Retropost: Entrada vacía
Retropost #714 (21 de enero de 2006): Entrada vacía
Hoy no me ha pasado nada, y por eso no he escrito nada en el blog.
Hoy no me ha pasado nada, y por eso no he escrito nada en el blog.
El año pasado ya colgué este viejo crisma .
Este año celebramos las navidades en familia nuclear, o post-nuclear, encerrados en el refugio por el frío que pela. Sin movimiento ni visitas hasta la fecha, y la calle entre domingo y Navidad, lo dicho, como si hubiese caído una bomba de neutrones. Nos llegan felicitaciones de navidad, es curioso lo de las felicitaciones, normalmente no son ni de la gente más cercana ni de la que más se acuerda de tí, aunque algo sí, supongo... son de la gente que manda felicitaciones de navidad, es un resultado de la especialización de los medios. Yo también mando algunos, aunque de algunas personas me acuerdo mucho y no les escribo. También está el género crisma virtual, o la "llamada de navidad", y (aunque de esos no tengo ninguno) el sms de navidad. Y las visitas de navidad, cuando se tercian... De todos estos géneros, tengo algunos favoritos: el "recuerdo de navidad" que uno se envía a sí mismo, como en el "Cuento de Navidad" de Nabokov -- o la felicitación de navidad encerrada en una botella.
Walked out this morning, don’t believe what I saw
Hundred billion bottles washed up on the shore.
—oOo—
Me llega un libro de regalo, una edición bilingüe de The Waste Land de T. S. Eliot: La tierra baldía, traducción de José Luis Palomares, editado por Viorica Patea (colección Letras Universales, 381; Madrid: Cátedra, 2005). De allí se pueden extraer estos datos:
My friend, blood shaking my heart
The awful daring of a moment’s surrender
Which an age of prudence can never retract
By this, and this only, we have existed
Which is not to be found in our obituaries
Or in memories draped by the beneficent spider
Or under seals broken by the lean solicitor
In our empty rooms
Vivir es arriesgar. Me llegan anónimos amenazantes, pero... ¿qué se le va a hacer? Cada cual procura darle a su vida la forma que estima más oportuna. Hay quienes nacieron para receptores de anónimos maliciosos, otros (y ésta es mayor desgracia) para ser sus autores.
También hay quienes pasan por el mundo a modo de obituarios vivientes, tan prudentes ellos... y cobardes, también; no hace falta que venga la muerte a archivarlos, ya están suscritos a ella.
Algo de esto sabía Eliot, por cierto. Cuidó mucho su obituario.
Dear Mr FV,
Thank you for your message. However, I am not an expert on fake languages and hoaxes. I can only advise to spend as little effort as possible on shamans and would-be magicians, because any attempt at debunking their pretensions tends to be counter-productive, and only increase the volume of ambient noise they feed upon. The best course of action, I’m afraid, is simply to ignore them, not debating with them or trying to disprove their claims. If people who are close to you are among the victims of such swindlers, I can only sympathise and encourage you to attract their attention to worthier aims. But in my experience many people actually want to be swindled.
Sincerely,
JOSE ANGEL GARCIA LANDA
Acabo de pasar mis Obras Completas a uno de estos chismes que se llaman memoria USB, o memoria flash, o disco de lápiz, o mechero; después de aferrarme a los diskettes durante años después de que suprimieran las disketeras de los ordenadores, al final me compro una de estas cápsulas de memoria, y a la semana siguiente, vaya, me regalan otra en la Universitat Jaume I, que ya las hacen con logotipos para regalo y todo. Bueno, así tendré dobles copias de seguridad, o quíntuples, o tréintuples, si contamos los dos ordenatas, y la copia en red, y los cé-dés que voy grabando.... se crea una sensación de multiplicación de lo inútil muy curiosa. Comentaba hace poco sobre el mechero de memoria ese que te puede provocar una crisis de identidad, al pensar que todo lo que has escrito, corregido, traducido, etc. en tu vida cabe tranquilamente allí, y que nuestra labor sobre el planeta podría resumirse diciendo "este señor realizó ciertos cambios microscópicos o inscripciones efímeras en un mechero de memoria". Y me sugería una corresponsal invisible que podemos considerarlos también cápsulas de tiempo de estas que gusta a los americanos: podíamos enterrar nuestro mechero personal en un jardín, o debajo de la piedra angular de un edificio, y que el futuro descubra nuestros esfuerzos, gustos y preocupaciones. Aunque también podíamos pedir que nos la pongan en el ataúd, en plan memento viví — ocupa menos que las obras completas. Es curioso, no hay costumbre de poner los libros de los autores dentro de sus ataúdes, y eso que un libro, con su negra tinta, siempre tiene algo de funerario. Había un teórico marxista, Nicos Poulantzas, que se suicidó tirándose por la ventana abrazado a sus obras completas. Menuda recomendación para los lectores. Pero con estos mecheros, más de un ejecutivo saltará por la ventana con sus obras completas, sin darse cuenta siquiera de que las lleva puestas. En Neuromante, la cápsula de memoria se ha perfeccionado: ahí pueden guardarse hasta los esquemas de personalidad y de pensamiento para interactuar con ellos en versión chatbot después de la muerte del interesado. Case, el caso clínico protagonista de la novela, tiene la de un amigo, un hacker al cuadrado a quien le hace consultas informáticas postmortem. Y le dice el colega... "Oye, y cuando acabes, hazme un favor, borra esta cosa". La prasentia in absentia, que empieza con toda escritura, nos lleva a estas reflexiones por un camino natural. Recuérdame, decimos, y después destruye este mensaje.

Una cámara de cine, claro—no de fotos. Aquí comentan el tema. En realidad lo que se sustituye en este caso es un ojo de cristal.
Me ha recordado la cosa a Termineitor, y a una serie de temas cinematográficos a partir de Dziga Vertov. La dama del lago viene a la mente.... Pero el primero de todos, el argumento de La Mort en Direct.
Quizá, en realidad, estén haciendo esto todos los cineastas, continuamente. Un cineasta sustituye su ojo por una cámara.