Blogia
Vanity Fea

Internet

Google & Me

Nos llevamos raro, Google y yo: no sé si esto es frecuente. Hasta ahora he hecho pruebas con distintos nombres, y esto raro que digo sólo pasa conmigo.

Se trata de autoguglearse, algo que hago con cierta frecuencia, a ver qué aparece de mí por la red, no vayan a hablar mal, o bien. Busco, así escrito entre comillas, "José Ángel García Landa".

Bueno, pues los resultados pueden ser muy variables, con mi nombre. Con los demás nombres, como digo, hasta ahora no he apreciado diferencias significativas de un día a otro. Pero la búsqueda con mi nombre da unos días cerca de 20.000 resultados, incluso menos, y otros, sin razón ni diferencia aparente, más de 100.000. Hoy, en concreto, "aproximadamente 106.000." Ya hace unos meses que invité a los amigos a una cena, para celebrar mis 100.000 resultados Google. Un número que, por cierto, es extrañamente superior al de cualquier otro colega que se me ocurra poner, excepto los muy famosos, que no es mi caso. Eso también me extraña, pero sobre todo me extraña la variación disparatada entre unos días y otros.

¿Tendrá Google algo raro conmigo?

¿Tendrá explicación, todo esto?



Esse est percipi

Veinte años de Web

filament

Hace esta semana veinte años que Tim Berners-Lee hizo el primer esbozo de lo que sería la World Wide Web mientras trasteaba con ordenadores en el CERN, cosa que no le pagaban para hacer.  O sea, en 1989... tardaría un poquito en ser eficaz, claro, hasta que hubo páginas por aquí y por allá. También hizo Berners-Lee la primera página web, que era (dicen) el primer blog, porque lo que contenía eran actualizaciones de cosas que se hacían por Internet.

¿Y qué hacías tú en el 89? Bueno, yo lo empecé, supongo, celebrando la nochevieja... pero pronto me volví a Estados Unidos, donde estaba haciendo un máster en Brown University. Allí tampoco conocían la web, pero en cambio ya existía en Brown una intranet de ordenadores conectados entre sí, y donde llevaban trabajando de modo pionero Theodor Nelson, George Landow y otros desarrollando sistemas hipertextuales; Nelson fue el que inventó el término "hipertexto", la h de html; y un centro de computación le dedicaron allí.  Allí en Brown empleaban mayormente Macs, como el que me acababa de comprar yo en España para hacer la tesis, sólo que esos tenían disco duro, algunos por lo menos. Aún me acuerdo de que en los otros había que meter primero el sistema con un "Ram-disk" (el del departamento se llamaba "Ram Dick", qué sucias mentes), y te lo iba pidiendo a veces, a menos que te comprases una unidad de disco externa, que pronto lo hice. Pero no te librabas de ir metiendo según necesidades la docena de disquetes en los que tenías la tesis distribuida... a veces varias veces varios discos, antes de hacer una simple operación cualquiera como cortar y pegar algo.  Uf, venimos de lejos... y eso que el Mac ya era una maravilla comparado con esos pecés de pantalla negra y letras verdes que tenías que escribir todo el texto con etiquetas de formato incluidas, qué cruz.

En Brown entonces ví lo primero que se parecía a una red de ordenadores, y también los primeros hipertextos. Tenían un Hypertext Project en el centro de semiótica, con cosas derrideanas y demás, para que pareciese aún más difícil de lo que era eso del hipertexto. Y George Landow estaba desarrollando la Victorian Web y la Dickens Web, claro que entonces no era un hipertexto distribuido entre muchos ordenadores, sino contenido en uno, o en varios, vamos, pero directamente cableados entre sí. Del wifi no oiría hablar nadie en muchos años, claro.

Supongo que la WWWeb debió llegar a Brown por la vía rápida, pero de eso ya no me enteré. Para entonces ya estaba yo en España otra vez, con mis macs Q3, empezando a hacer, aunque no lo sabía aún, mis propios hipertextos Q3, la bibliografía de teoría y crítica, con vistas a la oposición y demás—ya era electrónica, la bibliografía, en Word como sigue siendo ahora... pero entonces el ordenador me parecía sólo un medio, un medio para llegar a la versión impresa, no un medio de difusión. Es que la colección de disquetes en que llevaba la bibliografía no era presentable... por entonces aún no se grababan los textos en CD, que acababan de aparecer hace poco los CDs para la música, y gracias. O yo, por lo menos, no tenía ordenador que pudiese grabar CDs. Por esos años me empecé a enterar de que "los de Ciencias", como mi hermana Berta, se comunicaban ya por correo electrónico en nuestra propia Universidad—pero ay, no en nuestro departamento, que estábamos sin cablear. Así que con la Dra. Penas, que acababa de aparecer por Zaragoza, nos fuimos al Centro de Cálculo a decir que nosotros también queríamos estudiar en esa rama, digo, en ese pupitre para blancos.  Y sí, tomaron nota; no sé si sería por eso, pero  poco después nos instalaron unas tomas de Ethernet en los despachos, y bingo, ya teníamos email, que si no era la Web, al menos era Internet más texto, y qué más quieres de momento. La revolución iba tan deprisa que ni nos enterábamos.

Bien, pues fue creciendo la bibliografía y hablando del tema con un estudiante muy puesto en cuestión de ordenadores, Sergio Salvador, me dijo allá por el año 95 que se podía colgar en Internet, de modo que se pudiese ver desde cualquier ordenador que se conectase al servidor. Era un servidor del Centro Politécnico Superior, que eran los que se dedicaban a estas cosas... (por algo tienen allí un edificio dedicado a Ada Byron)—Y con el programa Fetch, el del perrito, y cuatro instrucciones que me dio Sergio (¡gracias!) allí que me colgué la bibliografía. Uf, igual sigue allí la versión prehistórica, en alguna carpeta de basura varia de servidores viejos... espero que la hayan tirado.  Era una versión impresentable e inutilizable, supongo (bueno, muchos dicen que sigue siendo inutilizable...) —era, y es, una mera acumulación de archivos de texto. Le faltaba la web para hacerla bien localizable y manejable. Y eso me enseñó Luis Julve a hacerlo, en el 96 creo: la portada de la bibliografía fue mi primera página web. Para entonces ya había servidor de internet en nuestra propia Facultad, y allí planté la siguiente versión de la bibliografía, y mi primera incursión en la Web. Me recomendó Luis Julve el programa Adobe PageMill, y aún lo sigo teniendo, aunque he pasado por otros editores de texto y los que pasaré aún...  porque el html como que no aprenderé nunca a manejarlo, menos para algún retoque puntual que haya que hacer a mano.

Lo primero que escribí sobre hipertextos e internets—fue a finales de los noventa, esta reseña de un libro de Landow, Hyper / Text / Theory.  

Por entonces, alguien tuvo otra idea genial en América y los programas de tratamiento de texto se convirtieron también en programas de creación de páginas web. Y salieron las conversiones automáticas de páginas de texto a páginas web: de repente mi bibliografía se iba convirtiendo en una colección enorme de páginas web indexadas por buscadores... je, hubo un tiempo en que yo era el autor de la millonésima parte de las páginas web del mundo, según las cuentas de entonces!

Pero el servidor de la Facultad no iba bien. Estuve años paralizado pendiente de si ese servidor se ponía en movimiento o no—hasta que me decidí, y me emigré a un servidor del centro de cálculo, con mi bibliografía y publicaciones varias que me empecé a colgar (aún no se llevaba por aquí eso de los repositorios digitales, y yo que no conocía ArXiv y demás, improvisaba por mi cuenta, imitando a Landow y a otros que habían hecho lo mismo antes). Poco después arranqué  con un blog casero que me abrí por el mismo método Q3, en 2004.  Le debí dar pena a mi amigo José Mari Ciordia, que (aparte de repulirme el diseño de la bibliografía) me informó de que ya existían servicios de blogs automatizados, que hacían más fácil publicar en red y añadían herramientas y utilidades con las que yo ni soñaba....  Así que a principios del año siguiente estrené el blog de Blogia, que hasta hoy dura, aunque en estos últimos años me he abierto toda una serie de videoblogs, fotoblogs, microblogs, redes sociales, repositorios, etc...

Y ocasionalmente he escrito cosas sobre la Web e Internet, y sus desarrollos. Por ejemplo esta: Linkterature, o esta otra: An Apocalypse of Total Communication.

Nos acercamos a ese apocalipsis. Ahora me llega Internet literalmente, por el cable de la luz, como al Filamento este de la ilustración—por allí salen corriendo estas letras, cosa que no hace tanto hubiera parecido cosa de chiste. El último desarrollo se ha dado esta semana pasada, que a todo el mundo en mi familia le ha dado (por fin) por abrirse una página web, o un blog, o más bien un feisbuc—quizá para celebrar los veinte años de la Web. Aquí hay un artículo de Kevin Kelly que me leía hoy sobre las tecnologías que la gente se resiste a adoptar, por muy ventajosas que sean. Lo de la web ha sido muy rápido, y a la vez está siendo muy lento.

La Academia y los blogs

A self-begetting question

A photo on Flickr

(sent today to the Narrative-L e-mail distribution list)

Hi—can anyone think of work done on interaction patterns, such as posting spates, flame wars etc., in e-mail lists like this one?
Anyway, this would seem to be a subject ready for some research on it. I can't tweak Google search words to get the result I get, and the Wikipedia entry on e-mail lists is surprisingly poor for a "tech" subject.
http://en.wikipedia.org/wiki/Electronic_mailing_list
I found this, though, in Wired:
http://www.wired.com/news/technology/0,70179-0.html

Cheers,
Jose Angel Garcia Landa
http://unizar.academia.edu/Jos%C3%A9AngelGarc%C3%ADaLanda

Entre las respuestas, me sugieren que me suscriba a otra lista de distribución, PsyArt, sobre arte y psicoanálisis, que lleva Norman Holland, mi crítico psicoanalítico favorito—a quien recuerdo que hace años felicité por su iniciativa al poner sus libros en libre acceso en la red.

John Battelle, The Search



Tiny URL

A photo on Flickr

 

TinyURL was created!

The following URL:

    http://www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/garciala/bibliography.html

has a length of 79 characters and resulted in the following TinyURL which has a length of 30 characters:

    http://tinyurl.com/garcialanda
   

The following URL:

    http://www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/garciala/blog.html

has a length of 71 characters and resulted in the following TinyURL which has a length of 30 characters:

    http://tinyurl.com/blogdenotas

Hipertextualización total automatizada


VozMe


Esta cosa...

Estoy vigilado



Control obligatorio por ordenador

Control obligatorio por ordenador

Una tendencia interesante para seguirle la pista, ahora que se nos abren tantos servicios de papeleo en red como Sideral, y Medonte, y Zaguán en nuestra universidad... aparte de las redes sociales académicas tipo Academia.edu, sistemas de docencia en red como WebCT y Moodle, además de diversos repositorios y bases de datos que cada vez nos cogen más tiempo, por no hablar de foros, listas y emails. En América como siempre la cosa va por delante. Se queja en una de esas listas Sheila Teahan, profesora de Michigan State University—que se dan los primeros pasitos para hacernos todo esto obligatorio, y posibilitar un seguimiento en red del trabajo del académico:

Dear colleagues:

I’m writing to inquire whether any of your institutions require you to join something called the Community of Scientists, which is apparently a medical and scientific database. At Michigan State, every faculty member across the university is expected to create a profile in this thing and to update it regularly. We are not permitted to apply for university grants without having done so. At least twice a month, I receive an e-mail rebuking me for my failure to update my profile.

I have come to regard this matter not only as a waste of faculty time, but as an infringement of academic freedom. Further, I don’t see any scientists on campus being required to join the MLA or thr AHA. So, my question is:  does anyone on this list belong to an institution that requires faculty to join the COS? (I’m guessing that the answer is probably not.)
(...)

Increasingly, "research" here (one rarely hears the word scholarship) is associated with extramural funding.

Part of what concerns me about this COS business is its resonance with a larger phenomenon here and elsewhere of standardization and pseudo-corporatization. This was a major topic at a CIC conference I attended last fall in Ann Arbor. Two friends here at MSU (one in history and the other in agricultural ecomonics) were told by unit-level administrators that they were required to use ANGEL (a course-management system), power-point presentations, "clickers," and some other mode of classroom technology the acronym for which I have repressed. I’m working on a policy statement on behalf of our chapter on the subject of classroom technology and academic freedom. And I am forcing the COS issue: the University Committee on Faculty Affairs is taking the matter up this week, and I’ve copied my policy statement on COS to the VP for research, who is a very reasonable person. I’ll let you know what happens. I’m guessing that they will back down. I think that the COS policy was an arbitrary bureaucratic initiative that predates the tenures of our current president, provost, and bevy of VPs. At one level, the COS is simply a pain, but given the trends it exemplifies, there is a lot at stake.


La mayoría de la gente de la lista no ha experimentado esta cuestión en sus universidades, o le quitan importancia a las solicitudes de actualización, como un "protocolo por defecto del sistema", nunca mejor dicho lo de por defecto. Yo le envío a la lista este comentario:

Around here (Spain) universities are developing more and more complex online sites that teachers must update with their activities, publications, etc. They are largely optional, but you are expected to do your homework there if you want to receive e.g. a supplementary rise in your salary, on productivity grounds. Then of course all the paperwork for grants etc. is done online, so it’s only a matter of time before one web meets the other I guess. But up to now these "requirements" have been here an administrative matter, internal to the university. No such thing as an /obligatory/ social networking site for academics, God forbid, but...  we’ll all "want" to, sooner or later, is what I think.
The other day I posted about Academia.edu, which is a kind of Facebook for academics. And it may be useful for many purposes. But the compulsory side you mention  is quite unwelcome.


Y aún me acuerdo de algún colega que lo han suspendido en la oposición alegando entre otras cosas que no usó PowerPoint, "tecnología de uso obligado en clase", en su presentación... Puestos a suspender, se echa mano de lo que convenga, claro, pero es curioso que pudiese sonar esto como un argumento de peso.

La Academia y los blogs


Mi perfil de Google

Mi perfil de Google
Ya que Google lo tiene todo, pues que tenga también mi perfil. No paro de crear páginas web, luego no encontraré el centro. A través de allí llego a mi cuenta Google, supongo que sólo visible para cada usuario, donde pone todos los servicios de Google que utilizo y que podría utilizar...  que cada vez son más, claro. A no confundir tampoco con la página de búsqueda personalizada de iGoogle, ni con tu Google Base, ni la página personal del Gmail. Ni tu blog de Blogger... uf.

Back to Base

Google Docs

A photo on Flickr

 

Estudiando el tema de los repositorios académicos online, y de la autopublicación, y leyéndome este informe sobre web social de Dídac Margaix llego a probar otro sistema más de publicación en red: Google Docs, que te permite colgar presentaciones en la red, o colgar un archivo de texto como página web en un momento. Hago allí mis primeras probatinas, colgando estos tres archivos ombliguísticos:

Writings, 1: A Bibliography of the Articles and Books of José Ángel García Landa
    
José Ángel García Landa, Writings, 2: Blogs, Blog notes, and personal website, 2004-2008
    
On José Ángel García Landa: Reviews, criticism, bibliography, etc.
    
No me cabía la cosa en un archivo: tiene un límite de 500 y pico kas para cada uno.

Otra limitación de Google Docs es que tu página no tiene URL propia: así como en YouTube tienes tu página de visionado al registrarte, pero si quieres te abres tu canal propio, en Google Docs no veo que el conjunto de tus documentos se pueda ver como tal en un sitio web. Esto lo aleja de la idea del blog; tampoco conserva el orden de creación de los documentos, sino el de última edición. Vamos, que no quieren hacer nada que suponga repetirse con Blogger. Sí hay conexión directa de estas publicaciones a Blogger y a algunas otras plataformas de blog, o al que te configures tú mismo.

Me fijaba ahora que Facebook, a pesar de todo su éxito, o quizá por eso, evita cuidadosamente que puedas colocar enlaces permanentemente visibles a tu blog o a otros sitios. Quieren estar encerradicos en su red social. Pero en último término no hay sino una red social imprescindible en Internet: Internet.

Extremadamente práctico este Google Docs para algunas cosas, y excelente como sitio auxiliar; ahora bien, como base de operaciones propia, sigue sin haber nada como una página web que te enlace a toda tu colección de recursos y sitios sociales, porque cada uno de ellos sirve para lo que sirve. Claro que esa página de enlaces te la puedes hacer en un momento con Google Docs.

Zaguán