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Basta pasar por el blog de Blogger Buzz y siempre saca uno ideas. Le he añadido a mi blog de Blogger nuevos gadgets, en la columna de la izquierda: suscripción por correo electrónico, contador de visitas, y un buscador interno. Hablando hoy en clase, por cierto, de las tecnologías informáticas del yo... on se gadgette.
 
Según el contador veo que llevo 62.380 visitas desde que lo abrí. Subo, porque otro contador que le añadí "extraoficialmente" al Blogger (Trendcounter) me da sólo 26.000 contadas desde que lo puse. En el Vanity fea original de Blogia llevo hoy 139.949 visitas desde que le instalé el contador — supongo que otras cincuenta mil o cien mil desde que lo abrí.  Y en el heroico blog de Unizar (este mes titulado Doctor & Mister), que empecé cuando aún no empleaba plataformas de blogs, llevo 99.377 páginas vistas... desde que puse el contador, hará unos años.

Por cierto, ya puestos a mirar contadores, en la bibliografía llevo desde el 20 de noviembre de 2004 un total de 86.320 visitas. Eso se lo hace Lady Gagá a la pata coja en dos días.

Es interesante probar a buscar contenidos en el blog. Aunque no es todo mi blog, pues migré a Blogger hace exactamente dos años, ya tengo en él un buen número de artículos, más de mil doscientos. En total serán más bien unas cinco mil entradas, y en versión impresa un estante de volúmenes tamaño tesis doctoral. El viejo blog aún completo sigo actualizándolo en Blogia, renqueando tras éste, y mientras el cuerpo aguante, ahora que vamos camino de los cincuenta.

Es lo que hay


Cinco años de Flickr, y seis mil fotos

Cinco años de Flickr, y seis mil fotos

No soy muy dado a efemérides, porque para ephemera la vida misma, pero resulta que sí me gustan las fotos. Y acabo de darme cuenta de que llevo más de cinco años con mi fotoblog de Flickr a vueltas. Aquí anunciaba cuando lo abrí, en enero de 2006. Antes había colgado fotos en un par de páginas, y por supuesto tengo como todo el mundo álbumes enteros escondidos en oscuros estantes y manojos de fotos en cajas de Colacao y cajones llenos de negativos.

Igual un día escaneo algunas de esas; precisamente ayer veía en CD unas fotos de mi tío Agustín rescatadas de unas diapositivas de los años setenta; algunas cosas acaban saliendo a la luz, nada de eso está absolutamente muerto, aunque no estoy yo muy de acuerdo con Bajtín en que "todo significado acabará teniendo su fiesta de vuelta a casa"... pues muchas de esas fotos no volverá a verlas nadie más.

 En fin, hago lo que puedo por visibilizar las que hago. Mi página de estadísticas dice que tengo unas seis mil fotos, y más de 102.000 visitas, tocan a 17 visionados por foto. las que están en los álbumes menos gente las ha visto y las verá, creo. Últimamente he acelerado la ratio de colgamiento, de modo que casi la mitad de las fotos son del último año... espero que esto no siga acelerando, o no voy a dar abasto.

En la URL del navegador es fácil ir a úna página dada, cambiando el último número, por ejemplo en esta dirección, que ahora es la página 324 de mi fotoblog:

http://www.flickr.com/photos/garciala/page324/


Si se cambia el último número, vamos a la 300 así:

http://www.flickr.com/photos/garciala/page300/

—Claro que los números de página no son estables.

Mucho mejor es navegar por el fotoblog con el calendario de Flickr, que acabo de descubrir.



Estos son los enlaces las fotos clasificadas por años, y por meses dentro de cada año. Aunque las de 2005 son previas a mi Flickr:

Año 2005 (fotos en la sección de imágenes de mi web).
Enero de 2006 (primera foto del fotoblog en Flickr).
Fotos de 2006
Fotos de 2007
Fotos de 2008
Fotos de 2009
Fotos de 2010
Fotos de 2011

Aunque igual es más recomendable ir a las fotos que he puesto en los álbumes seleccionados de cada año. No son las más populares precisamente en número de visitantes, pero son las mejores.

Narratividad del fotoblog

à la Magritte

à la Magritte


à la Magritte, originally uploaded by JoseAngelGarciaLanda.

Probando, probando, el compartir fotos de Flickr. Creo que a partir de ahora las voy a integrar más, esas fotos, en mi blog y en Facebook. Veremos.

 

 

Jacuzzi 3


Jacuzzi 3
Originally uploaded by JoseAngelGarciaLanda
Probando la función de compartir fotos de mi fotoblog de flickr. Esta es de los últimos días de agosto pasado, en playa Moureira.

Medio, mensaje y sujeto parlante

jueves 27 de enero de 2011

Medio, mensaje, y sujeto parlante


Un aspecto importante de cambiar de medio de comunicación—del papel académico, pongamos, al blog en la red—es el cambio de género que supone. En tanto el género se mantiene fluido, también se vuelve posible decir muchas cosas que no había dónde decir antes, y adoptar muchos tonos de voz que estaban out of the question en el antiguo género y en el antiguo medio. Tengo pocas dudas de que estas sacudidas súbitas dinamizan el discurso—una expansión de las convenciones de la comunicación es también una expansión del pensamiento. Por eso no es suficiente limitarse a seguir escribiendo artículos académicos (hijos de la era del Papel y la Revista) y usar la red sólo para difundirlos o colgarlos en repositorios. Aunque desde luego el cambio de actitudes académicas aún va mucho más despacio que eso.

Porque al menos en lo que se refiere a la Universidad de Zaragoza, pocos investigadores usan el repositorio digital—y me parece que yo soy el que encabeza la lista.  También en la web social Academia, de momento he subido yo más de cien artículos, frente a cincuenta y tantos del resto de mis colegas del departamento juntos. Por otros repositorios no he visto aún a nadie de mi entorno local, ni académico ni geográfico.

Y los blogs se utilizan menos aún—con una mano se cuentan. Tampoco ho he visto hasta ahora por mi entorno ningún blog más abundante, persistente, variado y trabajado que el mío. Antes la gente se hacía blogs—ahora ya no, con el facebook se apañan en general para la dosis diaria de interacción virtual. Y en mi blog, la verdad, es que la interacción brilla por su ausencia, al menos en relación al esfuerzo que le echo. Con lo cual... casi retiro lo dicho, sobre el medio que transforma la comunicación, pues no sé qué es lo que ha cambiado en el panorama, realmente. Quizá sólo yo, y se me haya transformado sólo la autocomunicación.


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Blogs académicos
 


Tecnologías informáticas del yo

jueves 20 de enero de 2011

Tecnologías informáticas del yo

Leyendo un artículo de Nikolas Rose, "Identity, Genealogy, History", se ve lo interesante que sería pensar los procesos de autorrepresentación (y de mutua representación) en las redes sociales, blogs e Internet, como una de esas "tecnologías del yo" que generan y acotan al sujeto desde el punto de vista foucaultiano, en el análisis que desarrolla Rose. Traduzco aquí un fragmento al respecto:

Estas direcciones de investigación vienen inspiradas, en gran medida, por los escritos de Michel Foucault. Más en concreto surgen, naturalmente, de las sugerencias de Foucault sobre una genealogía de las artes del gobierno—entendiendo por gobierno, en el sentido más general, todo lo que incluye los programas o estrategias más o menos racionalizados relativos al "control de la conducta"—y también en su concepto de la gobernación—que se refiere a la emergencia de racionalidades políticas, o mentalidades de gobierno, donde el gobierno es una cuestión del manejo calculado de los asuntos de cda cual y de todos para conseguir ciertos objetivos deseados. (...). El gobierno no se refiere aquí a una teoría, sino más bien a cierta perspectiva desde la cual se podrían hacer inteligibles la diversidad de intentos por parte de autoridades de diversos tipos, intentos de intervenir en las acciones de los otros con vistas a objetivos de prosperidad nacional, armonía, virtud, productividad, orden social, disciplina, emancipación, autorrealización, etc. Y esta perspectiva es significativa también porque dirige nuestra atención hacia las maneras en que las estrategias de conducción de la conducta operan, con harta frecuencia, tratando de dar forma a lo que Foucault también llamó "tecnologías del yo"—"mecanismos para el gobierno de sí", es decir, a las maneras en que los individuos tienen experiencias de sí mismos, se entienden a sí mismos, se juzgan o se conducen [Foucault, Histoire de la séxualité—le souci de soi; "Technologies of the Self"... etc]. Las tecnologías del yo adoptan la forma de la elaboración de ciertas técnicas para la conducción de las relaciones de uno consigo mismo, por ejemplo requiriendo a uno que se relacione consigo mismo epistemológicamente (conócete a tí mismo), despóticamente (domínate a tí mismo), o de otras maneras (cuida de tí mismo). Se encarnan en prácticas técnicas concretas (la confesión, la escritura de diarios, las discusiones en grupo, el programa de doce pasos de Alcohólicos Anónimos). Y siempre se practican bajo la autoridad efectiva o imaginada de algún sistema de verdad y de algún individuo que ejerce la autoridad, sean de carácter teológico y sacerdotal, psicológico y terapéutico, o disciplinario y tutelar. (Rose, en Questions of Cultural Identity, ed. Stuart Hall y Paul du Gay, 135).
 

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En el caso de Facebook, los blogs, etc., los aspectos tecnológicos tienen un lado evidente, pero la autoridad en referencia a la cual se definen no son tanto los propietarios de las redes (Zuckerberg etc.) o los gurús de Internet, cuanto la comunidad virtual generada en el seno de la comunidad global.  Para el caso concreto de la autorrepresentación del yo en los diarios en Internet era muy interesante el libro de Viviane Serfaty The Mirror and the Veil. Una reseña de éste publiqué en tiempos en Atlantis.

Luego volví sobre el tema en parte en "Los blogs y la narratividad de la experiencia" o en "Narratividad del fotoblog"—observando mi propia práctica sobre todo, supongo. Esta reflexión sobre la narratividad de las nuevas tecnologías viene también enmarcada en una consciencia más generalizada sobre la narratividad del yo y de la experiencia personal—la "vida como historia" representada, concebida y comprendida a través de esquemas narrativos, convenciones genéricas y técnicas de autorrepresentación. Sobre este concepto narrativo del yo escribía estos artículos: "Out of Character: Narratología del sujeto y su trayectoria vital" ; "Potocki: Formalización del trayecto vital"  y también en  "Nuestras vidas, ¿son relatos?"

O, ayer mismo, "Construcción del espacio-tiempo humano"—que nos hace derivar a cuestiones como habilitación de una realidad simbolica en la que habitar, generada socialmente, y que tiene algunas dimensiones específicamente narrativas. Obsérvese cómo Blogger va colocando trackbacks a todos estos artículos, haciendo su propia red de conexiones entre estas cuestiones, complementando la que aquí trazamos. Only connect, eso lo decía Forster, y también lo dice Turner en sus artículos sobre la integración de esquemas conceptuales.

Bien, pues de la convertencia entre el yo narrativizado y el yo tecnologizado surge el ámbito específico al que aquí quería señalar, el que se refiere a la narratividad de las tecnologías informáticas del yo. Una narratividad en gran medida ya inscrita en la propia estructura informacional de los espacios en red, y de su conectividad intrínseca y en gran medida automatizada. Sobre la base de esa automatización, que viene a sentar las reglas del juego, luego cada cual juega sus propias variaciones. Y el trayecto de todo ello va quedando inscrito en la red, a la manera en que una conversación mediada por ordenador pasa de ser una interacción en tiempo real, a ser una pieza dramática autogenerada y archivada.

Hace poco leía una reflexión interesante en esta línea sobre las tecnologías y la narativización del yo en el artículo "¿Qué somos? La convergencia del yo y de las tecnologías de la comunicación"regrettably en inglés, en el que Mark Turner a este terreno su teoría de la fusión de esquemas conceptuales o "blending":

Communications technologies frequently include a representation of self: a videoconference, for example, presents a virtual self. This representation of the communicating self can be viewed either as an instrument that is deployed by the "true" self or as a being with a mind of its own. The general self and the communicating self, unpacked into separate but related selves, can be recaptured by a human-scale blend. The blend might have the two related selves in conversation. Or it might have a new version of the self that inherits aspects of both the general self and the communicating self. This
unpacking and repacking of the self has been imagined in many fictional works, ranging from stories of avatars or disguises or masked performances to the explicit separation of self and daimon in Philip Pullman's His Dark Materials. [Que es, por cierto, el libro que les estoy leyendo a los niños por la noche estos días]
Second Life contains a representation of the communicating self: an on-line avatar, a digital citizen. The avatar presents many possibilities for unpacking and reblending the self. The avatar can be designed so as to be a separate self, a site of experimentation with selfhood. (...)


Cierto es que aparte de las tendencias generales, cada red social o cada blog y cada elemento concreto de representación o de interacción en red podrían merecer un análisis individualizado, de la manera en que el yo se filtra o reelabora o conduce dentro de los márgenes acotados por las capacidades del medio, y en el seno del entorno social a la vez real y virtualizado o tecnológicamente filtrado que a su vez se ha formado en un contexto "externo" histórico, social y tecnológico muy específico. Aquí sucede como en otros casos: las tecnologías de la representación multiplican y enriquecen la realidad de tal manera que el fenómeno emergente (el yo virtualizado frente al "real", la comunidad virtual y sus normas cambiantes, o la interacción virtual de que se trate en concreto) está tan sobredeterminado que el análisis promete ser interminable una vez se emprende.

Serfaty: Los blogs y la construcción del ciberyó

So Many Facebook Friends

So Many Facebook Friends

Ahora que tanto se lleva la crítica a las redes sociales, y a Facebook (por ejemplo a cuenta de la película La Red Social), comentábamos hoy en clase con los estudiantes de tercero la primera referencia (y primera referencia negativa) a las redes sociales virtuales, en el relato Bienvenido a la máquina, uf qué digo, en el relato The Machine Stops, de E. M. Forster. Aunque no existe allí la Web como texto en red, ni existe el email (eh, que este relato se escribió hace más de cien años...) sí existen las redes sociales virtuales, una especie de videochat o Skype, en el que las personas que viven aisladas se conectan con multitud de "amigos de facebook" a quienes sólo conocen a través de la Máquina.

Observa Forster a propósito de Vashti, la protagonista que vive colgada de la Máquina en ese mundo futuro, y que cuando ve a alguien cara a cara le dan los terrores de la experiencia directa, que a través de su máquina tiene miles de contactos, como estos compulsivos coleccionistas de amistades que nos coleccionan a veces en Facebook si nos dejamos.

"En algunas direcciones" observa el narrador, "las relaciones sociales se habían desarrollado enormemente", y Vashti "conocía" a miles de personas. Demasiadas sin duda, diría Robin Dunbar, que le ve un límite a toda red social operativa...

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Por cierto, hoy me hago amigo de Facebook de la Universidad de Zaragoza.



Internet en 1908

Vuelve el IBSN

Vuelve el IBSN

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Me recuerda esto del posible registro de blogs de la Biblioteca Nacional el episodio aquél cuando se puso de moda el IBSN para los blogs...
 
—a los que se les negaba el derecho a tener un ISSN, al parecer por desconfianza a que no fuesen regulares en el futuro .... (criterio que al parecer no se aplicaba a las revistas de papel, que con un número publicado ya les valía).

Lo cierto es que si Internet es inabarcable, también lo es el mundo de la edición. Siempre se puede seleccionar lo que más destaque entre el maremágnum, por muy discutible que vaya a ser todo seleccionador.

Les pongo este comentario a los del blog de la BN. Aún me acuerdo de ese episodio del IBSN hace cinco años—es lo más cerca que he estado de hacer algo viral en Internet.  Mi segundo minuto de fama ha llegado esta semana pasada, cuando tras una vida de ausencia aparecí nombrado en un periódico y fue ésa la noticia más leída en mi universidad.

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El espectador real

El espectador real

Esta noche he tenido un sueño cibernético. Muchas veces, producto de pasar demasiadas horas ante la pantalla, sueño con paisajes modulados por la experiencia de navegar por la red, donde se pueden desplegar menús para encontrar rincones ocultos, aparecen objetos que contienen enlaces hipertextuales a otros objetos o dan paso a nuevos niveles del sueño o diversos planos de realidad irreal. Hoy no era un paisaje informático el de mi sueño, sino la calle Santa Teresa de Zaragoza, por la que yo iba andando, hacia el parque, por la acera de la derecha. Al pasar frente a la casa nueva de ladrillo y ventanas metálicas me doy cuenta de que había un grupito de gente que al parecer me miraban y hablaban de mí, en la otra acera. Paso de largo, y unos dicen, "¡Eh, Landa!"  y cruzan la calle, para ponerse delante de mí. Unos mocetones jóvenes, como de la ribera, coloradotes y con pintas de jugar mucho al guiñote, no los conocía yo.

—Que pasa, les digo.
—Nada, tío. ¿Eres Landa, no? Sólo que te queríamos decir, que nos caes de puta pena.
Yo, algo demudado:
—Pues no veo cómo os puedo caer tan mal, si no nos conocemos.
—Tú a nosotros no nos conocerás. Pero nosotros a ti sí, y mucho.
—Que leemos tu blog, dice otro. Y nos caes de puta pena.

Un inconveniente, siempre me lo han dicho, éste del exceso de publicidad de uno mismo. Con mis hermanos lo comentaba hoy, y les contaba el sueño. A algunos les horrorizaba la idea de que pudiese localizar información sobre ellos buscando con Google.

Y es cierto que el blog, como cualquier escrito, va dirigido a una especie de lector implícito, uno que si no es totalmente idéntico al propio autor (pues entonces no habría nada que contar) sí comparte con él ideas, valoraciones, presupuestos, emociones... al menos en gran medida, la cuestión puede variar de un artículo a otro. En todo texto está el lector implícito, el que Walker Gibson llamaba mock reader. Es una de las estrategias retóricas usadas por el escritor para organizar su discurso. Como tal estrategia puede ser usada por el lector también para comprender el discurso, reconociendo y reconstruyendo la figura del lector implícito, e incluso adoptando esa máscara a ver si le va, situándose en la piel del lector implícito a ver qué efectos de coincidencia y no coincidencia hay, entre el receptor implícito y el real. También desarrolla la empatía, eso de situarse en la posición del receptor implícito de un discurso que no va dirigido a nosotros.

En su Teoría de los sentimientos morales habla Adam Smith de cómo este espectador virtual que generamos puede no coincidir con los receptores reales de nuestro discurso. Y ve Smith en esa no coincidencia ciertas virtudes educativas, no en este caso para el receptor, sino para el autor o emisor.  Traduzco:


"En soledad, tenemos tendencia a sentir con demasiada fuerza cualquier cosa que esté relacionada con nosotros: tendemos a sobrevalorar los buenos servicios que podemos haber prestado, y las ofensas que podemos haber sufrido. (...) La conversación de un amigo nos conduce a un temperamento mejor, y la de un extraño, a uno todavía mejor. El hombre que tenemos dentro del pecho, el espectador abstracto e ideal de nuestros sentimientos y conducta, a menudo requiere que lo despierten y le recuerden su deber, mediante la presencia del espectador real: y es siempre de ese espectador, del que podemos esperar menos simpatía e indulgencia, del que podemos aprender la lección más completa de dominio de nosotros mismos".


Total, que ateniéndonos a la tesis de Smith igual debería yo estar agradecido a mis mocetones de la ribera, a quienes les había causado una pésima impresión, y que veían todos mis razonamientos e intereses con desagrado.  Parece una lección demasiado dura—sobre todo habida cuenta de que el grado máximo de desacuerdo (pienso ahora en Internet) es la respuesta del troll, el que rechaza gratuitamente y ofensivamente, sólo por buscar la confrontación. También se puede aprender, de tratar con trolls, pero no parece la lección más importante a aprender sobre uno mismo. Un espectador comprensivo pero crítico, inteligente y constructivo pero no favorable a nuestras tesis, es desde luego mucho más educativo.

De hecho, en el sueño aún dialogaba yo más con mis lectores desconocidos:

—Bueno, decís que me conocéis pero en realidad no me conocéis. Porque sólo habéis leído lo que he escrito, pero nunca habéis entrado a dialogar conmigo. Así no es como se conoce a la gente.

Supongo que de lo que me quejaba era que los mocetones no me habían puesto comentarios. El otro día comentábamos con JMC, por cierto, que había ahora menos trolls y menos comentarios, que casi nadie comenta nada en los blogs, puesto que todo el mundo tiene ya su propio medio, y no se ocupa del del vecino, es la reducción al absurdo del ombliguismo. Las redes sociales también han hecho mucho por desviar la cháchara hacia otro sitio.

Aquí los dejo, y allí los dejaba, a mis disgustados espectadores. No sé si me daban una paliza luego entre todos o no. Me interesa más ahora apuntar en la teoría de Adam Smith esta noción dialógica del espectador interno, creado a nuestra imagen y semejanza, que nos acompaña. Y de cómo viene a modularse y retroalimentarse con el contacto con los receptores reales de nuestro discurso. Es especialmente interesante la manera en que expone el contraste entre el interlocutor virtual o ideal, cortado a medida de uno mismo, y el interlocutor efectivo, menos dócil a las intenciones del enunciador—y cómo valora la no coincidencia entre uno y otro. En Smith encontramos una valoración muy positiva de la disensión. Sobre esta cuestión, la adecuada distancia crítica, entre la confrontación y el asentimiento acrítico, escribí aquel artículo sobre "Crítica acrítica, crítica crítica", que pronto sale en papel. Y sobre el papel de la disensión y de los lectores imprevistos inesperados y sobrevenidos, también escribí un artículo sobre narratología que tengo que colgar cualquier día de estos ("Overhearing Narrative," en The Dynamics of Narrative Form: Studies in Anglo-American Narratology, ed. John Pier, 2004).

En la ausencia de disensión efectiva, todo discurso requiere que se elabore una disensión parcial o virtual, para tener lugar, o cuanto menos que se establezca una no-coincidencia, una distancia operativa entre el emisor y un receptor al que haya que explicarle algo, o convencerle de algo. Esto es necesario, como mínimo, para permitir que la explicación tenga lugar, y que el debate comience, aunque luego el receptor ideal se parezca como una gota de agua al emisor implícito. También podemos dirigirnos a un interlocutor "resistente", pero no demasiado resistente, a lo largo de ciertas líneas ideológicas que nos permiten establecer un debate argumental que probablemente ganaremos llevándolo a una conclusión satisfactoria para nuestros puntos de vista.

Contenemos, si no multitudes, sí al menos una consciencia de cuáles son otras miradas que pudieran echarse sobre nuestro discurso, u otras respuestas que pudieran darse a él. Eso permite que el pensamiento tenga curso, por autosocratismo a veces, y también hace que soñemos con lectores ideales, o menos ideales.

Múltiples lectores implícitos