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Semiótica

Turing baja el listón

Hablaba ahora por la radio Víctor Gómez Pin, diciendo que ninguna máquina ha logrado pasar el test de Turing. Qué injustos somos. Sería más razonable proponérselo a las máquinas en sus propios términos. Debería resultar imposible de determinar que una persona no es una máquina, de acuerdo a parámetros computables y automatizados; o sea que nosotros tampoco pasásemos el test.

Sobre todo si transformamos también en máquina al tercero en discordia, el humano que sabe que el ser sometido a prueba es una máquina (o un humano). Hay una respuesta problemática para Turing (el silencio constante) que imposibilita que el test pueda llevarse a cabo. Y otra más: un humano puede imitar perfectamente a una máquina, respondiendo según un algoritmo preestablecido. Claro que entonces el experimentador acertaría al decir: me contesta una máquina (aunque la máquina fuese una máquina humana).

Por otra parte, Turing se refería a que para el año 2000, las máquinas pudiesen pasar su test una media de un 70% de veces, ante un interrogador medio, durante cinco minutos. ¿Se satisface realmente esta condición? ¿Qué es un interrogador medio? Seguramente no un interrogador del MIT: un interrogador medio no tiene ni graduado escolar. Creo que Turing tenía razón, y que su test (en sus propios términos) sí lo pasarían las máquinas.

Es curioso que el experimento de Turing derive de un experimento previo propuesto para distinguir entre los dos sexos (A, hombre y B, mujer) por un tercero que se comunica con ellos sólo por escrito (C). También que Turing especule con la posibilidad de que una de las "máquinas" construidas sea un clon (masculino), fabricado por un equipo en el que no haya ninguna mujer. Y que, por último, al dar la forma definitiva a su test, quede suprimida la mujer: ahora C es la máquina (qué lío) que replaza a A, pero quien en realidad desaparece es la mujer, pues B pasa a ser un hombre...  Parece Turing expulsar a las mujeres de estos experimentos cibernéticos.

Tiene otros recodos interesantes el artículo de Turing, por ejemplo cuando aparecen Shakespeare y su amado (¿the gay connection?) o Mr. Pickwick y el espíritu navideño de Dickens. O cuando declara que sería una idiotez hacer una máquina a la que le gustasen las fresas con nata. Esto es complicar excesivamente un test que se puede mantener muy simple (callándose, o diciendo todo el rato "sí"). Otra curiosa expresión: la alusión a "the difficulty of the same kind of friendliness occurring between man and machine as between white man and white man, or between black man and black man". Between men, sí, pero ojo a la raza. Blancos y negros se llevan como ordenadores y humanos. Curiosa la fantasmagoría sociosexual del artículo de Turing.

Un apartado interesante de su artículo sobre "Computing Machinery and Intelligence" es el de Turing magufo: cuando trata los fenómenos mentales de "telepathy, clairvoyance, precognition and psychokinesis. These disturbing phenomena seem to deny all our usual scientific ideas. How we should like to discredit them! Unfortunately the statistical evidence, at least for telepathy, is overwhelming". Hum. Ya no sabe uno si fiarse de las demás estadísticas de Turing, visto esto. "With ESP anything may happen".

Más me gusta su diferenciación entre dos tipos de máquinas y dos tipos de errores: las máquinas de los ejemplos filosóficos no cometen errores de funcionamiento... pero, ¿por qué no? Podrían cometerlos. Por ejemplo en este ejemplo.

Interesante la definición que da sobre la reflexividad como feedback, el output de la máquina volviéndose su input. "By observing the results of its own behaviour it can modify its own programmes so as to achieve some purpose more effectively".  Y así la máquina se vuelve objeto de su propio "pensamiento". Pero parece subestimar Turing la capacidad de retroalimentación del cerebro, y su papel en la consciencia, así como la importancia de los niveles inferiores de consciencia, los reguladores de la información de los sentidos y del propio estado interno del cuerpo. Y la importancia de combinar distintos tipos de información procedentes de una experiencia multidimensional en la realidad, vivida y reelaborada. Así, su hipotético computador inteligente es una simulación abstracta de la mente, una máquina que nunca será consciente en un sentido humano, pues sólo emula los procesos lógicos y lingüísticos, que son instrumentos de la consciencia, y no consciencia. La inteligencia veíamos que quedaba en pseudoproblema, y se reducía a cuestiones comunicativas. La consciencia, ya ni te digo: queda fuera del horizonte del test.

Aunque eso no quita, como digo, para que seguramente se puedan hacer máquinas que superen el test de Turing con las condiciones originales (experimentador medio, cinco minutos, 70%, etc.). We can see plenty there that needs to be done... 


(PS: Recomiendo echar un vistazo a las cosas de y sobre Turing en la red. Por ejemplo, esta reseña de un libro de David Leavitt que especula que quizá fue asesinado por los servicios secretos: "Code-breaker". A mí me suena la teoría del asesinato de Turing más plausible que al reseñista).

Profecías autocumplidas retroactivamente 
 
 
 

 

La narración paradójica

La narración paradójica

Me envían los editores, que tuvieron la amabilidad de ponerme de asesor en un proyecto de investigación sobre este tema, un libro resultado del proyecto (que cita mi libro sobre teoría de la narración). Se trata de La narración paradójica: "Normas narrativas" y el principio de la "transgresión", ed. Nina Grabe, Sabine Lang, Klaus Meyer-Minnemann. Frankfurt: Vervuert Verlag; Madrid: Iberoamericana, 2006. Con estudios de Charles D. Presberg, Bénédicte Vauthier, Ingrid Simson, Nina Grabe, José Mª Paz Gago, Tilmann Altenberg, Dieter Janik, Herminia Gil Guerrero, Daniela Pérez y Effinger, Patricio Pron y Elsa Dehennin, aparte de los editores. Hay artículos teóricos, otros sobre Don Quijote y Borges (varios), Valera, Cortázar, Copi, Piglia...

Así empieza una clasificación de Sabine Lang, luego desarrollada en detalle, sobre los procedimientos de la narración paradójica:
 

I. Procedimientos de          II. Procedimientos de
anulación de límites          transgresión de límites
 

Silepsis                         Metalepsis
Epanalepsis                     Hiperlepsis

Cada una de ellas con variantes "según el modo con que se relacionen el plano del discurso y el plano de la historia o los diferentes planos del texto consigo mismos en dirección vertical u horizontal" (32). Y subdivididas según se refieran en cada caso al narrador, al narratario, al autor, al personaje, al mundo narrado... en diversas variantes.

Vaya, si hasta me citan varias veces. Sobre las transgresiones de niveles y rupturas de marco narrativas, tengo por ahí de hace años este artículo. Y hace poco me envió John Pier el libro que editó con Jean-Marie Schaeffer sobre Métalepses: Entorses au pacte de représentation (Paris: École des Hautes Études en Sciences Sociales, 2005) justo tras sacar Genette su Métalepse (París: Seuil, 2004).

¿Quién se anima a desarrollar un análisis aplicable a las paradojas y rupturas de marco visuales, como las de este pintor inspirado en Escher?

Inmersión, interacción, transición imposible

Ley de Skitt y parapraxis

Últimamente se habla bastante de actos fallidos, lapsus linguae y otras calamidades, a cuenta de que nuestro presidente Zapa-tero es bastante dado a cometerlos y a socavar de ese modo la credibilidad de su propio discurso. Equivocaciones casuales e insignificantes, dicen unos; señal de las tensiones acumuladas, dicen otros allá; señal de falsa conciencia, dicen acullotros. El caso es que a veces las comete con avaricia reiterativa, o parece invitarlas, como en el famoso caso de los "accidentes mortales" o el de las "vidas sesgadas" por el terrorismo.

Quien quiera hacer lecturas profundas y reveladoras del asunto ha de acudir, claro, a la teoría expuesta por Freud en Psicopatología de la Vida Cotidiana. O por qué hacemos gestos reveladores de nuestras intenciones reprimidas. El caso es que he observado que los locutores que se ensañan con Zapatero por esos lapsi a veces los cometen ellos mismos al repetirlos, se trabucan, señal de que quizá teman estarse agarrando demasiado a un clavo que sobresale del discurso del escurridizo presidente.

Podríamos relacionar con este fenómeno la Ley de Skitt,según la cual un debate en Internet que se centre en denunciar errores de escritura o lenguaje en un participante, lleva pronto al denunciante a cometer errores similares. Según la Wikipedia, muchos la ven como una especie de maldición justiciera, o como un corolario de la ley de Murphy. Voy a introducir allí mi teoría. Yo creo que muchos de estos casos de error son parapraxis freudianas. Y es que nadie está libre de semejantes atentados mentales...
 

Leyes de Murphy de la interacción comunicativa

Interacción internalizada: El desarrollo especular del lenguaje y del orden simbólico

Este interesante artículo de V. S. Ramachandran,  "The Neurology of Self-Awareness" (Edge 8 de enero de 2007), enlaza con algunas de las preocupaciones que me rondan por la cabeza últimamente.

Tiene muchos puntos en común con el artículo de Michael Arbib en Cajal and Consciousness, y también con la teoría de la autointeracción de pensadores como Mead o Blumer. También teoría de los marcos de Goffman, más en concreto con la teoría del sujeto y de la consciencia que parece insinuarse en sus últimas páginas. A ver si consigo hilar mínimamente uno con otro y con otro y con otro.

Hace poco mencioné las neuronas espejo. Son un sistema neurológico que abre un camino para relacionar, en términos biológicos y evolucionarios, reflexividad e interacción. Y que permiten concebir un punto de contacto entre neurología, lingüistica y esas reflexiones sobre fenomenología que tanto han enfatizado la relación entre yo y otro (la teoría de la mirada de Sartre, la teoría de la alteridad de los otros como sujetos y no objetos en Merleau-Ponty, o las reflexiones sobre soi-même comme un autre de Ricoeur). Casi nada, ¿verdad? Bien, pues tanto Ramachandran como Arbib dan un papel crucial a este sistema neurológico en la génesis de la autoconsciencia. Goffman no, claro; él no habla de neurología y cuando se murió aún no existían estas neuronas, por así decirlo.

El artículo de Arbib en Cajal and Consciousness(ed. Pedro C. Marijuán; New York Academy of Sciences, 2001) se titula "Co-evolution of Human Consciousness and Language". En este post resumo y comento algunos aspectos clave de este artículo. Eso me llevará más adelante a una exposición de la teoría del sujeto emergente en Goffman.

La consciencia humana se caracteriza por su complejidad, que sólo ha podido desarrollarse junto con el lenguaje. Complejidad que consiste en crear representaciones de la actividad intencionada, representaciones que van mediadas lingüísticamente. Estas representaciones (y el lenguaje) se han desarrollado evolutivamente a partir del sistema de neuronas espejo de los monos, y de la relación neurológica entre movimientos de la mano y de la boca.

(Por cierto, observa Arbib, un tanto en plan plain dealer, que "Cajal offers no particular guidance to the nature of consciousness", y que distingue la actividad consciente de los reflejos, pero no de otros procesos mentales. Yo creo que tampoco es tan así: pues Cajal también observa la diferencia entre el comportamiento espontáneo e irreflexivo, automatizado (no meros "reflejos") y el autoconsciente, mediado por otros sistemas neuronales. Y puede haber un choque en el paso de uno a otro, como en el ejemplo de la señorita que se mueve con gracia mientras no se siente observada pero tropieza o se trabuca en el momento más inoportuno, o sea, cuando ve que la miran).

Cajal sí que anticipó, dice Arbib, la teoría de que muchas funciones del organismo no están basadas en un único circuito o región cerebral, sino en la cooperación de muchas regiones cerebrales.  Ignoraba, claro, el detalle y muchos aspectos prácticos del funcionamiento de esta computación neural, por ejemplo que la inhibición de impulsos, y quizá la modulación neuronal, tienen un papel tan importante como la excitación. En otro post anterior he señalado cómo diversas teorías neurológicas contemporáneas analizan las modalidades de interacción entre regiones cerebrales, o de coordinación entre patrones de excitación, para explicar la creación de representaciones conscientes. Sin negar la importancia básica de estas interacciones multisistema, tanto Arbib como Ramachandran dan un papel preponderante al sistema de las neuronas espejo.

Volviendo a Arbib: opone "estados cerebrales" (inmensamente complejos) a "estado mental" (como resultado visible, pongamos, del anterior: los estados mentales son más simples; así, la lógica no es la esencia de la mente, sino una cristalización comunicativa, digamos, de los auténticos procesos cerebrales, en los cuales no entramos de manera consciente). Pero la mente es para Arbib (faltaría más) un aspecto de la actividad cerebral, un fenómeno semiótico: "some sort of précis of the broader neural activity and memory structures" (200). (—De ahí que los esquemas semióticos, y voy a Goffman y sus frames, vayan a ser tan importantes para desarrollar esta teoría de la consciencia).

La consciencia, el lenguaje, y los esquemas distribuidos.
 
El desarrollo de la consciencia no es sólo el desarrollo de la evolución morfológica del cerebro. Los fenotipos de comportamiento "no resultan de los 'genes cerebrales' sólo: más bien expresan tanto la organización inherente del cerebro como el aprendizaje que lo ha conformado a través de las experiencias del organismo individual, y éstas son determinadas en gran medida por el medio social en el que se desarrolla el organismo" (200). Así, la evolución de los homínidos no se puede separar del desarrollo de la cultura, que influye "incluso la evolución biológica (además de verse ella misma sujeta a cambio y selección)" (201). La consciencia es un fenómeno complejo y distribuido, y no se trata de un todo o nada: hay que estudiar tipos y grados de conciencia, y definir la propiamente humana y cómo ha emergido. "Sostengo que somos conscientes de una manera completamente humana porque tenemos lenguaje, es decir, que al igual que la consciencia va a cuestas sobre muchas funciones neurológicas, también debe ir a cuestas sobre el lenguaje, alcanzando así una sutileza y complejidad que de otro modo sería imposible" (201). Cita Arbib a Sarraute y sus tropismos preverbales, que se ven aplastados por la lógica propia del lenguaje: "para Sarraute el lenguaje es a la vez expresivo y destructivo, y esa tensión entre lo verbal y lo no-verbal es ciertamente la marca característica de nuestra consciencia, que la separa de cualesquiera otras formas de consciencia que puedan expermimentar otros seres" (202). (Esta interacción entre lo verbal y lo no verbal es enfatizada por algunos pragmatistas como Goffman. Para Goffman podríamos decir que el lenguaje va a caballo sobre lo no lingüístico, la interacción verbal explícita sobre la situación comunicativa que la antecede y sienta sus bases. Aun si esta no es totalmente no verbal, en tanto que deriva de un anterior complejo pragma-lingüístico. En mi artículo sobre La espiral hermenéutica intenté sacar algunas conclusiones de esta verbalización o emergencia del lenguaje que se da en la interpretación y la interacción comunicativa). Una teoría de los esquemas funcional, más que estructural, nos ayudaría a entender el funcionamiento del pensamiento como cooperación entre distintas áreas cerebrales que contribuyen a la generación de un esquema. (Pienso aquí en la teoría de la fusión metafórica y la proyección conceptual / redes de integración conceptual de Fauconnier y Turner). Principios: 1) la "cooperación computacional" o integración de esquemas; 2) la "modulación" de nuevos esquemas a partir de los existentes (esto recuerda mucho los análisis de Goffman, con sus transformaciones de marcos, reenmarcaciones, modulaciones); 3) la integración de representaciones parciales en un todo integrado: algo que no tiene por qué pasar en una región cerebral determinada. (Pero ver la teoría del espacio de trabajo global de Dehaene et al. aquí).

La neurología y la consciencia. Aquí Arbib expresa su escepticismo hacia las teorías de Penrose et al., Llinás, etc., y apoya un enfoque de lo consciente menos mensurable quizá en términos de estados cerebrales concretos y más bien en relación al lenguaje y la comunicación. Utiliza ejemplos como la visión ciega, etc. que también aparecen en otros artículos del volumen Cajal and Consciousness.

De la cooperación social a la consciencia

Retoma Arbib la teoría decimonónica de Hughlings Jackson sobre el desarrollo evolutivo del cerebro: "una vez se han desarrollado nuevas regiones o hay nuevos esquemas disponibles, proporcionan un ambiente enriquecido para partes más antiguas del cerebro" (205-6)—(algo que podríamos relacionar con la teoría de la emergencia. Los viejos fenómenos mentales quedan reenmarcados, y nuevos fenómenos pueden surgir de modo emergente por la interacción entre viejas y nuevas zonas). "En la terminología de la teoría de los esquemas, la evolución no sólo proporciona nuevos esquemas conectados a los antiguos, sino que proporciona conexiones recíprocas que modifican esos antiguos esquemas" (206). (Así, de este modo, la representación conceptual elaborada de un objeto puede actuar, por "retroproyección", sobre la imagen sensorial elaborada en los centros primarios de la percepción).

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Uno de los rasgos muy notables sobre las capacidades humanas es que venimos a incorporar herramientas en nuestro esquema corporal. Cuando usamos un destornillador nuestro cuerpo termina al final del destornillador, no al final de la mano; cuando conducimos un coche, nuestro cuerpo termina en el parachoques de atrás, no en nuestras nalgas" (206). Y así el cuerpo también se extiende, mediante la comunicación, por el cuerpo social.

(Aceptando este principio de la incorporación de herramientas al esquema corporal, pregúntate, Lector (escritor), por una parte...

1) qué herramienta estás utilizando ahora mismo, y qué dice eso sobre tu cuerpo. Hay toda una reflexión sobre la ciborguización del sujeto, especialmente a través de la interacción mediada por tecnología digital; ver por ejemplo mi reseña sobre Literatura y Cibercultura o sobre los diarios-blog, Serfaty: The Mirror and the Veil.

2) ¿Cuál es la herramienta más incorporada al cuerpo y a la mente... si herramienta es aún? El lenguaje como tecnología interiorizada.

Las tecnologías del lenguaje, al decir de Ong, modifican la consciencia. Más lo hizo el mismo lenguaje con su origen: es el plantemiento de base de Arbib).

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La comunicación primitiva está supeditada a la coordinación primitiva de los miembros de un grupo social. Como en la visión ciega, los procesos que coordinan a los miembros del grupo no tienen por qué suponer consciencia" (206). (De hecho, aun en grupos humanos, más avanzados y con comunicación más elaborada... la consciencia de los procesos comunicativos que los unen, no digamos ya la consciencia reflexiva avanzada sobre ellos, puede ser bastante primaria). El desarrollo de consciencia supone una capacidad elaborada de usar y anticipar el uso de señales. No sólo reconocimiento de señales, sino una señal de la propia señal, una señal reflexivamente simbolizada: "the individual's becoming able to pantomime 'this is the action that I am about to take'" (206). (Me interesa especialmente el uso de pantomime de Arbib aquí: parece indicar que hay una cierta teatralidad inherente al hecho de la comunicación consciente; es inseparable de una cierta duplicación y ficcionalización (digamos) del signo). Arbib y Hesse se refieren a esto llamándolo un "resumen", o signo podríamos decir, "a 'précis'—a gesturable representation—of intended future movements (as distinct from current movements)", una simbolización del comportamiento que se genera en lo que llaman el plexo comunicativo. "El elemento jacksoniano [Hughlings Jackson] de su análisis es que la evolución del plexo comunicativo proporciona un medio ambiente para la evolución continuada de sistemas más antiguos" (207). (En efecto, siguiendo la teoría de la retroalimentación cortical - tálamo-cortical, los sistemas sensoriales primarios han de evolucionar si no sólo han de procesar el input de los sentidos, sino proyectarlo a un sistema de monitorización o interacción más evolucionado, y, aún más, recibir el feedback de este sistema y volver a reenviar quizá varias veces las señales modificadas). "Sugieren [Arbib y Hesse] que una vez dispone el cerebro de semejante plexo comunicativo, comienza entonces un nuevo proceso de evolución, en el cual el signo [précis] viene a servir no sólo como una base para la comunicación entre los miembros del grupo, sino también como un medio de planificación y coordinación en el interior del propio cerebro" (207). (Esta es la interiorización de la tecnología a la que me refería. Recuerda mucho, por otra parte, a la teoría de Goffman sobre la constitución del sujeto mediante sistemas de marcos, a la que me referiré más adelante). Los esquemas interiorizados pasan a coordinarse por vía del signo que se ha interiorizado. Esto sucede ya a niveles subhumanos, pero sienta las bases para el desarrollo del lenguaje humano. Según esto, la consciencia sería un resumen o signo de la actividad esquemática, evolucionando de tal modo que que puede elaborar ciertos procesos mentales al nivel del lenguaje y la lógica, y que estaría relacionado en parte, pero no completamente, con la comunicación. (Para los interaccionalistas simbólicos como Mead o Blumer, las señales dirigidas por un organismo a sí mismo son cruciales en el desarrollo de la consciencia humana. Viene a ser esto una internalización de la comunicación, o más bien un desarrollo interdependiente e interactivo de la comunicación, la consciencia y el lenguaje. Veo muchos puntos en común con Arbib aquí).

Un sistema especular para la manipulación en el mono y el humano

Hay en el hombre y el mono un sistema cerebral especializado en coordinar la información visual con los movimientos de la mano que permiten la manipulación de objetos. En especial, se han observado unas neuronas de la región cerebral ventral premotriz F5 tienen una función especial. Son las llamadas neuronas espejo: "neuronas que se activan no sólo cuando el mono agarraba o manipulaba objetos, sino también cuando el mono observaba al experimentador hacer un gesto similar al que, cuando es realizado activamente por el mono, requería la actividad de la neurona" (208). Coordinan pues la observación y la ejecución de estos gestos. Es más, existe en los primates este mecanismo fundamental, automatizado o interiorizado, para el reconocimiento de estas acciones. La observación produce una actividad cerebral similar a la propia ejecución de la acción. (Esta reciprocidad es la que parece necesaria para la internalización subsiguiente de los procesos comunicativos a la autocomunicación del propio sujeto. Por otra parte, me sorprendería que no hubiese en otros cordados superiores sistemas de neuronas espejo similares en lo referente en concreto a la identificación visual. Es obvio que el ojo se activa de manera especial al percibir otro ojo: un ojo busca otro—light seeking light—, y más aún los ojos de los primates. Es éste otro sistema de interacción comunicativa muy útil en la supervivencia. En sus análisis sobre el saberse percibido de El Ser y la Nada Sartre extrae algunas conclusiones más elaboradas sobre cómo hemos desarrollado los humanos esta experiencia de intercomunicación visual). Arbib quiere buscar en este sistema interactivo-comunicativo de neuronas espejo "la base para la evolución del lenguaje humano" (210).

El enfoque sobre la evolución del lenguaje basado en el sistema especular

Siete fases en la evolución del lenguaje humano: 1) Manipulación, 2) Sistema especular para la manipulación, 3) Sistema imitativo "simple", 4) Sistema imitativo "complejo", 5) Comunicación manual, 6) Habla, 7) Lenguaje.

Con respecto a las diferencias entre los dos últimos, "speech" y "language", aclara Arbib que "habla es la producción y percepción abierta de secuencias de gestos vocálicos, sin implicar que estas secuencias constituyan un lenguaje" (210). (Es una postura ésta que recuerda bastante a las posturas desconstructivistas e integracionalistas sobre el lenguaje. La productividad viene en primer lugar, la codificación es posterior, en especial a la codificación elaborada a través de las formas escritas, los estándares socialmente favorecidos, etc. El habla es así el elemento productivo y agramatical del lenguaje, todavía siempre produciendo secuencias no previamente codificadas y ofendiendo a la gramática).

(Esta teoría de Arbib ofrece puntos de anclaje muy sugerentes a las teorías integracionalistas sobre el origen y funcionamiento del lenguaje, al privilegiar el complejo sígnico multimedial, global, por encima de los sistemas gramaticalizados o codificados. Sobre este complejo integracional de lenguaje y gesto también se puede seguir este enlace que lleva a una discusión sobre evolución: Lenguaje y gesto). Continúa Arbib:

Un humano anatómicamente igual a nosotros pero sin lenguaje, hace 200.000 años, quizá tendría una percepción sensorial inmediata más agudizada, pero a su consciencia le faltarían "los revestimientos sutiles que posee la mente moderna precisamente gracias a las propiedades recursivas a que da acceso el lenguaje" (211). La consciencia, pues, se ha desarrollado drásticamente después de que el cuerpo y cerebro humano humano alcanzasen su forma actual. (Se ha desarrollado como el lenguaje se ha desarrollado. Y los desarrollos de formas lingüísticas complejas—de formas comunicativas complejas, en realidad—suponen desarrollos de la consciencia humana, desarrollos evolutivos, sólo que ahí hablamos ya de evolución cultural, y no de evolución biológica. Una entronca con la otra y es su continuación).

El lenguaje se desarrolló sobre una anatomía previamente evolucionada que permitía ese desarrollo. Para Arbib, las vocalizaciones de los primates no son los precursores directos del lenguaje. De hecho se sitúa su sustrato cerebral en un área que no es la equivalente al área de Broca en los humanos. Esos gritos carecen para Arbib de las propiedades combinatorias necesarias para el desarrollo lingüístico, mientras que el sistema de las neuronas espejo sí parece abrir esa vía necesaria. "Está claro que las neuronas espejo pueden ser fundamentales para la imitación, de modo que la utilidad del sistema especular en el antepasado común del hombre y el mono puede haber consistido en maneras simples de imitación" para la conducta aprendida, la autorregulación motriz, y la coordinación del grupo (212). Hipótesis: "La extensión del sistema especular de las acciones simples a acciones complejas fue una innovación clave en la evolución cerebral relevante para la emergencia de una disposición al lenguaje" (212).

La generatividad comunicativa necesaria para el lenguaje estaba presente así en el comportamiento motor. El requisito de paridad necesario para el lenguaje humano (la reciprocidad del signo para hablante y oyente) se desarrolló a partir del sistema neurológico especular: "El lenguaje evolucionó a partir de un mecanismo que originariamente no estaba relacionado con la comunicación: el sistema especular para la manipulación con su capacidad de generar y reconocer una serie de acciones" (213). (El origen del lenguaje sería así un caso más de lo que Stephen J. Gould llama exaptación, o de lo que Niezsche analizaba – en la Genealogía de la Moral – como génesis no teleológica, o desconexión entre origen histórico y función actual de un órgano). Es característica de los homínidos la capacidad de explotar imitativa y comunicativamente secuencias de comportamiento nuevas, utilizables para la construcción de una respuesta inmediata y para el enriquecimiento de la vida del grupo a más largo plazo (fase 4 de las antes nombradas). De ahí pasamos a la fase 5: un sistema comunicativo con base manual, con signos pantomímicos que imitan, en ausencia de un objeto, a los signos gestuales pragmáticamente orientados a la acción de ese objeto cuando está presente. ("Comer, comer": el australopiteco llevándose la mano a la boca cuando no hay nada que comer. Así, el signo se constituye necesariamente in absentia del referente, y la teatralidad o simulacro de la realidad es inherente al origen del lenguaje. Nuestros antepasados usaban el lenguaje de los sordomudos, con la ventaja adicional de que oían y vocalizaban. Lenguaje y gesto son inseparables en un origen, sólo la evolución de formas cada vez más codificadas y menos gestuales los va deslindando. Y sin embargo la gestualidad permanece inscrita, como decía R. P. Blackmur en Language and Gesture, en la misma capacidad poética del lenguaje. De esta gestualidad del estilo, que siempre entra a ser procesada interpretativamente, hablaba yo en mi artículo sobre "la espiral hermenéutica").

Fase 6: el habla. Primero evolucionó un sistema de comunicación basado en las áreas ligadas por las neuronas espejo: la mano/brazo y los gestos orales y faciales. (Y la vista, supongo yo, donde debe existir otro sistema de neuronas espejo aún más básico, y que desarrolló una coordinación con el buco-manual). Seguidamente, "el sistema simbólico manual-orofacial 'reclutó' a la vocalización" dando lugar a un sistema abierto (no codificado) de gestualidad y sonido. En Homo Sapiens desciende la laringe (y ya en especies anteriores), lo que lleva a pensar que "se necesitaba un núcleo de proto-habla para proporcionar presiones hacia la evolución laríngea. Sin embargo (...) es muy posible que los humanos tempranos y sus precursores  H. erectus hayan tenido una comunicación vocal compleja sin tener lenguajes comparables a los lenguajes actuales" (214).

Es lógico que también el sistema de vocalización de los primates ha contribuido a la evolución del lenguaje. En concreto a través de la regulación de la respiración / vocalización. También aspectos primitivos de la vocalización, como los lloros de los bebés o las exclamaciones, tienen un asentamiento externo al área de Broca. (Así, hay pacientes mudos por lesión en el área de Broca que pueden jurar y maldecir cuando se les provoca). Arbib hipotetiza que el desarrollo del lenguaje llevó a establecer una coordinación entre el área cortical de la vocalización primate y el área de Broca.

La transición al Homo Sapiens: El desarrollo comunicativo tuvo que proporcionar una fuerte ventaja evolutiva, para favorecer como lo hizo la evolución hacia el homo sapiens a pesar de una laringe que impide tragar y respirar a la vez (pero posibilita el habla). El ser humano estaba ya listo para el lenguaje. Pero Arbib se opone explícitamente a las nociones de Chomsky sobre una implantación neuronal del lenguaje en el genoma humano. (Ya he dicho que sus ideas conectaban más bien con el integracionalismo y desconstructivismo... todo lo contrario de la lingüística generativa chomskiana). También se opone al proto-lenguaje de Bickerton (basado en secuencias de dos palabras, nombre-verbo), y sostiene más bien que los protohumanos "poseían la capacidad de nombrar acontecimientos con secuencias nuevas de gestos (manuales y/o vocales) pero que esta capacidad no implica la capacidad de nombrar separadamente los objetos y acciones que comprendían esos acontecimientos" (216). Esto fue un desarrollo más tardío (que Arbib sitúa entre hace 50.000 y 100.000 años). Lo que no quita para que "la consideración de la base espacial de las 'preposiciones' puede ayudar a mostrar cómo la coordinación visuomotriz subyace a algunos aspectos del lenguaje" (216). (Por aquí también se puede enlazar con los esquemas de representación espacial analizados por la lingüística cognitiva). Pero parece evidente que el desarrollo de estructuras gramaticales elaboradas haya sido "post-biológico", una creación del Homo sapiens. (Y continúa esa elaboración... No sólo en el desarrollo lingüístico, sino en el metalingüístico, a nivel de teoría y análisis del lenguaje).

En un esquema representa Arbib su teoría multimodal sobre el origen del lenguaje: Dos sistemas originalmente aislados (el sistema de llamadas de los primates por un lado, frente a otro constituido por tres subsistemas ligados: la gestualidad oral-facial, la gestualidad manual, y el sistema del habla). El segundo sistema complejo (y básico) se liga por una parte a los músculos faciales, y por otra a la gestualidad de mano y brazo. Por otra parte, interactúa con el primero produciendo los sonidos de la laringe y las cuerdas vocales. Pero el hecho de que el sistema laríngeo sea en cierto modo secundario explica por qué en ausencia de sonido u oído el lenguaje se desarrolla rápidamente por otra vía, el lenguaje manual y gestual de los sordomudos. Los ciegos, claro, han de limitarse al lenguaje vocal. (Y luego está Helen Keller...).

Con respecto a la consciencia,
Arbib sostiene que es una propiedad distribuida en la interacción de muchas áreas del cerebro; es sólo parcialmente verbalizable, pero la consciencia humana es muy diferente por el desarrollo que ha supuesto el lenguaje, que ha reestructurado el cerebro mediante un proceso de "evolución Jacksoniana" de modo que la consciencia parece a veces un observador y a veces un controlador. " Para Arbib, los procesos de "reentrada" o las coordinaciones neuronales estudiados por otros neurólogos en Cajal and Consciousness no son característicos de la consciencia humana, sino de procesos más básicos. La consciencia humana es una consciencia lingüística, y no puede separarse su estudio del estudio del lenguaje y su desarrollo.

Bien, hasta aquí he reseñado el importante artículo de Michael Arbib "Co-Evolution of Consciousness and Language" en Cajal and Consciousness. Relacionaré esta teoría con lo que en cierto modo es su continuación (avant la lettre): la teoría de Erving Goffman sobre la constitución del sujeto mediante la internalización de la interacción comunicativa.  Pero este artículo se me alarga, así que habrá de ser en otro futuro.

George Herbert Mead: La filosofía del presente



Cubos

 

"Cubos" es un método de iniciación a la lectura desarrollado por mi padre, Ángel García Pomar. Tiene resultados espectaculares con los pequeños en edad preescolar. Mi padre ha sido maestro durante más de cuarenta años hasta su jubilación; la mayor parte del tiempo, treinta y tantos años, estuvo en Biescas. Entonces no enseñaba lectura preescolar, sino otras materias más difíciles que por entonces se aprendían en la escuela a un nivel más avanzado que ahora: matemáticas, física, química... Bien, pues la afición por los métodos de explicación y enseñanza no se le ha pasado al jubilarse, sino que se le ha acentuado el interés y por ellos y la reflexión sobre cómo presentar las cosas de la manera ideal a los más pequeños. Los cubos ya los desarrolló estando en la escuela, pero en realidad no gustó el método a colegas e inspectores, entre otras cosas porque comienza usando las mayúsculas, y hay una extraña unanimidad entre los educadores para comenzar con las minúsculas cursivas (dice mi padre que son más útiles las mayúsculas, son las que ven en general los niños por la calle y así aprenden antes, sin contar con que tienen formas más claras que la cursiva que les enseñan a los niños como si fuesen a escribir a mano al ser mayores, o a colocarse de amanuenses).

De hecho se quedó mi padre un tanto sin saber qué responder cuando, tras la demostración práctica de que los niños pequeños aprendían muchísimo antes a leer con su sistema, le dijeron las profesoras de los pequeños que aunque el método funcionase, no les interesaba: que para qué quería enseñar a leer en tan poco tiempo. El pasmo de mi padre  sí que fue mayúsculo. Y ahí queda la pregunta, todavía sin respuesta.

En fin, lo mejor que se puede hacer con los "Cubos", quizá, es difundirlos como material de enseñanza, en particular en sitios donde no hay abundancia de materiales de enseñanza para los pequeños. Ahí va de regalo de reyes. Los resultados, como he visto con los pequeños que los han utilizado, son ciertamente impresionantes. Pequeñajos de muy pocos años, cuatro o cinco, empiezan a dar el primer paso a la lectura en unas pocas sesiones, y además les gusta. Si tenéis cerca niños pequeños a quienes queráis iniciar a la lectura, probad y veréis.

Aquí pongo el enlace a un archivo de PowerPoint que contiene 28 hojas para imprimir: las láminas de lectura para utilizar con los cubos, seguidas por plantillas para montar los cubos en sí, y con instrucciones. Las instrucciones detalladas, también aquí en página aparte.

Resultados garantizados... si se pone el mismo interés y dedicación que pone mi padre en la enseñanza. Lamentablemente, el maestro no va incluido en el kit.


Scripta nonnumquam manent 

 

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Más consciencia

Me está resultando muy interesante la lectura de Cajal and Consciousness (2001). Aparte del artículo de Gell-Mann, hay cosas fascinantes sobre evolución y neurología. Así la teoría de Lynn Margulis, "The Conscious Cell", según la cual el origen de los seres vivos complejos es siempre simbiótico: no por derivación de una especie anterior, sino por la mezcla de diversas especies sin parentesco identificable, que se convierten simbióticamente en organelos de las primeras células complejas.

¿De dónde surgirían los organismos muticelulares? Siguiendo la lógica de esta teoría, surge una posibilidad curiosa: por simbiosis. Otra posibilidad, claro, sería por mutación, y otra por fijación neoténica de un organismo unicelular en proceso de división. Pero quizá haya que considerar seriamente la teoría de la simbiosis (muy a tono con nuestros tiempos de mestizaje cultural, hibridación y multiculturalismo, por cierto).
[GRR... viene Lynn Margulis a dar una conferencia a Zaragoza el 15 de enero... pero es en otro campus y tengo clase hasta esa hora. Veremos...]

Hay cosas cuestionables en Cajal and Consciousness, siendo como está esta disciplina en una fase todavía especulativa y tentativa, a pesar de los avances en el siglo XX tras los descubrimientos de Cajal. Así, no se conoce todavía la manera en que se constituyen redes neuronales que integran sistemas particulares de procesamiento; no se conoce la importancia relativa que puedan tener otras fuerzas y procesos, además de la conexión química en las sinapsis, para la creación de efectos de integración global, o para el procesamiento a nivel microscópico de la información. Es muchísimo lo que no se sabe, y cuantas más estructuras se descubren, tantos más interrogantes se abren. Así por ejemplo es muy sugestiva la interpretación a la Penrose y Hameroff de los microtúbulos neuronales, y los cálculos sobre el número de microtúbulos y la capacidad de procesamiento… aunque el papel dado a la "gravedad cuántica" en los mismos parece más que dudoso, no sólo a mí sino a varios de los interlocutores del congreso sobre Cajal. Los planteamientos de Penrose y Hameroff sobre la naturaleza de la realidad unida a la estructura básica del cerebro son por otra parte de un simplismo pasmoso: poco reprocesamiento, poca elaboración semiótica y poco vaivén interpretativo hay aquí: pasan de los estados cuánticos indeterminados a la asignación de una imagen consciente prefijada de golpe y porrazo. A veces en un lenguaje que mezcla el materialismo más simplista con el idealismo peor digerido. Su artículo lo he llenado de exclamaciones e interrogaciones, y sin embargo tiene aspectos interesantes en medio de otros un tanto delirantes. (Otros contribuidores, como Gell-Mann y Arbib, son también más que escépticos con esta teoría).

Lo que más sugerente me ha resultado es la base neurológica que se proporciona a los procesos semiótico-hermenéuticos de reprocesamiento, feedback, realimentación, retroproyección… que desde hace un tiempo me parecen cruciales a la hora de describir los fenómenos más característicos de la consciencia.

La consciencia no consiste en una simple imagen "en la cabeza" de lo que hay "fuera". No es un simple proceso mimético en el sentido unidireccional del término; eso no explicaría nada. Las teorías cognitivistas han introducido procesos como el de la dinámica "top-down"/"bottom-up", y la hermenéutica de Ast y Schleiermacher introduce el procesamiento del sentido mediante el círculo hermenéutico (algo que de hecho anticipa esa dinámica cognitivista). El estructuralismo, la fenomenología, o la teoría de los marcos de Goffman, los diversos constructivismos, también han subrayado la labor estructuradora de la mente; la realidad no es únicamente "recibida"; también es "construida" por la mente.

Esto nos lleva a postular que los procesos conscientes son bidireccionales, retroalimentativos. Esto no es sino la consecuencia de la propia dinámica vital de regulación entre un organismo y el medio ambiente, llevada a un nivel mayor de complejidad, una retroalimentación intensificada y multiplicada. Y esto es tanto mayor cuanto mayor es el nivel de consciencia. Así, un estímulo táctil requiere un bajo nivel de consciencia, si bien mayor que el de los simples tropismos (por ejemplo gravitatorios, o de orientación hacia la luz) que se dan en las plantas. (¡También hay plantas más y menos "conscientes" en este sentido!). La percepción visual requiere una retroalimentación mucho más intensa, tanto más cuanto más definida es la imagen del objeto. Una imagen no es un simple estímulo recibido: se constituye mediante un proceso "hermenéutico" de interacción con las imágenes memorísticas de experiencias visuales similares.

No tan disparatadas, pues, aquellas imágenes de las teorías sensoriales clásicas, en las cuales es el ojo el que proyecta la imagen hacia el objeto, en lugar de recibirla (como nos llevó a creer, lógicamente por otra parte, la ciencia clásica, al explicar la formación de la imagen por reflexión de la luz en los objetos). Como en las teorías evolucionistas desacreditadas que comenta Gould, hay también una semilla de verdad en las teorías más peregrinas de la consciencia, como la teoría platónica de las Ideas.

Más consciencia es más retroalimentación, más reflexividad, más vueltas al círculo hermenéutico de la percepción y la reflexión, más intensidad en el vaivén de los sentidos a la imagen mental, más interacción de las imágenes sensoriales con más huellas ideacionales y memorísticas, aparte de más atención y más unidad de concentración de la mente en un objeto o proceso concreto. La mente proyecta y reproyecta la imagen del objeto. De ahí la intensificación para la consciencia que suponen los signos. Por su misma indirección requieren una dificultad de procesamiento, dificultad que es un reto para la consciencia. Se intensifica la actividad mental al procesar un signo (una palabra escrita, una imagen). La atención requiere volver a proyectar esa palabra, captarla por partes (letras) primero, como un todo luego, proyectar el todo a la imagen recibida, reprocesarlo. Más si descubrimos una interferencia cognitiva, una errata (para empezar no la vemos porque hemos proyectado toda la palabra; no vemos el círculo incompleto porque hemos proyectado mentalmente la imagen de un círculo entero). La semiosis intensifica la consciencia. Las imágenes atraen la vista, y la mente, como no la atraen los originales. Nos enamoramos "de los chicos, de las chicas, de los maniquís" sobre todo en tanto que son objetos semiotizados.

La consciencia reflexiva, la teoría semiótica, la filosofía, es una relación metasemiótica compleja con todos estos procesos. También intensifica, por supuesto, la consciencia, este juego de espejos. En eso estamos.

Gerald Edelman, en "The Remembered Present" (de Bright Air, Brilliant Fire, reimpreso en Cajal and Consciousness), expone una teoría de la consciencia basada en la estructura y dinámica cerebral, en especial en la noción de retroalimentación: señalización recursiva entre diversas regiones del sistema tálamo-cortical. Es de los artículos que más me han permitido dar una forma neurológicamente sensata a mis especulaciones sobre la especularidad, sobre la reproyección conceptual como estructura básica de la consciencia. (Me refería a ellas en la sección "More Speculations" de este artículo sobre Nabokov, "The Poetics of Subliminal Awareness". El párrafo clave, aquí: "Reflejos").

Para Edelman, "cada acto de percepción es en cierta medida un acto de creación, y cada acto de memoria es en cierta medida un acto de imaginación"—una tesis que casa bien con presupuestos estructuralistas, constructivistas, gestaltistas e interaccionistas simbólicos. (Si bien no estoy de acuerdo con él cuando habla de "la naturaleza unitaria" de la consciencia, p. 112, pues ésta se puede descomponer fácilmente en sus ingredientes constituyentes. También dice que es "cambiante pero continua" —cuando es obviamente intermitente, como muestra el sueño. Son expresiones éstas más bien desafortunadas).

Edelman distingue la consciencia primaria de la consciencia de orden superior. Es ésta última la característicamente humana, y se caracteriza por su mayor intensidad reflexiva: "Incorpora un modelo de lo personal, y del pasado y del futuro además del presente. Exhibe consciencia (awareness) directa: la consciencia (awareness) no inferencial o inmediata de episodios mentales, sin que se vean involucrados órganos o receptores sensoriales. Es lo que tenemos como humanos además de la consciencia primaria. Somos conscientes de ser conscientes" (113). (Yo creo, por el contrario, que esta consciencia superior sí conlleva un determinado modo de funcionamiento de receptores sensoriales, o del procesamiento de la información, a nivel cerebral, entre estos receptores iniciales y otras áreas cerebrales. Así, el "cerebro" le dice al "ojo", o más bien al sistema cerebral que procesa la información visual, lo que ha de ver, y viceversa).

Una teoría de la consciencia, dice, ha de incorporar una teoría de la conceptualización, memoria y lenguaje, y explicar asimismo el desarrollo evolutivo de estos fenómenos. Y ser experimental... ahí es más difícil. Debe ajustarse a las leyes de la física (sin espíritus ni intangibles). Debe mostrar cómo proporciona una mayor adecuación evolutiva (en lugar de ser un epifenómeno de la evolución). Y debe dar cuenta de los qualia, las cualidades (la rojez del rojo, etc.). Y esto último es lo difícil, y a la vez necesario, porque no existe un observador científico libre de la perspectiva impuesta por las cualidades. De hecho, "es nuestra capacidad de informar y correlacionar a la vez que experimentamos las cualidades individualmente lo que abre la posibilidad de una investigación científica de la consciencia" (115).

La dinámica del modelo de la consciencia propuesto por Edelman "depende de un tipo especial de circuito reentrante" (116) —(quizá la "reproyección" a la que yo aludía antes).

Consciencia primaria: Hay que distinguir las aportaciones a la consciencia de los diversos sistemas neurológicos. El primero, y más básico, el sistema del bulbo raquídeo, la médula espinal, etc.—sistemas que evolucionaron tempranamente para regular las funciones corporales; son sistemas de organización interna. El segundo, el sistema tálamo-cortical, recibe señales de los sentidos y envía señales de movimientos voluntarios a los miembros. "Unlike the limbic-brain stem system, it does not contain loops so much as highly connected, layered local structures with massively reentrant connections" (117). Estos dos sistemas desarrollaron conexiones evolutivas. Y el sistema cortical, último en evolucionar, sirvió para desarrollar "comportamiento aprendido, adaptativo para medios cada vez más complejos" (117).

Aquí entramos en cuestiones de organización del comportamiento, percepciones y experiencias aprendidas. Usa Edelman el concepto de "scene" como manera de organizar la información en algunos seres con superior elaboración consciente: "las categorizaciones de partes del mundo causalmente inconexas pueden correlacionarse y ligarse en una escena. Por escena entiendo un conjunto espaciotemporalmente ordenado de categorizaciones de acontecimientos familiares y no familiares, algunos con y algunos sin conexiones físicas o causales a otros de la misma escena" (118). (Me parece evidente que aquí puede verse el origen neurológico, y psicológico, y adaptativo, de la narración como instrumento de la consciencia. Una narración es una elaborada categorización de esas a las que se refiere Edelman, estructurada de modo complejo gracias al lenguaje; es más, es un instrumento cognitivo, software digamos, desarrollado para clasificar, traducir, interpretar organizar y reelaborar estas "escenas" aprendidas). "De este modo, la perceptibilidad de un acontecimiento se determina no sólo por su posición y energía en el mundo físico, sino también por el valor relativo que se le ha dado en la historia pasada del animal individual como resultado del aprendizaje" (Y, yendo más allá del animal individual, gracias al lenguaje, llegamos, por emergencia, a la organización "suprafísica" de acontecimientos que llamamos cultura, tradición, conocimiento, ciencia...).

(Esta teoría enlaza de maravilla con cuestiones estudiadas por la ciencia cognitiva, por la hermenéutica narrativa, y por la teoría de los marcos de Goffman. Volveré a hablar de esta interfaz).

"Fue el desarrollo evolutivo de la capacidad de crear una escena lo que llevó a la emergencia de la consciencia primaria. Obviamente, para que esa emergencia sobreviviese, tuvo que resultar en una mayor adaptación". Para la supervivencia, se entiende. Creo que es una de las claves de la evolución humana: cómo los humanos se hicieron a sí mismo mediante la cultura, la emergencia de esquemas cognitivos superiores, y el cultivo selectivo de la consciencia. (Algo que echaba yo en falta en las teorías de la evolución de Arsuaga).

Tras el desarrollo de una memoria conceptual, otro desarrollo suplementario permite la emergencia de la consciencia superior: "Es un circuito especial de realimentación que emergió durante la evolución como un nuevo componente de la neuroanatomía. Este circuito permite una señalización de realimentación continua entre la memoria de valores y categorial, y los esquemas globales en curso que se refieren a la categorización perceptual en tiempo real" (118). (Si hubiese una localización cerebral física para el célebre círculo hermenéutico, por aquí podría buscarse. Después de todo no es sino la intensificación y retroalimentación continuada de los procesos cognitivos básicos. Como señala Edelman, es este circuito de realimentación el que permite una representación del futuro que se anticipe a los datos de la percepción: es decir, la célebre proyección de esquemas "top-down", en psicología constructivista, o en lingüística cognitiva, o la preparación para la acción mediante esquemas (frames, scripts, stories) à la Goffman—la capacidad de ligar los acontecimientos percpetuales en una escena continuada, una especie de "narración en presente" de ahí el título del artículo, que se cuenta el cerebro a sí mismo para regular acción y percepción):

"Con la aparición de los nuevos circuitos reentrantes (...) puede darse una categorización conceptual de las percepciones concurrentes antes de que estas señales perceptuales ccontribuyan de manera perdurable a ese recuerdo. Esta interacción entre un tipo especial de memoria y de caracterización perceptual da lugar a la consciencia primaria. Con unos circuitos reentrantes adecuados en el cerebro, este proceso de 'levantarse a uno mismo por las solapas' tiene lugar simultáneamente y en paralelo en todas las modalidades sensoriales, permitiendo así la construcción de una escena compleja. La coherencia de esta escena es coordinada por la memoria conceptual de categorías axiológicas, aunque los acontecimientos individuales de categorización perceptual que contribuyan a ella sean independientes causalmente" (118).
"Resumiendo: El cerebro lleva a cabo un proceso de 'autocategorización" conceptual. Las autocategorizaciones se construyen cotejando las categorías perceptuales pasadas con las señales procedentes de los sistemas axiológicos, un proceso llevado a cabo por sistemas corticales capaces de realizar funciones conceptuales. Este sistema de categorías axiológicas interactúa luego, por vía de conexiones de realimentación, con áreas cerebrales que llevan a cabo categorizaciones perceptuales en curso de acontecimientos externos y señales. La experiencia perceptual (fenoménica) surge de la correlación de las categorizaciones perceptuales en curso que lleva a cabo una memoria conceptual. La consciencia primaria es una especie de 'presente recordado'." (119).

Parte del funcionamiento de estos circuitos puede desentrañarse siguiendo la línea expuesta por Wolf Singer en el siguiente capítulo de Cajal and Consciousness,"Consciousness and the Binding Problem." También propone Singer que la consciencia emerge de procesos reflexivos, retroalimentativos del cerebro, de señales dirigidas y redirigidas a sí mismo (bueno, de unas neuronas y sistemas a otros, y vuelta). Por "binding" se entiende la coordinación de procesos cerebrales que ayuda a constituir el fenómeno de apariencia unificada de la consciencia. Según Singer, esta ligazón y la consciencia se producen mediante "una iteración de estos procesos de ligazón dinámica que conduce seguidamente a la formación de asambleas (neuronales) de orden superior que corresponden a los contenidos de la experiencia consciente" (123). Así pues, la consciencia puede reducirse a neurobiología, pero la consciencia reflexiva propiamente humana requiere además otro tipo de explicaciones, por ser un fenómeno emergente que resulta no ya de un organismo, sino de la interacción entre distintos cerebros—es decir, es un constructo cultural. (123). La experiencia anterior a la creación de estos esquemas de procesamiento consciente es de hecho previa a la existencia del sujeto como tal, y tiene por ello una cierta cualidad "transcendental" (aunque por supuesto sin misticismos).

¿Se puede medir este proceso de señalización interna que da lugar a la experiencia consciente? Debería poderse, según Singer, y la clave sería no medir la actividad de unas neuronas rectoras en concreto, sino más bien la interacción coordinada de un gran número de neuronas siguiendo patrones específicos. Avanza Singer la hipótesis de que "una firma de las asambleas provisionalmente organizadas es la sincronización de las respuestas de las neuronas que participan en ellas" (127), algo que parece tener mucho sentido. (Por ejemplo, pensando en mi noción de la "reproyeccción" de conceptos, se requeriría para la constitución consciente de un concepto la estabilización de una interacción coordinada entre las áreas cerebrales coordinadas del lenguaje, por ejemplo, y la percepción motriz correspondiente—algo así como las "actitudes" de I. A. Richards— en un círculo interactivo de reproyección coordinada... ). La sincronización permite generar una marca en las respuestas para su tratamiento posterior: las respuestas no agrupadas pueden inhibirse, puede aumnentarse la amplitud de las respuestas seleccionadas, y puede aumentarse la precisión de la sincronización. Una vez la sincronización es precisa, puede usarse la relación temporal entre las descargas neuronales como una señal adicional para transmitir información. Y una vez constituida la asamblea sincronizada de neuronas, puede utilizarse la des-sincronización como modo de inhibir respuestas sin necesidad de interrumpir la actividad de la neurona (135). La sincronización neuronal no aparece únicamente en la generación de un efecto consciente determinado, sino también como una manera de relacionar la actividad de centros sensoriales distintos (la mano y la vista, por ejemplo) constituyendo así los procesos de atención y de acción intencional. (141).

Para una teoría semiótica, es interesante saber que "los estímulos presentados sincrónicamente se ligan perceptualmente y se interpretan como elementos de la misma figura con más probabilidad que los elementos de textura presentados asincrónicamente" (141) de modo que la sincronicidad se usa para la agrupación perceptual (que permite identificar, pongamos, una forma definida, o un signo acústico) en interacción con una "base de datos" de esquemas mentales. Aunque no entra en esto Singer, es interesante leer que "con respecto a su fuerza y a su precisión temporal, la sincronía inducida externamente y la generada internamente son virtualmente indistinguibles" (141-42). (Es decir, la sincronía es inducida tanto por la "proyección" del input sensorial a los centros de procesamiento superior como por la reproyección de esquemas memorístícos y semióticos, o patrones de procesamiento, hacia esos centros cerebrales que reciben el input sensorial; la "coherencia" del mundo que percibimos es en parte una coherencia "real" o externa y en parte una coherencia "proyectada", generada por la actividad cerebral; es de hecho el encuentro e interacción de ambas).

Estas asambleas neuronales que trabajan coordinadamente son también estudiadas en el siguiente capítulo, "A Neuronal Model of a Global Workspace in Effortful Cognitive Tasks", de Stanislas Dehaene, Michel Kerszberg y Jean-Pierre Changeux. Aunque aquí se enfatiza el papel centralizador para la atención y la consciencia de un sistema especial (disperso) de neuronas especialmente interconectadas y con axones de largo alcance: el espacio de trabajo global, que media entre sistemas cerebrales más específicos. Estos computan las valoraciones, la atención (enfoque), la memoria (el pasado), la percepción (el presente) y el output se dirige a los sitemas motores (el futuro). La selección de impulsos para su procesamiento en el área de trabajo global se hace mediante "proyecciones modulatorias descendientes de las neuronas del espacio de trabajo a las neuronas procesadoras más periféricas" (mediante los procesos de sincronización antes descritos, a través de una serie de fórmulas de selección de impulsos propuestas en este artículo, que apareció originalmente en Proceedings of the National Academy of Sciences 95, 1998).

También se ocupa de la generación de la experiencia consciente mediante las sincronización de frecuencias neuronales el artículo de Rodolfo Llinás y Urs Ribary, "Consciousness and the Brain: The Thalamocortical Dialogue in Health and Disease". Aunque me parece exagerada la definición del cerebro como un "sistema cerrado" sólo porque la mayor parte de la actividad se dé en la forma de proyecciones de la corteza cerebral al tálamo, y sólo una parte menor proceda de los sentidos. Esa pequeña parte es la que mantiene abierto el sistema, por supuesto, si no estaríamos en un escenario solipsista. Proporcionan los autores unas medidas de oscilaciones eléctricas relacionables con la actividad consciente, y (según era previsible) mediante patrones de activación recursiva. (Ahora bien, Arbib y otros dudan que estas oscilaciones estén midiendo realmente la consciencia, y las atribuyen a funciones cerebrales más básicas).

Petra Stoerig describe el sistema de retroalimentación recursiva necesario para la experiencia consciente, en lo referido a la experiencia visual, en "The Neuroanatomy of Phenomenal Vision: A Psychological Perspective". La visión funciona no simplemente por procesamiento en una área cerebral centralizada, sino por la interacción del área que recibe las señales sensoriales (el córtex estriado) y áreas corticales extra-estriadas, en realidad una red compleja de estructuras funcionales interconectadas a niveles corticales y subcorticales. La pérdida o alteración de alguno de estos sistemas puede dar lugar a procesamientos deficientes de la información visual, y a fenómenos tan curiosos como la "visión ciega", en los que el cerebro procesa y coordina parte de la información visual pero sin llegar a producir una experiencia visual consciente. (La vieja idea de que muchos ciegos en realidad "se lo hacen", o ven más de lo que dicen que ven, puede proceder de este fenómeno). Una cita importante (para el tema que vengo llamando la "reproyección" de información por parte del cerebro a la experiencia sensorial y perceptiva):

"Si la consciencia visual dependiese en efecto de la recepción por parte de V1 (el área visual primaria de la corteza cerebral) de una retroalimentación procedente del procesamiento visual en áreas extraestriadas, V1 jugaría un papel más interesante que el de un repetidor visual. La hipótesis de la 'retroalimentación' es ciertamente consistente con la observación de que los componentes tardíos de respuesta de las neuronas de V1 relejan no tanto las propiedades visuales de un estímulo visual cuanto las perceptuales, ya que estos componentes tardíos son más susceptibles de verse afectados por los resultados de la retroalimentación procedente de las áreas extra-estriadas." (183)

Estudia Stoerig las implicaciones de esta teoría tanto en el estudio de la visión "verídica" (percepción externa) como de fenómenos visuales no verídicos: fosfenos, imágenes negativas, procesamiento de imágenes, alucinaciones.

(En suma, la conciencia no es una calle de un solo sentido, sino una compleja circulación entre el mundo, los sentidos, y sobre todo diversos sistemas cerebrales trabajando de manera coordinada y retroalimentada. Los procesos de retroalimentación entre las áreas cerebrales más evolucionadas y las áreas de procesamiento inicial de los impulsos sensoriales son especialmente significativos: parecen indicar que la información no sólo se recibe, sino que se re-recibe, se retransmite otra vez si no a los sentidos sí a sus correspondientes áreas cerebrales, para ser amplificada e interpretada de acuerdo a esquemas semióticos y memorísticos. El mundo de la experiencia no es por tanto un fenómeno externo recibido por el cerebro, sino un fenómeno cerebral estructurado en gran medida mediante la autoproyección de esquemas del propio cerebro. Aquí parece encontrarse un punto de acercamiento común para fenómenos como las "conexiones reeentrantes" de la neurología por una parte, la "retroalimentación" que según Norbert Wiener caracteriza a todo proceso cibernético por otra parte, y, por otra, el círculo hermenéutico que describe el proceso de la comprensión para la filosofía de la interpretación. La consciencia es el fenómeno emergente que resulta de este procesamiento e interacción informativa (emocional, actitudinal, cognitiva). Si hay un "controlador" en el cerebro que, al decir de Gazzaniga en The Mind's Past nos va pasando una película que es el mundo en el que vivimos, organizándonos la realidad, ese controlador no es un sujeto. El sujeto es antes bien el fenómeno emergente que resulta de la actividad cerebral).

 

Especulaciones neuronales


Realities, representations and interactions

... an ongoing thread from the Narrative-L discussion group, which began problematising the nature /culture divide, and the binarism itself. Now Tony Jackson on the notion of the real and its accurate representation:

This idea of accurate representation of the actual (and its other versions, of which there are many) and the idea that products of human perception are untrue to “the real”  intrigues me. This will get all sloppy with disputable terms but still...

It seems to me that the idea of the impossibility of accurately or truly (or whatever) knowing and/or describing and/or representing the actual is a misbegotten idea. To claim that if human beings are limited to perceiving the real by their natural organs (just to stay with nature for the moment), then we cannot truly perceive the real is beset by a serious logical flaw. In order to make such a blanket judgment it seems there would have to be some existing possible precise and true knowledge of the real in relation to which our own perceptions could be evaluated. But (apart from supernatural entities) no such knowledge can exist. In a similar way if knowledge is to be taken in some specifically human sense (probably entailing some ‘meta’ level), then it follows that there must be a difference between the knower and the known. If this is the case, then the notion of a precise or accurate or “true” understanding or representation of the real would again be an impossibility; because how could one know the real absolutely in its essence and remain apart from that essence? The hypothetical maximum requires no difference between knower and known (I think?!) [more than a few ideas of supernatural existence do their best to have the knower and the known both absolute and identical, which is pretty interesting]. What exactly would an accurate representation of the actual be??

So if the hypothetical knowledge in relation to which our own knowledge could possibly be evaluated on some absolute scale is an impossibility, then we have only the actual kinds of knowledge that actually happen on the third planet from the sun. Human knowledge is hardly somehow absolutely valid, is necessarily limited…of course, but once again to say just this as is often said, is what philosophers would call trivial. Knowledge entails limitation. Human knowledge is limited to our representational capacities, but I don’t see how this can be reasonably taken in itself as some kind of deficiency, because we do have the meta-abilities to think about our representations; and otherwise we must be as relatively adequately evolved for the earthly ecosystem as are other successful adaptations.

Hopefully someone will point out the logical flaws in what I’ve said here.

Tony J

And here follows my reply, emphasizing the interactional dynamics of representation, it inherent (sometimes implied) dialogical dimension:

Yep, representation never represents the real ding an sich; it always represents my real, the one (in my context, from my viewpoint, with my limitations and my interests and my priorities) I'm promoting. So, barring the omniscient viewpoint or absolute coincidence between representation and object (a desideratum or fantastic by-product of semiotic perspectivism) what remains is the conflict of interpretations, or contest of descriptions if you prefer: Bakthin tells us that any time we bother to open our mouth we are engaging in a dialogue, our discourse a hidden polemic with previous discourses, or descriptions, or representations. So, my reason to open my mouth now after Tony J is both to agree with him and also to polemicise, emphasizing the element of conflict, dialogism and dialogue of perspectives in any act of (or account of) representation.

Peirce, of course, wrote on this subject, as well as Eco (the Dynamic object versus the Immediate Object, meaning vs. the Interpretant, etc.). But both lack, I think, some emphasis on practical interpretive conflicts, and on the reasons why different interpretants, or different representations of an object, are chosen in specific cases: reasons which may be epistemological, ideological, historical, political, scientific, biographical and personal, psychological... 

(As a practical example of conflict, take the flame war that ensued in this list, when I pointed out, using abusive language, that if Sue McPherson's abusive language and insults were to be tolerated in this list, then anything goes. Let me point out that before I chose to use offensive language, list members seemed unwilling to complain about McPherson's poisonous whining and abject self-victimising... perhaps because of her "politically correct" (awfully incorrect to my mind) posing as a radical feminist and a man-hater? There's self-representation for you, and psychopathology—both personal and political). 

Planetas errantes, hechos brutos y realidades virtuales

 

 

 

 

Sobre la 'tiranía' de la narración

En el último Generación XXI, de la primera quincena de diciembre, publica José Cervera (el bloguero de Retiario) un artículo "Contra la tiranía del narrador" (p. 17). He aquí el resumen y sustancia del argumento:

"Cervantes era un dictador; Hitchcock un tirano. Los libros y las películas de todo tipo comparten una característica: el absoluto control de su desarrollo por parte del autor, sin posible intervención alguna de la otra parte: el lector o espectador. Dentro de no muchos años la existencia de entretenimientos controlados por el autor, sin interacción alguna, nos parecerá algo remoto y absurdo. El futuro del entretenimiento son las historias interactivas; el regreso a nuestras más profundas raíces."

Si la fascinación narrativa viene de lejos, Cervera sitúa el comienzo de esta tiranía con la imprenta: cuando al poder fascinador de la narración se le suma el impacto económico de la nueva tecnología que permite la circulación de miles de copias idénticas. "En efecto, antes de la invención de la imprenta y de la llegada de la fabricación en masa de productos culturales éstos eran esencialmente personales e interactivos. El cuentacuentos junto a la hoguera, como el actor en el proscenio, tiene directo contacto con su público en tiempo real."

Por el contrario, la tecnología, al decir de Cervera, suprime la interactividad (y lleva al efecto colateral indeseable de la propiedad intelectual, otra cuestión que interesa a Cervera): 

"También, y no por casualidad, surgieron leyes que defendían las creaciones, altgo inimaginable cuando la creación era tan sólo una necesidad de comunicación. Todo esto tuvo como efecto la extirpación de la interactividad, el absoluto desequilibrio entre autor y lector, entre músico y oyente, entre cineasta y espectador. Las tecnologías que permiten hacer copias por millones impiden eficazmente que el creador tenga contacto con el disfrutador. Facilitan, sí, la distribución de la obra, pero al mismo tiempo aíslan y desequilibran el acto artístico al dotar a una parte del absoluto control. Por eso una novela, un disco, una película, es una forma de tiranía."

Bueno, es evidente que este argumento ya va desbarrando. Cervantes dictador, etc. El argumento ignora la complejidad de la experiencia posibilitada por las tecnologías y convenciones comunicativas de la escritura o del cine: nos presenta sólo como pérdida lo que ha sido una enorme ganancia. Subestima el argumento por otra parte las formas de interactividad que perviven y aun se potencian con las formas narrativas y formatos tecnológicos "tiránicos". En tanto que sistema de convenciones, una novela o una película son interactivas desde dentro: son incomprensibles a los no iniciados, a quienes no proyectan en estos aparatos sus conocimientos, expectativas, presuposiciones, etc. (Véanse por ejemplo los estudios de Bajtín sobre el dialogismo, o Textual Interaction de Michael Hoey, o aquel artículo mío sobre "Overhearing Narrative").

Además de esto, mediante la imprenta, el cine, y otras tecnologías comunicativas, se potencia la interacción entre los usuarios o receptores, al multiplicarse éstos y poder surgir nuevas modalidades comunicativas e interactivas sobre esta base. La crítica cinematográfica, por ejemplo. Los estudios literarios. Pongamos. Todo esto es interacción comunicativa hecha posible por estas formas supuestamente "exterminadoras" de la interacción.

Por otra parte, la solución que propone Cervera no es menos desorientadora que el planteamiento del problema.

"Afortunadamente, lo que la tecnología nos quitó la tecnología nos lo está devolviendo. Las películas de mañana son los videjouegos como Half Life 2 y los mundos virtuales como World of Warcraft o Second Life, donde la historia somos nosotros y nuestras acciones determinan su curso."

Aquí se ignora que el problema era (al parecer) la carencia de interactividad directa cara a cara con el autor. El jugador de un videojuego no tiene más interacción con el autor del videojuego de la que tiene un lector de novelas con el novelista, o un espectador con el director de la película. Estamos aquí confundiendo tipos de interacción. Ahora nos habla Cervera de interacción "con la obra". Pero interacción con la obra siempra hay (de un modo u otro) desde que el lector tiene la iniciativa de leer o no leer, o interrumpir su lectura, o criticar la obra, o interpretarla. Lo que se plantea aquí en realidad es el problema de los dos niveles de elaboración de una secuencia semiótica o narrativa en las obras interactivas: el sistema que hace posible la multiplicidad de secuencias (un nivel éste en el cual no interviene el receptor) y, dos, la generación efectiva de una secuencia (narrativa, de uso, etc.) concreta, dentro de las posibilidades ofertadas por el sistema —y quizá en interacción con otros usuarios.

Por tanto, muy confundida y mal enfocada está la conclusión de Cervera cuando pide que "acabemos con la tiranía del autor". ¿No habrá, pues, diseñadores en los videojuegos interactivos? Por supuesto estoy de acuerdo en que surgirán nuevas modalidades de interacción, etc., algunas que no somos todavía capaces de imaginar. Pero no estamos sólo "limitados por siglos de unidireccionalidad y manipulación". Estamos construidos por ellos, estamos posibilitados por ellos. Quizá también limitados, sí, todos tenemos límites. Los videojuegos también, y la mayoría, límites muy limitados.

Recconozco que me ofende el simplismo de la argumentación (típica por otra parte del milenarismo digital ambiente, por eso la comento) cuando dice que "una novela, un disco, una película es una forma de tiranía":

"El autor controla el principio, el final y el medio; los ritmos, los porqués y los cómos. Sumergirse en la lectura o en la contemplación de una película es ceder el control a otro, abdicar la responsabilidad, abandonarse."

Frente a esta argumentación (que espero sea hasta cierto punto una autoparodia, una especie de huída hacia delante), no cabe sino recordar las palabras de C. S. Lewis, en An Experiment in Criticism, cuando nos recuerda la importancia de escuchar antes de hablar, como condición para apreciar el arte:

"The first demand any work of art makes upon us is surrender. Look. Listen. Receive. Get yourself out of the way. (There is no good asking first whether the work before you deserves such a surrender, for until you have surrendered you cannot possibly find out)."

Por otra parte, los videojuegos también son producidos en masa, y tienen copyright. De ese aspecto de la "tiranía industrial" tampoco nos libramos. Reconozco que la superficie dedicada a videojuegos en los grandes almacenes ha crecido exponencialmente, frente a la dedicada a literatura o cine. Pero jamás tantos libros ni películas han estado al alcance del público, gracias a las tecnologías comunicativas digitales.

En cuanto a lo que es la experiencia narrativa en sí misma....

...no desaparecerá la "tiranía" del narrador jamás, porque el poder interpretativo, configurativo, y también fascinador, de la narración, es parte de lo que nos hace humanos. Elementos narrativos hay, por supuesto, en los juegos interactivos (de eso va, por ejemplo el artículo de Marie-Laure Ryan en el libro sobre narratividad que editamos con John Pier). Pero la narración en sí, la narración ex post facto, la narración que nos cuenta lo que pasó y por qué, la narración interpretativa y retrospectiva, es asimismo una experiencia central e irrenunciable, tanto en sus formas elementales y orales como en las formas complejas de la literatura y el cine. No desaparecerá, felizmente, esta "tiranía del narrador", no. Porque por suerte la experiencia humana va ganando en complejidad y variedad, y no perdiendo, con el tiempo. Así que me temo que mi tesis, si bien menos espectacular y apocalíptica que la de Cervera, es más ajustada a la realidad, y explica mejor por qué continuaremos yendo al cine y leyendo libros, además de jugar a otras realidades virtuales.

 

Narración, identidad, interacción—relectura