
Especial abdicación del Rey
lunes, 2 de junio de 2014
Especial abdicación del Rey
Audio de EsRadio (Es la tarde de Dieter). Con J. Müller, Albiac y Luis del Pino sobre la abdicación del Rey con Federico Jiménez Losantos, Pedro J. Ramírez, Marhuenda, Pilar Urbano, Anson y muchos más.
—y seguidamente una tertulia sobre las razones de la abdicación del rey.

—y seguidamente una tertulia sobre las razones de la abdicación del rey.

King Juan Carlos of Spain Abdicates
La última transición, y la que viene
lunes, 2 de junio de 2014
La última transición, y la que viene
La última transición fue pacífica, despertó muchas ilusiones y en conjunto mejoró al país. Esperemos que suceda lo mismo con ésta—y que las taras con las que llegamos de entrada no impidan reconducir la cosa a mejor.
Algunas cosas también fueron a peor, o sea que no es cosa de confiarse. Y menos viendo los vicios que se han cogido.
Algunas cosas también fueron a peor, o sea que no es cosa de confiarse. Y menos viendo los vicios que se han cogido.
Polibio y el tiempo geológico
//
Este artículo que publico en el SSRN comenta un pasaje de las Historias (libro IV) en el que Polibio reflexiona sobre los cambios geológicos y sobre la transformación de los paisajes, proponiendo un método mediante el cual se podrían medir estos procesos extremadamente lentos. Estas reflexiones suponen un precedente clásico de las teorías gradualistas sobre el tiempo geológico asociadas a autores como Hutton y Lyell, fundadores de la geología moderna. El acercamiento al estudio del tiempo geológico mediante un método científico, propuesto por primera vez en la modernidad temprana (s. XVII) por Edmond Halley, encuentra así un antecesor clásico, aunque ciertamente algo aislado.
Polybius and Geological Time
Abstract: This paper comments a passage of the Histories (book IV) in which Polybius reflects on geological change and the transformation of landscapes, and suggests a method whereby extremely slow processes could be measured. These reflections provide a classical precedent for the gradualist approach to geology of deep time associated to such authors as Hutton and Lyell, the founders of modern geology. The approach to the study of deep geological time using a scientific method first propounded in the early modernity by Edmond Halley in the 17th century has thus a (rather isolated) classical forerunner.
http://papers.ssrn.com/abstract=2442688
Aparece, o aparecerá próximamente, en las siguientes revistas temáticas / To be found in the following e-Journals (Date posted: May 28, 2014):
| eJournal Classifications | Message |
AARN Subject Matter eJournals![]() ![]() | Added to eLibrary |
AARN Subject Matter eJournals![]() ![]() | Added to eLibrary |
CRN Subject Matter eJournals![]() ![]() | Scheduled in Ancient Philosophical & Scientific Texts eJournal October 02, 2009 (?) |
PRN Subject Matter eJournals![]() ![]() ![]() | Scheduled in History of Western Philosophy eJournal June 03, 2014 |
PRN Subject Matter eJournals![]() ![]() | Scheduled in Philosophy of Science eJournal June 02, 2014 |
Y asimismo en mis repositorios— en Academia: https://www.academia.edu/10372866/
y en ResearchGate: https://www.researchgate.net/publication/271515661
First We Take Manhattan
Holly Cole - I Can See Clearly Now
domingo, 1 de junio de 2014
Ignoring Mortality
sábado, 31 de mayo de 2014
Ignoring Mortality
A Plea for Irresponsible Irrelevance.
Algunos dicen que hay que vivir para la muerte, planteamiento ofensivo para los deseos e incluso para el buen gusto. Tienen sin embargo a point en el hecho de que toda la vida humana y todo en sus prioridades tiene la marca de la naturaleza humana, y la muerte, más aún, la consciencia de la mortalidad, es parte integrante de esa naturaleza humana. Todo lo que somos y todo lo que ha hacemos lo hacemos, de hecho, en última instancia, porque somos mortales.
En esta terrible situación, la única aproximación que puede hacer la vida humana a la inmortalidad, o a la indiferencia a la muerte, no consiste en escapar realmente de ella (dado que en cierto modo constituye el paisaje) pero sí en hacer lo contrario de vivir para la muerte—vivir para la vida, y no prestar a la muerte sino la mínima atención indispensable. Sólo en última instancia hay que llegar a la última instancia. Ya le estoy dedicando demasiadas líneas.
La única manera posible de vivir como los imaginarios inmortales es hacer un derroche de la vida—como si fuese no escasa y preciosa, sino abundante y despilfarrable. No necesariamente un derroche ostentoso, sino sencillamente pasar la vida en la medida de lo posible como si no existiese la muerte—o como si la vida no estuviese marcada por la muerte. Desoyendo a quienes nos aconsejan vivir para la muerte, ya sean heideggerianos, legionarios, u otros novios de la muerte. Es lo que hacemos, de hecho—vivirla como la vivimos, la mayor parte del tiempo, con sabiduría espontánea; como los auténticos Olímpicos, sin dedicarla a nada nada que suponga ahorrar méritos para nuestro estado muerto, ni siquiera buscando ningún tipo de intensidad o culminación de la vida.
Pues hay en esos trayectos de vida ejemplares o culminantes, en realidad, un trayecto hacia la muerte, una consciencia de la mortalidad —tenemos que hacer algo de utilidad porque tenemos la espada de Damocles de la extinción total (nuestra y de todo lo que apreciamos, y de todo lo demás también) perpetuamente encima. Tampoco es que lo que hagamos de útil vaya a cambiar para nada esa situación, sustancialmente considerada. Y de hecho hasta los inmortales mueren, o los matan, en muchos muchos mundos paralelos donde viven. No nos diferenciamos apenas nada de ellos.
Por tanto el tiempo mejor empleado es el dedicado a vivir esta vida real que es tan irreal, el mayor de los videojuegos de realidad virtual — recreándonos inmersivamente en su propia irrealidad—en las cosas insustanciales—dedicando nuestro tiempo y atención al fútbol (aunque no en mi caso), al presente, a descubrir infinite riches in a little room, a las ensoñaciones, daydreaming o nightdreaming, a retorcar fotos, a escuchar conferencias sobre los paradigmas y a escribir blogs, a sestear bajo las ramas, a embarcarse en actividades irrelevantes que ni son narrables ni nos acercan un centímetro más a la cumbre de los tiempos. ¡Hey, eso incluye leer a Heidegger!





