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Literatura y crítica

Arresting Deconstruction

sábado 29 de mayo de 2010

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Arresting Deconstruction


Sigue en curso la Gran Subida de mis artículos, que la empecé cuando abrí mi sitio web hace seis años, y todavía no ha culminado, a pesar de mis intentos por alcanzarme a mí mismo. Hoy un artículo "inédito en la web" sobre crítica cultural y postcolonial.

Como figura destacada de la segunda ola de la crítica desconstructivista en Norteamérica, Gayatri Spivak ha desarrollado un enfoque crítico en el que la hermenéutica post-estructuralista se dirige hacia la crítica política comprometida con la problemática del post-colonialismo y el feminismo de base marxista. En este artículo se señalan las características metodológicamente progresivas de la crítica de Spivak en su libro In Other Worlds, y también la resolución insatisfactoria de algunos de los principales problemas allí tratados. A pesar de su interés innegable, la teoría de Spivak es a menudo inconsistente en sus intentos de conciliar los intereses y metodologías de la crítica retórica y la crítica político cultural.

Este artículo, "Arresting Deconstruction: On Gayatri Chakravorty Spivak's Cultural Criticism", lo escribí en el curso 1988-1989, al poco de sacar Spivak su primer libro— pero tardó ocho años en llegar a la imprenta en una revista académica. Tanto, que entre tanto pensé que no lo publicaban y lo envié a otra, donde también lo publicaron... a los diez años de haberlo escrito. Esto es lento, y por eso y por otras razones me he pasado a la autopublicación electrónica. Aunque, como digo, también aquí me cuesta mantenerme al día conmigo. Escribo demasiado, para lo que se me lee o se me aprecia. Quizá debería dejar la crítica y dedicarme a otra cosa, a hacer dinero por ejemplo.


Escritos, ensayos, publicaciones

El relato, para entender el mundo

jueves 27 de mayo de 2010

El relato, para entender el mundo


Un podcast de la Cadena Ser, una interesante conversación sobre el tema de si "¿Es posible entender el mundo sin un relato?" Emitido en "La Ventana" presentado por Gemma Nierga (tercera hora, 21-5-2010), con Juan José Millás, Manuel Cruz y Manuel Delgado. Sección "Pensar por pensar".

Hoy por cierto envío dos artículos sobre teoría narrativa a sendas publicaciones, a ver si a alguien le interesan mis reflexiones al respecto o si me las tengo que guardar yo.

Sobre la ’tiranía’ de la narración


Sobre Una Obra de Arte

Algunas cosas dichas hoy en clase, a cuenta del relato de James Blish "A Work of Art". El cuento versa sobre la creación de una mente artificial—en este caso una recreación, pues la mente que es elaborada por los "escultores de mentes" es la del compositor Richard Strauss.

A Richard Strauss (1864-1949), autor de muchas óperas—y en este relato escribe una más— lo recordaréis quizá como el compositor del poema sinfónico Also Sprach Zarathustra "Así habló Zaratustra", inspirado en la obra de Friedrich Nietzsche del mismo título. Era uno de los temas musicales de la pelicula de Kubrick 2001: A Space Odyssey.

En el relato de Blish, escrito en los años 50, poco después de la muerte de Strauss, éste es recreado mediante un experimento de inteligencia artificial que tiene lugar en el siglo XXII— un escultor mental, el Dr. Kris, recrea su mente, con todos sus recuerdos, rasgos de personalidad, asociaciones mentales, gustos, etc.—en el cerebro de un ciudadano normal (y nada musical) de ese siglo, Jerom Bosch. El relato comienza con el despertar a la experiencia, o renacer, de Strauss—y termina con su muerte, tras el final del experimento, cuando el Dr. Kris pronuncia las palabras del código que harán disolverse la programación mental de Bosch, "matando" a la personalidad virtual del nuevo o recreado Blish. El relato, narrado en tercera persona, sigue estrictamente el punto de vista de Strauss, con lo cual la ilusión de "inmersión mental" en su personalidad es muy vívida.

El relato se titula "A Work of Art", y el título es uno de esos títulos ambivalentes, que a la vez se refieren (de manera problemática o paradójica) a la vez a un elemento del mundo narrado, en este caso la extraña "obra de arte" del siglo XXII que es la escultura mental, y también a sí mismos, autodescriptivamente. Pues el relato de Blish es también una obra de arte. Es más, es una "escultura mental" de la personalidad de Strauss, recreado a manos de su autor Blish como lo será por el doctor Kris en el siglo XXII. Si un texto puede definirse como es una secuencia mental ordenada, hasta cierto punto el experimento de escultura mental ya ha tenido lugar, y el argumento de ciencia-ficción es autorreferencial, metaficcional. Es una literalización o externalización de la relación que une a todo creador con sus personajes, y a todo lector con esa especie de "implante mental" que es la lectura—sobre todo la lectura detallada de experiencias y mentes ajenas, como la que desarrolla la ficción modernista del siglo XX. Blish ve sin duda en ella un experimento de escultura mental, y le rinde su particular homenaje, combinando el monólogo narrado característico de las novelas psicológicas modernistas, con sus propios experimentos de ficción especulativa.

Porque este relato es una variante más de una larga serie de experimentos mentales de James Blish, en otras novelas en las que describe mundos dentro de mundos, razas humanas artificiales, poblaciones enteras de seres humanos que han sido creados en laboratorios y que a veces descubren a los "dioses" autores de su mundo—los científicos que los han diseñado como un experimento. En este relato es sólo una la mente creada, Richard Strauss—pero la técnica narrativa usada en la narración del experimento enfatiza la naturaleza de recreación mental que tiene toda ficción compleaj— como queda claro por el manejo del punto de vista. Y especialmente por el uso que se hace del principio y fin del relato como límites del marco ficcional en el que se desarrolla el experimento—la conciencia del personaje artificial, y toda su existencia de hecho, coincide aquí con la implicación en el mundo narrado del lector implícito, pasando del marco en el que "somos quienes somos" al marco ficcional que nos supone una inmersión en una secuencia de percepciones, palabras y pensamientos ajenos. El crítico Georges Poulet, en su ensayo sobre la fenomenología de la lectura (puede encontrarse en la Norton Anthology of Literary Theory, ed. Vincent B. Leitch), describe muy bien esta "invasión" de la propia consciencia que es la lectura. Otros autores (Henry James, por ejemplo, o E. M. Forster, o Käte Hamburger entre los narratólogos) han destacado la posición única que tiene la ficción narrativa entre las artes, a la hora de recrear la interioridad. Mucho puede hacer el cine, con sus imágenes, pero la profundidad de acceso al pensamiento humano que se da a través del lenguaje de la ficción no tiene equivalente—en especial cuando pensamos en las técnicas desarrolladas por los escritores modernistas para recrear el stream of consciousness de los personajes. Blish saca partido aquí a este potencial de los textos escritos, y de las técnicas de representación del pensamiento, para crear un experimento mental único, un ser artificial que, en los límites del experimento, es una consciencia verdadera. (Bruce Kawin, en The Mind of the Novel: Reflexive Fiction and the Ineffable, examinaba diversos casos en que las ficciones experimentales de los modernistas desarrollaban semejantes mentes virtuales—desde los libros de Castaneda hasta The Female Man de Joanna Russ—puede decirse que el relato de Blish hubiera sido un ejemplo que ni pintado para su libro).creation

"A Work of Art" es también una reflexión sobre la evolución y límites del arte. Strauss trabaja dentro de su tradición, y no se siente a gusto en el siglo XXII, no lo entiende, le molesta, y prefiere seguir sus propios modelos aunque le tienta también trascenderlos—descubre a lo largo del relato cierto agotamiento, y los límites de su propia creatividad, unida a una cultura y unas maneras de hacer. La música del siglo XXII no tiene nada que ver con Strauss (es como la música popular de la segunda mitad del siglo XX, pero en un proceso mucho más avanzado de industrialización y degeneración). El relato reflexiona sobre la aparición de nuevas formas de arte, la "escultura mental", arte en segundo grado, pues se crean artistas que a su vez han de crear obras. Ya con la reciente revolución tecnológica de la informática hemos visto transformarse el panorama de las artes. Los nuevos medios transforman las artes existentes, y a la vez dan lugar a otros artes nuevos. Así, el cine hace sitio a los gráficos generados por ordenador, a la vez que proliferan argumentos en los que distintos niveles de realidad se comunican de modo sorpresivo o paradójico—argumentos en los que la realidad flojea. The Matrix podría ser el paradigma de este tipo de películas, en las que la técnica de efectos generados por ordenador se superpone a un argumento sobre una cuestión similar: cómo las técnicas de representación de la realidad pueden dar lugar a múltiples niveles de realidad, unos virtuales, otros reales, sin que a veces pueda determinarse claramente cuál es cuál.

De hecho, el filósofo Nick Bostrom plantea seriamente la cuestión de si el mundo en el que estamos viviendo es una simulación elaborada informáticamente—si la realidad "real" es una realidad artificial. Me interesan más la pregunta y el problema como signo de los tiempos que como hipótesis sostenible. Me interesan sobre todo como nuevos planteamientos de una cuestión muy barajada desde tiempo atrás: ¿son los seres humanos productos artificiales? ¿Ha sido el mundo diseñado por un Creador?—Como se ve, las especulaciones de la Realidad Virtual no nacieron ayer, y no sólo en la Biblia, sino en la filosofía griega encontramos el texto fundacional que nos dice que el mundo no es sino una representación, un efecto en una pantalla que confundimos con la realidad real—me refiero al Mito de la Caverna de Platón.

Estos días se han juntado dos noticias que tienen bastante que ver con "A Work of Art". Una se refiere al artista Craig Venter, que ha creado con su equipo de escultores de genes lo que se ha venido en llamar el primer ser vivo artificial—diseñado por el hombre (por el hombre Venter). Tanto más a tono con los tiempos si consideramos que lo único que ha diseñado el hombre aquí es una secuencia de informaciones, el genoma inédito de esta nueva criatura. La vida es información, la realidad es información. Una estructura de informaciones.

La otra noticia, de hoy, era un proyecto de investigación de la Universidad de Zaragoza y otras, para la creación de personajes virtuales mediante diseño gráfico e inteligencia artificial. Proyecto Golem, se llama, remitiéndonos a una de esas tradicionales historias de creación de vida (e inteligencia) artificial, que ya rondaban por la literatura antes de la llegada de la ciencia ficción. Mary Shelley con Frankenstein (obra inaugural en el género) y H. G. Wells con su Isla del Doctor Moreau no van a estar sino de mayor actualidad, con la generación de seres vivos diseñados y los problemas éticos aledaños a estas cuestiones. Me gusta que estuviese tan cerca de Mary Shelley, en cierto modo, la hija de Lord Byron, Ada Byron, la mujer que diseñó el primer programa informático. No se sospechaba entonces que la ciencia de la información y la inteligencia artificial estuviesen tan próximas, pero no dejan de converger, en el genoma que es información codificada, o en las redes de ordenadores, que crean inteligencia colectiva.

Explicaba yo en clase la evolución de la realidad, y de su generación en el cerebro. Más bien—la división de la realidad en dos: la realidad Real (que, paradójicamente, es para nosotros también un concepto) y la realidad representada en la mente—una vez hay mentes. No cabe duda de que en tanto hubo sólo seres inertes, o seres vivos sin mente, vivían en una realidad, pero una realidad que no es lo que nosotros entendemos por realidad. Nuestra realidad es realidad virtual, producto de un cerebro que la organiza y que estructura el entorno como un complejo de datos, de información, de potencialidades y capacidades de acción. Así se crea el mundo en el que vivimos (el mundo presente) y surgen también el pasado y el futuro, como mundos virtuales que lo acompañan.

Quien quiera profundizar un poquito en estas cuestiones, tendrá que leerse La Filosofía del Presente de George Herbert Mead

La escultura mental del relato de Blish, o la realidad virtual generada por ordenador no son, pues, sino el último avatar de las muchas realidades virtuales en las que habitamos los humanos, y que por eso nos fascinan conforme van cambiando de forma, adquieren nuevas posibilidades, o parecen adquirir solidez y convertirse en una realidad en la que habitamos.

La realidad en la que habitamos es el cerebro, y es una realidad virtual. De ahí que nos hayan atraído las diversas modalidades de generación de realidades virtuales. Los marcos, que acotan distintos niveles de realidad, o realidades con entidad y leyes diferentes (dentro y fuera del marco). La organización de la vida social humana es un gigantesco ensamblaje de marcos, según Goffman. El espacio, el tiempo, la naturaleza de la realidad, y la propia identidad del sujeto, todo está sujeto a redefinición y virtualización, según el marco que esté en vigor. El teatro, una realidad enmarcada en un escenario, es una potente alegoría del mundo y un poderoso generador de realidad virtual—pero un tipo de potencia distinta exhibe el cine, con su capacidad de inmersión. Y los videojuegos: que en lugar de la ensoñación del cine nos ofrecen interacción y capacidad de respuesta virtual, en un mundo alternativo que se ramifica según cuales sean las opciones de acción que elegimos. Por otra parte, en un videojuego se aprecia claramente que podemos interactuar con seres virtuales, con los entes generados por el juego—y que incluso cuando interactuamos con otro jugador en el entorno virtual, ese jugador real queda virtualizado, ficcionalizado y con una capacidad de acción definida por el marco y estructura del juego.

Saltando más atrás, antes del arte interactivo, del cine y del teatro, antes aún de la literatura y su inmersión en otras mentes, siempre hemos habitado ya en una realidad virtual. Definida por las normas sociales de nuestra cultura, vemos que contrasta nuestra realidad social con las realidades que habitan otros seres humanos: nuestro sistema de autorrepresentaciones, convenciones, marcos... es una máquina generadora o estructuradora de la realidad que habitamos. Y, yendo todavía más allá, encontramos que en el origen del ser humano está la capacidad de elaborar, solo y en sociedad, esa realidad virtual que no es sino la realidad humana.

El lenguaje es un potente generador de realidad virtual—de realidades ausentes, nombradas pero no inmediatamente presentes a no ser como Ideas, o virtualmente. La literatura no hace sino desarrollar esta esencia y potencialidad del lenguaje, la generación de un mundo virtual. En la teoría de Derek Bickerton sobre el origen del lenguaje, diferencia este autor entre pensamiento conectado, online —unido a la experiencia sensorial en el mundo— y pensamiento desconectado, offline thinkingun tipo de pensamiento que desarrollan los humanos, y que aparece en interacción con el desarrollo evolutivo del lenguaje. La aparición del lenguaje posibilita y potencia el pensamiento de ideas, la capacidad de manipularlas, de combinarlas, en ausencia de cualquier referente inmediato. Genera así el lenguaje un mundo virtual en la Caverna Platónica del cráneo: nada más viendo cómo se desarrolla el cerebro, en un espacio propio cerrado, aislado, comunicado con el mundo exterior sólo a través de sus estructuras más primitivas, los receptores sensoriales, el bulbo raquídeo, etc.—apreciamos cómo el ser humano ha evolucionado desarrollando un tipo de encefalización que genera autocomunicación virtual del cerebro consigo mismo. Las zonas más recientemente desarrolladas del cerebro procesan la información procedente del cerebro primitivo, y se comunican entre sí, aparte de comunicarse con los sentidos. Nuestra anatomía misma es una máquina de realidad virtual—no es extraño que la reflexividad y las realidades virtuales y ficciones ejerzan una atracción tan potente sobre nosotros, en todas sus versiones —e innumerables son las ficciones del mundo.

 

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Cómo construir un universo que no se derrumbe en dos días

Actos de habla

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...de hace veinte años.  Un artículo que escribí ya no sé si en América o en los ochenta, pero que apareció en 1992 en la Revista Canaria de Estudios Ingleses. Aún no lo había electrocutado, pero de hoy no pasa:

"Speech Act Theory and the Concept of Intention in Literary Criticism." (iPaper)

(PDF).

J. Hillis Miller, Speech Acts in Literature

 

Abstracted to Death

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martes 18 de mayo de 2010

Abstracted to Death

"Abstracted to Death": Estética del bilingüismo y la traducción en la prosa de Beckett.

Una ponencia de hace veintitantos años—de cuando Beckett aún estaba vivo, vamos— que hoy cuelgo en Academia, y luego en el SSRN.

Versión en html

Traumas colectivos y curas narrativas

miércoles 12 de mayo de 2010

Traumas colectivos y curas narrativas

Una lectura de la autora haitiana Edwidge Danticat (2004), y una entrevista con la autora (2008). En su obra está especialmente atenta a la historia traumática de Haití y cómo las experiencias de brutalidad y opresión marcan la trayectoria posterior de los personajes, qué digo, de las personas. La talking cure es esencial en las historias mismas—volver al pasado para darle una forma tratable. Y la propia obra de Danticat es una talking cure de la experiencia haitiana. Que buena falta le hace.






Y una entrevista tras el terremoto de hace unos meses. Que a estas alturas posiblemente supera las 200.000 víctimas. Asegurando que el trauma continuará, mucho tiempo, a pesar de los parcheos narrativos.





Los haitianos están muy orgullosos de su independencia. Y razones había... hace doscientos años. Ahora me temo que, tras doscientos años de calamidades, se puede sacar la conclusión de que su independencia es un obstáculo para su desarrollo. Bastante mejor estarían hasta siendo cubanos... y no digamos ya si fuesen como sus vecinos los dominicanos, o como los puertorriqueños, que tienen menos independencia pero mejor gobierno. Lo malo es que el gobierno de Haití, menudo marrón, nadie lo quiere ni regalado. Excepto los sacamantecas de costumbre que allí han gobernado, y los que probablemente seguirán haciéndolo.



Narratives of trauma and race

Sobre el RASSELAS de Samuel Johnson

viernes 23 de abril de 2010

Sobre el RASSELAS de Samuel Johnsonmelancholia



En 1988 o 1989, cuando estaba estudiando en aquella universidad norteamericana de la Ivy League, no me recuerden cuál, escribí dos artículos sobre The History of Rasselas, Prince of Abyssinia, novela filosófica de Samuel Johnson. Por extraño que pueda parecer, aunque escribí dos artículos sobre Rasselas, no son el mismo. Los dos están en inglés: no creo que pueda reunir ánimos para traducirlos un día, pero si lo hago aquí pondré los enlaces también.

Del primero me había olvidado, y no estaba en red: pero hoy mismo lo escaneo, digitalizo y electrifico. Se titula "Samuel Johnson's Rasselas: The Duplicity of Choice and the Sense of an Ending"; apareció en la Revista Canaria de Estudios Ingleses 19/20 (1989-1990): 75-99. Ahora lo enredo en una cómoda versión iPaper en Academia, de donde también se puede bajar el PDF. Y, sucesivamente, en PDF también lo cuelgo en el SSRN y en Zaguán.

El otro artículo se titulaba "'The Enthusiastick Fit': The Function and Fate of the Poet in Samuel Johnson's Rasselas" apareció en Cuadernos de Investigación Filológica 17.1 (1991): 103-26. Y de ahí pasó a la red hace años:

en mi sitio (html), en Dialnet (PDF), en Zaguán (PDF), y en Academia (iPaper, PDF); añado otra en el SSRN (PDF).


Cognitive Johnson

En terreno (des)conocido

miércoles 21 de abril de 2010

En terreno (des)conocido

O: lo familiar, y su doble... He estado releyéndome "Das Unheimlich", de Sigmund Freud; no quiero llamarlo "the uncanny" aunque lo leo en inglés—en la Norton Anthology of Theory and Criticism— porque nunca me ha gustado esa traducción... Me gusta más la española de "lo inquietante". Lo inquietante es para Freud una experiencia que mezcla de modo extraño y paradójico experiencias familiares (infantiles con frecuencia) con una sensación de extrañeza y miedo, de modo que lo familiar queda desfamiliarizado... Lo analiza buscando sus raíces psíquicas en distintos estratos de la constitución del sujeto, desde la fase del narcisismo (que puede generar proyecciones inquietantes como la del "doble") hasta otras posteriores y anteriores. Si bien la experiencia del doble está "sobredeterminada" podríamos decir, pues convergen en ella otras causas psíquicas más tardías, como el hecho mismo de la autobservación reflexiva y autoobjetivación, que se manifiesta también en fenómenos como la conciencia moral.doubles

Aún otros materiales pueden entrar en la constitución del doble, y aquí muestra Freud cómo llevamos a cuestas otros dobles fantasmales que pueden volver nuestras experiencias irreales e inquietantes:

"No es sólo este material posterior (...) el que puede incorporarse a la idea de un doble. Están también todos los futuros no realizados pero posibles a los que aún nos gusta aferrarnos en la fantasía, todos los empeños del ego que han sido aplastados por circunstancias externas adversas, y todos nuestros actos de volición suprimidos que alimentan en nosotros la ilusión de un Libre Albedrío". (941)


En el doble está la noción de una repetición inquietante. Esta también se da en otros casos analizados por Freud, como los de coincidencias extrañas, series de números que se repiten, el mal de ojo y signos ominosos... Los remite Freud, cómo no, a una extrapolación de maniobras mentales infantiles tempranas: para los pequeños la repetición compulsiva es un factor importante, y tienen además una concepción animista del universo. Aquí el concepto de lo inquietante de Freud recuerda a lo que comenté en otra ocasión en referencia a Vladimir Nabokov y a William Gibson: la apofenia o "manía referencial", una enfermedad de la hermenéutica que lleva a encontrar sentidos ocultos o mensajes alusivos a nuestro destino en todas las cosas. Especialmente dependiendo de nuestro estado de ánimo: para el obseso, para el enamorado, para el paranoico o perseguido, para el angustiado, el mundo está lleno de mensajes que le conciernen, signos y símbolos que expresan elocuentemente su estado de ánimo.

"Estos últimos ejemplos de lo inquietante deben relacionarse con el principio que he llamado 'omnipotencia de los pensamientos', tomando el nombre de una expresión usada por uno de mis pacientes. Y ahora nos encontramos en terreno conocido. Nuestro análisis de casos de lo inquietante nos ha llevado de nuevo a la antigua concepción animista del universo. Ésta se caracterizaba por la idea de que el mundo estaba poblado por los espíritus de seres humanos; por la sobrevaloración narcisista de los procesos mentales del propio sujeto; por la creencia en la omnipotencia de los pensamientos y en las técnicas de magia basadas en esa creencia; por la atribución de poderes mágicos cuidadosamente graduados (o 'mana') a diversas personas u objetos externos; además de por todas esas otras creaciones con las que el hombre, en el narcisismo sin límites de esa fase de su desarrollo, se esforzaba por vencer las prohibiciones manifiestas de la realidad. Parece que cada uno de nosotros ha pasado por una fase de desarrollo individual que corresponde a la fase animista en los hombres primitivos, y que ninguno de nosotros ha pasado por ella sin conservar ciertos residuos y huellas de la misma que todavía pueden manifestarse, y que todo lo que ahora nos parece 'inquietante' cumple con la condición de afectar a esos residuos de actividad mental animista que se hallan en nostros, y de darles expresión" (944)



Freud alude a la dualidad vida/muerte como algo que tiende a producir estos efectos de lo inquietante (en especial cuando la distinción entre lo animado y lo inanimado no está clara, como también sucede de otra manera en el caso de los autómatas). Otros casos de lo inquietante los relaciona con fantasías psíquicas de castración (en el caso de los desmembramientos), o con asociaciones mentales a los retornos intrauterinos—a veces de una manera un tanto reductiva, como si no fuesen fenómenos sobredeterminados... Me interesa más otro caso, relacionado también con la ambigüedad de status, o la transgresión de límites—una dificultad cognitiva para situar un fenómeno como mental o real:

"a menudo se produce el efecto de lo inquietante, de modo muy fácil, cuando se borra la distinción entre la imaginación y la realidad, como sucede cuando algo que tomábamos por imaginario se nos aparece en la realidad, o cuando un símbolo asume todas las funciones de la cosa que simbolizaba, y demás. Es este factor el que contribuye en no poca medida al efecto inquietante que va unido a las prácticas mágicas. (946)


En general, asocia Freud lo inquietante a algo familiar que ha sufrido un proceso de represión. Quizá una experiencia básica reprimida (aunque no en un sentido muy freudiano, sino más bien cognitivista) es la que nos lleva a tomar el signo por la cosa. Luego aprendemos a distinguir, al menos a veces, entre las cosas y sus signos. El propio Freud distingue entre dos tipos de sensación inquietante, la que nos lleva a experiencias reprimidas de la infancia (el más freudiano) y la que revive modos animistas de pensamiento superados en nuestra civilización. En este caso, el retorno del signo que es la cosa misma, o la experiencia de la cosa inherentemente significante, signo natural de sí misma, nos devuelve a una experiencia primigenia y casi olvidada.

Habrá quienes no crean en la llamada mitología freudiana, de Edipos y envidias de pene y demás, y puedan pensar que esta idea de la mente inconsciente "primitiva" frente a la mente consciente "moderna" también está trasnochada o distorsionada... Pero despacio: habría que tener en cuenta los hallazgos de Roger Sperry (neurocirujano premio Nobel) que inauguró la "nueva frenología" podemos decir, al mostrar la especialización y diferenciación funcional de las áreas cerebrales. Su discípulo Michael Gazzaniga (ver Human: The Science Behind What Makes Us Unique, HarperCollins, 2008) presenta "una extensa descripción del conflicto entre la mente emocional inconsciente, y la mente consciente, de desarrollo tardío, analítica, y considerada racional" (cito la reseña de Harold Fromm, "Two Brains Better than One", en la Evolutionary Review).

En la literatura, arguye Freud, regresamos en parte a este mundo regido por el deseo y la fantasía, en el que el paisaje puede legítimamente ser una proyección de las fantasías del autor, o del protagonista, y las coincidencias, repeticiones y simbolismos significativos rigen el sentido del mundo narrado. Distingue pues Freud, por tanto, entre estos dos tipos de manifestación de lo Inquietante: en literatura, y en la realidad. Claro que la situación es más compleja, observa, pues distintos géneros y estilos literarios están sometidos en distinto grado a esta "mentalidad primitiva", animista o mítica. Así, los relatos populares y fantásticos están en un extremo, y la ficción realista en otro. (Quizá habría que incluir, todavía más allá, la metaficción que critica las modalidades de representación y juega con ellas). Si bien muchas veces la literatura seria nos vende aparentemente realidad, y burla a las fantasías de géneros más simples, cuando en realidad vuelve ella misma a utilizar subrepticiamente dosis subidas de simbolismo y de pensamiento mítico.

También son interesantes las observaciones de Freud al final del ensayo, sobre el uso del punto de vista, y de la distribución de la información, para crear sensaciones inquietantes. En general, situaciones parecidas potencialmente inquietantes (por ej., desmembramientos) son transmitidas al lector si se le presentan desde el punto de vista de un personaje que experimenta esa sensación, pero no si su perspectiva se contempla (irónicamente) desde la visión superior o la información privilegiada del autor. La literatura tiene pues la capacidad de orientar nuestra reacción, haciendo que un mismo fenómeno aparezca como inquietante o no, según cómo se representa o focaliza. No es de subestimar su capacidad de recrear experiencias y asociaciones inquietantes, y de hacérnoslas revivir en ese medio virtual.

Lo que siente uno es que Freud no escribiese sobre el cine, pues algunas de sus observaciones en La interpretación de los sueños sobre las limitaciones de las artes plásticas y visuales para organizar y narrativizar el sentido se verían revisadas: el cine, con su punto de vista orientado, aún está más cercano a la experiencia virtual guiada en un mundo de sentido construido—es un sueño despierto, o un sueño lógico, podríamos decir, y a la vez sigue siendo obediente a esa otra lógica literaria o lógica inquietante de lo reprimido y del pensamiento mítico.


William Gibson, Pattern Recognition