La primera página web
domingo, 5 de agosto de 2012
La primera página web
Reproducción de la primera página web hecha por Tim Berners-Lee, hace veinte años, en http://www.W3.org:
Reproducción de la primera página web hecha por Tim Berners-Lee, hace veinte años, en http://www.W3.org:
4/5/12
Un comentario que arrasa en las redes sociales: http://www.facebook.com/JoseAngelGarciaLanda#!/JoseAngelGarciaLanda/posts/10150730010010423
18/4/12
O peligros de las twitterconferencias, o quizá debería decir peligros de la interferencia presencial/en red. Desde hace más de veinte años recibo el Brown Alumni Monthly, por gentileza de la Universidad Brown, y este mes tiene en portada a la guruesa de las redes sociales danah boyd (nombre legalmente cambiado a minúsculas, para ser más ella y más webchat). Atenta a la interacción en las redes sociales y a la autorrepresentación en red, boyd, casi digo Boyd, también está atenta a la red presencial, y "se viste de manera estilosa" como si imitase a su perfil de Facebook. Pero, demasiado dependiente de su ordenata portátil como parte de su cuerpo, tuvo un patinazo memorable que narran en el artículo, traduzco por lo sintomático del caso:
Se me ocurren un par de comentarios: primero, que es una crueldad privar al ser humano en red de su móvil, su smartphone, su portátil o su tablet—para (para mayor absurdo) dejarle encima que lea papeles. Una conferencia TIC con curiosos criterios, la que sufrió boyd. A un organizador le tiene que patinar una neurona para no permitir ordenadores al conferenciante pero sí al público, y con pantalla Twitter detrás. Sádicos hay.
También hay masocas, para forzarse a sí mismos a comunicarse en un medio (presencial o no presencial) que no es del propio agrado. En la definición de ser media-savvy debería entrar el saber elegir de qué medios abstenerse, acorde con las capacidades e inclinaciones de cada uno. Yo por ejemplo he dejado de ir a dar conferencias por allí, o de intentarlo siquiera. Y el teléfono lo cojo sólo cuando me apuntan con una pistola. Quizá boyd debería limitarse a las redes sociales, a menos que le motive el subidón del directo (el subidón de vómito, vamos).
Otra cosa: en ese caso, boyd metió la pata espectacularmente al no colocarse al mínimo nivel que le pedía su público: tenía que haber leído también lo que se decía sobre ella en la pantalla Twitter. Hace poco estuve en una conferencia de Gina Tost, con pantalla Twitter, y tampoco parecía la conferenciante muy interesada en lo que se decía en la pantalla—cierto es que no era muy interesante, aunque intuí yo peligros potenciales del formato éste, que por lo que se ve ya los había estrenado boyd.
El tema de las conferencias con Twitter es que superponen lo que Goffman denomina dos canales simultáneos de interacción, y así crean interferencias entre ellos: la interacción oficial con el conferenciante, la charla oral en la que uno habla y los demás escuchan (la presencialidad presencial si se quiere), y la interacción oficiosa entre miembros del público (con o sin el conferenciante)—la presencialidad en red. Claro que al hacer esto se crea un nuevo tipo de canal público, el que aparece en la pantalla de Twitter, algo más "extraoficial" que el que articula el público con su atención al conferenciante (o con sus risas). Y el corolario teórico más interesante, quizá, aparte de las lecciones prácticas que extraiga cada cual, es que también se genera un auténtico canal colusivo adicional en el público, precisamente el que no va a parar a la pantalla de Twitter, pero sigue ambientalmente presente en la sala multimedia—que multimedia siempre somos.
Aquí está la tesis doctoral de danah michele boyd sobre redes sociales, titulada (y viene al pelo) Taken Out of Context:
14/4/12
Según Babylon, soy (bueno, somos, mi bibliografía y yo) el primer resultado de la Universidad de Zaragoza al buscar en la web su propia dirección, "unizar.es":
http://search.babylon.com/?q=unizar.es&babsrc=HP_ss&s=web&rlz=0&as=0
Según Google, no tanto: sale mi página de enlaces en primera página pero no en primera posición. Según Dogpile, aparezco el cuarto buscando ese dominio:
http://www.dogpile.com/search/web?fcoid=417&fcop=topnav&fpid=27&q=unizar.es&ql=
En Ask y en Bing, ni parece que aparezca, buscando esto. Aunque bing me da 16.500 resultados buscando "A bibliography of literary theory, criticism and philology", así con comillas.
http://www.bing.com/search?q=%22a+bibliography+of+literary+theory%2C+criticism%2C+and+philology%22&qs=n&form=QBRE&filt=all&pq=%22a+bibliography+of+literary+theory%2C+criticism%2C+and+philology%22&sc=0-0&sp=-1&sk=
Altavista sigue existiendo, pero yo no existo mucho allí. Ni en Yahoo. De lo cual se colige que la realidad es del color del cristal con que se mira, o que tus resultados de búsqueda dependen del tweak que le hayan aplicado al buscador, más que del material que tengas en la web.
11/4/12
5/4/12
Google ha anunciado en un vídeo su proyecto de realidad aumentada Google Projectglass. Aquí hay una noticia y un vídeo en 20 Minutos. Las gafas que te hacen ver el mundo como Terminator, las llaman por allí. No contento con inventar el ciberespacio avant le fact, William Gibson ya escribió una novela sobre unas gafas de realidad aumentada en 1993, Virtual Light. En sus últimas novelas venía narrando historias de locative art y otros fenómenos que fusionan la geolocalización, la Red, el arte y la experiencia directa. Ahora estas gafas de realidad aumentada de Google (y ya nos hablan de las lentillas que llegarán en otros proyectos) fusionan la pantalla con la visión directa del sujeto, convirtiendo el campo visual en una interfaz con el ordenador. Cada vez más vivimos en una realidad aumentada, pero esto es un paso muy importante. También puede llevar a más atropellos de peatones que el Walkman, y a una sobrecarga de información, y a una difusión de la atención, que apenas sugiere el vídeo de Google. Y, presuponiendo la fusión perfecta que ahí nos venden entre la experiencia real y la multimedia, ¿cómo nos quedamos sin nuestras gafas o lentillas? ¿Alienados de nosotros mismos? ¿En una realidad disminuida?
Enfatiza Rosedale la cualidad social de Second Life, una socialidad en un medio virtual que lleva a una experiencia distinta de la información. Y predice que el futuro de Internet y de las redes sociales se parecerá mucho más a Second Life, hará un uso mucho más radical de entornos sociales virtuales.
Más aún: que llegaremos a preferir nuestras identidades virtuales a nuestro yo "desconectado" (nuestros avatares a nuestros cuerpos por así decirlo)— y que gran parte de las experiencias humanamente significativas tendrán lugar en un entorno virtual. Que estos cambios pueden parecer terroríficos, pero que son inevitables—y que en conjunto sus efectos serán positivos.
Une émission que je pique à Martin Lessard: "Les technologies nous rendent-elles dépendants?"