Internet
Estreno Google Buzz
sábado 30 de octubre de 2010
Estreno Google Buzz
Estreno Google Buzz. Que puede convertirse en la enésima versión de mi blog. No sé si tendré ánimos ni fe para duplicar allí lo que pongo en Blogger y en Facebook y en diversos sitios más. Y menos para crear Contenido Original para cada sitio, je... Como no me cree un avatar autónomo y lo ponga a currar fuerte, no voy a dar abasto con tanta red, total para contar lo que me pase en la red, pues nada más me pasará en ningún sitio más como me deje ir. Ni en sueños, mira--el otro día hablaba con Álvaro de cómo la tecnología se infiltra en nuestros sueños, a cuenta de un sueño cinematográfico que había tenido él con flashbacks y cámara lenta. Yo tengo sueños más bien cibernéticos, con aplicaciones que modifican la realidad, y con menús desplegables o con enlaces que te dan paso a otros niveles del sueño. Esta noche sin ir más lejos. En fin, voy a poner una foto y un enlace, a ver cómo queda esto de presentado.

Sobran botones
jueves 16 de septiembre de 2010
Sobran botones

Con el nuevo sistema de búsqueda instantánea, sobran en la página principal de Google dos botones: "Buscar con Google" y "Voy a tener suerte". Quítenlos por favor. ¡Nos vamos acercando a la página en blanco!
con referencia a: Google (ver en Google Sidewiki)
El silencio del archivo y el ruido del ciberespacio
Reseño aquí el artículo "The Silence of the Archive and the Noise of Cyberspace", de Leah S. Marcus, publicado en The Renaissance Computer: Knowledge Technology in the First Age of Print (ed. Neil Rhodes y Jonathan Sawday, 2000). Según su propio resumen, Marcus explora en qué medida el ordenador cumple el viejo sueño de crear una "memoria enciclopédica". Nos proporciona funciones de memoria inauditas en otros tiempos, pero a la vez plantea problemas irritantes y familiares parecidos a los que se encontraron los usuarios de las tecnologías del conocimiento renacentistas. Como en sus esquemas memorísticos, el ordenador nos permite imaginar espacialmente el funcionamiento de la memoria, con sus sistemas de archivos, carpetas y sitios web, a la manera de los edificios mentales imaginarios que aparecen en obras renacentistas. Y también promete replicar en versión digital la textura ruidosa y parlanchina del encuentro entre lector y texto, previa a la hegemonía del "silencios de los archivos", característica de la letra impresa en la era moderna. Para Marcus, este silencio idealizado se ve reemplazado por una forma más activa, mutable y "ruidosa" de reproducción textual, y aparecen en este "ruido del ciberespacio" unas formas de relacionarse con el conocimiento anterior que son altamente teatrales y auditivas. Los blogs, entiendo, son una forma muy característica de esta textualidad típicamente ciberespacial, aunque su emergencia masiva sea posterior al artículo de Marcus.
En la textualidad electrónica del ordenador convergen la manipulabilidad y customizacigón individual del manuscrito previo a la imprenta, con la reproducibilidad masiva y el acceso a muchos textos que facilita la imprenta. También se parece, observa Marcus, al "florilegio" o miscelánea que permitía acceso rápido a materiales diversos a finales de la Edad Media y principios del Renacimiento. Marcus observa cómo en los archivos en red modernos creamos nuestras propias versiones de los florilegios, a la vez contando con la exactitud de la imprenta y con el potencial de adaptación personal del manuscrito.
La imaginación asociada a la tecnología del conocimiento da lugar en el Renacimiento a invenciones curiosas que parecen querer llevar más allá las posibilidades de la letra impresa. Así la máquina de leer de Agostino Ramelli (descrita e ilustrada en Le Diverse e Artificiose Machine de Capitano Agostino Ramelli, París, 1588), una especie de atril múltiple giratorio que permite al lector pasar de un libro a otro rápidamente... casi un antecedente, diríase, del Memex de Vannevar Bush, aunque, claro, no deja huellas del trayecto de lectura ni enlaces visibles en los libros.
La tradición psicológica y la mnemotécnica llevaban también a imaginar la mente como un espacio con diversas salas: hay abundantes ejemplos renacentistas, en el Pastime of Pleasure de Stephen Hawes (1509) o el Mirrour of the World de Caxton de 1527. También la Mnemonica, sive Arte Reminiscendi de John Willis (1618); de estos artefactos mnemotécnicos habla Frances Yates. Las alegorías mnemotécnicas imaginan utópicamente algunas de las capacidades de acceso a la información que da hoy el ordenador. Otro ejemplo es L'an 2440 de Louis-Sébastien Mercier, 1771, en el que los sabios condensan el saber de una biblioteca en un pequeño libro. También el ordenador reposa sobre una conceptualización comparable:
"Como los sistemas de memoria artificial abogados por los rétores y filósofos naturalistas de la Edad Media y del Renacimiento, el ordenador equipado con Windows emplea imágenes llamativas o iconos que actúan como controles memorísticos para obtener acceso a bloques mayores de información; y como los anteriores sistemas, provoca en un principio asombro y maravilla en los usuarios, ante el aumento de capacidad que parece ofrecer a nuestro intelecto humano" (21, traduzco)
Esto dentro de las obvias diferencias que también reseña Marcus. Es difícil, dice, en una cultura inundada de imágenes como la nuestra, recrear el impacto de las escasas imágenes disponibles en la cultura de hace quinientos años. Pero la imprenta produjo un impacto similar en cierto modo al que hoy produce la informática, creando también sentimientos de alienación y rechazo a una cierta "inhumanidad" del medio: "D.F. McKenzie y Keith Thomas recogen muchos testimonios sobre alienación frente a la imprenta en la modernidad temprana, en particular cuando los lectores se encontraban con versiones impresas de materiales que con los que tenían previamente la 'experiencia viva' de la representación: obras de teatro, lecciones, y sermones" (22). El libro se concibió durante el primer siglo de la imprenta como una especie de vehículo de almacenamiento, como un disco de ordenador, "más bien que como un sustituto del cuerpo del autor" (22)Roger chartier dice que costó un tiempo conceptualizar al libro impreso como la imagen de su autor. Algo parecido a lo que sucede hoy con la necesaria parafernalia electrónica del texto electrónico. Preocupaba el desplazamiento de la inmediatez de la comunicación humana: "Tanto el primer siglo de la cultura impresa como nuestra cultura digital actual estaban preocupados por la imagen híbrida del humano que es también una máquina" (23); esto da lugar a imágenes peculiares en Shakespeare o Sidney. Sugiere Marcus que "esta hibridación entre el organismo humano y la tecnología (...) es característica de tiempos en los que un método tradicional de comunicación se ve amenazado por métodos nuevos y se ve gradualmente desplazado" (23). Y si hoy la presencia del autor en el libro se ve problematizada, quizá la erosión se deba al desarrollo de la comunicación en red.
Por su parte, el ordenador empieza a adquirir la personalización y presencia antes atribuidas a la letra impresa. (Una vez más, los blogs son un fenómeno muy característico a este respecto, aunque Marcus no los conocía todavía). Maquiavelo, o Milton, presentan la lectura como presencia fantasmal o espiritual del autor, conversación desplazada con él; y estos modos muy teatrales y auditivos de relacionarse con el saber escrito era más bien la regla que la excepción en esta época temprana de la imprenta. Esta interactividad vuelve hoy a través del ordenador:
"El ordenador y el ruidoso mundo del ciberespacio nos permiten recapturar parte de los elementos auditivos y sociables de la lectura y memoria renacentistas, los que el archivo y la biblioteca modernos han suprmido bajo el aviso de 'Silentium'." (27)
Incluso el contacto con la voz de los autores es posible, a través del desarrollo de los sistemas multimedia; "es imposible predecir las maneras en que se profundizará y cambiará nuestro conocimiento del pasado si nos adaptamos a la etraña práctica de oír además de ver nuestros archivos" (28)
Hasta aquí el artículo de Marcus, muy en la línea McLuhaniana que anima todo el volumen (siempre hay que volver a La Galaxia Gutenberg para estas cuestiones). Los desarrollos multimedia, como se sabe, han ido a más, y se han diversificado las experiencias multimedia en la red. Quizá el resultado más significativo sea un relativo arrinconamiento de la cultura archivística procedente del mundo de la imprenta, a pesar de la proliferación de repositorios y archivos digitales. En la dimensión digital perviven reencarnados, o mejor dicho desmaterializados, todos los fenómenos propios de la era de la imprenta y hasta del manuscrito: es posible examinar todos los pergaminos amarillos de Beowulf en red. Pero en esta explosión de información y textualidad pasan a tener preeminencia y prioridad los fenómenos propios, inéditos y característicos de la nueva eracon lo cual no quiero decir que la digitalización de la cultura impresa no sea propia, inédita y característica, entiéndaseme bien. Pero es la literatura en sí lo que se ve desplazado por un nuevo régimen de comunicaciones que sigue protocolos interaccionales diferenteslo que Marcus llama "el ruido del ciberespacio".
Interiorizando el medio
Brown Alumni Association
Brown Alumni Association
Primer mensaje que envío al grupo de ex-alumnos de Brown, en LinkedIn: Are people here familiar with the Social Science Research Network as a way of distributing your papers? Many of my papers in the field of literary theory and English studies are available here (free-access):
SSRN Papers
SSRN Author Page for Jose Angel Garcia Landa papers.ssrn.com
(por lo menos no pido dinero, como otros... sino sólo atención, que para eso se hizo la web social. Aunque de mejor gusto es no pedir ni lo uno ni lo otro).
PareceQueAunLeFaltaUnToquecillo
jueves 26 de agosto de 2010
PareceQueAunLeFaltaUnToquecilloParaPerfe
El fin del olvido y la Visibilidad Universal
miércoles 28 de julio de 2010
El fin del olvido y la Visibilidad Universal
Un artículo de Jeffrey Rosen en el New York Times del 19 de julio: "The Web Is the End of Forgetting".

It’s often said that we live in a permissive era, one with infinite second chances. But the truth is that for a great many people, the permanent memory bank of the Web increasingly means there are no second chances — no opportunities to escape a scarlet letter in your digital past. Now the worst thing you’ve done is often the first thing everyone knows about you.
La idea moderna de una identidad fluida y modelable estaría en peligro. (El self-made man, ideal americano, un término popularizado por Henry Clay en 1832). Internet prometia en principio mayores perspectivas de fluidez: avatares, identidades selectivas según círculos sociales, etc. Pero
Y el aspecto más llamativo de la red es la persistencia de la memoria en ella. "In February, the European Union helped finance a campaign called “Think B4 U post!” that urges young people to consider the “potential consequences” of publishing photos of themselves or their friends without “thinking carefully” and asking permission"—y hubo el debate sobre los controles de privacidad de Facebook. Hay una tensión entre la persistencia de la memoria en la red y la voluntad de las personas de mantener una identidad controlable y fluida, "to escape our pasts and to improve the selves that we present to the world." Así, Michael Fertik formó la empresa Reputation Defender, que hace un seguimiento de la imagen de sus clientes en la web y contacta con los administradores de sitios pidiendo la retirada de materiales indeseados… o puede inflar artificialmente los aspectos positivos o neutrales de una identidad web. Pero la tecnología de la red avanza y crea problemas: así, ya se empieza a poder buscar fotografías no etiquetadas de una persona, con lo cual la visibilidad universal está más que asegurada. Y hay múltiples agregadores que coleccionan información sobre una persona.
—aún peor, o mejor, serán los servicios y agencias de información y valoración de reputaciones—para ligues, para trabajo...
Todo esto son cuestiones que plantean problemas legales inauditos hasta ahora. En el nuevo régimen de comunicaciones deberíamos tener la opción, dice Zittrain, de declarar nuestra reputación en bancarrota cada diez años o así—como en las bancarrotas financieras (es el autor de The Future of the Internet and How to Stop It). En especial es urgente la legislación sobre la interferencia entre las esferas laboral y privada, y los límites del uso de material privado para la definir la reputación laboral de una personal, o para eliminar información falsa o calumniosa sobre las personas en la red. Son problemas distintos, la información falsa que pueda venir de otros o la auténtica (y dañina) que pueda venir de uno mismo—o la falsa que pueda venir de uno mismo, o la auténtica (y dañina) que pueda venir de otros. Si alguna perspectiva se ve en este asunto clara, es multiplicidad de pleitos y grandes ingresos para los abogados—pues como es previsible chocan de maneras indecidibles los derechos propios a la imagen y los derechos ajenos a la libertad de expresión (o viceversa). Es difícil detener el proceso del rumor y del word of mouth:
Se pueden desarrollar protocolos de caducidad: así, "Google not long ago decided to render all search queries anonymous after nine months (by deleting part of each Internet protocol address)", y se está desarrollando el sistema Vanish para hacer desaparecer los documentos digitales al cabo de un tiempo. Será relevante hacia dónde se muevan las grandes plataformas: Facebook se ha ido moviendo hacia mayor publicidad, no hacia mayor privacidad. Un estudio de Pew Internet revela sin embargo que los usuarios jóvenes son más conscientes de los peligros de la exposición de la privacidad y más cuidadosos cada vez. Se desarrollan también normas sociales sobre el uso aceptable de los medios: compromisos de no bloguear o no fotografiar tal cosa o evento, etc.—y a veces la gente te lo pide explícitamente, conscientes de la nueva Visibilidad Universal.
Los experimentos (además del sentido común) parecen demostrar que la información negativa sobre las personas tiende a ser más llamativa y a durar más tiempo en la memoria que la información positiva.
Estudios realizados por Samuel Gosling y un equipo de psicólogos sobre los perfiles de Facebook muestran cómo se corresponden de manera bastante estrecha y fiable con la manera en que son percibidas las personas en su vida real. Aunque también señalan que la fiabilidad es mayor en el caso de personas sociables y extrovertidas, y menos fiable en el caso de personalidades neuróticas e introvertidas que se aferran a una auto-imagen idealizada (se pregunta uno si será éste el caso propio...).
Enfatiza Rosen que las nuevas modalidades de comunicación y la visibilidad aumentada de la web requerirá encontrar nuevos protocolos para tratarnos y nuevas maneras de tratar con el rastro digital que dejamos—entre otras cosas, nuevas maneras de perdonarnos las impropiedades de imagen cometidas en el pasado. Cierto es que el caso con el que comienza y termina el artículo es terrorífico: una profesora, Stacy Snyder, a la que no se le permitió continuar en su puesto porque aparecía en una foto de MySpace, en sus ratos de ocio, con un gorro pirata y bebiendo. Allí se juntaron el puritanismo, el culto a la imagen de empresa, y la hipocresía. La alternativa a la tolerancia, y al cambio de chip, sería que personajes como los que despidieron a Snyder, los que no toleran este tipo de "interferencias" de la vida privada, sean los que pongan su rasero para determinar qué es lo que hace la reputación de una persona. De estos escarabajos mentales hay muchos más de los que sospechamos, por lo visto, entre quienes promueven el culto a la eficiencia profesional.
PsyArt Discussions
Inauguro las discusiones de la lista PsyArt en Facebook—a la que me acabo de apuntar.
Topic: PsyArt Discussions
José Angel García Landa I'm going to start a topic for discussion. There's a PsyArt list. How do you think discussions on this page, if they do develop, will differ from those on the list? Because of the medium or format, I mean. Perhaps we've got to see how things get done to gauge the powers of this new medium. Is it a blog, is it worse, better? I'm a bit skeptic about the archiving capabilities of Facebook, i.e. the access to previous posts, as comparted to blogs, but maybe that's not important.
and on the Wall:
José Angel García Landa
I just "started a discussion" (see above, right hand tab) but I see these don't show up automatically on the wall. Getting familiar with the medium.


