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Elecciones a Junta de Facultad

Elecciones a Junta de Facultad



Se nos dan a conocer los resultados provisionales de las elecciones a Junta de Facultad de Filosofía y Letras. Concurrían dos candidaturas de profesores, "Letras por la Reforma" (del Pabellón de Filología, para entendernos), y "Renovación Universitaria" (Renovación del edificio viejo, a grandes rasgos, para entendernos, aunque también hay en ella varios elementos del ala filológica). Yo no estaba en ninguna, aclaro. Los Renovadores fueron los primeros en presentar candidatura, siendo que otras veces no había candidaturas, y se volvían elegibles todos los electores, incluso yo (aunque nunca me ha votado nadie, que yo sepa, ni siquiera yo mismo). Les pidieron algunos de Filología que retirasen la lista, y que fuese todo una lista abierta, pero ante la negativa del actual Decano, optaron por improvisar una candidatura del edificio de la izquierda. O es el de la derecha, según se mire, supongo.

Había abundantes profesores de nuestro departamento en la primera candidatura, y han caído los resultados como un mazazo. Bueno, exagero—como una collejilla. Han entrado sólo 10 representantes de "Letras por la Reforma", frente a 29 de "Renovación". Con el agravante de que prácticamente todos los de Filología Inglesa, presencia mayoritaria, han quedado "de suplentes". Apenas dos candidatos, Ramón Plo e Ignacio Vázquez, han pasado el corte. Se deduce que la lista de "Letras para la Reforma" no se ha votado mucho ni a sí misma, o al menos no ha votado a varios de los candidatos más (digamos) significados de Filología Inglesa.

Con otro agravante—que los candidatos de "Letras" que sí entren en la Junta, habrá sido por una normativa electoral compensatoria que ahora mismo no conozco, dado que el candidato más votado de esta lista ha sacado menos votos que el candidato menos votado de la otra lista. Que es un dato. Pero muchos muchos votos menos, vamos: 37 votos el más votado de Letras, y 49 votos el menos votado de Renovación. Es decir, que (de contar igual los votos, sin candidaturas) apenas hubiera entrado algún candidato de "Letras" como suplente, cuánto menos como titular. 

Sin entrar en mayores consideraciones, hay que concluir que la estrategia de "Renovación" de insistir en presentar candidatura ha sido la  "políticamente" acertada. Entendiendo político en el sentido habitual hoy en España, es decir, relativo a la dinámica de cálculo partidista. Claro que cabe la duda de si en otro caso habrían entrado tantos candidatos de "Letras"... Igual hasta les tienen que estar agradecidos, los de "Letras". Sea como sea, tendrán bien poco margen de maniobra para llevar adelante sus iniciativas más buscadas, si éstas no son del gusto de Renovación. Y aquí todo va entre amigos y amigos de amigos, como en Facebook; eso ha quedado bastante claro.

Se auguran, nos dicen, oscuros destinos para los habitantes del edificio de Filología, entre los que me encuentro. Pero quién sabe qué, si habrá reforma, o renovación, o parcheo, que viene siendo lo que hay.



Soy candidato a Decano

 

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Retropost: Máster de privatización

Retropost #814 (15 de marzo de 2016): Máster de privatización



Es un cartel-parodia gracioso que he visto en la universidad, donde están protestando por la privatización del servicio de reprografía:


NUEVO MASTER EN PRIVATIZACION DE SERVICIOS Y DESTRUCCION DE EMPLEO PUBLICO


Al parecer la Universidad de Zaragoza no pretende quedarse a la zaga. De momento no llegamos a los niveles de Televisión Española, pero todo llegará. Después de todo, si las privadas expiden títulos a coste cero para el erario público, ¿para qué vamos a tener educación pública? El mercado nos educará. Este master debería implantarse en serio, tiene futuro.

 

Lo privado y la privada

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Retropost - Contra el fracaso escolar: La vía rápida

Retropost #803 (9 de marzo de 2006): Contra el fracaso escolar: La vía rápida

 

Hay en Fírgoa un interesante dossier de Alfonso García Tobío sobre los "Suspensos" en la universidad.

Y creo que aún se va a volver más interesante con el tiempo, el dossier y el debate sobre los suspensos universitarios. Parte de la reforma universitaria consiste en convertir la universidad en una máquina bien engrasada que procese rápidamente el "input" estudiantil produciendo un "output" de licenciados sin material sobrante que contamine el medio ambiente. Allí están los modelos de Europa, donde para empezar estudia carrera menos proporción de la población, por cierto; pero al parecer todos terminan la carrera en tiempo récord y sin problemas. Aquí no. Y eso que tienen un montón de convocatorias, en una proporción desconocida en muchos otros sistemas universitarios.

Empiezan a saltar a la prensa noticias sobre rectorados presionando directamente a los profesores para que aprueben a más alumnos; incluso hay alguna universidad que planea introducir entre los índices de rendimiento y eficacia del profesor el número de alumnos aprobados. No aprobados por otros: ¡aprobados por él mismo! Vamos, esto es de traca, si no fuera porque entra tan de lleno en la lógica de los tiempos. O sea, que si quiero subir espectacularmente la calidad de mi docencia, sólo tengo que dar aprobado general a final de curso: todos aprueban, ergo misión cumplida, y profesor excelente, q.e.d.

Ya nos han avisado desde el Rectorado que con la convergencia al Espacio Europeo de Educación Superior se va a acabar eso de los estudiantes que alargan su carrera durante años. Ahora todos la acabarán en el tiempo requerido. Lo que no nos han dicho es cómo vamos a llegar a esa feliz situación. Sí sabemos que no será suspendiendo a los alumnos incapaces de terminar la carrera, y también se intuye que no va a ser por el procedimiento de una selección previa más estricta. Podemos descartar un súbito incremento por decreto ley de la capacidad intelectual o de trabajo del estudiante medio. Sólo queda entonces una vía, creo: la reducción general de requisitos y de nivel, que conduzca al aprobado general.
Le comento a una colega esto del autoaprobado-misión cumplida y me dice lo siguiente: "Qué vergüenza. Pero no te preocupes, que no lo pondrán por escrito. Todo por presión ambiental. Lo que quieren es apretar pero sin decir nada claro. ¿No agradecerías tú, como funcionario, que te dijesen, Señores, a partir de ahora, se aprueba con cuatro, o con tres, no con cinco. Que vienen las universidades privadas empujando por detrás y se nos llevan el dinero, y las públicas no estamos aquí para retrasar al alumno, sino para titularlo rápidamente. El cliente siempre tiene razón, y si ha pagado tiene derecho a su título. Así que apruébenme como mínimo a dos tercios de la lista".

Pero no. Los rectorados utilizarán diversas triquiñuelas y estrategias, llegando quizá a descararse hasta dar bonificaciones por aprobado, y amonestar a los más suspendedores. Lo que no creo que lleguen a hacer es indicar por norma un porcentaje mínimo de alumnos que deben salir aprobados de una asignatura. No creo que lo hagan porque convertirlo en norma ya supondría falsear el sistema hasta tal punto que no sería una política sostenible. (Aunque ya he hablado: al tiempo. Parece mentira tener que estar especulando seriamente sobre estos asuntos). Seguiría, inmediatamente, la presión entre los estudiantes a ver quién estudia menos, para rebajar el nivel de esfuerzo requerido. De hecho ya existe, en el estado actual de cosas, una presión ambiental muy fuerte sobre los buenos estudiantes para que no se manifiesten, para que no tiren del nivel de la clase para arriba -- y sobre los profesores para que aprueben a una proporción "razonable" de alumnos. Sólo les faltaba ya al club de la última fila, siempre mayoritario, el apoyo oficial y normativo de los rectorados.

La justicia y coherencia en la evaluación supone un equilibrio muy difícil y precario entre, por una parte, las expectativas y principios a priori sobre la disciplina o materia, los niveles deseables o mínimos alcanzables, y, por otra la realidad de unas circunstancias, una clase y un profesor en un momento dado. Si a ese equilibrio le ponemos en la balanza el dedo del rectorado, poco de bueno puede salir de allí. Casi acabaríamos antes poniendo la fotocopiadora de títulos en la plaza, o en la fábrica, y hagan cola, y vamos a hacer caja, a ver qué título es más demandado, y viva la libre competencia de las titulaciones.


En última instancia, y siguiendo la lógica de estos criterios, no hay más que una evaluación válida: la del empresario que te contrata al final de tus estudios. Igual podíamos suprimir tanta enseñanza y tanta academia, como decía Ivan Ilich, y mandar a todo el mundo de aprendiz directamente. Gratis. Y al que apruebe, contrato basura.

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Retropost: Maltrato administrativo

viernes, 25 de marzo de 2016

Retropost #779 (22 de enero de 2006): Maltrato administrativo


Ahora que está de moda ponerse severo con los maltratadores (que si el bullying, que si el mobbing, etc.), propongo que se incluya en la lista el ventanilling. Y es que en este país de papanatas (no se ofenda nadie, que me incluyo), no le hacemos caso a nada de lo que tenemos delante de las narices hasta que le ponemos un nombre extranjero. Pues hoy mismo, como víctima del ventanilling, he ido a pedir un poder notarial para pleitos, y poder presentar un contencioso administrativo contra mi universidad. 


Que ya es pena, tratar así al alma mater. Pero al alma mater llevo dirigiéndole escritos y recursos desde hace tres años. Tres años hace que un tribunal me puso una nota de un 1’8 en unas oposiciones, haciendo uso falaz y tergiversado de su criterio supuestamente experto, para dejar la plaza vacante en lo que fue una actuación bochornosa. Pero las denuncias, escritos, recursos, etc. al Rectorado sólo han servido para que me den largas de palabra, sin producir ninguna resolución por escrito que contestase a mis denuncias, recursos, etc. Sólo una notita recibí una vez dando a entender que el tema se había cerrado en su momento por el procedimiento habitual del silencio administrativo: mentira cochina, pues cuando se produjo ese "silencio" todavía le quedaban al Rector varios meses de dudas entre si me contestaba o no, hasta que optó por no contestarme. El argumento más definitivo: el silencio, eso simplifica mucho las cosas, que si entramos a debatir, surgen los problemas; hay leyes que no se han aplicado, datos que se han tergiversado, y buf, mejor ni entramos, a ver si pasa el chaparrón y caduca todo y se calla este señor de una vez.


Así que al tribunaling a que me sometió la comisión evaluadora de esa plaza hube de añadir luego el ventanilling de la administración de mi universidad, que entiende (supongo que como toda administración que se precie) que si alguno de sus funcionarios es acusado de prevaricar, o de tergiversar las cosas, o de actuar injustamente, ha de correr rápidamente la administración a ponerse de su parte y protegerlo en la medida de lo posible contra toda acusación, aunque provenga de otro funcionario de la misma institución. La cosa merecería una investigación y una resolución por escrito, pensaría uno. Pues no. Silencio administrativo, entendido como una manera de fomentar que pelillos a la mar y se hagan las paces. La explicación oficial, supongo, es una que me dio a entender el Rector —Pétriz— en su día: que podía muy bien interpretar que técnicamente hablando yo no le había presentado ningún recurso, sino sólo quejas que él podía valorar y oír, o ignorar sin más (o sea, algo así como la diferencia entre "combatientes enemigos" y "prisioneros de guerra", para que se me entienda). Pero eso suma un maltrato a otro, claro.


En tiempos (ver el 7 de febrero de 2005) hice una lista de las normativas administrativas generales que incumple la Universidad maltratando a su propio personal de esta manera. Claro que no voy a ir juicio con toda esta lista, sino sólo con lo que mi abogado considere conveniente espigar de entre la lista, que si no el tema es demasiado complejo para darle una forma jurídicamente aerodinámica.

Pleitos tengas, y los ganes. A ver si por lo menos se me aplica también la segunda parte de la maldición gitana. Pero evidentemente no pleiteo con esa esperanza, sino sólo por coherencia. Si incoherencia hay al final, que no sea por mi parte, sino por los tecnicismos y recovecos de la Justicia —por el jurisprudencing.

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Retropost: La Universidad al servicio de la sociedad

martes, 22 de marzo de 2016

Retropost #765 (15 de febrero de 2016): La Universidad al servicio de la sociedad



O la universidad en peligro. Extraigo este párrafo de un artículo, "El carácter más esencial de las universidades en peligro." Internacional de la Educación, Mundos de la Educación, Nº 17, Enero-Febrero 2006.

"El carácter más esencial de las universidades y de la educación superior se encuentra en peligro", señaló Paul Bennett del sindicato británico NATFHE. Entre los ataques más frecuentes se encuentran la precarización y la dependencia cada vez mayor de personal con contratos temporales, combinada con el deterioro del libre ejercicio de la profesión; la comercialización de la educación superior y la investigación, la subordinación a intereses corporativos y al crecimiento del sector privado y la dependencia de las tasas estudiantiles, incluidas las tasas diferenciales; el debilitamiento de los sistemas de negociación colectiva y de los sindicatos; el gerencialismo y la aplicación de la medición cuantitativa del rendimiento y los resultados, lo que lleva a ejercer presiones en aras de la conformidad y la lealtad institucional; además de las intervenciones políticas y religiosas. "Estas tendencias, analizadas en conjunto, amenazan con minar las investigaciones y los análisis independientes y sirven para generar una cultura de la autocensura", concluyeron los participantes de la conferencia de la IE."

A quien le interese o preocupe esta deriva y súbito interés de la sociedad en reformar la universidad y hacerla "socialmente rentable" (¿o era "económicamente rentable?") le interesará marcar entre sus favoritos muy favoritos el sitio web de donde he sacado este artículo, Fírgoa: Universidade Pública (7 Feb. 2006).

¿Por qué digo que "poner la universidad al servicio de la sociedad" es ponerla en peligro? ¿No sería una frivolidad imperdonable, precisamente, no ponerla al servicio de la sociedad? Pues lo digo porque cuando oímos esta frase, normalmente nos llega con una falacia a cuestas. Porque se suele presuponer que la sociedad "al servicio de la cual" ha de estar la universidad es, precisamente, una ficción. O, más exactamente, es una sociedad a la cual se le ha amputado una pieza esencial: la universidad. Es decir, en realidad se quiere decir: "la universidad al servicio del resto de la sociedad"- -no de la sociedad tal como existe, sino de la sociedad sin universidad. Vaya. Esto ya suena peor, ¿eh?

En efecto, al usar esa expresión oponiendo dos términos, "la universidad" y "la sociedad", se ignora que la universidad es parte de la sociedad, y que también ha de servir a esa parte de la sociedad que es universidad. ¿Servirse a sí misma? ¿Endogamia, u ombliguismo, quiero decir? Bueno, una dosis quizá sea inevitable. Pero eso es el lado negativo de la cuestión. También tiene un lado positivo. No endogamia o círculo vicioso, sino reflexión. Reflexividad. Retroalimentación.

 
Jacques Derrida escribió un lúcido artículo sobre esta relación problemática (invaginada, paradójica, circulatoria) entre la universidad y la sociedad, "Las pupilas de la Universidad: El principio de razón y la idea de la Universidad", recogido en el sitio web Derrida en castellano. Cito un párrafo relevante:

Ni en su forma medieval ni en su forma moderna ha dispuesto la Universidad de su autonomía absoluta y de las condiciones rigurosas de su unidad. Durante más de ocho siglos, "universidad" habrá sido el nombre dado por nuestra sociedad a una especie de cuerpo suplementario que ha querido a la vez proyectar fuera de sí misma y conservar celosamente en sí, misma, emancipar y controlar. Por ambas razones, se supone que la Universidad representa la sociedad. Y, en cierto modo, también lo ha hecho, ha reproducido su escenografía, sus metas, sus conflictos, sus contradicciones, su juego y sus diferencias y, asimismo, el deseo de concentración orgánica en un solo cuerpo. El lenguaje organicista va siempre asociado al lenguaje "técnico-industrial" en el discurso moderno sobre la Universidad. Pero, con la relativa autonomía de un dispositivo técnico, incluso de una máquina y de un cuerpo prostético, este artefacto universitario no ha reflejado la sociedad más que concediéndole la oportunidad de la reflexión, es decir también de la disociación. El tiempo de la reflexión, aquí, no significa sólo que el ritmo interno del dispositivo universitario es relativamente independiente del tiempo social y reduce la urgencia de la entrega, le asegura una libertad de juego grande y valiosa. Un lugar vacío para la oportunidad. La invaginación de un bolsillo interior. El tiempo de la reflexión es, asimismo, la oportunidad de una vuelta sobre las condiciones mismas de la reflexión, en todos los sentidos del término (...). Por medio de un dispositivo acústico, "oír" la escucha, dicho de otro modo, captar lo inaudible en una especie de telefonía poética. Entonces el tiempo de la reflexión es también otro tiempo, heterogéneo con respecto a aquello que refleja y proporciona, quizá, el tiempo de lo que llama a, y se llama, el pensamiento.

Claro, que bien puede ser que haya a quien el pensamiento le parezca un elemento superfluo en la universidad, o en la sociedad. Espero que sean pocos. Sí son más, creo, aquéllos a quienes esto del pensamiento les parece un ingrediente que hay que reducir a proporciones más razonables. Menos pensamiento y más formación profesional, he ahí una dimensión importante del debate actual.



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75 aniversario de nuestra Facultad de Filosofía y Letras

lunes, 21 de marzo de 2016

75 aniversario de nuestra Facultad de Filosofía y Letras






Retropost: Progres y pasivos

domingo, 20 de marzo de 2016

Retropost #760 (12 de febrero de 2006): Progres y pasivos


De mi correo electrónico, supongo que en respuesta a mi última circular sobre la supresión de la Filología Inglesa. Me escribe X:

Querido amigo:
    Sigo encontrándome con tu nombre como uno de los pocos que parecen continuar alarmados por la eliminación de Filología Inglesa. Mis respetos, máxime intuyendo que simpatizas con el actual gobierno o la opción más general que representa, antes que con sus alternativas.
    Sea como fuere, creo que la falta de resistencia por parte nuestra tiene que ver exactamente con esto. Si el discurso del PP fuera como el de antaño, es decir, anti-anglosajón y pro-árabe, autarquista y anti-cosmopolita, románticamente anti-occidental y marginalizante, no habría problema. Imagínate que fuera un gobierno suyo quien nos birlara nuestro título. Ya habríamos quemado sus sedes y pateado a sus militantes, presos de justiciera indignación.
    Como resulta ser el PSOE/IU quien asume esa posición, y el 90% de los universitarios es de obediencia progresista (pongamos que el 80% en Filología Inglesa, por aquello del contagio por vía cutánea en quienes estén menos dotados de anticuerpos), la cosa no tiene discusión, al menos entre el funcionariado, que rapea disciplinadamente, qué remedio, eso de "antes progre que anglista". ¿O te explicas lo que sucede de otra forma?
    Un abrazo,
LlÁMALO X.



 
Querido X:


Gracias por tu atención al responderme. Lo cierto es que a veces pienso que me preocupo demasiado por este asunto, y que si la profesión está en general tan tranquila, pues razones habrá. Funcionarios somos muchos, o sea que no nos peligran las judías, espero; más me extraña ciertamente ver la indiferencia de los colegas más jóvenes que van a ver sus carreras interrumpidas o postpuestas indefinidamente.


La interpretación que das lo cierto es que no la comparto, bueno, si viese que ésa es la explicación la encontraría muy deprimente. Primero por lo que tendría de autodestructiva: elementos de autodestrucción pasiva sí que se ven, pero bueno, creo que la gente no se siente culpable de ser anglista por las políticas de EE.UU. o del Reino Unido. Tampoco han cambiado tanto éstas, y creo que los anglistas "progres" tienen abundantes tradiciones críticas en esos países con las que entroncar o comulgar, o que pueden intentar potenciar, al margen de las políticas que lleven los gobiernos británico y estadounidense. O sea que no creo que exista mala conciencia de ser anglista. Segundo porque la defensa de la importancia del inglés no se habría de basar hoy en la influencia de la cultura anglosajona (aunque sea un elemento obvio): el inglés es importante porque es la lengua internacional de facto en este planeta: la única que hay, por mucho que otras quieran imaginar que le disputan ese puesto. Sí que hay un poquito de ceguera todavía en cuanto a este punto: por ejemplo, en los manifiestos en defensa del "grado en Estudios Ingleses" no se aportaba este argumento (el más fuerte y único decisivo) para apoyar la necesidad de una titulación propia. Quizá los anglistas no nos lo tengamos suficientemente creído en este sentido.


Y tercero por lo que tendría de partidismo furibundo, que si bien lo hay entre políticos, creo que está más atenuado en la universidad. Sobre las posibles razones partidistas que señalas... pues yo es que no creo que los universitarios sean en general tan PSOE ni tan "progres" como dices (o muy equivocado estoy). Igual sí en abstracto son progres, en teoría; en la práctica somos, en tanto que funcionarios, bastante más conservadores en nuestras acciones efectivas, y desde luego gente de orden, al margen de ideologías específicas. Sólo así se explica, creo, la disposición a aplicar lo que nos viene "de arriba" sin chistar, y sin ni siquiera ejercer nuestro derecho a protestar por los cauces administrativos que corresponderían. No creo que ningún departamento de inglés, por ejemplo, haya intentado que el Consejo de Gobierno de su universidad se pronuncie en contra de la supresión de esta carrera, y que hiciese llegar esta oposición al Consejo de Coordinación Universitaria. Habría quedado en evidencia que la supuesta representación de las Universidades en ese Consejo no es tal representación, sino una selecta burocracia orgánica de Rectores que para nada consultan a las áreas correspondientes de sus universidades sobre cuál habría de ser la organización de los estudios, sino que siguen criterios muy otros a la hora de tomar sus decisiones supuestamente representativas. Al menos así ha sido en el caso de las carreras de Humanidades. Así que cabe esperar mucha progresía en el interior de los artículos académicos, donde es bastante segura, pero menos a la hora de levantar la voz para protestar por alguna injusticia que se vea en el departamento de uno.


Hay que decir por otra parte que la progresía estilo Zapatero, como queda claro con el asunto de los terrorismos o de las caricaturas de Mahoma, prefiere la paz y la buena armonía con mamelucos de todo tipo antes que la verdad o que la justicia. Tampoco me parece eso muy progresista. Como verás igual presupones mucho cuando dices que simpatizo con el actual gobierno. Sí que simpatizo en algunas cuestiones (como también con los del gobierno anterior), pero la lista de los asuntos en los que no simpatizo también sería larga (y lo mismo me pasaba con el anterior). Por otra parte, no hay que olvidar que esta reforma drástica de las Humanidades ya empezó con el gobierno anterior (me acuerdo de un artículo sonado en El País, "Las Filologías, en el punto de mira"), y ha seguido su rumbo sin inmutarse, o inmutándose poco, por el cambio de gobierno. Es uno de esos "trabajos sucios" que hace un gobierno de una orientación y el otro no deshace, sino que, tras haber protestado mucho en su día, corre un tupido velo y mantiene. Como mantuvo el PP la ley del aborto, o mantendría el matrimonio homosexual si llegase al poder. O sea que tranquilo, me parece que en ningún caso los anglistas hubieran reaccionado furibundamente como dices asaltando sedes etc.; quienes hacen esas cosas no son funcionarios, generalmente. Creo que la actitud hubiera sido básicamente la que es ahora. En todo caso, si anti-"anglicanismo" que diría la ministra hay, se traduciría en que un PSOE en la oposición no estaría interesado en sacarle punta partidista a la supresión de la Filología Inglesa.


En realidad no creo que la pasividad tenga una única explicación; nada tiene una sola causa. La pasividad de los jóvenes me la explico en parte por un importante ingrediente que hemos visto cambiar en el panorama en los últimos años: la organización de los investigadores en grupos financiados, normalmente alrededor de un catedrático o catedraticable. Tal como lo veo, y al margen de los resultados que haya producido en cuanto a investigación, esta política ha potenciado el conformismo y el espíritu de sumisión entre los funcionarios, obsesionándolos con asuntos como conseguir sus sexenios, competir con el de al lado y ponerse en fila a esperar turno sin abrir la boca a menos que se me pida opinión (o ni aun en ese caso). También la duplicación de obstáculos en la carrera por los requisitos burocráticos de acreditaciones, habilitaciones y oposiciones tiende a fomentar la "discreción" y la tendencia al punto en boca y Vicente-donde-va-la-gente.


En fin, que más allá de las políticas PP y PSOE, creo que hay una dinámica común que están llevando a cabo indiferentemente los gobiernos de ambos signos, y que ha sido perniciosa para la independencia intelectual y el espíritu crítico de los universitarios, y pienso en concreto en el caso de las Humanidades, donde la estructuración por equipos de investigación aporta a mi entender más daños que bienes. Y pasividad, mucha pasividad... como si anduviésemos escasos de ella antes. Y te lo dice un ente que se considera bastante pasivo y conservador, pero que por lo que veo lo debo ser menos que la generalidad.
En cualquier caso, saludos, y nos seguiremos viendo en el ámbito de "Lenguas y Literaturas Modernas" supongo...
(I remain, &C...).



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Retropost: Estudios propios

Retropost #742 (2 de febrero de 2006): Estudios propios



Al haberse prácticamente desestimado la propuesta de Máster oficial de traducción hecha por la Facultad de Filosofía y Letras, ahora se está pensando la posibilidad de ofertarlo como titulación de estudios propios de la Universidad de Zaragoza. El lunes la Comisión Permanente del departamento dará (quizá) su visto bueno a esta propuesta.

Habría que tener en cuenta, al dar el visto bueno a esta reorientación, que Estudios Propios y Máster no son lo mismo. No tienen los mismos efectos académicos, no digo ya sobre los estudiantes, sino sobre el profesorado que lo imparte. Un máster oficial se organiza en el marco del Plan de Ordenación Docente del departamento, es decir, es docencia reglada que entra dentro de las obligaciones docentes del departamento, y no se paga más a los profesores que la imparten, va la cosa en su salario. Un título de estudios propios se autofinancia, o sea que si sale adelante habría que pagar al profesorado que participe en él por impartir una docencia que va más allá de sus obligaciones como personal de la Universidad, docencia que no entra en el POD.

Es decir, que las personas interesadas en participar en un Máster pueden ser muy diferentes de las interesadas en participar en un título de Estudios Propios. Debería replantearse esto partiendo de cero, y convocando a todo el profesorado interesado a las reuniones preparatorias. Pero no se ha informado de esto ni se ha convocado a nadie a estas reuniones.

Si llevando adelante los másters hay cierto secretismo entre los grupos que los promueven, esto ya se acentúa mucho más cuando hay dinerito de por medio. En la Universidad, los pequeños puestecillos que llevan aparejado dinero extra (la coordinación de tal o cual cosa, normalmente interfaces con instituciones o enseñanzas no universtarias) requieren la autorización académica de los departamentos, pero muy raramente se discuten estas cosas en los Consejos de Departamento, ni se vota allí a los responsables. Normalmente las cuestiones que conllevan un poquito de dinero van de boca de druida a oído de druida, y muchas veces es la Dirección la que nombra directamente a dedo a tal o cual profesor, tras consulta con el Rectorado.

Esto quizá sea eficacia, no sé. Desde luego sí es un ocultamiento eficaz de muchas cosas. A mi me gustaría que si un Departamento es responsable de organizar o supervisar la docencia en una determinada área, todas estas cuestiones se presentasen en el Consejo de Departamento. Ojala se haga. Hasta ahora, no he visto mucho de eso.

PS: Amplío hoy mi comentario sobre el Rincón de Opinión de la Universidad de Zaragoza, "Intentando opinar".

Otro PSS: Nos envían un folleto con el nuevo Reglamento de la Facultad de Filosofía y Letras. Veo que se incorporaron las enmiendas que sugerí: que los representantes del profesorado tengan consideración de representantes, y no de individuos que están allí a título particular, y que tengan la obligación de informar a sus representados. Veremos en qué se materializa esa obligación... Yo llevo aquí veinte años y hasta ahora no he visto una sola acta de la Junta de Facultad; se les da la mínima publicidad posible.


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