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Política

Maculada Constitución

Maculada Constitución

Hace treinta años no me dio tiempo a estrenarme como votante con la Constitución... y casi mejor, visto lo visto. Es un tema sobre lo que vengo a pensar algo parecido a lo que piensan en Voto en Blancoaunque por el momento aún no voto en blanco y estoy votando a Unión, Progreso y Democracia.

Como aspecto positivo, la Constitución ha sido lo suficientemente buena como para andar rodando hasta hoy—y más allá—un poco a trancas y barrancas, en un periodo que en conjunto ha sido de los más prósperos y pacíficos de la historia de España: eso sobre todo si descontamos al enemigo número uno de la constitución, que son los terroristas de la Eta, y sus gradaciones batasunas, gamberrunas y nacionalismos cerruzos que hay un poco por todas partes.

Pero se han amparado o basado en la Constitución una serie de dinámicas que son pernic
iosas y que en última instancia han de resultar destructivas para España. El mayor defecto de la constitución, aparte de sus defectos intrínsecos como instaurar o restaurar la monarquía, etc., es que ni se aplica ni se reforma—con lo cual se va quedando, más que en un lugar de encuentro y una base legal, en una colección de letra muerta. Aparte de reformas administrativamente irrelevantes aunque de valor simbólico, como lo de las mujeres y la corona, que sería muy conveniente hacerla, están las cuestiones más graves. Sobre todo, que la Constitución está hecha para construir y seguir construyendo autonomías, pero no funciona a la hora de mantener un estado de derecho estable, coherente y justo. Las comunidades autónomas, una cuestión tan relevante en la organización política española, dependen de leyes orgánicas que se podrían hacer y deshacer por la vía rápida—un caso de inflación administrativa realmente llamativo. Aunque visto cómo está el tema, una reforma que dijese que "España consta de diecisiete naciones con sus respectivos parlamentos, sistemas judiciales, educativos, etc." terminaría de dar la puntilla al asunto.

Tal como va la cuestión de la disgregación y el antiespañolismo de prácticamente toda la periferia del mapa, sólo hay dos salidas posibles: o el desastre a la yugoslava, que Dios nos libre, o la sopa boba, el estado actual en el que la ley es letra muerta y lo que hay que hacer es buscar la mejor manera de trampearla con soluciones locales o interpretaciones que vayan a ser apoyadas por las fuerzas vivas del barrio: o sea, el clientelismo nacionalista, y si no el partidista, cuando no situaciones patológicas como la vigilancia de los pistoleros que son la auténtica ley, la ley de la calle, en el País Vasco.

Los garantes de la ley, el Tribunal Constitucional, son caballeros de poltrona y contactos confidenciales, especialistas en chuparse el dedo a ver por dónde sopla el viento; están totalmente entregados al oportunismo y a las conveniencias de los partidos—como demuestra la manera en que aparcan durante años en un cajón cosas como el Estatuto de Cataluña, cosas que cualquier jurista o no jurista que no tenga intención de desmantelar el país sabe dictaminar en un minuto a qué papelera deberían ir. Auténticos mangantes de guante blanco: garantes de que las leyes no se apliquen sino cuando conviene, y especialistas en torcerlas.

Y los partidos... otra vergüenza nacional. El PSOE está totalmente entregado a los intereses partidistas de su club de colocaciones, y a los discursos nacionalistas que tan bien le vienen para desactivar al Partido Popular. Y el Partido Popular se agarra también a los puestos y a los tingladillos locales que puede agarrar, en las comunidades donde aún se va manteniendo—aunque una vez renuncia a defender una ley para todos, ya ha aceptado desmantelarse a sí mismo, a sabiendas o no. A UPyD he dicho que los voto, pero no porque crea que van a ganar jamás unas elecciones.

Y con este cuadro, con este personal que nos viene gobernando, así es como puede haber gente con veinticinco homicidios a cuestas recibiendo homenajes en su pueblo; o miembros de partidos ilegalizados por ser terroristas pero que gobiernan en los ayuntamientos, o son diputados; así pueden casarse hombres con hombres, cosa plenamente constitucional como sabe todo el mundo que se haya leído la constitución; o así hay una ley del aborto que permite descuartizar lo que (cuando interesa que vivan) se llaman bebés prematuros—a miles. O así sucede se está prohibiendo el uso de la lengua oficial de España en la administración de la cuarta parte de España; y hay una ley electoral por la que el voto de un batasuno vale diez veces más que el de un votante de un partido nacional del mismo tamaño. Y para rematarla, seguimos aún con la ley Sálica. Un cuadro de estado de derecho, vamos.


¿Soluciones? No hay ninguna—a menos que la situación reviente por factores externos: una crisis económica brutal, una guerra, una invasión.... cosas que esperemos no vayan a pasar, aunque sí van pasando ya a pequeñas dosis que permiten ser contenidas por el sistema. Así que procuren arrimarse a buen árbol. Yo apuesto por la sopa boba de nacionalismo, localismo y partidismo, ad infinitum.  Aunque no le voy a coger gusto, eso seguro.

De constitución frágil


PSOE-breros

El blog de Rosa Díez es hoy, como tantas veces, impagable. Por favor que alguien vote más a esta señora. Los comentaristas tampoco se quedan mancos: recopio aquí un comentario que aparece hoy allí, firmado por "Cuquiellu", sobre lo que llama "pesebreros", o sea la masa de votantes que aún SIGUEN VOTANDO (y seguramente seguirán votando) al PSOE:

He cometido el error en algunas ocasiones de referirme genéricamente a “…los once millones de ovejas”, y debo rectificar. Un análisis algo más serio por mi parte de esa “multitud” la divide en una serie de grupos. A saber:

1-Pesebreros de nivel-I. En este primer grupo podemos incluir a todos los concejales, alcaldes, presidentes, diputados, asesores y demás “funcionarios políticos” que en la mayoría de los casos se “autofijan” sus retribuciones.

2-Pesebreros de nivel-II. En este grupo se incluye la “prensa y tv amiga” y demás empresas, autónomos y artistas a las que un cambio de gobierno les afectaría directamente en su cuenta de resultados. También he de situar aquí a todos aquellos amigos colocados en puestos altamente remunerados, como por ejemplo los directivos de cajas de ahorros y similares.

3-Pesebreros de nivel-III. Aquí figura lo que podríamos denominar “paro amigable” ya sea PER o cualquier otra de las modalidades que las privilegiadas mentes socialistas se encargan de extender como soporte de su poder. Ultimamente la ley de dependencia está generando nuevos miembros de este tercer grupo.

Estos tres grupos tal y como su nombre indica, tienen en común y ya comentado por otros en este blog, el que reciben prebendas económicas de uno u otro tipo y que en caso de perder el PZOE el poder, tienen la certeza o la intuición de que su situación económica se deterioraría inevitablemente de forma desastrosa para ellos.

4-Inútiles variopintos. Lo constituyen un grupo de gentes que se consideran a sí mismos una élite intelectual por encima de la masa. Son de piñon fijo a la hora de votar y no contrastan en absoluto la información que les facilitan los pesebreros de nivel-II, normalmente a través de la prensa. No se quejan, son conscientes de sus limitaciones, de su inutilidad, y tienen cierto resentimiento contra todos aquellos que progresan económicamente, a los que califican como de derechas o fachas. Ultimamente están un poco “descolocaos” y “mosqueaos” al ver a los nuevos ricos socialistas surgir como setas.

5-Rebaño propiamente dicho. Forman el último grupo. Son también consumidores de información facilitada por los pesebreros de nivel-II, pero al contrario que los inútiles variopintos, este último grupo consume la conocida habitualmente como televisión basura. No lo duden, si este tipo de programas se mantienen en la programación es porque tienen audiencia, si no, durarían dos días. Este grupo suele ser gente de buen corazón, con un nivel de formación tirando a bajo. Se les come el coco con facilidad, y sus capacidades de análisis y raciocinio suelen ser bastante limitadas. Los más espabilados o con “contactos” suelen pasar a formar parte del grupo de pesebreros de nivel-III.


Pues ¡hala! ¡a votar!


Fin de la cita. Y Rosa Díez nos habla hoy sobre UN PRESIDENTE PROVINCIANO (cuál será...):

 
UN PRESIDENTE PROVINCIANO.

Lo queramos o no, esa es la imagen que ha dado el presidente Rodríguez Zapatero y toda la diplomacia española buscando el hueco para meterse en la reunión del G20. La desenfrenada tarea emprendida por Zapatero y todo su gobierno para conseguir que alguien le dejara entrar en una reunión a la que no le habían (ni le han) invitado, da una imagen patética de país. Que un país con gravísimos problemas económicos y sociales como los que tiene España haya dedicado lo mejor de sus esfuerzos en las últimas semanas para conseguir una foto y una imagen para los medios afines, certifica de forma indubitable hasta qué punto tenemos un gobierno mucho más preocupado por la demoscopia que por la política.

Todo el Gobierno de Rodríguez Zapatero y todo el el PSOE han reiterado hasta la saciedad que "España tiene que estar", sin explicar a nadie lo que España puede aportar en esa reunión. No lo han explicado porque lo único que les importa es que Zapatero salga en la foto, que de la impresión de que se ha sentado "entre los grandes", que se le ha considerado uno de gobernantes cuyo criterio ha de ser tenido en cuenta. El PSOE y Rodríguez Zapatero creen tener tomada la medida a los ciudadanos españoles. Y piensan que la gente no se dará cuenta de que está allí sin que nadie hubiera reclamado su presencia, sin que nadie hubiera considerado necesario que participara en ese foro. Rodríguez Zapatero y el PSOE consideran que los ciudadanos españoles no tenemos criterio propio; los socialistas del PSOE creen que si le vemos en las fotos, la propaganda surtirá efecto y nadie se percatará de cómo y por qué ha conseguido sentarse en ese foro.

Quizá tengan razón los socialistas de este PSOE. Pero yo voy a hacer el esfuerzo de que los ciudadanos no olviden que este gobierno ha convertido a España en un país perfectamente prescindible. Esta gobierno ha "pasado" de comprometerse colectivamente en la solución de los problemas comunes, ya sea a nivel europeo o a nivel internacional. Este gobierno sólo se ha sumado a las fotos cuando conocía la opinión pública y ésta era favorable. Este gobierno, en política internacional también, ha ido siempre por detrás de los acontecimientos. No ha dedicado ni un minuto a dialogar con los demás para encontrar un acuerdo sobre las política comunes; puso en marcha una política de inmigración al margen y en contra de la opinión de la Unión Europea; rompió el consenso  de la política Europea respecto de  Cuba; dejó de liderar el proceso del Mediterráneo; rompió el consenso del Parlamento Europeo respecto de la política antiterrorista; se quedó solo (hasta físicamente solo) en las cumbres europeas a las que asistió (porque no a todas iba el Presidente)... Este gobierno se ha convertido en prescindible a costa de serlo.

Y ahora se vuelven locos buscando un pase para la reunión  del G20. Y los líderes de nuestro entorno; y los de América Latina a los que incluso ha ofrecido "representar" (es el colmo del despropósito); y los demócratas norteamericanos a los que el equipo de Sebastián manda recados; y los de la Alianza de Civilizaciones-- empezando por Turquía--, a los que han pedido manden telegramas a la Casa Blanca recordando que somos miembros de la OTAN... todos, sin ningún género de duda, piensan que somos patéticos.  Zapatero se va a parecer a ese tipo que  se cuela en las bodas y al que todos preguntan: "¿Tú de quien eres, de la novia o del novio? Patético, sí señor.

Pero bueno, ya que va a ir, si le dejan hablar debiera de utilizar el turno para explicar algunas cosas. Por ejemplo debería explicar por qué y cómo hemos conseguido ser el país del mundo que más empleo destruye, a mayor velocidad y sin que se visualice un cambio de tendencia en nuestro horizonte. Más que nada para que el resto de gobiernos hagan justo lo contrario de lo que ha hecho el nuestro.

Debería explicar por qué España es el país que más dinero va a destinar a "no rescatar" entidades financieras. Debiera de explicar que somos el único país en el que se ha decretado (de común acuerdo con la oposición del PP, todo hay que decirlo) la opacidad respecto de las entidades financieras receptoras de las ayudas y respecto de los requisitos  y cuantía establecidos.

Debería  explicarles que los tres grandes bancos --Santander, BBVA y Popular, cuyo capital representa el 90 por ciento de los bancos-- ya han anunciado que no van a solicitar ni avales ni van a vender activos. Debiera de explicarles que el Gobierno va a destinar  esa cifra astronómica, el diez por ciento de nuestro Producto Interior Bruto, a resolver, sin ningún tipo de control democrático y con total opacidad, los problemas "políticos" de las Cajas de Ahorro, instituciones estas trufadas por los partidos políticos y que sirven a sus intereses menos altruistas y más sectarios. Debiera de explicar todo esto con detalle, para que las economías emergentes y las democracia asentadas descubran cómo en la Europa democrática hay unpaís en el que es posible burlar el control democrático. Más que nada para que nadie se apunte a este modelo de degeneración democrática.

Debería  explicarles que una buena parte de nuestras dificultades económicas estriban en que hemos mantenido un modelo de crecimiento y desarrollo económico completamente obsoleto, basado en el empleo de baja calidad y en un sector productivo que incorpora escaso valor añadido. Debiera de explicarles que él se limitó a heredar el modelo Aznar-Rato y a no tocarlo, hasta que ha agotado los ahorros.

Debería explicarles que otro elemento de inestabilidad y de debilidad es nuestra enorme dependencia energética; pero que aún sabiéndolo hemos decidido seguir así porque preferimos comprar la energía a terceros países y poder seguir diciendo que estamos en contra de la energía nuclear. Aunque la que compramos provenga de esa fuente de producción. Debiera de decirles a sus colegas que lo importante es aparentar, y que si uno hace el esfuerzo suficiente, se puede engañar durante bastante tiempo al común de los ciudadanos.

Debería explicarles que otra de nuestras debilidades --como adecuadamente señala The Economist-- es nuestra falta de cohesión política y territorial. Y nuestros localismos, que privan a España de poder desarrollar una auténtica política nacional, tanto económica como social.

Debería  explicarles también que en España hay diecisiete leyes educativas; que ni la geografía ni la historia que se estudia en una Comunidad Autónoma tiene que ver con lo que se estudia en la de al lado. Debería explicarles que la consecuencia de que el instrumento más cohesionador y más igualitario que tiene un país, la educación, esté repartida entre las diecisiete comunidades es que España está a la cola de Europa en cuanto a la calidad de nuestro nivel educativo y a la cabeza en los ratios de fracaso escolar. Debiera de explicar todo esto con detalle; para que si alguien no tiene claro lo que no hay que hacer lo descubra de un solo plumazo.

Debería explicarles también que hemos decidido  que uno de nuestros principales factores de competitividad, el idioma común, que lo hablan más de cuatrocientos millones de ciudadanos en el mundo, sea excluido del espacio público. Y que los ciudadanos no lo puedan elegir para educar en él a sus hijos o para acceder a plazas de la administración pública. Debería  explicarles que se multa a los comerciantes por poner los letreros en el idioma común. O que para ser neurólogo, por ejemplo, se puntúa hasta veinticuatro puntos el conocimiento de otra lengua oficial y un máximo de cinco puntos la especialidad conseguida en el mejor hospital y/o Universidad del mundo. Debería explicar todo esto en detalle para que si los interlocutores de esa Cumbre no se habían dado cuenta por la forma en que consiguió colarse en la reunión (haciéndose amigo del "segurata" de la puerta) , lleguen a la conclusión de que las cosas que hace este gobernante que a los españoles nos ha tocado en suerte son justamente aquellas que nadie con un  mínimo de  sentido de la responsabilidad debe hacer.

Así que, ya que va, que le dejen hablar y lo cuente.

(—end of quote. ¿Que lo cuente Zapatero? Que esperen sentados en sus sillas Bush et al... a los que por otra parte se la refanfinfla lo que gobierne o desgobierne Zapatero de puertas adentro. Las cuentas las debería rendir aquí, pero aquí mola su rollito... Y así nos va, y nos irá.)


Proletarios a las barricadas



Atraco banquero-socialista

Atraco banquero-socialista

Zapatero les va a dar a los bancos una "inyección" de 30.000.000.000 euros de dinero público, ampliables a 50.000.000.000. Pongamos que se quedan en 40.000.000.000.  Por redondear, redondeando, nos cuesta la colecta mil euros a cada español. MIL EUROS DE TUS IMPUESTOS, infeliz, si eres español—incluyendo catalanes.

Y encima con condiciones inauditas: sin contrapartidas establecidas por ley en lo referente a beneficios y sueldos, y en cuanto al modus operandi repartiendo todo en secreto entre cuatro señores.

—Los bancos y cajas que vendan activos al gobierno lo harán de forma anónima.

Vamos, que se trata de un desvío de fondos en toda regla, y con todas las de la ley, o por ser más claros, de un atraco masivo votado en el Parlamento y avalado por prácticamente todas las fuerzas políticas, incluyendo al PP que ya no se sabe si ejerce de oposición o de socio en las ganancias, por lo que le caerá a través de las cajas de ahorro regionales.


Esto, con la complicidad de todos los partidos menos alguna protesta por lo bajini de Izquierda Unida que he oído, y el Benegá, me dicen. Hasta UPyD se desentiende del tema, apoya a los demás partidos, y nos dice de apoquiñar "por responsabilidad", pidiendo, eso sí, garantías en la gestión... que parece que no se van a tener.

Pero claro, los mayores responsables son los dos grandes partidos, PP y PSOE, mayores beneficiarios de la trastienda de los bancos y del dinero negro de los constructores. Y sobre todo, claro, el partido del gobierno.

El PSOE, que no es muy socialista para financiar la Ley de Dependencia, pero aquí casi pierde el culo de lo que corre a echar dinero a la banca. Sabiendo que algo siempre acaba revirtiendo, claro. En nuestros tratos con los bancos nunca olvidamos el concepto de interés. Como los famosos mil millones que le regalaron a Montilla,  que supongo que por esos y otros que tal se habrán desfondado la Caixa y otras caixas.

Y los sindicatos, punto en boca—no comment. Nada que observar al respecto, sobre esto que un economista llamaba hoy en la Cope "el mayor atraco a la clase media y a los trabajadores que hemos vivido en los años de democracia".

Qué vergüenza. Y todo con estruendoso silencio mediático, con los expertos felicitándose del dinero que tenemos para echar ahí, y pasando página a otra cosa mariposa los telediarios y los periódicos—menos la Cope, donde siguen dando caña con el tema, habiendo reñido ya con el PSOE y con el PP, de perdidos al río.

Además, se hace esto ahora, esta alegre inyección, sin tomar ahora medidas para evitar desfalcos y desviaciones de fondos masivas (encubiertas, eso sí, que somos caballeros). Igualito igualito, pero al revés, que no se tomaron medidas antes para controlar los préstamos desaforados a la burbuja inmobiliaria, aunque se llevaba años avisando de ella—pero no interesaba ponerle freno por la alianza siniestra entre la financiación a los partidos y el dinero negro de la construcción. Ahora, a pagar con el dinero de todos, que no es de nadie. 

¿Que cómo se pagará? Pues endeudándonos más, que de momento se nota menos—como si España tuviera ya poca deuda.

...Y como si no la fuésemos a tener que pagar. Ya pagará el que apague la luz, claro.

¿Exigir responsabilidades? A ninguno de los gestores, expertos y asesores—Igual hasta se suben el sueldo aprovechando la inyección, oye. De momento, los directores siguen siendo directores, los asesores asesores, los ministros ministros, y los expertos siguen siendo expertos. Todos con sus pluses y sus primas especiales, que eran de escándalo antes y lo siguen siendo.

Sirva de ejemplo Greenspan, supuestamente el pope de los entendidos, hombre de solvencia supuestamente estratosférica, que precipitó la crisis americana... al permitir a los bancos especular con las hipotecas, quitando una ley que se había puesto en el crack del 29. Pero tranquilos, que nadie le pasa factura, y seguirán invitándolo como experto y pope a todas partes, que aquí quien tuvo retuvo. Hay que joderse vivo.

Un pobre mancebo
Robó sólo un huevo
Y al sol bambolea
Y otro se pasea
Con cien mil delitos

—o con cuarenta millones de ellos, porque esto sólo funciona haciéndolo a lo grande. Y aún habrá memos que les den, además de los mil euros, el voto.

(PS: El tema este del desmadre financiero y crediticio debería haber estado al alcance de los expertos, por supuesto. Ver este vídeo de Paul Grignon sobre El dinero como deuda que colgamos aquí hace unos meses).


Valla cara más dura


Justicia poética

Justicia poética

El original magistrado Baltasar Garzón ha decidido, con un poco de retraso, procesar a Franco y sus aliados en el fallido golpe de estado del 18 de julio del 36. Lo malo es que el golpe falló por donde no debía,  y hubo matanzas, y guerra civil.... y Franco estuvo casi cuarenta años mandando sin que nadie se atreviera a procesarle. Y uno no puede evitar la sospecha de que aunque Garzón pida el certificado de defunción de Franco, lo hace sólo porque le consta fehacientemente que ha muerto.

Así que es un capítulo más de las miserias de la guerra, y de esa guerra antes de la guerra que fue la República. Probablemente el efecto del proceso éste que abre Garzón sea tan beneficioso (estrenando y agotando la vía legal) como pernicioso, por lo que tiene de Zapa-teril al socavar las bases del actual Estado, edificado sobre el franquismo como no podía ser menos, pues revolución contra él no hubo más que pacífica y ordenada. Y quizá tengan así mayor apoyatura legal las personas que quieran identificar los cadáveres de los masacrados durante las campañas de terror del Alzamiento ése. O ponerles un pleito, por fin, a los asesinos, o echarles un galgo a ver si los pilla.

Incluso tiene su cierta lógica, dentro del tufillo tendencioso que emana del auto del juez, el que Garzón no quiera investigar los "supuestos" (dice) crímenes de Paracuellos, las matanzas organizadas por Santiago Carrillo y otros, puesto que al no ser delitos contra el Estado no serían competencia de la Audiencia Nacional, sino del juzgado local. Pues nada, que vayan con la denuncia y el razonamiento de Garzón al juzgado de Paracuellos.

Aunque sorprende que Garzón se olvide (precisamente Garzón, el de la investigación del GAL) que sí son competencia de la Audiencia Nacional los crímenes de terrorismo, e incluso de terrorismo de Estado, como el que practicaba la ahora idealizada República, tan democrática ella.

Porque en cualquier caso la tesis de Garzón de que eso de Carrillo y de las demás matanzas republicanas "ya lo investigaron y juzgaron los franquistas" se cae por su propio peso—él mismo acaba de declarar criminales a esos investigadores; sin contar con que no pudieron juzgar a Carrillo por no haberle atrapado. Si a Franco no se le aplica la amnistía del 76, bien parece que tampoco a Carrillo.... pero hasta ahí no quiere llegar Garzón, bastante interesadamente.

Y es lástima que semejantes abolladuras estropeen este flamante auto. Porque sí tiene cierta justicia poética lo de llevar a Franco, Mola, Queipo de Llano, etc., ante los tribunales, no lo negaré. A mí también me parece bien que lo juzguen, pero mejor en 1936. Igual a base de justicia poética podríamos conseguirlo también. Lo malo de la justicia poética de Garzón es que viene a ser eso, poesía pura en el peor sentido de la palabra—palabrería sin efectos en la realidad. Si no manipulación de la opinión pública, y maniobra autopublicitaria descarada, que también hay lo suyo de eso. Inevitablemente, el auto se convierte, en contexto, en una caricatura de sí mismo: el justiciero espadachín que sale a luchar contra el dragón cuando éste ya se extinguió hace años, o el leguleyo que levanta acta solemne de que aquí han fumao. No confundir con quijotismo. En fin, un capítulo grotesco más de la larga historia de cobardía de los españoles ante su dictador.

¿Mejor tarde que nunca? Pues igual sí... y que vayan los legajos a donde tengan que ir, de una puñetera vez. Lo malo es que con su auto superveloz, Garzón ha contribuido a batir el récord de lentitud de la justicia española. Ahora ya llevan los juzgados setenta años de retraso, en lugar de los cinco o seis que solían.

Averías irreparables


Una amnesia selectiva del PSOE

La ministra de Igualdad, Bibiana Aído, nos anuncia una nueva ley del aborto, o de interrupción voluntaria del embarazo, que aquí no aborta nadie. Se hará "la mejor ley con el mejor consenso"; será "muy avanzada" (whatever that means) y según todos los rumores será una ley de plazos, con plazos muy tolerantes hasta los cinco meses de embarazo, y con generosas excepciones para casos excepcionales, como ya las hay en la presente ley. Por lo que se ve, la intención es consolidar la libertad de aborto que existe de facto en España, dándole apoyatura legal.

Y dice la ministra que esta ley velará por la salvaguardia de los derechos de todas las partes: a saber, de las mujeres que deseen interrumpir su embarazo, y de los profesionales que practiquen estas intervenciones (o abortos). Dos partes: mujeres, y profesionales.

De lo que se ha olvidado la ministra es del tercero en discordia: el nascituro. Lo que nos da a entender que para ella (diga lo que diga la ley) no es sujeto de ningún tipo de derechos. Quizá esta ley venga a aclarar o a cambiar la definición de qué es una persona humana, término que queda muy vago en la Constitución. Lo que sí parece claro es que un feto no es sujeto de ningún derecho para la ministra, como no sea del derecho a que lo aborten.

Será una opinión personal (y ampliamente sostenida en la España de la cuerda del PSOE)—pero es ahora mismo una negación palmaria de la ley, según la cual el aborto es ilegal y criminal, está penado, excepto en algunos supuestos despenalizados, y los fetos tienen derecho a no ser abortados, o (quizá) la sociedad tiene derecho a que no se aborten los fetos. Una postura de un ministro tan contraria a una ley actualmente vigente, y negando por vía de la amnesia selectiva unos derechos existentes, o reduciendo a la inexistencia o a la inhumanidad a muchos sujetos de derechos, merecería como poco una aclaración. En mi opinión merecería otra cosa, claro.

Pero no es cosa de la ministra Aído sólo: como digo, es el proyecto del PSOE (y de Izquierdas y Esquerras varias, no lo duden). La vicepresidenta Fernández de la Vega ha tenido exactamente el mismo lapsus selectivo que Aído: hay derechos de mujeres desembarazables, y de "profesionales": en ningún caso se alude a los derechos de los no nacidos, o de su vida como un bien posible a proteger. Ni tres meses ni nueve: pasas de ser mujer libre que se libra de unos kilos sobrantes, a ser asesina infanticida—en un minuto, según haya nacido el niño o no. Y en cuanto al aborto por parto provocado, doctores tendrá el PSOE para decir que no se mata a nadie.

Y aún lo peor son las mentes marcando el paso de la consigna, y la desconexión del lóbulo cerebral que mande el partido. Eso sí es de Auschwitz.

Humano, demasiado poco humano




Realpolitik


Los rusos invaden Georgia, con miles de muertos, masacres de civiles, etc. Pero por aquí no nos alteramos mucho (como ya pasó con lo de Chechenia). Nos importa menos que la ilegal guerra de Irak. Porque al parecer:

— No se trata de la Georgia capital Atlanta, sino de la otra, un país que hay en el Cáucaso. A esos ni caso—por muy caucásicos que sean.

— Consideramos, en Realpolitik, que un país tiene cierto derecho a invadir y bombardear a sus vecinos—al ámbito de su influencia directa.

— Sobre todo si sus vecinos no son nuestros vecinos. Es de suponer que si invadiesen una nación más vecina nuestra, o más vecina nuestra que de ellos, como Holanda, o Cataluña, nos pondríamos más nerviosos.

— Consideramos, por tanto, que el refrán de "las barbas del vecino" no se aplica en este caso. Ni el apólogo de "como yo no era judío no dije nada". Esto que se lo apliquen en Estonia, Letonia o Lituania. Esos sí pueden darse por judíos.

— Las masacres de los rusos siempre son en principio menos criticables, o menos criticadas, que las de otros genocidas o imperialistas. Aquí nos remitimos a la evidencia histórica, o a la costumbre.

— Otra de costumbres: Georgia perteneció, como Rusia, a la URSS (¿o perteneció Georgia a Rusia? ¿O perteneció la URSS a Rusia?). En fin, que como ya les invadieron antes, pues hay cierta justificación histórica para que lo vuelvan a hacer, o por lo menos cierta costumbre. Vamos, que extrañar, no extraña.

— Es una fuente de complejas lecciones morales, que nos mantienen meditando: quien se secesionó siempre encuentra a alguien que a su vez se le secesiona; Quien a hierro mata a hierro muere; Un enemigo pequeño puede tener un primo de Zumosol, etc.

— Además Rusia tiene muchos misiles apuntándonos, y Georgia no. Y Estados Unidos tampoco. Espero. (Creo que debería haber puesto esta razón la primera).

— No conviene, no, dar al traste con nuestras relaciones comerciales con Rusia. Con Georgia, ni sé si hay.

— Y por supuesto Aznar nunca invadió Georgia (Georgetown está en otra parte).

Aplicando estos principios yo creo que se entenderá mejor la postura de española ante esta guerra.

Y además, con lo entretenidos que están los Juegos Olímpicos—eso sí es armonía universal y concordia simbólica, o violencia simbólica, de los pueblos. Que no estamos en una selva. Mejor centrarse en lo positivo.

¿1700 negros muertos? Pscháaa... una notita...


Apólogo del bufón


A Federico Jiménez Losantos le acaba de condenar un juzgado a una multa de cien mil euros por atentar contra el honor de Zarzalejos, el antiguo director del ABC. Sale la noticia el mismo día en que se condena al Solitario a indemnizar a las familias de dos guardias civiles con 150.000 euros, por matarlos.

Supongo que es para que se vea clarito quién cuenta y quién no cuenta, o (quizá) quién se considera el auténtico peligro social, o quién molesta más al sistema.

A Jiménez Losantos lo han freído a apelativos e insultos, y él a ellos, en todos los medios simpatizantes del gobierno—empezando claro por la SER y Onda Cero. Y los dos bandos han decidido llegar a los tribunales—Federico denunció a Garzón por acusarlo de "venal", así que tampoco puede decir que él no judicialice el asunto.

En todo caso parece que lleva las de perder. En el asunto Garzón, se queja el locutor de que el acusado Garzón y su colega el juez que llevaba el caso estuvieron departiendo amablemente en privado antes de la vista. Casi ná: jueces para la democracia. Una causa que por supuesto no llegará a nada, ésta.

Las causas contra Federico parece que tendrán más éxito. Porque la opinión pública y el consenso de los poderosos crea un ambiente en el que los jueces dictan resoluciones abusivas y anticonstitucionales, que sin embargo surten efecto, y han de ser recurridas, con un resultado incierto en las instancias superiores (a las que Federico también ha ofendido repetidamente). El resultado va a ser el que anunciaba Federico: el amordazamiento de la libertad de expresión, pues pocos particulares pueden estar aguantando alegremente condenas de cien mil euros una tras otra.

Yo estoy de acuerdo con muchas de las opiniones de Federico—y con las que no estoy de acuerdo me parece que tiene perfecto derecho a expresarlas. La manera de hacerlo es otra cosa—y claro, el caso está liado porque en la expresión van muy ligadas la manera de hacerlo y lo que se hace. Nadie negará que las maneras, los despotriques y calentones, forman parte del estilo que ha hecho de Federico una estrella mediática—y censurar las maneras también es atentar contra la libertad de expresión. La sentencia busca, supuestamente, conjugar el respeto a esa libertad con el derecho al honor, pero lo busca muchos metros más allá de la línea adecuada. Es ridículo reprochar a Federico que juegue con los nombres o que ponga motes—bueno, sería ridículo si no fuera esto siniestro, por ser una sentencia que regula lo que se puede decir en público y lo que no. En todo caso, lo que va a misahn son las sentencias, no mis opiniones ni las de Federico, y si el país se pone las normas que se pone, o acepta las limitaciones que acepta, la solución es callarse o emigrar.

Aunque creo que optará Federico por seguir denunciando... con menos expresividad.  
Frente a las denuncias de Federico de cómo las autoridades y los políticos falsean y pervierten las instituciones y las leyes, podemos contrastar el punto de vista de la "víctima", Zarzalejos, explicando cómo ve él la cosa. Nos dice Zarzalejos sobre Losantos, cito de memoria:

"Este señor ha tomado un papel que es el del bufón. Se cree que porque va y dice que el Rey debería abdicar, se cree que es alguien. Pues no. El bufón en la corte es el que dice lo que la gente decente piensa y no dice. Pero él va y lo dice. Porque es el bufón. Claro que lo normal entonces es que el rey o la reina va y le pega una patada y lo manda a rodar por la sala".

Analicemos este apólogo del bufón, más instructivo de lo que parece.

Nos dice Zarzalejos que él (importante periodista) no dice lo que piensa. Él se coloca en el papel del cortesano, el que busca medrar, calla, no denuncia las falsedades y vicios de la Corte, sino que participa de ellos, y busca atraerse con su silencio el favor del Rey. Es el que, cuando el rey va desnudo, alaba las ricas telas de su traje. Y además tiene una alianza tácita no sólo con el rey sino con los demás cortesanos para mantener esa ficción pública. De hecho es esa su función como cortesano—un papel con el que él se identifica tan plenamente que no duda en utilizar este apólogo para desacreditar a Losantos. Parece ignorar que toda la crítica ilustrada de la modernidad, y la razón y la moral, están del lado del bufón, y no del cortesano. O bien lo sabe, pero le trae al pairo, porque sabe quién puede dar patadas y quién no.

Zarzalejos sabe que el bufón será castigado por una Real Patada. Naturalmente, aunque esto no lo dice, no es el rey mismo quien anda dando patadas. Para eso está el Consenso de los Cortesanos. Los que quieren medrar—como estas juezas que condenan a Federico—o los que ya han medrado, como los ladrones de guante blanco que tenemos en las más altas instituciones. La dirección en la que sopla el viento está clara—como dice Bob Dylan, no necesitas ningún hombre del tiempo que te la indique. Así que nadie tiene que dar instrucciones precisas de qué hacer, basta saber dónde se ubica cada cual para saber dónde tiene que caer la patada. La patada se premia con cien mil euros.

Este sistema, que es plenamente feudal y cortesano, no tiene nada que ver con lo que supuestamente defiende la Constitución—libertad de expresión y de crítica y cátedra y demás zarandajas. Esa libertad queda bonita allí escrita, para cubrir el expediente, pero luego viene la letra pequeña: las alianzas tácticas de los poderosos, y las acciones teledirigidas de los lameculos, se encargarán de acotarla cuidadosamente en cuanto haya un consenso de que alguien molesta. Zarzalejos reconoce que su fábula del Antiguo Régimen es plenamente válida en el presente—que de hecho siempre vivimos en un régimen vigilado. Que al Rey no se le puede criticar. Y que, sea la patada constitucional o no, desde luego ningún cortesano va a criticarla. Antes bien, habrá aplauso generalizado: "Buena patada, Majestad".

Con lo cual en realidad Zarzalejos y Federico están de acuerdo en su diagnóstico del sistema: Cratocracia, y Feudalismo, disfrazados de democracia—un sistema que no cambia más que de mano de pintura. Lo que pasa es que uno lo acepta, y lo va a defender (y encima se forra), y el otro en cambio lo denuncia y lo ataca.

¿Quién es más coherente? Zarzalejos, por supuesto.

Libertad de crítica y derecho a la imagen

 

Nuestros prohombres

Pasan por sabios de juicio inalterable, con bibliotecas técnicas a sus espaldas,  que han dejado atrás carreras acumuladas casi imposibles para un mortal; miembros de las mil y una academias y sociedades, hombres serios que no han tenido nunca tiempo para pamemas. Magistrados de solemnidad tan estratosférica que te caes para atrás, gente tan encumbrada que hay que llegar a  ellos arrastrándose por la moqueta. Pero Audis y Reaudis y recepciones y cenorras de a mil euros que no falten. Y gemelos en las camisas por descontado—¿botones a ellos? Que aún hay clases, hombre.

Y luego resulta que se arropan las espaldas unos a otros, y actúan según consignas, con un corporativismo atroz, plegados abyectamente a las instrucciones que les llegan radiadas por los sobreentendidos entre caballeros. Resulta que son gentes que están ahí para que no se desmande la cosa, vamos, y para que la justicia vaya a donde tiene que ir, o sea, a plegarse a los intereses de quien corta el bacalao. El arte del prohombre español consiste en llegar a la cima (con ayuditas, claro) para una vez instalado allí en un tribunal o en un órgano colegiado, contradecir en una resolución o en un juicio técnico las cosas que se aprenden en primero de carrera. Pero hacerlo con cara de granito, y sentando cátedra, y sin nadie que te lo enmiende. En suma, que están allí para hacer lo contrario de lo que se supone que deberían hacer, para pudrir el sistema, y estafar a todo el mundo, y repartir favores por lo bajini, en el mejor estilo nacional, y hacer circular la pasta. Pero a lo grande. ¿Que hay que aprobar que Cataluña es otra nación que España? Que les digan dónde hay que firmar. ¿Que hay que decir que la constitución del 78 consagra el derecho a los hombres a casarse con los hombres? Marchando.Y si hay que decir que lo blanco es negro—pues sin pestañear, que para eso somos los expertos.

Y sólo muy de vez en cuando alguna sentencia que viene de fuera, de Estrasburgo por ejemplo, de fuera de su red de intereses y corruptelas, les saca los colores. Bueno, se los sacaría, si hubiese colores que sacar. Al pairo se las traen estas sentencias, mientras el corral siga bajo control. ¿Cinco mil euros de multa? En la primera cena se los chafan.