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Vanity Fea

Personales

Biescas bajo la luz amarilla

Biescas bajo la luz amarilla

Me acabo de leer La Noche con Alice, cuando Julia merodeaba por la casa, de Botho Strauss. Género digamos Beckett/Kafka/Burroughs. Sin línea argumental, sólo una sucesión de escenas más o menos grotescas o análisis de psicologías donde la normalidad roza la anormalidad. Me ha gustado un párrafo que dice así:

Una sola persona es sin duda un gigantesco montón, una colosal aglomeración de enlaces, que lo conectan con mil otros ,en cada uno de los cuales por otra parte están almacenados miles de enlaces más, que lo conectan con una verdadera infinidad de muchos otros. Pues nadie pertenece a otro. Ya nadie encaja bien en una historia aislada. Una persona huye donde la siguiente. Ésta huye donde la subsiguiente. Y así sucesivamente. En alguna parte, en medio del trayecto, en plena huida de uno al siguiente, se detiene de pronto, pasamada en una figura quieta: entonces ya pasó. Entonces ya no corres peligro. Conmigo nunca corres peligro. (68)

Pero es difícil pensar que una persona que escribe con tanta voluntad de estilo va a decir algo verdadero jamás. Si tuviese que contar nuestra excursión a Biescas a la Botho Strauss. Sería necesario hablar del la luz amarilla que invadía el pueblo, y que llevaba a los habitantes no sólo a fotografiarse bajo ella, solos o en parejas, sino seguidamente a especular sobre las razones de esa luz amarilla. O, quizá, nos fijaríamos (pero no las parejas que se fotografiaban bajo la luz amarilla) en cómo los niños no se fijaban en la luz amarilla, enfrascados en juegos de ordenador, simulaciones bélicas. Y así había muchos mundos distintos, bajo la ilusión de que todos convivían en el mismo: el mundo de quienes fotografiaban la luz, el de quienes especulaban sobre su naturaleza, y el de quienes la ignoraban. Otras cosas eran ignoradas, o aparcadas, a veces frases, a veces trozos inmensos de la geografía, o del tiempo. La atención requiere seleccionar, subrayar, falsificar quizá. También la atención a los otros. Y así la luz amarilla creaba su propia verdad, y su propia mentira.

Encontré un poco cargante a Botho Strauss, quizá porque todos podamos escribir párrafos como el anterior o como cualquiera de los de su libro sin mayor necesidad de organización. Quizá sólo porque compré erróneamente el libro creyendo que era una novela (quizá porque se venda como si fuese una novela) en lugar de prosa poética. Poesía a la manera de los cuadros de .... de ... un artista centroeuropeo cuyo nombre no me sale ahora, imágenes desagradables llenas de gente embarcados en actividades absurdas, una especie de desfile de ciegos de Brueghel adaptado a la vida moderna.

Llegamos con tormenta, con rayos cayendo alrededor "¡Mira ese! Ese es de los que lanza Tor, no de los de Júpiter. Los de Júpiter se dibujan así rotos en el cielo, pero los de Tor caen, Zas, como un bólido. Ese te fulmina en un momento". - "Esperemos que no nos fulmine ninguno". - "Aquí en el coche estamos seguros". - "Yo he visto otro" - "Y yo otro, ese ha caído justo delante del coche". Y luego cayó tormentón como hace... diez años. 1996. "A mí que no me entrevisten, les dije. Ya vale, podían hablar de otra cosa, ¿no? Es que de Biescas siempre van a hablar por lo mismo. Y fijo que te sacan en las noticias al mismo señor andando desnudo de todas las veces". "Bueno, es el que tienen. Es lo que tienen. Eso y el cabezazo de Zidane". - "Sabes que los nenes han encontrado un videojuego nuevo. Sale Zidane atacado por Materazzi, y le da un cabezazo, y luego atacan cada vez más Materazzis, y los vas matando a cabezazos como si fuesen marcianos, y ganas puntos". - "Sí, se ganan puntos". - "Siempre, saltándose ligeramente las reglas, se ganan puntos".

Vemos a Nolan trepar por los muebles, intentando saltar por la ventana. Se toman medidas de redistribución de mobiliario. Es un niño invadido por los moluscos: también a eso hay que buscarle solución. In the Flesh, conocemos a Linza; en videoconferencia, a Elsa. No esperábamos verla en Biescas, o desde Biescas, pero hoy la realidad se mueve de modos inesperados. Alfonso contentísimo, Pilindrín, agotada. En la pantalla vemos en un recuadro lo que pasa en Madrid, en otro el maremágnum de caras de Biescas que aparecen y desaparecen del campo de la cámara. También me escribo a mí mismo un correo adjuntando "CUBOS: nuevo método de lectura", desarrollado por mi padre. Que me enseñó a leer, y a escribir, en su escuela de Biescas. Hoy nos dice que la religión tiene que evolucionar; le replicamos que Lutero ya dijo lo mismo hace cientos de años. Aunque bien sé que, para quienes se han criado en la España de Franco, Lutero y Luzbel son dos personajes apenas diferenciables, emocionalmente hablando. En cuanto a mi madre, ahora es pintora (a ratos) y me regala un cuadro del río Subordán. Hacemos todo un reportaje fotográfico de Linza, y Blanquita baila ballet por el salón.

Y bajamos oyendo hablar del diálogo del Presidente con la ETA. "Tu taza de té", me dice ácidamente mi cítrica mitad. Más sorpresas al llegar a casa. No podemos entrar en la cocina, casa tomada, y hay que desmontar la cerradura. También el cerrajero acabará apareciendo por aquí, inesperadamente.

In My Dream

Hundred millionth bottle

Pues vamos al concierto de Noa; un poquito deslucido por la lluvia pero con muy buen humor por su parte y por la del público. Muy parecido en realidad al que ví en el Auditorio hace un par de años. Noa intentando hacerse perdonar el ser israelí, con la que está cayendo por allí, y lanzando mensajes de paz y concordia, con canciones muy bien cantadas, y echándole un ritmo increíble cuando le pega a los bongos. Tentado estoy de tirar de móvil y radiarte en directo una canción, por no haber venido al concierto. Me conformaré con colgar una canción de Noa cualquier día por aquí. Incluye versiones muy logradas de canciones de otros, como "Eye in the Sky", o "Message in a Bottle", que me sugiere un buen título para un blog, o para un post: "Hundred millionth bottle".

Crismas in a Bottle 

A la recherche

A la recherche

Ayer tras la manifestación me pasé por la FNAC, por la sección de literatura francesa, a ver qué recuerdos me traía, y me hice con un libro que me pienso leer este verano, y hasta he prometido regalarlo: Suite française, de Irène Nemirovsky. Pero se habían llevado el último ejemplar de la primera edición que había el otro día... grr... un recordatorio más de que hay que actuar impulsivamente, seize the day.

También, en busca del tiempo perdido, aunque no lo encontré, compré À la recherche du temps perdu, en un volumen sólo, me llamó la atención, 2403 páginas. También ayer, más experiencias proustianas, leía en Speech Acts in Literature:

En cualquier caso comprendí la imposibilidad de saber de manera cierta y directa si Françoise me amaba o me aborrecía. Y así fue ella la primera que me dio la idea de que, al contrario de lo que yo había pensado, una persona no se presenta inmóvil y clara ante nuestros ojos con sus méritos, sus defectos, sus planes, sus intenciones para con nosotros (como un jardín al que miramos a través de una verja con todos sus límites extendidos ante nosotros), sino que es una sombra que nunca podemos penetrar, de la cual no puede haber conocimiento directo, sobre la cual formamos múltiples creencias, basadas en palabras y a veces en acciones, que no pueden darnos, ni las unas ni las otras, más que información insuficiente y en última instancia contradictoria – una sombra tras la cual podemos imaginar, con la misma justificación, que arde la llama del odio o la del amor.

O, sospecha más terrible, y más plausible, que quizá no arda ninguna llama: la de la indiferencia.

También me compré un disco de tangos de Calamaro, Tinta roja. Y esta noche estaré por el concierto de Noa. Vamos a Noa-Noa.

Algunas fotos nuevas.

Restlessness

De reparafionef

Eftoy eftof díaf de reparafionef, porque a vecef todo fe derrumba a la vef. Ahora vengo de la dentifta, que lejof de darfe por fatiffecha me manda a una colega fuya, a que me fierre un poco la mandíbula, con una fierra mecánica quiero defir. Un afco. La matanfa de Texaf 2, porque el año pafado me hifo lo mifmo. En fin, ef mi fino.

También me ha petado el sistema Mac OS, y el Word, y la grabadora de discos de mi fuper G4, el que llevan los tíos con caché en todas las pelis, pero que si quieres. Yo lo tengo remendado con cinta aislante, desgastado que parece el de William Gibson o algún otro caso clínico de ciberpank; hoy se ha declarado en huelga total y ya ni arranca, lo he tenido que rebutear treinta veces, y a la treinta y uno se lo he llevado a la McTienda, a que me lo McArreglen.

No sé qué es lo que me duele más, fi los dientes o laf teclas.

Macperson

Limpieza de fachada

Sorpresa a la vuelta. Los obreros que estaban deambulando por un andamio por delante de mis ventanas todo el día han desaparecido, y han desmontado el andamio. Y ahora se ve que han dejado la casa como nueva por fuera, está que da gusto verla. Por dentro sigue igual que antes. Es una limpieza de fachada.

En prevención de posibles tormentas, que en Zaragoza tienden a producirse en junio a las seis de la tarde, hemos ido esta mañana con los shavales a la piscina del Huevo. Y ahora es cuando por fin toca desempaquetar, y recuperar el tiempo perdido, o su equivalente.


De puenting

Vuelta al norte

Plan de hoy: hacer maletas, dejar la bonita habitación con vistas al Tajo de Ronda, y varias horas de coche hasta llegar a Zaragoza. Pasando por el inevitable Madrid. A ver cuándo habilitan una circunvalación decente, o sea a ochenta kilómetros de distancia de Madrid. Hoy entra en vigor el carnet por puntos. A ver si no perdemos puntos, ni nada más, por el camino. Calculamos llegar a Zaragoza sobre las diez de la noche o así.

(Buf, pues llegamos a las doce y media... Claro que por el camino vemos la Mezquita de Córdoba, que la tenía yo aún en la lista. Y nos hacemos un cacho extra de la M-40, embelesados con su diseño. Y luego conduzco yo durante horas, a mi velocidad que no es mucha... en fin. Menos mal que había partido y estaban las carreteras vacías. Por mí que pongan partido todos los días y quede el planeta despejado. Y, vaya por Dios, nos traemos de recuerdo la llave del hotel. Parapraxis. Es que estaba bien). 

Algún julay

Ultima prima

Ultima prima

Valga el oxímoron. Es la sobrinita que acaba de nacer, hija de Eduardo y Montse. ¡Enhorabuena! Si no he captado mal el nombre, se llama(rá) Linza Lucía. Se ha adelantado un poco, pero parece ser que es costumbre entre los bebitos españoles (inmigrantes no nos dicen nada al respecto) hacerlo, por el stress y edad de las españolas madres. Pues Linza Lucía, que le ha arrebatado a Nolan Antonio el puesto de pequeñajo oficial, va a ser la última prima por poco tiempo, porque tenemos en camino otros dos bebotes. Claro, que para mantener el pabellón en la media de nuestros padres, deberíamos producir esta generación unos cien primos inter pares, y llevamos un poco de retraso: sólo llevamos quince. Pero los más jóvenes se siguen esforzando...

Habemus sobrino

El Tajo de Ronda

El Tajo de Ronda

Pues aquí estoy al borde del tajo de Ronda, exactamente en la esquina superior derecha de la imagen está la habitación del blogueo, aunque no se distinga bien.

La ciudad, que la hay a ambos lados del puente, es preciosa. Callejeando ya me he comprado una Historia de Ronda desde los tiempos del Diluvio Universal, y la última de Pío Baroja, Miserias de la Guerra. También me acompaña Daniel Deronda. De música de fondo, se oye sobre el Tajo la Habanera de Carmen, y jotas de concierto.

Y, cómo no, esto está lleno de americanos que le siguen la pista a su icono por los cuatro rincones del mundo. La importancia de llamarse Hemingway. Bells and bulls and balls, que diría Nabokov. ¿Cosas de libros? Prends garde à toi.

Bueno, pues me voy a asomar un poco más al tajo...

Northward Ho