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La antigua Escuela de Teatro

 

La antigua Escuela de Teatro

 

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Retropost: Past Life Memories

Retropost #799 (7 de marzo de 2006): Past Life Memories



Ever tried remembering a Past Life? Here are some tips on how to deal with Reincarnation -- by the usual New Age loony*:

(* In this case, Suzy Rigby, "The Natural Path: Remember When" http://www.front-porch.com/showarticle.cfm?FListID=2083, retrieved 2004-05-02):
"So there we sat, the four of us at the dinner table, each of us quietly ruminating on our days, when suddenly, in that tiny 5 year old voice he said, "Mommy, remember when I was big before? I knew you then. Remember mommy?" Trying desperately to keep my fork from falling to the floor, I replied in a seemingly calm voice, "Hmmm... I’m not sure. Do you remember?" And he said "Yes, I was big then, and you were there. Then I went away, and God fixed me up and then I came back to be your little boy."
Welcome to the world of Recalled past life memories. And although I have worked with people for quite some time in this field, it is always a shock when it happens right there in your house, at the dinner table. What do you say? What shouldn’t you say? Is this just a dream? Or is this truly a Past life memory coming to the surface. What is a past life memory anyway?
Past Life memories are stored away in the attic of our unconscious, like grandma’s old lace doilies. Tucked away gently and safely until the day when we may need them. These memories are the keys to the doors of all our experiences since we became a soul. Perhaps you have, at one time or another, met someone for the first time, and felt an immediate closeness, as if you were old and intimate friends? Or perhaps, you have had a great desire to travel to some strange place, or even have traveled somewhere new, only to find that it is so innately familiar to you that you feel immediately at home? These are certainly not uncommon experiences. Utilizing hypnotherapy, specifically Past Life Regression Techniques, we are able to make sense of these experiences, to unlock these doors and recapture the events of our past lifetimes.
Past Life Regression is a very relaxing, soothing, calm state of heightened awareness. The body feels so restful and at peace, while the mind is acutely aware of each event that is occurring. During this state, we are able to access information that is stored in our minds. This amazing journey into our own consciousness opens the door to our soul’s history, discovering what may bring phenomenal change to our lives.
During a regression, you may discover whom you have lived as before, where you lived, and release fears, phobias, or physical conditions that no longer serve you in this lifetime. Regressionists believe that many phobias and illnesses are directly related to a past life, and that uncovering these issues, removing this unfinished business if you will, allows for greater healing and release.
Most of the above is quite true and valid, with one small proviso. There are no Past Lives of course. But the whole of our life is a Past Life. And every new morning is a Reincarnation.

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Retropost: Zapatillero

Retropost #798 (7 de marzo de 2006): Zapatillero

 

(La ministra de 'soluciones habitacionales' de Zapatero no consigue sacar adelante un plan creíble de viviendas baratas, pero en cambio regala unas zapatillas, las 'kelifinders', a los jóvénes que quieran ir por ahí buscando vivienda).


José Luis Rodríguez Zapatillero.

Por cierto, lo de "progenitor A" y "progenitor B" también parece más una solución habitacional que un lugar donde vivir. (Así pues, hoy me estreno como progenitorA; a las progenitoras, que les den bola).
 

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Retropost: Felicidades, Pibo

Retropost #797 (6 de marzo de 2006): Felicidades, Pibo

Hoy adquiere uso de razón (es un decir).

Conversación entre Pibo y Tía Berta:

- ¡Felicidades, Ivo! ¿Cuántos años cumples?
- Sí. Un tren eléctrico.
- Ah. ¿Que te han regalado un tren eléctrico?
- Siete.

(Siete años, claro. Esta noche ha soñado que su tren nos atropellaba a todos: "A mí, y a Álvaro, y a Oscar, y también a papá y a mamá, y hasta a Álvaro, todos atropellados").


Y aquí está su autorretrato con el bueno de Cuttlas.


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Michel Sardou Live à l'Olympia 2013

jueves, 31 de marzo de 2016

Michel Sardou Live à l'Olympia 2013






Déjà vu

jueves, 31 de marzo de 2016

Déjà vu

El tremendo disco de Crosby, Stills, Nash & Young, de 1970






Narrative: A Critical Linguistic Introduction

jueves, 31 de marzo de 2016

Narrative: A Critical Linguistic Introduction


No había caído en la cuenta de que me cita o nos cita Michael Toolan en las ediciones recientes de este libro, Narrative: A Critical Linguistic IntroductionCuya primera edición me compré yo en el año 88, en Providence. Estudiaba yo allí en esta bonita universidad.

 

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Retropost: Maquiavelo - Sobre la fidelidad de los políticos a la palabra dada

jueves, 31 de marzo de 2016

Retropost #796 (6 de marzo de 2006): Maquiavelo - Sobre la fidelidad de los políticos a la palabra dada


(de El Príncipe):

 
 
Todos sabemos lo digno de alabanza que es que los gobernantes mantengan sus promesas y se comporten de manera íntegra y sin astucias. Pero la experiencia de nuestros tiempos nos dice que los gobernantes que han hecho grandes cosas son los que menos han mantenido su palabra y han sabido engañar a los hombres mediante la astucia, superando así en última instancia a quienes se basan en la lealtad.

 
Es preciso saber que hay dos maneras de combatir: la primera, mediante las leyes; la otra, utilizando la fuerza. La primera es propia del hombre, la segunda de las bestias. Pero como a veces la primera no basta, conviene recurrir a la segunda. De ahí que a los gobernantes les sea necesario saber usar debidamente tanto a la bestia como al hombre. Los escritores de la Antigüedad enseñaron esto a los gobernantes por medio de alegorías: así nos cuentan que Aquiles y otros muchos jefes antiguos fueron criados por el centauro Quirón, que los educó con disciplina. Esto de tener un preceptor que era mitad hombre y mitad bestia significa que al príncipe le conviene saber usar una y otra naturaleza. Y la una sin la otra no produce efectos duraderos.

Ya que el gobernante debe conocer bien las maneras de la bestia, lo mejor es que tome por modelo tanto a la zorra como al león: porque el león no sabe defenderse de las trampas, y la zorra no puede defenderse de los lobos. Por lo tanto, hay que ser zorra para conocer bien las trampas, y león para infundir temor a los lobos. Los que sólo imitan al león no tienen ni idea.

El gobernante, por lo tanto, ni puede ni debe cumplir la palabra dada si eso le perjudica y si han desaparecido las razones de su promesa. Si todos los hombres fueran honestos, este principio no sería válido, pero como son malintencionados, y no mantienen lo que prometen, tampoco uno debe mantenerlo. Ni han faltado nunca a los gobernantes razones suficientes para justificar su inobservancia. Sobre esto podrían traerse infinidad de ejemplos modernos y mostrar cuántas paces, cuántas promesas han quedado sin efecto y se han hecho vanas por la infidelidad de los príncipes a su palabra: y los que mejor han sabido imitar a la zorra han obtenido mayores ganancias. Y ante todo es necesario saber disfrazar bien el carácter de uno y ser un gran disimulador. Son tan simples los hombres y tan sumisos a la necesidad de cada momento, que quien engaña encuentra siempre alguien que se deja engañar.

No pasaré en silencio uno de los ejemplos más recientes. [Aquí se nombra a un prominente estadista contemporáneo] nunca hizo otra cosa ni pensó más que en engañar a la gente, y siempre encontró a alguien a quien burlar. Ni hubo nunca hombre que fuera más eficaz en afirmar solemnemente una cosa, manteniéndola con juramento, para después no respetar lo que había jurado. Y sin embargo sus engaños siempre le resultaron útiles, porque conocía bien la naturaleza humana.

Es decir, que un político no ha de tener todas las cualidades arriba enumeradas. Pero sí que le es necesario aparentar tenerlas. Me atrevo a decir que si tiene esas cualidades y las pone en práctica, son dañinas; en cambio, aunque no las tenga, si aparenta tenerlas, son útiles. Como parecer piadoso, leal, humano, íntegro, religioso, y serlo en realidad. Pero hay que tener dispuesto el ánimo para aparentar que se tienen estas cualidades si en realidad no se las posee. Esto conviene entenderlo bien: que un gobernante, sobre todo un gobernante que acaba de llegar al poder, no debe atenerse a todo lo que hace que los hombres sean tenidos por buenos, porque en ocasiones, para defender su Estado, necesitará actuar contra la lealtad, contra la caridad, la humanidad y la religión. Tiene que contar con un ánimo dispuesto a moverse según sople el viento de la fortuna e impongan las diferentes circunstancias, sin apartarse del bien, si es posible —pero sabiendo también entrar en el mal, si es necesario.


Mucho cuidado han de tener los políticos de no proferir palabras que no estén impregnadas de las citadas cualidades, y que quienes lo vean y oigan hallen todo piedad, todo lealtad e integridad, todo humanidad y religión. Y lo que más necesita aparentar es esta última virtud de la religión, porque los hombres en general juzgan más por lo que ven que por lo que tocan; todos ven, pocos sienten. Todos ven lo que pareces ser; pocos sienten lo que eres. Y esos pocos no se atreven a oponerse a la opinión de la mayoría, que admás cuenta con los defensores de la majestad del poder. Y en las acciones de los hombres, y mucho más en las de los estadistas, no hay tribunal al que apelar: se atiende al resultado.


Así pues, que haga el gobernante cuanto debe por dominar y conservar el Estado, que los medios siempre serán considerados justos y alabados por todos, pues al vulgo lo convencen las apariencias y el resultado de cada cosa. Y en el mundo no hay más que vulgo: los grupos minoritarios no tienen sitio cuando la mayoría apoya al gobernante. Cierto estadista de nuestro tiempo, a quien no es oportuno nombrar, habla continuamente de paz y lealtad, cuando es el mayor enemigo de la una y de la otra; pero si las hubiera respetado, ambas cosas le hubiesen arrebatado la buena fama y el poder.


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