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Vanity Fea

Retropost (2006): Astí y au d'astí

Astí y au d'astí

Publicado en Blogs. com. José Ángel García Landa

Últimamente le he sacado un poquito de partido a una herramienta que tiene Blogia para la gestión de comentarios, llamada "Audasti", supongo que del aragonés "fuera de aquí". No por despachar a nadie, no (aunque lo de los enlaces a otros blogs siempre tienta en ese sentido)—sino más bien aludiendo a que con esta herramienta se pueden seguir los comentarios que pones en otros blogs. Esto es una herramienta crucial para sacarle partido a este medio, pues de repente tu blog pasa a incluir no sólo lo que pones en él, sino también lo que comentas en otros blogs, o sea, pasa a quedar un registro de tus conversaciones por la blogalaxia. Con la de posts que empiezo yo a partir de un comentario puesto en otro blogs. Igual lo sigo haciendo, aunque ya no por miedo a perder mis comentarios (y eso que más se perdió en Cuba).

Como digo, el peligro para un blog ombliguista como éste es que por la vía del comentario al otro blog se te vaya el lector a otro blog, pero bueno, más vale ciento lectores volando que un solo pájaro en mano en este caso. De momento no llego al refinamiento de saberlo poner en un cuadradito en el propio blog como hacen los virtuosi, pero bueno, todo llegará, hasta entonces lo pongo en un enlace llamado "Últimos comentarios", arriba en el Blog de notas, y abajo a la derecha en Vanity Fea. Así queda más ambiguo que "comentarios externos", porque de hecho mato dos pájaros de un tiro e incluyo también en el Audasti otra cosa que tienen algunos blogs, normalmente por separado, a saber, un listado de los últimos comentarios que se han introducido en el blog. Otra función crucial: mantener activa (en la medida de lo posible) la larga cola que arrastra el blog por detrás, normalmente de modo bastante inerte. The past is a long tale...

De hecho... aún le vendría bien al enlace de comentarios un título más general, porque también puedo incluir cualquier artículo antiguo en el que haya habido novedades, como por ejemplo acabo de hacerlo con el de "¿Estudios oficiales o feudales?" del viernes.

Claro que este audasti no es automático, lo tienes que pulsar cada vez que decides introducir un comentario, en tu blog o fuera de él, y a veces no funciona: con los blogs de Blogger me parece que no va. También eso de que no sea automático te permite incluir sólo los comentarios interesantes o que valen la pena. Supongo que también se podría emplear como registro de páginas interesantes visitadas (sin comentarios). Y, desde luego, si has puesto comentarios en ellas puedes usarlo como recordatorio para volver a pasar a ver si te han respondido. En fin, que a esto, como a todo, se le aplica la exaptación o ley de la calle. Que sepáis, pues, que la conversación en este blog va no solo por el último post, sino también por el enlace "Últimos comentarios".

También se mueve el blog, por cierto, por el enlace antiguo seleccionado, le passé retrouvé. En este caso, un aniversario, en tal día como hoy...

Conmemoraciones


Etiquetas: Blogs, Ego

 

Retroposts

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First We Take Manhattan (9)

domingo, 20 de noviembre de 2016

First We Take Manhattan (9)






Luz de un día de tormenta

domingo, 20 de noviembre de 2016

Luz de un día de tormenta

 

Luz de un día de tormenta

By the Sword Divided 2.10: Restoration






Sting Live au Bataclan 2016





Some Foggy Day

sábado, 19 de noviembre de 2016

Some Foggy Day

 

Some Foggy Day

Retropost (2006): Aventuras en Bañales


Aventuras en Bañales

Publicado en Personales. com. José Ángel García Landa

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Hoy nos ha dado la ventolera y nos hemos ido de excursión domiguera a las Cinco Villas, con la idea de visitar unos restos arqueológicos del año la polca que por ahí guardan (mal señalizados, por cierto, pues en la carretera no había ningún cartel que indicase que metiéndose por tal camino, llega usted a las ruinas de tal ciudad romana).

La primera cosa excepcional que hemos visto ha sido una bandada de cientos de cigüeñas—pero cientos— posadas en tierra, delante de nuestras narices. Había oído que la especie iba a más, pero desde luego nunca había visto tantas juntas. Ni las volveré a ver. Luego nos hemos parado en el castillo de Sádaba, que estaba cerrado... y hemos hecho un picnic en una especie de mazmorra muy bonita que tiene delante (—"bonita, y lóbrega" puntualiza Álvaro). Siguiendo camino, nos hemos pasado de las ruinas romanas (por la falta de cartel) y nos hemos ido hasta Uncastillo ("otro castillo" que dice Otas), a donde nos hemos prometido volver con más tiempo; es un pueblo precioso con otro castillo, claro, iglesias románicas preciosas, una cantidad impresionante de caserones antiguos, y una judería que ocupa medio pueblo... se ve que prosperó durante la Edad Media, y más, todo lo que quiso.

Y luego hemos llegado volviendo camino a Layana, cerca de Sádaba, donde está la estela funeraria de los Atilios, en medio de ninguna parte. No se sabe si impresiona más la voluntad de perdurar, o el hecho de que haya perdurado, o el hecho de que todavía se pueda leer la inscripción dedicada por Atilia "al mejor de los padres" hace dos mil años. Lo que impresiona debe ser el conjunto, la combinación: la casualidad de este monumento aislado en medio del campo, sosteniendo su dedicatoria durante milenios, cuando de tantas otras cosas de su época no queda ni rastro. Nuestra interpretación del monumento, y de la inscripción: que Atilia, probablemente heredera soltera (pues no aparece etiquetada como "vxor" de nadie), al quedarse huérfana de padre, hizo erigir el monumento uniéndola a ella todavía viva a la memoria de su padre, y de su abuelo, seguramente grandes terratenientes, como a modo de cédula de propiedad y garantía de pedigrí, mostrando de dónde venían sus derechos a la propiedad, más cuestionables siempre para las mujeres. Lo cual no quita para que echase de menos a Atilio padre, claro...  Pero vamos, que hizo el monumento porque era mujer, y necesitaba sentar sus reales.

Cruzando Layana se llega a las ruinas de la ermita de Bañales, construida seguramente con piedras de las ruinas romanas (ruinas de ruinas, y llena de cuervos que escapan al acercarnos). Y lo que queda de la ciudad romana, de nombre desconocido (Bañales la llaman ahora, antes Atilia, antes quién sabe). Quedan los restos de la columnata del Foro... y un pequeño trozo que excavaron los arqueólogos de la Universidad hace veinticinco años, aunque de cualquier otro trozo excavado saldrían los mismos cimientos de viviendas, de hecho se ven por todas partes.

- ¡Mira, papá, hemos encontrado restos romanos!
- Sí, mira, aquí en esta roca está la cara de un romano.
- ¡Jaja! Pues sí que le han puesto cara de romano, mira el perfil... pero esto lo hizo, seguro, un estudiante bromista del Dr. Beltrán. En esa roca de allá también hay otra, se nota que las han tallado hace poco.
- Vamos a subir arriba, que allí está la ciudad antigua, seguramente esa era ya prerromana, y luego los romanos hicieron el barrio nuevo aquí abajo, cuando la cosa estuvo ya más calmada.
- Ay. Oscar me ha pegado una patada en la cara mientras trepaba.
- ¿Cuándo se extinguieron los romanos?

Por todas partes se ven montículos que son casas derruídas, a veces el trazado de las calles, hasta las habitaciones, bases de columnas, goznes de piedra para las puertas, aljibes, mesas de piedra o (quizá) un altar, esquinas... muchas piedras de las mejor talladas se han ido sin duda a Sádaba, pero quedan los restos de centenares de viviendas. Ni un habitante desde hace muchos siglos, por razones desconocidas. De sus huesos tampoco queda ni rastro; de sus palabras sólo la inscripción de Atilia hija. Las Ruinas, o meditaciones sobre las revoluciones de los imperios. Paseamos hasta las ruinas del acueducto, va lloviznando, no se ve a nadie en todo el horizonte,  y es amplio.

- Las ascuas de un crepúsculo morado.
- Mira cuantas huellas de jabalí.
- Pues ahora ya se hace de noche, mira que si viene uno y se lleva a Otitas colgado del colmillo.
- ¿Pasarías la noche en esa ermita en ruinas, Álvaro? ¿Con los cuervos?
- Ni loco. Igual me hablaban—me dirían "Nunca más." Bueno, eso lo diría yo si me quedase.
- Tú nos haces andar demasiado, mamá. Hemos andado más que en la plaza. Yo estaría muy bien como una ostrita jugando al Tzar con mi ordenador. Como una auténtica ostrita.
- Pues por eso os hacemos andar, hala.

Volvemos sin incidentes a Zaragoza, ya de noche cerrada a las siete. Pibo nos anuncia que va a comer como un tiranosaurio.

Románico y rompientes
Etiquetas: Diario, Ruinas



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Retropost (2006): Cuando la calidad pierde su honesto nombre



Cuando la calidad pierde su honesto nombre

Publicado en Universidad. com. José Ángel García Landa

Recomiendo leer esta interesante y polémica ponencia sobre "La reciente evolución de la corrupción universitaria", presentada por José J. Erviti en el II Congreso nacional contra la corrupción y el acoso en la universidad pública española, celebrado en Madrid los días 20 y 21 de octubre de 2006.
La ponencia está en la web que está construyendo la Plataforma contra la Corrupción y el Acoso en la Universidad Pública Española.

Me gusta la consideración previa: "Quienes nos ponemos a hablar de la corrupción universitaria tenemos que reconocer que no estamos fuera o libres de ella, porque cuando la corrupción sopla a favor de uno, no se percibe como tal. Es difícil percatarse de las inercias que nos arrastran." Aunque eso no quiere decir que no haya diferencias entre pajas y vigas, ya estén en ojo ajeno o en el propio. "El régimen del bienestar", concluye Erviti, "se halla condenado a la producción masiva de inutilidades y las Universidades no escapan de esa condena, porque la dinámica de la evaluación de méritos obliga a la producción masiva de publicaciones perfectamente prescindibles, pero que, valoradas al peso o en “esa grotesca casa de citas que tiene su sede en Filadelfia" (según expresión del destacado catedrático de matemáticas D. Antonio Córdoba el pasado 4 de enero en El País), generan la “calidad” y la “excelencia” necesarias para la promoción personal, que es lo que está en juego para los autores."

Es interesante su crítica a la perversión instrumental de las evaluaciones de calidad, creando un sistema mecánico que busta autojustificarse y al fin se convierte en un fin en sí mismo. A estos métodos estandarizados de evaluación podría aplicárseles, creo, el razonamiento de Feyerabend en su tratado Contra el Método. Con la peculiaridad de que cuando se aplica un método estandarizado de evaluación a una investigación metodológicamente predeterminada, lo que obtenemos es, por una parte, un método al cuadrado (pues el método se estandarizará de modos acordes a la evaluación que se espera de él) y por otra parte una ficción formalista también al cuadrado: si el método nos da una versión cuadriculada de la realidad, la evaluación metodologizada nos llevará a una imagen de la realidad que como mínimo será cubista.

Es difícil, sin embargo, concebir cómo va a renunciar a estos sistemas de evaluación estandarizada un sistema que se ha embarcado tan deliberadamente en una búsqueda de la calidad, entendida ésta como homogeneización o estandarización de procedimientos mediante la retroalimentación evaluación/financiación, y reduciendo en última instancia la aerodinámica de la Universidad a una menor resistencia a las fuerzas del mercado (utilizando la evaluación estandarizada para diezmar las áreas menos productivas). Eso no garantiza que lo seleccionado sea necesariamente más valioso... Que se adapta mejor al medio ambiente, eso sí. Un darwinismo de la evolución en ecosistemas enrarecidos...

Kuhn y el calzador metodológico





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