí hay un post donde se especula al respecto. Y aquí una noticia aún más sensacionalista del Telegraph.  Aunque los autores no parecen haber oído hablar de la mítica guerra de grullas y pigmeos referida por los autores griegos.  A saber si lo que cuentan al respecto la Ilíada o la Historia natural de Plinio no es una última reliquia narrativa de la existencia de estos ebu gogos hasta hace unos miles de años. Aquí hay una web sobre pigmeos de la mitología griega, en el sitio web de mitología griega Theoi.

Los viajes de Mandeville y el Hombre de Flores
 


Dieta generalista (Compitiendo con los ogros)

jueves 11 de agosto de 2011

Dieta generalista (Compitiendo con los ogros)

Leemos en Público una de las últimas entregas de la saga de Atapuerca, con más datos sobre la alimentación de los Homo heidelbergensis y Homo antecessor que nos precedieron en España, bastante antes de los iberos y los celtas. Ahora el equipo de Carbonell, Arsuaga et al. encuentra en los Heidelbergensis una dieta de cazadores de bisontes, cosa esperable quizá. Más llamativos son los detalles que acompañan a la dieta del antecessor.  De estos ya se sabía que eran caníbales, por las raspaduras dejadas en los huesos por instrumentos de piedra: ahora nos dicen que tenían una "dieta generalista" y que acompañaban sus festines de carne humana con frutos del bosque—en concreto con frutas de almez. almezAparte de que casi suene gourmet, se me ocurre que el canibalismo sistemático pudo tener importantes consecuencias evolutivas, y de organización social. Por decirlo de otra manera, si somos hijos de la guerra, también puede sospecharse que si tan alto hemos llegado es porque vamos a hombros de caníbales. Dos hechos que no son quizá sino sólo dos aspectos del mismo. 

No descendemos directamente del antecessor europeo, que fue sustituído por el Homo sapiens de origen africano —posiblemente exterminado mediante la guerra, es de suponer, suponiendo que se pueda llamar guerra a esa condición hobbesiana originaria en la que el homo homini lupus. El hombre era un lobo para el hombre en dos sentidos: como presa y como cooperador. Se organizaban en pequeños grupos lobunos, y debían temer más que nada a los otros pequeños grupos de humanos, para quienes eran presa—esto a diferencia de los lobos, que no se suelen meter con otros lobos: eso del canibalismo es cuestión de simios carroñeros y degenerados. Este tipo de sociedad caníbal crea un tipo de presión selectiva muy especial, todo un entorno ecológico que moldea la inteligencia y el tipo de relaciones sociales favorecidas. Para empezar, fomenta una solidaridad grupal férrea: es el grupo el que define la realidad del individuo, y el mundo en el que se mueve. Y todas las conductas rituales, simbólicas, etc. que ayuden a cohesionar al grupo, a darle unidad y a demarcarlo de los demás, resultarán altamente favorecidas y seleccionadas. Por supuesto también se favorece todo tipo de desarrollo de la teoría de la mente y de la inteligencia maquiavélica que permita anticiparse a las acciones de los otros grupos y usarlas en beneficio propio. El pensamiento estratégico, los planes, la proyección de futuro, resultan ser ventajas sometidas a intensa presión selectiva: los mejores estrategas, y los más organizados en sus defensas, serán quienes sobrevivan. No hay que olvidar que una vez nos embarcamos en esta espiral de guerra universal, en la carrera armamentística del Paleolítico, la evolución pasa a ser lamarckiana más que darwiniana—a medida que los rivales más temibles no son ya los osos y leones, cuyas costumbres y movimientos son conocidos y predecibles en gran medida, sino otros humanos como nosotros, cuyo comportamiento es variable y emergente, y requiere adaptación continua.  El canibalismo cumplía así una doble función, o triple: eliminaba a los grupos sociales menos aptos en esta lucha por la vida, reforzaba la cohesión grupal—pues cada festín antropofágico era un recordatorio de lo que había en juego—e intensificaba las dinámicas de competitividad social, al depender una parte del "aporte calórico" directamente de la eliminación de los grupos enemigos, o de los miembros del propio grupo con menos apoyos sociales. 

Es fácil ver cómo un fenómeno social y cognitivo tal como el lenguaje resulta enormemente competitivo en un entorno semejante, y cómo se crea una fuerte presión selectiva para mejorar las palabras de la tribu, que decía Mallarmé. El lenguaje que permita comprender, manipular y planificar el entorno—pero ante todo, el lenguaje que permita cohesionar al grupo como tal, y separarlo de los otros de manera identificable. El lenguaje es lo que separa a los propios de los bárbaros, y los bárbaros son como los animales: a la vez presas y depredadores peligrosos. Esta es una de las bases de la atomización lingüística de la prehistoria, de la humanidad dividida por sus miles de lenguajes, que es la que hemos heredado. Cada uno de éstos que se pierde es una gran pérdida... pero hay que ver la otra cara de la cuestión, el aislamiento y rivalidad en los que se basaba esta fructífera diversidad.

Naturalmente, en un entorno de pequeñísimos grupos nómadas, también hay variabilidad e intercambio social: y aparte del pequeño grupo de aliados incondicionales está un poco más allá el segundo círculo: el círculo de grupos menos hostiles, parientes lejanos quizá, que hablan un lenguaje parecido, potencialmente aliados si aprieta un enemigo más poderoso, o si hay que organizar una gran caza anual. Podemos imaginar la dinámica de interioridad/exterioridad, de identificación y alteridad, a la que da lugar un entorno ecológico semejante: es en realidad el que hemos heredado, un tanto evolucionado y complicado, pero reconocible en sus contornos básicos.

El homo sapiens debió surgir en un pequeño grupo sometido a este tipo de presión guerrera y caníbal. Es debatido aún el papel de las mutaciones en el origen de la raza humana: pero es fácil ver que si en algún momento hubo una mutación cognitivamente ventajosa hasta un nivel determinante en uno de estos grupos—una aparición emergente súbita de una complejidad lingüística o de asociación simbólica, por ejemplo, éste es el entorno ideal para que semejante mutación se conserve y extienda en un pequeño grupo. Y más allá aún, una vez que este pequeño grupo prolifera y se divide, y resulta que se hace el líder de la sabana, y se identifica a sí mismo como "el hombre que sabe" frente a los que no saben—los otros, que son a la vez una presa y una amenaza a exterminar.  Y si se impuso el homo sapiens a los demás fue por una combinación de esta inteligencia social, lingüística, cognitiva superior, que le llevaba a una superioridad en el establecimiento de redes sociales y en el uso del entorno—pero son ventajas que surgen en un entorno muy concreto, el de la guerra caníbal universal, y son de hecho sus productos. 

El canibalismo no acabó con el Homo antecessor: los neandertales también eran caníbales, y lo ha practicado el homo sapiens seguramente desde su origen. Pero de maneras cada vez más aisladas: con el homo sapiens el canibalismo tendió a volverse más simbólico y ritual, como es propio de una especie de socialización más compleja, y con una marcada tendencia a cubrir todos sus actos con una gruesa capa de ritual y símbolo. Tal como yo lo imagino, sería más ritual el canibalismo cuanto más próximo fuese el devorado: si era un miembro de la familia, como entre los antiguos escitas, o si era un enemigo, un humano de pleno derecho. Me imagino que especies humanas más primitivas, si hubo contacto con ellas, tendrían un status intermedio, pero más cercano a la pieza de caza, quizá. Y de ahí provienen las historias de ogros del bosque. Las especies cuyo canibalismo era más puramente alimenticio y menos simbólico fueron exterminadas, seguramente sin muchas contemplaciones, y denigrando sus prácticas aberrantes, usándolas como signo de oposición entre ellos y nosotros. El canibalismo, en su proceso de socialización, se convirtió para algunas tribus en la marca de la alteridad, del otro abyecto, el semihumano al que hay que exterminar, mientras algunos grupos lo seguían practicando ritualmente: una práctica a la vez sagrada y abyecta. (La comunión cristiana es una fase tardía y muy simbolizada de este canibalismo ritual). A muchos de los viejos ogros, probablemente nos los comimos a las finas hierbas, y luego contamos historias sobre ellos alrededor de la hoguera.

 En tiempos de los cíclopes