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Filosofía

Goffman: La realidad como expectativa autocumplida

Observo que ha aparecido una traducción española de Frame Analysis de Erving Goffman: Frame Analysis: Los marcos de la experiencia (Madrid: Centro de Investigaciones Sociológicas, 2006). Eso me eximirá de meterme yo mismo a traducir el imponente tocho.

Hace tiempo que quería escribir un comentario sobre la conclusión, especialmente por la teoría del sujeto que parece ofrecer Goffman, como corolario a su análisis de la experiencia y sus transformaciones a lo largo del libro. Y también por las conexiones sugestivas que se ofrecen para una teoría de la retroacción y retrospección, o sea, una teoría narrativa sobre la constitución de la realidad.

La tesis central de Goffman la podríamos resumir así: Un marco es un límite imaginario que se coloca en torno a un conjunto de signos para considerarlos en su unidad y diferenciarlos respecto a lo que queda fuera del marco. Los marcos se utilizan para estructurar la experiencia, y para transformarla, sometiendo la secuencia de signos enmarcada a distintas modulaciones, manipulaciones o recontextualizaciones. Enmarcar, modular, y romper el marco son operaciones semióticas básicas que estructuran nuestra actividad y la realidad que habitamos (y construimos, y transformamos).

Me parece que el concepto de Goffman tiene grandes posibilidades de entroncar (seguramente ya lo ha hecho, pero esto es un blog) con todo un conjunto de disciplinas que necesitan hablar de signos y su transformación, desde la neurología hasta la narratología, pasando por la lingüística. Por tomar un ejemplo intermedio, volvamos a la teoría de Arbib sobre el origen del lenguaje. Se basa en uno de los desplazamientos de marco de Goffman (en lugar del gesto original, un gesto in absentia que deviene un signo: llevarse la mano a la boca, sin nada, como signo de "comer"). En este ejemplo, el desplazamiento original del gesto auténtico al signo está posibilitado por un tipo especial de neuronas que estimulan la actividad reflexiva (las neuronas espejo). Pero la reflexividad en sentido más amplio, ya generalizada al conjunto de la semiosis, es inherente a la teoría de los marcos. Un marco enmarca signos para poder funcionar y crear sentido en su interior, y sin embargo ese mismo enmarcamiento posibilita el ficcionalizar ese conjunto de signos, desplazarlo a otra función, re-significarlo, re-presentarlo.

Así comienza la conclusión de Frame Analysis:

"Este estudio comenzó con la observación de que tenemos (y otros en cantidad considerable tienen) la capacidad y voluntad de usar la actividad concreta, efectiva (actividad que tiene sentido en sí misma)—como un modelo sobre el cual efectuar transformaciones para divertirse, engañar, experimentar, ensayar, soñar, fantasear, ritualizar, demostrar, analizar y practicar la caridad. Estas vivaces sombras de acontecimientos se engranan en la marcha continuada del mundo, pero no exactamente de la manera tan próxima como es el caso de la actividad ordinaria, literal." (560, traduzco).


Antes de que me interrumpa algún desconstructivista, le bajo la mano de un sopapo admitiéndole que esa actividad "literal" es el resultado de la sedimentación previa de mucha actividad no literal; y que de hecho es "literal" mientras no se diga lo contrario. Así, con la llegada de una catástrofe imprevista, toda nuestra actividad literal y nuestras prioridades anteriores quedan súbitamente ficcionalizadas: "for even as it is shown that we can become engrossed in fictive planes of being, giving to each in turn the accent of reality, so it can be shown that the resulting experiences are derivative and insecure when placed up against the real thing" (ibid.).

Cualquier ficción puede servir pues como plano real sobre el cual apoyar una ficción más evidente, "llevando a uno a pensar que lo auténticamente soberano es la relación, no la sustancia" (560-61). Y la actividad cotidiana es de hecho no "literal" sino precisamente un complejo tejido de actividades enmcarcadas a distintos niveles, una transición fluida a través de diversos planos de existencia. Y si filmamos esa compleja vida cotidiana, "enmarcándola", añadimos un plano más, "Pero aquello de lo que la versión cinematográfica sería copia, es decir, un ejemplar irreal, sería a su vez algo no homogéneo con respecto a la realidad, atravesado a su vez por distintas enmarcaciones y sus diversos planos de existencia" (561)

La realidad se modela e interpreta de acuerdo con estos marcos ideales, que a su vez retoman la realidad como base de operaciones. Una famosa modelo pasando un vestido simula ser una persona normal que a su vez imita a la modelo. Aquí Goffman piensa en Oscar Wilde, y su propuesta de que la realidad tal como la percibimos está hecha de esquemas creados y difundidos por el arte: "Puede que la vida no sea una imitación del arte, pero la conducta ordinaria, en cierto sentido, es una imitación de de lo que es propio, un gesto hacia las formas ejemplares, y la realización primigenia de estos ideales pertenece más a la ficción que a la realidad" (562).

Existe así una relación retroalimentativa, o circular, entre lo que creemos que es la realidad, y lo que es la realidad. Si interpretamos la realidad de acuerdo con ciertos marcos interpretativos, estamos contribuyendo a que sea esa la realidad, en una especie de preparación por anticipado de lo que será nuestra retrospección sobre las acciones que llevemos a cabo, orientados por tal comprensión: "Lo que la gente entiende que es la organización de su experiencia, lo refuerzan y apoyan a modo de una profecía autocumplida" (563). Esto se hace, dice Goffman, por medio de historias ejemplares (hay aquí implícita toda una narratología del exemplum), de juegos, adivinanzas, noticias, que confirman la lectura aceptada del mundo. Estos rituales de autosustentación de la realidad forman parte importante (y poco explícitamente reconocida) de la educación de la juventud.

Aquí encuentran un lugar privilegiado, entre estas maniobras de autoconfirmación, las diversas modalidades del hindsight bias o distorsión retrospectiva que han analizado de modo tan brillante Michael J. Bernstein (en Foregone Conclusions) y Gary Saul Morson (en Narrative and Freedom). (Puede leerse más sobre la distorsión retrospectiva y sus consecuencias hermenéuticas en mi pseudolibro Objects in the Rearview Mirror May Appear Firmer Than They Are). En una dialéctica de proyecciones top-down e interpretaciones bottom-up, la realidad que nos permite interactuar con otros y con ella se sostiene por acuerdo mutuo y por expectativas autocumplidas. Esto le añade solidez (bueno—un cierto tipo de solidez) no sólo a lo real actual, a lo que existe ahora, sino también a la trabazón entre el pasado y el presente. El club de apoyo mutuo que crean los marcos interpretativos hace también que interpretemos el pasado a la medida del presente, pero de un presente que interpretamos como continuación y producto del pasado. Anticipación del futuro, pero también anticipación de la retrospección, una retrospección que se fundamentará en esa previsión de retrospección. Expectativa autocumplida para el presente; constitución retroactiva para el pasado. Así el pasado adquiere toda la solidez que pueda tener tal ente, y el presente se nos escapa menos (al estar firmemente enmarcado en una serie de coherencias, premoniciones y prácticas establecidas).

"De incontables maneras e incesantemente, la vida social absorbe e incorpora a sí misma el entendimiento que de ella tenemos" (563). En un paréntesis autorreflexivo importante, admite Goffman que la teoría social no está aislada de este proceso, a un nivel metalingüístico intocable, sino que forma parte integrante de él: "(Y ya que hay que admitir que mi análisis de los marcos se fusiona con el que emplean los propios sujetos, el mío, en esa medida, ha de funcionar como una fantasía de apoyo más)" (563). Lo mismo sucede, supongo, con la crítica de Morson a las profecías autocumplidas, o con mi crítica a su crítica. Entender el funcionamiento de los marcos interpretativos es también darles solidez, no sólo mostrar que están hechos de aire.

De aquí pasaremos a la teoría del sujeto de Goffman —otra cosa aérea y sólida a la vez. Pero ya le vale por hoy para un post: después de todo, a post is a post is a post, lo cual es otra expectativa autocumplida.

El yo relacional 
 
 
 


George Herbert Mead: LA FILOSOFIA DEL PRESENTE

Acabo de leerme el ensayo de George Herbert Mead La filosofía del presente, publicado póstumamente en 1932. Voy a releérmelo, despacio, y de paso a traducirlo. Me ha parecido uno de los mejores ensayos filosóficos que conozco, y me extraña que no esté traducido al español. Bueno esto y el resto de la obra de Mead, que hay poco traducido, al menos según la base de datos del ISBN. Mead nació en South Hadley (Massachusetts) en 1863, hijo de un pastor congregacionalista, y murió en Chicago en 1931. Estudió filosofía en Harvard, Leipzig y Berlín, y enseñó en la Universidad de Michigan y en la de Chicago, donde hizo la mayor parte de su carrera y junto con John Dewey y James Hayden Tufts constituyó el grupo de los "pragmatistas de Chicago". La idea central de su obra, y de este libro, consiste en extraer consecuencias cognoscitivas y culturales de la teoría de la evolución, integrando el desarrollo del lenguaje y de la conceptualización para explicar cómo surgen la consciencia, la mente y el sujeto, formas evolutivas complejas, a partir de las formas simples. Para Mead, este desarrollo se basa en la interacción comunicativa entre los seres, interacción perceptual en un principio, que al desarrollar formas semióticas complejas y complicar el proceso con la auto-percepción reflexiva y las señales del organismo dirigidas a sí mismo, da lugar a los fenómenos de la consciencia, al lenguaje y a la cultura. Es la llamada teoría de la emergencia, que podríamos remontar en su primera formulación moderna a la Ciencia Nueva de Vico. Mead llamaba a su filosofía behaviorismo social, aunque otros como Herbert Blumer la han llamado interaccionismo simbólico, pues la emergencia de formas complejas se basa en el desarrollo de símbolos y en la interacción comunicativa. Las implicaciones de esta línea de pensamiento para la semiótica, la lingüística o la teoría de la cultura, que por supuesto no se extrajeron inmediatamente, son inmensas. En especial, es toda una reivindicación de la importancia de las formas semióticas reflexivas y de su estudio, que a primera vista puede a veces parecer un tanto gratuito u ombliguista.

Entre estas consecuencias de la obra de Mead, me interesan especialmente las consecuencias narratológicas, en especial las que se refieren a la teoría de la retrospección y la retroacción. La filosofía de la emergencia proporciona instrumentos conceptuales esenciales para repensar nuestras ideas sobre los desarrollos temporales, sobre el circulo hermenéutico (o más bien la espiral hermenéutica) y sobre la reinterpretación de formas simbólicas anteriores a la luza de las formas emergentes que han surgido de ellas. Algún aspecto de la relación entre el interaccionismo simbólico y la teoría de la interpretación he tratado en este artículo.

Pueden encontrarse las obras de Mead en George’s Page: George Herbert Mead (ver Google). En vida sólo publicó artículos; sus principales libros, póstumos, son The Philosophy of the Present (1932), Mind, Self, and Society from the Standpoint of a Social Behaviorist (1934), Movements of Thought in the Nineteenth Century (1936) y The Philosophy of the Act (1938). El texto que iré traduciendo viene de The Philosophy of the Present, serie "Great Books in Philosophy" (Amherst, NY: Prometheus Books, 2002). Tiene una introducción de Arthur E. Murphy y prólogo de John Dewey, y contiene ensayos adicionales: "Empirical Realism", "The Physical Thing", "Scientific Objects and Experience", "The Objective Reality of Perspectives", y "The Genesis of the Self and Social Control".

Aunque de momento comenzaré por traducir el ensayo principal, "The Philosophy of the Present", y lo colgaré aquí en cuanto pueda conectar mi ordenata a la red:

LA FILOSOFÍA DEL PRESENTE

Y paciencia, que como no me lo ha encargado nadie, iré traduciendo al paso la burra.

 

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PS (Noviembre de 2008): A estas alturas aún no he terminado el tercer capítulo. Tras muchos meses de aparcar esta traducción, le di un empujón este verano y con tan mala suerte que perdí la memoria USB donde la guardaba, antes de poder colgarla. Pero más se perdió en Cuba: sobre todo porque acabo de enterarme de la existencia de una traducción ya completa, colgada en la red en 2007, en la web del Grupo de Estudios Peirceanos. Fue realizada junto con un estudio introductorio por Ignacio Sánchez de la Yncera, de la Universidad Pública de Navarra—PDF aquí: http://www.unav.es/gep/FilosofiaPresente.pdf   
    Con lo cual mi traducción corre menos prisa que nunca, y quizá se paralice o siga avanzando como hasta ahora de deprisa. Vaya, justo cuando acababa yo de recibir una propuesta para publicarla impresa... un libro que no verá la luz, sospecho por tanto, a no ser la de la pantalla.

 

 


Apostillas emergentes a los posts de ayer

Quiá, impossibile!

Excelente artículo de José Carlos Bermejo Barrera (catedrático de Historia Antigua en la Universidad de Santiago de Compostela): "La inconsistencia de las evaluaciones científicas: elogio del silencio." Publicado como "The Weakness of the Scientific Assessments: A Praise of Silence" en arXiv.org (24/02/06). En español en Fírgoa: Universidade Pública http://firgoa.usc.es/drupal/node/29853

Expone todos los puntos de vista que deben ignorarse para hacer creíble esta actividad que con tanta fiebre nos ha acometido estos últimos años en la Universidad (hasta el punto de que tanto nuestro Director General de Universidades como nuestro Secretario de Estado de Universidades son especialistas en evaluación de artículos científicos). Me refiero a la lluvia de evaluaciones que vienen utilizándose en Anecas, Comisiones y Agencias autonómicas para determinar acreditaciones, sexenios, habilitaciones, etc.

Lo que sucede es que la lógica de la evaluación no funciona así. No es "Puede evaluarse, por tanto evalúese", sino más bien "Hay que evaluar, por tanto, evalúese". Se pueda o no. Credo quia impossibile, la Universidad siempre ha sido un poco eclesiástica, o conventual. Frente a la escolástica al uso, Bermejo nos sugiere pasmarnos y callarnos con Böhme.

Yo aún no sé si me callo, o si un día entregaré mi currículum para que me Acrediten.

En el Dream Team

Apostillas emergentes a los posts de ayer

Estoy leyendo The Philosophy of the Present (1932) de George Herbert Mead, un impresionante estudio sobre el tiempo, la historia, la conciencia y la experiencia; sobre la filosofía de la ciencia, la relatividad y la realidad como fenómeno interaccional. Uno de sus conceptos centrales es el de emergencia, el surgimiento de la realidad (incluso la realidad del pasado) en el seno del presente. Las realidades que transcienden el presente han de manifestarse en el presente, y eso tiene profundas implicaciones para su conceptualización adecuada: "que hay y siempre habrá una relación necesaria entre el pasado y el presente, pero que el presente en el que aparece lo emergente acepta lo que es nuevo como una parte esencial del universo, y desde ese punto de vista reescribe su pasado" (43, traduzco). "En resumen, el pasado (o la estructura significativa del pasado) es tan hipotético como el futuro" (44).

Es una filosofía que no deja de tener sus puntos en común con la idea de Oscar Wilde, cuando decía que nuestra única responsabilidad ante la Historia es reeescribirla (The Critic as Artist). (Algunos, miopemente, o tristemente, o interesadamente, confunden esto de reescribir la historia con inventarla a su antojo o escardarla — which is quite another thing). La "filosofía del presente" de Mead es utilísima para conceptualizar los fenómenos de retrospección y retroactividad que tanto me interesan, y a los que vuelvo una y otra vez. Lo emergente es lo que hace posible la nueva perspectiva sobre el pasado, y lo transforma o construye retroactivamente.

Pues leyendo leyendo, van emergiendo ideas, y se ligan de maneras imprevistas a cosas dichas, escritas u oídas ayer.

- Por ejemplo, sobre la filosofía de la ciencia de mi padre. Decíamos ayer:

La ciencia dice: Vamos a resolver problemas, a encontrar leyes cada vez más generales. La manzana se cae. ¿Por qué? Porque las cosas se caen hacia abajo. Vale, pero entonces por qué no se cae la luna? Y seguir. Y nos lleva así a la conclusión de que las cosas son ciertas... según y cómo y según y dónde. En una determinada frecuencia o longitud de onda.

Y dice Mead, sobre la emergencia de la teoría de la relatividad a partir de la mecánica clásica, que se basaba en la aceleración y deceleración como propiedades emergentes en un campo de movimientos de masas en un espacio absoluto:

Faltaba el paso que dio la relatividad, al plantear el movimiento mismo como una entidad que surge en ciertas condiciones —las de los marcos de referencia— a partir de condiciones lógicamente antecedentes de acontecimientos situados a intervalos respectivos en el espacio-tiempo. Peo esas condiciones ya no están en el ámbito de la experiencia posible. Sigue siendo cierto, sin embargo, que lo que es movimiento desde un punto de vista es reposo desde otro. La relatividad del movimiento se había reconocido desde hacía tiempo. Con la renuncia al espacio absoluto y el desarrollo con éxito de la relatividad general de Einstein, la emergencia del movimiento y el reposo a partir de la situación más abstracta que expresa lo que es común a ambos marcos de referencia o perspectivas y aparece en uno como movimiento y en el otro como reposo, parece ser un requisito lógico. (76)

- Otro ejemplo: el desarrollo cultural en el que nuevas experiencias culturales son emergentes a partir de experiencias anteriores. (Este tipo de pensamiento emergente en el ámbito de la cultura está en la tradición de Giambattista Vico, por cierto). Deciamos ayer, sobre la identidad sexual biológica y la identidad sexual legal:

los nuevos "sexos" de los sistemas legales occidentales que han dado este paso se contemplan internacionalmente en el marco de los viejos sexos de siempre; no parece que un país que no reconozca los cambios de identidad sexual vaya a reconocerlos (al margen de la existencia de convenios especiales) porque en España haya cambiado la ley al respecto. Sea como sea, en la realidad de la vida cotidiana o en el código legal, las posibles modificaciones de trato social o de ley que se difundan o se instituyan no tienen lugar en vacío, sino en un contexto a la vez geográfico e histórico regido por el binarismo sexual. Llevamos la historia a cuestas (unas veces más que otras) y así sería ilusorio creer que el régimen sexual se puede cambiar por decreto-ley, aunque sí haya algunos aspectos del tratamiento legal de la sexualidad que se pueden cambiar por ese procedimiento.

(Por cierto, hoy al parecer es cuando se aprueba en el Congreso el proyecto de ley de identidad sexual, en el que se desvincula la identidad sexual masculina o femenina de la conformación corporal de las personas y se asocia a su representación de un papel masculino o femenino en el teatro de la vida).

Bien, pues a lo emergente vamos. Dice Mead:

The point is that a body belonging to a system, and having its nature determined by its relations to members of that system, when it passes into a new systematic order will carry over into its process of readjustment in the new system something of the nature of all members of the old. So in the history of a community, the members carry over from an old order their characters as determined by social relations into the readjustments of social change. The old system is found in each member and in a revolution becomes the structure upon which the new order is established. (77)

Esto va más allá del concepto marxista de lo dominante, residual y emergente, porque para Mead (o Vico) lo residual no desaparece, sino que permanece como la base interaccional sobre la que descansan los fenómenos emergentes. Es por esto que la historia sólo se puede reescribir en los límites que ella misma nos marca. Al igual que no nos libramos de la gravedad newtoniana, aunque podemos reconceptualizarla, no nos libramos del peso de la historia, que es de lo que estamos hechos — aunque seamos sólo presente.

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Kuhn y el calzador metodológico

Interculturalism

Interculturalism

Acaba de salir, publicado por Peter Lang (Berna) este libro: Interculturalism: Between Identity and Diversity,  una colección de peipas entre la fenomenología y la filología, editada por Beatriz (Penas Ibáñez) y Mª Carmen López Sáenz. ¡Enhorabuena! – que le llevan dando desde 2003, y antes incluso.  Y enhorabuena también a mí, que tengo un capitulillo en él. 

 

Contiene: 

Mª Carmen López Sáenz y Beatriz Penas Ibáñez, "Between Identity and Diversity: An Introduction to Intercultural Communication Studies"

Mª Carmen López Sáenz (Universidad Nacional de Educación a Distancia, Madrid), "La parole as a Gesture of the Originating Differentiation"

Susan M. Purviance (University of Toledo, Ohio), "Personal identity and Multiplicity in Shaftesbury, Hume, and Reid"

Javier San Martín (Universidad Nacional de Educación a Distancia, Madrid), "The Life-World: What Is Common and What Is Different"

Karina P. Trilles Calvo (Universidad de Castilla-La Mancha), "Dialoguing with the Other Some Notes from Maurice Merleau-Ponty"

Amin Asadollahi (Universität Stuttgart), "Truth and Identity: The Collapse of Diversity in Contemporary Reality"

Jesus M. Díaz Álvarez (Universidad Nacional de Educación a Distancia, Madrid), "The Foundation of Morality and Normative-Cultural Differences: A Phenomenological Approach"

Kathrin Hönig (Universidades de Zürich y St. Gallen). "Intercultural Diversity and Translation: Remarks on Incommensurability and Tolerance from a Semantic Perspective"

Jef Verschueren (Universidad de Amberes), "Identity as a Denial of Diversity"

Elvira Burgos (Universidad de Zaragoza), "Vulnerable Identity and Agency: Judith Butler"

Ángeles de la Concha (Universidad Nacional de Educación a Distancia, Madrid), "The body as Discursive Locus of Female Identity"

José Ángel García Landa (Universidad de Zaragoza), "Rereading(,) Narrative(,) Identity(,) and Interaction"

Beatriz Penas Ibáñez (Universidad de Zaragoza), "The Signifiers of Self: A Sociopragmatic Account of Linguistic Diversity and the Discursive Construction of Identities."

Igual un día, con el tiempo y una caña, voy traduciendo al español mi capítulo, empezando por el título, "Relectura, Narración, Identidad, Interacción".

 

Relectura y nuevos significados

Elogio de la rutina

(Me ha enviado hoy un pariente mío el comienzo de su Elogio de la rutina. Lo publico, con permiso, porque creo que trata de un tema de perpetua actualidad:)

Siempre he oído hablar mal de la rutina y esto me ha dado mucho que pensar. Creo que en la rutina está uno de los fundamentos de nuestra cultura.
Rutina, ruta y rueda son vocablos al menos fonéticamente parecidos y los tres creo han contribuido grandemente a nuestro progreso. Vayamos con la rutina.
La RUTINA de desplazarse entre dos poblados por los mismos pasos fue el origen de los caminos. Estos originaron las carreteras y las autopistas. La originalidad de desplazarse cada vez por distinto sitio nos llevaría descaminados.
La RUTINA de repetir el mismo sonido ante un mismo objeto, creó el lenguaje.
La RUTINA de colocar las mismas cosas en el mismo sitio se llama ORDEN.
La RUTINA de comprobar que en las mismas circunstancias las cosas se repiten, se llaman LEYES CIENTIFICAS.
La RUTINA de los astros ocupando posiciones aparentemente idénticas nos sirve para medir el tiempo.
La RUTINA de los relojes tiene la misma finalidad .
La RUTINA de los pueblos dan lugar a las costumbres y éstas a la MORAL Y LAS LEYES.
Me canso. Seguid vosotros.
La producción en cadena es un ELOGIO A LA RUTINA.
La ORACIÓN " " " " " " " "
LA RUEDA " " " " " " " "
LA CLONACIÓN " " " " " " " "
LA REPRODUCCIÓN DE LOS SERES VIVOS O NO.
LOS ASTROS , más que redondos, ESFÉRICOS.
LA POESÍA, LA MÚSICA, LA DANZA CON SUS RITMOS.
TODO ES UNA MELODÍA . UNA RUTINA.
EN FÍSICA, LAS FRECUENCIAS, LOS COLORES.
TODOS NUESTROS SENTIDOS CAPTAN FRECUENCIAS (RUTINAS POR SEGUNDO).
EL UNIVERSO ENTERO es un canto a la RUTINA.

¿Existiría EL TIEMPO si no existiese la rutina? Y sin tiempo ¿ existiría el ESPACIO? ¿Hay energía en el Universo que no vaya asociada a una frecuencia? No lo veo claro.
Sin tiempo y sin espacio y sin energia no puedo continuar. Me quedo con LA RUTINA. Me voy a la cama.

Pero las rutinas que normalmente observamos NO SON RUTINAS PERFECTAS. Una RUTINA es más perfecta cuando la situación posterior coincide con la anterior. Pero siempre habrá una diferencia. No coinciden en el TIEMPO. Si coincidiesen no habría manera de medirlo, TODO ESTARÍA PRESENTE. Sin tiempo tampoco existiría LA VELOCIDAD ni el ESPACIO. Pero esto en algunas religiones sería un atributo de DIOS, que todo lo tiene PRESENTE. Los demás estaríamos instalados EN RUTINAS IMPERFECTAS, con pasado y futuro.

No me lo proponía, pero he llegado a Dios por la RUTINA. ¿Acabaremos nuestras vidas gozando de una PERFECTA RUTINA?
Por otra parte LA CREACIÓN Y LA RUTINA parecen estar en contradicción. ¿ No será todo una paradoja?

(Año nuevo... rutina nueva).

Flores académicas que me echan

Cito del prólogo de Teresa Oñate a Hans-Georg Gadamer: El Lógos de la era hermenéutica, volumen nº 20 de la revista Endoxa (UNED, Madrid, 2005), comentando algunos artículos publicados en ese número, y otros en un volumen adicional sobre Gadamer, entre ellos uno mío:

En la misma línea de excelencia académica que los anteriores se sitúan los siguientes trabajos, cuya lectura constituye un verdadero placer intelectual: el escrito de la profesora Carmen Segura sobre la relación de la retórica y la dialéctica con la racionalidad hermenéutica; el de Luis Enrique de Santiago Guervós sobre Nietzsche y Gadamer, centrándose en el estudio de la Segunda Intempestiva; el de Núria Sara Miras Boronat sobre el humanismo que podríamos llamar "pluralista" en Gadamer; el de Santiago Zabala sobre la filosofía de Ernst Tugendhat y su aproximación de la analítica a la hermenéutica; el de Joaquín Estaban Ortega sobre la paideía de Gadamer; el texto de José Ángel García Landa, incluido en el libro Hans-Georg Gadamer: Ontología estética y hermenéutica, sobre la interacción entre hermenéutica lingüística y literaria; o los escritos debidos a los profesores Niklas Bornhauser y Hermann Lang, concernidos por el vínculo entre hermenéutica y psicoanálisis, desde Freud hasta Lacan. Gracias a todos ellos por su sobresaliente contribución al conocimiento preciso del texto, el pensamiento y la obra filosófica de Gadamer.

¡Gracias! También hoy me envía Ramón Plo, uno de los editores del volumen Beyond Borders: Re-defining Generic and Ontological Boundaries (Heidelberg: Winter, 2002), una reseña muy positiva del mismo que publicaron Marta González Acosta y Juan Ignacio Oliva en la Revista de Filología de La Laguna (nº 22, 2004). Allí apareció mi artículo "Catastrophism and Hindsight: Narrative Hermeneutics in Biology and in Historiography". Hay una versión española aquí.

Kuhn y el calzador metodológico

Hubo un tiempo, hace unos veinte años, en que La estructura de las revoluciones científicas de T. S. Kuhn era posiblemente el libro más citado del mundo. No sé si habremos cambiado de paradigma, pero ciertamente ya no se oye hablar tanto de él. Y sin embargo su descripción de la manera en que funcionan las disciplinas científicas sigue siendo tan sugestiva como siempre. Normalmente concebimos la ciencia como una acumulación gradual de conocimientos que van desvelando la verdad de la naturaleza. Para Kuhn, ese gradualismo es una ilusión retrospectiva (de hecho podríamos hablar de una dimensión narrativa de su análisis: el progreso científico como un efecto del hindsight bias). La ciencia desfasada (que era ciencia en su tiempo, y decía "la verdad" sobre el mundo) no ha pasado a ser mito, o mentira: es ciencia de otra época, y debe ser contemplada en una perspectiva histórica. Los elementos de ella que perviven (los que "contribuyeron al progreso del conocimiento" según nuestra perspectiva habitual) no iban encaminados a ser ladrillos en nuestro edificio científico, sino en un sistema muy distinto, el de la época en que fueron formulados esos principios. Luego los hemos adaptado, reutilizado... toda ciencia tiene algo de bricolaje. Un historiador como Kuhn debe retrotraerse a la integridad histórica del pasado, y ver qué papel desempeñaban esos conceptos científicos en un sistema que tenía su propia coherencia y cumplía sus propios fines.

La ciencia del pasado ha incluido creencias y conceptos incompatibles con los que hoy consideramos "verdaderos". Eso nos hace suponer que en el futuro también nuestros conceptos científicos y creencias sobre la naturaleza del universo, las leyes de la física, etc., quedarán desfasados y se volverán una "verdad" histórica, entre comillas. ¿Lo son ya, en cierto modo, visto que esta perspectiva es concebible para nosotros? La verdad es en Kuhn algo que posibilita una comunicación, un entendimiento, una acción o una comunidad organizada en torno a ella. La relación de estas "verdades" (todas las verdades) con "la realidad" es algo que es constantemente reelaborado, y que no tiene mucho sentido plantearse como una cuestión científica, fuera de un planteamiento metateórico como éste. En este sentido, las verdades de Kuhn me recuerdan mucho a las verdades interaccionales tal como son definidas en las teorías pragmáticas de William James en The Meaning of Truth o de George Herbert Mead en "A Pragmatic Theory of Truth", mucho antes de Kuhn.

A lo que me refiero con "el calzador metodológico" que señala Kuhn es a esto, traduzco:

La ciencia normal, la actividad a la que la mayoría de los científicos inevitablemente se dedican casi todo el tiempo, se basa en la presuposición de que la comunidad científica sabe cómo es el mundo. Gran parte del éxito de la empresa deriva de la disposición de la comunidad a defender esa presuposición, si es necesario pagando un alto precio. La ciencia normal, por ejemplo, a menudo suprime innovaciones fundamentales porque por necesidad subvertirían sus planteamientos básicos. (5)

Claro que esta actividad de contención tiene un límite, hasta que se rompe el tinglado:

entonces empiezan las investigaciones extraordinarias que llevan a la profesión, por fin, a un nuevo conjunto de planteamientos, a una nueva base para la práctica de la ciencia. Los episodios extraordinarios en los que sucede ese desplazamiento de planteamientos profesionales son los que en este ensayo llamamos revoluciones científicas. Son las destrucciones de la tradición que complementan la actividad limitada por la tradición de la ciencia normal. (6)

Parece claro que uno debería intentar hacer ciencia extraordinaria, y no ciencia normal--suena mucho más interesante. Sin embargo, no está al alcance de cualquiera hacer cosas extraordinarias. Y menos aún conseguir que cuenten como ciencia. Uno de los atractivos del ensayo de Kuhn es su enfoque global, que atiende tanto a la coherencia de las teorías como a los protocolos de comunicación y promoción entre los científicos, a las idiosincrasias y manías, a las circunstancias locales y caóticas que acaban determinando lo que se acepta y lo que no se acepta como ciencia. La ciencia no depende de una inspiración solitaria: es una actividad colectiva, de grupos de personas que reconocen teorías, métodos y procedimientos aceptables; y sin embargo cada uno de ellos es un individuo único, y quizá no exista ningún punto en el que todos estén de acuerdo: la ciencia no se basa tanto en una lógica inflexible como en lo que Wittgenstein llamaba "parecidos de familia" entre grupos de fenómenos sólo parcialmente coherentes (claro que la coherencia tiene que ser la suficiente si es "ciencia" a lo que nos referimos).

Otra cuestión a la que está atento Kuhn y que no entra normalmente dentro del autoconcepto de las ciencias duras es su relación con la textualidad y los protocolos comunicativos. Los géneros lingüísticos utilizados en la formación y la comunicación de la ciencia forman parte de los protocolos que la definen como tal. Así, los libros de texto enuncian los presupuestos básicos de la disciplina, y éstos quedan limitados al uso de los estudiantes, a la formación... No se replantean esos conceptos en cada artículo de investigación, más bien se dan por hechos, y esta acotación del contexto de discusión es crucial para el funcionamiento de la ciencia. Es en los libros de texto, considerados secundarios, y que incluso pueden dañar la reputación del científico que los escribe, donde se articulan explícitamente los paradigmas que orientan y sirven de base a la investigación científica. Una revolución supone un cambio de paradigma. La voz autorial de un libro de texto no se dirige a los no-científicos, ni a miembros de otras "escuelas" y de la propia por igual. De hecho, la "dureza" de las ciencias viene dada por el hecho de que la comunidad científica no cuestiona esos planteamientos ni intenta convencer a nadie de su validez; los da por hechos (mientras duran, claro). Las humanidades no se encuentran en esta fase de desarrollo. Sí aparecen grupos que se comportan como científicos, escuelas que se encierran en sí mismas (la gramática generativa es un ejemplo obvio, o la funcional a continuación) -- pero de hecho es una especie de mimetismo por el prestigio que viene de semejante retórica y parafernalia de la ciencia, intentando endurecer la disciplina por el procedimiento de construir la casa desde el tejado. Estas escuelas pueden imitar la rigidez de la comunidad científica, pero no han constituido ciencias aparte, ni disciplinas académicas aparte (tanto más duros, quizá, los conflictos con otras escuelas o colegas a la hora de aceptar o presuponer la validez del trabajo realizado). "La historia nos hace pensar", dice Kuhn, "que el camino que lleva a un firme consenso en la investigación es extraordinariamente arduo" (15). Y lo que es sorprendente, y caracteriza a los campos que llamamos científicos, es que las divergencias iniciales entre "escuelas" que caracterizan a las otras disciplinas académicas lleguen a desaparecer en gran medida.

La constitución de estos paradigmas se manifiesta en la práctica a través de la constitución de redes sociales y profesionales que pastorean la verdad y validez de lo que se presenta como ciencia. Por ejemplo, en las épocas de conflicto entre paradigmas, gran parte del cambio puede producirse por el surgimiento de una nueva generación de científicos menos apegados a los viejos conceptos y métodos. Al ir desapareciendo la vieja generación (bueno, algunos sí que puede que se "conviertan"...) la profesión y su verdad se han transformado. "Pero siempre hay algunos hombres que se aferran a uno u otro de los viejos puntos de vista, y simplemente la profesión deja de leerlos e ignora su trabajo a partir de entonces. El nuevo paradigma implica una definición del área nueva y más rígida. Los que no quieren o no pueden adaptar su trabajo a ella deben seguir en solitario o sumarse a algún otro grupo" (19). Yo, leyendo estas cosas, pienso en la crisis profesional que está sufriendo la Filología Inglesa en España (ciencia blanda, ciertamente, y tanto más blanda ahora) al haberse suprimido su titulación propia, y al ser cada vez menor el número de personas que se autoidentificarían como "filólogos", aunque de momento sea esa su caracterización profesional oficial. Es, desde luego, un proceso de disolución que da lugar a muchas batallitas locales, alguna de las cuales hemos sufrido en carne propia (así cuando en mi oposición de cátedras se me echaba en cara no ser un "lingüista", a pesar de ser yo incuestionablemente un filólogo que se presentaba a una plaza de filología, y ser la lingüistica una área de conocimiento diferente). Me parece que ninguno de los miembros del tribunal tenía mucha conciencia de sí mismo como filólogo anglista, y sin embargo a título de eso estaban en ese tribunal.

La ciencia dura trabaja mediante proyectos de investigación fuertemente anclados en un paradigma. Son proyectos que buscan desarrollar el paradigma, formular explícitamente sus consecuencias en un terreno dado, o buscar resolver inconsistencias en él, fortalecerlo explicando fenómenos no explicados por él (siempre manteniéndolo como guía) -- lo que no busca esta investigación, la "ciencia normal", es producir conocimiento radicalmente nuevo. "Even the project whose goal is paradigm articulation does not aim at the unexpected novelty" (35). Todo esto son cuestiones de grado, naturalmente. Nadie, en ningún caso, espera encontrar lo inesperado en sentido amplio. Pero según Kuhn los protocolos de las ciencias son mucho más rígidos en este sentido que los de disciplinas no científicas. De ahí podemos deducir quizá la naturaleza de los proyectos de investigación que hoy sirven para financiar a los grupos de investigación en España. Están cortados con el patrón de las ciencias: toda su retórica, y presupuestos, están importados de las ciencias duras. Las humanidades juegan aquí en desventaja - ya desde el requisito inicial de trabajar en equipos de investigación. Los equipos tienden a favorecer el mantenimiento de paradigmas, mientras que la crisis del paradigma suele surgir del trabajo individual (aunque no siempre el trabajo individual sea más original que el realizado en equipo). La responsabilidad del investigador frente al equipo tiende a producir la búsqueda de terreno común, de resultados aceptables para todos (sobre todo cuando todos van a firmar un artículo que quizá sólo uno haya llevado adelante en la práctica). El investigador en ciencia normal y en ciencia de equipo debe resolver un problema concreto, y obtener resultados. Los estudios o experimentos que no obtienen los resultados esperados son inútiles, no se mencionan, no pasan a los anales. Tomemos el caso de un científico que mide longitudes de onda ópticas en condiciones diversas, ateniéndose a una teoría que justifica su actividad, su método y su instrumento:

No es sólo un explorador, o medidor. Por el contrario, debe mostrar, analizando su aparato en términos del corpus de teoría óptica establecido, que los números que produce su instrumento son los que entran en la teoría como longitudes de onda. Si alguna vaguedad residual de la teoría o algún componente no analizado de su aparato impide que complete esa demostración, sus colegas bien pueden concluir que no ha realizado ninguna medición en absoluto. (39)

De estos presupuestos a la supresión de experimentos sin éxito, o de datos que no casan con la teoría, sólo hay un paso. A partir de un momento dado, entra en juego la honestidad o deshonestidad del científico, pero visto desde cierta distancia es todo un cierto continuo de simplificación de la realidad para acomodarla a una teoría dada. (No niego, ni niega Kuhn, la utilidad de las ciencias ni su "seriedad" -- de hecho tanto más serias se vuelven cuando más se cuestiona su relevancia). Del paradigma aceptado, a las teorías específicas, a los métodos e instrumentos utilizados, hay una escala, pero en cada uno de esos pasos la realidad se va construyendo en interacción con el instrumento que la contempla. Y, quizá uno de los hechos más sorprendentes, ni siquiera quienes trabajen dentro de un paradigma, en un problema dado, tienen por qué creer en alguna de las cuestiones fundamentales que definen al paradigma. E incluso los científicos que están de acuerdo en la identificación del paradigma en el seno del cual trabajan pueden "estar de acuerdo en su identificación de un paradigma, sin estar de acuerdo con, o siquiera intentar producir, una interpretación o racionalización completa del mismo" (44). De hecho, la pertenencia a la comunidad científica y la certificación de la validez del trabajo se realizan a un nivel mucho más local, en el que las cuestiones abstractas básicas que caracterizan al paradigma no aparecen sino como trasfondo de la investigación concreta realizada. Esta investigación, de hecho, puede llevarse a cabo sin referirse explícitamente en ningún caso a las reglas del juego (47). Los paradigmas son objetos intelectuales más sólidos para el historiador de la ciencia (como Kuhn) que para el científico que está en su laboratorio trabajando en un problema concreto, manipulando sus frasquitos o sus espectros estadísticos.

El éxito de un paradigma o teoría no viene dado porque, al cotejarlo con "la naturaleza", veamos que dice la verdad. Siempre es un éxito comparativo, relativo a otro paradigma, parte de la competencia que se produce entre ellos en la comunidad científica en una crisis determinada (145). Un éxito relativo: en contra de lo que nos haría pensar una noción simplificada de "falsación", Kuhn señala que si la falsación consistiese en señalar que una teoría no funciona en algunos casos en que debería funcionar, todas las teorías estarían falsadas: siempre hay casos inexplicables, pero puede resultar más útil en conjunto el seguir ateniéndose a la teoría, porque es (en un contexto dado) mejor que otra. Ahora bien, un paradigma dado, o una teoría dada, no sólo aporta novedades y mejoras: también supone el abandono de problemas que la otra teoría planteaba (y que quedarán sin resolver), o la supresión de explicaciones que habían sido válidas y útiles y ahora dejan de serlo. Muchas cuestiones (y esto sucede tanto en ciencia dura como en filosofía) se resuelven por abandono, y porque pasamos a plantearnos otros problemas distintos, no porque se halle la respuesta en los términos en que se planteaba originalmente la cuestión. Y un nuevo paradigma debería dar lugar al surgimiento de nuevos problemas en los que pueda trabajar, con su labor de hormiguita, la ciencia normal, problemas que no eran problemas antes. Así la ciencia progresa no sólo resolviendo problemas, sino también creando problemas para poder resolverlos.

Esta visión un tanto caótica y relativista del progreso científico propuesta por Kuhn tiene mucho en común con la epistemología "anarquista" o "dadaísta" propuesta por Paul Feyerabend en su libro Contra el método. También Feyerabend observa la manera en que métodos y teorías constriñen el campo de lo observable, posibilitando unas preguntas a la vez que imposibilitando otras. En un ejemplo, también sobre óptica, comenta Feyerabend:

En el caso de Newton, la discrepancia cualitativa entre teoría y hecho es eliminada mediante una hipótesis ad hoc. En otros casos ni siquiera se emplea esta frágil maniobra. Se conserva la teoría y se intenta olvidar sus fallos... (...) "Todo lo cual parece repugnar a nuestros principios. Pero, en lo que a mí respecta" -- continúa Barrow -- "ni ésta ni ninguna otra dificultad ejercerá sobre mí tanta influencia como para hacerme renunciar a lo que sé que está de manifiesto de acuerdo con la razón".
Barrow menciona las dificultades cualitativas, y dice que se aferrará a la teoría sin embargo. No es éste el procedimiento usual. El procedimiento usual es olvidarse de las dificultades, no hablar nunca acerca de ellas, y proceder como si la teoría fuese impecable. Esta actitud es hoy muy común. (44).


También Feyerabend está atento a la falacia retroactiva en la constitución de nuestra imagen de la ciencia. "Mirando retrospectivamente a la historia vemos que el progreso, o lo que hoy se considera como progreso, ha sido conseguido casi siempre por contrainducción" (148).

El conocimiento proporcionado por el especialista es, pues, un conocimiento sesgado, tanto más cuanto más se aplica a ámbitos ajenos a su área de especialización. Recomienda Feyerabend la eliminación de especialistas de los puestos de poder, y "absoluta desconfianza ante el testimonio del especialista y ante la moralidad del especialista" (154).

"Un especialista es" para Feyerabend "un hombre o una mujer que ha decidido conseguir preeminencia en un campo estrecho a expensas de un desarrollo equilibrado. Ha decidido someterse a sí mismo a estándares que le restringen de muchas maneras, incluidos su estilo al escribir y su manera de hablar, y que se siente dispuesto a vivir lo más en concordancia que pueda con estos estándares mientras esté despierto (siendo esto así, es probable que también sus sueños estén gobernados por estos estándares)." (129).

La compartimentalización del conocimiento y la actividad humana producida por la división del trabajo, por la educación especializada y por la ciencia entra en conflicto

"con el cultivo de la individualidad, que [es lo único que] produce o puede producir seres humanos adecuadamente desarrollados" (Mill, On Liberty), "comprime, como el pie de una dama china, cada parte de la naturaleza humana que descuella sobre las otras y tiene la tendencia a hacer a la persona marcadamente distinta en líneas generales" (Mill) del ideal de racionalidad que está de moda entre los metodólogos". (16)

Una receta propuesta por Feyerabend (importada de J. S. Mill) es potenciar la proliferación de la diversidad, ya no sólo en la sociedad y en la ciencia (pluralidad de escuelas, métodos, grupos, tradiciones y culturas) sino interiorizándola: pluralidad intraindividual. (Con el peligro de que puede llevar "en casos extremos a personalidad múltiple" (150)). Pasa Feyerabend a exponer un ideal alternativo de desarrollo humano, y acude para eso, quizá por sobrecompensación, hasta los mares del sur.

"Todo lo que se necesita es menos moralismo, menos seriedad, menos interés por la verdad, un desinflamiento de la "consciencia profesional", una actitud más lúdica, la convencionalización de "una carencia de sentimientos profundos" (Mead, Coming of Age in Samoa, p. 7); cf. también p. 35: "Y junto a esto va la continua exigencia de que no se debe ser demasiado eficiente, demasiado destacado, demasiado precoz. Nunca sobrepasaré a los compañeros más que un poco" (el subrayado es mío), más una buena dosis de pereza y podremos llegar a nuestro pastel: libertad de elección tanto en los asuntos prácticos como en los intelectuales, y comerlo: pero una libertad sin demasiada tensión mental o emocional." (151-152)

Concluye Feyerabend que esta epistemología "anarquista" o "dadaísta" es útil circunstancialmente, no como ley absoluta:

"Puede llegar, desde luego, una época en la que sea necesario dar a la razón una ventaja temporal y en la que sea prudente defender sus reglas con exclusión de cualquier otra cosa. Pero no pienso que la nuestra sea una época de este tipo." (16-17).

Y si los años 60 no eran una época de este tipo, ¿qué decir de los 2000... esos sesenta corregidos y disminuídos? Con la metodología introducida ahora en forma de plantilla informatizada...


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