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Evolución

Chirruping about ourselves

Chirruping about ourselves

A comment to a post in Babel's Dawn, "How Language Began", which summarizes the author's view of the origin of language in the development of joint attention on a number of complex dimensions:

This is an excellent and enjoyable overview both of your theory and of some hundred thousand years of speech. As this post may signal some change of rhythm, let me take the opportunity to congratulate you for your blog and thank you for your valuable reflections and for your diffusion and explanation of other people's work on the subject.erectus

One additional reflection on the "chirruping" phase of language. Besides the possible expressive, referential, and conative dimensions of that proto-linguistic speech, one should maybe stress the phatic/social dimension of human sounds. The distinctive sounds of human groups may have had an important dimension in stressing in-group ties, quite apart from any use to signify anything. Or, to put it otherwise, distinctive combinations of phonetic features, and characteristic combinations of phonemes, may have given rise to a number of local proto-languages or forms of speech, signalling group and sub-group kinship, an essential social function. To put it yet otherwise, the distinctive sounds, syllables and intonation patterns of the proto-languages may have directed joint attention to themselves, and thereby to a common group identity, besides signifying something. This would seem to be another dimension of joint attention, and one which might provide a bridge with the "chirruping" abilities of other species and their own social functions. The development of distinctive phonemes and syllables, and intonational patterns, would provide ready-made coinage for a number of additional semiotic functions, besides the signalling of in-group identity.



David Christian, The Big History



Creo que por fin voy a aceptar una invitación para ir a dar una conferencia a París, en un futuro, y que precisamente tendrá que ver con este tema de la Gran Historia, llevado hacia el campo de la narratología.

Un título provisional: "The Story behind any Story: Big History, Historicity, and Narrative Mapping".

Diez mil millones de años luz de evoluciones

Y el mono se irguió y habló

jueves 27 de octubre de 2011

Y el mono se irguió y habló

Voy a la conferencia de Sánchez Dragó en el Patio de la Infanta, "Y el mono se irguió y habló" (foro "Aprendiendo de los mejores"). El otro día habló José Manuel Blecua sobre la RAE a principios del XXI. Hoy público añoso, no veo a casi nadie que baje de los 50—ni siquiera yo, que solía hacerlo. El arte de una conferencia, supongo, está como el arte de todo, tanto en el cómo como en el qué. Pero esto no es una grabación, y me centraré en cuatro notas sobre el qué dice. Se autodefine como "ni español ni extranjero, ni blanco ni negro, ni mujer ni varón…" Un hombre sin etiquetas, que quiere que emerja el yo profundo. Ayn Rand: "para decir Yo te amo, antes hay que decir yo" (Bueno, pero en realidad se dice "te amo" o "te quiero", digo… yo). Colabora ahora en El Mundo, en La Razón, en Telemadrid. Días Azules: memorias de un niño raro, es su último libro (1 de cuatro libros de memorias, quizá).

Va a hablar del lenguaje, y opta por ser ameno, aunque es un tema muy serio. Se autodefine como lingüista, filólogo, ha sido profesor de semiótica, lingüística, etc. —en 13 universidades de 7 países. Se moverá entre lingüista y narrador aquí. Días ajetreados, estos: se publica el primer vol. de sus memorias. (Viene el título de Machado: el papelote póstumo de "estos días azules, este sol de la infancia"). Evoca el azul asociado a su madre, sus ojos, sus trajes: color de la felicidad, siempre ha sido feliz y ha disfrutado de la vida – cuestión de carácter, como ser joven o viejo, o desdichado. Lo han llamado niño raro, joven raro.. y ahora viejo raro. Le gustó ir a la cárcel, vivencias útiles para un escritor. 5 veces, si no no hubiera ido tanto. Al exilio, también, con pasaporte falso. Dio la vuelta al mundo y ganó dinero. Fue a Italia, estuvo indocumentado, profesor y periodista indocumentado, hoy no se podría. Le gustó que le operaran del corazón, le gusta hasta coger la gripe, por salir de lo habitual. Sus memorias son las de un niño feliz, que decidió ser escritor a los 3 años de edad. El mono era él, se irguió y leyó y escribió. Un libro de autoanálisis escribió Dragó en Días azules, echando un sedal al fondo del subconsciente y se sacan cosas que se ignoraban antes, conforme se escribe.

Cuenta desde el momento de su concepción: concebido quizá la noche del 31 de diciembre del 35, noche alegre y excesiva. Es posible, le agrada la idea de ser concebido en una noche de desenfreno, con burbujitas de champán. Ahí arranca el libro, pero luego gracias al ordenador (instrumento importante en su vida hoy) – nació en una casa llena de máquinas de escribir, de niño hacía los deberes a máquina – pero se pasó al ordenador, rindiendo honores fúnebres a su máquina de escribir, en un ataúd de velorio, y con obituario. Va a poner todos sus libros en el ataúd, vanidad de vanidades, y va pensando en su epitafio: "Ná de ná", por ej,. o ahora "Escritor y viajero", "Hombre humilde y errante" o "Fuése, y no hubo nada". El caso es que el primer recuerdo salió al ponerse al ordenador. Su estilo antes era farragoso, barroco, fruto de la máquina de escribir: el ordenador ahora le ha depurado y simplificado el estilo. Y ante el ordenador sale su primer recuerdo, en el trance del artista: se dibuja el primer recuerdo propio (no recuerdo de cosas que le han contado): Una señora, Conri, viene a visitar al niño, que ya leía muy bien, y se lucía ante las visitas. Aplausos, y el nene se va a jugar. Al despedirse de ella, le dice con aplomo que a todos sorprende: "Yo voy a ser escritor", cuando le preguntan qué va a ser de mayor. Es su carácter, su destino, y se dedica a ello 1) corriendo aventuras y "mezclándose estrechamente con la vida" como aconsejaba Hemingway. La propia calle estaba llena de aventuras en Madrid. Corría libremente, no había coches. Correteaba todo Madrid. Y 2) la otra escuela: leer, leer, leer de todo a la vez, Peter Pan y Dostoyevski, en plan trituradora de libros. Se crea ante él un santoral de las figuras que poblarán su universo: Guillermo, Tom Sawyer, los héroes de las novelas de aventuras….  Y se pone a imitar sus vidas para poder contarlas.
darwin

Todo esto tiene que ver con el lenguaje. Hablar, leer y escribir lo desarrolló al mismo tiempo. También leía diccionarios, con la pasión con la que se leen las novelas, y tiene cientos de ellos, los usa, mira palabras incluso obvias, "botella". Tiene un diccionario de onomatopeyas. Ha habido cien mil lenguas, y se van extinguiendo, y cada vez que se extingue una es una herida para la condición humana. A Hemingway le preguntaron por qué había reescrito tanto el final de A Farewell to Arms. "Encontrar las palabras justas". Lo crucial en cualquier libro es encontrar las palabras justas, quizá pasión inútil, que sólo entenderán los escritores. A. Huxley: "la literatura son las personas que sienten un irrefrenable deseo de jugar con las palabras". Y para Valéry, la literatura tiene una condición puramente verbal. Pero vida = viaje = literatura, la palabra también hace la condición humana. Somos hombres porque hablamos, no por las cosas que hacemos. Es el lenguaje, la capacidad de expresar objetos, abstracciones, conceptos, etc. por medio del lenguaje articulado, es lo que nos hace humanos. ¿Pensamos o hablamos primero? ¿Piensa el niño? De un modo elemental, siente, pero no piensa porque pensar es verbalizar con lenguaje externo o interno la vida, los conceptos necesitan palabras. "El principito que todo lo aprendió en los libros" lo llamaba su padrastro. Pero no, también ha aprendido mucho en la vida. Tiene Sánchez Dragó 3 hijos de madres distintas, con 10 años de diferencia entre sí, los hijos son de las mujeres y quizá tenga un cuarto. Dice que tiene un hijo de su edad, se casó en la cárcel… se llevarán 50 años con el que tenga con su actual esposa, si tiene otro. Los niños de hoy, que han crecido con la tele y los medios, no aprenden a hablar. El niño aprende a hablar escuchando. Y no oye modelos en las tertulias o en la telebasura, se ha empobrecido el lenguaje de los jóvenes hoy. En una conferencia un chaval le preguntó el sentido de la palabra "eximio" Dragó le dijo "Vd. no es un exsimio, usted no se ha erguido ni ha hablado". El idioma que recibimos es el que nos permite erguirnos y ser los que somos. La gente del campo todavía habla bien, y la gente mayor, pero los jóvenes y su uso de los medios y los SMS empobrecen el lenguaje, los sms son gruñidos de chimpancé, dice. Volveremos a la selva húmeda. Sus hijos decían siempre "super-" tal, supercual, y él les corregía. En Las noches blancas usa campanillas, que usa para dar campanillazos a cualquiera que hable mal, que cometa un herror lingüístico. Si no hay educación no hay democracia posible. En Grecia no nace la democracia, sino la Aristocracia. No, la aristocracia es el gobierno de los que han sido educados, los que han pasado por la paideia. Poesía, gramática, y retórica, por ahí se empezaba. Antes se medía la calidad de un centro por el número de suspensos. Ahora al revés, su prestigio se mide por el número de aprobados. Únicamente los educados eran ciudadanos en Grecia, y eran quienes organizaban la cosa pública.

Estudió el bachillerato que no separaba las letras de las ciencias (el de Pedro Sáinz Rodríguez). Poesía y filosofía nacen unidas. Sánchez Dragó era muy malo en matemáticas, pero se los aprendía de memoria los libros, y al final iba pasando. Siete cursos de gramática, con Morfología, Sintaxis, Léxico. Y latín y griego, 10 años del primero. La primera gran enciclopedia española, las Etimologías de San Isidoro, une la comprensión del lenguaje a la comprensión de las cosas. Quien sabe latín sabe etimologías. Es una barbaridad que el latín haya desaparecido de la enseñanza – es una lengua que enseña a pensar, una lengua matemática. Y con él se aprende la historia de la lengua. 
ampelomixia


En el principio era el Verbo, dice el evangelio de San Juan, y también en el principio era la respiración. Palabra y respiración van unidas: el aparato fisiológico del ser humano es único en este sentido; respiración y aprendizaje van unidos en muchas actividades humanas aparte del lenguaje. Hoy no sabemos respirar. La respiración abdominal es un consejo que nos da a todos. En ocho tiempos. Sólo eso permite llegar a la meditación. Pero también se puede acomodar al ritmo cotidiano. El lo hace, y es mano de santo. Es gratuito, y lo cura todo y lo enseña todo. En nuestra sociedad se cobra por todo, hasta en China, filas y filas de autobuses. En Soria cobran por pescar cangrejos, antes eso no existía: ahora licencias, carnets, reglas…. Y hasta copias plastificadas del DNI en las redes. Antes todo era gratuito, hoy por todo cobran.

La vida empieza con los seres vivos que empiezan a espirar. Lázaro, al resucitar, obedece la palabra de Jesús. La literatura cura, la palabra cura. Por eso una mujer se enamora de un hombre que tiene labia—es ése el truco de seductor que él confiesa. Nunca le han dado calabazas porque las mujeres se enamoran de la labia. Es una terapia, eso y el ronrón de los gatos, sonido de la paz universal. No sabemos cómo empezamos a hablar, no hay restos fósiles de las zonas blandas del cerebro. No se sabe qué pasó en el cerebro humano para que empezásemos a hablar. Tampoco se entiende el ronroneo de los gatos.

Los mejores libros no son los grandes clásicos, sino los que nos marcan en la infancia y la adolescencia. Los gatos son también grandes maestros: pero no les cabe el concepto de orden, sumisión y obediencia, nunca se domestica. Son los príncipes de la libertad. Ha escrito Dragó una novela sobre un gato, uno de sus libros mejor escritos, más zen. Hay un libro por ahí, El alma de los gatos: los escritores y sus gatos.  Lo hojeó en una estación… ¡Salía él, y su gato!  El Tao Te King de Lao Tsé (el mejor de todos los libros) dice que la sabiduría máxima es estar alerta y en reposo: como los gatos. Ahora tiene F.S.G. 5 gatos, y va a escribir más sobre gatos, dice. Una pesadilla administrativa, traerlos desde Japón.

Viendo una película sobre el perro japonés Hachiko, una de Richard Gere, en el momento en que muere el perro fiel, ve a su dueño: una revelación: se vuelve a Naoko y le dice—¿cuándo nació mi gato Bufanda? Las fechas coinciden, es la reencarnación de su gato Soseke.

Sólo los humanos tienen lenguaje articulado (el de los loros no es lenguaje conceptual, con significado). ¿Por qué empieza a hablar el ser humano? Los animales no necesitan hablar. Un gato no lo necesita. Sabe el mundo, sabe cuándo viene su dueño—es un despertador. Los animales se comunican, pero no con un lenguaje articulado. Ha leído muchos libros sobre el lenguaje, Dragó, sobre el lenguaje como capacidad, su origen, su estructura, su tradición. (La tradición es la aurea catena, la entrega de una generación a la siguiente sin que se rompa la cadena del saber humano. Y es crucial la tradición del lenguaje).  Oskar Kismayer llegó a la conclusión de que los monos se irguieron y echaron a hablar por el canibalismo: porque devoraron el cerebro de animales de su misma especie. El cerebro es una droga de recreo: aumenta la actividad sexual. Y crece la inteligencia: aumenta la masa encefálica. Dice que tenían la virtud de la telepatía, la comunicación sin lenguaje articulado, pero que la presión debida al aumento de la masa encefálica, eso coincidiría con la aparición (en todas partes de las culturas humanas) de las trepanaciones. Tentativa torpe de los chamanes para dar salida a las dolencias que resultaban del exceso de masa encefálica. Allí perdieron los humanos la capacidad telepática, y esto coincide con la leyenda bíblica de la Torre de Babel. (Bueno, yo creo que sería más bien la pérdida de la lengua única no verbal, y el desarrollo de lenguajes verbales y gramáticas y vocabularios incomprensibles. Sea como sea... ).  Las leyendas y los mitos no son gratuitos—son maneras de transmitir la aurea catena. Los hombres dejan de entenderse entre sí, es el origen del lenguaje común que sustituya al lenguaje telepático que han perdido.

El hombre se yergue en Africa, del que procedemos todos, y se extiende por todo el mundo. ¿Pero por qué no hay en Africa alfabetos—y ni siquiera lenguas, pues sólo hay dialectos? ¿Por qué no hay alfabeto escrito donde crece el hombre? Esa necesidad al parecer surgió luego, fuera de Africa. Surgen cien mil lenguas, algunas disparatadas, enrevesadas—el español o el japonés son modélicos, pero el chino, el euskera o el magiar son lenguas endiabladas y extrañas.

Terence McKenna sostenía que lo que convierte al mono en ser humano es la ingesta de drogas enteogénicas: las drogas que inducen al nacimiento del espíritu dentro de uno, como las que se tomaban en los misterios de Delfos. Los chamanes promovían la génesis del concepto de Dios mediante drogas. No todas las culturas generan el concepto de Dios. Es una noción que no admite demostración científica, sólo fe u otras actitudes emocionales. La ingesta de drogas produciría la conciencia de que somos seres vivos, de la existencia, de Dios... y  de allí a Internet, etc.

Salimos de la selva y nos adentramos en la sabana. Allí todo cambia, estás a pecho descubierto. Debes avistar a los depredadores, erguirse, y luego correr deprisa, a dos piernas. El desarrollo de la masa encefálica y su relación con el cuerpo es mucho mayor en los humanos. Las hembras humanas tuvieron que correr, y no podían tener la pelvis muy ancha. La Australopiteca, u Homo, que tenía la pelvis ancha no podía correr y era devorada por los depredadores en la sabana. Los  nacimientos son difíciles. Portentosa paradoja:
una especie con cerebro desproporcionadamente grande, pero que tiene que dar a luz a seres con un límite de tamaño en la cabeza, y por tanto con un cerebro a medio formar, que se seguirá desarrollando tras el nacimiento. A diferencia de lo que sucede con la mayoría de los animales, las mujeres empiezan a dar a luz a seres que madurarán fuera del útero de la madre, en contacto con la sociedad exterior. El ser humano se nace inepto, y se forma ya en sociedad, socializado. Su cerebro se va desarrollando no dentro del vientre de la madre, sino fuera, en un mundo social. Lo que produce las zonas del cerebro que permitirán la creación del lenguaje articulado y la autonconciencia es el crecimiento que se produce fuera de la madre, a pecho descubierto, socializando. Los niños-lobo no aprenden a hablar nunca.  (Esta cuestión del desarrollo externo del cerebro, en un mundo social, explica muy bien por qué el cerebro humano se hace con el lenguaje—la coevolución del lenguaje y el cerebro, por usar una expresión de Terrence Deacon. Ver lo que decíamos al respecto en un comentario sobre la encefalización y la neotenia).


afarensis
 




El tiempo apremia, las ideas se amontonan, los excursos florecen, y no nos puede contar Sánchez Dragó la mayoría de lo que quiere decir…. Por ejemplo el nacimiento del pensamiento mágico. Las personas establecen una relación causa-efecto entre cosas que nada tienen que ver entre sí: pero eso lo hace el pensamiento mágico. Y confunde el significante con el significado. Saussure habla de langue y parole. Cada comunidad, grupo, región… introduce variaciones de tono. El acento, la tonalidad, viene de la noche de los tiempos en una comunidad. Otra cosa son los topónimos, también antiquísimos. Y otra cosa que no cambia con la fragmentación del latín es la sílaba tónica de cada región. Distinta en francés, en italiano (proparoxítono) o en el español, oxítono. Pervive el acento. Esto hay que enseñarlo a los niños. Los niños tienen que estudiar lengua para entender su tradición, la cultura del país en el que viven. En la Romania, los países más alejados de Roma son más revolucionarios, lingüísticamente hablando. El italiano es más cercano al latín. Todo esto tiene una lógica— Como lo tiene el ritmo de la poesía popular en otros países. En España, el octosílabo, en italiano el endecasílabo, en francés el alejandrino. Las palabras populares han cambiado mucho, y las cultas continúan con el modelo latino. Pues bien, siempre la palabra popular tiene un sentido más directo. La lingüística es una ciencia exacta que exige ser estudiada con el mismo rigor que las matemáticas.

Dos palabras sobre el español. La dimensión política de las lenguas y los ciscos que se montan con la inmersión lingüística; la gente defiende la propia lengua, aunque esa lengua haya llegado a estar casi extinta como el euskera. Tenemos que estar orgullosos del español, pero tenemos que lamentar algunas carencias. Tiene gran riqueza léxica, debido a la aportación árabe, griega, etc… Borges decía que el francés es rico en significados  y el español en sinónimos. También es extraordinaria la distinción entre ser y estar. Son cosas muy distintas que las demás lenguas confunden, ser borracho y estar borracho. También la distinción entre cosas y personas en el objeto directo: a si es una persona: eso evita la cosificación de las personas.

El español ha sido algo tan crucial que, dice Sánchez Dragó, él se esforzó durante el exilio en mantener el contacto con el español vivo, no la langue sino el habla. En Estambul (1966) se emocionó al hablar con sefardíes, que hablaban en español del Renacimiento. "¡Qué mal fabla aqueste mançebo!" dijo uno sobre él. Tras el exilio, vuelve a España—le escribe una carta al Ministro de Justicia, harto del exilio, y le pide un indulto. La envía al Ministerio de Justicia, Madrid. (Era Oriol y Urquijo, "perfecto caballero"). Y llegó la carta al ministro, que le contestó de su puño y letra, y le dio un salvoconducto, y le indultó en el Consejo de Ministros, tras otro paso por la cárcel (en 1970), un arresto educado y amistoso y casi voluntario. Lo indultó personalmente Oriol, que era potestad suya. Y volvió a Madrid y a su habla, y mirando las calles ve una hermosa palabra, una palabra jugosa, "TAHONA". Y se echó a llorar, ante la tahona cerrada.

Y termina con una anécdota india, y un soneto de Dámaso Alonso.

Había un santón mudo, venerado por la muchedumbre. En su vejez, agonizante, por una ventana se veía una montaña cubierta de árboles. Y un instante antes de morir, se volvió hacia el bosque y dijo, "¡Fuego!" —y el bosque ardió. Concentró todo el poder del lenguaje de su vida en una palabra.

Sánchez Dragó estudió en una universidad franquista donde no había grandes pensadores, pero sí había grandes lingüistas: Rafael Lapesa, García de Diego... Y Dámaso Alonso…. que luego presentaría Gárgoris y Habidis.

 Termina, pues, con el soneto de Dámaso Alonso, "Una voz de España": "tiernos monstruos ruidos me decían…"
—en el que el poeta se despide de las palabras que aprendió desde niño y que le han permitido hacer su mundo, ser el dios de su propia creación, palabras que pronto ya no sonarán más para él.

Desde el caos inicial, una mañana
desperté. Los colores rebullían.
Mas tiernos monstruos ruidos me decían:
«mamá», «tata», «guaguau», «Carlitos», «Ana».
 
Todo - «Vivir», «amar» - frente a mi gana,
como un orden de vínculos prendían.
Y hombre fui. ¿Dios? Las cosas me servían;
yo hice el mundo en mi lengua castellana.

Crear, hablar, pensar todo es un mismo
mundo anhelado, en el que, una a una,
fluctúan las palabras como olas.

Cae la tarde, y vislumbro ya el abismo.
Adiós, mundo, palabras de mi cuna;
adiós, mis dulces voces españolas.



_____


En el turno de preguntas, le pregunto a Sánchez Dragó cómo vive él su habla, su extraordinaria facilidad de palabra, y cómo ve a los demás que no la tienen, aunque me dirá que no es un mérito, sino una manera de ser, que siempre ha sido así, es como es... Que tampoco tiene que ver con la inteligencia o el conocimiento, que él considera un mérito lo que trabaja, sí, que es mucho, pero no su manera de ser, eso se tiene o no se tiene, como la facilidad ante las cámaras...

—y me pregunto, a mí, si sabe lo que va a decir antes de decirlo, y me pregunto cuál es la fuente detrás de las mentes, la radio que nos dicta lo que decimos, la que organiza las palabras y prioriza una palabra antes que otra, una idea antes que otra.  Sánchez Dragó, desde luego, sería un fascinante objeto de estudio para alguien interesado en las asociaciones de ideas, y en lo que pasa en el cerebro para que alguien abra la boca, y hable, y una cosa lleve a otra.

The Road to Xanadu


Especiación y retrospección: Darwin en el retrovisor

Especiación y retrospección: Darwin en el retrovisor

Fichando fichando libros antiguos, llego a uno que fue el último que me compré en la librería Hesperia, de la plaza de los Sitios, antes de que cerrara. Entonces era nuevo, y aún me lo leí de nuevas. Es Evolucionismo y racionalismo, editado por Eustoquio Molina, Alberto Carreras y Jesús Puertas (1998). Me gustó mucho allí el artículo de Gustavo Bueno, "Los límites de la evolución en el ámbito de la Scala Naturae", y ahora veo que tiene unas interesantes consideraciones que relacionan teoría de la evolución con retrospección. Algún aspecto relativo a esto ya lo traté con respecto a una teoría de presupuestos creacionistas en "Especiación y retrospección: El diseño inteligente de Vladimir Nabokov".

Bueno quiere acotar la especificidad gnoseológica de la aportación de Darwin, y claro, concluye que frente a teorías evolutivas que reformulaban toda la "Scala Naturae" como las de Herbert Spencer, la aportación de Darwin se encuentra en la especificidad de la evolución biológica y la delimitación de los parámetros que le son únicos.  Hay que subrayar que, según Bueno, Darwin no comprendió adecuadamente la naturaleza y extensión de su propia aportación. De hecho, parece creer que desconstruye la noción de especie, y de modo que podría parecer paradójico, utiliza el término "especie" muy poco en su obra El origen de las especies, aparte del título. Podría parecer que ha reducido Darwin las especies a un concepto nominalista, flatus vocis, una convención clasificatoria sin base (bio)lógica sólida. Ahora bien, Bueno señala que el concepto de especie sí que lo usa Darwin, y que de esta disjunción puede inferirse que no acabó de entender el alcance de su revolución conceptual:
Darwin


"Podría aducirse que Darwin ni siquiera utilizó actu signato—salvo en el título de su obra Origen de las especies y en algún otro pasaje más—el término "especie", sólo que, como esto no quiere decir que no utilizase actu exercito el concepto correspondiente, lo que resulta con ello corroborada es la tesis de que Darwin no alcanzó una re-presentación lógica mínimamente adecuada de su propia revolución, lo que, por otra parte, es habitual en la Historia de las Ciencias." (56)
 


Asi pues, una gran revolución científica sólo puede ser adecuadamente conceptualizada una vez hay una distancia que permita apreciar el efecto de esta revolución sobre el campo cognitivo. Y de ahí surge una primera dimensión retrospectiva de la teoría de la evolución. Pero no me refiero a esta cuestión retrospectiva, sino más específicamente a la especificidad de la especie, valga la re-redundancia. La ironía vendría a ser que, al escribir el Origen de las Especies, Darwin no estaría disolviendo la sustancialidad del concepto (pongamos que Linneano) de especie, sino que estaría, efectivamente, escribiendo un libro sobre el Origen de las Especies, y en efecto en el capítulo 14 reconoce la necesidad de un "fijismo lógico" del concepto de especie al modo de Linneo—en justa correspondencia, señala Bueno, pues Linneo había a su vez reconocido un posible "transformismo lógico" de las especies en sus cartas a Abraham Bäck (57). "Habrá que resolver el dilema entre el supuesto esencialismo de Linneo y el supuesto nominalismo de Darwin, replanteándolo" (58).
 


En su Isagoge, Porfirio había rehusado entrar a discutir (por lo arduo del problema) si los géneros y las especies de las cosas existían realmente, o si eran sólo categorías de nuestro entendimiento. Bueno comenta distintos tipos de nominalismo (atomístico y continuista) y de realismo (jorismático y ajorismático). El supuesto nominalismo de Darwin sería más bien continuista—el que rechaza la existencia de especies porque oscurecen las semejanzas entre los individuos englobados en especies distintas. De ahí su insistente uso de las genealogías en forma de árbol.  Otra dimensión retrospectiva de la cuestión aparece en el concepto que introdujo G. C. Simpson de la "especie cronológica", para acomodar estructura y evolución. Y en la medida en que Darwin era realista, podría hablarse de su realismo jorismático, en el sentido de que la especie sería un tipo mental independiente de los individuos concretos—por ejemplo, cuando habla de selección artificial con vistas a conseguir un tipo predeterminado.  El elemento jorismático del darwinismo se acenturaría cuando se fusionó con la genética primero en el neodarvinismo de Weissmann y luego en la teoría sintética—actuando la codificación genética como modelo lógico.

"En cualquier caso, la distinción lógico-material fundamental que es preciso tener en cuenta en el análisis del significado de la revolución lógica de Darwin es la distinción entre las clases distributivas y las clases atributivas" (61).


 Las taxonomías de Linneo tienen una naturaleza porfiriana, con todas las complicaciones resultantes de clasificaciones basadas en diferentes rasgos clasificativos distribuidos, que dan lugar a árboles lógicos, especies, géneros, órdenes... todo ello sin necesidad de apelar a una teoría de la evolución—Ahora bien, la especificidad de la teoría de Darwin consiste en la introducción de una lógica que Bueno llama plotiniana, a cuenta de este pasaje de las Enéadas donde dice Plotino que "los heráclidas pertenecen al mismo género no porque se asemejen entre sí, sino porque todos descienden de un mismo tronco" (62)—y comenta Bueno el uso lógico de categorías plotinianas en otros ámbitos, por ejemplo en la generación de unas curvas matemáticas a partir de otras. Llama la atención Bueno, por cierto, sobre la naturaleza genética (genética de génesis, no de gen) de las especies Linneanas, puesto que los individuos participaban de una especie a través de sus progenitores, y de un sistema de generación que Linneo esperaba poder contabilizar y tabular. (Por cierto, habría que ver en la moderna genética una realización, por otra vía, de este sueño lógico-computacional de Linneo). Bueno lleva a su propio terreno lógico-formal la lógica propia de la bioquímica evolutiva. Ahora conocemos, dice, la composición atómica y elemental de la naturaleza, y también la estructuración característica de las moléculas de ADN que codifican los rasgos generados en los cuerpos, "de forma tal que esas macromoléculas podrán considerarse como partes formales definitorias de los cuerpos vivientes (el hecho de que una misma estructura macromolecular esté presente en todos los cuerpos vivientes relacionada con los procesos de reproducción y de herencia, es una de las pruebas más decisivas de la comunidad de origen de todos los vivientes)." (66)

Y de esta confluencia lógica/biológica sale otro razonamiento de interés para analizar la dimensión cognitivo-retrospectiva del concepto de especie:

"El principio de cierre [categorial] plantea la cuestión de la posibilidad de considerar a los organismos primigenios como elementos de alguna especie de vivientes; cuestión que, por nuestra parte, resolveríamo negando a estos supuestos organismos primigenios no ya su carácter de vivientes, pero sí el de elementos de una especie o clase que, antes de su reproducción, todavía no existe" (66)


Es la descendencia (lo que Darwin llamaba "descendencia con modificación") lo que da lugar a las especies como géneros plotinianos, es decir, ligados por origen común. Hay en esta noción de género plotiniano una dimensión inherentemente retrospectiva—la perspectiva histórica es esencial para delimitar las especies plotinianas. Y así se "abre la posibilidad lógica de una ramificación no-porfiriana de relaciones genealógicas" (67); una especie-madre puede coexistir con sus especies-hijas, y los individuos pueden participar del género o tipo de modo real y no sólo abstracto. Pero subraya Bueno que Linneo también
había pensado en la posibilidad de especiación plotiniana, uan especie de proto-evolucionismo linneano:

"El mismo Linneo, en su trabajo de 1759 Generatio Ambigena,  sostuvo, sin menoscabo de su creacionismo, que las especies de un género podrían ser descendientes de una esecie-madre singular revestida con los trajes (córtices) de diferentes padres, 'la sustancia medular (medulla) estaría como aprisionada por la sustancia cortical (cortex)'. De hecho, a partir de los años 1762 y 1767, Linneo se habría inclinado a sustituir la idea de una creación divina de las especies por la idea de una cración de los tipos (unos 60 tipos u órdenes de plantas y unos 50 prototipos de animales) encarnados en individuos (o parejas) 'genéricas' o 'prototípicas', de cuya hibridación ulterior resultarían las especies" (67).


Es éste un planteamiento de la relación entre géneros y especies que todavía vemos en muchos biólogos creacionistas o idealistas durante el XIX y XX, por ejemplo en el caso que comentábamos de Vladimir Nabokov.

mariposas

—Es decir, podemos apreciar en Linneo un protoevolucionismo, según el cual las especies se formaron gradualmente, siendo la diferencia originaria de los géneros creados el elemento diferenciador, y la hibridación el mecanismo. En Darwin, si bien no queda aclarada la fuente de la variación sobre la que trabaja la selección natural, ésta última es el mecanismo, y la hibridación tiene un papel en todo caso opuesto, pues tiende a anular diferencias creadas con trabajo, no a establecerlas. Y Darwin presupone que no hay géneros creados cuyas diferencias sean infranqueables para el trabajo de la selección natural.

Observa Bueno que sólo determinados fenómenos son estudiables como clases plotinianas o procesuales: han de tener una relación especial con el tiempo, una relación que podríamos decir que tiene una dimensión informática: han de mantener, a través del tiempo, la norma connotativa que los define como elementos de la clase (en este caso, el código genético). Introduce aquí el término de "sistema teleoclino" o sistema "en marcha", donde el tiempo se ordena no como desde la perspectiva físico-quiímica, desde el presente al pretérito, sino inversamente: del presente al futuro (o a un "pretérito posterior"). No porque esté "previendo el futuro" sino porque

"sólo podemos hablar de un sistema teleoclino 'en marcha' cuando sus procesos se contemplan como si sólo alcanzaran su unidad real en el momento en el que están reproduciendo un ciclo" (68)


Y esta es precisamente la manera en que concebimos a las especies, con esta dinámica inscrita de prospección-retrospección cuando las consideramos a la manera darwinista, como producto de la evolución. Aquí insiste Bueno en la importancia (que a primera vista no parecería evidente, más bien al revés) del concepto de especie para la teoría darwinista:

"La cuestión decisiva en el contexto de nuestro análisis es la determinación de las relaciones entre los géneros plotinianos, en general, y de las clases plotinianas de vivientes, en particular, y los géneros porfirianos (linneanos) porque es a través de esta relción como podrá empezar a configurarse la idea de especie (de vivientes) y, por tanto, de género (de vivientes).
    La Idea de Evolución, en el sentido estricto y peculiar que Darwin le imprimió, está vinculada precisamente a las especies, y sólo a través de ellas a los géneros y a los individuos. La evolución es una idea que se constituye 'a escala de especies', y por ello la evolución sólo tiene sentido en una symploké de especies vivientes, y eso dicho en un sentido análogo en el que se afirma que el concepto de polígono se conforma 'a escala' de lados y ángulos y supone múltiples lados y ángulos." (69)


Habrá que admitir entonces, en todo caso, que la obra de Darwin (máxime unida a sus efectos posteriores) no sólo explica de distinta manera la relación entre individuos y especies, sino que por lo mismo reconfigura radicalmente estos conceptos, a pesar de la permanencia de los nombres como etiquetas engañosas. También queda reconfigurada, retrospectivamente, la noción misma de evolución, pues habrá que especificar a qué tipo de objeto lógico o de proceso físico o biológico estamos aplicando este término. Así, por ejemplo, niega Bueno que pueda aplicarse el concepto de "evolución" a la microevolución de eucariotas primigenios, o a la microevolución tal como se concibe en la deriva genética de la teoría sintética. La "evolución" como tal, en el sentido darwinista, sólo podrá aplicarse a la generación de especies, pues está articulada en torno a este concepto. (Habrá que reconocer, por tanto, que tanto el concepto de especie como el de evolución han seguido evolucionando después de Darwin, y que de hecho evolucionan siquiera sea mínimamente con cada innovación conceptual y científica introducida).

"(Aun en la hipótesis—defendida por la 'teoría sintética'—de que la macroevolución fuera el resultado de una microevolución previa, habría que mantener la tesis de que esa microevolución sólo podría comenzar a ser considerada 'retrospectivamente', es decir, una vez que hubiera tenido lugar una macroevolución). Ocurre aquí como con la distinción, debida a H. Reichembach, entre 'contexto de descubrimiento' y 'contexto de justificación': aquellos no pueden considerarse tales más que una vez que la justificación haya sido establecida" (70).


—Lo cual apunta a una dimensión retrospectiva más del trabajo científico, y de la verdad científica, que a veces pasa desapercibida.

El artículo de Bueno viene a subrayar la importancia soterrada que tienen nuestros conceptos linneanos o porfirianos de especie a la hora de conceptualizar los conceptos plotinianos o darwinianos de especie. Una relación que entiendo viene a ser paradójica, pues las especies no son resultado de una lógica de diferenciación inherente, sino también de accidentes, azares, extinciones masivas, y toda la historia que arrastra la generación efectiva de una genealogía en un entorno determinado. Viene a admitir este problema Bueno cuando observa que la misma lógica retrospectiva no sólo se aplica a las especies, sino también a ramificaciones sucesivas, como las poblaciones. Así, dice que

"Definiciones de especies similares a la propuesta por Bonde—'un segmento dado dentro de un árbol filogenético delimitado por dos ramificaciones sucesivas'—son definiciones dibujadas en esta perspectiva" (71)


Si bien parece perderse aquí de vista qué es lo que delimita a esas ramificaciones como tal objeto cognitivo. Porque de lo no establecerse un principio alternativo, y aplicado estrictamente éste, ¡la definición de especie acabaría coincidiendo con la de individuo!  En el caso de las especies con diferencia sexual, apunta Bueno, habría que tener en cuenta la diátesis no lineal o compositiva que requiere la reproducción sexual, con lo cual "equivale a admitir una vinculación, al menos virtual (aleatoria) entre todos los elementos de la clase, transformándola de este modo en lo que suele llamarse una 'población reproductora'." (71). Y pasa a hablar de "clases de pares posibles" creados por composición aleatoria. Pero hay que recordar que la aleatoriedad nunca es total, sino probabilística. Aquí se introduce un elemento de virtualidad, es decir, no la efectividad reproductora, sino la hipotética posibilidad de reproducción, que viene a introducir una nueva dimensión de idealidad en la definición de especie. En efecto, se plantean problemas como el de poblaciones efectivamente separadas, con diferencias estructurales, y capacidad reproductiva parcial, o hipotética, o meramente artificial— los casos de hibridación imperfecta, con baja fertilidad, etc. El concepto de especie parece ser muy relativo a las necesidades humanas efectivas en lo relativo a clasificaciones, y también a los accidentes de la distribución de poblaciones.

Arguye pues Bueno por la realidad de las especies biológicas así entendidas,

"una entidad real, en cuanto separada de otras especies del género (...) pero solamente en tanto que esta situación se reproduce y puede ser probada (lo que no ocurre, en general, con las especies 'paleontológicas'" (73).


La discontinuidad teorizable entre especies queda sin embargo puesta en cuestión, entiendo yo, en cuanto que criterio determinante, por la discontinuidad efectiva entre los rasgos potenciales combinables de una especie, y los que efectivamente se combinan en los individuos de una nueva generación. Sigue habiendo un elemento de idealidad en toda conceptualización de la especie.
Y hay que reconocer desde el punto de vista lógico, dice Bueno, "esa suerte de inconmensurabilidad entre las especies biológicas y las especies tipológicas de las que hemos venido hablando" (75). Termina subrayando Bueno que las distintas concepciones de especie, en todo caso, no pueden sintetizarse en una "definición definitiva" que aúne criterios biológicos, fenéticos, cladísticos, tipolóticos, morfológicos, paleontológicos.... Esta especie hipotética sí que es una auténtica quimera.

Pero también hay un cierto elemento quimérico, o al menos una circularidad casi más viciosa que hermenéutica, a la hora de establecer criterios tipológicos para una especie biológica:

"sólo en los momentos en que podamos mantener el círculo lógico-dialéctico de las definiciones (la especie biológica presupone una especie tipológica establecida y ésta sólo se establece a su vez a través de la especie biológica)—que es el momento en el que se mantiene, no la evolución, sino la revolución o rotación de la reproducción de los individuos de una misma especie—, entonces podremos hablar de especie biológica" (75)


Las especies las estamos constryendo lógicamente, concluye Bueno, a cada momento, desde el punto de observación que establecemos, y éste es inherente a la esencia de la especie, "una regla de construcción que ha de considerarse actuando en cada momento en que esté teniendo lugar la constitución de las 'esencias genéricas' a partir de los 'fenómenos'" (75).

La "nebulosa viviente" de la materia viva puede clasificarse según diversas tipologías, y la relación entre grupos, poblaciones y especies es muy variable y diversa—aún suena idealista Bueno cuando pone a la especie humana como ejemplo de especie en la que todos los individuos pueden llegar a estar interrelacionados, formando una única sociedad. (77).

Termina Bueno el artículo comentando diferentes nociones de "evolución" (distintas especies de evolución, por así decirlo) pero enfatizando el carácter distintivo de la aportación de Darwin: que no consistió en generalizar el principio de evolución a toda la scala naturae, sino por el contrario en acotar (dentro de los límites disponibles en su tiempo) los elementos evolutivos característicos de los seres vivos como tales, o sea, una parte muy concreta de esa Escala del Ser:

"La revolución lógica de Darwin podría definirse entonces como la sustitución de la lógica de las especies y géneros porfirianos (linneanos), común a todas las regiones del universo, por la logica de las especies y géneros plotinianos que, por otro lado, no excluyen a aquellas, sino que necesitan ser reconstruidas incesantemente" (87)


—o, reformulo yo, "sino que hacen, junto con los demás accidentes de la historia, que las especies y géneros porfirianos en el ámbito de la vida necesiten ser reconstruidos incesantemente".

 Lo cual me hace apuntar que (reconociendo que algo de ésto aporta Darwin) no es menos importante la influencia de Darwin a la hora de hacer visibles en otros campos, no biológicos, algunos de los procesos evolutivos que también operan en el nivel específico de los seres vivos. Y apuntar también que éste que comentamos es Darwin visto a través del retrovisor de Gustavo Bueno: pues Darwin no planteaba las cuestiones en estos términos lógicos, y (como bien dice Bueno) no entendía bien del todo lo que hacía, entendiendo aquí por "bien" la manera en que lo entendemos nosotros, con nuestro propio retrovisor.

Grandiosa secuencia de acontecimientos

El Gran Diseño y Hacedor de Estrellas (6): Eligiendo nuestro universo

El Gran Diseño y Hacedor de Estrellas (6): Eligiendo nuestro universo
serenia

El Gran Diseño y Hacedor de Estrellas (1)
(2) La ley de la ley
(3) ¿Qué es la realidad?
(4) Historias alternativas
(5) La teoría de todo

 
El Gran Diseño
de Hawking y Mlodinow se propone responder científicamente a algunas cuestiones que en tiempos pasados se explicaban mediante mitos de creación: por qué existe el universo, y por qué es como es. Arguye Hawking-M que desde tiempos antiguos se podía establecer la siguiente alternativa: o bien el universo o bien la humanidad había de ser algo muy reciente—y eso "porque la raza humana ha ido mejorando tan rápidamente en conocimientos y tecnología que si la gente hubiera estado aquí desde hace millones de años, la raza humana estaría mucho más avanzada en su dominio" (124).


Suena plausible, pero... lo cierto es que no recuerdo que ningún antiguo ni moderno haya hecho este razonamiento; desde luego, no era la percepción general. De hecho, las cantidades que menciona Hawking no se podían siquiera plantear como una posible edad del universo (del "mundo")—Los mitos griegos conectan unas genealogías de dioses de vida indefinida con unos antepasados humanos extremadamente recientes, y si nos ha de servir de punto de referencia el cristianismo, por su generalidad, entonces la edad de la tierra no llegaba a seis mil años. Según las genealogías de Ussher la creación tuvo lugar "a las nueve de la mañana del 27 de octubre del 4004 antes de Cristo".
La idea misma de buscar fechar con exactitud estas cuestiones da prueba ya de una mentalidad moderna (¡incluso en Ussher, en cierto modo!). 

Lo que no existía en la concepción antigua era una larguísima historia del mundo sin humanidad en él; el mundo sin humanos no tiene sentido ni planteamiento posible en las concepciones precientíficas. Pero al parecer los mitos de creación sí que tenían una característica acertada que la ciencia no había terminado de asumir: que el Universo había tenido un origen—y que tendría un fin. Costó elaborar las teorías científicas con capacidad de trazar el esquema de una historia del universo. "La primera evidencia científica de que el universo tuvo un principio vino en los años 20", dice Hawking-M., con Edwin Hubble, y con Eddington y su imagen del universo en expansión en los años 30. Esta noción de un universo en expansión fue una novedad para Einstein (como la teoría cuántica, por otra parte). La noción del Big Bang la formuló un físico y sacerdote católico, Georges Lemaître, en 1927, siguiendo hacia atrás la lógica de un universo en expansión.

Sin embargo, la prehistoria de estas ideas siempre es más compleja—se me ocurre, por ejemplo, que el planteamiento básico evolutivo de Herbert Spencer favorece la noción de una fuerza inicial indiferenciada que se va diversificando y multiplicando en sus efectos, a medida que actúa sobre la materia generada ya en fases anteriores. En este planteamiento general puede encontrarse el planteamiento intelectual que permita una historización del universo, hasta reducirlo, retrospectivamente, a la fuerza originaria e inanalizable que lo constituyó. La teoría de la multiplicación progresiva de efectos, o generación de la complejidad por efecto mariposa, se presta a una lectura inversa, cuyo corolario es la fuerza indiferenciada original. Es curioso, por cierto, que First Principles termina con una nota de 1900 en la que Spencer se pregunta por la posibilidad del origen de las formaciones estelares en enormes explosiones cuya razón, estructura y origen todavía están sin explicar. Pero (dice) deberían formularse las relaciones entre fuerza y materia que permitan explicar esa disposición del universo (esto era antes del descubrimiento de las múltiples galaxias, pero el principio no parece diferente). Si no se pueden establecer esas relaciones, escribe Spencer, la estructura del universo sería inexplicable. "Inexplicable" es pues, curiosamente, la última palabra de First Principles, a menos que lo sea "Philology", con la que termina el índice de términos. Y parece que en efecto en algún punto la ciencia ha de conformarse con datos iniciales que explican otros, pero que quedan ellos mismos sin explicación—el Big Bang parece ser uno de esos fenómenos.

Volvamos a Hawking y Mlodinow. Narran cómo se han ido acumulando pruebas que permiten medir y ubicar la Explosión Inicial. La teoría de Einstein no permite analizar esta situación, pues remontándonos antes de un determinado momento del tiempo, "la relatividad general predice que hay un punto del tiempo en el cual la temperatura, densidad y curvatura del universo se vuelven todas infinitas, una situación que los matemáticos llaman una singularidad" (129). El resultado es que la teoría de Einstein no funciona para esos parámetros, y por tanto "no es correcto llevar la imagen del Big Bang hasta el principio de todo" (129). Estos últimos días (septiembre de 2011) nos han hablado de neutrinos que se mueven más deprisa que la luz. Hawking-M también observan que el límite relativista de la velocidad de la luz no se aplica a la expansión del propio espacio durante la primera fracción de segundo del Big Bang. Una idea ésta de 1980, que combina mecánica cuántica para ir más allá de la teoría de Einstein. La temperatura equilibrada del universo require esta súbita expansión, pues no es explicada por mecanismos que funcionen a la velocidad de la luz (demasiado lenta, no habría habido tiempo para una ecualización térmica).

Una cuestión de idoneidad resulta intrigante. Resulta que "para que funcionen nuestros modelos teóricos de inflación, había que establecer el estado inicial del universo de una manera muy especial y altamente improbable" (130). Cosa que parecería favorecer teorías sobre principios antrópicos (cuando no sobre "diseños inteligentes", grandes ciertamente, para los que se apuntan a esas cosas).

La duda que tengo es si, entrando en la ecuación una serie de valores inanalizables y arbitrarios (la velocidad de la luz, la velocidad de expansión del universo, etc.) que sencillamente han de aceptarse por lo que son, la C, o llámalo X, –si tiene algún sentido hablar de estados especialmente improbables. ¿No es igual de improbable o arbitrario que la velocidad de la luz sea la que es, en lugar de la mitad, o el doble? ¿O que los quarks tengan los colores o sabores que tienen, y no media docena más? No sé si a este nivel de principios tan básicos de la física tiene sentido usar los conceptos de probabilidad o improbabilidad, que me parece son aplicables más a fenómenos de otro orden de complejidad.

Sea como sea, arguyen Hawking y Mlodinow que este problema del carácter extremadamente especial del estado inicial necesario en la teoría clásica del universo inflacionario quedaría eliminado en la teoría que ellos proponen (ya veremos a qué precio).

La teoría clásica de la relatividad general no tiene en cuenta la estructura cuántica de la materia a pequeña escala; es una teoría válida para las grandes escalas. Pero el universo originario era de escala cuántica en su tamaño (—Otro interrogante se me plantea aquí: si tiene sentido hablar de escala cuántica antes de que exista siquiera la materia o las partículas que se supone definen el ámbito de aplicación esa escala). Exponen H-M la teoría del espacio-tiempo curvo, y cómo según la teoría cuántica se extrema la situación definida por la teoría de la relatividad—el tiempo y el espacio se combinan de tal manera que en casos extremos de curvatura, el tiempo se comporta como una dimensión más del espacio. Esto permitiría (al parecer) obviar el problema de la peculiaridad estructural del tiempo, es decir, de su discontinuidad o (vale decir) de su temporalidad, que paracería requerir que si hay un inicio, tenga que haber un impulso inicial externo al sistema (es decir, un papel para un dios, se apresuran a apuntar H-M, aunque a mí se me ocurren otras posibilidades sin barbas). En fin, que la extrema curvatura del espacio Big Bang haría que el tiempo pierda su honesto nombre, a ese nivel de simplicidad, y que lo que a nosotros nos aparece como un principio, viéndolo desde el tiempo, no sea un principio en el sentido de que antes de la generación del tiempo como tal no puede haber ni principios ni anterioridad—y el tiempo sería tan continuo como el espacio, al menos en esta perspectiva matemática sobre el mismo. Aclaran H-M. que estas condiciones ajenas a nuestra experiencia del espacio y del tiempo está fuera de nuestra experiencia, pero no de nuestras matemáticas. Se puede construir un modelo matermático en el que el tiempo, en lugar de ser lineal y discontinuo, sea tan continuo como la superficie de una esfera, y no tendría sentido hablar del tiempo anterior al Big Bang. "Esta idea de que las historias habrían de ser superficies cerradas sin límites se llama una situación de no límite" (135).

"A lo largo de los siglos mucho, entre ellos Aristóteles, creían que el universo debe haber existido desde siempre, con el fin de evitar la cuestión de cómo se dispuso. Otros creían que el universo tenía un principio, y lo usaron como argumento para la existencia de Dios. El descubrimiento de que el tiempo se comporta como el espacio presenta una alternativa diferente. Elimina la antiquísima objeción a que el universo tuviera un principio, pero también significa que el principio del universo estaba regido por las leyes de la ciencia y no necesita que algún dios lo ponga en movimiento." (135)


La aplicación de los cálculos de Feynman a esta situación requeriría que se generasen (en teoría al menos) todas las historias posibles que conducen hasta nuestro universo.

"Según esta perspectiva, el universo apareció espontáneamente, arrancando de todas las maneras posibles. La mayoría de éstas corresponden a otros universos. Mientras que algunos de estos universos son similares al nuestro, la mayoría son muy diferentes.No son sólo diferentes enen detalles, como que Elvis en realidad sí murió joven, on en que allí se tomen nabos de postre, sino que más bien difieren incluso en las leyes de la naturaleza que allí aparecen. De hecho, existen muchos universos con muchos conjuntos de leyes físicas diferentes. Algunos hacen gran misterio de esta idea, llamada a veces la noción del multiverso, pero son sólo expresiones diferentes de la suma de historias de Feynamn." (136)





cutlas multiverso


Continuaré.



















Forever Young

Forever Young


En su historia de la complejidad, de la humanidad y de la humanización (El lugar del hombre en el cosmos), Fred Spier se adhiere a una interesante teoría que podría explicar en parte la evolución del cerebro humano y algunas de sus peculiaridades cognitivas. A saber, la neotenia—ver por ejemplo El pulgar del panda, de Stephen Jay Gould, para esta teoría. Es una teoría evo-devo, que postula una compleja relación entre el desarrollo embrionario de los seres a nivel ontogénico (devo, development) por una parte, y la filogénesis, la evolución de su especie (evo, evolution), por otra. (Más al respecto sobre la filogenia de la relacióin entre ontogenia y filogenia aquí, en 'Haeckel-Rising').
new-born-zip-it
En sustancia, la teoría de la humanización por neotenia supone que el ser humano es, comparativamente hablando, un feto expulsado antes de tiempo al mundo (de ahí nuestros desvalidos bebés, insuficientemente 'hechos'). Eso durante su infancia. Y durante su edad adulta, es un niño mal crecido, o un adolescente permanente.Todos los seres humanos lo son, digo, y no sólo los perpetuos inmaduros, ni la generación Peter Pan, ni los mozarrones de treinta años con monopatín. Los humanos como mutantes neoténicos, una tribu de ajolotes larvarios entre los simios. Y desordenándolo todo, como los críos al volante. La construcción del mundo virtual humano sería, quizá, la consecuencia de mantener en los individuos adultos una flexibilidad mental y una capacidad de asociación y conectividad neural que en otras especies (y hasta en parte en el mismo ser humano) se da sólo en los individuos jóvenes, para permitirles desarrollar conductas 'hard-wired' adquiridas en la interacción con el grupo social. Los humanos adultos también estamos 'hard-wired', como se ve por ejemplo en la dificultad de los adultos para aprender idiomas—pero menos que otros simios. Y así nuestro comportamiento es más flexible, más adaptable y culturalmente moldeable, dando lugar a tantas subculturas humanas como hay culturas, tribus, tribus urbanas, ambientes, profesiones, y nichos ecológicos en la academia.

Cito del capítulo sobre "La historia humana primitiva":

"Pese a que todavía no hayamos desvelado por entero la enorme complejidad del cerebro humano, los fundamentos fisiológicos de su crecimiento y del aumento de su complejidad podrían ser de hecho bastante sencillos. Hace ya mucho tiempo que se viene señalando que la cabeza de los chimpancés jóvenes se parece por su tamaño y forma a la de los adultos humanos, y que el grado de adaptabilidad de su comportamiento también presenta características similares. Los chimpancés adultos, por el contrario, poseen una cabeza de dimensiones comparativamente menores, y su forma es igualmente distinta, presentando al mismo tiempo una aptitud muy inferior para el aprendizaje y la adaptación. En el año 1918, y como consecuencia de estas observaciones, el anatomista holandés Louis Bolk sugería que quizá se hubiese puesto en marcha un proceso —al que él daría el nombre de 'neotenia'— por el que viniera a primarse la conservación de ciertas características infantiles, como la posesión de una cabeza grande (y por tanto de un cerebro de mayor tamaño), en la edad adulta. Y mientras las ventajas de este estado de cosas, es decir, de una mayor adaptabilidad, de unas mayores facultades para el aprendizaje y de una comunicación más sofisticada, siguieran superando a las desventajas de tener que gastar más energía y recursos en criar durante un prolongado período de tiempo a la prole en un adecuado entorno de circunstancias Goldilocks, el proceso habría seguido verificándose.
 
"Se cree que los seres humanos han vivido un proceso de neotenia que condujo a la conservación de las características juveniles en la edad adulta. Esto habría permitido que nuestra especie dedicara un mayor periodo de tiempo al aprendizaje. El precio que habría que pagar por esta particularidad se traduciría en una creciente vulnerabilidad de la descendencia en la etapa infantil. Si son muchos los animales recién ncidos, como sucede por ejemplo con los caballos y los antílopes, que poseen la capacidad de caminar y de unirse a la manada poco después del alumbramiento, en el caso de los bebés humanos, por el contrario, han de transcurrir muchos meses antes de que adquieran la capacidad de moverse de forma independiente. En consecuencia, los seres humanos tienen que dedicar un notable esfuerzo al cuidado de su descendencia, circunstancia que antes de que se asentaran en un mismo lugar durante un espacio de tiempo considerable, debió de suponer una carga particularmente importante."(267-68).


Sobre la flexibilidad cognitiva socializada, en el marco de una teoría "evo-devo" puede verse más aquí: "Más sobre la internalización de la interacción". La progresiva encefalización de los homínidos durante millones de años llevó a ideas caricaturescas sobre la evolución futura de la humanidad (esos seres del futuro cabezones y de piernillas delgadas, pseudo-marcianos oprimidos bajo un cerebro hiperdesarrollado). La reacción a la caricatura, junto con las teorías del equilibrio puntuado, hacía pensar a muchos en una estabilización de nuestra especie, que sería sustancialmente la misma desde su origen. Queda por explicar el salto cognitivo que se da entre los primeros homo sapiens y el homo sapiens moderno. Así, hemos podido pensar, en una línea por otra parte muy de Darwin y de Gould, que los humanos no evolucionaremos, sino que nos extinguiremos como especie siendo sustancialmente lo que somos. Esto, claro, es precipitado, y el futuro es impredecible. No podemos hacer abstracción del giro que vaya a dar a la evolución humana su propia intervención consciente en su diseño genético—es más que plausible que se diversificará la especie humana mediante diversas manipulaciones transgénicas, con mutantes artificialmente construidos. Pero, al margen de esta "auto-evolución" deliberada, hay una cuestión que señala Spier que podría contribuir a que el proceso de encefalización creciente, interrumpido por su techo natural hace cientos de miles de años, podría reanudarse, aun sin una intervención humana deliberada—sencillamente por la proliferación de cesáreas:

"La amplitud de la pelvis de las hembras de la especie humana ha venido imponiendo hasta épocia muy reciente una clara restricción al tamaño que podía alcanzar la cabeza de los bebés, y por consiguiente ha estado limitando el alcance y la extensión del proceso de neotenia. Desde luego, el incremento de la anchura de la pelvis femenina se habría visto igualmente sometido a las presiones derivadas de una selección positiva, de modo que lo lógico es que dicha anchura también se incrementara. No obstante, todavía hay actualmente, en los países ricos, cerca de un 20 por 100 de niños, si no más, que han de venir al mundo con la ayuda de una operación de cesárea, lo que significa que en el caso de esos niños la restricción queda eliminada. Y al variar esas circunstancia Goldilocks, cabe esperar que el proceso de neotenia vuelva a acelerarse."  (268)


Posiblemente no maduraremos nunca. Y la flexibilidad mental infantil está todavía mal estudiada. Quizá un día se utilice de modo más deliberado e informado que ahora—pobres críos, niños al cuadrado, hijos de bebés demasiado crecidos.

Extrasomatizaciones


La complejidad sale cara

La complejidad sale cara


Leyendo El lugar del hombre en el cosmos, de Fred Spier (2010), uno de los conceptos que más utiliza es el de las "condiciones Goldilocks" necesarias para que surjan determinados tipos de fenómeno en el cosmos. Esto se refiere a la historia de Ricitos de Oro, que encontraba la mesa, o el plato, de uno de los tres osos, demasiado grande, de otro, demasiado pequeño, y del oso u osa mediano, justo como hacía falta. Bien, pues en el universo, de igual modo, los fenómenos surgen en condiciones adecuadas, en un gradiente medio de circunstancias adecuadas, o en una "ventana" podríamos decir de conjunción de otros fenómenos, que permite o causa que surja un determinado tipo de combinación de materia y fuerzas antes imposible, y con ello tipos de formas complejas que hasta entonces no se habían dado. Nosotros somos una de esas formas complejas, posibles sólo en una muy específica conjunción de circunstancias (antes inexistentes, y después irrepetibles).

Así por ejemplo, el "sosiego cósmico" relativo en nuestra galaxia, sin colisiones con otras, ha favorecido que se hayan dado las condiciones de estabilidad que permitieron el surgimiento de la vida. O unas circunstancias muy especiales en el seno de las estrellas permitieron surgir los elementos químicos estables y complejos. Etc. Y así, circunstancias nunca dadas antes, llevan por la escala de la complejidad, hasta aquí. Es el otro lado del principio antrópico, la "casualidad" que hace que, mirando hacia atrás, parezca que las circunstancias del universo se han creado especialmente para nosotros.

También es interesante la correlación entre información y complejidad: en todo hay información, pero parte importante del desarrollo de formas complejas susperiores conlleva el surgimiento de sistemas de retroalimentación de la información. Así, las estrellas son formas complejas, a su propio nivel, pero "en las estrellas no se acumula ninguna información que pudiera ayudarlas a adaptarse a las circunstancias. En contraste con lo que es propio de la vida, las estrellas y las galaxias son entidades complejas pero no adaptativas"  (134)— (Esto me hacía pensar en las estrellas conscientes de Star Maker,de Olaf Stapledon, un concepto que si bien fascinante resultaba allí científicamente repulsivo, parte del extraño espiritualismo que se juntaba con el evolucionismo en Stapledon...). En los niveles de alta complejidad, podemos pasar a definir la complejidad como la capacidad de gestión, integración, uso y retroalimentación de la información sobre el propio sistema y su entorno. Primero, la información codificada a nivel molecular y genético para la propia reproducción del organismo. Y, a un nivel más elevado de complejidad, la información sobre el entorno, con la creación de imágenes virtuales de la realidad y de su estructura informacional—para adaptar el comportamiento y planificar la acción futura. La consciencia, y la reflexión consciente sobre las propias circunstancias, y la planificación racional de la propia evolución, serían entonces la cima de la complejidad, y en ella se encuentra el ser humano. Hay, por tanto, una Gran Cadena del Ser de la complejidad y la consciencia que es formulable en términos físicos y matemáticos. Y la generación de imágenes complejas del tiempo y del entorno (mapas temporales y mapas de la realidad) es una parte crucial de esta complejidad.


Otra cosa de las que llaman la atención en el libro es que establece una relación entre la complejidad y la potencia energética de los sistemas. No sé si muy fiable en cuanto a los datos, o la correlación tan directa (pues sospecho que distintas estructuraciones utilizan o maximizan la energía de manera distinta) aunque la idea es interesante.

"Hasta las formas de vida de mayores dimensiones resultan diminutas si las comparamos con las galaxias, las estrellas o los planetas. Sin embargo, como ya vimos en el capítulo 2, la vida genera unas densidades energéticas mucho mayores que las de los objetos inanimados. Si la densidad energética de nuestro sol no supera actualmente los 2 x 10-4 vatios/kg, las plantas modernas, por ejemplo, rondan los 0,9 vatios/kg, y los animales alcanzan cifras aún mayores, de unos 2 vatios/kg aproximadamente. Está claro que, a diferencia de las estrellas, la vida es capaz de generar unas densidades energéticas considerablemente muy elevadas, manteniendo al mismo tiempo unas circunstancias Goldilocks muy moderadas" (168)
 


Los humanos, por cierto, están en un punto medio de la tasa metabólica óptima para los animales.familia nuclear

Uno de los corolarios de esta correlación entre energía y complejidad, es que la complejidad sale cara, energéticamente hablando. Los sistemas complejos, entendiendo por ellos los que más información gestionan sobre sí y su entorno, consumen más energía—para empezar, consumen a los sistemas inmediatamente menos complejos para maximizar su aporte energético. Esto podríamos relacionarlo con el hecho de que los humanos se convirtieran en una excepción entre los grandes mamíferos: depredadores sociales y carnívoros. O, también, lo podríamos relacionar con la explosión de productividad y creatividad de los dos últimos siglos, sobre los hombros de las máquinas, quemando carbón primero y petróleo después, hasta hoy. Quemando mucho para levantar una cultura compleja, que a saber si se derrumbará antes de que consigamos desarrollar una fuente alternativa de energía. Porque la complejidad es costosa, cara de mantener. Y no es ecológicamente responsable—a no ser que la consciencia lleve a trazar un plan de supervivencia propia.

Una vez más me llama la atención cómo muchos de los conceptos usados por Spier fueron desarrollados por Herbert Spencer hace ciento cincuenta años—sin que al parecer se le reconozca mucho. Así, dice Spier, "La complejidad que muestran tanto las estrellas como los planetas en el transcurso de toda su existencia es bastante baja si la comparamos con la que manifiesta la vida, y además la forma básica que pueden adoptar esos cuerpos celestes resulta notablemente predecible" (152). Spencer define la vida como una forma especialmente densa de empaquetamiento de la energía para su uso, o una integración compleja de la materia. También es central en la teoría de la formación de la tierra y la vida de Spencer algo que describe Spier así (p. 166):

"La mejor forma de describir la evolución que experimentarion a largo plazo las condiciones existentes en la superficie de la Tierra consiste posiblemente en decir que a un comienzo de índole más bien uniforme le siguió un abanico de circunstancias cada vez más diferenciado, lo cual terminaría dando lugar al surgimiento de un gran número de regiones, todas ellas provistas de características particulares" (166).


Spencer suena no muy distinto:

"Omitiendo explicaciones detalladas, y teniendo en cuenta matizaciones que ahora no podemos especificar, está suficientemene claro que las mutaciones geológicas han tendido constantemente a complicar lals formas de vida, ya se consideren por separado o colectivamente. Esa multiplicación de efectos que ha sido una causa parcial de la transformación de la corteza terrestre de lo simple a lo complejo, ha llevado simultáneamente a una transformación paralela de la vida en su superficie. (First Principles 404).


De las regiones diferenciadas a los nichos ecológicos (y a su construcción activa por parte de los seres vivos) sólo hay un paso, o un camino quizá, siguiendo el mismo razonamiento. La construcción de nichos ecológicos es una manera en que los propios seres vivos, en lugar de meramente adaptarse al entorno, adaptan el entorno, retroalimentativamente, a sus propias necesidades, contribuyendo activamente al mantenimiento de las "circunstancias Goldilocks", como diría Spier, necesarias para su supervivencia.
La propia complejidad se cultiva a sí misma—es en parte la hipótesis Gaia sobre la relativa estabilidad de la vida en la Tierra, y eliminación de las formas que no cooperan con esa estabilidad. Muchas formas de vida avanzadas desarrollan regímenes de almacenamiento de energía (nichos ecológicos) para mantener una complejidad constante en circunstancias cambiantes e irregulares.

Pero quedémonos con esta reflexión sobre el entorno necesario para mantener los Ricitos de Oro de nuestra complejidad:

"La gran complejidad conlleva asimismo un riesgo de decadencia superior. Esto significa que muchas de las formas de vida dotadas de una mayor complejidad podrían verse abocadas a una vida muy efímera, lo cual se aplicaría tanto a los individuos como a las especies. Además, la evolución biológica y la historia humana han causado cambios muy acusados en el entorno natural". (185).


Malas perspectivas. Hemos conseguido explotar fuentes de energía concentrada de que han mantenido y potenciado nuestra complejidad: la carne de otros animales, la producción agrícola y ganadera organizada, la maquinaria industrial movida por combustibles fósiles, y la gestión eficaz de la información. Pero "ese tipo de situaciones no suele prolongarse demasiado" (190). Ahora bien, también señala Spier que no es habitual que la complejidad vaya a menos: que una vez surgida no suele haber regresión (211). Aquí percibo yo una contradicción que quizá de momento esté sin resolver, en este lugar del cosmos.

El efecto mariposa y la complejidad ex nihilo


Vagabundos de las estrellas

jueves 8 de septiembre de 2011

Vagabundos de las estrellas

Antes del Silver Surfer, y antes aún del viajero estelar de Stapledon, estuvieron los viajeros mentales de Jack London. Y antes que ellos estaban los narradores de las visiones oníricas de los poemas de Chaucer y de otros autores de la Edad Media...

Los viajeros mentales de Jack London viajan por el tiempo, a épocas remotas donde vivieron otras vidas, según esa doctrina espiritualista que repetidamente proclaman sus personajes—que el Espíritu es eterno e indestructible, y va asumiendo diversas formas materiales transitorias, que hemos vivido vidas anteriores, etc. Así, en Before Adam un muchacho contemporáneo recupera en sus sueños la memoria racial y recuerda la vida de diversas razas primitivas del Pleistoceno. Y en El Vagabundo de las Estrellas el narrador, el presidiario Darrell Standing, revive diversas vidas viajando mentalmente por el pasado mientras su cuerpo está en estado de catalepsia:

"Durante las largas sesiones metido en la camisa de fuerza, he podido contemplar en mí mismo a miles de hombres que vivían todas esas vidas que son en sí mismas la historia del hombre en su ascenso a través de los siglos.
     Y mientras viajo al pasado, a través de millones y millones de años, mis recuerdos son tan majestuosos que he podido revivir las numerosas vidas implicadas en la larga aventura del hombre, desde que se produjeron las primeras migraciones de la especie" (344-45).
 


En esta doctrina de la Memoria Histórica Visionaria para mí absurda hay sin embargo un elemento que me interesa—la idea de que el mundo acarrea su historia a cuestas, y la idea de que la complejidad (una fase tardía del desarrollo) ha de construirse necesariamente pasando por la simplicidad de fases previas. Es una idea que debió extraer London de las ideas de Haeckel, entonces populares: la noción de que la ontogenia o formación del individuo recapitula la filogenia, la historia evolutiva de su especie:

"Al igual que el embrión humano, durante los breves diez meses lunares, con una rapidez desconcertante, con infinitas formas y apariencias que se multiplican sin cesarrepite la historia completa de la vida orgánica, desde el vegetal hasta el hombre; y durante su niñez, el cachorro humano repite la historia del hombre primitivo cometiendo actos de crueldad y salvajismo que van desde la perversidad de hacer daño a criaturas más pequeñas que él hasta el desarrollo de su conciencia tribal expresada mediante el deseo de pertenecer a una banda; del mismo modo yo, Darrell Standing, h e revivido la lenta evolución del hombre primitivo, todo lo que ha sido y todo lo que ha hecho hasta convertirse en lo que somos en la actualidad.
"En realidad, cada uno de nosotros—como sees humanos que habitan en este planeta—llevamos en nuestro interior la maravillosa historia de la Vida desde sus comienzos. Está escrita en nuestros tejidos y en nuestros huesos; en nuestras funciones y en nuestros órganos; en nuestras neuronas y en nuestro espíritu, y en todas nuestras necesidades ancestrales—tanto físicas como psicológicas—, así como en todos nuestros atávicos impulsos. Hubo un tiempo en que fuimos como los peces, tú y yo, querido lector, y nos arrastramos fuera del mar para ser los primeros en aventurarnos en la tierra firme, sobre la que vivimos ahora. Todavía llevamos en nosotros las marcas del mar, así como las marcas de la serpiente, anteroiores al tiempo en que la serpiente fue serpiente y el hombre fue hombre: cuando el ser anterior a la serpiente y el ser anterior a nosotros éramos uno mismo. Hubo un tiempo en que volábamos por el aire, y otro en que vivíamos en los árboles y nos asustaba la oscuridad. Aquellos vestigios permanecen grabados en toda la especie, en tí y en mí, al igual que lo harán en todos nuestros descendientes hasta el final de nuestra existencia sobre la tierra." (El vagabundo de las estrellas, 343)


Algunas de estas ideas expresadas por London tienen conexión con lo que Jung llamaría los arquetipos del inconsciente colectivo; otras tienen que ver con la evolución darwinista y la herencia mendeliana—lo más fascinante es que están aquí conjuntadas de una manera que no están en ninguno de estos autores. E incluso los estudiosos del genoma, casi un siglo después de Jack London, encontrarán que esta idea de que llevamos la historia de la Vida a cuestas es en algunos sentidos mucho más literal de lo que podían suponer los contemporáneos de London.

Path dependency, lo llaman hoy los biólogos—la historia que llevamos inscrita. Es un fenómeno que es visible en la evolución de los organismos vivos, y también en el trayecto vital de cada cual—pues cuanto más compleja es una forma de vida, la humana en particular, tanto más su complejidad requiere de un trayecto de desarrollo previo, tanto evolutivo-biológico como de desarrollo personal. Claro que no se refiere sólo London a la estructura corporal, sino a todas las formas de la complejidad, incluida la complejidad de las formas sociales y estructuras psicológicas; esto se aprecia en especial en sus relatos de regresión a la vida primitiva como sus historias de animales, o en La Peste Escarlata. En su relato "A Hyperborean Brew" se nos narra en tono humorístico la evolución cultural acelerada de una tribu primitiva de esquimales, bajo la influencia de la aceleración histórica que le imprimen unos blancos aventureros y explotadores. Y en muchos de estos relatos de London (por ejemplo en "La Peste Escarlata"  o en la Llamada de la Selva los instintos de la vida primitiva afloran cuando bajo circunstancias extremas se rompe la fina costra de civilización. Son relatos bastante en la onda de esa escuela sociobiológica que hoy proclama que tenemos un jet lag evolutivo, y que nuestros instintos están más adaptados al Pleistoceno que a la era actual, o por lo menos no han evolucionado suficientemente rápido.

Quizá lo que encuentro más interesante en London es la manera (imperfecta, sin duda, pero original y creativa) en que intenta acomodar en su ficción la Gran Historia de la humanidad. El Vagabundo de las Estrellas o La Peste Escarlata son en ese sentido una ficción evolutiva, no sólo evolucionista. silver surfer starsCon una incoherente contaminación de un espiritualismo también muy de la época, eso sí. Pero son ficciones que a su manera buscan de modo ambicioso un anclaje narrativo coherente de la historia que narran, para ubicarla en el marco de la evolución de la especie humana concebida como una Gran Narración—lo que Darwin había llamado no mucho antes la "grandiosa secuencia de acontecimientos" que nos ha hecho a los seres humanos lo que somos.

Todos vagabundos de las estrellas, desde el momento en que desde nuestro rincón de la realidad, echamos una mirada a lo lejos en el espacio, que es lo mismo que echar también una mirada a lo lejos en el tiempo— y vemos cómo este rincón del mundo y del tiempo contiene en cierto modo todos los demás, pues desde él son visibles o concebibles el remoto pasado en el que todo se originó, y ese futuro que a veces parece incómodamente próximo, pero seguramente porque está inconcebiblemente lejos: el momento en el que mucho después del último hombre, llegue el fin del mundo, the crack of doom, sin nadie para ver el espectáculo, a no ser desde aquí.


Upon This Bank and Shoal of Time