El neandertal, para mí, es el Ogro de los cuentos, o el cíclope. Entre humano e inhumano, y desde luego devorador de niños. Creo que impactaron fuertemente en las primeras mitologías, y hasta hoy llegan. En los propios cuentos, los ogros, o los cíclopes, son seres ya excepcionales, escasos y escandalosos. Obsérvese que a veces están casados con una humana, en un matrimonio un tanto extraño o desigual. Pero son los últimos restos de una era anterior, y casi invariablemente se nos cuenta su fin.
Por cierto, en relación al ojo único de los cíclopes, me parece que puede deberse a diversas causas paleoantropológicas (dejando aparte las psicoanalíticas, que sobredeterminan al personaje). Son, posiblemente, éstas:
- La mirada del neandertal puede que no fuese tan comunicativa como la del Homo sapiens, creando un efecto de extrañeza o de inhumanidad en un rostro humano, o "humano". Como una impresión de algo que falta.
- El arco superciliar pronunciado es posible que ocultase la mirada a la vez que daba un aspecto extraño a la frente y a la cara, produciendo un efecto de mirada tachada o de sombra en la cara, en lugar de una mirada clara y abierta.
- Finalmente, es muy posible que los neandertales fuesen bastante pilosos, y (quizá) unicejos terminales, o cíclopes binoculares.
Cuanto más pienso en esta raza de ogros, me parece que los voy reconociendo desde la noche de los tiempos. Los tenemos muy grabados en el inconsciente colectivo.
The Evolution of the Laws of Physics (Lee Smolin, 2013):
En esta videoconferencia expone Lee Smolin su teoría relativa a la evolución de las leyes de la Física en el universo. Una teoría que se presenta más en detalle en libros como Time Reborn o The Singular Universe and the Reality of Time. (O en esta entrevista).
Responderé aquí a una pregunta del público, a la hora y pico del vídeo, que me interesa especialmente en relación con la narratología evolucionista, y para la que Smolin (absolutamente brillante, por otra parte) no parece tener respuesta convincente.
Es memorable la manera en que Smolin retoma (aquí y en sus libros recientes) la cita de Anaximandro sobre el orden del tiempo y la realidad, cita que inaugura la ciencia física a la vez que inaugura la física evolucionista. (Aunque tenía que llegar Smolin para que lo viésemos así). Las cosas existentes, dice Anaximandro, tras existir en su ser, vuelven a la indefinición de la que surgieron, en un proceso de cambio que es el tiempo. En la formulación de Simplicio (Fís. 24, 18-20; Los filósofos presocráticos, Gredos, §134, vol. 1, p. 58):
Ahora bien, a partir de donde hay generación para las cosas, hacia allí también se produce la destrucción, según la necesidad; en efecto, pagan la culpa unas a otras y la reparación de la injusticia, de acuerdo con el ordenamiento del tiempo.
El Tiempo será para Smolin, com para Anaximandro, una característica irreductible del Universo. La pregunta, y mi especulación, tienen que ver con el ordenamiento del tiempo. La pregunta del público es, y la parafraseo: "¿Qué es lo que da direccionalidad al proceso evolucionista por el cual se generan múltiples universos, por selección natural, a partir de los agujeros negros?" —(algo que es la base de la teoría de Smolin: la aplicación a la física de la teoría darwinista de la selección natural).
Smolin no contesta de modo muy convincente, y más bien se defiende diciendo que es sólo una analogía lo que quiere establecer entre su teoría y la de Darwin. Tampoco parece estar muy seguro sobre la direccionalidad de la evolución biológica.
(Y es que direccionalidad es casi una nasty word, en ciencia, sin llegar a los extremos de teleología pero casi casi. Recordemos una de las grandes enseñanzas que se desprenden de la Ciencia, y una de las buenas frases de Smolin en este vídeo: "The more we know about the universe, the more pointless it seems to be". Por cierto, jamás he leído un libro tan lleno de observaciones certeras y geniales, de percepciones brillantes a cada momento, en cada página, casi en cada frase, como el libro de Smolin y Roberto Mangabeira Unger The Singular Universe and the Reality of Time, 2015).
Bien, la respuesta a la pregunta. De dónde viene, o qué es, la flecha del tiempo. Qué es lo que le da direccionalidad al proceso de la evolución cósmica. Yo lo sé. Aunque de hecho, como no le importa tanto a tanta gente, no sé si se lo deje aquí sólo mencionado, en plan Fermat, hasta que tenga papel....
__________
Lo diré.
Distingamos dos niveles de proceso temporal: el mero transcurrir, y el que produce complejidad. Como se intuye de la propia definición, uno es simple, y el otro complejo. El mero transcurrir no contiene complejidad, pero los procesos en los cuales hay complejidad también se edifican sobre la base del mero transcurrir.
Imaginemos, dando por buena hipotéticamente la teoría evolucionista de Smolin, un universo que no da lugar a agujeros negros, pues las leyes físicas emergentes no permiten allí la generación de elementos, estrellas, etc. Desde nuestro universo complejo podemos concebir el surgimiento de ese universo como un proceso temporal en el que (a menos que podamos disponer de algún reloj) dejará de haber tiempo, excepto en un sentido mínimo, el que se deriva de la propia constitución de ese universo como algo que sigue a un universo más complejo anterior (en el que sí había agujeros negros, pues la prueba es que uno dio lugar a este universo).
Otros universos menos simples contendrán relojes concebibles tales como la formación de fotones, pongamos, o de núcleos atómicos, o incluso de elementos simples. Procesos que requieren tiempo para tener lugar, y que han de contenerlo en su descripción. La complejidad producida será relativa y variable.
Pasemos ahora a un nivel de complejidad mucho mayor, en el que estamos: el tiempo es no sólo un trascurrir de base, como en cualquier universo, sino un sistema complejo de representaciones de dicho transcurrir. A la temporalidad del transcurrir se ha de superponer la temporalidad de la generación de dichas representaciones. También éstas pueden ser relativamente simples, o complejas. Como modalidad de representación simple, concibamos la percepción animal, o una mínima huella de memoria incorporada a los reflejos nerviosos. O, en fases avanzadas, un plan: un modelo de acción que guía la conducta y supone en cierto modo un volverse del tiempo sobre sí, un control del tiempo por parte de una mente (primaria si se quiere) con vistas a la acción.
Una fase avanzada de representación temporal compleja sería En Busca del Tiempo Perdido de Proust. O la teoría de Smolin. O un análisis de esa novela o de esa teoría.
La flecha del tiempo es la generación de fenómenos cada vez más complejos, una generación que sólo es comprensible completamente, y aparece como tal flecha (es decir, como el concepto que estamos definiendo y exponiendo), cuando los fenómenos complejos son comprendidos como tales fenómenos complejos y se ordenan unos respecto de otros, y contienen unos a otros, en una sucesión de modelos semióticos y perspectivísticos, que pueden ser secuencias representadas de acción, planes, narraciones, modelos temporales, o teorías sobre el tiempo.
Por tanto el tiempo sí tiene una direccionalidad, la que va unida a la generación de fenómenos complejos, y (concomitantemente) de modalidades de articulación temporal cada vez más complejos. En nuestro rincón del universo: la direccionalidad del tiempo va unida a la generación de fenómenos cognitivos complejos, de modelos de acción, de narraciones, historias y tradiciones. Estos fenómenos no sólo ayudan a conocer o cartografiar la direccionalidad del tiempo, también son parte de la misma, y la generan activamente. Va unida por tanto la direccionalidad temporal, también, a una modalidad particular de esa cognición compleja: la historia de las historiografías, y de las teorías del tiempo, de la narración, y de la evolución. Que este aserto tenga un aire de... redundancia por una parte, y (a la vez) de imposible paradoja o incluso falacia, por otra, puede ayudarnos a intuir la medida de la complejidad que se oculta en el simple transcurrir del tiempo.
Rees, Martin (Lord). "Looking Beyond 2050—On Earth and in Space with Lord Martin Rees." Nirenberg Prize for Science in the Public Interest, Scripps Institution, 7 Jan. 2016. YouTube (University of California Television) (Frontiers of Knowledge) 3 March 2016.* https://youtu.be/KKS5MR9nxkg
En 2002 me compré el libro cuasi-póstumo de Stephen Jay Gould, The Structure of Evolutionary Theory, y estoy leyéndomelo desde entonces. Vale, igual evoluciona el hombre antes de que me lo acabe (Gould desde luego ya ha diyievolucionado, el pobre), pero es que tiene su densidad la cosa, 1433 páginas de mente clara y pensamiento complejo combinados. Ahora celebro que me he terminado de leer la primera parte, "The History of Darwinian Logic an Theory", y me queda la segunda, "Towards a Revised and Expanded Evolutionary Theory," que al ritmo que vamos me la habré acabado en 2010. Me esperan joyas de pensamiento como "Bilaterian History as Top-Down Tinkering of an Initial Set of Rules, Not Bottom-Up by Adding Increments of Complexity", o "Cross-Level Effects as Miltonic Spandrels, not Franklinian Potentials: The Nub of Integration and Radical Importance". ¡Ja ja! Lo bueno de Gould es que se lo toma con guasa, y esta terminología no es verborrea vacía, sino una teoría imponente, muy bien pensada y muy bien argumentada por una cabeza multidimensional, que se pasea tranquilamente por toda la historia de la ciencia y del pensamiento, en lugar de encastillarse en el lenguaje y los límites habituales de una disciplina científica "seria".
Lo auténticamente pasmoso de este libro es cómo aparecen en él, integrados en una teoría organizada, a modo de capítulos o fases de una argumentación, todos los temas que aparecían desperdigados en los ensayos de Gould en todos esos libros fascinantes de divulgación científica de altura que escribió: Ever since Darwin, Hen’s Teeth and Horse’s Toes, Bully for Brontosaurus, The Lying Stones of Marrakech.... así como en sus monografías como Ontogeny and Phylogeny, The Mismeasure of Man, Wonderful Life... y por supuesto en sus artículos científicos.
En suma, Gould aboga por una versión "catastrofista" de la evolución que contradice un tanto el consenso de la teoría darwinista unificada (que prima la selección natural y la adaptación al medio como factores primordiales). Pero ojo, que Gould, aunque critica algunos aspectos de la teoría darwinista, en particular en la versión de Dobzhansky, de Mayr, o de Huxley, se presenta a sí mismo como un darwinista, no sólo en su concepción general sino también en sus simpatías, su espíritu y su modo de enfocar los problemas. Después de todas las batallitas en las que ha intervenido en defensa de la teoría de la evolución, sólo faltaría que alguien interpretase que Gould quiere refutar a Darwin. Esto sería insensato si aceptamos el planteamiento básico de la teoría de Gould: la teoría de la evolución en sí misma evoluciona, y Darwin (como los vilipendiados Cuvier o Lamarck, por otra parte) tuvo su lugar en el desarrollo del conocimiento, un papel desde luego crucial. La teoría que propone Gould sigue siendo darwinista en su base, aunque algunos aspectos requieran modificación: sobre todo el papel de las catástrofes y extinciones masivas, que no entran dentro de los problemas que Darwin había acotado para su estudio. Más bien le correspondió a Darwin y a Lyell, defender el gradualismo. Pero una teoría actual ha de integrar la visión de Darwin con una concepción más global de las transformaciones medioambientales que de hecho han alterado la ecología del planeta y mandan a freir espárragos a los seres más adaptados al medio, por el procedimiento de cambiarles el medio súbitamente.
Al estudiar la historia de la vida, no podemos abstraer un modelo de funcionamiento evolutivo, considerado en sí, de la manera efectiva en que ha interactuado con otros factores. Estudiar la historia es estudiar la contingencia, y la teoría de la evolución no puede ignorar la historia de la evolución. Y los peligros de toda ciencia histórica, en particular la falacia retrospectiva, habrán de ser tenidos en cuenta en el estudio de evolución, y en el estudio de la teoría de la evolución. De hecho, para Gould la teoría de la evolución arrastra, como la vida misma, su propia historia: no podemos hacer teoría de la evolución sin hacer a la vez historia de la teoría de la evolución. Haciendo esto, redefiniremos por ejemplo las especies, que no son entidades ideales o formales sino más bien "históricas". La teoría de la "adaptación" produce ilusiones retrospectivas debidas a exaptaciones; y enfrascados en la adaptación podemos perder de vista las condicionantes estructurales de los organismos debidas no tanto a adaptación como a accidentes históricos.
Así pues, Gould se enfrenta a la historia con todas sus consecuencias: no sólo la historia efectiva de la evolución, que contradice toda teoría demasiado coherente, sino también la historia del desarrollo de la teoría de la evolución, que tampoco podemos interpretar como una flecha de progreso acumulativa y sin interrupciones. Como señala Gould, en un interesante paréntesis:
¿No sería extraño, después de todo, sostener que la ciencia específicamente dedicada a resolver la naturaleza de la historia de la vida pudiese entenderse como un constructo impecable, como una entidad conceptual que emergiera intacta de algún equivalente de la frente de Zeus, en lugar de ser una estructura "orgánica" de ideas, con su propia ontogenia e historia? (35)
En su epílogo, defiende Gould la importancia de desarrollar una teoría consciente de la historia, que sea capaz de incorporar a la ciencia de la evolución muchos fenómenos que Darwin había considerado mera contingencia histórica impredecible, imposible de reducir a teoría. Where history was, there theory shall be, podíamos decir adaptando la frase de Freud. Una teoría que, claro, es una teoría histórica.
Examinamos algunas dimensiones retrospectivas relativas a la taxonomía de las especies y a la definición del concepto de especie. Para ello comentamos y ampliamos las reflexiones sobre taxonomías porfirianas (o fijistas / linneanas) y plotinianas (o evolucionistas / darwinianas) realizadas por Gustavo Bueno en su contribución sobre los límites de la evolución en el ámbito de la 'Scala naturae', contribuido al volumen 'Evolucionismo y racionalismo'. Allí se apunta una consciencia de la relevancia del concepto de retrospección para el análisis de la complejidad del concepto de especie. El presente trabajo pretende resaltar y hacer explícitas estas dimensiones retrospectivas que muestran la relevancia de la narratología cognitiva para una teorización adecuada del evolucionismo biológico.
Speciation and Retrospection (II): Darwin in the Rear View Mirror
This paper examines some elements of hindsight relative to the taxonomy of species and to the definition of the concept of species. This involves an reexamination of Gustavo Bueno's insights on the difference between Porphyrian (fixist or Linnnaean) taxonomies and Plotinian (or evolutionary/Darwinian) taxonomies, in Bueno's paper on the limits of evolution within the 'Scala naturae', a contribution to the volume 'Evolucionismo y racionalismo'. Bueno's paper shows an awareness of the relevance of the notion of hindsight in order to analyze the complexity of the concept of species. This paper aims at bringing out and making explicit these retrospective dimensions and the relevance of cognitive narratology to an adequate theorization of evolutionary biology.
Number of Pages in PDF File: 6 Keywords: Evolutionary biology, Hindsight, Retrospection, Darwinism, Linnaeus, Gustavo Bueno, Taxonomy, Species
_____. "Especiación y retrospección: El diseño inteligente de Vladimir Nabokov (Speciation and Retrospection: Vladimir Nabokov's Intelligent Design)." Social Science Research Network 13 Dec. 2012.*