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Vanity Fea

Literatura y crítica

Fortuitos encuentros

Selección extraída de mi correo basura de hoy:

When you see the flatulent apartment building, it means that a cowboy earns frequent flier miles. Now and then, some avocado pit around a salad dressing feverishly graduates from a mitochondrial garbage can. Sometimes the parking lot rejoices, but another optimal cargo bay always knowingly operates a small fruit stand with a tornado! Furthermore, a cyprus mulch ruminates, and the cloud formation brainwashes an eagerly hypnotic grain of sand. For example, a crane defined by a ski lodge indicates that a roller coaster near the industrial complex accurately gives secret financial aid to an alleged demon.

Y sigue y sigue... Ay, qué bajo ha caído la escritura automática desde los felices años veinte, y qué nueva luz queda arrojada así sobre aquel fortuito encuentro de un paraguas y una máquina de coser sobre una mesa de operaciones...

 

Poesía basura

 

 

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Ephemera et aeterna

Ephemera et aeterna

Hoy Samuel Beckett cumpliría (o cumple, según se mire) cien años, pues nació un 13 de abril de 1906 (viernes y 13: Viernes Santo, para más inri). Otro que opinaría que "April is the cruellest month" - aunque algunos, por ejemplo su partida de nacimiento, se empeñen en decir que nació el 13 de mayo. Soy más bien averso a las efemérides, sobre todo las referidas a nuestra efímera existencia, pero en esta ocasión casi me tienta poner un post al respecto, muy del propio Beckett, con una temática de conmemoración / expiación muy a tono con el día y la Semana Santa. Beckett habla de sí mismo, haciendo ver que habla de Proust. La crítica es también un autorretrato espiritual.

"El hombre - escribe Proust - no es un edificio susceptible de admitir adiciones a sus superficies sino un árbol cuyo tronco y follaje son la expresión de una savia interior." Estamos solos. No podemos conocer ni podemos ser conocidos. "El hombre es una criatura que no puede ir más lejos de sí mismo, que no conoce a nadie sino a sí, y si afirma lo contrario, miente."

Aquí, como siempre, Proust es totalmente ajeno a cualquier consideración moral. Lo bueno y lo malo no existen en Proust ni en su mundo. (Excepto, quizás, en aquellos pasajes que se refieren a la guerra, en los que por un momento deja de ser un artista y levanta su voz con la plebe, multitud, chusma, canaille). La Tragedia no tiene nada que ver con la justicia humana. La tragedia es la expresión de una expiación, pero no de la miserable expiación de una violación codificada de las disposiciones locales, impuestas por los bribones a los imbéciles. La figura trágica representa la expiación del pecado original, del pecado eterno y originario, el suyo propio y el de todos sus socii malorum, el pecado de haber nacido.

Pues el delito mayor

Del hombre es haber nacido.

(Samuel Beckett, Proust, 1931)

 

En cierto sentido, Beckett expió ese delito (¿imaginario?) el 22 de diciembre de 1989 (otro viernes: no pudo llegar a Navidad). En otro sentido, claro, seguirá expiándolo por toda la eternidad. No engendró a nadie, sólo a sus obras.

El Padre, el Hijo, y el Golem

Narraciones

Me invita Magda, desde México, a participar en esta revista que coordina Carlos Manzano desde Zaragoza... el mundo es un pañuelo: Narrativas: Revista de literatura contemporánea en castellano.

Este es el número uno, con un ensayo de Magda, reseñas, y relatos de varios autores; es de libre acceso en versión PDF, y si os gusta Klimt os gustará especialmente este número... Enhorabuena y suerte con la revista. Y muchas gracias por animarme. Desde luego participaré si me llega la inventiva...

Palinodia timorata

Ian McEwan, ATONEMENT

Acabo de leerme esta novela de Ian McEwan, Expiación (2001; Vintage, 2002). Va sobre una pequeña adolescente, Briony Tallis, que por una mezcla de incomprensión y precocidad y un poquito de mala fe lanza una acusación errónea de violación. Pertenece a una familia rica, viven en una casa de campo inglesa a finales de los años 30. La niña sorprende el cortejo de su hermana Cecilia con Robbie Turner, el hijo de la sirvienta, con palabras y gestos y posturas para ella obscenas e incomprensibles; la misma noche sorprende a su prima quinceañera en posición comprometida con "alguien" en la oscuridad del jardín, y ambas encuentran conveniente o convincente acusar de violación a aquel joven que se salía del tiesto social. En realidad no había violación, sino sexo precoz de la prima Lolita con un visitante de mejor clase. Pero toda la familia ayuda a Briony a confundirse o a mentir, y a la cárcel que va Robbie Turner; la familia le había pagado los estudios y ahora casi están aliviados por su supuesta "traición". La hermana de Briony, Cecilia, no: ella no duda de su enamorado recién descubierto, y rompe con su familia. Se vuelve enfermera, y espera pacientemente a que Robbie Turner salga de la cárcel. Consigue verlo un momento antes de ser reclutado para el ejército, y sigue esperando mientras Robbie es destinado a Francia, a la espera de la invasión alemana. Morirá en la retirada de Dunkerque.

Briony era escritora aficionada; el día de autos quería hacer actuar a sus primos en una obra teatral de niña repipi que había escrito. Años después, con las dudas, con la guerra, con la muerte de su hermana Cecilia y la de Robbie Turner sin haberse podido reunir de nuevo, Briony reflexiona, se reconcome, escribe narraciones psicológicas con mala conciencia, va convirtiéndose en escritora de éxito. Briony, al madurar, se da cuenta de su error y de lo irremediable que tiene el pasado, la manera en que sus acciones dieron un giro trágico a las vidas de su familia, de su hermana y su novio, y a la suya propia. Su prima, mientras, se ha casado con el rico "violador", y Briony no puede ni siquiera contar la verdad en un libro.

Y se dedica a escribir la auténtica historia de lo que sucedió, pero la mezcla con su expiación, en la forma de ficciones en las que imagina a su hermana y a Robbie reunidos tras grandes penalidades. Si la primera parte está ambientada en la casa de campo, y en las cabezas de Briony, Cecilia, su madre, y Robbie, la segunda parte cuenta la desastrosa retirada de Dunkerque en 1940, desde el punto de vista de Robbie. Un ejercicio de recreación psicológica, de estilo magistral, que el lector confunde con una ficción realista escrita por Ian McEwan. Pero en realidad tanto esta parte como la primera (y la tercera también) han sido escritas por Briony, en un ejercicio de distanciamiento y a la vez de implicación, reconstruyendo lo que sucedió, tal como lo debieron vivir otros. Y lo que no sucedió: su reunión con Robbie y Briony, la manera en que les pidió perdón y tomó las medidas legales necesarias para deshacer formalmente su acusación... Muchas versiones va escribiendo, a lo largo de los años, y lo que leemos creyendo en un principio como el "mundo ontológico de base" de la novela no es en realidad sino una ficción expiatoria, o quizá autoexculpatoria, escrita por uno de los personajes. La ficción es magistral, en su tratamiento de los puntos de vista, y casi vertiginosa cuando descubrimos por sorpresa que estábamos en realidad a un segundo nivel de ficcionalidad, que la realidad de esta novela flojea. La última versión que leemos escrita por Briony está fechada en Londres, en 1999; es supuestamente una narración factual que esperará a la muerte de los implicados para ser publicada... pero va seguida por un último capítulo que nos lleva hasta el "ahora" de la autora, "Now it is five in the morning and I am still at the writing desk" (369); allí nos habla de otras versiones, del elemento de ficción y de los posibles cambios que introducirá en otras posteriores (incluyendo este postfacio, por ejemplo).

McEwan, y su narradora-autora, son conscientes de la manera retroactiva en que imaginamos nuestro pasado. Este se ha vuelto indistinguible de su reelaboración por ficciones y narraciones posteriores:

She also knew that whatever actually happened drew its significance from her published work and would not have been remembered without it. (41)

Al final de la novela ya no podemos, por tanto, fijar una auténtica versión de lo que sucede, ni podemos trazar límites entre expiación y autoexculpación. No puede al menos autoexculparse mediante la escritura, en la que la realidad y la ficción se mezclan de maneras imprevisibles, casi inanalizables:

The problem these fifty-nine years has been this: how can a novelist achieve atonement when, with her absolute power of deciding outcomes, she is also God? There is no one, no entity or higher form she can appeal to, or be reconciled with, or that can forgive her. There is nothing outside her. In her imagination hse has set the limits and the terms. No atonement for God, or novelists, even if they are atheists. It was always an impossible task, and that was precisely the point. The attempt was all. (371)

En sus versiones va estudiando Briony una manera creíble en que podía haberse resuelto la situación, una versión aceptable y realista de cómo podrían haberla perdonado Cecilia y Robbie. Pero no se atreve a darse la absolución a sí misma, pues sabe lo deshonesto de estas maniobras imaginativas: por mucho que le tienten y dé vueltas a su alrededor. El realismo es una forma de ilusión, y la ficción narrativa es siempre una fantasía de autogratificación... aun la que cuenta errores trágicos.

Caché

Nada hay tras la muerte, y nada es la muerte

Podría ser el título del segundo coro de Las Troyanas de Séneca. De un fragmento hizo el conde de Rochester una impresionante traducción al inglés.

 

 

Verum est an timidos fabula decipit

umbras corporibus uiuere conditis,

cum coniunx oculis imposuit manum

supremusque dies solibus obstitit

et tristis cineres urna coercuit?

non prodest animam tradere funeri,

sed restat miseris uiuere longius?

an toti morimur nullaque pars manet

nostri, cum profugo spiritus halitu

immixtus nebulis cessit in aera

et nudum tetigit subdita fax latus?

Quidquid sol oriens, quidquid et occidens

nouit, caeruleis Oceanus fretis

quidquid bis ueniens et fugiens lauat,

aetas Pegaseo corripiet gradu.

quo bis sena uolant sidera turbine

quo cursu properat uoluere saecula

astrorum dominus, quo properat modo

obliquis Hecate currere flexibus:

hoc omnes petimus fata nec amplius,

iuratos superis qui tetigit lacus,

usquam est: ut calidis fumus ab ignibus

uanescit, spatium per breue sordidus,

ut nubes, grauidas quas modo uidimus,

arctoi Boreae dissipat impetus:

sic hic, quo regimur, spiritus effluet.

Post mortem nihil est ipsaque mors nihil,

uelocis spatii meta nouissima;

spem ponant auidi, solliciti metum:

tempus nos auidum deuorat et chaos.

Mors indiuidua est, noxia corpori

nec parcens animae: Taenara et aspero

regnum sub domino limen et obsidens

custos non facili Cerberus ostio

rumores uacui uerbaque inania

et par sollicito fabula somnio.

Quaeris quo iaceas post obitum loco?

Quo non nata iacent.

 

(371-408)

 

 

 

 

¿Es verdad, o a los temerosos les engaña el mito

de que viven los espíritus ya enterrados los cuerpos,

cuando la mano de tu pareja te ha cerrado ya los ojos,

el día final se interpuso ante el sol

y una triste urna contiene tus cenizas?

¿No sirve de nada entregar el alma a la muerte,

sino que a los desgraciados les queda vivir todavía más?

¿O morimos del todo, y no queda parte alguna

de nosotros, cuando el espíritu con aliento fugitivo

se mezcla con las nubes y se marcha al aire,

y desde abajo se ha aplicado la tea al flanco desnudo?

Cuanto el sol naciente y cuanto el poniente

conocen, cuanto con sus azuladas aguas el Océano

huyendo y volviendo dos veces baña,

el tiempo se lo lleva, veloz como un caballo alado,

Con el giro con que vuela el seis doble del Zodiaco,

con la carrera apresurada del señor de los astros

haciendo pasar los siglos, con la prisa

de la Luna corriendo por sus órbitas oblicuas,

así vamos todos a nuestro destino, y ya

no está en ningún sitio quien ha tocado

el lago por el que juran los dioses.

Igual que el humo del fuego encendido

se desvanece, oscuro por un momento;

como a las nubes, hace un momento llenas

las disuelve el empuje del fuerte viento del norte

así se escapará de nosotros este aliento que nos rige.

Después de la muerte no hay nada, y nada es la muerte misma;

la meta última de un tiempo que pasa rápido.

Que dejen su esperanza los ávidos, su miedo los temerosos:

El tiempo insaciable y el caos nos van devorando.

La muerte es una, inseparable, destructora del cuerpo

y no perdona al alma: la boca del infierno

y el reino del dios severo, y Cerbero el guardián apostado

en el umbral de la puerta difícil,

son rumores vacíos, palabras vanas,

lo mismo que las pesadillas de un sueño.

¿Preguntas que a dónde vas a parar después de la muerte?

A donde está lo que no ha nacido.

Cosas de religión

 

 

Gracián aplicado

Lo bueno bueno, breve.

 

(Je pense, donc je ne suis pas)

Nabokov sings Pink Floyd

Does anybody here remember Vyra lane?
Remember how she said that
We would meet again
Some sunny day.
Vyra! Vyra!
What has become of you?
Does anybody else in here
Feel the way I do?  

(The Wall...)

(Nabokov, Shakespeare, Keats)

Sarah Egerton: La emulación

Traduzco aquí el poema de Sarah Egerton que hemos comentado hoy en clase. Creo que se refiere a emular a Eva mordiendo el fruto del árbol de la ciencia. Consuela pensar que en 1703 hubiese al menos una persona capaz de escribir estas cosas, aunque tenga un bajo concepto de los hombres (seguro que era por algo...).

 

La emulación

Dime, Hábito tirano, ¿por qué hemos de obedecer
tu gobierno altanero y todas tus imposiciones?
Desde el alba de la vida hasta la tumba,
es siempre una esclava la pobre mujer:
de niñera, maestra, de los padres y el galán,
--pues se ha de enamorar, de ese mal ni una se libra.
Y luego viene la esclavitud última, la fatal:
el marido, con su insultante tiranía,
puede usar de malos modos, y la ley le apoya,
pues los hombres se conjuran para intimidar esposas.
Moisés, el primero que nuestra libertad redujo,
casado estaba cuando escribió el Pentateuco.
Prudentemente nos tienen de esclavas,
sabiendo que si nos soltásemos haríamos lo propio con ellos.
Nos rendimos como los reyes vencidos, presos,
cuando el azar de la guerra sonríe al usurpador
--de palabra únicamente; sin embargo en su ambición
querrían ellos controlar incluso los pensamientos,
y ponerle restricciones a un alma ya anestesiada.
Temen que sobrepasemos a sus torpes dotaciones,
si osásemos dedicarnos a las ciencias y a las artes;
arguyendo que se hicieron éstas sólo para ellos,
nos mantienen así necias para su enaltecimiento.
También los curas clamaban, por mantener privilegios,
que ojos vulgares la norma divina profanarían,
y guardaban los misterios ocultos tras la cortina.
Pues misterios y respeto se habrían perdido, de verse.
Pero en esta era bendita tanta libertad tenemos
que no hay hombre que no explique lo que es la voluntad del cielo.
¿Y habremos de quedarnos las mujeres ahí sentadas mansamente,
sin hacer expediciones por toda la filosofía, ni adornado
veremos nuestro pensamiento con musical poesía?
Afirmad nuestro derecho a tener conocimiento; ha de ver
el país de la invención un reinado femenino.
emulando el gran asalto, chicas, ahora hemos de superarlo;
imitad divinamente al reino de las alturas:
hay diez musas celestiales que gobiernan la invención,
y sólo dos dioses hombres que se atreven a intentarlo,
¿Y les pondrán reglas a ellas aquí estos machos finitos?
No; a nosotras el ingenio, y que sean los tontos ellos.