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Un pueblito oscuro

jueves, 22 de diciembre de 2016

Un pueblito oscuro

 

 

Un pueblito oscuro

Cognitive Science Network: Drama

jueves, 22 de diciembre de 2016

Cognitive Science Network: Drama


Dear Jose Angel Garcia Landa:

Your paper, "LA FRASE QUE LANZÓ MIL BARCOS AL MAR (THE PHRASE THAT LAUNCHED A THOUSAND SHIPS)", was recently listed on SSRN's Top Ten download list for: CSN: Drama (Sub-Topic).

As of 22 December 2016, your paper has been downloaded 16 times. You may view the abstract and download statistics at: https://ssrn.com/abstract=2428973.

Top Ten Lists are updated on a daily basis. Click the following link(s) to view the Top Ten list for:

CSN: Drama (Sub-Topic) Top Ten.

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CSN: Drama (Sub-Topic) All Papers.


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I've got another paper in the Ancient Ontology section... but there's even less people writing about that.

 

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Retropost (2006): Deep-brain'd Sonnets

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La edición original de los sonetos de Shakespeare (Shake-speares Sonnets: Neuer before imprinted, 1609) termina con un poema largo frecuentemente ignorado, A Lover’s Complaint.Con frecuencia se ha considerado un mero añadido sin relación, o incluso un poema apócrifo. Esto va cambiando. El libro de ensayos Shakespeare’s Sonnets editado por James Schiffer (2000) termina muy a propósito con un artículo de Ilona Bell sobre A Lover’s Complaint y su relación con los sonetos, "That Which Thou Hast Done’: Shakespeare’s Sonnets and A Lover’s Complaint".
 Una amante es, en realidad, la narradora de Shakespeare; pero es narradora intradiegética, porque cuenta su historia a un narratario, un reverendo pastor (antes cortesano), y todo ello es introducido por un anónimo narrador muy escasamente homodiegético, una especie de ficción inicial para dar un marco que distancie la historia. Así empieza A Lover’s Complaint:

From off a hill whose concave womb reworded
A plaingful story from a sist’ring vale,
My spirits t’attend this double voice accorded,
And down I laid to list the sad-tuned tale;
Ere long espied a fickle maid full pale,
Tearing of papers, breaking rings a-twain,
Storming her world with sorrow’s wind and rain.
Ilona Bell sostiene que "Shakespeare conceived A Lover’s Complaint as the conclusion to and commentary upon Sonnets 1609" (471). Esto supone aceptar que fue Shakespeare quien diseñó para su publicación el libro de 1609, algo que no muchos creían hasta hace poco. Daniel, Lodge y Spenser también habían concluido secuencias de sonetos con un poema narrativo. Esto puede entenderse en el caso de Shakespeare como una incitación a incrementar la narratividad de losSonetos, a leer en ellos una secuencia de acontecimientos, quizá también la historia de un amor desengañado. Y explica quizá con mas detalle la naturaleza del desengaño: la promiscuidad irresponsable del bello mozo, y sus consecuencias. Todo sin decir nombres, claro.

También incita el poema final quizá a ver los sonetos como el resultado de una convención poética (por sentidos que posiblemente fuesen algunos): al ser la segunda voz femenina y obviamente convencional, nos permite oír de modo contrastado las voces anteriores, la del narrador que la introduce en A Lover’s Complaint y la del poeta, único hablante, de los Sonetos. Desde luego, la voz inicial (masculina, es de suponer) del narrador anónimo sí enfatiza la feminidad de la voz que va a seguir. Para Katherine Duncan-Jones (que ha incluido A Lover’s Complaint en su edición de los sonetos para Arden, no como otros que lo dejan fuera)—"the use of the word womb in the opening line immediately suggests the feminine complementarity of LC to the male-voiced sonnets which precede it" (431 n.).

Algunos poetas eróticos contemporáneos de Shakespeare, como Gascoigne, escribieron prefacios explicando las circunstancias de sus poemas. Para Bell, A Lover’s Complaintes una especie de epílogo ambiguo:

"Shakespeare, being Shakespeare, was unwilling to reduce the manifold perplexities of this Sonnets to a few lines of prefatory or explanatory prose. instead, he appended A Lover’s Complaint, as if to tell the wider lyric audience, ’Why, look you now, how unworthy a thing you make of me! You would play upon me, you would seem to know my stops, you would pluck out the heart of my mystery’ (Hamlet 3.2.363-66). Why then, you figure it out" (Bell 464).
 El poema presenta, como señala Bell, una doble reacción de los oyentes a las quejas de la amante: el "reverendo" (no muy de fiar quizá, según el narrador) acepta su historia; el narrador la describe como "fickle". El seductor galán que ha abandonado a su amada aparece como otra versión del bello joven de la primera parte. Quizá sea igual de poco fiable, pero aquí es él quien escribe "deep-brained" sonnets que no son sino artefactos de seducción que haríamos muy mal en creer a pies juntillas… deben ser releídos entre líneas, parece. Observa también Bell que al concluir el poema con la voz de la amante abandonada, sin volver al marco narrativo inicial, se problematiza el juicio de la voz masculina inicial, pues es la mujer quien concluye enmarcando y juzgando las palabras de su amante. La moza se dejó seducir por las buenas palabras del joven, sus regalos, y los sonetos que los acompañaban:

... deep-brained sonnets, that did amplify
Each stone’s dear nature, worth and quality. (LC, 209-10)

Tanto más deep-brained, complejos y reflexivos, los sonetos del propio Shakespeare, pues en lugar de loar piedras preciosas y otros regalos, se alaban y se regalan a sí mismos. Si bien la amante abandonada reconoce la complejidad mental de esos sonetos que recibía, no por ello dejan de verse aquí en perspectiva como un artefacto de seducción que puede contemplarse, en bloque, desde otra perspectiva muy ajena a la actitud con que fueron escritos. (¿Quizá, incluso, podría deducirse que se sedujo Shakespeare a sí mismo mediante sus sonetos?). La amante podría leerse como una alegoría de la feminización que ha experimentado el poeta en tanto que sufridor por amores en los sonetos. Así, el poeta de los sonetos se divide a sí mismo en seductor y seducido, y desplaza simbólicamente estas posiciones a otras tantas figuras que lo representarán indirectamente, por alusiones y analogías parciales.

Y el eco con que comienza el poema, la "doble voz" a la vez repetida por el eco y filtrada (por el oído del reverendo quizá), es imagen de la distancia intelectual a que nos lleva la relectura, el leer o escuchar como testigos no invitados—overhearers de un discurso que al no ir dirigido a nosotros se percibe en toda su retoricidad. (Podrían relacionarse estas figuras de la alocución indirecta con las que estudiaba en mi artículo sobre "Overhearing Narrative"). Los mismos sonetos ya invitaban a la relectura y apuntaban posturas irónicas sobre sí mismos; esto no puede sino intensificarse viendo retrospectivamente la secuencia entera tras la lectura de A Lover’s Complaint.

Así pues, la historia de amor de los Sonetos, aun siendo propia, puede contemplarse, ya una vez fuera de ella, como la historia de amor de otra persona. Y ello aun dando la última palabra a la moza abandonada, diciendo que (quizá por amor, quizá por necesidad, quizá por necedad) volvería a caer otra vez víctima los mismos encantos que la sedujeron. Aunque se la pueda acusar de incoherencia, o de contener multitudes. También para Shakespeare je est un autre.
 
Soneto, espejo, reloj, bloc y libro


Retroposts

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Henry Fielding - The History of Tom Jones, a Foundling (part 2)


https://youtu.be/BEwK_-YNUZ8




Nuevo look de mi SSRN

Nuevo look de mi SSRN


Ha cambiado el diseño de mi página de autor en el Social Science Research Network (bueno, de la mía y de las demás). Ahora tiene este aspecto:


Tiene un nuevo look mi SSRN



Me felicito de que estoy entre los 1500 primeros en la clasificación general; en algunos otros parámetro aún estoy mejor posicionado, siendo mi récord absoluto el puesto 5 mundial... por "actividad reciente", una temporada en que me dio fuerte. Ya voy aflojando.

Por número de citas estoy peor ubicado, y en general no me cita nadie, pero bueno, se mire como se mire estoy entre los 30.000 principales, que son los que cuentan a efectos de datos. Aunque sea éste un podio con tantos escalones que parece la escalera al arco de Tianmen.


tianmen



SSRN


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Nana Mouskouri sings Bob Dylan

miércoles, 21 de diciembre de 2016

 

Nana Mouskouri sings Bob Dylan






En moto junto al mar


miércoles, 21 de diciembre de 2016

En moto junto al mar

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Retropost (2006): La misteriosa llama de la reina Loana

La misteriosa llama de la reina Loana

Publicado en Literatura y crítica. com. José Ángel García Landa


Que es el misterioso título de la última novela de Umberto Eco, vendida masivamente a cientos de miles de personas hace un año y ahora leída por unos pocos y olvidada por muchos, supongo. Del olvido va, y al olvido va, supongo. Aunque no está mal para un público cortado a la medida de Eco: vamos, de una edad parecida, de intereses similares, especialistas en semiótica si es posible, nostálgicos de la cultura popular de hace años, reprimidos sexuales y dados a enamoramientos platónicos... porque la novela va más o menos de Umberto Ego y su mundo interno y obsesiones y ansiedades particulares.  
 No es que esté mal, no... pero realmente es la novela de un hombre de ideas embebido en sí mismo y en sus ideas. Le falta vida, interacción, sociedad, a pesar de los intentos del autor, los personajes que no son Yambo, el protagonista, pasan como sombras por el trasfondo, o como voces que resuenan en su cabeza. Excesiva, exhaustiva, en su dedicación a los viejos recuerdos que nos formaron. Supongo que también va sobre el autoembebimiento, o sobre nuestro destino último que es hacernos nuestro propio mundo y habitarlo mayormente en soledad mientras la muerte va distribuyendo sus rayos aniquiladores a nuestro alrededor, y un día nos toca.
Es una novela sobre la memoria, sobre cómo somos memoria; estamos hechos de recuerdos. Como en otras novelas sobre la amnesia, se utiliza aquí como estrategia para involucrar al lector y seguirle y guiarle los pasos a medida que se adentra en la novela: el narrador en primera persona (luego sabremos que es Giambattista Bodoni, "Yambo", librero sesentañero) ha perdido la memoria, no sabe quién es, el lector tampoco lo sabe, claro, y así poco a poco lo vamos conociendo a medida que se conoce. Es un nuevo nacimiento a la vida, con una mente inocente de sí, y como estrategia narrativa es ciertamente sugestiva, y está magistralmente llevada por Eco. Claro que inocente del todo no es... lo que nos encontramos es un personaje diseñado a medida para ejemplificar algunas de las ideas de Eco sobre el conocimiento enciclopédico: porque eso es lo que Yambo tiene, es una colección de citas, una enciclopedia sobre dos patas y sin recuerdos sobre sí mismo. Un caso tan perfecto que uno duda que pueda existir como no sea a modo de estrategia narrativa, pero oye, cosas veredes.
Y la historia es la historia de cómo Yambo recupera la memoria de su identidad, de cómo llegó a ser quien es... o más bien quien ya no es, porque la mayor parte de los recuerdos personales se recuperan tras un segundo ataque cerebral, con el protagonista reducido a una especie de limbo comatoso o conciencia lúcida e incorpórea. Mientras estuvo deambulando de nuevo por el mundo, el nuevo y viejo Yambo conoce (que no reconoce) a su mujer Paola, duda sobre si sería amante de su ayudante la bella librera Sibilla (¿le dará ella alguna pista? No), se las apaña como puede para no actuar como un marciano. Esperando recuperar sus recuerdos viaja a la casa de campo de su abuelo en Solara, mantenida en hibernación durante cuarenta años, oye discos viejos, relee sus cuadernos de deberes y sus lecturas infantiles, sus tebeos... sin mucho éxito de momento.
Todo va volviendo poco a poco tras un segundo infarto cerebral que deja a Yambo sin cuerpo ni sentidos, pero con recuerdos. Esta parte recuerda al Innombrable de Beckett, que se hallaba en una situación parecida, pero con problemas de identidad aún más angustiosos que los de Yambo. Es sin embargo una bonita variación sobre el tema y homenaje supongo a Beckett.
Aquí volvemos con doble intensidad a la recuperación de la cultura popular de los años cuarenta: los tebeos, las historias de ciencia-ficción, las aventuras de héroes machotes en países exóticos, donde se hallan mujeres atractivas con velos tentadores, como la reina Loana...
De todo esto se ve que disfruta enormemente Yambo (un eco de su autor), y que con estas cosas retro pierde los papeles.  El libro está decorado abundantemente con viñetas y portadas de época, y se somete a detenido análisis la influencia de esos Sandokanes, esos Rip Kirby, esos Pinochos y Chapetes, esos Capitán Trueno que diríamos por aquí, en el imaginario del protagonista. También se vuelve cada vez con más precisión e intensidad a escenas vividas durante la época fascista y la Segunda Guerra Mundial, al final incluso rememorando la participación de Yambo, aún niño, como guía para unos resistentes contra las SS. Y se reconstruye el amor platónico (platónico a falta de otra cosa), ideal, del joven Yambo, la colegiala Lila Saba, cuyo rostro está tan velado como el de la reina Loana que es quizá su encarnación en otro plano de la economía mental del Yambo tineiyar.  La lluvia caótica de imágenes paraliterarias se acelera al final y se combina en una parodia del apocalipsis, a medida que Yambo se acerca a la visión beatífica del rostro de Lila, y de la muerte, dos experiencias que quedan más allá de lo efable. Un final con muerte, recuerdos y cita, entrada simultánea en la luz y en la oscuridad. Rosebud.
 Tunnel light  
Atrás quedan las personas reales, Paola, con quien hizo el amor Yambo por última vez dudando si ella cometía adulterio al hacerlo; Sibilla, con quien no lo hizo (¿o sí?), sus hijas, la vieja criada de Solara, algún amigo... Mucho más vívidas son las personas recordadas: el abuelo, su amigo mayor Gragnola, suicidado para escapar de los fascistas. Y sobre todo las lecturas, seres de letras más literalmente, más conocidos, más cercanos realmente al protagonista, que está hecho de ellas. A través de las lecturas vemos cómo llegó Yambo a ser lo que es, desde las novelas de aventuras, pasando por la poesía y la frustración amorosa y sexual, a las sublimidades decadentes y egocéntricas de Huysmans... un sistema interno de actitudes, desplazamientos simbólicos y fetiches privados. Todo esto sugiere una vida mental y emocional tenuemente conectada con la gente real que lo rodea, y más centrada en su propio universo personal. Lo dicho: Umberto Ego... Se non è vero, eccóme, è ben trovato. Ciertamente, a pesar de los años de desfase entre Eco y yo, es ésta una historia personal que me suena bastante, en cuanto al ambiente y la relación con las lecturas, una especie de variación sobre mi propia experiencia de la lectura y la memoria y los años del fascismo.
Si es que el colapso cerebral le da a Yambo cuando descubre entre los papeles de su abuelo un original del First Folio de Shakespeare. A mí también me daría, me parece. La gente le importa menos, en realidad, a este Yambo absorto en sí; los comparsas vivos pasan a segundo plano, y quedan los recuerdos y lecturas. Y qué poquita cosa somos al final, "hombres de letras"... a poor player, an unperfect actor on the stage, que (antes o después) olvida su papel. And then is heard no more: un día ya no oímos más esa ecolalia resonando en nuestra cabeza. Who now, who knows. Nos convertiremos, con suerte, en un recuerdo, o en una cita.
Had we but world enough, and time



Retroposts

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