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Evolución

El dilema del prisionero


sábado 29 de agosto de 2009

El dilema del prisionero

El dilema del prisionero es un experimento de teoría del juego diseñado para estudiar estrategias de cooperación y sus límites. Como todos los enfoques de teoría de juegos, es un modelo abstracto y descontextualizado del comportamiento humano. Aun así, los resultados que arroja cuando se somete a prueba a los prisioneros son interesantes. Sigo la exposición de Martin A. Nowak, Robert M. May y Karl Sigmund en "La aritmética de la ayuda mutua" (Scientific American, junio de 1995), que intentan averiguar si puede haber una selección natural de las estrategias cooperativas. Visto que la teoría evolucionaria de Darwin enfatiza la competición entre los individuos, y la de Kropotkin (en Mutual Help,1902), la cooperación.

El dilema del prisionero puede formularse así. Se da a dos prisioneros la oportunidad de cooperar, cubriéndose las espaldas mutuamente, o de denunciarse uno a otro. Si ambos cooperan, salen ganando (tres puntos a cada uno, pongamos). Si uno de los dos es denunciado por el otro, sabe que perderá (cero puntos) mientras que el que lo ha denunciado obtendrá cinco puntos. En cambio, si los dos desertan, y se denuncian mutuamente, obtienen un punto cada uno. ¿Qué estrategia es la favorecida por la selección natural?

Bien, pues el resultado es maquiavélico. Aunque la recompensa por cooperación es objetivamente mayor, la tentación de denunciar al otro resulta ser dominante. De modo que, sea cual sea la opción tomada por el otro jugador, la mejor opción para cada uno es siempre desertar y traicionar. Una lógica que lleva al derrumbamiento de la confianza mutua, en estricto cálculo. (Auque los autores admiten que la gente de hecho normalmente coopera, por razones morales, generosidad, etc. que no son contempladas por el modelo).
cuchillo


Los autores hicieron simulaciones por ordenador de muchas generaciones de jugadores, para ver si se confirmaban las estrategias en múltiples jugadas, teniendo en cuenta el resultado variable de las jugadas anteriores. Los resultados, tal como los comunican, son entre esperanzadores y escalofriantes, por la manera en que sugieren que el orden social (en la versión abstracta que identifica el modelo) es precario e impredecible:

"Seguimos muchas de estas rondas de selección de mutaciones durante millones de generaciones, no porque la emergencia de la cooperación necesitase tantas iteraciones, sino porque esta extensión nos permitía someter a prueba un número muy grande de estrategias posibles. A pesar de la rica diversidad evidenciada en estas crónicas, nos llevaron invariablemente a ciertos resultados simples y claros. El primero es que la ganancia media obtenida por la población puede cambiar de repente. De hecho, el comportamiento que encontramos es un caso ejemplar de equilibrio puntuado en la evolución biológica. La mayor parte del tiempo, o bien casi todos los miembros de la población cooperan, o casi todos desertan. Las transiciones entre estos dos regímenes son normalmente escasas y abruptas, y llevan sólo unas pocas generaciones. Encontramos que en una fase avanzada del desarrollo, los períodos de estabilidad tienden a durar más. Y había una tendencia definida hacia la cooperación. Cuanto más tiempo se permitía evolucionar al sistema, más grande era la probabilidad de que floreciese un régimen cooperativo. Pero siempre persistía la amenaza de un derrumbamiento súbito."


En la sociedad, este derrumbamiento súbito puede llamarse guerra, revolución, caos, histeria colectiva, crisis financiera... Aun teniendo en cuenta lo abstracto del modelo, se reconoce en él un ingrediente sin duda presente en la dinámica individual y colectiva de las decisiones interactivas.

Para los organismos simples, si la vida es breve e impredecible, hay poca presión selectiva para hacer inversiones a largo plazo. En los organismos complejos y sociales, estas estrategias tienden a tener más éxito por una razón que proponen los autores: los organismos tienden a cooperar siempre con un grupo reducido de otros organismos, de modo que la presión del reconocimiento mutuo haga más plausible la cooperación que la deserción. Este resultado también tiene su interés si lo extrapolamos al desarrollo de la civilización—que supone el paso de pequeñas comunidades locales a grandes urbes anónimas, y de una población fija a una población emigrante o móvil según las necesidades del mercado de trabajo. Según Nowak et al.,

"No debería ser sorpresa que la cooperación es más fácil de mantener en una población sedentaria: los desertores pueden florecer en una muchedumbre anónima, pero la ayuda mutua es frecuente entre vecinos. Ese concepto está bastante claro. Pero en muchos casos, las interacciones estructuradas territorialmente promueven la cooperación, aunque no se espere un encuentro subsiguiente para continuar el juego. Este resultado favorece la cooperación incluso en la ronda única, que parecía no tener esperanza posible, del Dilema del Prisionero"


Si la territorialidad da estabilidad, la movilidad territorial favorecerá el cálculo individual y las estrategias no cooperativas en la sociedad. La interacción estructurada territorialmente puede formularse quizá también en otros términos como una fijación estructural de los individuos—sujetos a la estructura social por su identidad. Los ámbitos de identidades móviles, provisionales o flotantes— las identidades características de la postmodernidad—tenderán por tanto a favorecer las estrategias maquiavélicas y de deserción. Estas extrapolaciones sociales no son de los autores, sino mías—y me temo que de cualquier prisionero, que todos lo somos en este modelo.

Falacias de Monty Hall / Savant

Adam's Tongue 9: El reto de Chomsky

viernes 28 de agosto de 2009

Adam’s Tongue 9: El reto de Chomsky

Reseña del libro de Derek Bickerton sobre el origen del lenguaje, Adam’s Tongue (2009)

Adam’s Tongue 8: El "Big Bang"

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Derek Bickerton admite que ha cambiado de postura sobre muchas cuestiones, aunque siempre intentando explicar por qué. Ha sido, en tiempos, más chomskiano que ahora, pero aun con todo quiere evitar el "antichomskianismo vulgar"—admira la labor de Chomsky en tanto que teorizador de la sintaxis. (Lo malo, diría yo, es que en el paquete de esa teoría sintáctica va toda una teoría del lenguaje que la hace estar un poco peor orientada). Pero en todo caso Bickerton considera que la idea de Chosmky sobre cómo evolucionó el lenguaje está completamente equivocada. Durante años Chomsky no se interesó por la teoría de la evolución ni por el origen del lenguaje, considerándolo más bien un pseudo-problema. No tenía sentido, decía Chomsky, intentar explicar la evolución del lenguaje a partir de sistemas de comunicación más primitivos—tan especial era el lenguaje. Negó repetidamente que la selección natural pudiera tener nada que ver en el desarrollo del lenguaje. Una actitud ésta un tanto sorprendente en alguien supuestamente interesado por el aspecto biológico del lenguaje. Y de repente en 2002 Chomsky publicó un artículo en colaboración con dos autores con los que hasta entonces había mantenido posturas opuestas, Marc Hauser y Tecumseh Fitch, que venían defendiendo todo lo contrario. ¿Cuál era el punto de encuentro? Pues se dividió el territorio del lenguaje, en una facultad del lenguaje en sentido amplio, terreno de interacción con otros sistemas cognitivos, desarrollados por selección natural, exaptados y no originalmente lingüísticos, etc.—y, como núcleo "duro" de ésta, el terreno propiamente chomskiano, la facultad de lenguaje en sentido estricto, lo que Chomsky denomina un "sistema computacional interno", que rige la sintaxis—recordemos que ésta siempre ha sido el sacrosanto núcleo del lenguaje en la teoría de Chomsky. De hecho, incluso el mecanismo de la recursión podría haber sido exaptado, o podría tener raíces cognitivas comunes en otras especies, según la nueva teoría:

"Chomsky dejó de insistir en el carácter único del lenguaje en su conjunto, y en el grado en que es algo aparte de las capacidades de otras especies. A cambio recibió la confirmación del status especial de la recursión en tanto que mecanismo central de la sintaxis, y la sintaxis era, claro, lo que siempre había contemplado él como el componente más esencial del lenguaje" (173-74).


Y aunque Chomsky aceptase que había fenómenos recursivos en otras especies, podía seguir sosteniendo que la selección natural no la había originado como mecanismo lingüistico—evitando así contradecir su postura anterior. (Según esta caracterización de la postura de Chomsky, el origen de muchos "ingredientes" lingüisticos se debería a resultados colaterales de la evolución, o a la exaptación—pero parece difícil evitar dar un papel a la selección natural en el desarrollo del lenguaje una vez empezaron a interactuar estos materiales heterogéneos).

Para Bickerton, este "arreglo" o nueva versión sigue ignorando la evolución humana. La propuesta de Chomsky, Hauser y Fitch es abstracta, no se refiere a ninguna especie humana o protohumana, ni a la evolución, ni a sus modos de vida, ni se propone una antigüedad dada.... (Irónicamente, algunos de estos reproches podrían hacérsele a la propuesta del propio Bickerton en este libro. Nunca sabemos si cuando habla de "Adán" está hablando de australopitecos, de Homo Sapiens, de Homo Ergaster, de neanderthales....). Bickerton lo encuentra extraño dado que Fitch y Hauser son biólogos. La teoría recuerda a la de Charles Hockett, que en 1960 había distinguido 13 propiedades diferentes del lenguaje, de las cuales sólo una o dos eran exclusivas de la especie humana. Son como bloques o piezas de cuya combinación surge el lenguaje—algunos de dudosa relevancia para el lenguaje humano, según Bickerton, como las analogías con las vocalizaciones de pájaros y primates. Pero el mayor error, dice Bickerton, es que de una "lista" así no sale una explicación de cómo evolucionó el lenguaje—de cómo empezaron a interactuar esos mecanismos.

"Lo que propongo aquí es una especie que empezó sólo con algunos de los requisitos previos para el lenguaje, y que desarrolló el resto sobre la marcha, mientras construía el nicho lingüístico" (176)


(Como decía, Bickerton nunca especifica esta especie... Aunque ateniéndonos a su teoría sobre la influencia del lenguaje en el desarrollo mental, podríamos postular, cosa que él no hace, la aparición de un sistema de ACS elaborado en los australopitecos, un protolenguaje simple en las primeras especies de Homo (habilis, ergaster, erectus...), una especie de pidgin primitivo entre Neandertales y primeros Homo sapiens, y un desarrollo súbito de lenguaje complejo y pensamiento, el big bang propiamente dicho, en el Homo sapiens de los últimos 40.000 años).

Lo que impide a la gente aceptar esta evolución gradual de los fenómenos lingüísticos es una noción errónea de cómo funciona el genoma. Se tiende a presuponer que los genes dan instrucciones inmutables, que nos determinan. Pero el comportamiento es mucho más variable de lo que esto permitiría suponer: "La plasticidad del genoma es uno de los hechos más subestimados en la ciencia" (176).

Hauser escribió La Evolución de la Comunicación, que para Bickerton colocaba demasiado énfasis en el lenguaje como la culminación de la evolución, con una tendencia a presuponer que la razón de esta culminación es "el carácter único del ser humano". Ahí está el error según Bickerton, en empezar con lo que los humanos tienen de único o especial—empezamos a utilizar a los humanos como listón para las otras especies. (Ah, pero sí lo tiene.... el centro es el que organiza nuestra perspectiva del paisaje. Y poner a los humanos como listón o término de comparación es algo que en última instancia es inevitable, creo....). El artículo de Chomsky, Hauser y Fitch proponía un programa de investigación con todo tipo de seres para ver cuáles tienen qué capacidades que pudieran contribuir al lenguaje.... una orientación errónea para Bickerton. La idea sugerida por el artículo era que la facultad del lenguaje en sentido estricto resultaría ser sólo la recursión, y que la capacidad de recursión si se encontraba en otra especie tendría una función totalmente distinta. Sería el "sistema modular impenetrable", el órgano del lenguaje que buscaba Chomsky—lo malo sería explicar cómo se hizo penetrable, y ahí no entraban.

Estas objeciones no se plantearon en el debate subsiguiente sobre el artículo en Cognition—sólo sobre si tal o cual cosa debería ser parte del módulo estricto del lenguaje o no—es decir, se aceptaba la perspectiva de la situación propuesta por el artículo de Hauser et al. Tampoco había ningún interés por saber si pasó algo entre el alba del lenguaje y su desarrollo. En suma, se ignoraba la evolución del lenguaje. En una conferencia, Chomsky ofreció su versión de cómo habría surgido el lenguaje. Existiendo ya en los humanos conceptos de un tipo especial—previamente a la aparición del lenguaje, conceptos distintos de los conceptos animales—se dio, de algún modo, en el cerebro humano, una reorganización que permitió la aparición de la fusión sintáctica (merge, el concepto central de la última fase del generativismo chomskiano, traducido normalmente por "ensamble"). Aplicándose esta fusión o ensamble a los conceptos humanos, se desarrolla un pensamiento más complejo... y aparece el lenguaje, "people start talking", según lo pone Bickerton en tono un tanto sarcástico. Pero esto deja sin explicar de dónde surgieron esos conceptos ya humanos que preceden al lenguaje. Parece ignorar Chomsky que la selección natural tiene lugar mediante la interacción con el mundo en acontecimientos externos, y no en procesos internos al organismo—"Pero, para Chomsky, el lenguaje tuvo que evolucionar dentro del organismo antes de poder aparecer fuera del organismo" (183). (En suma, la teoría de Chomsky no relaciona la aparición del lenguaje con la comunicacion, ni con el comportamiento, ni con la interacción social. Es una teoría interesada únicamente en la aparición de la sintaxis, y eso le hace perder la perspectiva de conjunto de modo radical. Para Bickerton, el pensamiento y los conceptos lingüisticos no pueden preceder al lenguaje:"¿Cómo podemos saber lo que pensamos antes de ver lo que decimos?", pregunta. Y aquí su teoría tiene una vez más un interés desde el punto de vista de la hermenéutica de la retrospección. Hay una especie de falacia retrospectiva inherente a la manera en que contemplamos el lenguaje:)

"El hecho de que el lenguaje se ahora el principal motor del pensamiento no tiene ninguna implicación para su status cuando empezó. Esa es la falacia del uso primordial, la idea de que lo que una cosa empezó a hacer será lo que hace mayormente hoy en día—y vice versa, naturalmente. Fue la falacia del primer uso lo que llevó a Robin Dunbar a proponer al cotilleo como el motor de la evolución del lenguaje, sólo porque el cotilleo es la cosa para la que más se utiliza hoy en día el lenguaje (hablado). Si la falacia del uso primordial fuese cierta de los ordenadores, se habrían usado en primer lugar para enviar correo electrónico y para surfear por Internet, y algunos somos bastante viejos como para acordarnos de lo grande que sería esa falacia.
Ciertamente, el lenguaje es ahora el medio que utilizamos para estructurar el mundo del pensamiento, pero nunca habría despegado del suelo, nunca se habría desarrollado para convertirse en lo que es hoy, y ciertamente nunca hubiese potenciado el pensamiento, si no hubiese entrado por primera vez en el mundo real bajo la forma tangible de la comunicación. Como mostré antes, sólo los acontecimientos externos pueden dar forma a los acontecimientos internos, poque sólo los acontecimientos externos son visibles para la selección natural." (185)


Chomsky y sus seguidores, como buenos "estructuralistas", en el sentido de Saussure y en el que usa Gould para hablar de "estructuralistas" en biología, prefieren invocar leyes formales, principios de desarrollo inherente, etc. La teoría de Bickerton, en cambio, subordina el desarrollo del lenguaje a la interacción comunicativa y a la supervivencia en un entorno ecológico que requería la comunicación. Los demás usos del lenguaje siguieron a éste.

La teoría de Chomsky idealiza muchos aspectos del lenguaje (para empezar, diría yo, idealiza el lenguaje en su conjunto, o más bien lo reduce a algunos aspectos ideales ignorando los demás: la evolución, las variedades sociolingüísticas, la adquisición....). Igual que idealiza la adquisición infantil del lenguaje, convirtiéndola en algo instantáneo, idealiza la adquisición del lenguaje por parte de la especie. No entiende de procesos: entiende de estados—(y así lleva a un extremo las idealizaciones saussureanas. Chomsky siempre ha sido un estructuralista elevado al cuadrado). En su teoría no hay lugar para un protolenguaje: el lenguaje aparece de repente con la función de fusión sintáctica—(Lo cual es antievolutivo. Y, encima, en cierto sentido el lenguaje ya estaba allí en esos "conceptos humanos" que le preceden. Lo cual también es antievolutivo).

Bickerton pasa a criticar el concepto de "fusión" o "ensamble" (merge) de Chomsky, o más bien la manera en que lo aplica al lenguaje. Señala que, para Chomsky, este concepto no sería aplicable a un protolenguaje, que por tanto no tendría sintaxis ni relaciones gramaticales. También observa que para Chomsky, la fusión se da sólo en el seno de la frase (su gramática continúa siendo oracional), aunque de hecho hay unidades discursivas que, sin fundirse sintácticamente, simplemente se añaden unas a otras, de modo aditivo—hasta el infinito, algo que Chomsky parece restringir a los procesos recursivos. En suma, que un protolenguaje hecho de unidades superpuestas no tiene por qué ser finito, contra lo que diga Chomsky.

(De hecho, lo que se evidencia es la insuficiencia de un concepto único de "fusión" o "ensamble" para dar cuenta de la creación de formas lingüísticas. Los párrafos, a nivel discursivo, sí están fusionados, pero no en el sentido gramatical del término. Constituyen, sin embargo, formas menores sometidas a una estructura argumentativa superior. La teoría de Chomsky, idealizando las nociones y volviéndolas abstractas hasta que pierden sus sentido, crea así un mundo propio que va a poder contribuir muy poco tanto al análisis global del lenguaje como al de su evolución. Sobre el concepto de "fusión" y de creación de formas, sería mucho mejor emplearlo de un modo flexible—como requeriría una noción tan abstracta y general—a niveles distintos de gramaticalización. Así, un sintagma nominal es una unidad rodeada de un pequeño marco "imaginario" que la hace manejable y combinable con otras piezas; y este proceso tiene una analogía con la formación de unidades mediante enmarcamiento (framing, diría Goffman) en otros aspectos del lenguaje: por ejemplo, una cita en estilo directo también tiene su propio marco. Los dos marcos son de tipos distintos, y sin embargo hay que reconocer su naturaleza común en tanto que marcos. Las formas lingüisticas, y no sólo las sintácticas, son así una gama de marcos de diversos tipos, que forman un continuo con marcos perceptuales o conceptuales no lingüisticos. Es éste el mejor camino para imbricar el lenguaje en la cognición y en la percepción, así como la vía hacia un continuo con el pensamiento animal. Quizá esta consciencia de la estructuración cognitiva del mundo en secuencias, partes, procesos, etc., falta en la teoría de Bickerton, como en las teorías lingüísticas que tienden a reducir el sentido del mundo a sentido lingüistico, y su estructuración a una estructuración lingüística. Goffman, con su noción de que la SITUACIÓN, la ACCION, y la INTERACCIÓN, vinieron antes que la palabra, podría aportar un correctivo saludable).

En suma, Bickerton coloca la interacción comunicativa primero, la formación de conceptos después, la aparición de la fusión sintáctica y la consiguiente remodelación conceptual luego, dando lugar a conceptos humanos, y a capacidades de pensamiento complejo:

"Chomsky cree que el pensamiento humano vino primero, y permitió la aparición del lenguaje.
Yo creo que el lenguaje vino primero, y permitió la aparición del pensamiento humano". (191)


Este modelo explica cómo una fase surge a partir de otra, cosa que no hace el de Chomsky. En cuanto a la fusión sintáctica, "un proceso que no requiere una derivación especial, ya que surge de la manera en que el cerebro maneja cualquier dato, aparece tan pronto como hay unidades semánticamente capaces de fusionarse" (190). (Este planteamiento de Bickerton es de hecho más consistente que el de Chomsky con teorías como la de la coevolución del lenguaje y el cerebro formulada por Terrence Deacon. Para Deacon, no se desarrolló primero el lenguaje y luego el cerebro, sino que el lenguaje impulsó el desarrollo del cerebro). Hay que señalar que Bickerton, cuando da la prioridad al lenguaje como motor del pensamiento, y no viceversa, está hablando de las primeras fases, de la aparición misma de las primeras palabras:

"Y, naturalmente, una vez estuvieron plenamente establecidos los procesos de los que he hablado, el lenguaje y el pensamiento humano con toda certidumbre sí coevolucionaron" (191)


(Coevolución, siempre. Lo que es debatible es qué aspecto puede haber sido más influente en una fase dada).


Adam’s Tongue 9: Mentalizándonos

Consiliencia, Evolución y Anclaje narrativo


jueves 20 de agosto de 2009

Consiliencia, Evolución y Anclaje narrativo

Una de las más complejas teorías de la evolución fue formulada por Herbert Spencer hace más de cien años: la primera edición de su libro First Principles es de 1862, y la última revisada por el autor es de 1900. Resulta irónico que hoy se vea en Spencer una especie de epígono de Darwin, pues la teoría de la evolución de Spencer no sólo precedió al Origen de las Especies en Social Statics (1850), sino que es mucho más compleja y amplia que el darwinismo. Es una teoría de la evolución global del universo y sus fenómenos, no sólo una teoría de la evolución de las formas vivas, aunque dentro de ella haya sitio para una evolución de los seres vivos, aspecto en el que Spencer remite con frecuencia a Darwin. Pero trata también de la evolución de muchos más fenómenos, a nivel físico-matemático, cosmológico y astronómico, geológico, biológico, psicológico, sociológico, económico y cultural.

Evidentemente, su concepto de evolución es mucho más abstracto y general que el de Darwin, pues pretende englobar una multitud de fenómenos en los que la teoría darwiniana ni entra ni sale. Para Darwin, la teoría de la evolución no se ocupa ni siquiera del origen de la vida, pues nunca se arriesga a escribir sobre este tema. Sugiere Darwin que todos los seres vivos descienden de una forma original, pero no especula cómo se originó esa forma al margen de decirnos en lenguaje pseudo-bíblico que "se le insufló la vida". El darwinismo se ocupa de la evolución entendida como la formación de variedades diversas de seres vivos: evolución es, para Darwin (que no gusta de usar el término), "descendencia con modificación" y origen de las especies y variedades de seres vivos. Tampoco se ocupa Darwin de englobar fenómenos biológicos como la consciencia, mientras que la evolución de ésta es crucial en la teoría de Spencer.

La definición de evolución Spencer es más general y ambiciosa, demasiado seguramente:

La evolución es una integración de materia unida a una disipación del movimiento; en las que la materia pasa de una homogeneidad relativamente indefinida e incoherente a una heterogeneidad relativamente definida y coherente; y en las que el movimiento retenido experimenta una transformación paralela. (358-59).

Ejemplos de esta relativa integración son, a distintos niveles,

- la formación de un planeta a partir de materia aislada.
- la formación de seres pluricelulares a partir de organismos unicelulares.
- la formación de sociedades complejas unificando poblaciones dispersas
- la integración de los sistemas productivos y económicos en una economía global

Ejemplos de la heterogeneidad creciente que acompaña a cada una de esas unificaciones podrían ser:

- la formación de planetas con características diferenciadas en distintos puntos del sistema solar.
- la diversidad de formas pluricelulares y de estructuras anatómicas comparadas con la relativa uniformidad de los seres unicelulares.
- la diferenciación de clases sociales y de oficios en una nación
- la división global del trabajo y la especialización extrema de la producción permitida por las comunicaciones.

Spencer no conocía Internet ni el GATS, pero los procesos de globalización, la economía de la larga cola, etc. no son sino un corolario de esta ley de la evolución. También habla de la Unión Europea, basándose en datos y en procesos históricos, en la era victoriana—mucho antes de que esta idea llegase a la cabeza de ningún político.

Tampoco habla Spencer en detalle del origen de la vida y de la consciencia, pero los ubica en el marco de esta teoría general de la evolución de la complejidad. (Hay que decir que si también es "evolución" en un sentido más general cualquier cambio, incluyendo los procesos de desintegración y desagregación, para Spencer esos deben ser tratados como un proceso inverso—a la evolución integradora y complejificadora, que se da en ciertos lugares del universo, puede sucederle, o darse a la vez en otros, la disolución, una tendencia a lo que otros han llamado la entropía, con la reducción de la heterogeneidad. La consciencia es, en el marco de la teoría de Spencer, un fenómeno posible en procesos vitales muy complejos y de alta heterogeneidad. (Es muy consonante con la teoría de Spencer la teoría de la consciencia desarrollada por G. H Mead en su Filosofía del presente, y es tentador completar estas dos teorías de la complejidad una con otra).

Esta integración global de los procesos evolutivos, y esta noción de la consciencia, no pueden sino culminar en una filosofía de la evolución que se redefina a sí misma en tales términos. La filosofía habrá de ser un proceso de integración, y en tanto que es la más alta actividad de la consciencia, la filosofía debe concebirse a sí misma en estos términos y ser consciente de lo que es, contemplada en el marco de los procesos evolutivos generales. (Y perdónese, a Spencer, o a Hegel, si en estos planteamientos hay algo de reflexividad circular, inevitable por definición, o de autoencumbramiento del propio sistema, cuya justicia yo no les discutiré).

Spencer no usa el término "consiliencia", tan de moda desde E. O. Wilson (Consilience: The Unity of Knowledge, 1998), pero no puede ser más claro ni más ambicioso que Wilson a la hora de formular este objetivo. Sin necesidad de reorientar la tarea de la filosofía, encuentra Spencer, implícita en la idea misma de filosofía esta presuposición y finalidad— "la implicación tácita de que la Filosofía es el conocimiento totalmente unificado" (484).

Después de la definición de la tarea, sienta en First Principles las bases axiomáticas del conocimiento, las "proposiciones fundamentales, o proposiciones no deducibles de otras más profundas", derivadas de la naturaleza misma de nuestra racionalidad—"tomamos como datos aquellos componentes de nuestra inteligencia sion los que no pueden tener lugar los procesos mentales que implica el filosofar" (484)—y de allí pasamos a ciertas verdades primarias, que para Spencer son "la indestructibilidad de la materia" (algo que tendrá que verse modificado por las ecuaciones de Einstein), y "la continuidad del Movimiento", ambos derivados del principio más general de "la persistencia de la Fuerza". Por derivación surgen de aquí otros principios básicos de la física, como "La Persistencia de las Relaciones entre Fuerzas", consecuencia necesaria del principio de que la fuerza no puede ni surgir de la nada ni ir a parar a la nada. (La teoría del Big Bang y de los agujeros negros somete estas nociones victorianas a unos límites más allá de los que no podemos ir, y a los cuales tampoco se acerca Spencer, que se mueve en un universo más newtoniano).

El siguiente paso del razonamiento es que "las fuerzas que parecen perderse se transforman en sus equivalentes en otras fuerzas: o, inversamente, que las fuerzas que se hacen manifiestas, lo hacen por la desaparición de fuerzas equivalentes preexistentes. Estas verdades las encontramos ilustradas por los movimientos de los cuerpos celestiales, por los cambios que tienen lugar en la superficie terrestre, y por todas las acciones orgánicas o supraorgánicas" (485)— Por ejemplo, nos recuerda Spencer qué enorme proporción de las fuerzas biológicas o geológicas de la Tierra son producto de las transformaciones de la radiación solar.

Otras leyes se derivan del principio de la conservación de la fuerza, e ilustran a su vez múltiples fenómenos físicos, biológicos o neurológicos-psicológicos. Así, la ley del mínimo esfuerzo, la "ley de quetodo se mueve siguiendo la línea de menor resistencia, o la línea de mayor tracción, o la resultante de ambas" (485). Es de notar cómo, mucho antes de Cajal o de la neurociencia, actúa aquí Spencer como puente entre la psicología de asociación de ideas de Locke y la moderna ciencia de las conexiones neuronales:

"Una estimulación implica una fuerza añadida a, o desarrollada en, esa parte del organismo en la que se asienta; mientras que un movimiento mecánico implica un gasto o pérdida de fuerza en la parte del organismo en la que se asienta: implicando alguna tensión de estado molecular entre los dos puntos. De aquí que si, en la vida de un animal diminuto, hay circunstancias que llevan a que una estimulación en un lugar concreto vaya seguida habitualmente de una contracción en otro lugar concreto—si hay así un movimiento repetido a través de alguna línea de resistencia mínima entre estos dos puntos, ¿qué habrá de resultar en lo que respecta a la línea? Si esta línea—este canal—está afectada por la descarga—si la acción obstructiva de los tejidos atravesados implica alguna reacción sobre ellos, deduciendo su capacidad de obstrucción; entonces un movimiento subsiguiente entre estos dos puentos se encontrará con menor resistencia que el movimiento previo, y consiguientemente utilizará este canal de modo todavía más decidido. Cada repetición disminuirá todavía más la resistencia presentada; y así gradualmente se formará una línea de comunicación permanente, que diferirá grandemente del tejido en torno en lo que respecta a la facilidad con la que la recorre la fuerza. De aquí pueden surgir en las criaturas pequeñas unas conexiones nerviosas rudimentarias." (§79; 211-212)


El mismo principio se aplica a los hábitos, aprendizaje, asociaciones de impresiones y recuerdos, etc.

Otro de los principios básicos derivados es el de el Ritmo de Movimiento, la creación de alternancias por composición de fuerzas, repeticiones, ondulaciones, o equilibrios parciales de fuerzas—de hecho, si existe la vida y el orden y la consciencia, es porque las fuerzas se han dispuesto de modo complejo y rítmico, y porque se dan grandes procesos de equilibrios de fuerzas de larga duración.

De este modo, Spencer asienta el conocimiento de los fenómenos naturales sobre una física que a su vez reposa sobre los principios necesarios para la comprensión racional de los fenómenos. Es labor de la Filosofía la comprensión de cómo los diversos fenómenos físicos y cósmicos obedecen a una lógica común, una "lehy de cooperación" (lo que G. H. Mead llamará la socialidad básica de los fenómenos físicos, presente desde la interacción de fuerzas hasta los fenómenos conscientes). "Y por tanto, en la comprensión del Cosmos como algo conforme a esta ley de cooperación, debe consistir la unificación más alta que busca la filosofía" (486).

La ley que buscaba Spencer, una ley que explique "la redistribución continua de la Materia y del Movimiento" podría verse realizada, al menos en parte, en la relatividad de Einstein, y especificada en concreto en la fórmula que relaciona la energía y la materia, e=mc2.

Idealmente, esta filosofía global, o ciencia consiliente, debería ser capaz de explicar todos los fenómenos "en su paso de lo imperceptible a lo perceptible, y en su vuelta a los imperceptible". Este paso se da en cada uno de los fenómenos universales, y también en el Universo entendido en su conjunto. Es la historia de todo, el proceso de desarrollo de los fenómenos que Spencer llama evolución.

Es interesante, para mí, la dimensión historiográfica-narrativa de este proyecto filosófico. Una filosofía de la evolución es, a la vez, el una teoría global de la historia del universo, en sus fenómenos físicos, astronómicos, geológicos, biológicos. Incluye una historia de la evolución humana, aunque no se ocupe Spencer de este asunto. Sobre esta concepción también se asientan las historias de la historia: el desarrollo de las culturas y sociedades, y de los fenómenos psicológicos e ideológicos. Un fenómeno es comprensible, por una parte, como manifestación de principios básicos que lo generan; por otra, como parte de un contexto más amplio. Así, la historia de cada fenómeno, "en su aparición y hasta su desaparición", se asienta en una historia más amplia, o en un marco general de todas las historias.

Todo esto tiene una dimensión narrativa, y desde luego muchas implicaciones para la teoría de la narración. Al analizar el anclaje narrativo, mostramos cómo cada narración no es un fenómeno simple—narratológicamente simple—sino que está compuesto por muchos otros fenómenos narrativos: procesos, anécdotas, historias previas, arquetipos, marcos de interpretación, argumentos virtuales... Todos estos encuentran su anclaje en la narración en cuestión que los enmarca y relaciona, pero únicamente pueden hacerlo a través del lazo que proporciona la narratividad general de la realidad, ese carácter relacional de todos los fenómenos de evolución y desarrollo temporal que puede encontrar una base para su conceptualización en una filosofía evolutiva y consiliente como la expuesta aquí por Spencer. Cada vez que en una narración se presupone un determinado modo en que las cosas son o suceden, o cada vez que se alude a una "gran narración" (como la expansión del capitalismo, la civilización, la urbanización o globalización, etc.) como marco para la experiencia narrada, es a semejante comprensión narrativa de la realidad a la que acudimos. Podemos suponer que esto es hasta cierto punto intuitivo tanto en quienes producen narraciones como en quienes las leen o interpretan—y que filosofías como la de Spencer no hacen sino sacar a la luz, y formular de modo explícito y articulado, esta relación narrativa general que tenemos con el mundo como proceso de transformación en curso, integrado en su complejidad y diversidad, y que obedece a regularidades observables en su desarrollo temporal.

El universo, la evolución universal, puede concebirse, según sugiere la filosofía de Spencer, como un gran proceso narrativo (o narrable), o como un complejo de múltiples procesos narrativos, engarzados unos en otros, enmarcando unos a otros, o secuenciados; procesos clasificables o comprensibles por su relación al conjunto. La Historia tradicionalmente entendida (o sea, la historia de las civilizaciones) es sólo un pequeño capítulo de esta gran historia—pues la historia misma es sólo un episodio de la gran historia de los asuntos humanos vistos a con mayor perspectiva: la historia de la humanización, del origen del lenguaje, la historia de los homínidos que nos precedieron, o la historia de la evolución de las especies en su conjunto—lo que Darwin denominó la "grandiosa secuencia de acontecimientos" de la que se ocupaba su ciencia.

Como muestra Spencer, esta historia de la vida es a su vez sólo un pequeño capítulo de la historia de los procesos físicos y químicos. Y así concibe Spencer el papel de su filosofía evolutiva como una convergencia de razonamiento, de ciencia natural o humana, y de explicación narrativa de todo lo existente, desde que aparece (principio de la historia) hasta que desaparece (y conclusión):

"Si empieza sus explicaciones con existencias que ya tienen formas concretas, o se interrumpe mientras todavía mantienen formas concretas, entonces, manifiestamente tenían historias precedentes, o tendrán historias sucesivas, o las dos, de las que no se da cuenta (o: que no se cuentan). De lo cual vimos que se seguía que la fórmula buscada, aplicable por igual a las existencias tomadas de una en una y en su totalidad, debe ser aplicable a la historia completa de cada una y a la historia completa de todo. Esta debe ser la forma ideal de una Filosofía, por muy lejos de ella que quede en la realidad." (§186; 486)


Todo es un proceso complejo, en el que Spencer distingue un proceso primario de evolución, una "integración de materia y disipación del movimiento", y procesos secundarios que lo acompañan, una evolución compuesta:—"La redistribución primaria de la Materia y del Movimiento va acompañada por redistribuciones secundarias" (§186; 487), redistribuciones que resultan en la generación de complejidad, y no en una integración en una unidad universal simple. Se crean todos divididos en partes, y a la vez hay integraciones indirectas que hacen esas partes, a la vez que diferenciadas, mutuamente dependientes:

"De esta redistribución primaria, pasamos a considerar las redistribuciones secundarias, inquiriendo cómo llegó a haber una formación de partes durante la formación de un todo. Resultó que hay habitualmente un paso de la homogeneidad a la heterogeneidad, junto con el paso de la difusión a la concentración. Mientras que la materia que compone el sistema Solar ha ido adquiriendo una forma más densa, ha cambiado de una unidad a una variedad de distribución. La solidificación de la Tierra ha ido acompañada por un proceso que va de una relativa uniformidad a una extema multiformidad. En el curos de su desarrollo desde un germen hasta un masa de volumen relativamente grande, cada planta y animal también avanza de la simplicidad a la complejidad. El aumento de una sociedad en números y en consolidación va acompañada por un aumento de heterogeneidad tanto en su organización productiva como política. Y lo mismo se aplica a todos los productos supraorgánicos—el Lenguaje, la Ciencia, el Arte y la Literatura." (§187; 488).


En todo tipo de fenómenos, dice Spencer en una fórmula necesariamente general, se pasa de una disposición relativamente difusa, uniforme e indeterminada, a la creación de formas múltiples, concentradas, complejas e integradas unas con otras. A menos, esto es, que estas formas complejas empiecen a disolverse. Aclara Spencer que no se trata de una casualidad, que todas las disciplinas del conocimiento y todos los fenómenos puedan subsumirse bajo esta ley evolutiva común. Más bien el proceso es el contrario: las disciplinas que usamos para conocer y clasificar la realidad no son sino "agrupaciones convencionales, hechas para facilitar la distribución y adquisición del conocimiento"—es decir, que "no hay varios tipos de Evolución que tengan algunos rasgos en común, sino una sola Evolución que tiene lugar en todas partes de la misma manera" (§188, 490). Efectivamente, en última instancia, la labora de la ciencia es mostrar la raíz común en la evolución de todos los fenómenos, una vez conocidos los principios generales de la realidad manifestados en el comportamiento de la materia y de la energía, y en las leyes uniformes de la física—es decir, en los efectos primeros de la Fuerza generadora del universo:

"El análisis reduce estas diferentes clases de efecto a una clase de efecto; y estos diferentes tipos de uniformidad a una clase de uniformidad. Y el logro más alto de la Ciencia es la interpretación de todo género de fenómenos como manifestaciones diversamente condicionadas de este único tipo de uniformidad." (§194, 498)


Podríamos matizar, a la definición de Spencer, que la diferenciación entre Evolución y Disolución es relativa al objeto mismo de observación: siendo fenómenos complejos por excelencia la vida y la consciencia, que llevan a elaborar teorías sobre la evolución, introduce espontáneamente una direccionalidad en el proceso, y una valoración positiva de los fenómenos de complejificación, y negativa de los fenómenos de desintegración—si bien, desde un punto de vista que haga abstracción de sí mismo, todo es evolución, y de hecho ambas quedan comprendidas en la propia teoría de Spencer como efectos de las mismas causas—como un continuo, por tanto. El hecho mismo de que Spencer distinga evolución de disolución, se dirá quizá, es "teleológico", "direccionalista", y otras palabras escandalosas para el siglo XX. Y sin embargo, su teoría es bastante autoconsciente en este sentido: vivimos en un mundo de objetos, y nos interesa sobremanera la formación de objetos, y su disolución—su biografía, podríamos decir, porque estamos sujetos a la misma ley de evolución y disolución que todo lo demás. Nuestro conocimiento es conocimiento narrativo porque no es neutro con respecto al universo, sino que está implicado en su misma estructura evolutiva.

Sí modificaría yo, sin embargo, la manera en que formula Spencer la relación entre evolución y disolución, para mostrar que la imbricación entre procesos integrativos y procesos disolutivos es mucho más estrecha de lo que haría parecer la formulación que él usa Añado la cursiva:

"Todas las cosas están creciendo y/ o decayendo, acumulando materia y/ o desgastándose, integrándose y/ o desintegrándose" (§95, 251)



Explica Spencer, con razonamiento admirable, cómo todos los fenómenos de la evolución así definidos se siguen del principio de la Conservación de la Fuerza. Cómo cualquier todo homogéneo al que se aplica una fuerza ha de perder su homogeneidad; cómo se produce una desigualdad de relaciones, una diferenciación de partes, a las que se sigue aplicando este proceso en complejidad creciente, de modo que lo menos heterogéneo tiende continuamente a volverse más heterogéneo. Ya hablé en otro post de la multiplicación geométrica de los efectos de en la generación de la complejidad—la versión spenceriana del efecto mariposa.

Un capítulo adicional de esta ley de evolución es la propia evolución del pensamiento (y aquí toca la teoría de Spencer de modo reflexivo a su propia génesis). Si el Universo es producto de una Fuerza unificada y con efectos complejos y diversificados, el pensamiento evoluciona hacia la captación cada vez más precisa de esa unidad y de esas modalidades de la complejidad, y hacia la consiliencia de los modos del conocimiento—por ejemplo, en este libro de Spencer. Sólo en esta medida puede hablarse de un principio antrópico en el Universo—la consciencia, producto de la compleja socialidad e integración de los fenómenos del universo, tiende espontáneamente, y de modo reflexivo, a analizar esa complejidad y por tanto a analizarse a sí misma. Lo cual sería muy distinto de suponer que la consciencia ha diseñado el universo—la noción a la que nos llevaría la falacia de la retrospección. Es interesante este pasaje de First Principles sobre la evolución de la ciencia y de la religión y de la manera en que se concibe históricamente, y se disuelve, la agentividad de los dioses:

"Hacia alguna conclusión de este género ha avanzado, y manifiestamente continúa avanzando, la investigación científica, metafísica y teológica. La coalescencia de las concepciones politeistas en una concepción monoteísta, y la reducción de la concepción monoteísta a una forma más general, en la que la supervisión personal se funde en una inmanencia universal, muestra claramente este avance. Igualmente se muestra en el desvanecimiento de viejas teorías sobre 'esencias', 'potencias', 'virtualidades ocultas', etc.; en el abandono de teorías tales como las 'Ideas platónicas', las 'Armonías Preestablecidas', y similares; y en la tendencia hacia la identificación del Ser como algo presente en la consciencia, y del Ser condicionado de otras maneras fuera de la consciencia. Todavía más visible es en el progreso de la Ciencia, que, desde el principio, ha venido agrupando los hechos aislados bajo leyes, uniendo leyes especiales bajo leyes más generales, y buscando así alcanzar leyes de generalidad cada vez mayor; hasta que el concepto de leyes universales se ha convertido en algo familiar para ella.
Siendo así la unificación la característica del desarrollo de todos los tipos de pensamiento, y siendo razonablemente previsible que se llegue en última instancia a una unidad, surge de aquí todavía más apoyo a nuestra conclusión. Ya que, a menos que exista otra unidad diferente y todavía más elevada, la unidad que hayamos alcanzado debe ser aquella hacia la cual tiende el desarrollo del pensamiento." (§ 192, 495-496)


Avisa Spencer de que su teoría no debe juzgarse por los detalles de su exposición, o por las limitaciones de la ciencia de su momento, sino por el plan general que lleva desde principios básicos universales a una interpretación global y unificada de los fenómenos del universo.

Y es aquí donde encontramos la formulación más explícita de una convergencia entre interpretación consiliente, teoría evolucionista y anclaje narrativo:

"Si estas conclusiones se aceptan—si se está de acuerdo con la idea de que los fenómenos que tienen lugar en todas partes son partes del proceso general de la Evolución, salvo cuando son partes del proceso inverso de la Disolución; entonces podemos inferir que todos los fenómenos reciben su interpretación completa únicamente cuando se les reconoce como partes de estos procesos" (§ 192; 496).


El conocimiento de un fenómeno es un conocimiento narrativamente estructurado—el conocimiento no sólo de su estructura presente, sino también de su historia, y de su futuro,

"Y el conocimiento que tenemos de él permanece incompleto hasta que haya unido las historias pasadas, presentes y futuras en un todo" (§ 93, 246)


Extendiendo la fórmula de Dobzhansky ("nada en biología tiene sentido fuera de la teoría de la evolución") podríamos decir que nada tiene sentido fuera de la teoría de la evolución—o, más bien, si lo tiene, es un sentido parcial, un sentido imperfecto cuya relación con los demás sentidos de las cosas sólo encuentra su explicación en este marco consiliente.

También se encuentra en Spencer la sugerencia de que estas maniobras de anclaje y engarce narrativo no son únicamente una empresa teórico-filosófica, sino que son parte constituyente de nuestra vida cotidiana. Como decía yo en otro artículo sobre el anclaje narrativo, "lo hacemos constantemente"—el anclaje narrativo de historias con historias es una de las maniobras cognitivas más básicas para permitirnos construir un mundo:

"Nuestras acciones y palabras cotidianas presuponen en mayor o menor medida este tipo de conocimiento, efectivo o potencial, de estados que han precedido y de estados que vendrán después. Conocer a cualquier hombre en persona implica haberlo visto antes con un aspecto muy similar a su aspecto actual; y reconocerlo sin más como hombre, implica los estados antecedentes inferidos de la infancia, la niñez y la juventud. Aunque no se conoce específicamente el futuro de ese hombre, se conoce en general: que morirá y se descompondrá, son hechos que completan en líneas generales los cambios que ha de atravesar. Y lo mismo con todos los objetos que nos rodean" (§93: 246)


—el gran Orbe mismo, sí, y todos los que lo han de heredar. También en Shakespeare hay una teoría de la evolución, como en tantos otros sitios. (Aquí hablaba yo de la Biblia como teoría de la evolución: "El orden natural y la complejidad: Paley, Lamarck, Vico y el Génesis."). La ciencia es un generador de tales biografías implícitas para todas las cosas, puesto que explica cada fenómeno como un fenómeno histórico. El siglo diecinueve fue un siglo historicista, y después de un siglo XX estructuralista, es saludable la teoría extremadamente historicista de Spencer como recordatorio de que hay una historia en todo. Todo es un cronotopo, una conjunción única de fenómenos que contienen un historia inherente. La ciencia estudia a un ser humano o a una oveja o a un gusano de seda como seres con una historia vital que los define como tales, y con una evolución, pero también estudia la evolución de sus cuerpos, o de la casa de ese hombre como un fenómeno natural:

"No deteniéndose sin más en el lomo de la oveja y en el capullo del gusano de seda, identifica en la lana y en la seda los materiales nitrogenados que la oveja y la oruga han absorbido de las plantas. La sustancia de las hojas de una planta, junto con la madera de la que están hechos los muebles, los remonta a ciertos gases del aire y ciertos minerales del suelo. Y el estrato de piedra extraído de la cantera para construir la casa, deduce que antaño fue un sedimento suelto depositado en un estuario o en el fondo marino." (§93; 247)


Una Ciencia de Todo es, una ciencia consiliente, es por tanto una Historia de Todo, una ciencia con una prominente dimensión narrativa:

"Si, por tanto, el pasado y el futuro de cada objeto es una esfera de conocimiento posible: y si el progreso intelectual consiste en gran medida, o en su parte principal, en ampliar el conocimiento que tenemos de este pasado y de este futuro; es obvio que el límite hacia el que progresamos es una expresión del pasado completo y del futuro completo de cada objeto y del conjunto de todos los objetos" (§93; 247)


Un empeño desfasadamente decimonónico, se dirá quizá. Pero Spencer reconoce las dimensiones extraordinarias de este empeño, y observa que señala sólo la dirección a la que tiende el conocimiento, no el límite que alcanzará, por sus limitaciones inherentes. En cualquier caso, la ciencia del siglo XX, fuesen cuales fuesen sus presupuestos metodológicos a este respecto, no ha dejado de moverse en esta dirección consiliente, y no se ha quedado corta precisamente en la formulación de historias de todo, historias del tiempo, o historias del Universo:

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En la ilustración, la historia que subyace a todas las historias—nuestro relato actual sobre la historia de la realidad: más de diez mil millones de años luz de evoluciones.

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Victorian Dark Matter

Adam's Tongue 8: El 'Big Bang'

lunes 17 de agosto de 2009

Adam's Tongue 8: El 'Big Bang'

Reseña del libro de Derek Bickerton sobre el origen del lenguaje, Adam's Tongue (2009)

Adam's Tongue 7: Fíjate en la hormiga, holgazán


(No esperen ninguna gran explosión del lenguaje en este capítulo del libro de Bickerton. Más bien un "small crack". Pero significativo. Y acompañado de interesantes reflexiones sobre la teoría de la evolución y la ecología).

Ha cambiado bastante en las últimas décadas la imagen de la evolución humana. De una línea directa que llevaba de los simios a nosotros, pasando por australopitecos, homo habilis, homo erectus y neandertales, se ha pasado a un panorama más ramificado con múltiples especies, cuya relación con nosotros es incierta; de un tiempo en que era plausible la hipótesis multirregional, en la que los prehumanos de todo el Viejo Mundo hubieran evolucionado conjuntamente, humanizándose progresivamente todos a la vez, se ha pasado a la aceptación casi universal de la hipótesis de "out of Africa", situando el origen del homo sapiens en Africa. A los viejos diagramas lineales, que nos relacionaban con los simios pero a una distancia decente, le suceden diagramas fragmentarios, en forma de matorral, con líneas de puntos, interrogativas....

(Hay que aclarar, sobre estas "múltiples ramas", que el modelo actual, si bien ha multiplicado las especies de humanos primitivos, es en cierto sentido más lineal que nunca: en efecto, si descendemos todos de un pequeño grupo (pre)humano de Africa, se hace difícil distinguir a ese grupo en concreto entre todas las especies y subespecies emparentadas de humanoides primitivos. Pero el modelo actual deja en principio menos lugar a la hibridación y al entrecruzamiento de ramas genealógicas entre variedades humanas primitivas, algo que por difícil que sea de concebir en la práctica estaba prácticamente implicado por el modelo multirregional).

En paleontología, como en cualquier disciplina de estudio, nos dice Bickerton que hay dos tipos de personas: los juntadores y los separadores : "si eres un juntador, quieres agrupar varios tipos supeficialmente diferentes en la misma categoría; si eres un separador, quieres categorías con etiquetas separadas para cada tipo" (148). Una manera de salir de debates interminables sobre estas diferencias es atender a cómo sucede la especiación. Porque como dijo Dobzhanksy, en biología nada tiene sentido sin la teoría de la evolución, y sobre la cuestión de la especiación versaba el libro de Darwin. También es crucial para el asunto del origen del lenguaje:

"El nacimiento del lenguaje fue sólo parte—tuvo que ser sólo parte—de lo que a menudo se llama, de manera que puede llevar a confusión, un 'acontecimiento de especiación'. En la evolución, la mayoría de las cosas interesantes suceden cuendo una especie se separa de otra como una rama y por así decirlo abre su propio negocio" (148).


(Y este asunto seguirá siendo debatido... porque si situamos el origen del homo sapiens hace unos doscientos mil años, queda por determinar por qué el florecimiento de la cultura simbólica se sitúa mucho más recientemente, hace menos de cien mil años. Suponiendo que fuese asociado al origen del lenguaje—del lenguaje moderno, y suponiendo que este origen pueda ir asociado a una transformación relativamente revolucionaria, podríamos tener la paradoja evolucionaria de humanos de nuestra especie biológica pero sin lenguaje, seguidos de una transformación cultural y mental radical pero no acompañada de una especiación. De todos modos, como veremos ahora, la noción de especiación pierde en gran medida su sentido una vez se aplica a formas humanas con un desarrollo cultural considerable: pues la capacidad de interreproducción pasa a ser en gran medida irrelevante, al ser los criterios culturales, y no los biológicos, quienes dictan cuál es el grupo al que se pertenece, y con el que es viable o aceptable la reproducción).

Bickerton, siguiendo a Robert Foley y Marta Lahr, asocia la especiación al aislamiento de un pequeño grupo, con respecto a la población mayoritaria de la especie. Aun si vuelven a reunirse las poblaciones, un grupo que haya desarrollado suficientes diferencias tenderá a reproducirse entre sí de modo diferenciado. (Las poblaciones humanas no serían sino una variante probablemente más extrema de este caso general). Y explotarán alimentos diferenciados de los de la población mayoritaria. Al final habrá imposibilidad de reproducción con la especie principal, o gran dificultad: pero es un proceso que no puede situarse en un momento dado, pues va asociado al aislamiento geográfico y a la diferenciación del comportamiento.

(La teoría del aislamiento de poblaciones ya estaba en la concepción original de Darwin—quizá sin suficiente énfasis. Ver mi artículo "Grandiosa secuencia de acontecimientos." Más sobre especies y especiación puede verse en mis artículos "Ideas de especie y especies de ideas" y en "Especiación y retrospección: El diseño inteligente de Vladimir Nabokov").

Otra manera en que puede darse la especiación es mediante la construcción de un nicho ecológico diferenciado, sin grandes diferencias físicas ni de ubicación geográfica: es el caso de los primeros nichos ecológicos de los protohumanos—omnívoro (australopitecos), omnívoro más rompedor de huesos (australopitecos tardíos, homo temprano), omnívoro más preferentemente carnívoro (Homo avanzado, ergaster o erectus). Las principales diferencias se debían a la manera de buscarse la vida. Hoy se sabe que el Homo habilis y el Homo erectus coexistieron durante medio millón de años o más, lo cual sugiere según Maeve Leakey que explotaban nichos ecológicos distintos. Según Bickerton,

"La hipótesis más plausible es que el grupo ancestral del erectus se separó del habilis (o bien quizá de otro antepasado diferente) pasando de una estrategia de explotación local basada en la extracción de médula ósea a una estrategia territorial basada en la explotación de cadáveres de grandes herbívoros. Un estilo de vida tan novedoso llevaría a la selección tanto de cambios de comportamiento como de cambios físicos. Erctus tendría que adquirir una constitución más adecuada para cubrir las mayores distancias requeridas por el nuevo estilo de vida, y erectus era de hecho más alto y más esbelto que habilis. Sin duda se dieron otros cambios que no se conservan en el registro fósil, como la capacidad de resistir la sed, y mejoras en la capacidad de arrojar objetos. (Luego veremos por qué). Aun si erectus se originó como una rama de habilis, las hembras erectus ya no querrían hijos de machos habilis. Las dos especies bien podrían coexistir en el mismo territorio, usándolo en momentos diferentes para propósitos diferentes". (151-52).


En algún momento, quizá, un protohumano armado con una lasca de piedra descubrió que podía acceder antes que nadie a la carne de los paquidermos muertos. Si esa estrategia prosperó, desencadenaría una catarata de cambios de comportamiento. Primero cambios en el comportamiento, insiste Bickerton: luego, cambios en la población y en el cuerpo.

Parece razonable suponer que los cambios impulsados por las acciones intencionales de los propios animales se muevan más rápido que los cambios debidos a la deriva genética o incluso que los debidos a modificaciones de las presiones selectivas. Fueron precisamente tales secuencias de cambio rápido, seguidas por largos períodos de aparente estasis evolutiva, las que hicieron surgir la teoría del equilibrio puntuado. (153).

(Así pues, la teoría sobre el origen del lenguaje de Bickerton es consonante en sus planteamientos generales con la teoría del equilibrio puntuado de Stephen Jay Gould t Bukes -ekdredge. Eso a pesar de que Gould no se interesó mucho por el papel evolutivo dinámico del origen del lenguaje, centrándose más en sus aspectos accidentales—en el lenguaje como pechina o enjuta de la construcción cerebral, un subproducto colateral de la evolución—ver mi artículo sobre "El lenguaje como exaptación". Aunque si bien el hecho parezca ser que el lenguaje esté construido sobre la exaptación de sistemas cognitivos anteriormente existentes, de ello no se sigue que su función evolutiva sea accidental o gratuita: sino más bien todo lo contrario. Stephen Pinker, Paul Bloom y otros criticaron el desinterés de Gould por el papel evolutivo del lenguaje. Ver The First Word, de Christine Kenneally, 2007. Pero esto no significa en absoluto que la teoría evolutiva de Gould sea irrelevante para conceptualizar la evolución de lenguaje, ni contradictoria con la de Bickerton).

Arguye Bickerton que la teoría de construcción de nichos arroja nueva luz sobre la manera en que funciona el equilibrio puntuado, con especies generalmente estáticas y acontecimientos "rápidos" de especiación—proporciona un mecanismo de explicación de cómo se dan estos fenómenos. El debate en torno a la cuestión del equilibrio puntuado se centró en si era un proceso general, frecuente o infrecuente, y pareció ignorar la cuestión de que ni Gould ni nadie había propuesto una causa de por qué sucedía. Pasó como con Wegener, cuya teoría de la deriva continental fue ignorada porque se atuvo al hecho, sin dar una explicación causal:

"El problema de Wegener era que nunca propuso un mecanismo para explicar por qué los continentes iban a la deriva, igual que Gould nunca propuso un mecanismo para explicar por qué habría la evolución de alternar entre cambios rápidos y estasis. Y entonces se descubrió la tectónica de placas, y todo el mundo de repente vio que los continentes no podían sino ir a la deriva". (154)


Algo parecido sucede con la teoría de construcción de nichos. Una especie está acomodada a su nicho ecológico, o lo construye, y se adapta a él como una mano a un guante. Esto favorece la estasis de la especie. Pero si algo cambia súbitamente, se requiere la construcción de un nuevo nicho, rápidamente. (También esto explicaría por qué tiende una nueva especie, con tanta frecuencia, a suplantar a la especie madre. Esta habría dejado de estar adaptada al nuevo ambiente, y se extingue, mientras que una pequeña población variada sobrevive en un nuevo nicho).

"La teoría de construcción de nichos también explica por qué, desde el último antepasado común de los humanos y los simios, ha habido tantas especiaciones en nuestra línea, y tan pocas en la línea de los simios. La rama de los simios vivía en un entorno inalterado y se quedó felizmente en los nichos que ya ocupaba. Nuestra rama se vio forzada, primero, y decidió, después, construir más y más nichos nuevos, a medida que sus capacidades se ampliaban con construcciones sucesivas. (...). La construcción sucesiva de nichos significaba que podíamos evolucionar in situ, sin esperar a que la separación geográfica desencadenase el proceso de especiación. El proceso de construcción de nichos fue lo que impulsó nuestras sucesivas especiaciones y nos hizo lo que somos". (154)


La estasis también se dio… por ejemplo en el millón de años de la cultura de las hachas de mano. (Ver también mi artículo "No evolucionaremos").

Uno de estos pasos evolutivos, muy importante, fue cuando hubo cambios en la alimentación, pasando de romper huesos a rasgar pieles. Esto lleva a cambios de organización. Hace falta desperdigarse en pequeños grupos para cubrir una área muy grande, para localizar con más eficacia los cadáveres de grandes animales. Los huesos duran mucho: los grandes cadáveres sólo pueden explotarse por los cortadores de piel si son muy recientes. Así pues, los explotadores de médula ósea pueden permitirse vivir en grupos más grandes. Y los descubridores del nuevo nicho tuvieron que pasar a la vez a reducir sus grupos y a competir con los grandes depredadores. Esto requería cambios de estrategia importantes. De todo esto no hay pruebas: sólo probabilidades. Pero es en este nuevo nicho, en este nuevo comportamiento y en su nueva estrategia de grupo, donde propone Bickerton encontrar un paso crucial en el desarrollo del lenguaje.

Modas en ecología humana primitiva suelen ignorar hechos básicos. Primero éramos, se supone, cazadores de grandes animales; la teoría machista del gran cazador. Esto ignora que hasta los humanos recientes no existieron las armas que permitiesen sostener esta hipótesis. Luego vino el feminismo: y la clave eran las mujeres y la recolección pausada. Pero esto ignora las realidades de la sabana, donde esa vida es imposible. Pero "nadie deja jamás que los hechos interfieran con una teoría culturalmente apropiada" (157). Ni humildess carroñeros o recolectores, ni grandes cazadores. Lo que propone Bickerton es que estos ancestros, en este nuevo nicho ecológico, eran carroñeros agresivos, compitiendo con los grandes carnívoros, pero normalmente sin combate directo con ellos. bifaz excalibur

Para poder ocupar con éxito un gran cadáver primero hay que localizarlo, y eso requiere dispersión en parejas o pequeños grupos. Luego hay que imponerse por la fuerza de los números, la única fuerza disponible—y aquí es crucial la capacidad de lanzar piedras que desarrollaron los humanos frente a los simios. Y el papel del lenguaje es crucial a la hora de reclutar al grupo necesario. Es algo parecido a la estrategia de las hormigas: seguramente las primeras palabras con desplazamiento de sentido (distintas de los ACS, de los gritos de alarma la comunicación animal) se referían probablemente a los animales encontrados muertos, imitando su sonido y sus gestos. Aquí suscribe Bickerton la teoría del origen onomatopéyico, icónico, del lenguaje, una de las más intuitivas y tradicionales—y también la teoría gestual, simultáneamente.

"Mucho más importante que el tipo de señal que se utilizase es el hecho de que usar cualquier tipo de señal, para indicar un cadáver de animal que habías visto hace horas a quizá varias millas de distancia, sería el primer caso claro de desplazamiento fuera de los himenópteros. Algunos de los que escriben sobre la evolución del lenguaje le dan demasiada importancia a la arbitrariedad—al hecho de que, en las lenguas de hoy, las palabras rara vez se parecen o suenan como las cosas a las que se refieren. Pero lo mismo es cierto de muchas señales ACS—una gran mayoría de las llamadas de alarma, por ejemplo. Pero en cambio, fuera de las abejas y de las hormigas, no hay señales ACS que consigan realizar desplazamiento.
Así que el auténtico paso crucial para entrar en el lenguaje tendría que ser el desplazamiento, antes que la arbitrariedad." (160)


Una especie hace lo que tiene que hacer, dice Bickerton, y las hembras participarían en esta estrategia como los machos. Los argumentos extraídos por analogía de las hembras chimpancés, o de las hembras humanas en otro nicho ecológico distinto, no vienen al caso. La estrategia de reclutamiento requiere a la gran mayoría de la comunidad para funcionar. Y sería más lógico que fuesen las mujeres quienes hiciesen la mayor parte del trabajo de cortar carne mientras los machos (seres más prescindibles para la comunidad) mantendrían a las fieras a raya. Las piedras no son mortíferas, pero pueden dañar las posibilidades de competición de un carnívoro si le rompen algo, y por tanto es una estrategia de lucha viable.

Esta es una historia hipotética, pero basada probabilísticamente en datos sobre la ecología y el comportamiento. Una teoría del origen evolutivo del lenguaje debe satisfacer estas características:
—la presión selectiva debe ser fuerte (y esto queda demostrado por la extinción de las especies que se limitaron a romper huesos).
—la presión selectiva debe ser de caracter único, como el lenguaje (y no hay otra especie con un problema de subsistencia similar que se puediese resolver sólo con el reclutamiento).
—el uso del lenguaje tuvo que ser crucial y funcional desde el primer momento (aquí se require un protolenguaje mínimo, y va ligado directamente a la alimentación).
—la teoría no debe contradecir en nada la ecología de las especies ancestrales.
—la teoría debe explicar por qué habrían de creerse las señales "baratas" (y potencialmente falsificables—pero en este caso se trata de ayudar a obtener comida, no reporta ventaja la falsificación).
—la teoría debe explicar cómo se contrarresta el egoísmo de los primates. (Aquí se contrarresta porque sólo mediante la cooperación se podría acceder al alimento). La cuestión de la cooperación es crucial: pues el lenguaje, sin cooperación obligada, no hubiera resultado más que en discusiones y rivalidad.

"Sólo una especie que llegase a depender (no exclusivamente, claro, pero sí de modo sustancial) en obtener acceso a cadáveres gigantes se habría visto obligada a reclutar a congéneres no parientes. Obligada: porque de no cooperar los no parientes, nadie obtenía nada" (167-68)

Esto no explica todo el lenguaje, sino sólo el primer paso, el origen de protopalabras: la manera en que se rompe la prisión del aquí y ahora, y se crea un pequeño efecto que tiene un efecto caótico sobre el conjunto del sistema. La aparición del lenguaje llevaría en última instancia a efectos imprevisibles en el desarrollo de la mentalidad y de la cultura humana. (Esta teoría también explicaría en cierto modo la infamia que persigue al mentiroso—el rechazo de la mentira sería algo ligado al origen mismo del lenguaje y de la cooperación).

La teoría de Bickerton está por tanto en sintonía con otras teorías modernas en este aspecto: no coloca primero el desarrollo de la inteligencia, y después el del lenguaje, sino al revés. El lenguaje, surgido por necesidades ecológicas en una especie no privilegiadamente inteligente, llevó de modo complejo a un desarrollo mental y cerebral. Como señala Chistine Kenneally en
The First Word, no es el cerebro desarrollado el que explica la aparición del lenguaje, sino el lenguaje el que explica la aparición del cerebro humano desarrollado).

Y una pequeña objeción: Bickerton habla siempre de 'palabras', y ciertamente la evolución y origen de las primeras palabras es un momento crucial en la evolución del lenguaje. Pero un enfoque más integracionalista de la cuestión colocaría el énfasis no en las palabras sino en los actos de habla: el acto de habla del reclutamiento, por ejemplo. La misma situación de interacción social parece pedirlo. Son los actos de interacción social, el "hacer cosas con palabras" o con gestos o sin palabras, lo que importa de modo crucial—hacer cosas: las palabras vienen después, por un proceso de refinado, abstracción y filtrado. Pero lo primordial en un sentido ecológico no son las palabras y sus significados, ni los nombres de objetos o animales, sino las situaciones y sus significados, y los actos de interacción social y sus significados. La pragmática precede a la semántica, y ésta a la sintaxis. Recuerdo que en un congreso en los años ochenta, cuando se discutían las alternativas de la "semántica generativa" a la teoría de Chomsky, proponía yo por qué no desarrollar una
pragmática generativa como base interaccional del lenguaje, con especificaciones ulteriores de semánticas y sintaxis, como fenómenos derivados y "superficiales".

Como se sabe, la gran obsesión de la lingüística con la sintaxis (y con la morfología) fue asociada a la gramática generativa de Chomsky, y a otros estructuralismos de mediados del siglo XX, bien dominantes hasta hace poco, o todavía hoy de hecho. Y Chomsky siempre ha defendido la importancia de la sintaxis como un componente crucial y definitorio para entender lo que es el lenguaje. Es la de Chomsky una teoría (o una colección de teorías) que habla otro idioma que la de Bickerton con sus pidgins y sus protolenguajes. En el siguiente capítulo, se ocupará Bickerton de la teoría chomskiana de la evolución del lenguaje.

Adam's Tongue 9: El reto de Chomsky


Adam's Tongue 7: Fíjate en la hormiga, holgazán

martes 11 de agosto de 2009

Adam's Tongue 7: Fíjate en la hormiga, holgazán

Reseña del libro de Derek Bickerton sobre el origen del lenguaje, Adam's Tongue (2009)

Adam's Tongue 6: Nuestros ancestros en sus nichos


Uno de los artículos sobre el origen del lenguaje influyentes sobre el origen del lenguaje este siglo es "el de Chomsky": M. Hauser, N. Chomsky, y T. Fitch, "The Faculty of Language: What Is It, Who Has It, and How Did It Evolve" en Science 198 (2002): 1569-79. Para Bickerton, da una orientación errónea a la cuestión (ver cap. 9). Representa la tendencia actual a asociar el origen del lenguaje a la biología evolutiva, en concreto a la "evo-devo" que estudia la manera en que los genes regulan el desarrollo corporal, y más generalmente a la genética y la presencia de elementos comunes en el genoma humano y de muchos animales, hasta los parientes más remotos. Aunque Bickerton reconoce el interés de todo esto, recalca que la homología genética no configura el comportamiento. Configura partes del cuerpo. Pero el lenguaje no es una parte del cuerpo (recordemos aquí el supuesto "órgano del lenguaje" de Chomsky), sino un comportamiento. Hay demasiadas variables entre los genes y el comportamiento para que un estudio de la homología profunda nos pueda dar antecedentes de un comportamiento dado, en especial de uno que es único. (Aquí matizaría yo que, siendo único el lenguaje humano, muchos de sus ingredientes no son únicos, y que el estudio de esos sí puede beneficiarse de los estudios genéticos).

"Así que, frente a todas las promesas de la evo-devo en otras áreas, no nos da buenas razones para ir a buscar los precursores del lenguaje en sitios nuevos extraños. Si vamos a buscar fuera de los primates, incluso fuera de los vertebrados, es el comportamiento, y no los genes, lo que buscaremos. Porque eso es lo que nos dice que hagamos la teoría de construcción de nichos." (130)


Serán los nichos los que determinarán cómo se manifestarán los genes. Es más útil buscar analogías de comportamiento que homologías genéticas: nichos que tengan el mismo tipo de presión selectiva. Siendo el nicho lo que importa, no importa lo lejos que busquemos de nuestra propia especie. (Este es, podríamos decir, a la vez el punto fuerte de la teoría de Bickerton, y el que más se presta a críticas por su pretensión de volverse en EL elemento determinante. Pero atendamos bien: ) El nicho que hace necesario el desarrollo lenguaje es el que requiere

"una presión selectiva a favor de la transmisión de información sobre fuentes de alimento que se encuentren más allá del alcance sensorial de los receptores del mensaje. Así que lo que necesitamos buscar, en la amplia gama de especies de la tierra, son las que tienen nichos que requiren este tipo de intercambio de información. Si la información que se transfiere resulta que se refiere a fuentes de alimento demasiado grandes para que las manejen los individuos, requirirendo así algún tipo de estrategia de reclutamiento, pues tanto mejor.
De modo un tanto sorprendente, casi las únicas especies que cumplen estos criterios son las hormigas y las abejas." (131)


El sistema de comunicación animal (ACS) de las abejas lo describió Karl von Frisch a mediados del siglo XX. Y ya desde antes se sabía que el ACS de las abejas tenía la capacidad del desplazamiento (de transmitir información sobre un elemento ausente de la situación comunicativa). Pero entonces se concebía la cuestión de modo que no se asociaba este desplazamiento como un elemento relevante en común con el lenguaje humano—por la distancia biológica que nos separa de las abejas; y con la asociación que se hizo entre genética y comportamiento, estaba la asociación descartada. Faltaba el planteamiento a que lleva la teoría de la construcción de nichos ecológicos, y su reinterpretación de la relación entre nicho ecológico y comportamiento.

Sigue aplicándose en todo esto el principio genético de la aptitud inclusiva: es decir, que un individuo no busca sólo preservar sus propios genes, sino también los de sus parientes.

(Este principio, derivado del del gen egoísta, a mí me parece menos obvio que todo esto. Después de todo, si nos interesamos por los parientes a causa de sus genes, ¿por qué detenernos en la familia, o en la comunidad, o en la especie? Con los chimpancés tenemos un noventa y muchos por ciento del genoma. El detector incorporado de parentesco genético aquí supuesto me parece un mito, y la solidaridad funciona, creo, de otra manera totalmente distinta, guiada por criterios de organización social, sociobiológica y ecológica, antes bien que regida por ninguna matemática genética. En fin, que Bickerton, con toda su crítica al genetismo-inherentismo, aún se queda corto en este punto).

En las llamadas de animales, este principio de la aptitud inclusiva permite que se dé una llamada de alarma, un comportamiento que pone en riesgo al propio animal en favor de sus congéneres, porque permite la supervivencia de la comunidad cohesiva. Y no es por casualidad que el ACS elaborado de las abejas se dé en una especie que manifiesta alta cooperación y cohesión en sus comunidades. Así, se comparten y explotan conjuntamente las fuentes de alimento. En el caso de las abejas, las fuentes de alimento están dispersas y requieren dispersión de los individuos para localizarlas; requieren también explotación conjunta, pues duran poco.

"Por tanto un ACS eficaz en las abejas debe ser capaz de desplazar: debe transmitir información sobre estados y acontecimientos que existen en otro lugar y en otro tiempo. A diferencia de otros ACS, no puede funcionar si permanece aprisionado en el aquí y ahora." (133)


Las abejas comunican la orientación y distancia de las fuentes de comida con unos bailes complejos que requieren no sólo atender al movimiento, sino a los ejes de orientación del baile y la posición del sol. La objecion de que lo hacen "por instinto" y no conscientemente es menos válida de lo que parece. Tampoco hablamos tan conscientemente como creemos: procesamos el lenguaje inconscientemente. El lenguaje de las abejas también debió evolucionar gradualmente, a partir de cambios en el comportamiento que resultaban selectivamente beneficiosos. Pero las hormigas aún se parecen más a los humanos en cuanto a su búsqueda de alimentos.

Es difícil generalizar sobre el mundo de las hormigas, con gran variedad de comportamientos y sistemas de producción de sustancias químicas con una variedad de usos. Algunos son comunicativos. Hay hormigas granjeras y pastoras de áfidos, pero muchas buscan fuentes de alimento como depredadores y carroñeros. Y necesitan un sistema de comunicación para acudir en masa a esas fuentes, dispersas, una vez las han localizado en sus batidas. Es lo que llama Bickerton una estrategia de "fisión-fusión". Los chimpancés no tienen necesidad de ella: cuando forman grupos son pequeños y están a la vista unos de otros o pueden oírse. Nuestros antepasados sí tenían razones para usar este tipo de estrategia ecológica para explotar alimento, como las abejas y hormigas.

Investigadores como Bert Hölldobler y otros han estudiado este tipo de comportamientos en las hormigas. "Entre las estrategias de las hormigas hay un par de cosas que se parecen sorprendentemente a dos de los componentes importantes del lenguaje: la concatenación y la predicación" (136)—cosas que no se dan en los ACS. Se refiere Bickerton a los movimientos (una especie de baile de las hormigas) seguidos de una señal química para marcar el camino. Un tipo primitivo de concatenación, pero que rara vez aparece entre otras especies. Otras regurgitan alimento como muestra—esto puede deberse a que las hormigas tienen una alimentación más variada que las abejas. Lo esencial para Bickerton es que la información transferida se refiere a cosas fuera del aquí y ahora —(aunque en el caso de las hormigas no señala ningún sistema de desplazamiento que no dependa de acompañar físicamente a la primera hormiga que guía a la fuente y marca el camino. En este sentido el ACS de las abejas tiene más capacidad de desplazamiento y de codificación de información que el de las hormigas, aunque siga teniendo la rigidez de poder transmitir sólo un tipo de significado. Lo que el modelo de las hormigas le aporta a Bickerton es que está pensando en un modelo muy similar para la ecología de la alimentación humana y la comunicación: una palabra que signifique el animal localizado, y luego seguir en grupo el camino indicado acompañando al mensajero).

En suma, las especies que desarrollen este tipo de comunicación con desplazamiento deben ser:
- sociales,
- que busquen alimento en una área extensa, no como la mayoría de las especies en su entorno inmediato,
- que utilicen la estrategia de fisión-fusión,
- que exploten fuentes de alimento voluminosas o que requieran grandes números de individuos para su aprovechamiento.

Los cuervos, curiosamente, también emplean sistemas de reclutamiento (ver Ravens in Winter de Bernd Heinrich), y tienen un ACS todavía mal conocido que ha logrado desplazamiento. Aquí el problema a resolver es buscar aliados para apoderarse de las carroñas defendidas por cuervos emparejados.

Se pueden contestar las objeciones siguientes planteadas a esta hipótesis de la fisión-fusión.

- La objeción de que hormigas y abejas tienen sistemas que no evolucionan, frente a la productividad del lenguaje. Pero hay que tener en cuenta también las diferencias entre la complejidad del cerebro y comportamiento de los grandes simios y los de las hormigas. Un sistema similar interactuaría allí con una biología social enteramente distinta.

-Los "lenguajes" de hormigas y abejas son instintivos, no aprendidos ni modificables. Bien, de hecho el origen del lenguaje tuvo que ser deliberado, no producido por ningún instinto inherente. (Aquí yo disentiría, y vería más bien un proceso evolutivo más gradual basado en comportamientos ya interiorizados). Pero el lenguaje al desarrollarse se produve de modo automático. Bickerton arguye que el procedimiento de interiorización de un comportamiento espontáneo (los modos de reclutamiento novedosos) debe basarse en el llamado efecto Baldwin.

- Los "lenguajes" de hormigas y abejas se limitan a una cuestión, la obtención de alimento, y un mecanismo tal en los primeros humanos habría debido seguir enganchado a esa función, sin desarrollarse y convertirse en el lenguaje. Bien, pues.. quizá fue así durante cientos de miles de años, piensa ahora Bickerton. (No olvidemos que estamos aquí comentando las nuevas teorías de uno de los mayores defensores de la idea de que al lenguaje le precedió un protolenguaje). En el cap. 11 veremos la expansión del protolenguaje al lenguaje. Queda la cuestión de por qué se estancó el desarrollo cultural una vez existía algún tipo de protolenguaje simple. Los fabricantes de hachas de piedra tallada no variaron el diseño durante un millón de años o más. Eso no sería posible si fuesen seres humanos como los actuales: "Ancestros o no, los fabricantes de hachas de mano deben haber sido un tipo de ser totalmente diferente de nosotros" (143). (Y eso desplaza el problema quizá: pues éste pasaría a ser no tanto el origen del protolenguaje, que busca localizar Bickerton, sino el origen del lenguaje moderno, quizá sólo atribuible al homo sapiens).

- Lo que aquí se describe no es el lenguaje, sino un protolenguaje muy limitado. El lenguaje es un fenómeno único, aunque haya habilidades cognitivas en simios o monos, o en otros animales, que sean ingredientes o soportes para el lenguaje. Bickerton encuentra pasmoso que se haya desarollado, visto lo bien que funcionan los ACS para las demás especies. Pero la única manera de poder entender el comienzo de su desarrollo es estudiar un nicho ecológico que hiciera necesario "romper la cárcel del aquí y ahora". Eso no era más que un comienzo, aunque ahora vemos que sin el lenguaje viviríamos en un mundo totalmente diferente. En lo que sigue se desarrolla una hipótesis especulativa de cómo pudo expandirse ese ACS primitivo hacia un protolenguaje.

Adam's Tongue 8: El "Big bang"


Monos traductores

Monos traductores

Uno de los muchos datos curiosos sobre el origen del lenguaje y el lenguaje animal recogidos en The First Word, de Christine Kenneally (2007). Es bien conocido que diversas especies de monos tienen gritos de alarma, casi "palabras", especializados para referirse a diversos tipos de peligro o de depredadores: distintos gritos, por ejemplo, cuando observan un águila, o un leopardo, o una serpiente. En este sentido están más especializados o "avanzados" vocalmente que los simios, en los que no se ha detectado este tipo de vocabulario, sino sólo sonidos más emotivos o expresivos de su estafo de ánimo, o de amenaza.

Pues el fenómeno curioso al que me refería es el de algo que la Dra. Penas llama los "monos traductores": que entienden los gritos de otras especies de monos, y que los traducen a su propio "idioma", para los que no saben lenguas. Cuando los monos Diana oyen el grito de alarma de "águila" lanzado por un mono vervet, lanzan su propio grito de alarma sobre peligro aéreo. Vemos aquí casi en directo lo que pudo ser el origen de la traducción.

Las raíces de este fenómeno no son exclusivas de los monos, aunque aparezca aquí de forma espectacular. Muchos otros animales muy diferentes se observan unos a otros y atribuyen sentido al comportamiento y reacciones de otras especies. Obtienen información sobre peligro del rugido de un león, obviamente, o más indirectamente, de los sonidos o silencio de los pájaros. Entre esos comportamientos interpretativos y la "traducción" de los monos Diana, sólo hay un paso. Otro paso es la imitación del sonido de otros animales, que aparece de modo espontáneo en los loros y los pájaros mina, y seguramente apareció también en los australopitecos u otros homínidos primitivos.... Y así pasito a pasito se llega desde los monos monolingües hasta los congresos de traductología.

Adam's Tongue 4: ¿Simios parlanchines?


Sigo evolucionariando

martes 4 de agosto de 2009

Sigo evolucionariando

lunes 3 de agosto de 2009

Estos seremos los contribuidores al primer número de The Evolutionary Review, que saldrá en noviembre. Nos comunica el editor Joseph Carroll que la revista la publicará por fin las prensas de la Universidad Estatal de Nueva York (SUNY Press):


"Carroll, Joseph C." Alice Andrews Para: Blakey Vermeule , Brett Cooke , Brian Boyd , Carl Degler , Daniel Barratt , David Michelson , Ellen Dissanayake , Ervin Nieves , Francisco Ayala , Harold Fromm , John van Wyhe , Jose Garcia Landa , Kevin Baldwin , Mathias Clasen , Michael Austin , Pete Swirski , Robin Fox , Robin Headlam Wells

Y no sé por qué otra vía, creo que a través de PSYART, también he ido a parar hoy al post sobre estética evolucionista que publicó Joseph Carroll en On the Human, "The Adaptive Function of Literature and the Other Arts". Ahora resulta que ha crecido, con los comentarios, a una página de unas 100 páginas, todo un debate de actualidad con primeras figuras como Carroll, Brian Boyd, o Bill Benzon. Aunque no puede decirse que hayan tenido muy en cuenta mis observaciones sobre la cultura humana como un nicho ecológico que impone sus propios requisitos adaptativos internos... Con quien sí se meten bastante es con Pinker, sobre el que también yo escribí este comentario.

Comunica Carroll también que hay un grupo de Facebook de estética y teoría literaria evolucionista: http://www.facebook.com/group.php?gid=52472677549

Harry Thompson, This Thing of Darkness: Narrative Anchoring


El efecto mariposa y la complejidad ex nihilo

domingo 2 de agosto de 2009

El efecto mariposa y la complejidad ex nihilo


Hace poco vi una de esas películas basadas en el efecto mariposa; no era El efecto mariposa, sino El sonido del trueno, sobre el relato de Ray Bradbury. Unos viajeros que hacen safaris temporales a la época de los dinosaurios saben que no han de cambiar nada en el pasado, pues los efectos sobre el presente serían incalculables. Y esos efectos acaban produciéndose cuando uno de ellos sin darse cuenta pisa una mariposa jurásica. Los efectos distorsionadores se multiplican por el tiempo, y el presente se encuentra alterado. Bien, de ahí, supongo, la expresión de "efecto mariposa".
butterfly
Se asocia el efecto mariposa a la teoría de las catástrofes, a René Thom (Stabilité structurale et morphogenèse: Essai d'une théorie générale des modèles). Pero al margen de este modelo matemático, la formulación filosófica de esta noción aparece más de un siglo antes, en la obra de Herbert Spencer. La idea básica de Spencer es que los fenómenos complejos proceden de los simples, y que su origen es la multiplicación de los efectos. Al actuar una fuerza sobre un cuerpo, ya crea diferencias en él, pues actúa más sobre unas partes que sobre otras. Y estas diferencias producen sucesivas diferencias que se multiplican. De un fenómeno simple y homogéneo surge eventualmente una complejidad heterogénea.

La noción de que lo complejo evoluciona a partir de lo simple está en la base misma de la racionalidad, y como tal puede encontrarse no sólo en los primeros filósofos, sino también, en cierto modo, en la formulación misma de los mitos de creación, que narran cómo a la nada, o a las formas simples, sucedió la creación, o las cosas que hay hoy. Pero hay pocos filósofos que hayan examinado este principio racional tan cuidadosamente como Spencer, llevándolo hasta sus últimas consecuencias.

En Lamarck, el primer gran biólogo evolucionista, encontramos una formulación inicial de este principio, aplicado a la biología. Las formas vivas complejas descienden de las simples, y han sufrido una modificación gradual que lleva, por la acción combinada de una serie de principios, de lo simple a lo complejo. Tal es el núcleo de la teoría evolucionaria en biología. También concurren con esta intuición otras observaciones de biólogos no evolucionistas del XIX como von Baer: éste, estudiando el desarrollo de los embriones, formuló el principio de que las formas simples se desarrollan primero, las complejas después. Esto lo aplicaría a la teoría de la evolución Ernst Haeckel, formulando el discutido principio de que la ontogenia recapitula la filogenia. Y sí lo hace en este sentido precisamente: que lo simple precede, necesariamente, a lo complejo.

Spencer explica cómo en Social Statics ya había formulado esta teoría, del paso de la homogeneidad a la heterogeneidad, en lo referente a los fenómenos sociales y las estructuras económicas, y también a los fenómenos biológicos: "el desarrollo de un organismo individual y el desarrollo de un organismo social se describen de modo similar, consistiendo en un avance de la simplicidad a la complejidad, y de partes similares independientes, a partes disimilares mutuamente dependientes" (First Principles §119, nota). El carácter abstracto de la formulación de Von Baer le llevó a Spencer a ampliar este concepto, y a extenderlo a los fenómenos inorgánicos (físicos, cosmológicos, geológicos). Según Spencer esta generación de la heterogeneidad es la redistribución secundaria de fuerzas que acompaña, en los fenómenos evolutivos complejos, a la redistribución primaria de fuerzas que es el motor y base principal de la evolución cósmica.

Así llega a explicar Spencer, de un modo panorámico, la formación de sistemas estelares y planetarios (a nivel astronómico) y, en nuestro planetaa, el enfriamiento diferenciado de sus partes y la formación de regiones, constantes geológicas y climas diferenciados. La vida y la complejidad de las organizaciones sociales y de fenómenos culturales serán una fase ulterior de este desarrollo de la complejidad. Porque también a los fenómenos humanos se aplica este principio: "el cambio de lo homogéneo a lo heterogéneo se muestra igualmente en el progreso de la civilización en su conjunto, y en el progreso de cada tribu o nación: y todavía continúa con rapidez que aumenta" (§122). Los humanos eran muy iguales al principio: hoy hay miles de culturas y grupos, ambientes y fenómenos intelectuales con características diferenciadas. (En la explosión de formas que hemos vivido estos últimos años en la informática podría encontrase un ejemplo de esta multiplicacion de la heterogeneidad que observaba Spencer).

¿Cuál es es principio mediante el cual se genera la complejidad? Una respuesta es que es complejo, claro, y que no puede darse de la complejidad una explicación simple. Pero puestos a reducir la complejidad a su expresión más simple, Spencer lo formula como sigue. Un fenómeno, o suceso, al incidir sobre otros, tiene multitud de efectos, y estos efectos se multiplican en progresión geométrica, al incidir unos sobre otros. De este modo, una causa no da lugar a un efecto, sino a varios, muchos, miles, millones de efectos, según cuál sea la perspectiva que adoptemos. Este es el principio explicativo del efecto mariposa, y de por qué la realidad es compleja cuando antes era simple. El principio básico lo expone Spencer en el cap. XX de First Principles, "The Multiplication of Effects."

Por el conflicto con la materia, una fuerza uniforme se transforma en parte en fuerzas de clases diferentes. (....) Y tampoco termina aquí la descomposición de una fuerza en muchas fuerzas. Cada uno de los diversos cambios operados se vuelve progenitor de cambios ulteriores. (...). Universalmente, pues, el efecto es más complejo que la causa. Sea o no homogéneo el agregado sobre el cual actúa, una fuerza al incidir se transforma, en virtud de este conflicto, en un número de fuerzas que difieren en sus cantidades, o direcciones, o clases; o en todos estos aspectos. Y de este grupo de fuerzas diversamente modificadas, cada una acaba por sufrir una transformación comparable. (....) Cuando las partes en las que se ha segregado cualquier todo sometido a evolución han llegado a diverger ampliamente en su naturaleza, necesariamente reaccionarán de modo muy diverso a cualquier fuerza que incida: dividirán una fuerza incidente en otros tantos grupos de fuerzas fuertemente contrastados. Y al volverse cada uno de ellos el centro de un conjunto completamente distinto de influencias, debe contribuir al número de cambios secundarios diferenciados efectuados por toda la amplitud del agregado. Y aún hay que añadir otro corolario. El número de partes diferentes que componen un agregado es un factor importante en el proceso. Cada división adicional especializada es un centro adicional de fuerzas especializadas, y debe convertirse en una fuente ulterior de complicación entre las fuerzas que están actuando en el conjunto de la masa—una fuente adicional de heterogeneidad. La multiplicación de los efectos ha de proceder en progresión geométrica. (First Principles §156).


Bien, así queda explicado en principio, de la manera más sucinta y sintética posible, cómo se genera la complejidad a partir de los fenómenos simples, o dicho de otro modo, cómo aparecen las cosas de la nada.

Esta es la noción principal en que descansa la filosofía evolucionista: que el presente es distinto del pasado, y que lo que existe está en proceso de generación; nada existe hasta que se produce por una conjunción compleja, nunca antes producida, de fuerzas y fenómenos. Todo es contingente en este sentido que el presente no está contenido en el pasado, ni esbozado en él, pues son incalculables las conjunciones de fuerzas y fenómenos (siendo el conocimiento una abstracción o interpretación de los fenómenos, una creación de modelos que identifican líneas generales y principios, pero sin llegar nunca a una definición exhaustiva del conjunto del fenómeno complejo). Que lo que existe está en un proceso de creación continua ha sido una intuición compartida por algunas teologías que atribuían a Dios no una actividad creativa inicial, sino una creación continua. Claro que Dios es uno de los conceptos redundantes una vez enfocada la explicación del universo desde un punto de vista evolucionista.

Pues del pensamiento evolucionista se derivan algunos corolarios interesantes para la teoría narrativa y la teoría del conocimiento. Por ejemplo, que las explicaciones evolutivamente coherentes no deberían presuponer la complejidad como fuente de la complejidad—ni la complejidad como fuente de la simplicidad, en los fenómenos evolutivos (otra cosa sucederá con lo que Spencer llama los procesos disolutivos, en los que un fenómeno complejo se disgrega o desaparece). Las explicaciones creacionistas no son evolucionistas por esto, aunque algunas incluyan algunos elementos evolucionistas (por ejemplo, aceptando la evolución de las especies como parte del Plan del Creador). Un Creador, y un Plan, son elementos ajenos al evolucionismo, pues los planes (fenómenos cognitivos, intelectuales, etc.), no pueden estar al principio, sino que son un fenómeno biológico ubicado en una fase tardía y muy concreta de la evolución. No se puede postular un ser infinitamente complejo como origen de los fenómenos, puesto que la finalidad de la explicación es precisamente dar cuenta de lo complejo, y mal explicado queda si toda explicación se hace innecesaria o circular.

Spencer reserva un lugar a la religión, establecienco que el ámbito del conocimiento se extiende únicamente a lo comprensible a partir de algunos datos originales, datos que en sí son inanalizables e irreductibles (como por ejemplo la conservación de la energía, o las formas estructuras básicas del espacio y del tiempo). Más allá se extiende lo incognoscible, o más bien sobre lo incognoscible descansa todo lo que se puede conocer. Este planteamiento cumple una doble función en su pensamiento. Por una parte, circunscribe las cuestiones a tratar y el tipo de explicaciones admisibles. Por otra parte, es una manera muy victoriana de aclarar que su pensamiento no es ateo, y que no ataca a la religión. Spencer deja intuir que Dios es la fuente de la gran Fuerza original que se manifiesta en la materia y energía del universo (y no es en ello sino un continuador del planteamiento de Newton). Pero a la vez su exposición de la generación del universo, de la complejidad, y de la multiplicación de los efectos ha hecho a Dios totalmente redundante. El Dios de Spencer, si así podemos llamarlo, está totalmente fuera de nuestro ámbito de conocimiento, y no hace nada en concreto al margen de generar esta inmensa Fuerza que ha dado lugar al universo. Los efectos de la Fuerza no están planeados, ni calculados, ni guiados, son totalmente supervenientes y contingentes. Spencer ha dado la fórmula de la creación a partir de la nada, pero es una creación que tiene lugar por sí sola, por composición de fuerzas, no como el despliegue de una planificación previa, sino como una multiplicación incalculable de efectos complejos, que inciden unos sobre otros en progresión geométrica.

Es un enigma, por supuesto, la naturaleza de la realidad, y un enigma irresoluble porque allí se encuentra nuestro pensamiento con sus límites, más allá de los cuales no tiene puntos de referencia. Lo que hacemos es proyectar fuera del ámbito donde son operativas, y tienen sentido, nuestras estrategias de pensamiento habituales, como causa, intención, efecto, etc. La realidad infinitamente compleja, procede de una realidad anteriormente más simple, y en última instancia de lo infinitamente simple. De una simplicidad tan simple que escapa a nuestra capacidad de representación mental, pues allí tendemos a distinguir lo que existe y lo que no existe, el todo y la nada. Y estas distinciones no son operativas en la simplicidad máxima que precede al momento en el que empiezan a narrar sus historias las cosmologías.

Ateniéndonos a la teoría del Big Bang como la manifestación de esa Fuerza, nos podríamos plantear el problema de que el Big Bang proporciona (aceptémoslo así) la Fuerza para crear el universo, pero no proporciona la información necesaria para constituirlo. Esta se genera (siguiendo la explicación de Spencer) por multiplicación de efectos, por el mencionado Efecto Mariposa que viene a ser la versión evolucionista de la creación a partir de la nada. Un problema que se plantea es por qué surgen—o si surgen— efectos asimétricos en la fuerza original, siendo ella en principio simple. Sin ese "defecto" originario, no hay generación de efectos diversos, no hay recombinación de fuerzas incidentes, no hay efecto mariposa, no hay nada. O hay, si preferimos otra versión, múltiples universos simétricos, o paralelos, que también con ello se ha especulado, una vez confrontada la paradoja de que la fuerza simple salió desviada.... ¿Con qué chocó, entonces, o qué la desvió? Al parecer, there is a crack in everything. Habrá que atribuir al dios de Spencer, además de una simple energía infinita, un toquecillo original (nada intencional) que impide que esa fuerza se manifieste de modo uniforme, o una pequeña descompensación original que dio lugar a todo, por acción del efecto mariposa.

... ¿O habrá que suponer que esa desviación tan simple, el Origen de la Diferencia, no es realmente distinguible de la pura simplicidad, y que son sólo nuestros conceptos los que no encuentran asidero para pensarla? Encontramos difícil comprender que el todo y la nada han sido originalmente la misma cosa, y que, a un determinado nivel, continúan siéndolo.
gonsalves sunsetssail



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