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Vanity Fea

Personales

Cambridge - El Pilar - Etanos - La Ira de Hipno

En Cambridge estuve haciendo un cursillo de literatura inglesa en la universidad y comiendo porrich (en Emmanuel College era) hace mucho tiempo. Hoy he vuelto a acercarme más virtualmente por allí, dedicándome a webmasteur amateur de esta web para los exámenes de Cambridge en Zaragoza. 
 
Y me he pasado por la encuadernadora, al lado de la plaza del Pilar, para recoger el Volumen 4 de Vanity Fea, en versión encuadernada... Si es que algunos no nos libramos del fetichismo de la página-no-web.

Y más sobre la plaza del Pilar. Un comunicado de prensa del Foro Ermua:

En Zaragoza, como en el resto de capitales, el Foro Ermua convoca el martes 22 de Mayo a las 19,40 horas en la Plaza del Pilar: "ETA fuera de las instituciones".

Allí estaré, I hope. Mientras recomiendo leer el artículo de Savater "Casa tomada" que no se animan a publicar en El País, y este otro de Voto en Blanco, "El PSOE está en peligro". Aunque ya paso yo bastante de los peligros del PSOE a estas alturas.
 
Entretanto, se presenta el fin de semana tranquilo, los nenes no están para muchos trotes, ni yo, con catarros y alergias brutales. Oscar es el más planchadico. Pero a pesar de todo nos ha llenado la casa de carteles de aviso e ilustraciones del ataque de sus pokémones favoritos. El que mas me gusta es "La Ira de Hipno". 

Mi saldo web



Adiós– sin saberlo

Adiós– sin saberlo Acabo de enterarme de que ha muerto María Antonia Fatás. Siento dar la noticia a quien le apene. Fue maestra mía en Biescas ("La señorita María Antonia" era entonces), y era además la vecina de arriba en la casa de los maestros, cuando era niño. La ví la semana pasada, y aunque intenté darle ánimos, se veía que estaba muy débil, y que no había muchas posibilidades de que fuera a mejor. Pero nunca quieres pensar que la muerte pueda estar sólo unas horas por delante—dices aquello de "no hay enfermo que no pueda vivir un año más, ni niño que no pueda caer fulminado de repente". Luego parece estúpido y cruel no haberlos visitado más, a los enfermos, mientras podías. Pero siempre ha de ser así.  Las últimas despedidas, normalmente, son retrospectivas. Se reparte así la pena. Aunque se le añade el sentimiento de culpa que nos dejan las muertes, de no haber atendido más a las personas mientras vivían, creyendo que iban a seguir viviendo. Me recuerdan de mi última (última fue) visita: "y cómo quiso despedirse de tí diciéndote lo mejor que sabía de tí"...   Me tenía aprecio, como yo a ella. Y muchas personas se lo tenían, también, pero murió sola, después de haber pasado la vida cuidando y acompañando a su madre. Este es un cuadro suyo, de entre otros que me regaló (pintaba por afición, y aunque a todos nos gustaban, ella no tenía para sus pinturas más que comentarios pesimistas, resignados y escépticos...). Igual ella sí que sabía que se despedía, no sé. 

In my dream

Otra historia con perla

- ¿Y cómo les has contado la historia ésta?
- Les he dicho que de repente has oído el tintineo de la perla que se caía, a cien kilómetros de distancia. Qué oído tan fino, pero cómo la ha oído tan lejos. Bueno, pues la ha oído tan lejos porque se había caído hace rato. Y ha terminado de oírlo cuando se ha llevado la mano a la oreja y se ha dado cuenta de que no tenía la perla. Y entonces es cuando ha oído el tintineo de la perla en el suelo.
- Pensarán que estoy loca. O que no me llegan las cosas al cerebro.
- Bueno, pues ha tardado en llegarte al cerebro, ¿no? Más de una hora.
- ¿Estará la perla? Si ha seguido lloviendo, igual no la ha visto nadie.
- Por tener esperanzas no tengas muchas. Quiero decir que no te lleves desilusión si no está. Pero bueno, claro que pensamos que también es probable que esté. Por eso vamos, supongo.
- Pero hay una cosa más. Estamos repitiendo una historia. Esto ya ha pasado antes. A mi madre le ha pasado. Era con el anillo; se lo había dejado en la playa, y volvió a por él. Le dijeron que igual aún lo encontraba. Menudo disgusto que se llevó. Y cuando volvió al sitio donde se lo había dejado, resulta que había subido la marea. Lo que pudo llorar mi madre. Pero le dijeron, Herminia, que igual aún lo encuentras. Y en efecto, al bajar la marea, se lo encontró, que se había enganchado a una caracola. A una piedra, o a una caracola. Caracola, dijo mi madre.
- Pues caracola sería. "Laaa caracooooo-laaaa."
- Así que por esto tengo la sensación de que lo vamos a encontrar. La gente dice que son leyendas urbanas, pero son historias que se repiten también. Es la suerte o porque Dios quiere.
- O la narratividad más bien. Si se encuentra, se cuenta. Pero eso no prueba nada.
- Lo vamos a encontrar. A eso vamos. No me lo creeré cuando te apees del coche y vayas directo a donde está la perla, y que no la haya visto nadie, y que me la enseñes, me parecerá que es una broma.
- La lluvia trabaja a nuestro favor. Si aún llueve en Zaragoza. Como llueva como aquí, nadie saldrá a la calle. Qué manera de llover, por Dios.

Llegamos a Zaragoza, hay mucha gente por la calle, ya no llueve. Vamos directamente al lugar donde se oyó el tintineo de la perla, y paramos el coche delante. Me apeo, voy directamente a la perla pasando entre la gente, y sin buscarla la recojo del suelo, mojada por la lluvia. Se la enseño a su dueña—le parece que es una broma.

Seleccionando

Viaje a Capadocia

Me ha tocado (o me han regalado) una semana en Capadocia, con todos los gastos pagados en una serie de hoteles; para dos personas. Lástima que no me hayan regalado también el viaje hasta Capadocia.

Cuánto mejor hubiera sido—pero eso no toca nunca—una semana con gastos pagados en el Gran Hotel, enfrente de mi casa. O un viaje, todos gastos pagados, a mi pueblo, donde me voy esta tarde. Porque a Capadocia no tengo la menor intención de ir. Gracias de todos modos.

...

Pero nadie prevé los viajes que va a hacer, ni cómo acaban. Voy a Biescas, en efecto, me quedo allí cinco minutos, vuelvo a Zaragoza, me apeo del coche en la lluvia, me abro paso entre los viandantes, y recojo del suelo una perla del tamaño de un garbanzo. Allí estaba esperándome.

De paseo




Balancing act

Balancing act

El que va a hacer falta para cuadrar el balance fin de mes de aquí al verano, y además irnos de vacaciones. Que ya están más o menos apañadas: otra vez a la puntita nortenorte de España, lo más cerca posible de Britannia, como John Dutton. Entretanto, hay que pagarle a los albañiles y carpinteros que estuvieron haciendo y deshaciendo por aquí, a my dentist is rich, a Hacienda... ay, no, que ayer estuve Haciendo la declaración (otra vez por la web) y me devuelven más de mil euros. Para la perfección del sistema, sólo faltaría que te los pudieses imprimir con la impresora, o que apareciesen en tu cuenta zas, al decir que "confirmas" el borrador. Otra cosa que trabaja a favor de mi balance: que me han nombrado por obligación para corregir los exámenes de selectividad (yawn...). En fin, con eso igual pago el recibo de la comunidad, y así vamos tirando. Como está el balance que no cuadra, les he escrito a Médicos sin Fronteras que se olviden de mi cuenta durante una temporada y que reduzcan los suculentos recibos que me venían pasando: los negritos del Sudán pagarán el pato, supongo. A cambio me han enviado un paquete de postales sin preguntar, como suelen hacer, el Club de Pintores con la Boca y con el Pie, para que les eche una mano de pintura, y algo habrá que darles... Entretanto, aquí me quedo sin viajar ni hacer puenting, para ahorrar un poco. Aparte, les decía a los nenes hoy que viajamos demasiado los occidentales—the occidental tourist, y no lo digo por mí precisamente, que yo sí que soy accidental, pero intento compensar los insensatos desplazamientos de mis compatriotas moviéndome lo menos posible. Porque los que sí se han tomado puente, desde ya, son mis alumnos: hoy viernes, y me han venido sólo tres alumnos a clase... ya preparando el lunes, fiesta magna del libro, y de San Jorge, y de Cervantes, y de Shakespeare, y del turismo ocasional. Y de la Fura del Baus, que creo que también van a hacer un curioso balancing act en mi barrio, colgados de numerosos cables para quien los vaya a ver. Bueno, igual hasta el Paseo Independencia sí que hago un extra y me estiro hasta allí, que es barato. Menos mal que ni quiero comprarme nada (ataraxia) ni tengo ganas de hacerle un regalo a nadie: a Miss Antropía, si acaso... No, en realidad ni a mí. Paso por ejemplo de comprarme las tan pregonadas Nuevas Obras Completas de Shakespeare (que son las viejas reviejas, menudo truco márketing lasnarices). Así que poco de nuevo sub sole... entre tanto que el Estado va reponiendo gota a gota mis finanzas maltrechas, aquí seguiremos agazapados haciendo memorias del subsole. De momento no me busco un pluriempleo. Mientras me pase como a Rajoy, que no sé cuánto gano, pues tan mal no puede ir la cosa.

Hurtos, Compras y Ecos


 

Ridículum bitte

Me pedían en Generación Red, con quienes quizá colabore en plan frílans, un currículum para la red, y he concoccionado este, mezclando los currícula oficial y personal de mi página de datos personales. ¿Estaré alcanzando una personalidad integrada? Aunque de momento prefiero mantener una cierta dualidad Dr. Je / Mr. Id.

José Ángel GARCÍA LANDA (Biescas, Huesca, 1961) es Master of Arts en Inglés por la Universidad Brown (Providence, Rhode Island, USA) y Doctor en Filosofía y Letras por la Universidad de Zaragoza. Es Profesor Titular de Filología Inglesa en la Universidad de Zaragoza (España) desde 1992. Imparte clases en la licenciatura de Filología Inglesa, tanto en primer ciclo, en la asignatura de Comentario de textos literarios ingleses, como en segundo ciclo (Shakespeare y Crítica literaria inglesa y norteamericana). También suele impartir un curso de doctorado en el Tercer Ciclo, sobre literatura, teoría crítica o narratología, que son sus principales líneas de investigación. Es autor de los libros Samuel Beckett y la narración reflexiva (Prensas Universitarias de Zaragoza, 1992) y Acción, Relato, Discurso: Estructura de la ficción narrativa (Ediciones Universidad de Salamanca, 1998). Ha coeditado Narratology (Longman Critical Readers; Addison Wesley Longman, 1996) y Gender, I-deology: Essays on Theory, Fiction and Film (Rodopi, 1996). Fue director (1992-99) de la revista Miscelánea: A Journal of English and American Studies (Universidad de Zaragoza), y ha publicado artículos en diversas revistas de Filología, así como varios capítulos de libros académicos. (Algunas de estas publicaciones pueden encontrarse aquí). Actualmente trabaja en A Bibliography of Literary Theory, Criticism and Philology, una base de datos bibliográfica de libre acceso a través de Internet recientemente incluida en el Oxford Text Archive.

Algunos datos personales que imprimen carácter: soy hijo de maestro y maestra, Ángel y Dolores, y me crié en Biescas hasta los dieciocho años (con instituto en Sabiñánigo). Tengo muchos hermanos y hermanas—montones. En los años sesenta y setenta veraneaba mucho en Francia con mis abuelos (exiliados o emigrantes allí); fui muchos años un niño obediente, un estudiante modelo y un auténtico fanático del dibujo: luego se me fue pasando. Estoy casado (recasado) con Beatriz Penas, colega de la Universidad, con quien trabajamos en the Pragmatics of Understanding and Misunderstanding—ella tiene coche, yo moto. También tenemos tres niños de primera, Álvaro, Ivo y Oscar. Vivimos en el centro de Zaragoza, cerca de la Plaza de los Sitios. Hacemos visitas ocasionales a Biescas y a Galicia, la tierra de Beatriz. ¿Que qué aspecto tengo? A veces salgo en mi fotoblog, buscad por ahí. Mis aficiones han sido, en retrovisión, el modelismo (años 60 y 70), el dibujo (años 70 y 80), la guitarra y el coleccionismo de libros (años 80 y 90), y las compilaciones bibliográficas y el coleccionismo de música cantada (años 90 y 00); lecturas y cine siempre. Ahora también el blogueo. Tengo recuerdos de mucho esquí y bicicleta en el pasado remoto, pero suenan a recuerdos de otra persona, y tal vez lo sean.

Página web de José Ángel García Landa

Desmemoriado

Incluso amnésico, podría decir. He perdido la memoria. Hasta hoy tenía memoria, la usaba sin prestarle mayor atención, y de repente... nada. No me acuerdo de dónde la he puesto, claro, cómo me voy a acordar, si me acordase no la habría perdido. Pues ya me fastidia, porque tenía ahí memorizado mi último trozo traducido de La Filosofía del Presente, y me moría de ganas de colgarlo. Tendré que volver a traducirlo, como una repetición del presente o un eterno presente.  Frente a mi puerta del despacho, tengo un cartel que pone: ¿Te acuerdas de llevarte LA MEMORIA? Porque ya había apreciado cierta tendencia a traspapelarla... Está visto que me tendré que poner cartelitos de esos por todo. Y escribirme recordatorios por la piel, como en Memento. On se gadgette, pero ni por esas: debería implantarme una memoria directamente en la sien; con la mienne está visto que no me apaño. Ya he interrogado a los nenes: "Otas, te has llevado tú mi memoria?" Y nada, me juran. Pero sí me dicen que la habían visto por ahí tirada; así que cualquier rato me vendrá alguien (espero) mientras estoy con la mirada perdida, waiting for the day: "¿Es ésta tu memoria?" "Ay, sí, contiene bonitos recuerdos— ¿dónde estaba?".  Me pregunto si alguien que la encuentre (si se me ha perdido por la calle) podrá decir que es mía examinando su contenido... Qué razón tenía Hume, que decía que sin la memoria no somos nadie.

Procesador cíborg

No iré a Texas

Me invitaban a dar una charla el año que viene en el congreso anual sobre narración en los USA, la Narrative Conference, en Austin. Por desgracia he tenido que decir que no (con lo cual igual ganan con el cambio de speaker, vanidades aparte), pues no tengo hasta ahora la costumbre de ir a congresos a nivel interplanetario, ni me lo planteo. Me faltan circunstancias de diverso tipo, y entre ellas el dinero. Sin financiación de algún generoso proyecto, te puede resultar muy expensiva la asistencia a un congreso de estos—o le echas cara (y tienes éxito) o te sale cara. Bueno, me consolaré pensando que me podría haber unido (hipotéticamente) a la compañía de anteriores invitados como Porter Abbott, Seymour Chatman, Jonathan Culler, Monika Fludernik, David Herman, Brian McHale, Uri Margolin, Brian Richardson, Marie-Laure Ryan, Shlomith Rimmon-Kenan, etc. etc. Vamos, que no está allí Aristóteles sólo por problemas de fechas. Una penica, pero decididamente mi carrera no lleva trazas de saltar a la jet-set académica—como no me toque la lotería (y un transplante de cerebro incluido, o un tonel de ginseng).

A road not taken