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Vanity Fea

Música

No Direction Home

No Direction Home

Qué curiosa sensación la de ver este documental sobre Dylan. De no salir el Dylan sesentón de vez en cuando reflexionando sobre sus orígenes, uno pensaría que estaba de regreso a los años setenta. Lo ha debido hacer Scorsese en plan nostálgico, al darse cuenta de que no existía la película oficial sobre el mito Dylan y sus orígenes. Pero como digo da la sensación de un déjà vu, bueno, en parte supongo por el abundante uso que hace de las imágenes de la gira inglesa del 66, lo más parecido a esta película que había salido antes. Sale mucho material que no había visto, claro, no le voy a criticar eso. Pero se mantiene a enorme distancia del personaje, sólo nos da su versión autorizada y oficial. Y menudo es Dylan para dejar que le anden escudriñando. Lo cual prueba supongo que es un tipo normal y corriente; pero eso es lo sospechoso, ser un tipo normal y corriente en esas circunstancias. Nada en absoluto sobre su vida privada, sus amores, familia, hijos, etc. Claro que estamos hablando sólo de la primera época de su carrera (que es también la más "mítica" y oficial). En suma, que Scorsese se ha dedicado a terminar de redondear el mito, en lugar de desmitificar.

Y hay elementos de desmitificación que apuntan. El instinto infalible de Dylan por hacerse carrera, manteniendo a la vez la imagen de quien no quiere la cosa. Eso tiene posibilidades no explotadas aquí. Su búsqueda de estilo en plan postizo: con sus diversos acentos regionales imitados, con su gorra luego abandonada, la armónica famosa con soporte, etc. Mira que molaba en tiempos, hasta yo me compré uno. La manera de subirse a la ola de las modas (¿Country? Pues toma. ¿Canción protesta? Ahí va. ¿Pop intenso pre-Bunbury? Marchando. ¿Rock? ¿Balada surrealista, poem unlimited?...). Llama la atención, sobre todo, su rechazo total a sus orígenes y a su familia. El cambio de nombre (¿por qué "Dylan?" - psscháaa... ni se sabe). El cambio de religión. La ausencia total de sus padres y familiares en el documental y en la vida. A self-made man. Se reinventó a sí mismo, totalmente, y produce cierta sensación de vacío, de personaje hueco. Dice que al oir música sentía que había nacido en una familia equivocada. Y es significativo el título del documental: no direction home. Quien deja su hogar de esta manera no es probable que vuelva a encontrarlo. Insinúa en una entrevista a los sesenta y tantos que aún está de camino a casa.

Ambivalencias me produce Dylan. Por una parte es el cantante de mi vida, el número uno, y una de las personas que más me han influido. Por otra parte, hay algo en Bob Dylan de falso, de totalmente falso, postizo, alienado de sí y de todo lo que le rodea. Una tendencia a absorber estilos, clichés, imágenes, frases hechas, "como una esponja" - un poco a lo Shakespeare, por otra parte. Materiales que recombina, amplifica; les da muchas veces una forma inolvidable, uno se olvida de dónde provienen. Pero a la vez no acaban esos materiales de expresar al auténtico Dylan, quizá porque éste es un desiderátum, un ente un tanto intertextual, descentrado. No esperéis de él ideas claras, por ejemplo, o posturas políticas coherentes (si es que éstas existen). La fluidez que eligió para sí mismo ha sido una excelente estrategia comercial. Pero a mí me deja pensando sobre mi propio desenraizamiento. Fascinante, Dylan, no tanto en sí (en general no existe) sino por lo que hacemos con él los demás, incluido Dylan.

Yo también oía a Dylan en los años setenta, en la radio-mueble de mi padre, y en los primeros cassettes que salieron. Y alucinaba en colores. Sylvie me regaló Desire a los catorce años. Me aprendí montones de canciones, me compré sus libros. "Stuck inside of Mobile with the Memphis Blues Again", "Viento idiota", "El blues de la lápìda", "Desolation Row", "Tangled up in blue", "Black Diamond Bay" "Like a Rolling Stone"... era la interfaz de la vida cotidiana y de otra realidad en la que siempre parece que estamos a punto de entrar.

(PS: me olvidaba de uno de mis primeros dibujos "surrealistas", de los años 70, que titulé "Magia y grandeza de Bob Dylan". Helo aquí, mediocremente escaneado).

"Un Poe-ma" (Poe, "Alone")

Migacle

Migacle

Me estoy oyendo el disco de Céline Dion que me autorregalé como si fuera una madre recién parida, ese de las fotos pastelosillas de Anne Geddes. Bueno, pues igual que las fotos son la perfección de su género, aunque el género sea criticable, lo mismo Céline Dion, con el agravante de que tengo una debilidad por Céline Dion y en especial cuando canta en francés o mezclando francés e inglés como aquí (el título está en franglais). Si tenéis una amiga premamá o recien mamá, pues no dejéis de regalarle este disco. Y para otros casos, tampoco hay fallo posible con cualquier otro de Céline Dion: D’eux, Dion chante Plamondon (Des mots qui sonnent), Falling into You, The Color of My Love, These Are Special Times, S’il suffisait d’aimer... a cuál más im-presionante. O la reciente recopilación en francés: On ne change pas. Bueno, a veces parece que cambia para mejor, y que hasta en eso de superarse es excelente, pero realmente no es posible mejorar lo que siempre ha sido la perfección. Hombre, supongo que AC/DC deben ser la perfección del rock duro, pero qué queréis que os diga, hay perfecciones y perfecciones.

Qué sobrada oriental

Qué sobrada, hoy me he comprado diez discos. Debo estar ansioso y me calmo comprando. En fin, tengo grandes esperanzas de que sean excelentes, es lo menos después de la factura.

- Juliette Gréco, La belle vie. Juliette, mi cantante favorita quizá. Aunque saca muchas compilaciones con los grandes éxitos que son siempre los mismos, no he reconocido ninguna de las canciones de esta colección. Aunque en cualquier caso tengo ya sus obras casi completas...
- Stellamara, The Seven Valleys. Un enigma, pero la lista de instrumentos promete: dulcimer, oud, mandocello, divan saz, baglama, cura, cümbüs, sarod, tambura, darbuca, dahola, cajon, carcabas, bendir, riqq, daff, tapan, tambur yayli.
- Lierhouse Project, Siefgried’s Olé in Spain, combinación de Wagner y flamenco. Ya me encantó Parsifal goes La Havana
- Luis Delgado, Tánger. En realidad buscaba a Luis Paniagua, pero con este otro Luis también me apaño genial.
- Paula Morelenbaum, Jaques Morelenbaum, y Ryuichi Sakamoto, A Day in New York. (Pero sin marineros bailando: es música brasileña. Bueno, y un poco japonesa supongo).
- Antonio Caldara, Maddalena ai piedi di Cristo, versión de René Jacobs (con Maria Cristina Kiehr, Rosa Domínguez, Bernarda Fink, Andreas Scholl etc. etc.). un événement fff telerama!! R10 Classica!! Diapason d’or!! Tengo otra versión ya, pero bueno, he decidido inflarme de madalenas.
- Sheila Chandra, Weaving my Ancestors’ Voices. "An intensely beautiful album celebrating the first and ultimate instrument: the voice". Oyez.
- Souad Massi. Mesk elil. Me gustó mucho su disco anterior.
- Amina Alaoui, Alcántara. Decididamente, estoy oriental hoy, suponiendo que Marruecos, o Alcántara, sean más orientales que Zaragoza.

Remix accidental

Recomiendo escuchar simultáneamente El hechizo de Babilonia de Luis Delgado y Alcina de Händel. Se me han remixado accidental al tener una puesta en el aparato de música y otra en el ordenador, y el resultado es muy sugerente, un poco en plan la Európera de John Cage worldmusificada. Bueno, tampoco voy a pasar a oír sistemáticamente dos discos a la vez, parece un poco decadente. Éstos también están bien por separado. Según dice Burney, en el estreno de Alcina le decía Händel a un cantante rebelde: "You toc! don’t I know better as your seluf, vaat is pest for you to sing? If you vill not sing all de song vaat I give you, I vill not pay you ein stiver". Y según el sitio Haendel.it, "La rappresentazioni furono arricchite dalle esibizioni della famosa ballerina Sallé, che scandalizzò il pubblico londinese per il costume succinto." Sallé era francesa, pero también estaba en Londres. Si es que Händel ya hacía world music; y autoremixes no digamos.

(Aquí el bitacorero podría poner enlaces a Luis Delgado, a Händel.it, a Marie Sallé... pero existiendo Google, me dispensarán mis amables lectores de todo enlace no imprescindible, en esta entrada, y en las pasadas y futuras).

Detrás de la música

Sábado 15 de octubre

En la magia de algunos conciertos es donde los descreídos tenemos vislumbres de experiencias místico-religiosas, si nos va la música. En cada concierto hay algún momento que se acerca, más o menos; y siempre están esos momentos de arrebato por así decirlo agazapados detrás de la música que nos gusta, o de la poesía que nos suena a poesía. Qué suerte, cuando a veces sale a la luz, y entras a través de la música en una dimensión que hace aparecer el mundo y la vida normal como ordenados por el ritmo de la música, como la letra de una canción irrepetible que es la conjunción de esa música y ese momento. Incluso si no llega a arrebatarnos la música, muchas veces consigue darle este compás a la existencia, una "measured dance of all" - decía Cowley:

And this is music: sounds that charm our ears
Are but one dressing that rich science wears.
Though no man hear’t, though no man it rehearse,
Yet will there still be music in my verse.

Pocas veces sale a la luz la música que hay detrás de la música, como en esas epifanías de Joyce o Proust o Virginia Woolf... es necesario que se crucen varios imponderables, la música adecuada, el ambiente adecuado, y la disposición interna de uno. Quizá sea un efecto indeseable de la abundancia de música grabada... pero cuando sale, sale en la música grabada, o en vivo, indistintamente, y entonces es como si nos mirase a la cara.

Lorsque tout me ravit, j’ignore
Si quelque chose me séduit.
Elle éblouit comme l’Aurore
Et console comme la Nuit ;

Et l’harmonie est trop exquise,
Qui gouverne tout son beau corps,
Pour que l’impuissante analyse
En note les nombreux accords.

O métamorphose mystique
De tous mes sens fondus en un !
Son haleine fait la musique,
Comme sa voix fait le parfum!

- dixit Baudelaire del arrebato.

Entretanto, miramos su reflejo, su mirada bonita pero perdida en otra parte.

Hablando del duende 

John Lennon, Acoustic

En septiembre de 2005 John Lennon es un musical sobre su vida, y también un "familiar spirit" que inspira a Paul McCartney. Este disco de 2004 nos lleva más atrás... y sin embargo es actual. Algunas de las canciones interpretadas en este disco en versión acústica fueron grabadas en 1971; para la mayoría no hay fecha de grabación; aunque algunas deben ser de los primeros ochenta, cuando yo mismo iba guitarreando en este mismo plan (pero peor, aclaro).

Suenan lo bastante "dirty" como para que hayan esperado hasta principios del 21 para su publicación, pero no es una crítica. El disco se oye muy bien, tan bien como cualquier cosa de las incluidas en el disco blanco, así que si os gusta John Lennon o los Beatles no os lo tenéis que perder. Me parece que voy a poner el himno del desengañado, "Watching the Wheels," como música de la semana - o no, porque este es uno de esos discos de copycontrol especialmente beligerantes contra el emepetrés. Es curioso que la productora, Yoko Ono, se ha molestado en poner los acordes de guitarra, en plan manual de iniciación, para acompañar las canciones y promover así la afición de los futuros guitarristas, a quienes dedica el álbum. Otro punto alto del álbum, el "Imagine" acústico en directo... "And no religion too".. me pregunto qué tal suena eso a muchos de los fans de Lennon.

Critican a Yoko Ono por ir sacando gradualmente cosas de John Lennon. ¿Supongo que debería sacarlas todas de golpe, o qué? ¿O, quizá, no sacarlas? El que diga que no debería haberse sacado este disco, bien rancio es. Es curioso e interesante, y sólo un pelín inquietante, que los muertos sigan sacando libros o discos. Los que no quieren que sea así quizá es que les gusten los muertos bien muertos y que no se muevan (como en aquel chiste del enterrador que ve moverse algo en la fosa, "ayúdeme, por favor... que no estoy muerto.." - Y le arrea con la pala, "¿Que no estás muerto? Tú lo que estás es mal enterrao....!") Hay críticos a los que inquietan los autores vivos por no tener su canon completo... pero es que eso no se arregla ni con la muerte, visto lo visto. Y además, algo de verdad hay en eso de que todos los libros que no hemos leído, todas las películas que no hemos visto o discos que no hemos oído, son las novedades recién publicadas para nosotros. Aunque si esas obras han hecho soñar a muchos, algo siempre nos llega de ellas.

Dice en las notas del disco una frase de John Lennon: "Un sueño que sueñas solo, es un sueño. Un sueño que sueñas en compañía es la realidad". Estoy de acuerdo. La vida: una ilusión, una sombra, una ficción, un sueño compartido.

Per un bacio

Es un disco muy bonito que ha sacado una cantante que debe ser de mi barrio, Marta Almajano. Creo que tengo todos sus discos, y no es parcialidad maña (no soy maño). Este es de repertorio y aire Bartoli-esco, canciones del siglo 17 de Monteverdi, Ferrari y otros, entre ellos mi admirada Barbara Strozzi. Va sólo con acompañamiento de cuerda (archilaúd y viola de gamba), y es una delicia escucharlo; se aprecia desde la primera vez, y en ese sentido está más logrado que los anteriores "¡Ay dulce pena!" y "Del amor". Otros discos suyos (estos de los que grabó con Al Ayre Español) que me han gustado a la primera son "Ay Amor" y "Quando muere el sol", y también la zarzuela de José de Nebra "Viento es la dicha de amor", con el Ensemble Baroque de Limoges. Conste que todos los demás también están muy bien, pero estos son para ingresar directamente en la afición. Pues eso, a quien le guste el Arie Antiche de Cecilia Bartoli, que no se pierda este "Per un bacio" (Harmonia Mundi, 2005). Por cierto, según Google Translation, un Bécquer italiano habría escrito lo siguiente:

Per un’occhiata, un mondo,
per un sorriso, un cielo,
per un bacio... Non conosco che cosa vi darei per un bacio.

Pues eso, o algo parecido. En la primera pieza de Strozzi, reza así la letra:

Per un bacio que rubbai
dalle labbra del mio bene,
in priggion de mille guai
rinserrato amor mi tene
. . . .
finir anch’io vò
la vita el tormento
e, lieto e contento,
a morte n’andrò,
pur che mi lascie ancora
render ciò che rubbai prima che mora.

Glitter and Be Gay

Nada que ver con los gueis, guys: es el último tema (xtracto del Candide de Bernstein) del último disco de Noa que me he agenciado: Achinoam Nini & the Israel Philharmonic Orchestra; un disco que aunque es de 1998 no lo había localizado hasta ahora porque se editó en Israel y se ha distribuido poquito. Está empaquetado al revés, como si fuese empezando por atrás, a la manera de Israel, pero la música suena al derecho. Si os gusta Achinoam es de lo más recomendable. Va a empezar a sonar ahora... ¡ya suena! Pues sí que es glittering & gay hasta el final. A la lista de recomendados.

And yet, of course, I rather like to revel, ha ha!
I have no strong objection to champagne, ha ha
My wardrobe is expensive as the devil, ha ha
Perhaps it is ignoble to complain...
Enough, enough
Of being basely tearful
I’ll show my noble stuff
By being bright and cheerful.

(Aviso: fans de Bisbal, o de Metallica, o del Reggaeton, o de jipijopes variados, os recomiendo no seguir mis recomendaciones; sería inútil intentarlo...).