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Vanity Fea

Nenes

¡Otro coleguita!

El colega Marco, pensando en sus cosas. Este sí que es más adorable que el de ayer, ¿eh? Enhorabuena a los tres... —cuatro! —Ocho. Cincuenta y siete. Agg....

Marco

Y al fotógrafo, que no soy yo.

 

Un Marco Incomparable

El coleguita

El coleguita

Pibo y Otas, los pequeñajos, no salen aún a la calle solos, pero a pesar de eso ya van apropiándose a su manera de los trayectos y del paisaje urbano de Zaragoza. Una de las maneras en que lo hacen es siguiendo la pista a un monigote de graffitti que algún artista callejero va dejando a modo de firma por distintas partes de la ciudad. Este monigote tiene cara de ser alguien zumbado por ver demasiado rato la tele, y aparece en actitudes variadas y en los sitios más inopinados, en tapias, en pegatinas, a veces fuera de alcance en la pared de un edificio (ya se lo curra el grafitero, ya).

Los falsos gemelos lo han adoptado, y lo llaman "El Coleguita"— se alegran enormemente cada vez que descubren uno nuevo, y se dedican a seguirle la pista por las calles por donde pasan. "’¡Mira! ¡El coleguita con tupé!" —"¡He visto un coleguita que dormía, y echaba zetas!" —"¡Uau! , mira! ¡Un supercoleguita tamaño gigante!"—"¡Qué majo es! Bueno, mejor, adorable." Hasta tienen pensado hacer un comic protagonizado por el Coleguita y otro santo de su devoción, el abyecto Fluvi. —"Papá, ¿sacarán peluches de El Coleguita?"

Ahora en seguida los recojo del cole, y tenemos que bajar a casa por la calle Hernán Cortés, para que Ivo le enseñe un nuevo coleguita a Otas. Bueno, pues que sepa el infatigable artista que su coleguita, que igual tiene un nombre auténtico que desconocemos, tiene fans por aquí cerca.

—"¡El coleguita sonríe con la barriga!"

 

El fin de Darth Veidel

Un Marco Incomparable

No creo que se parezca mucho— ¡Pero no por eso se va a quedar sin su cancioncita el pequeño sobrino Marco, que acaba de llegar!



Y para Elsa, para que no vaya a tener envidietas, este vídeo de Elsa:



(Nota: el papá es éste que salía conmigo en la foto de los cromañones).



Pilindrín en portada

Idea súbita

Vídeo de Álvaro siendo atacado por una idea súbita ante el ordenador. Lo vemos a través de la transparente pantalla. Pibo y Oscar también están más pendientes de lo que pasa por la cabeza de su hermano que de las cosas que les dicen.






 

Dibujando guarradas


 

Un sueño con eudimorphodons

Un sueño con Eudimorphodons

Ya llevaba Álvaro media hora narrándome su sueño de esta noche cuando le doy a la tecla de la webcam...







Noches moviditas


World outside your windows

A photo on Flickr


Pobre Oscarelo, le habíamos comprado para su cumpleaños, y contra nuestra costumbre, dos videojuegos, uno de "Los Increíbles" y otro de "Buscando a Nemo", supuestamente compatibles con PC y Mac... pero sólo supuestamente. No funcionan en nuestra MacCasa. Así que un poco de plancha, pero bueno, le preparamos una buena merienda. Y a ver si nos los cambian. Los niños viven esto de los macs como una maldición que los aísla del mundo... "¿Que no tenéis Windows?" - les dicen en el cole. Pues no, no tenemos windows, y así nos va a veces.

Conclusión: "Papá, queremos un PC."

Aún me acuerdo en 1980 que íbamos por ahí cantando "Iremos esta noche / A la fiesta del PC". Pero esta otra transición no sé yo si me anime a hacerla.

Una raza malvada y cruel


Cumple


cumple abo

Hoy hemos celebrado el 13 cumpleaños de Abo. Le ha regalado Rosa una impresionante enciclopedia de dinosaurios, que es lo suyo, y también por fin hemos comprado... el primer videojuego, que llevaba tiempo pidiendo, Riven, la continuación de Myst. Esperemos que no deje secuelas.

Aquí hay una foto del soplaje de velitas, con pudding por no comprarle tarta. También había de postre higos del jardín. Como se ve, el abuelo se lo ha pasado tan bien como los críos.

Luego estos se han dedicado a hacerse fotos espantosas con la cámara del ordenador. Aquí hay una donde salen a la luz lados ocultos de sus personalidades—ocultos por siempre jamás, espero.

 

fotofea

Día del padre

Vuelta y media

(28 de julio de 2007)

Vamos a Negradas dando vueltas (infinitas vueltas) por el fondo de la ría de O Barqueiro, y llegamos hasta el lugar de los tres puentes juntos que enlazan Lugo y La Coruña. El exceso de puentes y la belleza increíble del paisaje del fondo de la ría producían la sensación de estar uno en una realidad alternativa, o en otro planeta, o en un futuro interferido con el pasado—o en Myst, como diría Álvaro. Bajamos hasta la playa que está frente a O Barqueiro, vacía del todo y que ya la querrían pillar en las Seychelles. Subía la marea tan fuerte que no avanzabas nada nadando, pero bueno, nos lo planteamos como la cinta sin fin en un gimnasio. Si te dabas la vuelta, eso sí, ibas como un torpedo ría adentro. Y luego volvemos para Viveiro, que esta tarde los nenes tienen cumpleaños del vecinito Jairo en la ermita de San Roque.

Volviendo al coche, Álvaro llevaba una bolsa de baño agarrada, y me dice:

– Mira, papá, consigo darle a esta bolsa infinitas vueltas en el mismo sentido, agarrada con la mano y sin soltarla un momento.

Y en efecto, hace a la bolsa girar de modo continuado, con un hábil juego de muñeca y hombro—y sin dar vueltas él alrededor de la bolsa, que sería una solución. Muy hábil, Abo. (Puedes probar a hacerlo, dilecto lector, a ver si das con la manera).

Así que, encantado, va Abo a presumir con el pequeño Pibo:

— Mira, Ivo, puedo darle a esta bolsa infinitas vueltas con la misma mano sin soltarla un momento.

— Eso es imposible—sentencia Pibo.

– Mira.

(Y repite Abo la maniobra, ante el incrédulo Pibo—pero éste aún tiene un as en la manga).

—Ah.– ¡Pero ahora tienes que darle infinitas vueltas! Lo has dicho. ¡Infinitas!

(Álvaro, pillado en pleno vuelo: ¡Aggg!).

A photo on Flickr

Peluches transgénicos