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Vanity Fea

Retropost: Qué sobrada oriental

Retropost #649 (10 de diciembre de 2005): Qué sobrada oriental




Qué sobrada, hoy me he comprado diez discos. Debo estar ansioso y me calmo comprando. En fin, tengo grandes esperanzas de que sean excelentes, es lo menos después de la factura.

- Juliette Gréco, La belle vie. Juliette, mi cantante favorita quizá. Aunque saca muchas compilaciones con los grandes éxitos que son siempre los mismos, no he reconocido ninguna de las canciones de esta colección. Aunque en cualquier caso tengo ya sus obras casi completas...
- Stellamara, The Seven Valleys. Un enigma, pero la lista de instrumentos promete: dulcimer, oud, mandocello, divan saz, baglama, cura, cümbüs, sarod, tambura, darbuca, dahola, cajon, carcabas, bendir, riqq, daff, tapan, tambur yayli.
- Lierhouse Project, Siefgried’s Olé in Spain, combinación de Wagner y flamenco. Ya me encantó Parsifal goes La Havana
- Luis Delgado, Tánger. En realidad buscaba a Luis Paniagua, pero con este otro Luis también me apaño genial.
- Paula Morelenbaum, Jaques Morelenbaum, y Ryuichi Sakamoto, A Day in New York. (Pero sin marineros bailando: es música brasileña. Bueno, y un poco japonesa supongo).
- Antonio Caldara, Maddalena ai piedi di Cristo, versión de René Jacobs (con Maria Cristina Kiehr, Rosa Domínguez, Bernarda Fink, Andreas Scholl etc. etc.). un événement fff telerama!! R10 Classica!! Diapason d’or!! Tengo otra versión ya, pero bueno, he decidido inflarme de madalenas.
- Sheila Chandra, Weaving my Ancestors’ Voices. "An intensely beautiful album celebrating the first and ultimate instrument: the voice". Oyez.
- Souad Massi. Mesk elil. Me gustó mucho su disco anterior.
- Amina Alaoui, Alcántara. Decididamente, estoy oriental hoy, suponiendo que Marruecos, o Alcántara, sean más orientales que Zaragoza.




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The History of Photography in 5 Minutes

miércoles, 17 de febrero de 2016






Me enlazan en la Universidad de París

martes, 16 de febrero de 2016


Vuelven a enlazar mi bibliografía en la Universidad de París (8 - Vincennes- Saint Denis).

Me enlazan en París 1

 
En dos páginas la enlazan: una de recursos sobre lingüística general, y otra sobre lengua y literatura inglesa.


Me enlazan en París 1

Mi biblio en la Bodleian




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Gustavo Bueno - Filosofía crítica

martes, 16 de febrero de 2016

Gustavo Bueno - Filosofía crítica

 






Los podemitas están crecidos

Los podemitas están crecidos (Audio de EsRadio)

Beatriz en el Pilar

Beatriz en el Pilar

Beatriz en el Pilar

Retropost: Currando si parar contra el método

Retropost #648 (9 de diciembre de 2005): Currando sin parar contra el Método


Bueno, exagero, que la semana está salpicada de fiestas, y también hay ocasión para aflojar un rato. Ayer tarde tuvimos una demonic visitation, que siempre agrada y da calorcillo, hasta conseguí sacar algunas fotos del evento. Pero apenas miro el ordenador y veo que me sugerían que si podía traducir el discurso de Harold Pinter con ocasión de su premio Nobel. Así que a eso me/nos dedicamos chaca chaca hasta las tres de la madrugada, pegándoles un repaso a nuestros paladines Bush y a Blair. Y encima aún tenía la clase de doctorado a medio preparar, así que he tenido que madrugar casi antes de acostarme.

Pero bueno, allí estaban los alumnos tan despuenteados como yo, y nos hemos dedicado a especular sobre metodología e interaccionismo simbólico: sobre las maneras en que los métodos preestablecidos nos acotan la visión, nos permiten ver algunas cosas y nos ciegan a otras (que es de lo que iba la clase: Feyerabend, Blumer, Burke). Máxima a extraer: hay que estar abierto a la contingencia, a la serendipia, al contexto global, a los aspectos periféricos de la situación en la que nos vemos envueltos, y reelaborar de acuerdo con eso el sentido de lo que vemos o comunicamos. No aplicar recetas predeterminadas, ni seguir las diez reglas del blog.

Luego veo que han colgado ya la traducción del espích de Harold Pinter en Fírgoa, aquí se puede ver: Arte, verdad, y política: recomendable, como digo, para quien se resista a comulgar con las ruedas de molino del Emperador; a otros les enfurecerá que Pinter haya aprovechado la ocasión del Nobel para soltar semejante andanada. Era de prever, y de desear. Pinter teme, me parece, que le queda poca vida, y antes de morirse quiere sacarse las verdades del alma.

A la vez me llega una publicación que tenía pendiente de salir. Bueno, me llega un PDF, el libro aún no lo he visto): "Adaptation, Appropriation, Retroaction: Symbolic Interaction with Henry V", publicado en Books in Motion: Adaptation, Intertextuality, Authorship, un volumen editado por Mireia Aragay para la serie "Contemporary Cinema" (Amsterdam y New York: Rodopi, 2005). Va sobre las adaptaciones cinematográficas, como un caso particular de la contextualización específica y reelaboración que mencionaba antes. Sobre la base del ejemplo de Enrique V de Shakespeare, otro que se iba por ahí montando guerras patrióticas con Dios de su parte. También va el artículo sobre el tema este que me trae a vueltas de la reeelaboración retrospectiva, o retroacción interpretativa. Pero bueno, ahora ya plegueishion; por fin me ha llegado el puente, y mañana nos subimos a Biescas (si podemos, que ahora resulta que va Otitas con tos...). Y de momento me voy a caer dormido un rato, zzzzz...




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Retropost: La Odisea de la Especie II

Retropost #647 (8 de diciembre de 2005): La Odisea de la Especie II

 

Ayer, excepcionalmente, encendí la tele y ví un programa por primera vez en varios años (y volví a jurarme no volver a ver ninguno, por la mandanga de los anuncios -- una de las razones que me hicieron abandonar el medio ese). Lo que no me quería perder era la segunda parte del "documental" La Odisea de la Especie. La primera parte narraba las aventuras de australopitecos, homo habilis, homo ergaster y homo erectus; aquí vemos la evolución del homo sapiens y su expansión por el mundo.

Lo primero que hay que decir es que es un placer ver que se hacen documentales-ficción de esta calidad, tan bien realizados, interpretados, con efectos especiales tan logrados y que se proyectan en horas de alto nivel de audiencia. Lo que cabe objetar, claro, son las limitaciones científicas, que también las hay, hasta desde el punto de vista de un aficionado como yo. Bien por la calidad, pero aún se pueden superar. Y no tanto en cuestiones de caracterización, maquillaje, interpretación, etc. (los movimientos y gestos, por ejemplo, están muy bien tratados) – sino en cuestiones básicas de guión, estructura narrativa y apoyatura científica de lo que se transmite. Esto último es de suponer que debería darse por sabido, con el dinero que se ha invertido en la realización, y con los asesores que tienen. En la versión española hasta se insertan un par de cuñas con Juan Luis Arsuaga que no es que aporten gran cosa como no sea el espaldarazo científico al proyecto (y una mención del hombre de Flores, ausente de las imágenes).

El detalle más sangrante venía cuando se nos presentaba a una pareja de homo erectus dando a luz (bueno, ella) a un bebé homo sapiens. Vaya. Esto sí que es comprimir las cosas. La simplificación narrativa lleva a estas cosas: el homo sapiens desciende del homo erectus, por tanto... bueno, podían haber puesto a un australopiteco pariendo a un robot, aún hubiera quedado más efectista. Luego lo arreglan: "la evolución de homo erectus a homo sapiens tuvo lugar a lo largo varios cientos de generaciones"... En todo caso no se entra en absoluto, pero sin el más leve intento de hacerlo, a explicar las causas o mecanismos de esta evolución. Ni la dieta de carne ni la neotenia ni otras hipótesis o especulaciones (casi mejor si iban a ir por la línea pintoresca que parece que emprendían). En este punto, el documental, cero patatero. Hay evolución, pero no sabemos por qué (lo cual es aceptable), pero lo malo es que se hurta el problema a la vista y al pensamiento: se silencia, como si no fuese un asunto central para el documental. Y hasta se contenta al diseño inteligente con un arco iris que contemplan un Adán y Eva primitivos, y que parece sugerir algo más...

Hay que decir que en general se ha evitado, en la medida de lo posible, la falacia retrospectiva o hindsight bias que tanto ha confundido a los estudiosos de la evolución humana. Del dominio actual de nuestra especie sobre el planeta se deduce, por falacia retrospectiva, que estábamos predestinados a ello. Es más, se crea a Dios a imagen y semejanza, y se le retroproyecta al origen, a que diseñe inteligentemente un cosmos antrópico comprensible para el hombre. Bastantes versiones de esto hemos visto, y vemos; por suerte aquí se evitan las más obvias. Sí que asoma las orejas la falacia retrospectiva en diversas ocasiones. Así, cuando nace el "primer bebé sapiens" (agg), y sus padres lo miran "parecen presentir lo que será su fin, pues esta nueva especie los suplantará bla bla..." -- Re-AGGGG. Pordiós. Presentimientos retroproyectados, esto sí que es reconfiguración retrospectiva barata, y sin ninguna necesidad.

En otros casos, la distorsión retrospectiva es fruto de las convenciones narrativas utilizadas. En estas películas documentales el efecto de realismo viene de la apropiación de la retórica del documental: narración "autorizada" con voz en off, una cierta convencionalidad del movimiento de la cámara, poca personalización de los protagonistas, que aparecen como ejemplares de una especie y no tanto como individuos. Es la misma técnica utilizada en documentales como Caminando entre Dinosaurios o Caminando entre Cavernícolas. Ahora bien, la "neutralidad" del documental está sólo parcialmente imitada. De hecho, incluso los documentales "auténticos", ya desde El hombre y la selva, y pasando por las series de National Geographic, se han ido apropiando más y más recursos narrativizantes, individualizando a los protagonistas y construyéndoles historias. El documental, género descriptivo, se vuelve así cada vez más narrativo. En La Odisea de la Especie I había individuos, pero no tenían nombres: así, "Ergaster" lloraba cuando un cocodrilo devoraba a su compañera. Por cierto, es curioso que los individuos así llamados eran, creo, siempre, masculinos, cuando se hablaba de una australopiteca, sí se la llamaba "Lucy", no "Australopithecus" -- un pequeño reducto de machismo inconsciente en una serie que por lo demás es bastante políticamente correcta. En antropología siempre se habla, por supuesto, del hombre de Flores, del hombre de Neanderthal, y no de la mujer de Flores o de Neanderthal, o de los humanos de Flores o Neanderthal. El genérico famoso, y especialmente pernicioso en según qué contextos...

Aquí los homo sapiens ya tienen nombres propios ("Nata", "Nene") y personalidades e historias más individualizadas y tratadas con más elaboración narrativa. Hay en esto una cierta adecuación: a medida que se desarrolla la capacidad simbólica, lingüística y narrativa de los humanos, la serie imita ese desarrrollo en su punto de vista, ofreciendo un mayor desarrollo narrativo (y a la vez las caras se despejan, aparece la belleza, y los peligros que conllevan las caras bonitas y las historias bonitas para el documental científico...). En el último caso, la historia ya está en boca de uno de los personajes: es una narración que cuenta a su nieto, y a la vez es la narración de una historia muy concreta y atípica (su origen como un niño lobo adoptado por una "viuda"). Como digo, tiene cierta efectividad este cambio gradual de las convenciones narrativas de la serie, pero no va acompañado de mucha atención que digamos al desarrollo del lenguaje y la simbolización. Hay un episodio centrado en el arte rupestre, pero poco más, apenas una mención de que el lenguaje, en efecto, se desarrolló. Es cierto que apenas se puede pasar por encima de todos los desarrollos: de las armas y técnicas de caza, de las viviendas, del paso del nomadismo al sedentarismo... la serie elige sacrificar la efectividad narrativa a la integración efectiva de estas transformaciones en una presentación documental.

Una de las convenciones básicas de la ficción o el drama históricos (por ejemplo en Shakespeare) es la compresión significativa de acontecimientos: es decir, los procesos de larga duración se transforman en acontecimientos simbólicos que los representan y resumen; y a su vez los acontecimientos se hacen coincidir unos con otros combinándolos en una escena que los combina en una secuencia de causa-efecto. Así, por ejemplo, el homo erectus aprende a taparse con una piel para protegerse de las moscas y de la lluvia el mismo día, y usa la misma piel para envolver a su recién nacido, que resulta ser el primer homo sapiens... O bien: un recolector de espigas se despeña y muere. Mientras sus compañeros lo buscan, encuentran un niño-lobo. Su madre-loba no lo abandona y eso lleva a la primera convivencia que dará lugar a la domesticación del perro. Y a la vez, cuando encuentran el cadáver del despeñado (Nene), las espigas de su morral han germinado, y se inventa la agricultura. Como se ve, la inyección de ficción va con jeringa gorda. Esto es una versión más sutil de la falacia retroactiva, digo sutil porque se entiende como una convención de presentación, pero la presentación modifica el contenido presentado, y produce a fin de cuentas una idea bastante equivocada de cómo pueden haber ido las cosas efectivamente.
rae
He mencionado la corrección política de la serie. Llega hasta el punto de hacer tanto a los neandertales como a los homo sapiens practicantes generalizados del matriarcado. Quizá por las historias individuales elegidas, en parte, pero en última instancia es otra interpretación un tanto delirante, o políticamente correcta, de los indicios. En ficciones del tipo El clan del oso cavernario o En busca del fuego estamos más acostumbrados a ver a neandertales apropiarse por la fuerza y esclavizar sexualmente a alguna bella o no tan bella homa sapiens. Aquí sucede de otra manera: cuando hay mescolanza, es por acogida, rescate o acuerdo mutuo; y en todo caso es la neandertal la que lleva la voz cantante en cuestiones de pareja; cuando una neandertal dice que no es que no, y luego cambia de opinión por gusto (la donna è móbile). Está bien como ficción compensatoria o para variar al cansado público; ahora que no sé yo si los indicios parecen ir mucho por allí.

Otro tanto puede decirse de los encuentros entre distintas tribus y especies humanas. Aquí se nos ofrece una versión deliberadamente tolerante y multicultural, por no decir idílica, de los tiempos de la prehistoria. Se nos avisa que a veces acababan los encuentros en canibalismo, pero lo que vemos es otra cosa: alianzas, pactos, matrimonios multiespecie, fiestecillas eróticas con el exótico, que mete marcha. Bueno, de todo ha debido haber en unos millones de años de historia, para qué negarlo. Pero la voluntad de ofrecer una versión de entendimiento y concordia entre los distintos pueblos de la tierra queda un poco demasiado evidente. Sobre todo en vista del resultado final que vemos, y al que hay que atenerse: que de las distintas especies (y se supone que eran especies, no razas) humanas que poblaron el planeta, sólo queda una. Vaya. ¿Habrá sido el culpable el mayordomo?

Aquí los neandertales no se reproducen con los homo sapiens, y aun integrados en su tribu van quedando atrás, o arrinconados (una explicación posible) -- también mueren por un extraño mal que los aqueja. Al parecer desde antes de su contacto con los homo sapiens -- aunque nuestra experiencia con los indios de América parecería indicar que los contactos entre poblaciones aisladas pueden dar lugar a pandemias y a genocidios involuntarios, además de los voluntarios. Pero es que si hasta con los homo erectus hacen migas, y se nos dice que seguramente se mezclaron para dar lugar a las poblaciones de Asia. ¿Es que hoy en día son menos porcentaje de sapiens los hombres de Pekín? ¿O los aborígenes? Son cuestiones todavía mal estudiadas, y debatidas, ciertamente, pero dicho así no queda claro por qué no habría de suceder lo mismo en Europa -- digo yo. Pero no quiero acusar a la serie de racismo, en absoluto, quizá de poca cabeza a la hora de atenerse a una teoría determinada de la evolución, o de elegir teorías contradictorias sin hacer notar su discrepancia. Más bien, si racismo hay, es por la distorsión idilizante de la expansión del homo sapiens mezclándose con los indígenas.

En el trasfondo inconsciente de la serie, alienta algo así como que la expansión del Homo sapiens es un poco la del hombre occidental moderno. (O que esta es la segunda expansión del Homo sapiens proper). Imponiéndose, pero sin acogotar ni exterminar, y respetando a las poblaciones locales (lástima que acaben desaparecidas, no se sabe cómo), pero bueno, aportan su cultura si no sus genes. Cuando la realidad quizá lleve camino de ser la contraria: occidentalizamos el planeta culturalmente, pero los genes vendrán mayormente de otro lado. Exagero, exagero.. como el documental. Documental-ficción, por tanto, con sus propias fantasías a cuestas, y es que hablar del pasado es construirlo para el presente, para sus intereses, y quizá a su imagen y semejanza.



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