Filosofía
The Origin of Ideas
El Dividuo - Antropología psicológica
miércoles, 15 de enero de 2014
El Dividuo —Antropología psicológica
Mi ponencia sobre "La evolución del dividuo social" ya empieza a ser distribuida en el SSRN.
Aquí está (CON FECHA DE 12 DE ENERO DE 2014) en el Psychological Anthropology eJournal
—y aquí en primera plana en otra revista sobre Filosofía de la Mente, de la web sobre Psicología.
Narrative and Identity - Narración e identidad
lunes, 13 de enero de 2014
Narrative and Identity / Narración e identidad
José Angel García Landa. "Narrative and Identity." Café Philosophy (Auckland, Nueva Zelanda) Octubre-noviembre 2011: 9-10.* (De "Rereading(,) Narrative(,) Identity(,) and Interaction).
http://www.cafephilosophy.co.nz/
2011
_____. "Narrative and Identity." En red en Social Science Research Network 13 enero 2014.*
http://ssrn.com/abstract=2378357
2014
From the point of view of hermeneutic psychology, the self is a product of action and of representation, with narratives of the self as a major representational and structuring principle. In this sense reality is interwoven with narrative fictions. Experimental fictions and reflexive narratives are therefore a prime cognitive instrument in the development of complex structures of self-identity and subjetivity.
____
Desde la perspectiva de la filosofía hermenéutica, la identidad personal es producto de la acción y de la representación, y las narraciones sobre esta identidad son en ella un elemento de representación y estructuración cuya importancia es crucial. En este sentido, la realidad está entretejida con las ficciones narrativas. Las obras de ficción experimentales y las narraciones reflexivas son por tanto un instrumento cognitivo de primera categoría a la hora de desarrollar estructuras complejas en la identidad personal y en la subjetividad.
_______
The paper is distributed by a number of journals at the SSRN.
Los marcos como espacios públicos
domingo, 12 de enero de 2014
Los marcos como espacios públicos
La realidad de por sí no tiene estructura—al menos no tiene estructura humana. ¿Quién la estructurará? Nosotros, con nuestras convenciones y expectativas acerca de ella. Sobre los hechos brutos se ha de edificar un sistema de hechos institucionales y culturales. Es lo que Erving Goffman denomina "marcos", frames, en su libro Frame theory (1974). La realidad es un complejo sistema de marcos entrecruzados, si llamamos marco a un conjunto de signos que se dejan interpretar como una unidad estructural. Una vez hemos establecido un marco, podemos contrastarlo con otros marcos—por ejemplo, podemos aislar una conferencia de otra conferencia, o una conferencia de la sesión de discusión—o podemos transformar ese marco de alguna manera, ponerlo en clave de… en clave de humor, por ejemplo, si en lugar de dar una conferencia parodiamos una conferencia. Podemos insertar ese marco dentro de otro, como este texto puede insertarse en una página web. Y así la realidad va tomando forma.
Cada marco es un pequeño espacio público—engastado en otros marcos, otros espacios públicos, que en última instancia se insertan en el gran espacio público que denominamos la realidad. No hay por tanto un solo "espacio público", sino muchos espacios más o menos públicos solapados, secuenciados o superpuestos, a veces con transiciones problemáticas entre unos y otros.
Van desde el espacio público subjetivado e interiorizado, plegado para constituir la identidad personal, al espacio de la calle donde podemos circular más o menos todos, o al espacio global de la web. Son estos marcos espacios accesibles o disponibles para unos sujetos sí y para otros no, y a los que se aplican reglas diversas y variables. Cada marco es una unidad con reglas propias, una unidad poética o drámatica podríamos decir, y en cada uno rigen reglas interaccionales que lo definen como tal marco y lo hacen utilizable para la comunicación social. Desde la palabra individual, pequeño marco, hasta la frase en que se engasta, o al discurso del rey.
Las reglas del juego, claro, no van siempre en manual de instrucciones, sino que están con frecuencia sujetas a cambio, a transformación súbita o a negociación. Parte del trabajo de interpretación de la realidad es no sólo reconocer en qué papel nos hemos metido, en qué marco estamos, sino quizá también salirnos del marco si no nos conviene, renegociar el papel, o el contrato social. La construcción de la realidad, su reconstrucción y su transformación van por tanto unidas. Y es necesaria para esto la negociación con los demás actores: saber si estamos buscando setas o relojes de oro, como decía el chiste de vascos (Van dos vascos por el bosque buscando setas, y uno se encuentra un reloj de oro. "Coño, Pachi, mira qué he encontrado, ¡un reloj de oro!" Y Pachi, "A ver a qué estamos, hostias. ¿Estamos a setas, o a relojes?"). Es decir, se requiere definir el tipo de interacción social en el que estamos participando.
Esta complicada dramaturgia social tiene consecuencias, como decíamos, para el sujeto. Lo sujeta, sí, y así lo constituye—pero lo sujeta a un sistema cambiante de roles, papeles e identidades en última instancia móviles y transitorias. O heredadas—a veces es la identidad del otro la que representamos, la de un role model, por ejemplo, con consecuencias para la nuestra.
De hecho, la propia identidad personal surge de la internalización de este teatro social. Podríamos decir que no es otra cosa sino ese teatro de relaciones sociales, visto desde dentro, tal como es interiorizado por un sujeto que sólo mediante esa interiorización pasa a ser un sujeto humano propiamente dicho.
Para el interaccionalista simbólico (como George Herbert Mead) la propia posesión de una identidad personal significa que el actor actúa con referencia a ella—que el actor es capaz de verse a sí mismo en una situación y tener en cuenta este objeto simbólico (uno mismo en la situación) como un factor para guiar la actuación. Es una reflexividad o autoconciencia inherente al sujeto humano, que actúa por referencia a su propia identidad personal y a la identidad de los otros en los que se proyecta, y a los que interioriza como elementos de referencia, tomando el papel de los demás en una relación de circularidad hermenéutica con el suyo propio y con la situación. —Definida ésta, en gran medida, por los marcos cognitivos e interaccionales que sean aplicables en ella.
Arthur Schopenhauer - La aventura del pensamiento
The Structure of Irrelevance
jueves, 9 de enero de 2014
The Structure of Irrelevance
La dinámica de lo relevante y de lo irrelevante en la realidad social—en Facebook se percibe agudamente, por ser espacio público comprimido, pero se aplica a todo espacio público o todo mundo social. Esto viene de Berger y Luckmann, The Social Construction of Reality:
Although the total stock of knowledge represents the everyday world in an integrated manner, differentiated according to zones of familiarity and remoteness, it leaves the totality of that world opaque. Put differently, the reality of everyday life always appears as a zone of lucidity behind which there is a background of darkness. As some zones of reality are illuminated, others are adumbrated. I cannot know everything there is to know about this reality. Even if, for instance, I am a seemingly all-powerful despot in my family,
and know this, I cannot know all the factors that go into the continuing success of my despotism. I know that my orders are always obeyed, but I cannot be sure of all the steps and all the motives that lie between the issuance and the execution of my orders. There are always things that go on 'behind my back'. This is true a fortiori when social relationships more complex than those of the family are involved—and explains, incidentally, why despots are endemically nervous. My knowledge of everyday life has the quality of an instrument that cuts a path through a forest and, as it does so, projects a narrow cone of light on what lies just ahead and immediately around; on all sides of the path there continues to be darkness. This image pertains even more, of course, to the multiple realities in which everyday life is continually transcended. This latter statement can be paraphrased, poetically if not exhaustively, by saying that the reality of everyday life is overcast by the penumbras of our dreams.
My knowledge of everyday life is structured in terms of relevances. Some of these are determind by immediate pragmaic interests of mine, others by my general situation in society. It is irrelevant to me how my wife goes about cooking my favourite goulash as long as it turns out the way I like it. It is irrelevant to me that the stock of a company is falling, if I do not own such stock; or that Catholics are modernizing their doctrine, if I am an atheist; or that it is now possible to fly non-stop to Africa, if I do not want to go there. However, my relevance structures intersect with the relevance structures of others at many points, as a result of which we have 'interesting' things to say to each other. An important element of my knowledge of everyday life is the knowledge of the relevance structures of others. Thus 'I know better' than to tell my doctor about my investment problems, my lawyer about my ulcer pains, or my accountant about my quest for religious truth. The basic relevance structures referring to everyday life are presented to me ready-made by the social stock of knowledge itself. I know that 'woman talk' is irrelevant to me as a man, that 'idle speculation' is irrelevant to me as a man of action, and so forth. Finally, the social stock of knowledge as a whole has its own relevance structure. Thus, in terms of the stock of knowledge objectivated in American society, it is irrelevant to study the movemements of the stars to predict the stock market, but it is relevant to study and individual's slips of the tongue to find out about his sex life, and so on. Conversely, in other societies, astrology may be highly relevant for economics, speech analysis quite irrelevant for erotic curiosity, and so on.
One final point should be made here about the social distribution of knowledge. I encounter knowledge in everyday life as socially distributed, that is, as possessed differently by different individuals and types of individuals. I do not share my knowledge equally with all my fellowmen, and there may be some knowledge that I share with no one. I share my professional expertise with colleagues, but not with my family, and I may share with nobody my knowledge of how to cheat at cards. The social distribution of knowledge of certain elements of everyday reality can become highly complex and even confusing to the outsider. I not only do not possess the knowledge supposedly required to cure me of a physical ailment, I may even lack the knowledge of which one of a bewildering variety of medical specialists claims jurisdiction over what ails me. In such cases, I require not only the advice of experts, but the prior advice of experts on experts. The social distribution of knowledge thus beigins with the simple fact that I do not know everything known to my fellowmen, and vice versa, and culminates in exceedingly complex and esoteric systems of expertise. Knowledge of how the socially available stock of knowledge is distributed, at least in outline, is an important element of that same stock of knowledge. In everyday life I know, at least roughly, what I can hide from whom, whom I can turn to for information on what I do not know, and generally which types of individuals may be expected to have which types of knowledge.
Dividuo
miércoles, 8 de enero de 2014
Dividuo
Sobre el título:
individuum, -ui lat. àtomo.
En la era atómica, el individuo ya no es lo que era—aunque siga habiéndolos.
Más sobre esta cuestión:
_____."Somos teatreros: El sujeto, la interacción dialéctica y la estrategia de la representación según Goffman." http://ssrn.com/abstract=2070508
Algunas obras mencionadas:

