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Vanity Fea

Personales

Se me acumula el chollo

6-5-08

Que no doy abasto. Debería reseñar la última película que he visto, Johnny Mnemonic, con guión de William Gibson ná menos, y que me perdí hace dieciocho años (ya digo que llevo retraso—al menos tanto como Gibson lleva de adelanto). Pero no sé si debería más bien contar la conferencia sobre Dinópolis y dinosaurios Turiasáuridos que he escuchado esta tarde con Álvaro aquí enfrente de casa, en iberCaja Zentrum. O si debería hacer una desconstrucción del programa de Doctorado en Estudios Ingleses de mi departamento, programa que me sigue excluyendo, con retórica y blablabla de pseudo-calidad y coherencia, pero coherencia con pies de barro (y, como digo, altamente desconstruibles). No me da tiempo a todo. También me he requeteleído esta tarde el artículo de Foucault "¿Qué es un autor?" para su explicación en clase, y han salido interesantes interesantísimas conexiones con el tema de la retroactividad y la emergencia: que no estaban antes allí la última vez que me lo leí, y sin embargo ahí están ahora. De hecho se referieren a esta misma cuestión hermenéutica de "lo que no estaba antes en el texto y ahora está allí": si al final voy a salir más foucaultiano de lo que pensaba, y eso que no me va el sadomaso ni las máscaras de cuero (ni el fuck all, actually). Tengo también que contestar un par de interesantes encuestas en red, una sobre la proyección internacional de nuestros estudios, y otra sobre la manera en que reacciono a las situaciones de stress y burnout en mi entorno laboral, que las hay como bien saben mis sufridos lectores. Otra novedad de hoy es que la Universidad vuelve a la carga con su gestión informática de la investigación, y apenas terminaba yo de lanzar un sarcasmo sobre cómo la red investigadora pierde fuelle, resulta que ahora vuelve con energía redoblada, en forma de la web Sideral, que nos pone nuestro currículum en red pero sólo en parte, con lo cual ahora tengo que rellenar y completar mi currículum en red, uf. Que no llego. También tengo que archivar de momento y sólo hablo de las que tengo entre manos, 340 páginas de referencias bibliográficas que se me han acumulado a pesar de mis esfuerzos (para la Bibliografía Famosa), y corregir unas docenas de trabajos de comentario de texto, que no sé qué hago que no las corrijo en vez de escribir este memorándum. También me he dado hoy de baja de Ono y me apunto a Telefónica, más barato y con más interneses y wifis. Y hay que bañar y pasear a mis nenes y hacerles un poco de casico, pequeño detalle. Y reseñar que van a aparecer un par de reseñas de publicaciones mías en CLC Web, revista de Purdue University, según me comunican; y tengo completar un par de artículos que tengo en el escritorio, sobre teoría crítica, que hay pocos en el mundo. La vida social por supuesto ni la atiendo. Creo que hoy no me da para nada más que terminar este post aquí mismo.

Últimos cuelgues


Demudanzas

No me mudo (de casa); no he reñido con nadie. Pero esta semana nos ponen una estantería enorme y hay que hacer mudanzas internas, desalojando libros de un cuarto para otro, y moviendo lo que tan quietico estaba. Y da mala gana ver tanto libro que leí hace años y otros que compré con intención de leer y no leí y ya no leeré. En esta pseudo-mudanza me ha entrado una sensación de prejubilación, de decir, ¿para qué? Si todo va a ir a la trituradora de papel. Nuestros libros ya no nos servirán de gran cosa ni a nosotros, ni menos a nuestros hijos. Y ni siquiera quedan ya bibliotecas que los quieran. Este siglo nada más abrirse está clausurando un montón de cosas.  A mí me está entrando el desánimo—o igual es la vagancia de mover tanto libro. Si me toca un día hacer otra mudanza, igual me voy sin los libros, tanto pasado acumulado.

Ebro abajo

Ebro abajo Vamos de excursión un par de días Ebro abajo hasta Sancarlas de la Rápita, a conocer el pueblo, justo donde acaba la llanura del delta (que es todo lo espectacular que pueda ser una llanura a fuerza de puro llana). En San Carlos ya cambia la cosa y empieza a subir una cordillera muy bonita. Igual acabamos pasando allí los veranos, o parte—nos ha gustado mucho, y parece tranquilo, cosa de agradecer en la costa mediterránea. Volviendo hoy más allá de Amposta río arriba había unos paisajes espectaculares, con la tormenta y la luz amarilla, los montes recortados entre niebla, ascendiendo al cielo en degradados que no se sabía si eran nubes o montes, las dos cosas serían. Y el río que parecía un lago interminable, encajonado ente paredes llenas de cuevas, que se deben mezclar las de los cavernícolas con las de los salteadores y con los búnkers de la guerra civil. Vamos, para filmar algún Señor de los Anillos IV estaba la cosa. Lástima de fotos, había acabado ya con todas las pilas en el puerto de Sant Carles. Pero volveremos—en barca, en alguna vida que debería ser posible. O igual quedará sólo la cosa en las posibilidades imaginadas, igual que se va la mente subiendo por esos montes que son nubes, no lo puede evitar.

Fenomenología del Espíritu

Las variedades de la experiencia religiosa. A algunos, dales un bombo y un capuchón, y van a donde sea. En hora punta y zona de alto turismo tenemos el valle de la ermita de San Bartolomé para nosotros solos, con monumento histórico-artístico milenario. Luego se van los niños a la procesión de Viernes Santo (sin bombos: dice Alvaro que con la lluvia se ablandan y se rajan). Y yo me empiezo a leer (o vuelvo a) la Fenomenología del Espíritu, un texto con grandes posibilidades para reflexionar sobre la reflexión, y sobre la retrospección.

Dialéctica de la Religión y la Ilustración

 

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Time Piece

The everlasting universe of things
Flows through the mind, and rolls its rapid waves,
Now dark -- now glittering -- now reflecting gloom --
Now lending splendour, where from secret springs
The source of human thought its tribute brings
Of waters -- with a sound but half its own... P.B. Shelley

(—Just watch this watch!)

Un día pasó

Correo y gaceta de hoy

(11 de febrero de 2008)


Parece en vías de solución el tema del servicio doméstico, pues parece ser que mi compañera de piso va a contratar a una u otra de tres inmigrantes que se han dejado caer por aquí a hacer entrevistas: a elegir, boliviana, marroquí o rumana. Yo no he visto a ninguna aún, y casi prefiero ahorrarme estas escenas que no dejan de recordar un poco a la Nueva Orleans de 1800, allí mirándole la dentadura a la gente, y el cociente intelectual con un compás. Bueno, a mí como creo que me lo van a dar solucionado...  de eso que me libro. Qué suerte poder dar trabajo a la gente. Visto así...

Y además hoy me llegan buenas cosas por el correo (y no, por ejemplo, facturas del ayuntamiento por alquiler de nichos en el cementerio—que también llegan). Lo de hoy:

- Un paquete de Amazon con los últimos discos de Sarah Brightman: y es que sigo comprando discos tangibles, soy un nostálgico—menos mal que también acabo de comprar cuarenta metros de estantes.  Del disco de Brightman, aquí hay una canción, que ocupa poquito espacio, y tampoco mucho tiempo:

Sarah Brightman - Running (live in Osaka).

- Me llega también un impreso administrativo lleno de casillas y números de referencia, oh bonito impreso impresito, que me dice que cobro un trienio más.  El séptimo. Acumulando trienios a esta velocidad, los tendré que dedicar pronto al alquiler de otro subdominio más al ayuntamiento.

- Una carta de un colega de la universidad de Maryland, Brian Richardson, que trabaja con gran talento en cosas de narratología parecidas a las que a mí me ocupan. Hemos venido participando en la lista de correo Narrative-L que comunica a los narratólogos del mundo; ahora me envía unas publicaciones suyas, y me expresa su buena opinión de mi trabajo. ¡Gracias! Estas cosas animan, sobre todo cuando vienen de gente cuyo trabajo admiras con un toquecillo de envidia.

- Y, por fin, mi abogada me comunica que ya tiene lista la siguiente demanda que interponemos contra el alma mater por incumplimiento de sus deberes—el deber de hacer cumplir sus propias normas y resoluciones. Esto no es que sea una alegría hacerlo, pero sí por lo menos tenerlo hecho ya que se hace. El asunto es básicamente que aunque la Universidad le reconviene a nuestro departamento por aplicar normativas ilegales y ad hoc para arrinconarnos a unos cuantos profesores, y pasarse nuestros derechos y la normativa académica por el arco triunfo, pues luego el departamento no hace caso a la Superioridad—y entonces la Universidad ya se encoge de hombros. Como quien dice que qué se le va a hacer. Aquí es la tónica.  Pues no, Sr. Rector Pétriz y Sr. Director Inchaurralde—no se hacen así las cosas ni se malcumplen así las normas; así que en los tribunales nos veremos. Menudo papelón le dejan al representante que envíe la universidad, si ésta ni siquiera aplica sus propias resoluciones.

Hoy también se me ha podido oir hablando sobre los sonetos renacentistas en una clase y sobre perspectivas críticas, Jakobson, y el Fedro de Platón, en otra. En inglés, claro. Y también es hoy el día en el que han salido las notas de Shakespeare, justo en el límite del plazo...  Me he pasado al lenguaje políticamente correcto, habida cuenta de la dominante femenina en clase. Aunque por suerte ya no hay que poner en las actas "suspensa", "aprobada", etc.

Y es asimismo el día en el que afino mis dos guitarras para tocar a dúo, y le doy a Abillo la primera clase de guitarra. Tónica, subdominante, dominante.

Querido blog

Un antes y un después

Decididamente se va Rosa, que ha estado trabajando en casa con nosotros desde hace algo así como trece años. Ha encontrado un trabajo de oficina y ordenador, además en un sitio bien céntrico y bonito, así que excelente para ella. Y para nosotros, que le deseamos toda la suerte del mundo, aunque ya sentimos verla marchar, por supuestísimo (hasta hay quien va llorando por las esquinas...).

En fin, que la cosa no tiene remedio—aunque nos le hemos agarrado a la pierna gritando que no se vaya, pues ya toca. La alternativa es componérnoslas solos, ahora que los críos ya no son tan críos, o eso se supone. Darles a cada uno una escoba, enseñarles a cocinar unas judías, etc.—yo lo encuentro muy educativo. Pero en fin, parece que no van a ir por ahí los tiros, y hemos empezado a sondear redes de contactos de trabajadoras del hogar—lo cual quiere decir inmigrantes. Ayer fuimos a hablar con las monjas de la esquina, que tienen un servicio de orientaciones y formaciones y colocaciones, y a ver a quién nos mandan. ¿Será rumana, ecuatoriana, colombiana, búlgara? O búlgaro, vamos, aunque creo que eso se lleva menos. Vamos pertrechados para el choque cultural. Al menos, eso nos comentan. A las monjas las tienen flaseadas las ecuatorianas con la fe que le tienen al "diosito"—que no está muy claro a veces si es Jesucristo o el machito que les pega y les da felicidad y emociones y las hace sufrir, supongo que van todos juntos a veces.

En fin, que por fin la ola de la inmigración traspasa la puerta de casa; esperemos que no sea la cosa como para radiarla.

Casta Obamba Ngemba



Hallados en los setenta, perdidos en los ochenta

Hallados en los setenta, perdidos en los ochenta Y remembrance of time past en 2008. Gracias a Google, nos localizamos hoy con Beatriz, que tantos años pasó a unos metros de mí, antes de desaparecer súbitamente en las décadas y los kilómetros. ¿Nos volveremos a ver? A saber.

En la foto, otra Beatriz.


Despedidas