Cena con velitas
Con Patricia, Myriam y Mélissa—les gens d'Agen. Mañana se van a Madrid las tres, y luego vuelta a Francia. Oscar quería soplar las velas—para cumplir años, seguramente. Más fotos en mi Flickr .
Con Patricia, Myriam y Mélissa—les gens d'Agen. Mañana se van a Madrid las tres, y luego vuelta a Francia. Oscar quería soplar las velas—para cumplir años, seguramente. Más fotos en mi Flickr .
Every silver lining has a cloud, decimos los pesimistas. Pero al menos cada nubarrón sexanual viene últimamente con el silver lining del sexenio. Aunque con gusto dejaría yo de acumular sexenios si con eso dejase de acumular sexenios de los otros, pero no hay opción. A lo que voy, que me ha concedido el Ministerio el tercer "tramo" positivo de evaluación de la investigación, de los que nos pagan cada sexenio si cae la breva. Es un pequeño aumento de sueldo (un complemento no acumulable) y sobre todo es una zanahoria hábilmente utilizada por la Administración para crear diferencias internas en el seno de los cuerpos de funcionarios: de hecho se crean cuerpecillos distintos dentro del mismo cuerpo de funcionarios, que tienen prerrogativas y obligaciones diferentes. A mí esa extensión del uso del sexenio me parece mal, una manera barateira de no promocionarnos, y firmé un manifiesto contra esto, algo que al parecer no ha ido a parar en mucho. Aunque sí ha tenido el efecto de hacer desaparecer el sexenio mencionado tal cual en la letra de algunas normativas, para dejar la cosa de modo más ambiguo, con referencias ahora a "funcionarios con experiencia investigadora acreditada". Así que puestos a presumir de sexenio, puedo presumir también de que no me importan demasiado, olé. Y además con pruebas inequívocas (con prueba de dinero, the real thing): se me fue algún santo al cielo, y se me pasó durante un año entero el tema este de pedir sexenio, con lo cual he dejado de cobrar un pequeño pico. Así que a ver si me dedico menos a escribir chorradas y pienso más en mis trienios, quinquenios y sexenios, como buen funcionario.
Ayayay... que se me empieza a casar la joven generación. Esto es inquietante. Acaba de estrenarse en esto de las bodas la generación siguiente a la mía, con mi sobrina Julie que se acaba de casar en Francia. Sobrina lejana– en kilómetros y en tiempo, porque la última vez que la ví hace muchos años. Pero mis padres que han ido a la boda me han mandado fotos. Aquí pongo una con caras que tampoco veo desde hace años: los padres de la novia, Patrick y mi prima Eliane. Me ha traído buenos recuerdos de cuando estuve en su boda también en Francia, hace... treinta años, sí. ¡Otros hemos cambiado más los últimos treinta años! Enhorabuena a todos.
Y por aquí poquito de nuevo. Todo el día corrigiendo exámenes de Selectividad, menos un rato que hemos sacado para ir al cine con los nenes, a ver Spiderman 3. Que no es imprescindible.
Me han dicho que me han visto en la tele, e incluso "muy guapo", oyes. Aunque no era en la CNN, me temo, sino en alguna televisión local o regional. Era con ocasión de la noticia de la selectividad, pues eligieron mi aula para venir a filmar un equipo de televisión, mientras daba explicaciones al principio del examen de cómo pegar la etiqueta en donde pone "pegue Vd. aquí la etiqueta"—etc. Vuelvo a estar en las imágenes de archivo, me temo. Ya me habían sacado una vez, hace tiempo.... entonces aún llevaba coleta, vamos. Los infantes de Aragón, qué se fizieron.
Hoy estaba vigilando el examen de Selectividad (que ahora la llaman PAEU), y observo, primero, la aplastante mayoría de chicas sobre chicos, al menos en mi aula (que mezclaba alfabéticamente diversos centros). Segundo, la decidida aparición de unos poquitos (pero cada vez más) inmigrantes o españoles de familia foránea. Sólo faltaba una alumna de la lista, con nombre exótico. Así que tras llamarla varias veces, empieza el examen. Luego le comento a mi compañero de vigilancias – "Voy a asomarme al pasillo, a ver si ha aparecido la chica ésta Obamba". Salgo al pasillo, donde hay una negrita y tres blanquitas conversando animadamente.
- ¿Casta Obamba Ngemba? – llamo. Me miran, se miran, y ninguna dice nada –
- ah... ¿Obamba Ngemba? – repito sin mirar a ninguna en particular. – ¿Alguna de vosotras es Casta –ehem– ...Obamba Ngemba?
- Ji, ji...
- ¿Nadie sabe nada de ella?
- No, no... – se miran con cara de no romper un plato.
Pues nada, ninguna era. Qué se le va a hacer.
Mi fantástico ordenador último modelo Mac Intel Core Duo ha petado. Menos mal que tuve la precaución, al comprarlo, de hacerle un seguro a todo riesgo para dos años. Pensé: ¿vale la pena? Seguro que no. Imposible que pete. Pero lo hice. Y menos mal... a ver si ahora vuelve a buenas. Ha ido cada vez más lento, día a día, hasta que estaba convencido de que era un zombi invadido, de esos iPods de los ladrones de cuerpos, que se pasan el día enviando correo basura a terceros mientras que tú no notas nada, o casi nada. Así que aprovechando que venía JMC a echar unas cañas, le bajó un OniX para revisarlo, y el OniX me recomendó reparar el disco. Pero el disco se niega a repararse, y el sistema se niega a reinstalarse. Así que está tomado pero bien tomado.
Y yo también. Aún sigo con asma y trancazo catarril, simultáneos, o sea que deben ser aliados coyunturales, algún bipartito siniestro. Creo sin embargo que aunque sólo sea por imperativo categórico iré a dar clase el lunes martes y miércoles, ya de despedida del curso. Pero malditas las ganas que tengo.
Y también iré a votar, sin ganas, porque a estas alturas aún no sé a quién. Desde luego, ni al PP, ni al PSOE, ni a Izquierda Hundida, ni a ningún nacionalista ni partidario del Proceso de zaP. A alguna víctima de la regla d'Hondt, en plan testimonial, votaré.
En fin, para amenizar la jornada electoral, recomiendo hoy este vídeo de Hair: "Let the Sun Shine In". No es que tenga que ver directamente con elecciones, pero es que a veces las cosas más insospechadas dependen de las elecciones.