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La barra Google se ha instalado

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La barra Google se ha instalado: "- Enviado mediante la barra Google"

En la Red Fulbright


red fulbright
Voy posteando alguno de mis artículos a la Red Fulbright, sitio exclusivo reservado a los que disfrutamos en tiempos de una beca Fulbright o similar, del programa de cooperación conjunta EEUU-España. Aunque esta red social aún tiene pocas capacidades para formación de grupos, interacción o espacio personal, si se compara con Facebook o con Academia, se le están añadiendo algunas funcionalidades nuevas, que esperemos vayan a más. De momento aquí salgo en el "grupo de ciencias jurídicas, económicas, sociales y humanidades". Un poco amplio, ¿no?  No sé si yo salgo tan voluminoso por mi participación o porque he entrado en mi cuenta.

Supongo que la gente utilizará esta red no sólo para contactos profesionales y búsqueda de puestos y oportunidades (que es lo primero que se le ocurre a uno), sino también para intercambio de ideas y perspectivas. Yo  a veces envío allí, como a Academia y Facebook, pero menos, noticia de algo de lo que voy escribiendo.

El primer artículo que difundí por allí era, me parece recordar, éste: "Historia(s) de todo"—para interesados en la historia, que debe haberlos.

Promoviendo Academia 


Trendcounter

Trendcounter

Añado este contador al blog:
Free User Online Counter creation - trendcounter

Buscador de tesis y monografías

Buscador de tesis y monografías

Me autoencuentro en el buscador de tesis y monografías con la búsqueda "signo lingüístico". La tesis encontrada (¡en segunda posición!) es mi tesina sobre "Aspectos de la técnica narrativa en Hard Times de Charles Dickens". Aún más interesante parece el primer resultado, "Sobre la influencia de Hegel en Saussure: la naturaleza del signo lingüístico", de Antonio Vilarnovo. Pongo el enlace a un artículo porque el de la tesis no funciona.



Raíces hegelianas de ciertas dicotomías estructuralistas

Hipertexto en retrospectiva

martes 20 de abril de 2010

Hipertexto en retrospectiva

O en prospectiva, porque se trata de un texto profético. Por casualidad releía Hyper-Text-Theory, de George Landow y otros, un libro escrito hace dieciséis años cuando la Web estaba arrancando, no había Google ni Firefox ni Explorer, ni YouTube ni Yahoo. Lo reseñé poco después mientras empezaba a montar mi sitio web. Hace poco lo volvía a comentar a cuenta de lo mucho que han cambiado el hipertexto y la red en estos últimos veinte años de su existencia. Y ahora me llamaba la atención este párrafo tan presciente:

La respuesta a esta pregunta fundamental, "¿qué hará el crítico y teorizador de la literatura con el hipertexto?", está íntimamente relacionada con otra pregunta, "¿Cómo hará el crítico lo que vaya a hacer, sea lo que sea?" Naturalmente, si el hipertexto marca realmente un cambio importante de paradigma, uno puede esperar que la mayor parte de los académicos, críticos y teorizadores de la literatura impresa no harán nada en absoluto al respecto. Apartarán la vista, negarán, cuando se les apremie, que la ficción o la poesía hipertextual sean ficción o poesía de verdad, y en general expresarán gran afecto hacia el libro impreso—ocasionalmente hasta contrastando la experiencia de enfrentarse a los efectos supuestamente desnaturalizados y desnaturalizantes del texto en ordenador, con la de acariciar una novela victoriana encuadernada en lujoso cuero (....)letras proteínas
Sin embargo, he de preguntar otra vez, ¿qué debería hacer un crítico? La respuesta, al fin, ha de ser, escribir en hipertexto mismo. (...)
Los primeros intentos de escribir crítica y teoría en un entorno hipertextual sugieren que inevitablemente comparten la característica multivocalidad de este medio, su final abierto, su organización multilineal, su mayor inclusión de información no textual, y la manera en que reconfigura de modo fundamental el concepto de autoría, incluyendo las ideas de propiedad intelectual y de relaciones de status en el texto. (...) Lo que llamo de modo tentativo el género de crítica y teoría en hipertexto sufre el cambio de naturaleza que uno se encuentra al tratar con las concepciones de la textualidad, autoría y argumento basadas en el texto impreso; y esta reconceptualizacióin fundamental deriva del mismo factor: el enlace, en especial en un entorno de red. (...). Antes comenté la manera en que el uso de enlaces anima al autor y al lector a violar las fronteras de las disciplinas. No mencioné que tambien les anima a violar las fronteras estilísticas y genéricas. (Landow, "What’s a Critic to Do? Critical Theory in the Age of Hypertext").

Profético ha resultado el texto para mí al menos, si mirando atrás veo cómo ha cambiado mi manera de escribir (para mal, dirían algunos) en los últimos años, y más específicamente desde que arrancó la Web 2.0 con los blogs. También es profético el texto en lo que se refiere a la reacción del mundo académico. Muchos de los escritos pseudo-académicos que hago aún tienen grandes herencias de la forma impresa, en especial los que redacto para el formato PDF. El PDF es una especie de texto impreso pasado a electrónico, y no es extraño que los universitarios y académicos lo hayan adoptado como su formato favorito cuando se ven obligados (por ley, por ejemplo) a difundir sus textos por internet. Ahora bien, donde Internet está en su salsa es en las formas donde hay mayor interacción de oralidad y escritura: en los blogs, en las redes sociales, en el e-mail. Se observará que en los PDFs el enlace está normalmente sólo para permitir acceder al PDF en sí, y quizá en alguna referencia bibliográfica. Las redes sociales quizá sean demasiado refractarias (todavía) a la actividad del pensamiento académico. Pero en los blogs sí puede observarse la transformación de la manera de pensar y escribir a que aludía Landow. En especial cuando están podridos de enlaces. Claro que ni el propio Landow sabía a qué se refería cuando nos animaba o se animaba a sí mismo a escribir "en hipertexto". Los blogs estaban en el futuro, y quizá todavía lo estén.

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El nuevo régimen de la escritura pública

Log in Before You Register

domingo 14 de marzo de 2010

Log in before you register

Dear cndls administrators,

There is a problem with login and access at one of the sites you host, the International Society for the Study of Narrative's website. I am a member of the association, but I cannot create an account although I am invited to do so by the website on its main page:
http://narrative.georgetown.edu/wiki/index.php/Main_Page

As you can see on the page linked to "create an account"---

http://narrative.georgetown.edu/wiki/index.php?title=Special:Userlogin&type=signup

---members are required to log in before they create an account, which is a logical impossibility. Also, there is no webmaster or contact e-mail provided on the ISSN page other than a general reference to the cndls. I would be grateful if the actual administrator of the ISSN website might be notified about this problem. I am afraid otherwise the use of this website will stagnate.

Best regards,

Jose Angel García Landa
Universidad de Zaragoza (Spain)
garciala@unizar.es

(Lo cierto es que entre estas y otras cuestiones la web de narratología no ha cogido la marcha que sería de esperar. Si no me contestan aquí enviaré un mensaje a la lista de distribución...)

_________

Por fin me dan de alta los administradores y empiezo a editar el wiki de la ISSN—inaugurándolo con una referencia a mi bibliografía.
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Narratology blog(s)


Publicaciones académicas y atención

Publicaciones académicas y atención

Leyendo estaba a Rohan Amanda Maitzen, "Academic Publishing Again (or, Still)" en The Valve. Se desalienta de lo poco que nos leemos los académicos unos a otros, de la poca conversación que hay alrededor de las publicaciones, y del poco impacto que ha tenido la Promesa del Blogueo Académico, como si se le hubiese ido el gas después de las esperanzas de hace seis u ocho años. Y pregunta quién va a seleccionar lo que valga la pena leer cuando desaparezcan las revistas de papel, que van a desaparecer.castellers

Pues bien, a mí me parece claro que seguirá habiendo revistas destacadas, y libros destacados. Cada vez más destacados, de hecho, y ganará todavía más importancia el reconocimiento de otros expertos, en forma de peer reviewing, de reseñas, de citas o en otras formas (enlaces, visitas, googles, etc.). En suma, yo creo que la atención, en la academia o en cualquier otro sitio, seguirá cuidando de sí misma. Decía Foucault que el discurso académico se basa en la rarefacción, en limitar el uso de la palabra, y en darles privilegios especiales a algunos hablantes. Hacer grandes reverencias alrededor de lo que dicen, o presentarlos con bombo y platillo, o enmarcar su discurso con oropeles y cortinajes. Seguirá habiendo rarefacción, a pesar de la abundancia y explosión de publicaciones. Decía otro, Horace Walpole, que there's always room at the top. Y estoy de acuerdo, con una matización: siempre hay sitio en la cima, pero siempre hay poquito. Y además normalmente te dejan estar poco rato en la cúspide picuda, si tienes la suerte de llegar allí.

Con tanta publicación académica, seguirá habiéndolas que destaquen y que sean centros de atención. La larga cola de ellas tendrán tiradas quizá de 400 ejemplares, pero lecturas de 40 y me quedo largo. Eso las que lleguen al nivel de libro. Sin embargo, unas poquitas serán leídas por cuatrocientos especialistas. Y unas poquísimas serán leídas por muchos más—si la lógica de la larga cola no nos engaña. Por ejemplo, yo destacaría a Brian Boyd con On the Origin of Stories—para empezar, ya tiene una reseña en The Evolutionary Review, y otra en The Literary Theory Journal, no es mal arranque. Y también en The Valve, por cierto. Que hablen, aunque sea mal. La cabeza se sitúa en cabeza, y The Big Babble of the World la empuja a ser más y más leída y atendida. (Boyd también teoriza sobre la atención, por cierto, aunque en una línea muy distinta).

Y también los sitios web cuidarán de su propia atención y reputación. The Valve no anda mal servida, con artículos constantemente interesantes, muchos comentarios, etc. Y aquí en On the Human he estado leyendo un interesante artículo evolucionista sobre el origen del lenguaje y la cognición humana, de Terrence Deacon, "Rethinking the Natural Selection of Human Language", con interesantísimas contribuciones de Derek Bickerton, Mark Turner, Talmy Givón, Slawomir Wacewicz, Susan Savage-Rumbaugh, Ajit Varki, y otras gentes de primera línea. Este tipo de formato sí promete haber llegado para quedarse, y para desarrollarse: combina de modo útil y flexible el lenguaje académico y el coloquial, y es pensamiento en vivo y en directo, interacción potenciada de las ideas. Vamos, que lo recomiendo, y lo practico en la medida en que pueda yo. Y con enlaces como este, y con Google, se va gestionando la atención. Yo no me quejo. Suscito una atención rarita y errática, pero suficiente para mis necesidades. En el SSRN ando cerca del puesto 7000 entre sus 134.000 autores, con varias publicaciones entre los top ten de mi área en concreto. Cosa que no está mal, aunque lo de estar el número siete mil de algo sólo nos enorgullece a los ególatras modestos. Y aunque tengo pocos comentarios en el blog, sí me va llegando alguna respuesta ocasional al correo. Para más suerte, tengo buena sinergia con los buscadores, que me localizan en primera página constantemente para muchas búsquedas, ya sea por la bibliografía, por el blog, o por alguno de mis artículos más academicoides.

Y por otra parte, una cosa segura sí que hay—esto que he escrito lo ha escrito un académico, y sin embargo lo está leyendo alguien.

Mediocridades: La buena y la mala



Ma réputation

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Ma réputation

"La reputación, hoy" — es el último artículo de Arcadi Espada, sobre el anonimato, insultos, y sentimientos sin disfrazar en la red. Le fascina ese cruce airado de opiniones anónimas porque ve entre toda la basurilla de los anónimos una cierto contacto estimulante con la verdad de las cosas—con una parte al menos. No estoy de acuerdo, sin embargo, en la frase quedona ésa de que "en Internet todo es mentira mientras no se demuestre lo contrario." No más que en el mundo en general, en todo caso.

Yo antes participaba ocasionalmente en sitios de éstos donde la gente firma anónimamente o pseudónimamente por sistema. Pero nunca jamás he escrito nada en Internet sin firmarlo con mi nombre y remitiendo a mi sitio web o correo electrónico (auténtico). Lo cierto es que he dejado de frecuentar los sitios por donde pululan los anónimos; y tampoco me gusta que me pongan comentarios anónimos. Aunque si son civilizados por supuesto tienen un pasar: también hay gente educada que al parecer jamás se atrevería a opinar nada sobre nada si tuviese que firmar su opinión. Una hiperprudencia, en la mayoría de los casos. De hecho creo que hay mucha gente que tampoco se atreve, o le da cosa, poner cualquier tipo de comentario en Internet, aunque sea con seudónimo. Es curioso que con las redes sociales ha cambiado un poco esto, y muchos le van perdiendo el miedo; tanto más curioso cuanto que en Facebook la gente sí suele apuntarse con su nombre auténtico, hale a las bravas, supongo que porque es lo que se lleva allí, sin más, por convención occidental.

El otro día me maravillaba yo de lo que abundo por Internet (hoy 124.000 resultados de búsqueda según Google) pero es curioso que it's crowded and cold, in my public life: de tantísima página casi ninguna opina sobre mí, si exceptuamos las de mi blog. La mayoría son enlaces a páginas que he escrito yo mismo, o que remiten allí de segunda mano. Debate sobre lo que digo, cero (o sea, que reputación cero) tanto en mi sitio como fuera de él en general. Al principio tuve alguna invasión de trolls, pero salvo algún sarpullido ocasional, los dejo en paz yo a ellos y ellos a mí. Y raro es el artículo mío que suscita algún comentario. Total que nos quedamos mano a mano mi reputación y yo, como Moustaki con sa solitude.



Unlinked and unliked blogs