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Vanity Fea

Personales

Días de playa, typical

Una foto de Flickr

No se puede decir que madruguemos en Viveiro, por muy ecológico que sería hacerlo. Y aquí estamos a las once y media (cierto es que acaba de anochecer) todavía dándole al ordenador. Un ratito sacamos muchos días para llegar a la biblioteca municipal y consultar el correo, y colgar el blog si se tercia. Fisgamos también por los blogs favoritos de nuestra página de enlaces. Los niños sacan un rato para estudiar francés, inglés o matemáticas, y después de comer miramos a ratos descuidados el serialón culebrón de los últimos años, Amar en tiempos revueltos. Hoy se casaban Don Álvaro y Elvira, parece mentira, dos personas tan responsables. Luego vamos a la playa, por decreto o por votación, hoy por votación, a la favorita de los niños, Xilloi, que está a unos pocos kilómetros ya cerca del límite de la provincia—se ve la punta de Bares enfrente, estamos justos al sur del norte norte. Hoy aún había gente en la playa, aunque no Jairo, el vecinito que querían ver los niños y que va a esta playa al parecer. Mucho no se baña nadie: aunque hoy tocaba, para variar, día de sol rabioso, resulta que al llegar a la playa el aire era frío, hacía ventacho y hasta lo completamos con efectos sonoros, ululando y silbando para mayor efecto. El mar está precioso, la playa no la hay más bonita en las Seychelles, pero el agua está fría, y me dedico a darle a la guitarra antes que a bañarme... también me empiezo otro libro más sobre teoría de la evolución, yo es que me voy a la playa con el equipamiento completo, aunque el ordenador de momento me lo dejo en casa. Los niños no se bañan mucho, pero hacen presas y castillos, se tiran barro, chapotean, y saltan olas. Con la Sra. Penas paseamos playa arriba y playa abajo, con la presuposición de que ella se va a bañar y yo no, aunque al final resulta ser al revés. Con la marea casi mareaba hoy la el mar, subiendo y bajando a uno las olas más de lo debido hasta arriba y súbito descenso. En frente, en Bares, se veían golpes de mar como casas de altos; aquí menos pero movido, y el agua estaba fría de carallo, aunque seguro menos que en Bares. Aquí es imprevisible: un rincón de la ría puede tener agua caliente, y el de enfrente helada. Y el viento se para, y si no se para, te pones debajo de un tozal, aunque aquí no los llamen tozales, y arreglado. Al fin una tarde buenísima, y como me baño en agua fría hasta parece que he hecho algo. Bueno, también he traducido un poco de filosofía y sigo tejiendo la Monstruosa Bibliografía, así en plan negación de las vacaciones. Cerramos la playa nosotros, y nos encontramos al irnos una toalla de marca, vaya. Exploramos con el coche a la vuelta unos rincones de monte, por carreteras como montañas rusas, viendo gente tranquilamente en su aldea sentados a la puerta de casa. Los niños insistían en ir al cine a ver Hancock, pero es que no da el día para más. Les hace mucha gracia Hancock, y Kung Fu Panda (que esa sí la han ido a ver), y también el anuncio de la Once de los heavis, "It's the final countdown....tarara rará - tararara rarará". Para terminar el día me rapo al cero—¿no es cierto que adquiero así un aspecto más dinámico? le pregunto a Álvaro. Tengo en el móvil una llamada perdida, pero las llamadas perdidas tiendo yo a darlas por perdidas... Ahora los nenes leen Mortadelos (Oscar: "¡Titanio reforzado! Uff!! Ivo, ¿cómo no se dan cuenta de que es Mortadelo?"), y oímos Maudit Bonheur de Michel Rivard, pero ya nos vamos a la cama, ya...

Un pequeño volantazo

16 de julio de 2008

Ya listos para salir para Viveiro, con nuestras trece bolsas más guitarra, descubrimos que no podemos sacar el coche del garaje, porque el montacargas del garaje (nuestro coche sube en montacargas) no funciona. Hale, a esperar que los señores Boetticher y Navarro, o el señor Schindler, o alguno de esos, lo arregle, y por fin emprendemos viaje a la una y media. Sin incidentes gracias a Dios, y a nuestra habilidad al volante. Esta queda sin embargo un poco en entredicho cuando (gajes de no llevar ni mapa ni el el gepe ese ni el tomtomgou ese) al llegar a León damos un pequeño volantazo de través y nos vamos a Oviedo en vez de irnos a Lugo...  cierto es que tardamos bastantes kilómetros en enterarnos, y sólo caemos en la cuenta viendo cómo las montañas se volvían demasiado montañosas. Lo que es las indicaciones de la carretera no nos dan ninguna pista porque no había ni mención de cuántos kilómetros faltaban para llegar a donde fuese.

— Mira, un autobús. Tiene wifi, dice.
— Ya te gustaría consultar el Paleofreak mientras lo adelantamos, ¿eh?
— Lee el cartel de delante, a ver si dice a dónde va.
— Dice dice... "Madrid-Oviedo". Pues nos hemos equivocado.

Bueno, a cambio vemos paisajes espectaculares, montañas neblinosas dignas de El Señor de Los Anillos, puentes en construcción dignos de Myst. Bastante en construcción, la autovía del nororeste; estas noticias siempre nos llegan en directo, por información fiable. Oscar durante el viaje se desepera porque su madre no quiere parar en ningún sitio: amenaza con el suicidio: "¡¡¡Estoy agotado, hambriento, destrozado, y tengo pis!!!" —("Qué mono", dice Álvaro).

Y en fin, que así veo el último trocito de la cornisa cantábrica que me faltaba por ver, de Cudillero a Ribadeo. En Cudillero estuve hace años, más de veinte pongamos, en una curiosa expedición con los amigos donde al final cada cual acabó volviendo por su lado, en una especie de riña implícita o descomposición de la expedición. Bonito sí que era. Mientras duró.

Y Viveiro sigue donde lo dejamos. Volvemos a donde siempre, a casa de la Sra. Oca.  El pueblo, perfecto; investigando ya hemos visto una casa que venden en el centro: ochenta kilos, que no tenemos, a no ser de grasa corporal. Los niños se han encontrado otra vez con su amigo y vecino Jairo de otros años, y la nube sigue colocada sobre la villa, casi permanente—hay que salir a las afueras para coger más ratos de sol. Aún estamos desempaquetando y organizando cosas, y viendo qué dan de sí los recursos informáticos que nos hemos traído. Álvaro me va a enseñar a editar vídeos de sonido con imágenes, aprovechando que no me he traído la webcam; algo aprenderemos unos de otros. Ya pondremos fotos de las que hagamos; y mañana más.

PS: Casi me olvido: Felicidad.es

Land’s End

Plan de vacaciones


Por si este blog tiene algún seguidor asiduo, cosa que no me consta, aviso que durante julio y agosto es posible que esté más regularmente actualizado en su otra dirección o clon alternativo, http://garciala.blogia.com

 De momento aún no hay vacaciones, aunque entre expos y expas se ha adelantado el fin de curso y las notas están pinchadas en el corcho y las salas de estudio están desiertas. Aún nos queda alguna reunión, pero ya hay ambiente de plegueishion.

Y lo que es la segunda quincena de julio, y agosto, andaremos por Galicia, a merced de los ciber y de las zonas wifi que pillemos, si las pillamos. Por Biescas estaremos algún fin de semana todo lo más, me parece. Tiramos hacia poniente.

Pero no renuncio a darme un paseo por aquí también (me mandan mis padres la foto):


La patata transgénica

 

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Tornado season


Twister

Bueno, si se viaja por Missouri, hay que ver los productos típicos de la región...

Beatriz sigue indemne, nos dice. Pero con lo cómodamente que se habla de Hemingway en los blogs, hacen falta ganas de ir a seguirle la pista a Kansas City...

To the Lighthouse

Leaving on a jet plane

Tenemos a la Dra. Penas de congreso en Missouri estos días; a estas horas ya estará empezando a cruzar los seis mil kilómetros de agua salada - she’ll be flying over my home in Providence in about six hours time. De Madrid va a Chicago, y de allí a Kansas City. A donde enviaba Hemingway sus crónicas desde España, y a donde regresará Ms Penas la semana que viene. Hasta entonces, toquemos madera. J’ai peur de l’avion.

PS: Pues de lo dicho nada. Madrid bloqueado por los piquetes de huelguistas, y Beatriz pierde el avión. Mañana sale en otro—si no sale otro piquete por el camino. Jodidos piquetes, siempre tan dispuestos a aplicar la ley del embudo. Como es lo que rula en este país, les alabo el gusto.

 







Una profecía probable 
 

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Message personnel pour Patricia

A photo on Flickr

... au cas où l'e-mail n'arriverait pas...!

Chère Patricia et famille:

Merci bien pour votre lettre! je suis en train de surmonter le shock de mon anniversaire et je me porte pas mal, vrai. Je dirai à  Alvaro ce que vous dites de la vidéo, il est très fier d'arriver à faire ces choses par ses propres moyens—moi je ne lui ai rien appris, ou presque rien! Nous venons de revenir de Valencia de visiter ma soeur,  il y a eu une réunion de pas mal de gens de la famille (et il y en a pas mal) pour une communion et j'ai profité pour aller là  bas—pour la première fois... j'ai une de ces réputations dns ma famille, je ne visite personne, heureusement qu'ils ne se fâchent pas facilement avec moi. Beatriz es plus voyageuse, la semaine prochaine elle s'en va à  Kansas et moi je reste ici. Au moins on a fait ce week-end quelques centaines de kilomètres par des endroits à peu près vides, rien que des champs verts partout (il a plu pas mal), des averses soudaines, du soleil tout à  coup, des arcs-en-ciel partout... c'était joli... Et je te disais que cet été à  la fin on va retourner à  Galicia pour un long séjour, alors je ne pense pas qu'on va pouvoir aller en France aussi... on verra bien, il faut le faire un de ces jours, je suis d'accord remarque, seulement... (parfois je pense que cette chose que j'ai avec les voyages c'est pas normal, c'est une espèce de phobie... qu'il va falloir surmonter). Mais c'est étrange ce que tu me dis là  de ne pas recevoir mes courriels, c'est peut-être ton ordinateur après la grippe? Je t'envoie ici en tout cas le dernier message ici bas, pour qu'il n'y aie pas de pages en moins dans l'histoire. J'espère que celui-ci ne va pas s'égarer, on verra bien! Besos, JOSE ANGEL

ese emeese

Tres historias de fantasmas

Tres historias de fantasmas

Dos vienen de la Antología de la Literatura Fantástica de Borges, Bioy Casares y Silvina Ocampo, que me regaló MJ en 1993:

DEFINICIÓN DEL FANTASMA (del Ulises de Joyce)

¿Qué es un fantasma?, preguntó Stephen. Un hombre que se ha desvanecido hasta ser impalpable, por muerte, por ausencia, por cambio de costumbres.
fantasma
UN AUTÉNTICO FANTASMA (de Sartor Resartus de Carlyle)

¿Habría algo más prodigioso que un auténtico fantasma? El inglés Johnson anheló, toda su vida, ver uno; pero no lo consiguió aunque bajó a las bóvedas de las iglesias y golpeó féretros. ¡Pobre Johnson! ¿Nunca miró las marejadas de vida humana que amaba tanto? ¿No se miró siquiera a sí mismo? Johnson era un fantasma, un fantasma auténtico; un millón de fantasmas lo codeaba en las calles de Londres. Borremos la ilusión del Tiempo, compendiemos los sesenta años en tres minutos, ¿qué otra cosa era Johnson, qué otra cosa somos nosotros? ¿Acaso no somos espíritus que han tomado un cuerpo, una apariencia, y que luego se disuelven en aire y en invisibilidad?

Y FANTASMAS se titulaba la tercera historia—también una auténtica historia de fantasmas; era un relato metaficcional que escribí hace unos quince años...   que recuerdo vagamente, lo guardaba encriptado en un disquete. Describía una escena con unos amigos en la casa de campo a donde íbamos tantas veces, con nombres reales (de ahí la encriptación supongo), una velada de las que hacíamos en torno al fuego del hogar, hablando por hablar, —hablando de fantasmas, a lo que se prestaba el caserón oscuro, y de hecho lo hacíamos muchas veces, no sólo en el cuento. Pero esta vez la historia de fantasmas que contábamos en el cuento se desvanecía de repente para dejarnos sólo con los personajes como voces lejanas, palabras medio recordadas, y presencias fantasmales para el escritor que no estaba mirando el hogar y hablando de fantasmas, sino evocándolos o invocándolos, a ellos y a un tiempo pasado para siempre, en el papel.

 También un fantasma, claro, era el escritor.
Y ahora también el relato lo es, perdido porque lo encripté en su momento, y fue víctima de una incompatibilidad informática. Queda aquí su forma fantasmal, si se quiere. No andamos escasos de apariciones.

 
Uno día de junio de dos mil seis

Agotamiento, cinismo e ineficacia

He completado la encuesta de la Universidad sobre quemazón en el trabajo, que no sé si me la habrán enviado como caso selecto o modélico—decía el mensaje que he sido elegido al azar. Es una batería de preguntas automáticas y a veces repetitivas sobre si notas alteraciones en tu comportamiento o emociones, si tomas drogas, si te encomiendas a Dios, si crees que desempeñas bien tus labores, etc. Me envían esta solución o puntuación obtenida:

El "Síndrome de Quemarse por el trabajo" o "burnout" es una respuesta prolongada a estresores crónicos a nivel personal y relacional en el trabajo, determinado a partir de los aspectos: agotamiento, cinismo e ineficacia profesional".

Agotamiento: altas puntuaciones indican sensación de no poder dar más de sí a nivel emocional.

Puntuación obtenida: Media(baja)

Cinismo: altas puntuaciones indican actitud distante ante el trabajo, las personas objeto del mismo y compañeros.

Puntuación obtenida: Alta [mi mejor puntuación]

Eficacia: bajas puntuaciones indican sensación de no hacer adecuadamente las tareas y ser incompetente en el trabajo

Puntuación obtenida: Media(baja)

Aclararé que mi sentido de incompetencia es más bien de impotencia: no puedo ser competente en mi trabajo por las convenciones y exclusiones absurdas que se le aplican, y que yo no puedo cambiar: por ejemplo si me excluyen del programa de doctorado mi departamento por no formar parte de un equipo de investigación, o si no se reconoce como válida mi investigación por no formar parte de un equipo de investigación. (Ya sé, ya sé: asóciese usted a un equipo... "Ven con Nosotros", como dicen los abducidos en Los Simpson).

Claro que aquí sólo se mide la reacción del quemado en el puesto de trabajo: no se evalúa para nada si las circunstancias de ese puesto contribuyen a la quemazón o no. Se convierte todo en una problemática psicológica individual del sujeto en cuestión, por el planteamiento mismo. Tiene por tanto sus limitaciones que no solucionará ninguna encuesta automática. Ni ninguna investigación sobre el terreno, me temo, si nos atenemos al interés demostrado por el Rectorado en los mangoneos de los grupos de investigación de nuestro departamento.

El acoso laboral en la Universidad