Blogia
Vanity Fea

Cine

Retropost: Feliz Navidad

Retropost #639 (2 de diciembre de 2005): Feliz Navidad



No es que me ponga ya en plan Corte Inglés; me refiero a la película de Christian Carion ambientada en la Primera Guerra Mundial. Una película que recuerda en parte a Senderos de Gloria, de Kubrick, por la crítica a las matanzas inútiles de la guerra de trincheras, y la crítica al clasismo feroz que hizo posibles esas carnicerías. Los altos mandos y los soldados viven dos guerras muy distintas (algo que también queda reflejado muy bien en un sarcástico relato de F. Britten Austin que uso en clase, "A Battle Piece: Old Style"). En Feliz Navidad se nos presenta a los dos bandos por igual (es una película muy "Unión Europea"); con escoceses y franceses en un lado, y alemanes por otro. De puro absurdo se interrumpen las hostilidades en Nochebuena y los soldados que se disparaban a cien metros de distancia celebran juntos la navidad y confraternizan. Hay también una historia de amor: un famoso cantante de ópera, soldado raso alemán, es visitado por su amante, por enchufe con las altas esferas, y aprovechan el momento de paz para desertar al otro lado (bonita música, por cierto, y con la voz de Natalie Dessay). Los oficiales prometen visitarse cuando llegue la paz; se intercambian noticias y cartas de familias aisladas por el frente. Cuando se rompe la tregua, el primer disparo resulta que mata a un soldado del propio bando que volvía disfrazado de visitar a su familia al otro lado. Hay escenas de tensión bien filmadas, pero se ha evitado el gore: todos los muertos están muy presentables. En el bando alemán el oficial es judío, lo que permite dar un cierto toque nazi a la escena final, con un decadente Príncipe Heredero insultándole y mandando a los soldados al frente oriental en trenes como si fueran judíos que van al matadero (y van, de hecho). Cuando trasciende la confraternización los mandos procuran silenciarlo, y desautorizan a los oficiales que la toleraron. De modo más evidente, un obispo reprende al párroco que había celebrado una misa en común, le ordena regresar a su parroquia, y predica en su lugar un evangelio nacionalista del odio y del "Dios de nuestro lado" - algo que parece imposible de creer y sin embargo pasa continuamente (es lo que dice Bush, sin ir más lejos). El cura prefiere seguir de soldado con sus compañeros antes que plegarse a semejante religión. La película es un tanto anti-Bush en este sentido, y da la razón a los antibelicistas actuales y a los que durante la Primera Guerra Mundial se declararon objetores contra el conflicto (como Romain Rolland con su "Au-dessus de la mêlée"). Eje francoalemán, vamos: no es casual, quizá, que nos hayan puesto escoceses en lugar de ingleses (ya se encargan de dejar bien claro que no son ingleses).

La película es cinematográficamente hablando muy sencilla, elemental, no se me ocurre ningún elemento destacable que reseñar a nivel cinematográfico formal. Si es efectiva, y lo es, porque llega a emocionar en ocasiones, tampoco es por los personajes, que son contemplados un tanto fríamente, sin que llegues a empatizar mucho con ninguno de ellos -- como digo, resulta un tanto esquemática en este sentido. Si funciona, y no le niego sabiduría a esta sencillez, es por el contraste entre lo absurdo del conflicto y las vidas particulares que se ven atrapas en él, y porque un símbolo tan devaluado como la Navidad se vuelve, en medio del absurdo, en una manera de recobrar la decencia y la cordura. El detalle del oficial judío muestra, sin embargo, que se trataba sólo de una isla de cordura en medio de un océano de demencia oficial, organizada y uniformada.

No lo tenemos tan lejos. Hay relativamente pocas películas sobre la Primera Guerra Mundial, por la dificultad de tratar quizá con el absurdo, el ridículo militar y las mentiras oficiales. Más necesitaríamos. Marchando otro Fahrenheit 9/11, Mr Moore, por favor



Retroposts


—oOo—



Retropost: Una canción del pasado

Retropost #630 (27 de noviembre de 2005): Una canción del pasado

 

Ayer nos fuimos un trío de -as/-es a ver esta película del sur profundo, dirigida por Shainee Gabel. Va sobre unos personajes dejados de la mano de Dios que se regeneran y encuentran sentido a su desastrosa vida. Scarlett Johanson va a Louisiana, al funeral de su madre Lorraine, a quien no ve desde hace muchos años, pues era mala influencia, promiscua cantante de bar y un tanto alcohólica, al parecer, y la niña se crió con la abuela. La madre ya está enterrada, y no la vemos ni muerta en toda la película, pero sí a su círculo de blancos empobrecidos y negros cantantes de blues, todos aficionados a darle al bebercio mal vestidos sentados en sillones delante de caravanas desvencijadas. Conoce Scarlett a varios amigos y amantes de su madre, y entre ellos a su padre, Travolta cojo, alcohólico y viejo, profesor de literatura con mucha vida interior/anterior, y la vida familiar en concreto hecha unos zorros. Despedido de la universidad por agredir al sobrino del decano (y por zorrizo, supongo). Travolta vive con Gabriel Macht, casi una pareja de hecho, pareja homosocial: cuando descubrió que su amigo Macht se estaba acostando con la misma mujer que él (Lorraine seguramente), zurró al chivato (el sobrino ese) y se fue a vivir con Macht -- amor sellado para siempre compartiendo mujeres. Encima está intentando Macht, antiguo pupilo del ex-brillante profe Travolta, escribir su biografía, sin éxito. Se emborrachan juntos, y ahora comparten a Scarlett, pero sin sexo. Ella quiere que se vayan de la casa que los tres han heredado de la madre de ella, y al final descubre no sólo que la casa era sólo suya, sino que Travolta era su padre. Y menos mal que no ha habido insecto, aparte de las cucarachas que seguramente ha matado Scarlett, a la vez que les limpia la cocina y les pinta la casa. Poco a poco enderezan todos juntos: van dejando el alcohol, visitan al médico, se matriculan en la Universidad (esa es Scarlett, que era mala estudiante pero se ve recriminada por un Travolta al que de repente le sale el docente entre las botellas vacías). Bueno, al final descubre que ni siquiera la tenía tan abandonada su madre, pues le escribía muchas cartas que no le enviaba, y hasta le escribió una canción. Scarlett y Travolta evitan que Macht se vaya a vivir con una amiga sólo por sexo y cobijo, y se queda con ellos a merecer el auténtico amor de Scarlett, y a terminar su novela, y a ponerla en la tumba de Travolta, junto con la canción del pasado, una vez ha muerto feliz por haber recuperado un sentido en la vida, y haber dado gracias a Dios. Bueno, a pesar de todo, la peli se ve muy bien. A veces fallan los dos actores homosociales, pero las conversaciones y situaciones atrapan el interés, la fotografía es bonita, y la banda sonora blusera está impresionante, y le sirve de ritmo de fondo a la película. Un bonito sueño -- un tanto diría cristiano baptista si no porque me recuerda a Herzog de Saul Bellow -- un sueño de regeneración, reconciliación, penitencia, recuperación de la inocencia, publicación de la magna obra inédita... como si estas cosas fuesen posibles así todo a mogollón. Bueno, para que te pase tendrás que ir al sur más profundo, a comer mantequilla de cacahuete con lacasitos, entre otras delicias, y leer mucho clásico amarilleado de la literatura nortamericana (la canción en cuestión se titula "My heart was a lonely hunter", en alusión al libro que Travolta le regaló a Lorraine). It makes you a better person. Aunque tampoco estaría de más entretanto cuidar a los niños, y no dejar que se mueran mientras tú estás de ligue y bebiendo, o sería un detalle mandar alguna de esas cartas que escribes tan amorosamente... En fin, película de historia de tocar fondo y remontar, y de cómo gente que se aborrece a primera vista acaban haciéndose amigos primero y familia después. Es bonito, a mí también me gustaría vivir sin pegar chapa entre montones de libros en una casa preciosa, vieja, y sucia, y descubrir que la gente te va cogiendo aprecio, y cantar blues con la guitarra mientras te van limpiando la casa, y beber para olvidar, y luego olvidarse de beber, y descubrir hijos ya criados... Y tener intensas relaciones destructivas con mis amigos, pero nada, lo homosocial por lo menos se me da muy mal. En fin, una utopía, como la del paraíso blanquinegro cantando blues, ya se vio que también en la Nueva Orleans multirracial cocían habas, y ahora están las calles con un metro de barro, fue sólo un sueño, pero las biografías sobre las tumbas cuentan la historia como quieren, claro, para eso están. Yo quiero que me escriba el epitafio el mismo biógrafo, por favor.


Retroposts


—oOo—
A photo on Flickr

Retropost: Match Point

Retropost #616 (20 de noviembre de 2005): Match Point

 
Una tragedia a la Woody Allen; esta vez no encontramos al alter ego de Woody por ningún sitio, y lo cierto es que la historia tiene bien poca gracia, una intriga de engaño y dobles parejas en la City de Londres, que acaba en asesinato cuando "la otra" se pone pesada y presiona al protagonista para que deje a su mujer cuando se queda embarazada (las dos). Éste es un tenista (de ahí lo de "match point") que ligando ligando llega a yerno de millonario, y no quiere perder el estatus ni la social face aunque sí quería enrollarse con su ex-futura cuñada, que le metía una marcha que la esposa no, a pesar de sus millones y lo buena chica que era. Pero toda la marcha que le mete la chica no le vale al tenista, ahora yuppie, de compensación por los Aston Martin de los que va a tener que despedirse, y ni corto ni perezoso le mete a la chica una bala entre las cejas, a ella y a la vecina de al lado, cuestión de disimular. Además había leído Crimen y Castigo, con poco provecho se ve, a pesar del Cambridge Companion to Dostoevsky. O sea, el chico culto, simpático, trepa, con ciertas habilidades sociales, angustiado por el lío que se monta entre la esposa y la amante, y es que le angustia a uno – pero a fin de cuentas una mala bestia, que prepara el crimen con cuidado, cree él, y lo ejecuta nervioso pero según previsto... sólo que la chica tenía un diario (ah zoquete), y ahí ve que era un aprendiz cuando le miente a la policía. El match point en cuestión consiste en ver si la policía va a investigarlo más, ahora que sabe que miente, o no. Y no lo investiga, por lo siguiente. El muchacho había robado las joyas de la vecina, para simular un atraco, y se había deshecho de ellas tirándolas al Támesis. Pero el anillo de la señora rebota en una barandilla y no cae al agua. Aquí se repite la imagen de una pelota de tenis pegando en la red y cayendo hacia... uno de los dos lados, no sabemos quién se lleva el punto. Creemos que van a descubrir por esto al aprendiz de Raskolnikov.. pero sucede al revés, ese fallo lo salva. Porque un auténtico drogadicto criminal encuentra el anillo, y la policía se lo encuentra a él encima poco después, cuando ya es cadáver. Así pues, el joven ejecutivo (y tan ejecutivo) no es investigado, y seguirá con su remordimiento secreto. Se ha confirmado para él lo que creía: que el universo depende del azar, que no tiene orden moral, y que nuestro éxito o fracaso es cuestión sólo de suerte incalculable... aunque eso no le deje más tranquilo por dentro, sólo por fuera. La película termina con esa falsa felicidad que flota sobre una amarga verdad que sólo conocen el protagonista y el espectador. Los espectadores somos cómplices involuntarios, guardando el oscuro secreto; la carga con la que quedamos es más eficaz que la justicia poética, aunque no queda claro por qué habría de ser así para el protagonista, haciendo lo que ha hecho.

Un pequeño problema es que la película nos deja suponer que en realidad el chaval ni era especialmente malo ni nada, sólo un tipo pillado en sus circunstancias, y que sale por donde buenamente puede. Pero eso no es así, claro, no puede ser así para quien crea que si no el Universo, la sociedad sí nos pone límites que no debemos franquear. El match point crucial del argumento no debería estar donde está (en si es descubierto o no), sino en el momento en el que toma su decisión, la de convertirse en un asesino o no. Pero claro, eso no es cuestión del azar. Es cuestión de la pasta de que está hecho uno, y de la que quiere estar hecho. Nos sugiere la película que el azar podría hacer que cualquiera de nosotros cayésemos víctima de nuestros propios actos. Y es posible, caer. Pero hay que tener una densidad especial para caer tan bajo, si no ni azar ni nada. Y vemos que no hemos conocido al personaje en absoluto, no sabemos de lo que era capaz. Ni él ni los otros, que es lo que asusta. En un momento dado citan a Sófocles ("mejor sería no haber nacido"); también podríamos citar eso de "no llames a ningún hombre feliz hasta que haya llegado el día de su muerte" pues cualquiera podemos acabar siendo protagonistas de una tragedia. Quizá. Pero para acabar convertidos en el asesino o en la víctima hay más elementos en juego que el simple azar, y esos aquí no se nos muestran, peor aún, no se nos invita mucho a imaginarlos. El culto al éxito y a las apariencias cubre el expediente de justificar el crimen, y casi sirve de excusa tanto al director como al asesino. Pero ¿realmente vivimos en ese mundo? Algunos, sin duda, viven ahí... Yo prefiero pensar que no.


(Addenda, octubre 2006: añado este comentario a una reseña de Match Point publicada por nuestros colegas del equipo de cine en Cinema, Culture, and Society. Aquí la reseña (de Celestino Deleyto) y aquí mi comentario):

I really have to disagree with some of your ethical priorities here. Your review beautifully captures, to my mind, the moral universe of Allen's picture, and sympathises with it—to that extent it is an instance of "friendly" criticism. But I would argue that both the film and your review show a gross misjudgment of acceptable moral priorities, and confuse the issue. The smug britishers may be disagreeable all right, especially if you dislike rich people doing family business and promoting their son-in-law irrespective of his qualifications. But that's about everything you can complain about in their case: as far as I remember the film, they don't have a single clue about Nola's murder; they might be more horrified about it, but you know, people die and we go and have a beer. In your review, they seem to be inhuman monsters of depravity, while Chris is some kind of victim of class fascination who is not even punished by remorse, but by having to live with such human peacocks. As a matter of fact, it doesn't look as if he has much capacity for remorse—certainly even less than the limited one he has for murder. The film makes light of the murder and of Chris's responsibility by placing us (in a somewhat baffling and irresponsible way) in the murderer's point of view on himself. OK, a critical spectator may put the priorities right again, but I'm afraid your review doesn't do that at all: you seem to buy Chris's p.o.v. as offered in the film wholesale. If you murder your lover but your tragedy is that you have to put up with your slightly irritating father-in-law while you wait for the millions... well, good for you!





____


Years later, veo que aún sigue con vida el blog de CCS, que se paró hace años y daba yo por muerto; enhorabuena por la resurrección, si bien han desaparecido mis comentarios en el remake de la web.


 
 




Retroposts


—oOo—

Retropost: Plan de vuelo: Desaparecida

Retropost #615 (20 de noviembre de 2005): Plan de vuelo: Desaparecida

 


Un thriller un tanto rocambolesco de Jodie Foster; rocambolesco a la americana, es decir, con un argumento basado en planes improbables, coincidencias de cine y cálculos acertadamente absurdos sobre cómo van a actuar los demás. Es una historia de secuestro aéreo en la que la Foster se ve implicada sin comerlo ni beberlo, vamos, que hasta le habían matado al marido para que se subiese precisamente a ese avión precisamente con el ataúd que le habían llenado de explosivos, y luego le secuestran a la hija para hacerla pasar por desequilibrada... cosas de todo punto imposibles, y que no haría ni un criminal cuerdo ni uno desequilibrado. Así que la película falla por su base. Lo mejor, las escenas de la Foster enfrentándose histérica a la tripulación que no cree que su hija ha desaparecido, sino que cree que no existe la niña. Y se engaña al espectador, a modo de película de alucinación materializada, y creemos por un momento que la Jodie sí deliraba... así que la película juega con diversos géneros, entre ellos el del trauma proyectado a la pantalla, un género que me gusta bastante, pero que aquí es sólo una apoyatura para el thriller (que es la base, y, como digo, endeble). Significativa la palmadita que da el director al mundo árabe: los árabes del pasaje se ven acosados no sólo por pasajeros xenófobos, sino por la Jodie, que al final tiene que reconocer que la jodió y que en el tema de los árabes sí que alucinaba. También en este tema arábigo está el espectador que no sabe hasta el final por dónde le va a dar el viento, todos tenemos un xenófobo dentro, o al menos no nos sorprende ver ventilar estas actitudes. Aparte de eso, la JF bien, los demás flojillos en general, y mala propaganda no tanto para la Boeing como para las compañías aéreas su conjunto. Si a alguien le apetecía subirse a un avión antes de ver la película, después seguro que le apetece menos.


Retroposts


—oOo—

Retropost: HULK

Retropost #611 (19 de noviembre de 2005): Hulk


Ang Lee dirigió hace poco una película sobre esa especie de Shrek procedente de Marvel Comics. Buena cantidad de Hulks dibujé yo por los años 70, cuando estaba en plena fiebre marvélica ("la Masa" lo llamaban por entonces aquí, aunque yo también lo veía en verde en los cómics americanos). Ahora no me podía perder la película, aunque sea con un poco de retraso. La película explota algunos aspectos del gigantón verde de los comics, y añade otros nuevos, que suponen una reinterpretación del personaje.

El Hulk de los comics es un ya un cóctel intertextual complejo. He aquí alguno de sus ingredientes:


- Frankenstein, con la peculiaridad de que el sabio Bruce Banner se convierte en su propio monstruo. La relación de alter-eguismo que había entre Victor Frankenstein y su criatura se interioriza. Ciencia irresponsable que se vuelve contra la humanidad, y contra el científico mismo. Aquí se trata de la investigación sobre energía nuclear ("rayos gamma").


- Dr Jekyll y Mr Hyde como antecedente de esta interiorización que desata algunos instintos destructores y fuerza bruta... aunque de hecho el gigantón verde es un niño grande. Fuera moral y convenciones sociales, Hulk se expresa y destruye con energía y espontaneidad, como un niño irritado, o un niño jugando.


- El hombre lobo es otra versión de este motivo: la transformación en el otro yo interno no es deliberada (como lo era al principio al menos en el Dr. Jekyll) sino que el monstruo surge de dentro fuera de control – lo que se adecúa mejor a la expresión de la rabia. Cuando se nos sube la adrenalina, todos somos Hulk. Hombrecillo tocar las pelotas a Hulk.


- La bella y la bestia, siendo la bella Betty Ross, la hija del general que ha jurado destruir a Hulk. Hulk, sin ser feminista a pesar de su pantalón morado, sí es más caballero con las señoras de lo que podría parecer al primer golpe de ojo.


- El niño gigante - por lo ya dicho. Fantasías de ser más grande que los mayores; de arramblar con su sistema de órdenes y ataduras; deseo de ser piel verde. También hay un elemento infantil, por cierto, en Frankenstein, en tanto que criatura que exige responsabilidades paternales. Hulk, en cambio, al ser su propio padre, se encuentra sin padre a quien acudir, aunque agradece que le hagan cariños.


- El superhombre con identidad secreta: Superman, Batman, Spiderman... todos variantes del otro yo compensatorio y de las fantasías de poder. Pero aquí el secreto está en precario y en peligro – Banner ya es un desharrapado, puesto en evidencia por los destrozos de su niño interno. Apenas si logra mantener los pantalones en su sitio.


- La alegoría de la Bomba: fruto de la experimentación nuclear, Hulk es ambivalente, a la vez un arma potencial y un peligro para la nación. Sus orígenes son militares, y sus destrozos con, con frecuencia, también militares. Y en bases secretas del desierto, si es posible. Es la vergüenza y la contradicción del belicismo americano, que sale a la luz para poner en evidencia los secretos de la nación. Si a ello le añadimos que Banner se liga a la hija del general, ya tenemos el cacao completo.


- El Hombre Verde: el gigante de la novela pastoril, que vive en armonía con la naturaleza, lejos de la civilización; un buen salvaje, pero buen salvaje está hecho cuando se meten con él, o cuando se requieren ciertos refinamientos de la politesse. También es un Neanderthal, el primitivo que rechaza los artificios a que la civilización ha llevado al ser humano, artificios que describe con unos kenning poéticos dignos de un Beowulfo en Manhattan (En la película, sin embargo, es mudo, para mayor contraste). O quizá sea Hulk la esencia humana que nos espera en el futuro, back to basics, en la segunda Edad de Piedra tras el holocausto nuclear.

- La resistencia del marginal frente al aparato del Estado. En el nombre de Bruce Banner oímos al rebelde escocés, Robert Bruce, que alza la bandera de la resistencia frente a los ingleses. A la vez, la bandera de su nombre señala que encarna algunas de las mejores esencias de la nación, aunque sean otros los que hagan ondear el trapo en sí. El héroe solitario sin encaje posible en el sistema social es una constante en la literatura y mitología norteamericana.

La película de Ang Lee trabaja sobre este material, subrayando o añadiendo donde considera oportuno. Añade el tema de la manipulación genética, en parte para hacer más "plausible" muy entre comillas, la historia, y también para subrayar el tema de los experimentos con la esencia humana, prohibidos por la ley de Dios y, en Estados Unidos, por la de Bush. Sale Bush, de hecho, pescando y pasando bastante del problema, y Condoleezza Rice controlando la situación y ordenando destruir al titán saltarín. No dudan para ello en volar por los aires diversos monumentos naturales que son bastante más respetados por el ecologista Hulk. La máquina de aplastar del ejército USA resulta ser incapaz de dar caza al ambiguo rebelde que ha sido creado en la propia trastienda del sistema. Hulk como Bin Laden lampiño, en el Afganistán de Arizona. Hulk, también, como el terremoto que volverá a destruir San Francisco, sacudida histérica provocada por las amenazas que tenemos en el subsuelo, pero que son comprensibles si las vemos desde otra perspectiva, y pueden incluso desactivarse si dejamos de azuzarles con la aviación y los tanques.

La alteración más significativa efectuada por la película es que se transforma la historia de Bruce Banner en una historia de "padre maligno", de trauma infantil y de retorno de lo reprimido. Es un tema que potencia el lado de pesadilla paranoica de la historia, al convertirse el padre al final en un diablo de pesadilla, un monstruo de los elementos que ha pasado también por encarnaciones de lumpen irredimible y de veterano pirado de Vietnam. Sin contar su papel como sabio loco y como señor de los satánicos perros de la guerra. Demasiado para un solo personajes, sin duda, con lo cual los elementos histéricos desequilibran, deliberadamente, la película. El tema del trauma infantil, sin embargo, funciona bien en combinación con el personaje de Hulk, ya que en cierto modo Banner no ha crecido, se ha mantenido un niño grande e incontrolado dentro de él, un niño que sólo se manifiesta ahora que el padre vuelve a su vida y reabre la herida del trauma. Es mudo porque no puede expresar lo que lleva dentro. El padre satánico es también, por asociación, la figura de autoridad que falta a sus deberes y pierde el control, Saturno devorando a sus hijos – algo que también sucede en cierto modo con el Ejército y con su encarnación en el General Ross, otro padre inadecuado para Betty. La pesadilla traumática de agresión fálica se ve desviada hacia el rival de Bruce, esbirro del ejército y sádico que lo amenaza con diversos objetos hirientes mientras él está inmobilizado.

La fotografía de la película subraya las diversas potencialidades del personaje de Hulk: feto flotante en líquido amniótico, con subsiguiente trauma de nacimiento; hombre verde camuflado entre el follaje, o asociado a la selva amazónica; inocente radical que disfruta con su simple existencia en soledad, durante sus saltos; fantasías de poder desatadas en sus combates o en sus brincos gigantescos (a la vez gigante y Pulgarcito). Y personaje traumado, dividido ante sí mismo, que no consigue traer a la luz el gesto brutal de agresión que ha encerrado al niño gigante dentro de él. El criminal, el traidor, el disidente, el vagabundo, el terrorista, el arma, el experimento fallido que nos pone en evidencia y en problemas, porque el Estado agresivo es el primero que no sigue sus normas y experimenta con fuerzas prohibidas que desata y luego no sabe cómo controlar.


Retroposts


—oOo—

Retropost: Flores rotas

sábado, 30 de enero de 2016

Retropost #584 (5 de noviembre de 2005): Flores Rotas

 

Está barato el Grand Prix de Cannes, no desesperéis, aficionados, que si se lo ha llevado esta película se lo puede llevar cualquiera. Sin ser un bodrio, es flojilla, y desde luego presupuesto cero – lo que digo, Cannes a tu alcance, hombre del vídeo. Aunque me temo que no: precisamente será más bien la demostración de que en los concursos todo es trabajo de pasillo y bambalinas para obtener el premio.

La película desde luego es lo que pretende ser, no puede ser de otra manera casteando a Bill Murray, un personaje que emana aburrimiento, con una cara inexpresiva y erosionada por el alcohol y las horas de barra de bar en solitario. (No desesperéis por cierto tampoco vosotros, ligones frustrados. Si un tipo tan soso, aburrido y marmolillo como éste puede pasar por un Don Juan en mal estado, todos lo somos). A tono con la pesadez e inexpresividad del personaje, a la película le sobra cerca de una hora de paseos en coche y esperas en aeropuertos, que el espectador ha de sufrir como si estuviese él mismo yendo a investigar a una lista de sus antiguas novietas por todo el país. Pues eso es lo que hace el Murray, aunque aquí lo llaman Don Johnston, y de hecho, más que un Don Juan como Don Johnson, es un señor pedrusco.

Resulta que alguno de esos antiguos ligues, quizá, le envía un anónimo diciendo que tuvo un hijo con él (primera noticia) y que el chaval quizá lo vaya a visitar. Él investiga, siempre sin hacer lo más obvio, que es preguntar... Pero no penséis que demuestra ese grado de iniciativa, no, va enviado por su amigo y vecino, que le ha hecho la investigación previa de las viejas novias y hasta las reservas de vuelos, todo el trayecto; o sea que va como un saco de patatas de aquí para allá. Y se encuentra con la primera ex, una señora cariñosa con la que se vuelve a acostar, después de escapar por los vellos de acostarse con su hija calentorra, que se llama nada menos que Lolita – y aquí se adivinará que la película rechina, pero en otros sitios también... está rodada como sin vida, con el director yendo de escena en escena como el Murray de novia en novia, pasando obligadamente por todos los hoteles y aeropuertos.

Otra girlfriend resulta que era una sosa al cuadrado, tienen una cena horrible junto con el marido de ella, un tío majo, y ella aclara que "no había querido tener hijos con su marido porque no estaba segura de ser una buena madre para los hijos de él" – una especie de falsa pista en las que se especializa la película (uno de sus rasgos interesantes): nos suelta amagos de cosas, amagos de ligues, por ejemplo, o amagos de la aparición del hijo, que quedan todos en nada; y con ese uso tramposillo de las convenciones (leurres que diría Genette) la película nos hace compartir la experiencia del personaje, qne no sabe muy bien a qué atenerse, si creer lo que le pasa o no.

Otra novia de don Don se ha vuelto lesbiana, otra ha muerto, otra es una ángel del infierno y (aunque también está la escena llena de pistas falsas) sólo se lleva al final un ojo morado. Y ve posibles hijos por todas partes, aunque la película da a entender que igual todo es un montaje de la novia que lo abandonaba al principio de la película, para darle una lección por memo. Y en eso queda la película, sin resolver, y sin muchas esperanzas de que Murray Johnson deje ser menos muermo y menos memo... El final es súbito y quizá lo más original de la película, contribuyendo en tanto que final abierto a inocular al espectador la incertidumbre que siente el personaje.

Los encuentros con antiguos amores suelen tener un punto de lo que refleja la película, un toque de incongruencia o de cruce de dimensiones, una tensión incómoda, o conmovedora, o incomodovedora.... Pero los encuentros de la peli son más patéticos aún que en la realidad. Aunque creo que eso se debe al vacío vital tan apabullante del personaje, que sólo puede darse en un constructo ficcional insuficientemente amueblado... espero.

Vamos, que si os gustó aquella desesperante película uruguaya del pequeño patrono cutre que recibía a un hermano y hacía pasar a la patética secretaria de la empresa por su esposa, para que el hermano creyese que estaba casado...bueno, pues os encantará ésta también. O la de Lost in Translation sin ir más lejos, vamos, podía ser el mismo personaje a su vuelta de Japón. En ésta ya se podía haber perdido algo en la traducción también, unos minutejos y unos planos tontos por ejemplo. O si no, igual se podía hacer al revés, y dejar sólo los planos de conducir el coche y esperar en los aeropuertos y hoteles, saltándose todo el argumento de las exes; igual retrataba mejor el yo interior del personaje.



 

Broken Flowers. Dir. Jim Jarmusch. Cast: Bill Murray, Sharon Stone, Frances Conroy, Jessica Lange. 2005. (Grand Prix at Cannes).

http://brokenflowersmovie.com/


Retroposts


—oOo—


Retropost #577 (1 de noviembre de 2005): Serenity

 

Se nos presenta Serenity (Josh Whedon, 2005) como película de culto con su propio grupo de seguidores devotos, es decir, en la línea de Star Trek y Star Wars. Mucho mucho en esa línea: gustará a quienes les gustan las llamadas "óperas espaciales", aunque de ópera tiene tanto como de Western postmoderno a lo Mad Max; también hay ingredientes de Blade Runner, de Matrix y en general de todo lo que ha gustado en ficción espacial en los últimos treinta años. Podíamos decir sencillamente que es una Guerra de las Galaxias (¿alguien sigue llamando así a Star Wars?) actualizada para la década de los 2000. El futuro hay que actualizarlo, aunque en el caso de Star Wars la historia sucediese en una galaxia lejana, hace mucho tiempo... Esta no, ésta es futurista, sucede tras devastadoras guerras atómicas y colonizaciones espaciales, pero aunque no hay extraterrestres pintorescos, su cosmogonía y física astronáutica es tan arbitraria como la de Star Wars. Lo digo para que nadie se vaya a creer que estamos ante "ciencia ficción seria", whatever that might mean. También se nos quiere vender casi como una película psicológica, con personajes complejos y diálogos inteligentes... bueno, pues de eso nada. La psicología es de tebeo, como corresponde al género; los efectos especiales, el ritmo, la textura de las imágenes, están todos logrados dentro de su género, y baste con eso. Las peleas son espectaculares y predecibles en el estilo videojuego importado de las películas de kung fu; los vestuarios están adecuados a la moda primavera de este año, y todos eso nos coloca en el futuro para un rato. La historia no es menos absurda, ni más, que en todas las otras, pero merece un pequeño comentario políticamente contextualizado.

Argumento resumido: Hay una Alianza imperialista que quiere "ordenar" el universo con métodos violentos, invasivos, e inaceptables, aunque el resto del universo son mayormente unos tercermundistas salvajes, a veces incluso caníbales dementes. ¿Suena familiar? Pues si así es como ven al resto del universo los "cineastas alternativos" americanos, vamos buenos... Aunque ningún alternativo hace una película tan cara como ésta, claro, para empezar.

Parte del problema con la Alianza es que sus políticas de "colonización" fracasan, y de los mundos que ordenan, muchos mueren en plan peste súbita, y los supervivientes se vuelven terroristas irracionales. La política de ordenación cósmica, es, pues, cuestionable, pero esto se oculta a la población, que vive desinformada e idiotizada por el control gubernamental de los medios de información.

Hay unos alternativos, capitaneados por Han Solo en la nave Serenity, que se dedican al crimen simpático, matando sólo a terceros con los que no se identifica el espectador. Pero claro, como eso en realidad está mal por muy simpáticos que los haga, hay que darles Fe, una Causa. Hay un pastor negro castigado por la vida (los negros nos ponen en contacto con las esencias de la vida y la verdad) que con sus últimas palabras le exige a Han Solo que tenga fe en algo. Y Han Solo y su tripulación, que habían sido desengañados por la guerra que perdieron contra la Alianza, recuperan la fe y deciden hacer algo idealista.

Ese algo es retransmitir la información de todos los desastres causados por las políticas de Bush a la población, para que los conozca. Hay una grabación de los desastres de la colonización que supuestamente abre los ojos a quien la ve, y hay que llevarla a una potente antena que tiene un hacker alternativo, para que la retransmita. Lo malo es que hay que llevarla físicamente, y en el camino hay muchos caníbales, soldados de la Alianza, etc. Los tecnicismos de tranmisión de señales no están muy claros, pero para la película es un lema importante este de la información alternativa en manos de los blogueros: "You can’t stop the signal". Tras unas tortas frente al transmisor con el agente inhumano que habían enviado a detenerlo, Han Solo retransmite la señal, y vuelve a introducir el relativismo y la contestación social en la Galaxia.

El mercenario también era negro, un Colin Powell o Condoleezo Rice totalmente al servicio del poder blanco, pero que ahora al ver la grabación abreojos se vuelve "su propio hombre" y deja de creer en eso de purificar la galaxia a golpe de bombazo. Sin llegar a besarse al final con el héroe, sí llegan a un entendimiento entre caballeros.

Todo ello amenizado por unas chicas guapas psicóticas vestidas a lo grunge que dan tortas a diestro y siniestro con una coreografía milimetrada. Y también amenizado por un cierto experimentalismo en la representación de imágenes manipuladas, que en realidad no pasa de ser un poquito desconcertante al principio de la película, cuando no sabemos en qué nivel de realidad o de realidad grabada, o recordada, estamos; enseguida, sin embargo, coge la película el ritmo de las tortas y del western y de la tensión chicochica. En cuanto al sexo, está aún más difícil el tema en el futuro que ahora, así que aprovechad mientras no llega la Alianza.

Si bastase con retransmitir las manipulaciones de Bush a lo ancho y largo de la galaxia para que éstas dejasen de tener efecto, o para reblandecer a los Condoleezos de este mundo. Pero no-no; no funciona la cosa así, Mr. Whedon, todo esto es wishful thinking. Tampoco viendo la película se está haciendo nada por el orden mundial alternativo, me temo. Pero apuéstate que la película corre como la pólvora por la blogosfera, que es muy amante de la señal incontrolable y alternativa, por cuestionablemente alternativa que sea. Más de un punto en común, y no sólo aliterativo, hay entre la fascinación que nos produce la violencia de River (la grunge psicótica) y el asco que nos producen los Reavers (los caníbales que se arrancan la cara), así que se sigue cumpliendo la ley de que lo que reprimimos vuelve por la puerta de atrás – para la Alianza, y para la película.



Retroposts


—oOo—


Retropost: El hombre bicentenario

miércoles, 27 de enero de 2016

Retropost #574 (30 de octubre de 2005): El Hombre Bicentenario

 

El hombre bicentenario (Chris Columbus, 1999) como la más reciente I, Robot, está basada en las historias de robots de Asimov. El planteamiento de base es el mismo: un robot que es más humano que los demás (un pseudo-problema, claro, o más bien un desplazamiento metafórico para dramatizar la cuestión: el robot como una máquina que es más humana que las demás). Esta vez la película, de Robin Williams, no es de acción, sino un drama filosófico/sentimental para niños. El androide Andrew, fabricado de serie en 2005, como de hecho ya los hacen, resulta ser excepcional por su creatividad y sensibilidad, se va haciendo cada vez más humano. Primero pide aumentar la expresividad de su rostro mecánico; luego se independiza de la familia que lo había comprado y vive solo, buscando (sin éxito) otros como él. Desarrolla una relación afectiva con la niña de la casa, que casi elige quedarse a vivir con él en lugar de casarse con su novio. El androide encuentra un genio aislado que le desarrolla un aspecto exterior humano, y desarrolla una relación afectiva primero con su antigua "pequeña Miss", cada vez más mayor, y años después, ya dando el paso hacia la relación de pareja, con la nieta de ella, Portia. En el último momento Portia se decide a irse con Andrew en lugar de casarse mecánicamente, como había hecho su abuela, con un hombre "cuya cara parece un abrelatas de esos de antes". A esas alturas ya tiene Andrew un aspecto totalmente humano, con desarrollos de órganos blandos artificiales a los que él mismo ha contribuido, pero cuando intenta que su humanidad se reconozca oficialmente, se le niega precisamente por su inmortalidad. Así que decide emprender su última mejora, ya con Portia envejeciendo, una mejora/empeoramiento que le dé la mortalidad en una fecha indeterminada. Su nueva solicitud ante el Tribunal Supremo se ve atendida por una juez negra, en lugar de un viejo Wasp, y aunque el fallo no es inmediato, consigue que se reconozca su igualdad de derechos civil justo cuando cumplía doscientos años. Para entonces ya eran él y su pareja anciantos terminalmente enfermos y mantenidos con vida artificialmente; muere cuando se disponía o oír el fallo del tribunal, y seguidamente Portia pide a su enfermera-robot que la desconecte del sistema. Ella obedece, ya no sabemos si porque es robot o precisamente por humana; la diferencia se ha difuminado.

En esta película el robot jamás se rebela ni es el malo ni demuestra su superioridad en fuerza bruta, en eso es ciertamente excepcional. Es una película en la que más que sobre los robots se habla sobre el envejecimiento y la necesidad de aceptar la muerte - la muerte como un derecho civil, casi, porque toda la retórica de la película, desde la emancipación educada del robot-esclavo hasta la escena del tribunal con la juez negra, asocia la historia de Andrew a la de los negros americanos. Como elemento de incoherencia en el trasfondo trabaja una cosa en la película, claro. Este negro quiere ser como los blancos, y se va blanqueando hasta hacerse totalmente indistinguible de ellos. También falsea el tema, aunque en otro sentido ayude a tratarlo, el hecho de que Andrew se nos presente como un ser aislado y excepcional. La propia película deshace luego ese planteamiento al ir humanizando gradualmente a Galatea, la robotina ayudante del genio solitario, que acaba siendo la enfermera humana que atiende a Andrew y Portia en sus últimos momentos. En fin, el papel desde luego está hecho a medida de Robin Williams, curioso experimento de estrellato el de hacer un robot que se le parezca y luego ir extrayendo su cara: Williams es especialista en estos personajes entre la marginalidad extravagante y la humanidad. El tema del reconocimiento de derechos civiles a las parejas homosexuales supongo que también está en el trasfondo, desplazado a la pareja "antinatural" del Andrewoide y esta Porcia que, como la de Shakespeare, también tiene problemas de elección matrimonial. No hace falta que diga que también en el tema de la eutanasia deja la película claramente expuesto su punto de vista.

Volviendo al tema de la muerte, la película se presenta como una educación en la necesidad de aceptar la mortalidad. A través de Andrew, gran pinocho o Peter Pan con poco mundo, se nos va instruyendo en los hechos de la vida. Primero en la sexualidad (tema un tanto pringoso pero divertido - sobre todo cuando tras la descripción que hace Andrew del imaginado éxtasis sexual, dice su colega el sabio solitario - "Buaa. ¡Yo también quiero!"). Y luego en la vejez y la mortalidad (ahí van a salir, de momento, menos entusiastas a apuntarse). A los niños les encantó, pero al final a Oscar se le reblandecieron las emociones y nos daba unos abrazos, llorando de pena por el robot viejito, pobrecico. Se dan cuenta de más cosas de las que pensamos, si no no les afectaría tanto, creo. Y es que son pequeños humanos, de órganos blanditos...


Lo que opinaba Turing sobre la búsqueda de la inteligencia artificial, en su "Computing Machinery and Intelligence":

"In attempting to construct such machines we should not be irreverently usurping His power of creating souls, any more than we are in the procreation of children," Turing had advised. "Rather we are, in either case, instruments of His will providing mansions for the souls that He creates." (cit. por George Dyson, vía BoingBoing; http://www.edge.org/3rd_culture/dyson05/dyson05_index.html

Pero la inteligencia artificial se encamina más bien hacia una semiinteligencia orientada a la eficiencia mercantil de los sistemas. Lo que está sucediendo de hecho es que la robotización avanza en dos sentidos: la estandarización de comportamientos y procedimientos administrativos, lo que Weber llamaba la burocracia, y que mejor se llamaría burrocracia, tiende a hacer de la gente robots; el desarrollo de sistemas de inteligencia artificial tiende a hacer de las máquinas seres que interactúan inteligentemente. Si a ello se suma la cultura y psicología de las apariencias, vemos en la Actroid el futuro de la robótica. Y desde luego nunca va a pedir derechos civiles ante un tribunal – más bien será poco distinguible de los robotizados empleados que idealmente querría tener la gran empresa, y que de hecho obtiene y manufactura con sus procedimientos disciplinares. La Actroid puede ser guapilla, y hasta tiene mucha conversación en según qué temas, pero no la saques de allí. A muchas otras personas, tampoco, especialmente en su puesto de trabajo. He ahí el método para desarrollar, si no la inteligencia, sí al menos la semiinteligencia artificial.

Puede verse el state of the art en tecnología roboblanda aquí, con la Actroid japonesa;

http://news.bbc.co.uk/1/hi/sci/tech/4714135.stm
o, un poco más "dura", aquí – pene-robot de la NASA, vía BoingBoing:
http://www.nasa.gov/centers/goddard/mpeg/115084main_ballerina.mpeg



Retroposts


—oOo—

Taxi Teherán

sábado, 23 de enero de 2016

Taxi Teherán


Comentario que pongo en el blog del Cineclub Cerbuna, donde proyectan Taxi Teherán, de Jafar Panahi (2015):


Es una película hecha desde la resistencia interna, por un cineasta crítico con la teocracia iraní, contra el islam cuando asfixia y empequeñece las mentes, y contra la dictadura de los cenutrios simplistas aupados por otros cenutrios simplistas. Es discretamente metafílmica, muy elegante a pesar de estar hecha con pocos medios. Y mientras, aquí, las masas a votar al Pablemos, financiado por estos ayatollás. ¡Y hale, a "cabalgar las contradicciones"! El que hasta ahora no se ha enterado de lo que es la Dictadura del Pueblo desde luego no se va a enterar por ver una película.

El Mercader de Venecia (y el judío)

viernes, 22 de enero de 2016

El Mercader de Venecia (y el judío)

Comentamos algunos aspectos ideológicos y teatrales de la comedia de Shakespeare 'El Mercader de Venecia', en especial sobre la adaptación de 2004 de Michael Radford, y comentamos cuestiones de identificación y evaluación en lo referente a cuestiones problemáticas de la obra, en especial el antisemitismo.

 

 El Mercader de Venecia (y el judío) 

http://ssrn.com/abstract=2712742


Jose Angel Garcia Landa


Universidad de Zaragoza

Vanity Fea (Blogia) September 24, 2005



English abstract:

(The Merchant of Venice (and the Jew))

A commentary of some ideological and theatrical aspects of Shakespeare's comedy 'The Merchant of Venice', with particular reference to Michael Radford's 2004 film adaptation, and to matters of identification and evaluation as regards problematic issues in the play, particularly antisemitism.

Note: Downloadable document is in Spanish.
 

Number of Pages in PDF File: 12
Keywords: Shakespeare, Renaissance drama, Antisemitism, Film adaptations, Ideology, Theatricality







 —oOo—

José Mota, 'El Resplandor'

José Mota, EL RESPLANDOR: https://youtu.be/69SU4K0Ab-o

The Collection, Harold Pinter (1976)

The Collection, Harold Pinter (1976)

 




The Invisible Woman (Charles Dickens and Ellen Ternan)

The Invisible Woman (Charles Dickens and Ellen Ternan)






Sur le Charles de Gaulle

lunes, 23 de noviembre de 2015

Sur le Charles de Gaulle








Crítica de la película: "Marte"

lunes, 26 de octubre de 2015

Crítica de la película: "Marte" 







Anne of the Thousand Days








Retropost #126: 19 de febrero de 2005 (Reseña de 'El Hundimiento')

Retropost #126: 19 de febrero de 2005 (Reseña de 'El Hundimiento')

19 de febrero

    El hundimiento (dirigida por Olivier Hirschbiegel). Siempre me han atraído los hundimientos, el colapso de las situaciones, cuando las sociedades grandes o pequeñas dejan de funcionar, sobre todo los detalles ceremoniales que se mantienen absurdamente cuando han dejado de tener sentido; las últimas veces en que sucede algo que tuvo su momento antes... Bueno, pues para hundimiento estrepitoso y modélico, el de Hitler, claro. La película cuenta los últimos días del tirano en su bunker, cuando los rusos ya tenían Berlín rodeado y se desmoronaba por momentos la organización del Tercer Reich. La película se presenta como una especie de examen de conciencia de los alemanes, a través de la figura de una mecanógrafa de Hitler, que aparece de jovencita en la película y que al final aparece en persona, hablando de cómo cree que actuó mal, porque aunque no sabía de los horrores que se cometían en nombre del Reich podía haberse enterado si hubiese querido...


La película resultará incómoda en Alemania, donde tantos millones de los alemanes de hoy se han criado en el seno de familias que fueron seguidores de Hitler. Y la cuestión es, claro, en qué medida son todos responsables, de muchas cosas, pero la primera, responsables de eludir responsabilidades... La película, viniendo de Alemania, tiene que ser en parte una autojustificación. No a través de ninguna justificación del proyecto de Hitler, por supuesto, pero sí una autojustificación de cómo funcionaba el cotarro para que la nación entera siguiese a un fantoche sanguinario como aquel con tanto convencimiento. El examen de conciencia de la mecanógrafa octogenaria al final es insuficiente, claro. Porque la cuestión no es lo que ignoraba, que sería mucho, sino lo fría que la dejaba lo mucho que sabía. Los malos hábitos... La peli retrata muy bien todas las diversas actitudes hacia el tirano, que precisamente por ser diversas forman una trama bien enlazada, atando unos a otros desde la gente decente y horrorizada, pasando por quienes prefieren no ver o no pensar para no sufrir, hasta quienes sacan ventaja y quienes son más papistas que el papa. El propio Hitler es un pequeño microcosmos de algunas de esas actitudes (del extremo más malsano de la gama sólo, claro); a veces miente, otras veces delira, o duda, se envalentona, renuncia, amenaza y manipula... Y es lo imprevisible de esa actitud, reforzada con las ejecuciones sumarias a quien parezca flojear (aunque no siempre, porque eso sería previsible) lo que mantiene a todos callados, hablando con medias palabras, y mirándose unos a otros con el rabillo del ojo; curiosamente no son siempre los que más claro le hablan a Hitler a quienes peor les va con él... Cuando el poder desbarra, impone a todos los que a él están sometidos una realidad de pesadilla, porque es una irrealidad: todos saben que viven una mentira, pero están atados por la lógica de los papeles que han venido representando, y no pueden, y a veces tampoco quieren, saltar del barco que se hunde. Por otra parte, puede decirse que cuando mayor sea la distancia entre la realidad percibida extraoficialmente y la oficial, y se pueda mantener por pura autoridad, mayor es el despliegue de poder que se está haciendo, y más encuentra el poder la lógica que le es intrínseca: el manejo de las voluntades ajenas. (Federico Trillo tenía una meditación a este respecto en su libro sobre Shakespeare y el poder quizá basada en la propia experiencia).

Podría darse un casting de caracteres para interpretar ante el poder cuando este desbarra e impone una situación a todas luces ficticia:

- La posición del tirano: bueno, las posiciones, como he dicho, porque el tirano no escapa de sí mismo y aplica al interior de su cabeza la misma lógica que impone en su entorno. El delirio es a veces auténtica pérdida de contacto con la realidad; otras veces es una técnica de manipulación mediante el horror, obligando a todos a ponerse de parte del tirano una y otra vez.

- La posición del perro guardián (Goebbels). Primera línea de defensa contra todo asomo de crítica o duda. Brutalidad, oportunismo, crueldad, doublethink a tutiplén, sentimiento de inferioridad compensado con creces maltratando al personal.

- La posición del tirano aspirante (Goering, Himmler); a bordo hasta el último momento pero bien atentos a salvar los muebles si se puede y a ocupar el puesto del tirano cuando este caiga... Estos no se creen nada, pero están muy interesados en que todos se comporten como si: la diferencia es que, al ser más oportunistas que el tirano, pueden en algunos casos llegar a una entente cordiale con los Aliados. No esta vez, sin embargo.

- La posición deliberadamente descerebrada, con una venda en los ojos para cegarse y una botella a mano por si entra algo de luz (Eva Braun). El peor papel del eterno femenino...

- ... porque la señora de Goebbels no cuenta ahí: eso es una mente inhumana, el instinto tanático llevado a su máxima expresión; aunque hasta ella se tiene que sentar un momento a descansar y después tratar de distraerse con un solitario después de envenenar a sus hijos.

- La posición del general de la Wehrmacht, que separa claramente su lealtad a la patria, su fundamento último, de su lealtad a Hitler, ésta condicional y subordinada a aquélla. Su ceguera consiste en no utilizar su propio criterio para ver hasta qué punto Hitler era el peor enemigo de la patria, al convertirla en lo que la convirtió...

- La posición del observador desapasionado (aqui, Speer). Es capaz de decirle a Hitler cara a cara cosas que a otro le costarían un fusilamiento sumario. Pero no se opone a él.

- La secretaria, que vive en el pequeño mundo del trato diario y de sus limitadas responsabilidades, y que prefiere no entrar a juzgar los horrores que oye, porque tendría que empezar a juzgarse ella misma, y no tiene capacidad de arrancarse a la vida cotidiana.

Y luego están el médico honrado, el telegrafista, los demás militares (no hay dos idénticos), el joven ario de las SS, el niño soldado condecorado, el canalla que se crece en río revuelto porque puede matar impunemente...

Y así , todos atados unos a otros, llevándose unos a otros, cogidos del brazo o empujones, a la Solución Final y al Hundimiento... Si frente al poder callas lo que sabes que deberías decir, ya has dado el primer paso para estar con ellos. Todos lo hemos dado ya. Por eso esta película es una autojustificación.

Who is so gross that cannot see this palpable device?
Yet who so bold but says he sees it not?
Bad is the world, and all will come to naught
When such ill dealing must be seen in thought.
  •  
    •  
      •  
        •  
            (Richard III 3.6)
             



Recomiendo ver El hundimiento en sesión doble de cine y video, junto con el Ricardo III de Richard Loncraine e Ian McKellen.

Retroposts



—oOo—

Kids (1995)

domingo, 2 de agosto de 2015

Kids (1995)






Retropost #104 (28 de enero de 2005): La Memoria de los Muertos

Retropost #104 (28 de enero de 2005): La Memoria de los Muertos


28 de enero

Here comes the sun. Media mañana tomando el sol... me voy a poner moreno.

Hoy, sorprendentemente, estaba la facultad abierta. Lo digo porque es Santo Tomás de Aquino, solía ser el patrono de nuestra facultad. Un señor inmensamente gordo autor de libros inmensamente gordos. Pero parece que está de horas bajas últimamente, pues ya no cierran el día de su santo (que es él).

Un pequeño post sobre el amor, en el artículo "Love is the drug"... aquí. ¿Lo tuyo, es amor o adicción? Sobre estas cuestiones escribió un libro de autoayuda muy bueno Stanton Peele, Love and Addiction (ver bibliografía en estos casos en que remito a un libro...). Pero, en realidad, cuando te enamoras sólo te ayudan dos cosas: el tiempo, y, con suerte, la persona amada.

Hoy nos vamos con BP al cine a ver La memoria de los muertos, dirigida por Omar Naïm (es el título que han elegido para traducir el original The Final Cut). El protagonista es uno de esos mirones creepy que hace Robin Williams últimamente, que parecen haber nacido para personajes secundarios (como aquel de la tienda de fotos que se quedaba con copias de los objetivos). Debe ser que esos personajes conectan bien con el papel que hace el espectador de una película de cine, mirón donde los haya. Pues bueno, el tema de la película, que es muy mnemónica, se puede ver aquí. Va sobre una sociedad igual a la nuestra pero en la que algunas personas tienen un implante informático en el cerebro en el que se graba toda su vida, y que tras la muerte aprovechan los parientes del finado para hacer un bonito vídeo de recuerdo quitando los momentos feos, claro, narrativizando y presentando la imagen que gusta ver de la persona. El argumento es, claro, qué pasa con lo que no gusta ver... Curiosamente, me había venido esta idea a la cabeza hace poco en casa, cuando una hermana mía nos grababa en vídeo, le dije que en un futuro próximo tendríamos todos la cámara implantada y que el problema luego sería seleccionar... de hecho ya tenemos los medios, y lo que hacemos es seleccionar sobre la marcha, un poco a voleo claro (Robin Williams seleccionaba a posteriori, y le tocaba ver todos los peores momentos de todo el mundo.. un trabajo para gente discreta). Bueno, el argumento va de que unos terroristas bien intencionados se hacen con los recuerdos del propio Williams, que él mismo estaba implantado, y en los cuales aparecían en abîme los secretos que los capitostes de la compañía informática querían ocultar... todo en aras de la vida sin mediación y sin control (la compañía era "EYE" en la película, a esta E última habría que darle la vuelta para atrás, no tengo la font adecuada; sugiere la pantalla espía de 1984, Big Brother Is Watching You, y el "I/EYE" de Berkeley: esse est percipi, existir es ser percibido... si no por Dios, por uno mismo, claro). El lema de los terroristas era "vive el presente", porque con los implantes todo el mundo estaba siendo grabado por sus amigos y era un lío decidir cómo actuar (smile, you're on candid camera). La película es interesante, en tonos lúgubres y colores fríos, y Williams sale mal parado (abofeteado por la chica, despreciado, despedido de la compañía y finalmente asesinado para extracción de su implante —todo por el bien del carpe diem). Claro, el problema mayor está con el personaje, demasiado apocado, traumado e insignificante como para que su trauma siquiera tenga mucho interés. Pero está muy bien llevada en conjunto. Hay imágenes irresistibles para un fan del cine metaficcional (aquí presente), como cuando Williams mira las grabaciones de su propio implante en directo en la pantalla del ordenador (imagen regresada al infinito), o como cuando se descubre que los recuerdos iniciales que nos presentaba la película como realidad objetiva estaban distorsionados... Y es que la película toma una idea muy potente de entrada, con enormes posibilidades metafílmicas: ofrece una visión de nuestra vida como una película que espera ser montada por quienes nos van a recordar. Pero no hay por qué esperar a EYE. Ya lo hacemos constantemente, con la tecnología que nos viene más a mano: fotos, papeles, disketes, videos y, sobre todo, la memoria de los demás. Los otros, que nos están grabando en el vídeo de su mirada y en su disco duro. No tienen toda la información, pero a veces importa más calidad que cantidad. Todos somos actores en esos home movies: nunca estarás más dentro de la película. Y la que tú mismo diriges es la que más te ha de importar: the director's cut.

 
 Tiene interés, también, claro, el asunto del "editing out"—cómo toda imagen que proyectamos, toda version de nuestra vida, es una cuidadosa selección y falsificación de la realidad, para fines muy concretos. Aplicable a los blogs y toda otra especie de diarios. Ser es percibir. Percibir es seleccionar. Representar es volver a seleccionar. Interpretar es volver a seleccionar. ¿Qué queda, qué se añade?
El título español tiene la ventaja, fúnebre ventaja, eso sí, de presentarnos a todos como futuros muertos, acumulando recuerdos y momentos que, es de esperar, se guardarán en algún sitio, algún día? ¿Qué dices, que no? Pero eso es terrible, o al menos no menos terrible que la otra alternativa, la de que todo quede almacenado...
Stat rosa pristina nomine, nomina scripta manent
A rose is a rose is a rose... but what does it mean?
@}---`--- ,-----



Retroposts




—oOo—

Retropost #92: 16 de enero de 2005

lunes, 27 de julio de 2015

Retropost #92: 16 de enero de 2005

16 de enero   Están echando La Red por la tele, a ver a quién pescan. Never mind the Bullocks, pero es muy bonita la canción A Whiter Shade of Pale por Annie Lennox, mientras ves a la chica enredada en su mundo virtual... Nosotros los del otro lado de la pantalla me parece que ya no saldremos de la red, como no nademos todos para abajo.  Vuelve Javier Armentia a la carga contra los obispos y a favor de lo que llama el "marimonio". Yo argumento a favor (¿o era en contra?) de la "poligaymia". Puede seguirse el debate aquí...  Vaya, vaya. Gugelizando en español por curiosidad a ver qué se saca con "Scorsese+El Piloto+Welles+Ciudadano Kane", no da nada que las combine; en inglés sí, una reseña de Philip French (sobre El Piloto) que señala el dato interesante de que "The original screenplay is by John Logan, whose various scripts include one for RKO 281, a TV film about the making of Citizen Kane". Voilà. Y, por cierto, Howard Hughes acabó comprando los estudios RKO, que habían hecho Ciudadano Kane... 
Que acabo de descubrir la web de mi autor favorito entre los provisionalmente vivos, Javier Marías; con blog y todo (bueno, más que un blog es una colección de sus columnas en El Semanal); le dejo esta firma en su libro de visitas: 
Enhorabuena, por la web que acabo de descubrir, por los libros, y en general por ser vos quien sois. Mi fandom también se extiende a Nabokov, y a Shakespeare (desde el público, en Zaragoza, sugerí una vez que "fiebre y lanza" es "shakes" + "speare", pero bueno, a lo de "baile y sueño" le sigo dando vueltas... )
Qué querrá decir lo de "web no oficial", por cierto.  


Retroposts



 

—oOo—