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Inception

viernes 13 de agosto de 2010

Inception

Por cierto, sí vi Inception / Origen, la aclamada película de Christopher Nolan, después de haber visto hace poco El caballero oscuro, y ambas me han gustado. Podría haber ido a repetir Origen otra vez, que no estaría de más (las malas lenguas dicen que es una película diseñada para conseguir dos ingresos de taquilla por espectador)—con Álvaro y Beatriz que fueron a verla ayer, pero en su lugar me fui con los pequeños a Toy Story 3, que también recomiendo y recomiendan ellos. Y eso que Ivo tenía muchas ganas de ver Origen, aunque iba avisado de que supondría un reto para su redonda cabeza.images

Aquí hay una reseña de Roger Ebert, para quien lea inglés y no sepa de qué va la fiesta. Y aquí otras más elaboradas, una de David Hudson, otra de Vanessa Thorpe y otra de David Bordwell y Kristin Thompson. Ésta con interesantes apuntes narratológicos, y hasta una interpretación con referencia a la teoría de las múltiples inserciones de representaciones mentales de Robin Dunbar. Cierto que la película es una obra de arte de construcción compleja, y una mina para los aficionados a las paradojas narrativas y a los relatos con múltiples niveles, como yo.

De la reseña de Ebert, lo que más modificaría yo es esa noción de que la película es tan original... está hecha íntegramente (como todo, decía Barthes) de materiales reciclados, entrecruzados y recombinados. Algunos de ellos de películas previas de Leonardo DiCaprio, según entiendo—hay que cuidar el Star System. Y las peleas espectaculares con efectos de gravedad cero, el argumento de videojuego, los paisajes imposibles, los niveles de realidad, la duda ontológica sobre si el mundo es sólido—todo se puede encontrar en películas anteriores. Citemos así rápidamente: Total Recall, Solaris, eXistenz, Abre los ojos / Vanilla Sky, The Matrix, Eternal Sunshine of the Spotless Mind, La memoria de los muertos, El imaginario del Doctor Parnassus, World Builder, o aquélla de Robin Williams sobre el mundo de los sueños ... con angustia de pérdida de pareja incluida, en estos casos. Eso sí, Inception está muy bien hecha en todos sus aspectos, y si hay costuras están bien alisadas. La pequeña señal ambigua del final, la peonza que termina o no termina de girar, y nos deja con la duda de si hemos llegado a la realidad o estamos atrapados todavía en una ficción onírica—y lo estamos, claro, pero por poco tiempo, porque pronto termina la película, y el cine es el modelo de ficción onírica que inspira todas estas ambivalencias de la realidad.... La pequeña señal, digo, la peonza, me recuerda al caballito de papiroflexia que aparece al final de Blade Runner—una pequeña pista de que quizá la realidad que hemos estado viviendo por delegación admite ser interpretada de otra manera. También es, claro, como el beso final de Total Recall, un homenaje a la ficcionalidad del cine y su capacidad para hacernos vivir mundos dentro de mundos.

En cuanto a mí, todo el que me conozca sabrá que Inception sí siembra hábilmente dudas sobre si, una vez despertamos a la realidad de la sala, y los zombis abandonan el local como decía Mecano—sobre si hemos vuelto realmente a la realidad, o seguimos atrapados en un sueño apofénico, en el que oscuras señales nos dan pistas de que estamos viviendo una realidad virtual artísticamente diseñada por el Genio Maligno. Recordemos la inquietante investigación filosófica de Nick Bostrom, "Are You Living In a Computer Simulation?". Son estas dudas a la vez un tema eterno—que toda la vida es sueño— y un Leitmotiv de nuestros tiempos acelerados por la realidad virtual y los niveles de representación insertos unos dentro de otros, la facilidad para manejarlos que nos han dado la novela, el cinematógrafo y la cibernética. Inception se pone sus propias normas, arbitrarias, claro—la diferencia de duración entre los tiempos de un nivel y otro, la permeabilidad de los niveles de sueño, que da lugar a divertidas correspondencias entre una realidad y otra, las arquitecturas paradójicas que son una especie de símbolo visual de la película misma... todo manejado con una soltura y un acabado que son los que le han dado a esta película el éxito que ha tenido, no pensemos que es el tema cartesiano (ése de la duda sobre la sustancialidad de la realidad) el que más vende en cine, por muy sustancialmente cinematográfico que sea. Y lo es—esta película, lejos de ser original como creía Ebert, es una obra de género, de un género, el de las múltiples realidades, que se ha ido asentando poco a poco en el cine, que asoma mucho en algunas películas como ésta, y menos explícitamente, apenas esbozado, en otras—pero con el cual el cine ha encontrado un auténtico filón, una vocación—y un puente más que lo une a nuestra experiencia cotidiana, que una vez la interpretamos como lo que es, es compleja, y nos lleva a lo largo del día, y de la noche, a través de múltiples mundos virtuales, ensoñaciones, imaginaciones, pesadillas y despertares—abre los ojos—parciales, antes de ese gran despertar al sueño eterno que es la muerte.

Dos detalles. La exposa de Cobb/DiCaprio, interpretada por Marion Cotillard—Mal, creo que se llamaba—ha acabado confundiendo sueños y realidad, con todos esos experimentos metaficcionales, y se suicida creyendo que así va a salir al mundo exterior fuera de todos los sueños. Sólo logra, claro, morir—y seguir viva únicamente como personaje del mundo más profundo de los habitados por Cobb, un mundo que va arrastrando en secreto a través de todas sus labores y trabajos de fino ingeniero—pero que no cesa de producirle interferencias y de poner en peligro la estabilidad de todos los demás mundos en los que habita. En el centro de todas las redes de mundos de Cobb, allí está la femme fatale, la araña o mujer monstruo de quien no puede escapar, a la vez añorada y temida—con ella vivió una vida entera, virtual, y llegó por lo que se ve a celebrar las bodas de oro y a morir de viejo con ella—antes de verse arrojado a través de otras dimensiones en las que eran otras vidas las vividas. Todos los tiempos de la vida (de la real y de las posibles) son virtualmente simultáneos, en cierto modo, y también eso lo recoge la película, esa eternidad del recuerdo o esa simultaneidad de los muchos mundos mentales en que habitamos.

Y el otro detalle: la idea que quiere implantar Cobb, como encargo de Saito, para acabar con el imperio concurrente. La duda sobre cómo haría Fischer Jr., el joven heredero capitalista, para no decepcionar a su padre Fischer Sr. Pues el joven heredero tiene una relación problemática con su padre, y ése es el punto débil a atacar, según Cobb y Saito. Se le hará creer que Fischer Sr. estaba decepcionado con Jr. porque no había intentado vivir su propia vida, sino únicamente imitarle a él y seguir sus pasos (que llevan a la decepción). Aquí hay una escena que retoma un tema de Ciudadano Kane: el millonario moribundo nos da una señal que remite a la infancia—Rosebud—pero en este caso no a la propia infancia, como señal de su insatisfacción con su propia vida, sino a la infancia de su hijo. Guarda el anciano agonizante, en la caja fuerte, el testamento que anula sus disposiciones anteriores sobre su fortuna, y también un molinillo de viento de su hijo cuando era pequeño. Como señal de la decepción que supone que crezca todo hijo, supongo, pues no queda claro aquí, viva la vida que viva, cómo podría haber satisfecho las aspiraciones de su padre, si era al niño a lo que echaba de menos. Llegados a este punto sugiero cambiar de nivel de realidad, e ir a ver Toy Story 3.

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Addenda:
En primicia, o segundicia, la reseña de Inception según Álvaro, publicada en su facebook:

Origen es, sin duda, una de las mejores películas que he visto, y la encuentro al mismo nivel que Matrix (aunque le falta el Agente Smith :D). Guau, en serio, es que lo tiene todo: la dosis justa de acción (es decir, un huevo), sueños, tren...es, unos efectos especiales de la leche, un guión muy bueno y bien explicado...
Bueno, empecemos analizando el principio. Es difícil de la leche, así de claro. Te sacan a unos chinos, una peonza y al DiCaprio medio ahogado y no sabes qué leches pasa ahí. Luego, a los diez minutos, ya pillas el ritmo y el estilo de la peli, te empiezan a explicar conceptos y la sigues bien, pero vamos, que empieza fuerte XD. Además, más tarde el asunto se complica mucho y hay momentos en los que piensas “Me pierdo, me pierdo”, pero no hay que tener miedo, que todo está explicado ¿vale?. Llegados a este punto, para seguir con el post voy a tener que explicar un poco del argumento (nada que no podáis ver en cualquier blog, en serio): el prota, Cobb, es un especialista en espionaje industrial que tiene un método un tanto curioso; el equipo que lidera seda a la persona de la que quieren extraer la información y crea un escenario virtual en su mente (un “sueño artificial”), que el sujeto se ocupa de rellenar con la información de su cerebro. En ese “sueño” siempre incluyen un lugar seguro (una caja fuerte, una cárcel...), que el cerebro del receptor reconoce automáticamente y llena con la información que desea mantener en secreto. Luego, Cobb se inyecta un sedante, se introduce en el mismo sueño que el receptor y roba la información que necesita de su mente. Así de simple XDD Bueno, el caso es que un día un japonés le contrata para que haga lo contrario; introducir una idea en la mente del heredero de un imperio financiero rival para que decida disolver la empresa de su padre cuando éste muera (de ahí el título de la peli: “Origen”, el Origen de una idea, aunque deberían haberla traducido como “Concepción”, más bien...). Los personajes están muy bien, la verdad, y la peli también tiene momentos graciosos ("Tienes que soñar a lo grande, tío" -lanzagrazadas- PTUI-KABOOM!!!!)
Finalizando ya la parte sin Spoilers, os digo que es una peli MUY buena y muy entretenida, pero que te obliga a estar con la CPU mental a toda leche las dos horas y media que dura.

SPOILERS SPOILERS SPOILERS SPOILERS SPOILERS SPOILERS

Fischer es un pobre pardillo, así de claro. Pero pobre chaval, joder, la de meneos que le meten para, al final, manipularle la mente...y la pena que me dio cuando entra, engañado, en su propia cabeza, abre la cajita fuerte de su padre...y se encuentra con su propio Rosebud...imaginario, porque eso sólo significa que, en el fondo, él, y sólo él, quería creer que su padre le quería. Es una mentira imaginada por él mismo, pero el pobre se lo traga porque piensa que está en la mente de su tío. Ahí sí que tuve ganas de meterle de leches a Cobb...cretino...¬¬
Y me parecieron muy guays las escenas en el segundo sueño, cuando están en la nieve. Parecía que estaban en el Call of Duty: Modern Warfare, o algo así...lol
Ah, por cierto, las proyecciones-gente de negocios de cara seria daban cague, ¿eh? XD

Bueno, la próxima peli que veré será un poco más facilona: "Los Mercenarios" (OOOOH!! Sesentones cachas metiendo caña!!) XD


(Buen punto lo del Rosebud imaginario, este Álvarez...)


La realidad flojea

Katyn y más horrores

Katyn y más horrores

Vemos en el cineclub Katyn, de Andrzej Wajda—llevo más de treinta años viendo películas de Wajda en cineclubs, parece. Es una película muy bien llevada, a la manera un tanto gélida del director, con una música impresionante de Penderecki. Sigue las andanzas de varios personajes alrededor de la matanza de Katyn—algunos de los polacos asesinados, alguno que se salva, los familiares, los resistentes a la Polonia comunista... y da una imagen tremenda del siglo XX, de los totalitarismos y de las circunstancias que llevan a la gente a doblegar su voluntad y su conciencia, o bien a resistir y mantener el estandarte de la verdad y de los principios, en lugar de acomodarse a lo que hay y a lo que quiere el poder. Impresionante la película—y lástima que la vea tan poca gente (cuatro gatos en el cineclub, pero bueno, así anda el país, con "otra de gambas" como dice Jiménez Losantos). Aquí hay una buena reseña de Roger Ebert.

En Katyn, Rusia, para quien no se acuerde, el ejército ruso organizó, siguiendo instrucciones del abyecto Stalin, una masacre de unos veintidós mil prisioneros polacos. No contento con pactar en secreto con Hitler para invadir Polonia, el supuesto "bastión frente al nazismo" (que aún hay algunos que así interpretan su intervención en la guerra de España) organizó un matadero sistemático en el que miles y miles de oficiales polacos prisioneros fueron trasladados organizadamente de sus campos de concentración a un matadero donde se les daba un tiro en la nuca y se les enterraba en fosas comunes. Todo bien tabulado y administrativamente controlado: el modelo comunista no tenía nada que envidiar al nazi, y hay un tipo de persona que se queda satisfechísimo negando un pasaporte, o dando un cupón, o pegándole un tiro a alguien, siempre que quede convenientemente registrado y anotado y tabulado. El metodismo administrativo del horror masivo, y el acogotamiento público de la verdad—son algunos de los rasgos definitiorios del siglo XX.stalin

Luego Rusia cambió de bando... y esta matanza masiva fue un recuerdo incómodo para los comunistas polacos, y para la Polonia sometida a Rusia tras la Segunda Guerra Mundial. Por tanto, hubo que reescribir la verdad, con tácticas orwellianas (justo por entonces estaba Orwell escribiendo 1984) y crear una ficción conveniente: que habían sido los nazis quienes mataron a los polacos, no en 1940, claro, porque entonces no habían invadido Rusia aún, sino en 1943. Para eso hubo expertos forenses, etc., que falsificaron los datos. Y en la película se convierte el reconocimiento o no de esta verdad en una piedra de toque para la dignidad o bajeza de los personajes. Uno de los supervivientes (por error) de Katyn es ahora miembro del ejército rojo polaco—pero le atormenta lo que sabe. Busca un perdón privado contando la verdad a la familia del oficial que había muerto en su lugar—pero no quieren saber nada de él. Al final, atormentado por la situación falsa en la que se ha metido, se pega un tiro. Otro muchacho, antiguo resistente antinazi, quiere estudiar tras la guerra, pero en su currículum figura la verdad incómoda: insiste en mantener que es hijo de un militar muerto en Katyn en 1940. La directora del colegio le pide que ceda, que se adapte a lo que se le pide—que corrija el currículum. "Currículum sólo hay uno"—le contesta él, y poco después muere en un enfrentamiento con la polícia comunista. Otra muchacha insiste en poner a su hermano muerto una lápida donde figura la fecha "inconveniente" de Katyn: y no sólo es prontamente destruida la lápida, sino que ella es encarcelada al insistir en decir la verdad. Queda muy claro quiénes eligen mentir sabiendo la verdad, y el valor moral de esa opción al perpetuar y reforzar el indigno totalitarismo manteniendo las ficciones impuestas por el poder.

En suma, es un análisis memorable de los mecanismos mediante los cuales el totalitarismo impone la docilidad y la sumisión, de arriba abajo, por instrucciones del vértice de la pirámide que se transmiten férreamente por todo el aparato—siendo la falsificación de la verdad, y la sumisión voluntaria, auténticos requisitos del sistema, para que el poder demuestre su eficacia, su control de la situación y su capacidad de torcer toda otra consideración en la mente de las personas mediante el miedo y el conformismo. Otro aspecto del conformismo es expuesto en la película: las propias víctimas son llevadas como borregos al matadero, a veces por guardianes escasos o simplemente siguiendo instrucciones—todo por una comprensión inadecuada de la situación en la que estaban y de la barbarie a la que se enfrentaban. Es memorable otra escena en la que los universitarios de Cracovia van a una "conferencia" del un supuesto doctor alemán, un militar nazi, y reciben de éste desde el estrado sólo la comunicación de que van a ser internados en un campo de concentración. Se les saca a culatazos de la sala de conferencias y se les mete en vagones que los llevarán al matadero. Me recuerda la escena a otra junta de Facultad, ésta de una novela de Nabokov sobre el fenómeno totalitario, Barra Siniestra. Lo siniestro está a veces incómodamente cercano.

Katyn, la película sigue una estructura temporal que muestra primero los preliminares de la matanza de Katyn, y luego sus consecuencias en las vidas de los supervivientes—y reserva las imágenes de la matanza en sí para el final mismo, cuando en un flashback uno de los protagonistas es llevado como un cerdo al matadero, recibe su disparo, y es enterrado en la fosa común por los bulldozers. Logra así la película un impacto tremendo en la mente del espectador—y la estructura narrativa en flashback queda justificada por el hallazgo de una libreta en la que este protagonista anotaba hora a hora lo que veía suceder. Es esa libreta la que permite conocer más de cerca el horror que se quiso borrar de la historia y que no acababa de tomar forma.

Una película como ésta es un documento necesario en la historia de un país—y se pregunta uno, aquí en España, para cuándo veremos una película similar sobre el Katyn español, la matanza de Paracuellos. Parece que el cine español está en otra película, para vergüenza suya. En Polonia ha costado tiempo hacerla. El padre de Wajda fue uno de los asesinados, y su hijo ha esperado a ser octogenario para hacer una película sobre este asunto.

El horror de Katyn no acaba allí, sin embargo, cuando la tierra de la fosa común cubre la pantalla del cine. Al poco de filmarse la película de Wadja, hubo una espeluznante continuación a modo de epílogo, para sentar bien clara la perpetuación del trauma histórico. Los rusos, tras haber negado durante el período soviético la responsabilidad de Rusia en la matanza, acabaron reconociéndola. Y hace poco organizaron, en abril de 2010, un solemne acto de desagravio en Katyn, al que iban a asistir las autoridades soviéticas y las polacas en pleno.

El primer ministro polaco, Lech Kaczynsky, acudió al homenaje en un avión, con gran parte de su gobierno—y el avión sufrió un accidente y se estrelló. Murió allí Kaczynsky (uno de los dos célebres políticos gemelos, cuyo nombre no deja de recordar a Katyn)—y los demás ocupantes del avión, 95 personas, dejando a Polonia sin sus principales autoridades, y añadiendo un espanto adicional a la historia de Katyn. Así dice la Wikipedia:

Según el gobernador de Smolensk y la agencia PAP de Polonia, citando a fuentes rusas, no hubo supervivientes y en el accidente murieron los noventa y seis pasajeros, entre ellos se encontraban su esposa Maria Kaczyńska, 8 miembros de la tripulación, la cúpula militar polaca como son el jefe del Estado Mayor y los comandantes en jefes de los Ejércitos de Tierra, Mar, Aire y Fuerzas Especiales, el gobernador del Banco Central, el Defensor del Pueblo, varios viceministros, miembros del Parlamento, una delegación del Gobierno, su gabinete político, prelados de la Iglesia Católica y otros altos cargos, lo que provocó la desaparición de la élite del poder en Polonia en lo que se ha denominado ya como "la maldición de Katyn"


Lo más terrorífico del asunto es que al parecer el piloto fue obligado a aterrizar, contra su criterio, por el propio Kaczynsky—"Si no aterrizo, me matará", decía al parecer el piloto en la caja negra—las noticias son confusas, y se ha hecho lo posible por taparlas:

“Si no aterrizo, me matarán”. Según el canal privado de televisión, TVN24, esas palabras pertenecen al piloto del avión siniestrado. El ministro de Justicia se ha negado a comentar esta información y solo ha añadido que "es una buena noticia: han logrado descifrar los extractos incomprensibles hasta ahora". (Cope)


Aquí hay otra versión, pero parece que se va a correr un tupido velo sobre el asunto. Kaczynsky provenía de los niños mimados del régimen, sindicalista oficial, hasta que se convirtió en uno de los activistas sindicales que llevaron a la revolución anticomunista de Polonia. Putin, con quien se iba a reunir, también es un "demócrata" reciclado, que viene de los más turbios recodos del régimen soviético. Dos supuestos anticomunistas, antiguos comunistas, personajes que crecieron y treparon en un régimen totalitario que bien conocían, organizan una ceremonia patriótica, en una ambigua maniobra de reconciliación obligada. Para quedar bien rusos y polacos unos con otros, los rusos que ya no son los rusos los que hicieron la matanza— pero todos antiguos comunistas, unos y otros... Y los tortuosos caminos de la violencia y de las actitudes autoritarias, del trauma histórico, y de la casualidad, llevan a repetir el trauma en lugar de curarlo.

La película de Wajda es magistral, e impresionante. Pero la historia se ha encargado de que ahora sólo cuenta la mitad de la historia—hay que volver a hacer otra película sobre Katyn, que incluya este epílogo, uno de los sarcasmos más crueles que ha dado la historia.


Averías irreparables

The Blind Side (Un sueño posible)

The Blind Side (Un sueño posible)


big mikeQué mal está América para que esta película haya tenido un exitazo, y encima le hayan dado un oscar a Sandra Bullock, que aunque me suelen gustar sus películas no está especialmente nada en ellas, ni en ésta tampoco. Igual el oscar se lo han dado al personaje, y no a la actuación. La película está basada en una historia real; y va de una familia extremadamente republicana que por una ventolera caritativa de la señora acaban adoptando a un chavalote negro de doscientos kilos, Big Mike, que no tenía familia ni amparo en la vida. Le ayudan a superar sus problemas con los estudios y lo promocionan hasta convertirlo en un as del fútbol americano (que era para lo que lo habían admitido en su exclusivo colegio, inicialmente). Siendo atípicas las acciones de la familia en su círculo social, etc., incluso les investigan para ver si era todo un truco para meter deportistas de élite negros en un college sureño tradicionalmente blanco—por vía de la familia. Pero aquí todos son muy sinceros y no hay truco, sólo cristianismo y grandes corazones dickensianos. La película parece mentalmente de otra época, abogando simbólicamente por la integración total del negro en la comunidad blanca, renunciando a su propia comunidad, que aquí es una mera ruina de borrachos, drogadictos, criminales y chulos de barrio. Big Mike se distancia simbólicamente de los de su barrio, peleándose con ellos por los insultos lanzados a su familia blanca—en lugar de hacer como haría un negro bien integrado, y soltarles un insulto todavía más gordo que los dejase planchados y admirados. También es atípico al no tener ningún lazo social real con su comunidad, ni ganas de comunicarse con nadie, y ningún instinto sexual según parece. En suma, será un caso real, pero como decía Aristóteles a veces la realidad no es realista—por mucho que le pongan al final, con los títulos de crédito, las fotos de los auténticos protagonistas de la historia. El sueño será posible, o real, pero sigue siendo un sueño, si no una fantasía delirante. Las películas americanas son siempre a un nivel una cierta alegoría social, con resoluciones imaginarias de conflictos reales (especialmente entre negros y blancos), y podríamos decir que aquí los términos del conflicto están muy amañados—o que la situación tiene muchos ángulos muertos y puntos ciegos. Como digo, es (la película y la señora) extremadamente republicana. Pero muy caritativa, eso sí; yo, particularmente, no acostumbro a invitar a dormir en casa a ningún negrazo de doscientos kilos y aspecto hosco que me encuentro por la calle, ni yo ni la mayoría de mis amigos progres, e incluso diría que pocos republicanos lo hacen. Y hasta que no se generalice la solución de esta película, no sabremos si la receta propuesta para los males de América era la adecuada. A mí me da como que lo último que querrían muchos negros, por mal barrio en que vivan, es que los adopte una familia de republicanos de la Asociación del Rifle, y que los manden a un colegio pijo. A hacer carrera y contactos, hala.


El ingrediente secreto

Más allá del tiempo (The Time Traveler's Wife)

domingo 25 de abril de 2010

Más allá del tiempo (The Time Traveler's Wife)

Premisas básicas de esta película: Henry (Eric Bana) tiene un problema genético que le hace viajar en el tiempo, sin control, a ciertos momentos del pasado o del futuro; esto complica su relación con Clare (Rachel McAdams) pero también le añade un picantillo. (—Por ejemplo, Clare, harta de Henry tras unos años de matrimonio se echa de amante a Henry joven, que así se pone los cuernos a sí mismo. Eso es adulterio dentro de un orden y guardando las formas). Henry viaja en pelotas, como un Terminator sensible: lo malo es que tiene que robar ropa lo primero de todo, allá donde llega. No puede cambiar lo que pasa, ni saber todo lo que va a pasar: viaja selectivamente, sin control pero controlado, sólo a aquellos puntos del pasado que no estropean el guión. Para quien quiera una reseña centrada en los absurdos del viaje en el tiempo, aquí está la de Roger Ebert. Claro que como a quien no admita el género de la comedia romántica con paradojas temporal/dimensionales, al que nos ha llevado la historia del cine, se le va a hacer bastante durilla, le será mejor no verla. Les gustará en cambio a quienes les guste Ghost (mismo guionista); o más recientemente El curioso caso de Benjamin Button. O aquélla de Robin Williams, Más allá de los sueños; o La casa del lago; Ójala fuera cierto, o Frequency. También les gustará a quienes toleren la comedia romántica en todas sus variantes. Y seguramente también a los amantes de las paradojas temporales de todo tipo, que los habrá: los gustosos de Regreso al futuro, Deja vu, El día de la marmota, Kate&Leopold, Next, Minority Report, Paycheck, A Sound of Thunder, The Terminator, Time Cop, Star Trek (2009)... La madre de todas estas películas en su versión dura está en La máquina del tiempo, de H.G. Wells, pero recordemos que la versión familiar aún es más clásica: el Villancico de Navidad de Dickens, y si aceptamos la Divina Comedia como comedia romántica, allí están ya algunas paradojas y una visión de las relaciones amorosas con Beatriz, desde más allá del tiempo.wife

En la reseña de Stephanie Zacharek se apunta a los aspectos desagradables de la película (en especial para quienes les desagraden las comedias románticas). Aquí el viaje en el tiempo lleva a una relación entre Henry adulto y Clare niña que combina en dosis calculadas la pedofilia y el romanticismo lacrimógeno. "Qué monada serías de pequeña", le decimos a nuestra pareja. La película es muy consciente del terreno peligroso, y de ahí las alusiones veladas a la escena de la niña en Frankenstein, y a Lewis Carroll, en esta escena del prado.

Una reseña más sensible a la intención y logros de la película es la de Mick LaSalle:

The truth is, "The Time Traveler's Wife," in its clumsy way, does something significant. It takes, as its subjects, the sadness and grandeur of life and the mystery of time, and it offers a full experience to those who find its wavelength.

Time travel is a natural topic for movies. Take a moving picture camera and point it at anything, absolutely anything. Then wait a year or two, or 50 or 100. Eventually, those images will become heartbreaking to somebody. It's the nature of the medium. In the same way, The Time Traveler's Wife makes us aware of the ephemerality and preciousness of all things.


En las fotografías, en las películas, está contenida la muerte del tiempo pasado y a la vez su supervivencia. En una escena de armonía familiar salen filmando Henry y Clare a su hija Alba, con una cámara de video ya ahora demasiado grande, de los años 90. La proliferación de imágenes de vídeo casero de nosotros mismos (mías pocas por cierto), sumadas a los ya tradicionales álbumes de fotografía, llevan a esta superconsciencia del paso del tiempo como una historia personal que queda registrada, y a la que podemos regresar en cierto modo. Esto lleva a su vez a un deseo de explorar los sentimientos de incongruencia así producidos, y las posibles paradojas que imaginamos.

Ya la narración es de por sí una máquina del tiempo—de viajar en el tiempo, y de reorganizarlo y recombinarlo de maneras imprevisibles. Nuestra propia experiencia es narrativa, y cada nuevo medio de comunicación, cada nueva tecnología, aporta consigo sus propias posibilidades de narrativización, y su propia dinámica temporal. Estas vienen a intensificar y complicar nuestra experiencia del tiempo, pues lo experimentamos en sus formas complejas mediante la representación y sus tecnologías. En el artículo sobre los blogs y la narratividad de la experiencia desarrollé algo esta línea de razonamiento.

En cuanto al cine, con su temporalidad alternativa, que avanza tan inexorablemente como la flecha del tiempo del Universo, y la imita y la duplica—el cine es quizá el mayor experimento de representación temporal desarrollado hasta la fecha. Aunque supongo que los videojuegos lo están alcanzando rápido... con otras posibilidades de inmersión e interacción. Con el cine no interactuamos: progresan las películas al margen de nuestra intervención, en un tiempo que a la vez es y no es el de este mundo. Ya las primeras películas de los Lumière proporcionaban esa inmersión en un espacio y un tiempo alternativos: esas eran tan lineales como nuestra noción ingenua del tiempo real. Pero pronto aprendió el cine a combinar distintas espacialidades y con ellas distintos tiempos: en las películas de Griffith ya se aprecia esa multiplicidad temporal, y con el desarrollo de los flashbacks el cine desarrolla su potencial de manipulación temporal. En Ciudadano Kane, las narraciones verbales se convierten en imágenes, y el supuesto relato verbal de los narradores se vuelve por primera vez una experiencia de viaje en el tiempo tan vívida como la experiencia de primer nivel en la que se apoya. Claro que pronto mostró Hitchcock (en Stage Fright) que la narración verbal convertida en imágenes podía pertenecer a una línea temporal ficticia, inventada por el personaje. Y en general el cine ha ido explorando esta dimensión del status dudoso de cada una de sus imágenes, asociándolas a recuerdos, a ensoñaciones—subjetivizándolas, uniéndolas a un punto de vista poco fiable. Eso lo hacía a su manera discreta el cine clásico de Hollywood—pero lo intensifica el cine de autor típicamente europeo, alrededor de los años 60. Y la naturaleza inestable de la realidad cinematográfica se vuelve un estándar del cine comercial en ese tipo de películas sobre realidad virtual, cada vez más frecuentes desde los años 80, en las que la realidad flojea. Ahora ya flojea hasta en la comedia romántica, género inocuo por excelencia.

Existe cada vez más consciencia en Norteamérica del carácter narrativo de la identidad personal: ver por ejemplo este artículo de "On the Human" sobre la identidad narrativa. Es algo quizá muy relacionado con la ideología del logro personal, y con la ritualización extrema de la identidad pública en esta cultura. A esa narrativización, y a esa ritualización, contribuyen mucho las tecnologías de la representación. Pronto hasta los obituarios serán cinematográficos, o multimedia, archivando la personalidad públicamente presentable y haciéndola accesible en diversos momentos del tiempo. Sobre esto había una película muy interesante de Omar Naim, The Final Cut (La memoria de los muertos). Y mucho hay de funeral en esta película de Más allá del tiempo. Gran parte de su intención parece ser acomodarnos a la pérdida, en especial a la de padres y cónyuges, desconstruyendo la linealidad ineluctable de la vida, para espacializarla, hacerla accesible y rewindeable en diversos puntos. También los vídeos caseros, o las fotografías del álbum, son viajeros en el tiempo que inciden de manera sorpresiva y poco controlable, en nuestras emociones, y volvemos a ver aquellas caras del pasado, unas veces más jóvenes, otras más viejas; unas veces son mosmentos de antes de que naciésemos, otras, reaparecen precious friends hid in death's dateless night, o amores perdidos por el mundo y por el tiempo y a quienes nunca volveremos a tener cerca. Con lo cerca que estuvieron, y si el tiempo fuese un lugar al que ir, allí seguiríamos con ellos, siempre en algún momento de nuestra historia, o allí podríamos ir a pasar un rato, a hablar del presente, del pasado y del futuro.

En la película, hay mucho de preparación para la muerte. Empieza con la escena de la muerte de la madre de Henry, un personaje rememorado (y visitado) a lo largo de la película. Siguen las premoniciones y visiones parciales de la muerte del mismo Henry. Aparece Alba niña hablando con Alba mayor, también ésta una time traveler, que le anuncia la muerte de su padre, y le enseña cosas al respecto que sólo terminará de aprender cuando sea más mayor. La imagen de Henry desapareciendo inopinadamente a cada momento y dejando sólo su ropa, por una parte sirve para lucir el físico de Eric Bana, pero por otra parte remite a lo que queda de los muertos, sus cosas—sus zapatos especialmente, en la última escena donde los recoge Alba tras la última (?) aparición y desaparición de Henry, años después de su muerte. En recuerdo nos visitan, los fantasmas de los difuntos, a veces cuando menos lo esperamos. Nos ayuda a los humanos, prisioneros del tiempo como cualquiera, el ensanchar un poquito los muros de la cárcel, y concebir nuestra existencia como algo que trasciende al tiempo. Como una película, que tiene una dimensión secuencial, temporal, pero también una dimensión espacial—es tiempo almacenado, y podemos volver a cualquir momento de ella. En películas como Más allá del tiempo esta dimensión formal del cine se ha tematizado, y ha invadido el argumento, organizando la experiencia de los personajes de modo puramente cinematográfico. Y es que no sólo querríamos ser estrellas de cine, que para eso se hicieron las estrellas, para vivir virtualmente en ellas, sino que también querríamos que todo el tiempo que hemos vivido estuviese almacenado y accesible en alguna parte—que nuestra identidad no se perdiese con el paso del tiempo, sino que pudiese permanecer, y volver y volver otra vez a los mismos sitios donde vivimos y fuimos, a veces, felices.

Para eso se hicieron las almas, y los rituales de recuerdos. Esta película es uno más. ¿Viajeros en el tiempo? Todos lo hemos sido, lo somos—viajando despacito—y lo seremos, más súbitamente, queramos o no. Por eso han hecho esta película, que es menos absurda de lo que parece.


The Time Traveler's Wife. Dir. Robert Schwentke. Screenplay by Bruce Joel Rubin, based on the novel by Audrey Niffenegger. Cast: Eric Bana, Rachel McAdams, Michelle Nolden, Alex Ferris, Arliss Howard, Brooklynn Proulx, Jane McLean, Roy Livingston, Brian Bisson Maggie Castle, Fiona Reid, Philip Craig, Stephen Tobolowsky, Hailey McCann, Tatum McCann. Music by Mychael Danna. Photog. Florian Ballhaus. Ed. Thom Noble. Prod. des. Jon Hutman. Art dir. Peter Grundy. Exec. prod. Richard Brener, Justis Greene, Brad Pitt, Michele Weiss. Prod. Dede Gardner and Nick Weschler. USA: New Line Cinema / Nick Wechsler / Plan B, 2009.


The Lake House

Alice, muy recomendable

Alice, muy recomendable

—opinan los niños. El libro éste siempre ha sido desagradable y sólo apto para filósofos analíticos. O para niños ingleses y victorianos (castigados, ignorados y vestidos con ropas rígidas). Necesitaba timburtonizarse, sin duda, para sacarle sus posibilidades siniestras, inquietantes y grotescas. Alice in Wonderland @ IMDb.

alice


Aquí una buena reseña de Roger Ebert.
De otra reseña, de Kenneth Turan:

"With those battle scenes in place to please the boys, Burton and company have taken special care to provide pictures of Alice as a warrior princess in full Joan of Arc armor as a female empowerment icon for the girls in the audience.

While that kind of thing is always in short supply, it would be nicer if that image -- and the movie as a whole -- felt less like corporate moves and more like situations that came from the heart."



Alice in Wonderland.
Dir. Tim Burton. Screenplay by Linda Woolverton, based on Lewis Carroll's Alice books. Cast: Mia Wasikowska, Johnny Depp, Helena Bonham Carter, Anne Hathaway, Crispin Glover, Matt Lucas, Marton Csokas, Tim Pigott-Smith, Frances de la Tour, Lindsay Duncan, Leo Bill, Jemma Powell, John Hopkins, Eleanor Gecks, Eleanor Tomlison, voices of Stephen Fry, Michael Sheen, Alan Rickman, Barbara Windsor, Paul Whitehouse, Timothy Spall, Michael Gough, Imelda Staunton, Christopher Lee. Music by Danny Elfman. Photog. Dariusz Wolski. Ed. Cris Lebenzon. Prod. des. Robert Stromberg. Casting by Susie Figgis. Art dir. Tim Browning, Todd Cherniawski, Stefan Dechant, Andrew L. Jones, Mike Stassi, Christina Ann Wilson. Set decor. Karen O'Hara, Peter Young. Costume design Colleen Atwood. Coprod. Katterli Frauenfelder, Linda Wolverton. Assoc. prod. Derek Frey. Exec. prod. Chis Lebenzon, Peter M. Tobyansen. Prod. Joe Roth, Jennifer Todd, Suzanne Todd, Richard D. Zanuck. Walt Disney Pictures / Roth Films / Zanuck Company / Team Todd, 2010.

El imaginario del Doctor Parnassus


El remake de la reseña del Planeta de los Simios

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martes 6 de abril de 2010

El remake de la reseña del Planeta de los Simios


Con este enlace te teletransportarás a mi reseña del remake de El Planeta de los Simios, dirigido por Tim Burton: reseña publicada ahora en una web temática dedicada a toda la saga simiesca, que va desde el libro de Pierre Boulle (que también me leí hace unos veinte años) hasta la rebelión de César y todo lo que nos depare el futuro simiesco del planeta.


X-Men: The Last Stand

The Ghost Writer

El escritor han titulado en España a esta película muy recomendable de Roman Polanski. Debería llamarse mejor El escritor fantasma, o El negro, o La negra. Como siempre hay una buena reseña de Roger Ebert antes de que los demás nos pongamos a escribir la nuestra; ésta de Andrew O'Hehir también es interesante. ghost writerRecuerda esta película al Hitchock de obras de intriga política como Topaz—pero tanto tanto que podría ser ésta una película de Hitchcock ambientado en el siglo XXI y transmigrado al alma de Polanski. Con esto queda dicho que no hay que perdérsela bajo ninguna circunstancia.

Básicamente, trata de un negro, un personaje sin nombre ni vida personal, para enfatizar más su insignificancia, que es contratado para darle un repaso a las memorias de un ex-primer ministro británico, más en concreto de Tony Blair, que aquí se llama Adam Lang. Lo interpreta Pierce Brosnan con el toque exacto de inteligencia, superficialidad, dinamismo y fatuidad que requiere el personaje. Lang no es el autor de sus memorias—las había escrito un negro anterior, que aparece ahogado en la playa en la primera secuencia de la novela. Buenas perspectivas para su sucesor, que tras ser contratado y presentado al jefe, va descubriendo secretillos inconvenientes de su pasado, o eso cree él... Básicamente, cree descubrir que este pseudo-Blair es un agente encubierto de la CIA, y que de ahí su seguidismo abyecto con la política de Bush. (Es una película sobre la periferia de la guerra de Irak, y que denuncia las conexiones entre la administración Bush, los servicios secretos manipulados, y la Halliburton—añadiéndole a ello los escándalos de cárceles secretas y torturas en Irak.).

Bien, pues resulta que se había equivocado en cierto modo el detective aficionado éste, el negro—pues el primer ministro británico no era de la CIA, sino que lo era su mujer, ya desde los años 70: que fue quien lo metió en política y quien le "orientaba" las opiniones. De ahí lo de "la negra"—en realidad, detrás del primer ministro está el negro que le escribe la biografía, y la otra negra, la infiltrada, su mujer, que le dicta las tomas de decisiones en la sombra.

Todo esto lo va descubriendo primero un escritor fantasma, y luego su sucesor, y ambos corren la misma suerte: aquí la CIA y sus miembros asociados—muy bueno por cierto Tom Wilkinson como profesor corrupto y mafioso—el mentor de la pseudo-Cherie Blair. Que se sepa, Cherie no metió a Tony Blair en ninguna sociedad secreta que no fuese la Iglesia Católica, pero... vaya usted a saber qué contactos non sanctos hay en estas sociedades de gente excelente como la que llevaba el profesor, o en las diversas logias y mafias y clubes y masonerías que son la política detrás de los partidos. Y los entendimientos personales súbitos, claro (como en el trío Aznar-Bush-Blair) que no parecen requerir en realidad ninguna pertenencia común a la Comisión Fulbright. En fin, mucha conspiración y contra-conspiración: el escritor negroide éste no respeta mucho su contrato de confidencialidad, y pacta también con un ex ministro que denuncia la política de Blair (igualito igualito también que en el mundo real). El tipo no se calla nada, lo larga todo, y desde luego no es de sorprender que acabe asesinado por no saber controlar la sinhueso. (En otro orden de cosas, hay que decir que si bien su contrato de confidencialidad no incluía seguramente en la letra pequeña lo de no acostarse con la mujer del jefe, hay cosas que conviene dar por presupuestas...). Recuerdan un poquito las visiones de trastienda del gran político un artículo que escribió Martin Amis sobre Blair, aparecido en The Second Plane. Quizá lo leyó Thomas Harris, en cuya novela se basa el guión, o Polanski.

Aparece Google, dando información al parecer fácilmente accesible sobre los contactos industriales entre Halliburton/Blackwater y los agentes secretos de la CIA. Y otro recurso tecnológico, un GPS, lleva al negro siguiendo los pasos de su predecesor, el otro fantasma que se pasea por la película, hasta la puerta de "su destino": la casa del profesor Ellis/Wilkinson, que ordenará su asesinato por hurgarle en las narices. Aunque ciertamente nunca he visto un GPS que funcione así, sin invitación previa—pero de todo puede haber en el mundo. También es extraño (por no decir un fallo de guión) que la policía no hubiese investigado el trayecto del coche del primer negro asesinado—pero bueno, todo se puede justificar por secretismos o contraórdenes si se quiere. La película mantiene la incertidumbre y la tensión en todo momento, y está llena de escenas memorables.

Aunque algunos elementos del guión no parecen muy coherentes—por ejemplo el papel de la secretaria y amante de Blair, que no se sabe en qué bando está. Tampoco se explica cómo el negro no pierde su contrato por mediación de la CIA, a pesar de su indiscreción deslenguada, ni tampoco se entiende su decisión final de comunicarle a la Ruth Lang/Cherie Blair que ha descubierto su implicación en la CIA. A no ser por pura estupidez y deseo de lucimiento. La escena está filmada de un modo un tanto amanerado que tampoco resulta creíble, con el negro pasándole un papel a la viuda en una recepción donde se presenta el libro póstumo de memorias de Blair/Brosnan y su negro (—sí, al final también asesinan a Blair/Brosnan—). El papel con el secreto pasa en la recepción de mano en mano, bonita escena, pero inverosímil procedimiento y como digo algo incoherente, a menos que sea coherente con la idea de mostrar al protagonista metiéndose en aguas en las que pierde pie. Pero defectillos, defectillos—el conjunto está muy logrado, y hecho con gran eficacia. Al final no triunfa la justicia y el esclarecimiento de los hechos—sólo quedan esclarecidos para el público, pero el protagonista es asesinado, en una bonita escena fuera de cámara, antes de que salga a la luz la verdad. Con lo cual se interpreta la versión pública del mundo como una gran pantalla de encubrimiento, y sin duda es así en gran medida. No podemos seguir la pista a todas las conspiraciones, y haberlas haylas hasta en donde no las intuimos—algunas saldrán a la luz cuando ya no interesen a nadie.

Un aspecto interesante de la película es sin duda lo cerca que anda de cuestiones históricas y personajes concretos a la vez que las mezcla descaradamente con ficción. No puede decirse que en este sentido sea satisfactoria, pues más bien desorienta sobre las fuentes del auténtico problema de por qué la política de Bush tuvo tal predicamento con Tony Blair. (Cherie supongo que es más bien inocente de colaboración con la CIA y la Halliburton, o de enrollarse con los negros de Blair). Eso requeriría otra película, otro género y otros personajes. Estos son de thriller, no de historia, eso que quede claro.


The Ghost Writer. Dir. and screenplay by Roman Polanski, based on Thomas Harris's novel The Ghost. Cast: Ewan McGregor, Pierce Brosnan, Olivia Williams, Jon Bernthal, Kim Cattrall, Tim Preece, James Belushi, Timothy Hutton, Tom Wilkinson, Eli Wallach. Music by Alexandre Desplat. Cinematogr. Pawel Edelman. Ed. Hervé de Luze. Prod. des. Albrecht Konrad. Art dir. Cornelia Ott, David Scheunemann, Steve Summersgill. Coprod. Timothy Burrill, Christoph Fisser, Henning Molfenter, Chrarlie Woebcken. Prod. Robert Benmussa, Roman Polanski, Alain Sarde. RP Films 7 France 2 / Elfte Babelsberg / Runteam / Medienboard Berlin-Brandenburg, 2010.



Oliver Twist

The Hurt Locker

sábado 27 de marzo de 2010

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The Hurt Locker

Pues ví por fín la oscarizada película de la ex de Cameron, Kathryn Bigelow—The Hurt Locker, a.k.a. En tierra hostil, y es decididamente una buena película de guerra, un poquito en la línea desmitificadora de películas como Jarhead o La Chaqueta metálica, o sea, evitando tanto el mensaje patriótico como esa noción de que la guerra te hace mejor persona por el procedimiento de darte experiencias profundas o de enfrentarte con la realidad de las cosas (crítica que se le podría hacer a la crítica Zona Verde). El protagonista sí que se transforma por la guerra, y se aliena de la realidad consumista americana (en una escena en un hipermercado). Pero la experiencia del protagonista en The Hurt Locker parece más compulsivo-adictiva que realmente crítica. Podría tomársele como alegoría de América, embrutecida en sus guerras en las que se ve embarcada, y perdiendo la noción y el horizonte de lo que hace, ya sea en el hipermercado, ya sea en las barriadas de Bagdad. Pero la película parece tanto síntoma como análisis de los desastres de la guerra. Aquí los iraquíes aparecen como una extraña colección de personajes incomprensibles e impenetrables, casi todos pillados en redes de intrigas y vigilancias extrañas—sospechosos observadores que no se sabe si son curiosos y víctimas o si han colocado ellos la bomba que quieres desactivar. El retrato de ese ambiente (Irak visto desde esa experiencia paranoica) está bien hecho, pero lo cierto es que la película presenta la paranoia sin más, no busca más análisis. Me parece un poco demasiado suponer el suponer que la situación se analiza a sí misma. Lo que llama la atención, y de ahí el título español, es más bien la hostilidad ambiental. No me parece típico ni representativo el protagonista (sí alegórico, como digo)—aunque por supuesto puede haber todo tipo de síndromes mentales bajo la tensión de la guerra. Para prosaica, podría haber bastante más prosaísmo, sin tanta inyección de paranoia ni tanta demonización de lo iraquí. El estilo de dirección es entrecortado, tipo "super ocho" muchas veces. Desde luego va con la impresión buscada, y queda una buena película, pero no una película memorable. Y que me perdonen, pero como trabajo de dirección es mucho más impresionante el del frustrado Cameron en Avatar, puestos a comparaciones odiosas. Y como película sobre Irak, quizá sea más comprometida en su análisis Avatar, vaya usted a saber... al menos no demoniza a los Na’vi, y expulsa a los americanos, en su fantasía—e irakiza al protagonista, que se pasa de bando. The Hurt Locker a fin de cuentas no se posiciona explícitamente: simplemente registra una situación en la que uno está pillado, y sin visos de solución. También viene a ser un cierto análisis, no lo negaré.

Zona verde