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Vanity Fea

Nenes

Otas en los Simpson

(Lunes 23 de julio de 2007)

A photo on Flickr

 

—"¿Te cuento una cosa graciosa de los Simpson?"

A todos les encantan, y Otas es el último que se ha apuntado a la Simpsonmanía. Cuando me la cuenta, arropadito en la cama, para las buenas noches, le digo,

—"Oye, Otas, te gustan mucho los Simpson; ¿te gustaría salir allí? Te sacarían todo amarillo."

—"eh... no, no."

—"Podrías salir hasta con tu osito de peluche, jua jua.... también amarillo, claro. Les puedo escribir a ver si te sacan sacan en la tele."

Se queda pensando...

—"Vale, sí, que entonces podría decir tacos".

¡... toda su ambición! Hay que ver con qué intensidad viven esto del crimen lingüístico los cachorros humanos.

Sueños mediados por videojuego

Una raza malvada y cruel

Tenemos a los Simpsons de róulmodel por todas partes: para que no nos olvidemos de ellos, están hasta en las galletas que nos comemos para desayunar. Ivo ha coleccionado a la familia en torno al tazón de leche, y Otas está examinando los que tiene (Homer chillando, Apu, el director Skinner...), mientras yo cojo más galletas de la caja, y salta atento a la ocasión:

- "¿Me cambias alguno de los tuyos? A ver cuáles tienes."

- "Ups, es que mira, ya los he echado todos de golpe a la leche, sin mirarlos. Los mayores es que hacemos estas cosas todo el rato."

- "Sí"—dice resignado—"una raza malvada y cruel."

El diario de Otas

A Special Fondness for Beetles

Jairo: Hola, Ivo y Oscar. Menos mal que habéis venido. Vuestra puerta está llena de escarabajos.

Alvaro: Sí, este año hay una plaga de escarabajos de la patata. Hay montones.

Oscar: Pero los vamos a echar. Siempre los echamos.

Jairo: Pero vuelven. Aunque los mates, vuelven. Parece que resuciten.

Ivo: No son los mismos, son otros, pero es que son completamente iguales.

Jairo: Yo creo que resucitan.

Alvaro: No, no resucitan. Los escarabajos no resucitan.

Oscar: Claro, porque los únicos que resucitamos somos nosotros.

Beatriz: ¡Lo que es la fe!

Encerrados en el Universo

15/7/07

Hoy hemos estado en la playa de Xilloi, frente a Estaca de Bares, con un tiempo que a ratos era sol y a ratos lluvia y a ratos las dos cosas, en plan pois depende, muy galego. Volviendo paramos el coche de mala manera frente a una panadería, bajamos un segundo... y Pibo nos anuncia orgulloso que nos acaba de encerrar fuera del coche, apretando los seguros para abajo y luego saliendo con un portazo: "¡Mira, papá, ahora se ha quedado cerrado y no podemos entrar!" Vaya, para una vez que suelto las llaves... Pibo nos encierra fuera. Se quedan dentro del coche los dos juegos de llaves... y las llaves de la casa, y el teléfono, y la cartera ... vamos, todo menos nosotros y los bañadores puestos, y las madalenas recién compradas. Y que hermético es un coche visto desde fuera.

Menos mal que de alguna manera habré llegado a este blog.

Y a última hora de la noche, asistimos a la narración de Pibo, que ya ha dejado de temblar, repasando su hazaña todo dicharachero otra vez: "Quién lo iba a decir, increíble, pero cierto, ¡se puede encerrar fuera! Lo podríamos contar, y pondríamos: '¡no se lo van a creer— yo, el que lo ha escrito, me encerré fuera del coche!'"

Con críos ni al cielo II

Torpemán

Viajando a Biescas (siete en el coche, con Lizara y Myriam) al pequeño Oscar se le hacía demasiado largo el viaje al parecer, porque de repente ha exclamado: 

 "¡Dios, saca tu puñal y mátame!"

Qué niño. Siempre hablando de Satán (estilo "a mí me gustan los tipos musculosos, y Satán es musculoso") y luego es un encanto. Oliendo florecillas iba por el camino de la Conchada, todo concentrado en sus cosas. Todo imaginación, el chavalín. Su creación de hoy, para dar saltos a la piscina: Torpemán. "¡Allá va el salto de Torpemán!"

Sueños mediados por videojuego

Oscar se queja de que no descansa por las noches, y no me extraña, con estos sueños que parecen sacados de un videojuego. Hasta por la noche se acordaba y venía con su narración:

- ¿Te cuento mi sueño? Era un sitio con un puente y una fortaleza que estaban todo niños, lo que son todos los niños del mundo. Yo era el jefe. Sergiopueyo y Javi, ¿te digo lo que eran?–eran guerreros vigilantes. Y los demás eran guerreros y campesinos, y también albañiles. Y campesinos, claro. ¿Y te digo lo que me mandaban los malos? Como rayas, mantas que iban por el aire ahí, mantas de agua que iban por debajo de la tierra y por aire, y también una especie de onyx (es un pokémon de piedra pero con un cuerno en la cabeza)—algo parecido, pero eran bloques de hierro y diamante. Y a los guerreros te digo lo que hacían para luchar; —a algunos les tiraban lianas pero lianas que hacían precisamente CRRAasccksss… Les tiraban al ojo. Casi me da una manta —en el ojo— pero Javi con un hacha le corta un ala y explota su cuerpo el de la manta, y a mí me deja todo manchado de riñones y sangre de la criatura. Porque era una criatura, mágica. Luego les soltábamos tigres, contra esas rayas. Algunos se ponían encima y les quitaban las alas con las garras y otros les quitaban los sueños.
- ¿Y cómo terminaba el sueño?
- En que escalábamos, porque venían un montón de esas criaturas parecidas a Onyx y derrumbaban el puente, pero al final Sergiopueyo y Javi y yo, te digo qué pasaba entonces, que Sergio tenía demasiados brazos que no podía controlar, y nos los pasaba a nosotros. Podía sacar brazos como quiera, ¿te imaginas con cuatro brazos más? Los controlaba con el cuerpo.
- ¿Y cómo terminaba?
-Pues que yo sacaba dos sables más allí, con cuatro brazos, los tiraba, me montaba en una de esas criaturas parecidas a Onyx que no sé cómo se llamaban, y venían arqueros desenmascarados y tíos con ametralladoras se los cargaban. Y también bazookas láser…

(Me parece que si le sigo preguntando seguiría soñando ad infinitum…)

Noches moviditas

 

Día del padre

Es una suerte que en el día del padre te toque tanto dar como recibir felicitaciones. Además a mí (y a uno de los abuelos, José) nos caen por partida doble las felicitaciones, al ser tocayos de nuestro sufrido patrono.

Ahora que se me ocurre, pocas veces se celebra a San José como padre de Judas, pero debió serlo, si las Escrituras no nos engañan. También de Santiago, Simón, y otro pequeño José. Al menos otro padre no se les atribuye, que yo sepa. De Jesús fue padre putativo (de ahí lo de "pepe", dicen), una broma un poco chusquilla—a costa de la Virgen me parece que es, entre líneas.

Pero vete a saber. Los padres enseñan lo cierto y lo no-cierto, y ningún padre jamás enseña a sabiendas lo que no es cierto. En una nube de desconocimiento, pues, el padre procede adelante con su instrucción... Esto viene del "Manual para hijos" de Donald Barthelme, una lectura no recomendable para este día.  Prefiero poner la versión escaneada de una felicitación improvisada por Otas, que incluye una orquestación de mi música favorita simultaneada con varias explosiones atómicas, y naves espaciales con instrumentos perforadores; todo en homenaje al patriarcado, y a mí:


Día del padre



Si nos diésemos cuenta de las responsabilidades no nos dedicaríamos a ser padres. Felizmente tenemos la mente en otro lado.

También me han regalado una lupa. Debe ser para que me fije más en las cosas pequeñas.

Más Edipo

Otas y la SGAE

Tenemos unos chavales que hacen un uso bastante abundante de la biblioteca pública (en concreto de la Biblioteca de Aragón). Lo que me ha sorprendido es que el pequeñajo de Oscar comparta además las ideas de la Sociedad General de Autores sobre el pago de canon en la biblioteca pública—esto me decía esta mañana:

- En la biblioteca son unos ladrones. Porque un señor escribe un libro, y en la biblioteca se lo dejan leer a todo el mundo.

Muchos opinan de modo diferente, ver aquí. Pero parece ser que el canon sigue adelante. Ya veremos si nos libramos del más tremebundo con el que nos amenazan. O de este otro, que aún sería peor:

Canon