Blogia
Vanity Fea

Internet

Extrañas conexiones

Extrañas conexiones Extrañas conexiones las que introduce Internet entre la gente. Y extrañas reconexiones. Si se hiciese una lista de las personas cuyos nombres gugleamos... Google la tiene, claro, o podría tenerla. "The Database of Intentions", la llamaba John Battelle a la colección de búsquedas y de pistas dejadas en la red. Igual la podría haber llamado "The Database of Desires" --pues se busca lo que se desea, ¿no? Esos enlaces mentales a los que vuelve la cabeza una y otra vez, ahora a tiro de una tecla: "Send". ¿Le damos a la tecla, o no le damos? Muchos le han dado, y las consecuencias son imprevisibles. La contingencia de las relaciones personales aumenta exponencialmente.

John Battelle, The Search


Retroalimentación histerizada

Ha aparecido recientemente unas novedades de diseño en la página de YouTube—un sitio que, como se sabe, ha ido abriendo camino a nuevas tendencias en la Red.

A photo on Flickr


Lo recomendable (lo que yo hago siempre) es ignorar todo lo que sale en primera página, ir al cuadro de búsqueda, y poner "Sarah Brightman", o "Notre Dame de Paris", o lo que sea que quiero ver. Porque el contenido de la primera página se constituye por agregación siguiendo el criterio de "lo más demandado"—y así se da lugar a fenómenos virales y de estupidez colectiva que parecen reflejar bien lo que es el interés medio y el intelecto medio del televidente.

Los vídeos de portada, al margen de uno de tamaño mayor y status incierto, son los "destacados" (featured) por ser los más vistos recientemente o los que más suben; también se puede elegir ver los más vistos sin más, los más discutidos, y los "top favoritos" que supongo mezclarán estos criterios según los ajustes que introduzca el programador.

Bien, pues ahora han aparecido también los videos promocionados, supongo que mediante pago, y que si no me equivoco pasarán a ser una de las mayores fuentes de ingresos de YouTube.

Y el caso más interesante (bueno, interesante es comparar las diferencias mutuas entre todo esto... y lo que ves efectivamente. Pero a lo que voy): también ha aparecido la categoría de vídeos que se están viendo ahora mismo, que eleva al cuadrado por así decirlo el principio de retroalimentación inherente a la web 2.0. Antes la página de YouTube se estaba quietecita—por cierto, no sé por qué no ponen en marcha automáticamente el vídeo que quieren que veas—supongo porque de momento ahora aún van de que no quieren que veas nada en concreto.

El caso es que las imágenes de los vídeos propuestos siguen quietas, pero ahora, cada seis segundos, te aparecen cinco nuevos iconos de vídeos que se están viendo ahora mismo. En primera línea de página—durante un rato. Con lo cual, ese menú de vídeos tiende a retomar vídeos de sí mismo, en retroalimentación permanente: lo más visto ahora mismo es lo más visto ahora mismo (o sea hace un momento). También aparecen un montón de veces los iconos de los featured videos y por supuesto los de los promoted videos... con lo cual es una auténtica promoción lo que se puede lograr, márketing demostrado en directo. Y retroalimentación histerizada en un capítulo más de la web 2.0 que por lo inmediato de este proceso de feedback no sé si habría que llamar ya 3.0.

Muy interesante—y muy cristiano, esto de tened y se os dará— aunque yo seguiré usando, por supuesto, el buscador, para buscar lo que quiero ver y no lo que ve todo el mundo—iré guiado por procesos de retroalimentación también, claro, pero más reposados y menos globalizados.

2vE"




Hiperintermedialización de la e-Xistencia

Lord of the Dominion

Por primera vez estreno dominio propio. No se trata de www.garcialanda.com (aunque se me parezca, sobre todo en el sombrero) sino de www.garcialanda.net (aunque no se me parezca ni en el sombrero). Y tengo varios ímeils nuevos, como el que acabo de colocar arriba.

Aún quedan muchos dominios "garcialanda" vacíos, pero no faltan posibles candidatos a llenarlos, como los arquitectos Landa García Landa, el cineasta Vicente García Landa, o muchos habitantes de Biescas. Casi decepciona que no me lo hubiese copado ya todo un comprador de dominios. Será que nuestras acciones aún tienen que cotizar al alza.

Claro que también a veces hacen una página sobre tí sin comerlo ni beberlo, como en este sitio bibliográfico. Yo mismo lo hago continuamente (sobre otra gente, digo). ¿Será mía esa página? ¿O soy ya un bien de uso público?

Facebook 







P2Peer Reviews

Hay en IfBook una interesante reflexión sobre la acreditación académica de las publicaciones. Los responsables del desarrollo una web de publicación académica, MediaCommons, en la línea de la Web 2.0, están estudiando nuevas maneras de combinar la autopublicación libre con una versión evolucionada de los informes de expertos.  El sistema de informes confidenciales por parte de los expertos entrará en crisis antes o después, al estar unido a un sistema de publicación basado en recursos escasos, y sin capacidad de medir la aceptación ya conseguida por un artículo en una comunidad dada. No creo que el sistema descrito sea una solución muy convincente, pero al menos avanza en esa dirección. Aquí está expuesto en una serie de diapositivas.

La idea básica es que el peipa es publicado de entrada, sólo que se somete a debate y revisión en la web (por personas acreditadas y no entes anónimos), y si el resultado del debate es informado favorablemente por un consejo de redacción, se publica una versión revisada y acreditada con una pegatina. Que, supongo, sube el valor de acreditación de la publicación. Me temo que no parece tan confidencial ni impersonal como el peer reviewing, pero a cambio es mucho más interactivo, y será inevitable que se desarrolle un sistema de valoración actualizado—sin que por eso creo que vayan a desaparecer de momento los tradicionales. Veremos qué peso relativo se concede a unas y otras publicaciones.
 
En lo que a mí respecta, no sé si volveré jamás a intentar conseguir karma académico por mis escritos. Me compensa mucho menos el tiempo perdido en ello, la lentitud del proceso, y las disensiones estériles en torno a cuestiones insignificantes y esterilizantes, como el número de palabras que empleas, o si sería oportuno mencionar a Periquito, que está asociado en la mente del lector con el tema que tú discutes. Sin contar con las distorsiones del sistema, que son muchas—en especial en los volúmenes monotemáticos o especiales de las revistas académicas, que ahora son ya casi la regla (lo excepcional es una revista sin monográficos).

Otro elemento a tener en cuenta en esta reorganización del karma académico será (aparte del prestigio del medio en que publiques) el impacto de un artículo medido no sólo en citas académicas, sino en visitas o en enlaces. Que son una nueva moneda en la economía en red. O también en votos arbitrados a través de metablogs tipo Digg, como este que acaba de crear Emilio Gil aquí mismo en Zaragoza: Literaturame.net: un portal de didáctica, literatura y filología que sirve para que los usuarios promocionen los artículos que han encontrado más interesantes. Y donde encuentro, por ejemplo, esta noticia sobre las nuevas revistas en red que minan la autoridad de las editoriales establecidas: "Rompen con las élites editoriales" . Hay tanto que leer... que los editores nos van a tener que pagar para leer, en lugar de cobrarnos como solían.

Por supuesto, hecha la ley, hecha la trampa, tanto en el sistema clásico de acreditación como en el nuevo. Pero hay que ver cuál nos aporta más para dirigirnos al público que buscamos y cumplir mejor las funciones comunicativas de la escritura. Para mí, por ahora, me ayuda mucho más a pensar y a barajar ideas un blog que un artículo escrito para pasar vistos buenos según procedimientos académicos. Así que ¡vivan los blogs y la publicación libre! La academia ya sabrá cuidar de sí misma y desarrollar estrategias para distribuciones mutuas de karma. Pero parece inevitable que este nuevo medio va a ventilar un poco los asfixiantes procedimientos y los corrillos disciplinarios de la academia. Al menos en disciplinas como la mía, la "Filología" o los "Estudios ingleses", estudios éstos que no son nada si no son una conjunción de diálogos diversos e influencias impredecibles, y que se mueren en cuanto se les aplica un Método oficial sancionado por una comunidad cerrada.

Economía del enlace




La base material de la vida virtual

Genial la idea de duplicar el universo en Second Life (como si con uno no fuese bastante), pero no se hace sin un coste. En esta nota de Rough Type se calcula que un avatar medio viene a consumir tanta electricidad como un brasileño medio. O sea que también producen dióxido de carbono, y respiran pues la misma atmósfera que nosotros. Hay otros mundos, pero están en este. Y los blogs tampoco están flotando sobre la nada, claro. Occidentales (y orientales) decadentes que somos... siempre olvidando la base material del signo, siempre soñando con la existencia mental angélica y las almas sin cuerpo. Pero hasta los cuerpos angélicos y las ilusiones están hechos de materia tenue—de aire espeso, que decía Shakespeare, o más bien de dióxido de carbono.

Si yo me metiese en Second Life



Welcome to the Machine

Welcome to the Machine

Hoy he tenido un día muy webero, y con experiencias contrastadas. Primero en clase, dedicada a un comentario de "The Machine Stops", relato profético de E. M. Forster. Es una interesantísima anticipación distópica de 1909, que predice la hiperglobalización del mundo postindustrial (convertido en una máquina controladora casi a modo de Matrix), las videoconferencias y redes sociales, la virtualización de la existencia... y la crisis de todo el sistema por inhabitable e insostenible.

También he expuesto mi teoría de la Máquina-Armario, según la cual la máquina asfixiante y maternal del cuento de Forster está relacionada con la homosexualidad del autor y su sentido de ahogamiento en el ambiente femenino y victoriano del que provenía. No en vano el personaje más cruelmente tratado del cuento es una figura materna—una Reina Abeja o madre sofocante, que si bien no se trata con su hijo, le tiene los instintos vitales reprimidos por medio de la Maquinaria interpuesta. La Máquina como regulación del orden público: sistema mediador de protocolos sociales, garante de la visibilidad total del sujeto, y del control social mutuo—algo insoportable para los disidentes de diversos pelajes. 

Y luego me he ido a una conferencia de David Ugarte sobre "Cosas que hablan, redes que hacen: Internet en 5 años", que versaba, cito sobre "Cómo el desarrollo de la web 2.1, el fabbing y los 'arfidos' nos llevan hacia una web mixta de redes, personas y cosas que comparten, crean, transforman y fabrican personalizadamente. Cómo sera un mundo 3.0, como seran las empresas 3.0 y cuales seran los grandes conflictos (patentabilidad, privacidad) del momento".

Los arfidos (que son al código de barras lo que el hipertexto es al texto) nos controlarán quizá de modos insospechados, un poco como la máquina de Forster—que debió inspirar a los diseñadores de Echelon. Serán un elemento más en la traza digital que vamos dejando a modo de ingenuas Sandras Bullocks. Habrá un exceso de información, el sueño de los estadistas y estadísticos, que podrán infiltrarse en ella e interpretarla con buceadores de datos como los que describe Gibson. En cuanto al fabbing, prevé Ugarte la proliferación del "hágalo usted mismo" y reciclaje no ya sólo en blogs o vídeos caseros, sino en la fabricación o "impresión-3D" automatizada de componentes, piezas y objetos que serán libremente modificables por los usuarios.... si logramos acabar con las patentes y derechos de propiedad. Nos podremos diseñar e imprimir, por ejemplo (si no en nuestra impresora, quizá sí en la tienda de la esquina) un producto tuneado o customizado como el Fab-1. Si tienen una impresora/esculpidora de siete metros.

Pero creo que esto pinta la imagen de un mundo demasiado creativo, un mundo de hackers alternativos. Que no es el real. En el mundo real (y en el virtual) que yo veo, la gente es menos creativa, somos más bien borreguicos siguiendo las instrucciones centralizadas de la tele, o "creando" ellos mismos de modo limitado contenidos y productos también prediseñados por la máquina. Como para ponernos a reinventar la tecnología cada cual por su cuenta. Antes nos reinventará la tecnología a nosotros: el futuro estará más cerca del mundo de la Máquina de Forster que de la utopía ecológico-reciclable-tecnológica de Ugarte... me temo. Y es que, aparte de otras cosas, la tecnología va más deprisa de lo que la podemos seguir, y quien va a estar siempre en posesión de ella son los Estados y otras instituciones inmortales. Los individuos somos como hierba, tenemos una vida demasiado corta, ya nos vale con llegar a aprender cómo hacer un blog y poco más, y si encima nos tenemos que leer a Forster... O traducirlo, que igual es lo que tendría que hacer yo ahora. Aviso para los tiempos que corren. Aunque a fin de cuentas cada cual vive en su mundo, en el que le llega y en el que se hace. Some are born to sweet delight, some are born to realms of night—ya sea dentro o fuera de la Máquina.

Lovecraft y la Ansiedad de la Red



Facebook

Me acabo de apuntar a Facebook no porque tenga la menor intención de usarlo (creo) sino por ver qué era. Parece ser la sensación entre los estudiantes de otros sitios: aquí en España me parece que aún está por aterrizar si llega a aterrizar jamás.  La idea al parecer es que agregas allí toda tu existencia electrónica y te haces un seguimiento minuto a minuto. A mí, desde luego, me va a sobrar, porque no pertenezco a un club de amigos enamorados que se van siguiendo todo el día uno a otro—que por lo que veo parece el uso más propio del aparato este. O más bien parece servir para dedicarle más tiempo al control informatizado de la vida social que a la vida social—y para eso ya tengo suficiente tecnología.

Parece que (al contrario que en tantos blogs) la convención básica aquí es que apareces con tu propio nombre. Supongo que la gente hace lo le dicen que haga, básicamente, y aquí se lleva lo de aparecer cada uno con su supuestamente auténtica faz.

Incidentally, tiene este Facebook un absorbedor de blogs, así que ahí irá apareciendo, supongo, la tercera o cuarta o quinta o sexta versión de este blog. (Si contamos el de la universidad, el de Blogger, el de Blogia, el de Generación XXI, el de Planeta Aragón....). Se nos multiplican las entidades, como a Ocam las ces y las haches. Y las kas.

Flock y la integración total en red

La página 148

La página 148

Qué cruz, llevo diecisiete años haciendo una bibliografía gigantesca (ésta), y de muchos libros no hay fin, dijo el sabio, todo vanidad. La última vez que la intenté imprimir, me salían cuarenta tomos tamaño tesis. No sólo es que no lleve camino de acabar, porque la gente sigue escribiendo libros a más velocidad de la que yo los apunto. Encima, resulta que desde que inicié la bibliografía se han multiplicado las tecnologías de edición, sobre todo la Web, pero es que además, la web ha hecho aumentar exponencialmente la capacidad de todo quisque para colaborar en la edición de montones de libros. La gente que antes intentaba malamente clavar un peipa en una revista académica, ahora se junta y —zaca!—Libro que te casco. A ficharlo, corre, que sale el siguiente.

Estamos interconectados. Para mí, problema, porque cada vez estoy más lejos de ponerme al día. Otro efecto que ha tenido la web en mi bibliografía es su reducción al absurdo. Que ya era absurda desde el principio, supongo (sobre todo en tanto que empeño vital)—pero es que ahora de repente ha salido, plaf, la Wikipedia, que como la hacen entre varios millones y está mejor planteada desde el principio, pues no hay quien compita con ella como herramienta bibliográfica. O con Amazon. Sin contar con otros varios miles de bibliografías más o menos ambiciosas que han ido apareciendo en la güeb a la vez que la mía. De hecho la misma Web es el libro universal que remite a sí mismo, ya es a la vez el fichero y el libro; Google y Amazon y los buscadores han dejado obsoletos los proyectos acumulativos del estilo de mi bibliografía. Única ventaja, que desde que tuve acceso a Internet, pude hacerla accesible allí, y en la red lleva doce años la bibliografía, en ediciones sucesivas cada vez más enormes y más obsoletas.

Aparte de reducir este trabajo al absurdo, la web me ha descuajeringado el sistema de trabajo. Yo hacía listas caóticas de libros, artículos, etc. (¡ahora también tengo que incluir las páginas web!) en un ordenador, y las iba ordenando en otro. Ahora todas mis listas atrasadas están acumulando polvo imaginario, decenas de miles de títulos... porque se me ocurrió abrir una lista aparte para las cosas más urgentes, en vista de que no daba abasto a poner todo. Y (era de esperar) se me ha inflado hasta límites desproporcionados la lista de urgencias; los otros pacientes ya harán cola para siempre. El año pasado, visto que la lista de urgencias ocupaba doscientas cincuenta páginas, le pegué un tajo, pasé las urgencias menos urgentes a la sala de los pasos perdidos, y la dejé en cien páginas. Pero claro, en vez de encoger, siguió creciendo. Porque por un lado le quito y por otro le pongo, aquí mismo en el ordenador cuando me pongo a trabajar me aparecen cien referencias interesantes, blogs, libros anunciados, artículos electrónicos... pues hale, a la lista, uf, y llevo ya meses intentando que no se pase la lista de la página 150, pero estoy atascado día tras día en la 148, es un pulso inhumano. Siento como su estuviese tapando con el dedo el boquete de una presa y que se me va a derrumbar todo el día que quite el dedo...

Acabará mi empresa archivadora archivada un día de estos, sin duda, como el Mundaneum de Paul Otlet (también conocido como el Internet de tarjetas bibliográficas), otro proyecto imposible, otro sueño de "el libro universal" (vía Tecnología Obsoleta )... Bueno, de ahí salió la Clasificación Decimal Universal; de aquí ni eso, por supuesto. Y para llegar a doce millones de referencias también me falta aún un poquito. Tant d'heures perdues au mirage des mots. Le voy a sugerir al de Tecnología Obsoleta que escriba un artículo sobre mí. Entretanto, le echo otra referencia más para clasificar al montón.

 

____

 

 

PS: El difunto Paul Otlet es el número 2 de los bibliógrafos en Google Scholar—yo soy el número 4, y, cosa que me aún me alegra más, I'm still standing.

 

 

getCited