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Evolución

Más sobre la internalización de la interacción

martes 12 de julio de 2011

Más sobre la internalización de la interacción

En un artículo anterior hablé del origen del lenguaje y de la comunicación simbólica como una internalización de la interacción comunicativa.  Esta noción de la internalización de la interacción fue estudiada no a nivel filogenético sino a nivel ontogenético por L. S. Vygotsky: el desarrollo del individuo lo ve como una internalización de procesos comunicativos. Así habla Tabea Becker del enfoque interaccional sobre la adquisición infantil del lenguaje:

"Desde los primeros años del infante, la interacción juega una parte importante en la adquisición del lenguaje. Fue L. S. Vygotsky quien preparó el camino para esta concepción cuando describió al niño (en oposición a Piaget) como ante todo orientado socialmente, progresando de un intercambio intermental interaccional hacia un proceso de desarrollo intramental (Vygotsky, Thought and Language, 1934, MIT Press, 1986)." (Becker, 2005: 93).
 


En el mismo volumen, John-Steiner et al. observan que "hay en las ciencias humanas una nueva y creciente importancia de teorías que enfatizan la interdependencia entre los individuos" (170). Podríamos señalar a este respecto el nuevo énfasis en antropología que enfatiza las peculiaridades de la extrema socialidad humana frente a la de otros primates. En estas cuestiones no entró Vygotsky ni los lingüistas que cito, pero puede verse en el creciente énfasis que se da en teoría de la evolución a la selección de grupo. De la historia de las especies humanas, parece desprenderse que fueron las más intensamente socializadas, que eran a la vez las más complejas en su cultura simbólica y lingüística, las que sobrevivieron, y desplazaron (o quizá exterminaron) a las demás especies protohumanas y humanas.

Es interesante el terreno común (o lo que debería ser el terreno común) entre Bajtin y Vygotsky. El dialogismo de Bajtin muestra cómo el discurso siempre tiene lugar sobre un significado preexistente, y que el uso de la palabra es una toma de posición con respecto a ese protodiscurso. La palabra siempre es un terreno de confrontación, entre los significados de otros y los que queremos darle—como dice Bajtin en Discourse and the Novel, la palabra de los otros ha de ser expropiada, y el discurso de uno se construye con la apropiación de los términos de los demás para nuestros propios fines:

"El concepto de ’apropiación’, inicialmente desarrollado por Bajtin, ha sido descrito por el estudioso de Vygotsky James Werch (John-Steiner 2000) como ’el proceso de tomar algo que pertenece a los demás y hacerlo propio’ (p. 1999) En un ejemplo a menudo citado que habla a propósito de la apropiación de las palabras, Wersch también escribe que para Bajtín ’La palabra de la lengua es a mitad de otros. Se vuelve ’de uno mismo’ cuando el hablante la puebla con su propia intención, su propio acento, cuando se apropia de la palabra, adaptándola a su propia expresión semántica e intencional’ (John-Steiner 2000, p. 199)."  (John-Steiner 2005: 173).
 


Sobre la interacción plurilingüística, otro concepto bajtiniano basado en la construcción interactiva del significado y de la comprensión, habla así Bajtín:
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"El hablante intenta que se lea su propia palabra, y su propio sistema conceptual que determina esta palabra, en el seno del sistema conceptual ajeno del receptor que lo comprende: entra en una relación dialógica con algunos aspectos de este sistema. El hablante se abre paso a través del horizonte conceptual ajeno de su oyente, construye su propia enunciación en terreno ajeno, contra el trasfondo apreciativo del oyente" (174).
 


De este modo, se modela un oyente ideal o receptor implícito que supone un espacio de mediación entre el hablante y el oyente.  Lo que me interesa resaltar aquí es la necesaria imbricación entre la interacción comunicativa con el otro por una parte, y el propio pensamiento por otra, una imbricación que no hace sino resaltar la consitución social, comunicativa e interaccional de la personalidad y del propio pensamiento—en este caso tal como se expresa en un discurso. De hecho, la discursivización del pensamiento contribuye a expresarlo y a clarificarlo, mediante la necesaria externalización a un sistema de signos, o si se quiere mediante la recíproca necesaria internalización de la interacción comunicativa que supone la construcción de un discurso articulado en torno a una cuestión dada.

Todo esto venía a cuento de insistir en que los procesos psicológicos, simbólicos, cognitivos, discursivos, lingüísticos, etc. internos al individuo, se construyen sobre la base de la interacción social, y —dado que la interacción social preexiste al individuo, le precede en su complejidad, y lo forma— podemos describir el desarrollo de la consciencia y los procesos comunicativos y simbólicos en el individuo como una internalización de la interacción.  Como decíamos, la teorización de este proceso para explicar el desarrollo psicológico del individuo procede de Vygotsky:

"Un segundo principio de la teoría vygotskiana es el del origen social de los procesos psicológicos. Es en el curso de la participación en la vida social—desde la más temprana interacción del recién nacido con sus cuidadores a sus comunidades de aprendizaje en la vida adulta— como los procesos cognitivos individuales se forman. Vygotsky no supone que el funcionamiento mental superior sea una simple copia de prácticas socialmente organizadas. Sino, más bien, que los seres humanos extraen de su herencia cultural compartida los medios y artefactos que son necesarios para su capacidad de aprender, resolver problemas y crear. En su propia obra, ilustró este principio de que ’toda actividad simbólica ... fue en tiempos una forma social de cooperación’." (John-Steiner et al., 172).
 


Se verá en esta última cita cómo la teoría de Vygotsky asocia también el desarrollo cultural de la comunidad y el desarrollo del individuo—tanto uno como otra pasan de formas interaccionales externalizadas y efectivas a su internalización y simbolización en forma de estructuras comunicativas y procedimientos gramaticalizados o relativamente fijados.

Hay aquí un interesante punto de contacto con la teoría de la evolución biológica, en concreto con el desarrollo tardío de la teoría de la selección natural conocido como "evo-devo": la selección natural no se realiza en el vacío, mediante la competencia entre individuos ideales plenamente formados, sino que ha de tener lugar entre individuos que deben constituirse a partir de una simplicidad embrionaria; se crea por lo tanto una dinámica compleja entre el desarrollo del individuo y la evolución de la especie. Esto sucede a un nivel mucho más complejo de lo que sugería el viejo principio de Haeckel según el cual "la ontogenia recapitula la filogenia"—aunque volviendo en cierto modo a considerar la imbricación estrecha entre ontogenia y filogenia, esta vez en el marco de un estudio del desarrollo del organismo dirigido ordenadamente por genes que son producto de la selección natural y la historia de la especie.

Tanto en la biología genética "evo-devo" como en la psicología interaccional que va de Vygotsky a Goffman, hay una relación dialéctica entre el desarrollo interno de los individuos y el desarrollo de las estructuras supraindividuales.

En su artículo "A Role for Relaxed Selection in the Evolution of the Language Capacity", Terrence Deacon proporciona una argumentación en el seno de la genética "evo-devo" que resulta de enorme interés para entender cómo puede tener lugar el desarrollo del lenguaje en el marco de un desarrollo neurológico flexible. De paso, por cierto, esta teoría también ayuda a entender por qué la adquisición de lenguaje se vuelve imposible si no tiene lugar en los primeros años, y cómo el aprendizaje de segundas lenguas se vuelve más difícil con la edad. También ofrece, sobre todo, una respuesta evolucionista a un problema que algunos lingüistas como Chomsky atribuyen a poco menos que un milagro inexplicable.  Traduzco el resumen, pero recomiendo leer el artículo entero por su enorme interés:

"La explicación de la extravagante complejidad del lenguaje humano y de nuestra competencia para adquirirlo ha planteado durante mucho tiempo un reto a la teoría de la selección natural. Para contestar a sus críticos, Darwin se volvió hacia la selección sexual para explicar el extremado desarrollo del lenguaje. Muchos teorizadores evolucionistas actuales han invocado alguna mutación increíblemente afortunada o alguna variante de la asimilación del comportamiento adquirido hacia predisposiciones innatas, en un esfuerzo por explicarlo. Los recientes enfoques evo-devo han identificado procesos de desarrollo que ayudan a explicar cómo pueden desarrollarse sinergias funcionales por medios darwinistas. Es interesante observar que muchos de estos mecanismos de desarrollo guardan un parecido con algunos aspectos del mecanismo de la selección natural de Darwin, difiriendo a menudo en un aspecto (por ej. en la forma de duplicación, en el tipo de variación, competición/cooperación). Un rasgo común a ellos es una interacción entre procesos de selección estabilizadora y procesos de relajamiento de la selección a diferentes niveles de la función del organismo. Estos pueden jugar papeles importantes en muchos niveles del proceso evolutivo que contribuye al lenguaje. De modo sorprendente, la relajación de la selección a nivel del organismo puede haber sido la fuente de muchos rasgos sinérgicos complejos de la capacidad lingüística humana, y puede ayudar a explicar por qué tanta información lingüística es socialmente ’heredada’." (Deacon 2010)


En su obra The Symbolic Species: The Coevolution of Language and the Brain, Deacon ya señalaba que el desarrollo gradual de la comunicación simbólica, o protolenguaje, creó un nicho ecológico construido socialmente por los humanos, un nicho que favoreció la propia adquisición y transmisión del simbolismo y del lenguaje, en un proceso retroalimentativo. La teoría del origen del lenguaje en su relación con la teoría de la construcción de nichos ecológicos la traté por extenso en mi reseña del libro de Derek Bickerton Adam’s Tongue, libro que enfoca la misma cuestión desde el punto de vista de la ecología de la alimentación y de la cooperación en la búsqueda de recursos por los protohumanos.

Este artículo de Deacon comenta de modo muy ilustrativo cómo un proceso tal como la muerte neuronal puede haber contribuido al desarrollo de los complejos circuitos neuronales que ligan diversas partes del cerebro—todo ello a partir del principio de que las neuronas que se activan conjuntamente desarrollan conexiones directas entre sí. De hecho este mismo principio se refinó y perfeccionó en el cerebro humano por medio de la selección natural, como parte del mismo proceso de retroalimentación. El argumento central de Deacon es, como se ve, que ciertos procesos complejos se hacen posibles mediante la interacción de selección natural y de relajación de esa misma selección que facilita la "exploración" de posibilidades en ambientes redundantes, sistemas genéticos duplicados, etc. A la vez, según Deacon, este procedimiento de crecimiento flexible de las conexiones cerebrales "significa que las funciones cerebrales seleccionadas para las demandas cognitivas, perceptuales, de percepción y de producción del lenguaje, reflejarán únicamente las demandas más persistentes e invariantes de este nicho lingüístico altamente variable"—lo cual supone una aportación de gran interés para la teoría de los universales lingüisticos.

Querría señalar que esta explicación "evo-devo" de las conexiones lingüísticas en el cerebro también es a un determinado nivel resultado de esta internalización de la interacción— en el sentido más literal, puesto que el cerebro se va construyendo en sus conexiones y circuitos a medida del lenguaje y del pensamiento simbólico, como resultado de la interacción comunicativa en el seno de una comunidad. Esto, aunque Deacon argumente contra una visión demasiado simplista de la internalización del comportamiento social.

Tal es el papel de la flexibilización de mecanismos cerebrales necesarios para la cognición y desarrollo humanos, que Deacon se pregunta si no habría que considerarnos "un simio degenerado", a degenerate ape:

"This raises an obvious question: Could humans be a self-domesticated species—i.e., a degenerate ape? The Munia/Finch analogy suggests that genetic dedifferentiation affecting the nervous system may have contributed to functional complexity in human language evolution. Has there been more widespread degeneration as well? If so, it might help explain the extensive human cognitive–social–emotional flexibility compared with other mammalian species. Could human mental plasticity, cultural variability, aesthetic and religious sensibilities, and susceptibility to social control and conformity be an expression of cognitive–emotional dedifferentiation?" (Deacon, 2010).


Y en efecto, somos una especie auto-domesticada, una especie que se va imaginando y haciendo a sí misma mediante la retroalimentación que suponen la consciencia, la representación, las culturas, el lenguaje, los ideales y la autoobservación.  Un primate degenerado, en términos gorilescos quizá, pero the glory, jest, and riddle of the world en términos propiamente humanos.

Traduzco el final del artículo de Deacon:

"El lenguaje es demasiado complejo y sistemático, y nuestra capacidad de adquirirlo es demasiado fácil, como para que esto pueda explicarse sólo con el uso cultural o el aprendizaje en general. Pero el proceso de la evolución es demasiado complicado y casual como para haber producido este fenómeno complejo por una mutación afortunada, o por la internalización genética del comportamiento lingüístico. Estas metáforas son más adecuadas para el análisis de un artefacto diseñado. La robustez del proceso de adquisición lingüística, la profunda integración del lenguaje y de la cognición humana, y la mutua implicación e interacción sinérgica de diversos y dispersos sistemas cerebrales en los procesos lingüísticos, implican conjuntamente que ha habido una adaptación a largo plazo que ha involucrado una gama muy amplia de ubicaciones genéticas, y que se han visto implicados muchos niveles de mecanismos intraevolutivos. Es más probable que consigamos resolver este misterio si nos acercamos a él con la expectativa de que la naturaleza produce sus obras más complejas mediante una lógica que es inmensamente más sutil, y enteramente diferente, de los métodos de un relojero o de un ingeniero informático."


Entre estas cosas que nos cuesta entender, hay una que se nos resiste y tenemos que redescubrir continuamente: el extremo hasta el cual estamos donde han estado otros antes, que lo que pensamos surge de lo que otros han pensado, y que lo que tenemos dentro, nuestras mismas asociaciones de ideas y conexiones cerebrales, son un resultado de la interacción con los demás en un mundo que sólo en parte es lo que vemos—porque la otra parte nos lo hemos inventado, un mundo virtual, para metérnoslo en la cabeza y vivir dentro de él.

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Notas de:

Becker, Tabea. "4. The Role of Narrative Interaction in Narrative Development." In Narrative Interaction. Ed. Uta M. Quasthoff and Tabea Becker. Amsterdam and Philadelphia: John Benjamins, 2005. 93-111.*
John-Steiner, Vera, Christopher Shank and Teresa Meehan. "7. The Role of Metaphor in the Narrative Co-Construction of Collaborative Experience." In Narrative Interaction. Ed. Uta M. Quasthoff and Tabea Becker. Amsterdam and Philadelphia: John Benjamins, 2005. 169-95.*



El lenguaje como tecnología interiorizada


Spencer and Dust

Spencer and Dust

En Politics and Culture publicaron un interesante número sobre evolucionismo cultural. Sin embargo no he podido evitar poner una notita de protesta (con Google Sidewiki) al prólogo del editor Joseph Carroll, "A Darwinian Revolution in the Humanities?" cuando convierte a Darwin en "santo patrono único" y me relega a Nietzsche y a Spencer al polvo de los estantes de la historia cultural. Ah, no....
coulon
Lástima que la nota me ha desaparecido del Sidewiki. Así empezaba: "Spencer grows dusty on the shelves of antiquarian intellectual history", indeed? Perhaps so, but so much the worse for us. Spencer's First Principles formulates a complex theory of universal evolution: not just of the evolution of life, but of everything in the universe. It is a grand panorama he draws..."— bueno, y venía a decir que para Spencer el ser humano se origina en polvo cósmico, pasando por fases de química compleja y de seres vivos previos. Un punto éste en el cual se remite a las teorías de Darwin. Darwin sólo se ocupó de la variación biológica: Spencer va mucho más allá, y la perspectiva intelectual de sus teorías es muchísimo más ambiciosa y comprensiva que la de Darwin. También lo es su meditación sobre el lugar relativo de la religión y de la ciencia en la experiencia y el conocimiento humano: allí pisa un terreno con el que Darwin no podía ni soñar en pensar, y su discurso está llevado a un nivel de elaboración teórica impresionante. Sin pretender menospreciar a Darwin, impresionante en su propio terreno—pero es que el ámbito de Spencer es incomparablemente más comprensivo y totalizador. También nos muestra Spencer cómo pudo surgir el Universo a partir de la nada—o más bien a partir de una fuerza indeterminada en contacto con la nada, y consigo misma.

Quizá sea apropiado que Spencer, que nos muestra cómo venimos del polvo cósmico, haya quedado enterrado en el polvo de los estantes. Somos sólo un breve momento del universo, y nuestra pasión por saber de dónde venimos y a dónde vamos dura aún menos. Además, ya lo dijo el propio Spencer, no sólo el ser humano, sino todo el Universo, se rige por la ley del mínimo esfuerzo....

Sobre la perspectiva de Carroll, poco puedo decir aquí, salvo que su perspectiva redentorista, separando darwinismo cultural "bueno" y constructivismo cultural "malo" es simplista, como deberían hacerle sospechar todas las dicotomías tan marcadas y el propio análisis de los binarismos que hacía Derrida, a quien tanto parece despreciar.  De hecho, el problema a la hora de entender la cultura humana es precisamente la medida en que, asentándose como no puede sino hacerlo en la naturaleza, y en la explotación de un ecosistema, supone a la vez la construcción cultural de un mundo imaginario y virtual—sí, la construcción de mundos virtuales, los que analiza el (post)estructuralismo, para estructurar la realidad—esa es la clave para entender la peculiar ecología de los humanos, lo que hacemos en nuestro nicho ecológico. Porque en esos mundos culturalmente estructurados es donde nos organizamos, nos aliamos, y dividimos el trabajo y las tareas sociales: y es esa organización no "natural" sino natural-cultural la que hace a los humanos lo que son. Así que, lo siento, pero habrá que desempolvar no sólo a Spencer, sino también a Nietzsche y sus secuaces.

 Consiliencia, evolución, y anclaje narrativo


Epílogo a EL ÚLTIMO HUMANO

Epílogo a EL ÚLTIMO HUMANO


Meave Leakey en
El último humano: Guía de veintidós especies humanas extintas (2007):
 
Este libro trae de nuevo a la vida, de manera vívida, ventidós especies extintas de antecesores nuestros, ramas de un árbol familiar humano que en tiempos fue diverso. Muestra la secuencia en que se desarrolló una combinación de adaptaciones cruciales que nos convierten a nosotros, a los últimos humanos que sobreviven, en la especie sin par que somos hoy. La primera de éstas, el bipedismo, llevó a nuestros antecesores hace seis millones de años a nuevos entornos, y proporcionó potencial para los desarrollos que siguieron. A continuación, la destreza manual proporcionó la capacidad de manipular una diversidad de materiales, desde los grandes y pesados a pequeños y delicados, y de desarrollar así la tecnología hace 2,6 millones de años. Luego, la encefalización (la tendencia hacia el desarrollo de un cerebro mayor) resultó en un aumento de la inteligencia y un potencial para innovaciones sin precedente en nuestra tecnología, la capacidad de recordar y almacenar información, de explorar, de descubrir y de inventar. Por fin, nuestra compleja comunicación, tanto oral como escrita, nos permite transmitir conocimiento e información a todos los demás individuos de nuestra especie, y a las generaciones futuras.homo erectus

Con estas adaptaciones, podemos lograr lo imposible para otras especies. Podemos ver el mundo desde el espacio exterior, y darnos cuenta de que estamos todos confinados en un pequeño planeta, dependiendo de sus recursos para poder sobrevivir. Podemos medir las cifras de nuestra población, y calcular que ahora sumamos más de seis mil millones y medio de de individuos, y que este número crece cada minuto. En una sola generación, hemos visto cómo el volumen de agua, un recurso vital, descendía dramáticamente en muchos pozos, perforaciones, depósitos y ríos; algunos de los mayores ríos del mundo ya no llegan al mar. Podemos medir el área de bosques que se de destruye diariamente, y sabemos que la forestación está despareciendo a un ritmo que no tiene precedentes. Podemos ver cómo estamos cambiando nuestro planeta irreversiblemente y cómo estamos destruyendo los mismos sistemas que nos mantienen. Y podemos predecir el curso de estas tendencias adversas, y comprender la urgencia en tomar medidas para asegurar el futuro. Debido al aumento de nuestro número y al derroche en el uso de los recursos, nuestras actividades están amenazando la supervivencia de nuestra especie y la de muchas otras, como nunca antes.

Puesto que somos inteligentes, sabemos estas cosas, y puesto que somos inteligentes, tenemos la capacidad de hacer algo al respecto. Somos únicos en el hecho de que podemos hacer planes para el futuro. Podemos educar a nuestros hijos, y ellos a sus hijos, para apreciar la urgencia y necesidad de actuar seriamente para detener la destrucción de nuestro planeta. Mediante la educación y el control de la población, estas tendencias pueden invertirse. Inevitablemente, dentro de muchos millones de años, el sol se calentará demasiado para que sobreviva ningún tipo de vida en la Tierra, pero por ahora tenemos sin duda la capacidad de extender nuestra breve estancia en este planeta, de una de las más breves a una de las más largas.

Este libro pone a la humanidad en perspectiva en el tiempo y en el espacio, como sólo una más de los millones de especies que han habitado en la Tierra en los últimos tres mil millones y medio de años. Le ha costado entre 6 y 7 millones de años al Homo sapiens evolucionar desde un antepasado común con los simios actuales, hasta nosotros—y hemos existido como especie sólo doscientos mil años. El éxito de una especie puede medirse desde diversos ángulos. En términos de número de población, sin duda tenemos éxito, y cada vez más. En los últimos cincuenta años, nuestros números de población han aumentado exponencialmente, de dos mil millones y medio a seis mil millones y medio. En términos de desarrollo tecnológico, ninguan otra especie ha alcanzao jamás nuestro nivel. Podemos sondear el espacio exterior, penetrar en las profundidades de los océanos, y llevar a cabo cálculos antes impensables, con ordenadores cada vez más avanzados. Pero en términos de la longevidad de nuestra especie, sólo el tiempo lo dirá. Somos recién llegados a este planeta. Desde una perspectiva evolutiva, 200.000 años es sólo un bip, lo cual plantea la pregunta clave, ¿es nuestra sin par combinación de adaptaciones, y más en concreto nuestro desarrollo cerebral, una estrategia adaptativa que tenga éxito, en términos de la supervivencia a largo plazo de nuestra especie? ¿O acaso el Homo sapiens, la única especie [humana] que sobrevive de un pasado evolutivo diversificado, será un fenómeno de corta duración, que apareció y desapareció en unos pocos cientos de miles de años, habitando el planeta durante menos tiempo que la mayoría de nuestros antepasados representados en este libro?


Epílogo de Meave Leakey al libro  (G. Sawyer and Victor Deak. The Last Human: A Guide to Twenty-Two Species of Extinct Humans. Text by Esteban Sarmiento, G. J. Sawyer and Richard Milner. With contributions by Donald C. Johanson, Meave Leakey, and Ian Tattersall. (A Peter N. Nèvraumont Book). New Haven: Yale UP, 2007).



Doce últimos hombres


El origen de las especies

El Origen de las Especies

Uno de los libros electrónicos insertables del Internet Archive, The Origin of Species de Charles Darwin. Se pueden insertar estos lectores para visionado de una o dos páginas, y además te los lee una robotita si quieres. También me lo estoy leyendo, por otra parte, "en físico".




Grandiosa secuencia de acontecimientos
 

Precursores del Antecessor

sábado 18 de junio de 2011

Precursores del Antecessor

Precursores del Antecessor by JoseAngelGarciaLanda
Precursores del Antecessor, a photo by JoseAngelGarciaLanda on Flickr.

Hombres salvajes peludos, medio bestia y medio hombre, en la Catedral de Burgos. ¿Cómo saber de qué manera se perpetuaron los relatos sobre el encuentro con los neandertales y otras especies humanas primitivas? En los mitos y folklore queda parte de la memoria de las razas exterminadas y demonizadas. O quizá se junten aquí noticias de otros seres de leyenda, chimpancés y orangutanes.
http://garciala.blogia.com/2009/012002-los-viajes-de-mandeville-y-el-hombre-de-flores.php

Out on the Weekend

Forever Young:

One Too Many Mornings

Cabezonadas

jueves 16 de junio de 2011

Cabezonadas


Un ensayo clásico de Stephen Jay Gould desacreditaba, por racista, pero supuestamente lo desacreditaba con una base científica, a Samuel George Morton, un antropólogo del XIX que demostraba (o no) que la raza blanca tiene mayor volumen craneal. No, error, decía Gould en The Mismeasure of Man, un libro sobre usos racistas o tendenciosos de las estadísticas. Racismos inconscientes, en el caso de Morton, según decía Gould, y errores en las medidas.... Bien pues ahora leo en Discover que las acusaciones de tendenciosidad de Gould eran ellas mismas tendenciosas... y que las medidas de Morton estaban bien hechas y no manipuladas. Aquí más información en el New York Times, una mala noticia póstuma para la reputación de Gould—pero no confundamos ni extendamos indebidamente la mancha de aceite, que Gould estuvo muy acertado en la mayoría de las cosas que escribió.

Por otra parte, Morton no pretendía relacionar mayor volumen craneal con mayor inteligencia, sino que sólo realizaba comparaciones antropométricas. Un estudiante, John S. Michael, ya había señalado que las medidas de Morton estaban bien hechas, pero Gould no lo tuvo en cuenta y no revisó su argumento.
egghead

Ahora, hay un dato que queda oculto en toda esta historia. Al parecer, los estudios de Morton son correctos y sí que indican que la raza blanca tiene mayor volumen craneal, contra las objeciones de Gould. O dicho de otro modo, que los individuos de poblaciones caucásicas tienen como media, según los estudios de Morton, un volumen cerebral superior al de los individuos de poblaciones no caucásicas. Pero esto es un aspecto por el que las noticias pasan de puntillas, no vaya a ser que las acusen a ellas mismas de racistas. ¿Será un subproducto de la corrección política estadounidense? ¿Los blancos con mayor volumen craneal que otras razas?... uf... ¡mejor no decirlo muy alto! Sobre todo cuando es más conveniente atenerse a aquellas doctrinas científicas que proclaman con mayor o menor acierto que "no hay razas identificables" en la especie humana. Una cuestión complicada, y más complicada aún cuando se mezclan por medio los conceptos ideológico-culturales de raza—pues cuando la gente hablamos de razas, solemos referirnos, lo sepamos o no, a constructos ideológico-culturales, no a grupos biológicamente coherentes.

Me pregunto, por último, si habrá alguna correlación entre el mayor volumen craneal y el hecho de que la llamada raza blanca, al parecer, es la única que presenta rastros de hibridación entre los Homo sapiens procedentes de Africa, y los neandertales. Los neandertales, evolucionados en Europa, es sabido que tenían mayor volumen craneal que el homo sapiens africano—aunque no mayor inteligencia, si nos atenemos a la menor complejidad simbólica de su cultura.  Y es que no por tener una cabeza más gorda se usa siempre mejor, ni el mejor hardware es necesariamente el más voluminoso—eso tiene una claridad intuitiva, incluso. En cuestiones de software ni entramos.

  Neanderthal language
 


Burgos

sábado 4 de junio de 2011

Burgos


Este fin de semana hemos ido con Álvaro y una sociedad de aficionados a la paleontología a Burgos, a visitar los yacimientos de Atapuerca y el nuevo Museo de la Evolución Humana.  Aparte de una excursión artístico-gastronómica. Viaje muy recomendable de por sí, y sobre todo si la compañía es la adecuada. Anecdóticamente, vimos lo que podría ser alguna de las primeras calculadoras, de hace unos cien mil años de antigüedad. Aquí pondré alguna foto de las más de doscientas que he hecho, de homos y monumentos, en cuanto las extraiga de mi bifaz iPhone.

 Doce últimos hombres