Dos Libertangos
El primero, de la película de Sally Potter "The Tango Lesson". Toca Yo-Yo Ma, y bailan Pablo Verón y la directora del clip, entre otros.
El segundo por el trío irlandés Sephira, tocando en Glasgow.
El primero, de la película de Sally Potter "The Tango Lesson". Toca Yo-Yo Ma, y bailan Pablo Verón y la directora del clip, entre otros.
Ponían esta canción en la radio, a dúo entre Bob Dylan y Johnny Cash, a modo de tangueros country.
- ¿Por qué la quitas, que es tan bonita?
- Ya la pongo otra vez. Antes tenía yo este disco.
- Es genial; ¿y ahora no lo tienes?
- No.
- ¿Te lo dejaste por ahí?
- Ahá.
Por suerte está YouTube, la televisión donde todo permanece:
Sigo presentando a mis cantantas favoritas, en este caso Marisa Monte, muy en su salsa, tal y como la ví hace unos años en un concierto cantando esta canción, "Amor I love you". Paciencia hasta que hace MM la entrada al concierto, porque va precedida de una sesión fotográfica con susurros de Birkin y Gainsbourg (atención: subir el volumen cuando acaba la pareja parisina, porque está alto de más al principio y bajo de más cuando empieza Marisa Monte). Del disco Memórias, Crônicas e Declarações de Amor—qué tiempos aquellos de las declaraciones; crónicas podríamos escribir. Memorias... eso me recuerda algo. En fin, Marisa Monte:
Ayer me dio un arrebato y me compré, tras larga abstinencia, una remesa de discos imprescindibles: el último de esta Marisa Monte, el último de Haris Alexiou, el último de Loreena McKennitt, el último de Teresa Salgueiro, el último de Savina Yannatou.... Uf, un exceso. Dí que no me importa subvencionarlas—lo poco que les llegue de vender discos, vamos.
Y en otro orden de cosas, siguen por aquí las medias vacaciones... con madrugón para llevar a los críos al cole, eso las deja muy cojas. Y aunque no trabajo mucho, he recuperado la memoria.
Me he enterado de que dicen que hablan de mí por allí.
También he contactado (gracias a la bibliografía) con el nuevo traductor argentino de las obras de Shakespeare que se van publicando ahora, Pablo Ingberg, que acaba de traducir los Sonetos, entre otras cosas.
Aquí va uno sin traducir (Soneto 15)—todos dicen I love you:
When I consider everything that grows
Holds in perfection but a little moment,
That this huge stage presenteth nought but shows
Whereon the stars in secret influence comment;
When I perceive that men as plants increase,
Cheered and checked even by the self-same sky:
Vaunt in their youthful sap, at height decrease,
And wear their brave state out of memory,
Then the conceit of this inconstant stay
Sets you most rich in youth before my sight,
Where wasteful time debateth with decay
To change your day of youth to sullied night.
And all in war with Time for love of you,
As he takes from you, I engraft you new.
Aún no me he hecho con el último disco de Loreena Mackenitt, pero todo llegará. Desde luego no lo perdonaré, como tampoco he perdonado ningún concierto de los que he pillado en Zaragoza. Entretanto aquí os dejo una canción de The Book of Secrets, donde se aprecia claramente además que Loreena es el vivo retrato—con peluca rubia o teñido—de.... ¿de quién? Bueno, no lo diré, porque tengo prohibido escribir ese nombre. Pero una pista os daré: no anda muy lejos de aquí.
Aún me acuerdo de la sensación que causó el estreno original de Jesucristo Superstar a principios de los setenta... lo comentaban quienes habían visto la película (yo no la ví hasta mediados de los ochenta en realidad)—eso de que Judas era negro, y lo bien que cantaba, y lo bueno que estaba Jesucristo decían las chicas, y esos amores con la Magdalena, huy huy.... Luego salió la versión española, con Camilo Sesto de Jesucristo, y me acuerdo lo bien que cantaba un compañero de instituto, Pulido se llamaba, la canción de "Getsemaní", incluido el gritito imposible. Pero es que, además, me acuerdo que salía una foto y pequeño comentario de Jesucristo Superstar en el libro de texto de literatura que yo llevaba en la escuela de mi pueblo... que anda que era eso en tiempos de Franco. Bueno, desde luego, si no ví la película entonces, no sé cómo me libré, y la música bien que la oía porque era música ambiental.
Pues hace unos años me compré la nueva versión de Jesus Christ Superstar, mismas melodías y letras, pero distintos arreglos, montaje y actores, pero la había aparcado y no la había visto hasta hoy. Y es realmente impresionante el acierto, la precisión con que van conjuntadas la música de Andrew Lloyd Webber y la letra de Tim Rice, y ahora este nuevo montaje para Really Useful Films, con Glenn Carter, Rik Mayall y Renée Castle. Que conste que me gusta mucho la primera película, la de Norman Jewison. Pero si el primer Judas era impresionante, éste, interpretado por Jérôme Pradon, es también de no perdérselo. O Poncio Pilato, en plan magnate mafioso del show business.... Cada gesto escénico, cada eco cultural invocado por el montaje, cada movimiento de los actores, contribuye a hacer una obra de arte impresionante. Se presenta la película como teatro filmado, no como una película "de verdad", lo cual es de nuevo un acierto redondo... porque en cierto modo es su ambiente natural, el teatro musical. Está basada en una nueva producción de Broadway; se ajusta más al criterio de Andrew Lloyd Webber, y desde luego está filmada la producción con todo el arte combinado del director teatral y del director fílmico. No ha tenido mucho eco este remake, ciertamente, seguramente debido a su toque "teatral"—aunque ganó un Emmy en 2001—pero no os lo perdáis si podéis verlo. En YouTube, por ejemplo—que para eso lo han puesto, para ver lo que quiera uno ver y no lo que le echen.
Pongo aquí un videoclip, con Jesucristo camino de la cruz y Judas, resucitado, interrogándole a modo de Satanás o de bufón irónico shakespeariano. Y de Judas Superstar, claro. El histrionismo grotesco, el uso del periodismo sensacionalista y de la transmisión en directo de imágenes en el trasfondo, todo contribuye a un espectáculo postmoderno y que reflexiona sobre sobre la postmodernidad. El detalle de subirse Judas a la cruz es absolutamente genial. Y mientras Jesucristo y su mensaje quedan perdidos entre el show business y la histeria mediática: la película se desconstruye a sí misma, pues siendo una película inteligente conoce bien su lugar en el ruido ambiental. Pues eso, que hay peores maneras de pasar el Viernes Santo. Crucificado, por ejemplo.
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Una canción que ya he oído dos o tres veces hoy en sitios distintos; ahí va para la colección. Mika, "Grace Kelly":
Y otra que no está de moda, pero que es igual de bonita, por qué no. ( Modas, bah. Está demodé estar de moda).
Chris Lancelot / Dive: "Captain Nemo":
Esta la retomó Sarah Brightman, comparen (pero no elijan).
Otra de Sarah Brightman, esta vez cantando "Figlio perduto", una canción sobre una melodía de la séptima sinfonía de Beethoven. Hay quien ya no la perdona por eso, aun antes de ver la falda. Aquí somos más clementes, por supuesto —¡Brava!
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