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Vanity Fea

The logical conclusion of identity politics

The logical conclusion of identity politics





Con escaparate de santos y tranvías

miércoles, 1 de marzo de 2017



Hoy por cierto ha salido un libro de la Dra. Penas coeditado con la profesora japonesa Akiko Manabe, sobre los contactos entre Japón y Occidente en la época modernista. En Alemania lo han editado, o en Suiza, vamos, en Peter Lang.

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Sobre Stapledon

Sobre Stapledon

Me citan en Oxford, o quizá en Lisboa: citan un artículo mío sobre Olaf Stapledon en este artículo que también lo nombra:
Maskens, Maïté, and Ruy Blanes. “Introduction: Ethnography and the Mutualizing Utopia.” Journal of the Anthropological Society of Oxford Online ns 8.2 (2016).*
http://hdl.handle.net/10451/26530
http://repositorio.ul.pt/handle/10451/26530
2017
El citado era éste: An Apocalypse of Total Communication —en su versión impresa.
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Exsultate Justi

Exsultate Justi






—para celebrar la lectura de tesis de Larissa, en Moscú.


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Retropost (2007): Ley de ropa, peinado y maquillaje

 

Hasta hoy, los poderes públicos estaban especialmente interesados en la estructura cromosómica y la configuración genital de les ciudadanes. Hoy súbitamente, se desinteresan de tales cuestiones (siempre determinables en última instancia por análisis citológicos e inspecciones oculares, premortem o postmortem). La ley, hoy, ya no se interesa por la identidad sexual de sus sujetos y sujetas, sino por su identidad genérica. Las feministas (hasta que llegó Judith Butler) solían decir que el sexo, en el sentido de diferencia sexual, es biológico e innato, mientras que el género es una construcción cultural, superimpuesta sobre esa diferencia biológica. Hoy el Congreso ha aprobado una ley por la cual el sexo desaparece como categoría administrativa del registro civil, o en todo caso se subordina al género. Añade un poco de confusión la terminología, pues me temo que se seguirá hablando de "sexo" donde debería decir "género", y así, de señoras con un impresionante y bien formado pene se dirá que son de "sexo: mujer" cuando en puridad debería haberse sobreañadido la categoría género, y especificar: "sexo: varón; género: mujer". En este caso de abundante maquillaje y depilación y bolso, digo...—en otros casos, más frecuentes, género y sexo irían unidos (accidentalmente) como lo han estado hasta ahora (oficialmente). A partir de hoy, no: a los individuos se les asignará género (no sexo) según su conformación genital. (Digo yo... igual una apostilla de la ley nos dice pronto que podrán los padres elegir "sexo" arbitrariamente para el neonato—warum nicht? Es la suma de la corrección política, o sea que al Gobierno le ha de tentar). Los transexuales —perdón, los travestís— ya no tendrán que operarse para que en su DNI figure la dichosa letrita que tanto les soluciona la vida. Oye, y puesto que no hay que operarse, ¿quién va a pensar en operarse? Siempre habrá algún maniático entre la vasca, no digo yo que no. Pero ya queda esto de la cirugía para aficionados muy voluntariosos, escultores del cuerpo, gente poco práctica. Después de todo, puestos a dedicarse al gender bending, ¿a quién le va a molestar algún colgajillo de más, o algún pecho demasiado voluminoso? Pierde la cosa su razón de ser, pues ahora tanto los hombres como las mujeres pueden tener ovarios, cuerpos cavernosos, etc. Algunos más cavernosos que otros, pero oye, todos somos tanto hombres como mujeres. Los travestís son en general especialmente tolerantes con estas cuestiones, así que probablemente se ahorren muchas operaciones innecesarias, lo cual es bueno. No hay que llevar las manías hasta el extremo de atacar al cuerpo con cuchillo, ni con la celulitis ni con lo demás. Ojo, que siempre habrá casos y necesidades, no digo que no. Pero en general, visto que la pluma es más fuerte que la espada, cambias la letra en el registro civil y ya está. ¿Que hace falta certificado médico? Nou problem, si para abortar también hace falta, y se solventa siempre; para esto se han inventado las fotocopiadoras. Lo de operarse es, una vez votada esta ley, un overkill, matar moscas a cañonazos. Un defecto le veo: que por qué no le han añadido un "no sabe/no contesta" como tercera opción sexual, yo me apuntaba a esa. Y lo que no está tan claro con esta ley es si va a ser obligatorio para las transexualas ir de uniforme femenino obligatorio, porque seguro que a alguna viciosa que nació hombre, pero quiere ser mujer, y lesbiana por más señas, le da además por ir de traje y corbata y barba, en plan dragking. ¿Quién le va a decir que no? Porque la ley es ley de ropa, peinado y maquillaje, pero por supuesto no entra en cuestiones de ropa, peinado y maquillaje. Hasta ahí podríamos llegar, que nos diga el Gobierno cómo nos tenemos que vestir, peinar y maquillar.

 
 
Categorías obsoletas
 
 


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Bob Dylan at Providence

 






Trump's First Address to Congress

 






Retropost (2007): Zeitgeist

 
Nos llega un mensaje del Decanato con un poquito más de Zeitgeist, para continuar abriendo boca a la brave new University:

"La implantación de la nueva estructura de estudios y de los Créditos Europeos (ECTS), dentro del proceso de convergencia hacia el Espacio Europeo de Educación Superior, exigirá la adaptación de las metodologías docentes existentes y modificar el sistema tradicional de exámenes para sustituirlos por formas alternativas de evaluación que permitan medir el esfuerzo del estudiante, ya que su trabajo se convierte en el eje de la organización de la actividad docente."

Pocas veces nos lo ponen tan claro... 
O sea, que los exámenes se van a suprimir. Y se van a sustituir por formas alternativas de evaluación. Cuya finalidad no es medir el conocimiento de la materia por parte de los estudiantes, o su capacidad de razonar, o su capacidad de resolver problemas, sino su esfuerzo. Que uno puede ser un incapaz total pero descollar en esfuerzo, ojo. O sea: ¿a ese indocumentado le ponemos un sobresaliente, si lo que valoramos con el nuevo sistema es el esfuerzo? Es el trabajo del estudiante, y no los resultados de ese trabajo, lo que será el "eje de organización de la actividad docente". Los títulos, supongo, serán también una acreditación del esfuerzo realizado, no de la capacidad o conocimientos de una disciplina.

Bien. Vale. Genial. Pero, para más claridad, querría que se mojase aún un poquito más la Universidad. Que nos imponga a los profesores un porcentaje obligatorio de aprobados, blanco sobre negro. O mejor, aprobado obligatorio, que se suprima el concepto de suspenso. Bastante esfuerzo es pagar una matrícula, como para irse sin nada de la Universidad. ¿No habría de garantizar la realización de sus resultados una empresa? Pues la Universidad también: que garantice un título a quien se esfuerce, independientemente de lo que sepa o aprenda.

Contra el fracaso escolar: la vía rápida
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PS, dicho y hecho: pocos años después se materializa un documento interno y de poca circulación (pero normativo) que señala que será objeto de investigación y seguimiento todo profesor que apruebe a más del 90% de los estudiantes (con lo cual por lo menos nos libramos del aprobado obligatorio) y también el que suspenda a más del 60% (me parece recordar) de los estudiantes.  Con lo cual la cosa encuentra su justa proporción al entender del Rectorado. Yo no le hago mucho caso, pero creo que caigo espontáneamente dentro de las cifras políticamente correctas.