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Departamento

Sigue sin figurar el cambio de profesores

Sigue sin figurar el cambio de profesores

Después de sentencias judiciales, autos de ejecución, órdenes del Rector, cartas al Decano, Consejos de Departamento al respecto, intercambios de correspondencia entre la Dirección del Departamento y la Coordinadora del Máster, etc.... la información de estas páginas sigue siendo errónea:

http://titulaciones.unizar.es/est-text-cult-leng-ing/profesorado.html
http://www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/master/Prof_esp.htm
http://www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/master/Prof_ing.htm
http://titulaciones.unizar.es/asignaturas/60707/infor_basica.html
http://titulaciones.unizar.es/asignaturas/60707/basic_infor.html
http://titulaciones.unizar.es/asignaturas/60705/infor_basica.html
http://titulaciones.unizar.es/asignaturas/60705/basic_infor.html
http://www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/master/programa_master_new.pdf
http://wzar.unizar.es/servicios/ciclo3/Documentos/OfertaDoctoEEES%20pdf/Estudios%20Ingleses.pdf
http://fyl.unizar.es/ckfinder/userfiles/files/Master/Plan%20estudios%20Estudios%20textuales%20y%20culturales%20lengua%20inglesa.pdf

Los profesores de la asignatura La representación / Issues in Representation no son los Dres. Luis Miguel García Mainar y María Dolores Herrero Granado, ni tampoco las Dras. Herrero y Loyo, sino únicamente el Dr. José Angel García Landa. Y la profesora de la asignatura Alternativas al canon / Alternatives to the English Canon no es la Dra. Marita Nadal, sino la Dra. Beatriz Penas Ibáñez.

Aquí hay más información sobre este dilatado asunto, que merecería un cero de conducta para la Universidad y para la Coordinadora del Máster.
http://vanityfea.blogspot.com/2010/12/epilogo-al-asunto.html

________
con referencia a: Oferta de titulaciones :: Universidad de Zaragoza (ver en Google Sidewiki)


(PS: El vicedecano de ordenación académica de la Facultad me dice que no controla él esas páginas que sin embargo sí figuran como información sobre los estudios que ofrece la Facultad, y me sugiere que le haga la petición del cambio... a la coordinadora del Máster. Le pido que sea él quien le haga la solicitud del cambio a la coordinadora del máster, ya que es más que probable que a mí no me va a hacer ningún caso, si nos atenemos a la experiencia de los últimos años).


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Re-PS. En efecto, le escribimos a la coordinadora Dra. Onega y nos contesta (algo es algo) que no es responsabilidad suya hacer esos cambios en la información pública sobre el máster, ni pedir que se hagan. 

En febrero, volvemos a dirigir la petición de que se corrija la información, esta vez al Director del departamento Dr. Guillén. Por cierto, la información sobre el profesorado en los tablones de anuncios del departamento sigue siendo errónea, creo que iré yo a tacharla con un boli.

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El Director del Departamento nos comunica que se han cambiado las páginas que él administra, pero que no puede dar instrucciones sobre las guías docentes (y la coordinadora al parecer tampoco; ambos nos remiten al Vicerrector de Profesorado).

Y el 15 de marzo, visto que nadie se hace responsable de corregir las guías docentes ni emite instrucciones a nadie sobre cómo hacerlo, comunicamos esta situación al Vicerrector, pidiéndole que se corrijan las guías docentes. El Vicerrector no contesta, aunque el Rectorado sí escribe al Juzgado comunicando que toda la sentencia relativa al Máster se ha cumplido según las instrucciones del Juez. A eso alega nuestra abogada que no es así—que los cambios en las guías siguen sin hacer, a pesar de nuestras reiteradas solicitudes.

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Y Post-scriptum muy post, en abril: No sólo estaban sin cambiar esas webs, sino también las aplicaciones Odile y Sigma, de ordenación docente, relativas a los años anteriores, a los que supuestamente se había aplicado la retrotracción. Pedimos al Decano de la Facultad de Filosofía y Letras que corrija eso...

... y entretanto, el Juez emite un nuevo auto que nos viene a dar la razón una vez más. La sentencia está sin cumplir todavía plenamente, y el Juez ordena que se corrijan los datos en la información pública de las guías docentes, una instrucción que al parecer el Vicerrector de Profesorado se resistía a dar, por motivos que desconocemos. Lo que sí parece claro es que les resulta muy desagradable cumplir la normativa por obligación... pero eso nos toca a todos, ¿no? Y normalmente nos resistimos menos.


Cada centímetro contra la Autoridad Fáctica hay que batallarlo

Enigmático encargo docente

Enigmático encargo docente


Carta enviada al director del departamento:

Destinatario: Sr. Director del Departamento de Filología Inglesa y Alemana
Asunto: Asignación docente 2010-11
Fecha: 19/01/11



Sr. Director:

El Dr. José Angel García Landa solicita que Ud. le comunique por escrito, para su necesaria información y conocimiento, cuál es su asignación docente real o efectiva (y horario correspondiente) para el curso 2010-2011, en cada uno de sus semestres.

Quedando a la espera de su comunicación para poder hacerse cargo de su encargo docente.

Fdo.: José Angel García Landa


Esto viene a que en los horarios publicados no se ha introducido ningún cambio a consecuencia de la aplicación del Auto judicial que nos dio acceso al Máster. Ni en los tablones de anuncios ni en la web del departamento, donde seguimos sin aparecer, aunque supuestamente el Consejo de Departamento aceptó acatar la orden del Juez en diciembre pasado.

Tampoco sé qué ha pasado con la asignatura que se me impuso irregularmente, y luego por orden del Rector, por encima de mi docencia—si la tengo que evaluar o no o qué. Según el Auto judicial, esta asignación ha quedado anulada, pero... vaya usted a saber. Desde luego no hemos recibido noticias de que la orden se haya hecho efectiva, ni instrucciones sobre sus consecuencias. Al Vicerrector le preguntamos lo mismo, por escrito, el mes pasado— y no sabe/no contesta.
cant take it
Por otra parte, en una reunión de la Comisión Permanente de la semana pasada, veo que dan por todavía no ejecutada la orden del Juez de cambiar la normativa departamental que se utilizó para excluirme del Máster. Dice el acta (nº 213), de hecho, que "se suprime el párrafo" en cuestión pero no el acuerdo mismo, o sea, no la norma recogida en él (y anulada por el juez). Que se estudiará su supresión en Consejo de Departmento... "si procede", cágate lorito, cuando lo suprimía el juez directa y literalmente, ver auto. Y cuando pensábamos que el Consejo de departamento se había reunido de urgencia, la víspera de Nochebuena, para hacer precisamente esto.

Con los antecedentes que hay en este asunto, desde hace cinco años (por contar sólo los cinco últimos)—y con la querencia demostrada que tiene este departamento a reincidir en la reincidencia ¿me dirán que soy desconfiado por preguntar? Además no es una pregunta retórica precisamente, la que le hago al Director y al Vicerrector, sino muy práctica. ¿Quién va a clase el día tal, quién firma las actas el día cual?

Enseñanzas pasadas, presentes y futuras

Conversación de anónimos sobre el Asunto

domingo 16 de enero de 2011

Conversación de anónimos sobre el Asunto

No había visto esta página con la noticia de El Periódico donde se informó sobre nuestro contencioso. Si llego a saber lo de la edición en red pongo algún comentario, ahora están cerrados.  Es curioso ver las opiniones de la gente al respecto; unos desprecian todo lo que tenga que ver con jerarquías académicas (claro que habrá que verlos a ellos en la cola del supermercado, si alguien quiere pasar antes...) y otros critican bastante al departamento. Las intervenciones van en orden blog, las más recientes arriba.

gentuza - 13/01/2011 - 18:50:38 h.
Los servicios jurídicos de la Universidad han tenido que defender a una catedrática que se negaba a acatar las órdenes del rector???? PUES QUE SE LE PASE LA MINUTA Y SE PUBLIQUEN SUS NOMBRES Y APELLIDOS, que no tenemos que pagar sus cacicadas el resto de gente. 


Universitario. - 13/01/2011 - 18:43:55 h.
ESte proceso ha puesto en evidencia cómo se las gastan los poderes fácticos en esta universidad de provincias, a la que no hace mella La Constitución. Los de siempre siguen mandando a su modo, cubriendo sus actos con apariencias de legalidad.
Esto es una universidad cazurra. Así llegará al núm 1 del ranking mundial... de cazurrez. 


fede - 13/01/2011 - 18:21:58 h.
Esta gente que quiere imponer sus criterios desluce el papel de la Universidad y dice mucho de su calidad humana e investigadora. Ahí quede en el recuerdo, en prensa escrita y digital para el resto de sus vidas. Que todos los estudiantes sepan who is who entre sus profesores. 


reverte - 13/01/2011 - 18:14:26 h.
Menuda novedad... universidades españolas politizadas y con enchufismo galopante...

Generalmente sociatas ya doctrinadoras. 


Filólogo - 13/01/2011 - 15:12:57 h.
Bravo por los dos profesores. 


Bebo - 13/01/2011 - 14:46:30 h.
Pues no hay mas que buscar en el blog del que ha ganado el juicio:

 http://garciala.blogia.com/2007/021803-reincidencia-en-la-reincidencia.php

Elo - 13/01/2011 - 14:15:11 h.
Sería bueno que se publicase nombres y apellidos de las personas que querían imponer sus criterios, nada de ampararse en departamentos.

María - 13/01/2011 - 13:56:51 h.
Quien lea lo sucedido aquí sabe que esto no es más que la punta del iceberg.
Un caso en el que los afectados no se han dejado pisotear, como es sana costumbre si quieres salir en la foto en la Universidad española.
Lo malo es que el resto de estas situaciones siguen en el mayor de los silencios porque si pides justicia, ya puedes ir buscando otra profesión, dado que la universidad española, por medio de llamadas telefónicas entre amigos, te habrá cerrado las puertas.

Traviesa - 13/01/2011 - 13:27:20 h.
Hay mas mamoneo en unizar que en el tranvia...
Que retiren al fumador!

Gothic - 13/01/2011 - 13:11:32 h.
Ahora podrían investigar si algún doctorando ha plagiado trabajos y encima ha aprobado, porque es vox populi y vergüenza ajena da a los que defendemos a capa y espada a nuestra institución universitaria.

Preguntón - 13/01/2011 - 13:02:58 h.
La endogamia con la que funciona la universidad, unida a la arbitrariedad departamental en asignación de asignaturas es algo clásico que perdurará ad aeternum.

Una pena...es lo que tenemos. Así se llega al ejemplo de que un profesor especialista en X le asignen otra asignatura Y que nada tiene que ver con su especialidad por el mero hecho de haber llegado el último al departamento.

Atención atención - 13/01/2011 - 12:52:30 h.
Es que hasta alumnos han ido al defensor del universitario por cuestiones que atañen a este departamento. Y cuestiones graves. A ver en qué queda la cosa.

Qué penica - 13/01/2011 - 12:40:37 h.
A mí tampoco me sorprende...Burocracia universitaria en estado puro. Quinquenios por aquí, sexenios por allá...jerarquías...No conozco un sitio con más jerarquías y escalafones...y sin embargo no manda nadie. Todos saben quién está por encima -y elige antes- y quién por debajo -y se queda con los restos-. Pero allí no hay nadie que mande, gestione, de instrucciones...y se responsabilice de ello. Así va la Universidad, que es un refugio de incompetentes donde el que menos importa es el alumno.

por desgracia - 13/01/2011 - 12:21:50 h.
A mi tampoco me sorprende la noticia, por desgracia gran parte de la universidad funciona asi.....

no me extraña - 13/01/2011 - 11:46:09 h.
A mí no me sorprende nada esta noticia por lo que tengo entendido de este departamento.


En mi blog de Blogia también me han puesto algún comentario, así como en la página de El Periódico en la que figuraba la respuesta del Director justificando la actuación del departamento.


Javier - 14/01/2011 - 17:16:15 h.
Blablabla, profesores, doctores, catedráticos de universidad y lo que quieran ser, dando pena y ningún ejemplo de inteligencia.
Uno espera algo más de la docencia universitaria.

elenita - 14/01/2011 - 13:36:01 h.
No se puede justificar lo injustificable. Vergonzoso.

Cada centímetro contra la Autoridad Fáctica hay que batallarlo

Valoraciones e idoneidades

Viernes 14 de enero de 2011

Valoraciones e idoneidades


La noticia de ayer de El Periódico sobre la resolución del contencioso docente en Filología Inglesa aparece hoy recogida de nuevo en la sección de "las noticias más valoradas" del periódico de ayer. Enlace que también nos pasa el resumen de prensa de la Universidad (excelente servicio, éste). También aparece como la noticia de ayer más leída en el dossier de prensa de la Universidad.  O sea que algún eco ha tenido la cosa. También me han escrito unos pocos colegas que habían pasado por asuntos parecidos, para felicitarnos por la resolución favorable del asunto.

Otra noticia recogida en El Periódico y el dossier es la respuesta que al parecer ha dado la Dirección del departamento (o sea, Ignacio Guillén) al periódico en relación a la noticia publicada ayer.  Merece un pequeño comentario—en puridad merecería una notita enviada al periódico, pero tampoco están las naciones pendientes del tema. Y es difícil enfocar el asunto de modo breve para quien no esté dentro de la Universidad. Dice la nota de hoy que Filología defiende su forma de adjudicar la docencia , aunque acata la sentencia del Juez, y el meollo de la argumentación del Director del departamento de Filología Inglesa y Alemana para "defender su método" es como sigue:

"Seguramente sea más práctico recurrir a la jerarquía académica o a la antigüedad en el cuerpo, pero nosotros creemos que, por ejemplo, impartir una asignatura que tiene que ver con la Commonwealth sea impartida por alguien con experiencia en la lengua inglesa", advirtió Ignacio Guillén, director del departamento y sobre quien recaen las principales acusaciones vertidas por los dos profesores que llevaron la adjudicación a los tribunales.


Este razonamiento cambia de modo grotesco las proporciones del asunto, pues ignora que la adjudicación se hace siempre entre profesores de la misma área de conocimiento. Vamos, que parece sugerir como si yo no supiera inglés, cuando soy Profesor Titular de esta materia, me doctoré en ella en los años ochenta, tengo un máster en ella en una universidad americana, y cinco quinquenios de experiencia docente reconocida y tres sexenios de investigación.

El ejemplo sugiere que mi único mérito es la jerarquía o antigüedad en la función pública. Pues no, señores. En la función pública y en el área de conocimiento a la que pertenece la materia. Y con abundantes méritos en ella, bastantes más que los demás candidatos reunidos. Lo que pasa es que ante la imposibilidad demostrada de que el departamento valore estos méritos de manera objetiva, pues por votación decidieron que yo tenía cero publicaciones y cero años de experiencia docente, y ante nuestras reclamaciones al respecto, el Juez optó por anular todo el proceso y atenerse a los criterios más objetivables. O sea que el criterio experto del Departamento, al que parece aludir el Director, se ha aplicado de manera tan torcida que ha habido que prescindir de él. Pero no llegará la sangre al río, ni vendrán a hablarnos de la Commonwealth los viejos catedráticos de teología, porque créanme que todo profesor de Filología Inglesa es experto en Filología Inglesa, acreditadamente.

Otra cosa es que quizá a estos profesores a los que les hemos pasado por delante, por currículum, o sea por  jerarquía y antigüedad, hubiesen trabajado más en los detalles del temario que ellos habían programado. Pero es que ese temario y programa lo habían hecho ellos, y no nosotros, porque los pusieron allí a dedo mientras que a nosotros se nos excluía de entrada, en plan "no tienen ustedes derecho". Así que hay una cierta petición de principio en toda esta cuestión de quién es experto en lo suyo y quién es más idóneo para qué. Sobre estas cosas guarda el Director un tupido silencio.

También defiende su postura el Director acudiendo a las cifras y al voto popular (pues todos sabemos que las mayorías democráticas nunca se equivocan): el Consejo de departamento, arguye, "votó con una balance de 25 a favor de lo que defendíamos nosotros por sólo dos votos en contra". Pues vaya, mire, resulta que los veinticinco se equivocaron, y los veinticinco decidieron desoír la sentencia anterior del juez. Son cosas que también pasan, que veinticinco vayan agarrados de la mano hacia no se sabe dónde.


brueghel ciegos



Y, por cierto, sí hemos señalado al Dr. Guillén como máximo responsable a nivel administrativo de esta cuestión, porque lo es— él o la Universidad que no enmendó su actuación. Eso no es una opinión nuestra, es la responsabilidad atribuida por el Auto judicial, que no ha sido recurrido. Pero la inspiración de esta política no proviene del Dr. Guillén, eso también lo hemos dicho. Él, que no es catedrático, se ha limitado, como los otros veinticinco y otros tantos más que dejaron hacer, a seguir los deseos de los catedráticos en lugar de atenerse a la normativa o a las órdenes del Juez. Pero la inspiración originaria de todas estas actuaciones erróneas proviene, y eso es de dominio público, de la Dra. Susana Onega, que es la que siempre ha defendido la primacía docente e investigadora de los profesores que pertenecen a los grupos de investigación, por encima de los derechos de los demás profesores. El mérito de pertenecer al grupo de investigación de los catedráticos había de eclipsar y anular todos los demás. Esto es también no una opinión sino un hecho que ella misma supongo que no tendrá ningún problema en reconocer, pues ha sido siempre su postura explícita y decidida y transmitida a todos los demás profesores. Que sepamos, la sigue sosteniendo a pesar de la sentencia del juez.  Y lo mismo los Dres. Francisco Collado y Celestino Deleyto, que han defendido lo mismo también por activa y por pasiva, cosa que yo no me invento, en absoluto. En múltiples actas consta. En la última acta que hemos recibido vuelve a defender el Dr. Collado la "idoneidad" (entiéndase: definida por los catedráticos) como criterio para asignar la docencia, frente a la jerarquía y a la antigüedad que ordena utilizar el juez.

Lo que no consta en acta, pero también es muy cierto, es que si estos doctores cambiasen de criterio, todos los demás irían de la mano detrás, el Director el primero. Y por esa dejación de criterio pasa lo que pasa, y acaban las cosas como acaban.


Retrotracción sin retractación

Llegamos al Periódico

Llegamos al Periódico

Me pasan por debajo de la puerta una fotocopia de una noticia de El Periódico de Aragón de hoy, en la que se habla de nuestro contencioso administrativo y de su resolución. La firma J. Oto, y remite como fuente a este blog; pues al parecer la Universidad sólo ha querido comentar que el conflicto responde a una 'cuestión interna'.

Quizá no esté de más aclarar que no conozco al periodista ni he tenido ningún contacto con él, aunque desde luego le agradezco que dé a conocer la cuestión a sus lectores.

 La noticia ha sido difundida a través del servicio de prensa de la Universidad (también está en este enlace). Se señala que "La asignación de la docencia en Filología acaba en los tribunales. El juez da la razón a dos profesores contra la ordenación seguida por el departamento. La sentencia obliga a apelar a la jerarquía académica y a la antigüedad".

Una pequeña inexactitud en la formulación de El Periódico es que yo no digo que haya trato de favor "hacia los catedráticos" (lo hay de oficio y por norma, vamos, que no es de favor sino de sistema)—a lo que iba es que hay trato de favor a los miembros de los equipos de los catedráticos -- no catedráticos ellos mismos, pero que ejercen como tales con el único mérito decisivo de tener alianzas adecuadas.

Este departamento sigue estando infradotado de catedráticos, aunque la cosa se va remediando (es un decir) con las promociones de estos últimos años. Yo recomiendo a los catedráticos que si tan interesados están en promocionar a los miembros de sus equipos, que los hagan catedráticos, en lugar de hacerlos pasar por delante por la puerta falsa. Se lo agradecerán ellos, los primeros.

En cuanto a mí, diría yo a lo Groucho Marx que es un club, el de los catedráticos, al que prefiero tener el honor de no pertenecer, visto lo visto. Les envidio (un poquito, tampoco es para tanto) su sueldo, pero sus maneras son detestables, y el criterio que ejercen es casi invariablemente torcido, parcial e interesado, guiado únicamente por alianzas pasadas, presentes y futuras, favores mutuos y dependencias feudales. Un mismo mérito puede valer cien o cero, indistintamente, según sople el viento, en el tipo de valoración en que es especialista un catedrático. El instrumental requerido para la profesión es un embudo de tamaño natural, y en la medida en que se puede vender efectivamente el alma, es en estos tratos donde se vende.

Además, las uvas de la promoción a cátedras están verdes: otros tienen más "méritos acumulados" que yo, con todo este asunto a cuestas; van mucho mejor encaminados a la cátedra, y sería necedad pretender competir con currículos tan abultados.

La sentencia de la cátedra (VI)

Epílogo al Asunto

jueves 30 de diciembre de 2010

Epílogo al Asunto


epilogoEn nuestro departamento (Filología Inglesa y Alemana, Universidad de Zaragoza) aún estamos digiriendo la resolución del asunto. Podría parecer un asunto en gran medida irrelevante—una cuestión de ordenación docente—pero es un error: a base de pequeños asuntos irrelevantes tal y como estos, se hace el día a día del trabajo en las instituciones educativas, se planifican los comportamientos y actitudes, y la organización a largo plazo,  y se genera la atmósfera que se respira. Visto desde cerca no es irrelevante—desde lejos, claro, todo lo es, hasta el planeta mismo.

El asunto es complejo, y quien quiera seguirlo en detalle puede hacerlo aquí, leyendo el procedimiento de ejecución definitiva. Pero por resumir, una de las cosas relevantes que se ventilaban eran los límites que tienen los departamentos, o de los coordinadores de las titulaciones, a la hora de valorar la aptitud de los profesores para recibir un encargo docente. Y a quién ha de darse ese encargo docente, cuando hay un conflicto de intereses.

Y la solución que se ha dado, tras un contencioso administrativo, es la siguiente: los desacuerdos en la ordenación docente en la Administración pública se resuelven, por resumir, apelando a la jerarquía académica (catedrático, titular, etc.) y a la antigüedad en el puesto.

Nuestro departamento había acordado establecer otras maneras de repartir la docencia—unos años poniendo requisitos especiales de acceso a según qué niveles de la docencia, otros años organizando un concurso de méritos, o acudiendo a los coordinadores para que valorasen la "idoneidad" de un profesor para dar la docencia. Año tras año, el Rectorado primero, y los juzgados de lo contencioso administrativo después, han declarado inválidas estas normas especiales. Y ante la resistencia del departamento a usar las normas de general aplicación, y a aplicar las sentencias, ha habido que recurrir al final a los tribunales.

Primero comenzó el departamento exigiendo que se perteneciese a un grupo de investigación subvencionado para poder optar a docencia en Máster o para poder dirigir una tesis. Esto lo defendieron a capa y espada los catedráticos, con el apoyo silencioso de los miembros de sus equipos, durante años. Fue declarado ilegal. Y entonces pasaron a intentar conseguir los mismos efectos (es decir, relegar a  quienes no perteneciesen a sus grupos) por métodos indirectos—aplicando baremos de manera selectiva para promocionar a sus propios miembros. Y se organizaron concursos de méritos entre profesores funcionarios para distribuir la docencia de las asignaturas—un caso que no sé si se ha dado en alguna otra universidad o departamento; desde luego no que yo sepa. Se nos ha aplicado normativa creativa, algo que siempre es sospechoso, año tras año.

Ante nuestras reiteradas protestas, y ante las reiteradas órdenes del Rectorado y de los Juzgados de anular esas normas "especiales", nuestro Departamento optó por una vía muy poco recomendable. La dirección y los grupos que dominaban el consejo de departamento optaron por desoír esos requerimientos, o hacer un simulacro de atenderlos, y seguir en lo suyo—considerando, al parecer, que jamás las autoridades llegarían a intervenir en el ámbito cerrado donde se tomaban estas decisiones, una burbuja aislada de realidad donde el mundo exterior no llegaba a producir efecto sensible. Llegó a aplaudirse al director y a aprobar su gestión tras anunciar éste que no iba a aplicar las órdenes recibidas del Rectorado a este respecto, y que ni siquiera las iba a dar a conocer al Consejo. Un cuerpo colegiado que actúa así no está actuando con normalidad—desde luego no está cumpliendo sus funciones—sino que más bien se halla embarcado en una extraña deriva que tiene mucho de enajenación colectiva. Porque los individuos saben en cierto modo que están actuando mal—aunque muchos hagan lo posible por no pensar dos minutos sobre esta cuestión—pero se ha generado una atmósfera de vigilancia mutua, y de disciplina de grupo, que hace imposible echarse atrás. Se crea una alianza perniciosa en la que hay cosas ya no cuestionables ni discutibles: los oídos y cerebros se desconectan en cuanto vuelve a tratarse la cuestión, y los votos se automatizan, en una huída hacia adelante. Nadie puede cuestionarlo por la estructura jerárquica de la universidad: estos profesores supuestamente defienden el criterio de idoneidad (mientras sea la idoneidad de ellos), pero de hecho están atrapados en la dinámica feudal más atroz. Si los catedráticos no dan el paso atrás, ninguno de los miembros de sus equipos lo va a dar, pues el espíritu de cuerpo ya prima por encima de cualquier otra consideración: está ya la atmósfera demasiado viciada, los orgullos demasiado empeñados.  Y personas que supuestamente se dedican al análisis crítico de la realidad (de eso va el máster que copaban estos grupos de profesores) en realidad se comportan, en su dinámica institucional, de modo acrítico e irreflexivo, siguiendo las más viejas dinámicas de horda, y desoyendo las consideraciones administrativas o normativas. Las órdenes del rector o del juez pasan a tener menos importancia que las instrucciones emitidas por los catedráticos, o recibidas entre líneas por contemplación mutua. Es, en suma, una pérdida del norte y del sentido de las prioridades, y una corrupción del criterio sabida y consentida.  Esto es lo más grave que ha sucedido en torno al Asunto que nos ocupa.

Ha habido otras cosas graves—porque muchas cosas tienen que fallar para que llegue la cuestión hasta este punto. A una persona le puede patinar el criterio—como sucedió en concreto con la catedrática a quien se le ocurrió reservar la docencia en máster y la dirección de tesis para los miembros de los grupos subvencionados. Más grave es, aunque se entiende tristemente, que sus grupos la apoyen. Más grave es, y se entiende menos, que la mayoría de profesores del departamento hagan dejación de funciones y permitan sacar adelante este tipo de normas. Todavía más grave es, pero también sucede, que la Dirección del departamento desconozca o finja desconocer la normativa, y se embarque en actuaciones irregulares. Esto es lo que hace que los comportamientos irregulares surtan efecto, y convierte la situación de quienes protestan en un nadar contra corriente que requiere realmente constancia y determinación. Se termina de empeorar la cosa cuando el Rectorado, a pesar de dar órdenes al efecto, no cuida de aplicarlas—y de hecho acude a los juzgados, repetidamente, a defender la postura del departamento al que no consigue hacer cumplir las normas. Realmente no lo hemos tenido fácil los promotores del recurso.

Es triste decir que un director del departamento tras otro han seguido sumisamente los deseos e instrucciones de los catedráticos, en lugar de la normativa o las órdenes del Rectorado. Hay que aclarar que desde hace años no son los catedráticos quienes ocupan la dirección del Departamento, sino que colocan allí, con los votos de sus equipos o huestes, a algún simpatizante que aspira a hacer méritos para, quizá, ser él mismo catedrático un día. Los directores son en este sentido hombres de paja que están más pendientes de su futura promoción que de seguir las normas—esto en aquellos casos que pudiesen enfrentarlos a la voluntad de los catedráticos.
Por suerte, ha habido una orden más directa del juez, con amenaza de multar a la Dirección del departamento y a cada uno de los miembros del Consejo de departamento que habían promovido estas actuaciones o no se habían opuesto a ellas—y de imputarles por prevaricación.   Se nos ha reconocido el acceso al Máster de modo retroactivo, por los años que el departamento ha venido contraviniendo explícitamente las órdenes superiores. La normativa la venía contraviniendo desde hacía más tiempo. Ahora, cada miembro del Departamento ha recibido una notificación del auto judicial donde se le advierte de las consecuencias penales de seguir obstaculizando el cumplimiento de las sentencias judiciales. Esto ha aconsejado un cambio de política. Y ha habido retirada táctica, y se nos ha permitido (con gran desagrado) escoger docencia en el Máster, y figurar en el programa de Doctorado—cinco años después de haber comenzado las maniobras de acoso administrativo e ingeniería normativa para excluirnos. Me imagino que este resultado no me va a hacer más popular, precisamente, dentro de mi departamento, y que se interpretará que lo he producido yo, en lugar de habérselo buscado quienes se lo han buscado. Y es que donde son muchos los interesados en atropellar tus derechos, parece de mal talante y pésimo gusto el defenderlos.

Los criterios sobre ordenación docente pueden ser diversos, y es obvio que donde hay diversidad de criterios pueden surgir conflictos. También es obvio que debe existir un procedimiento para solventar estos conflictos de modo rápido y eficiente—de un modo que no contribuya de por sí a generar más conflictos, o a multiplicar las causas de conflicto. Es imprescindible una normativa clara, y aquí lo único que parece claro es que, en el río revuelto de Bolonia y sus novedades, no ha habido criterios claros ni consciencia por parte de la Universidad de que eran necesarios. Al final ha tenido que ser el juzgado el que recuerde a la universidad cómo se organiza la docencia, en caso de desacuerdo—en un episodio un tanto vergonzoso.

No se organiza por criterios como "quién es el más apto", porque donde hay grupos de intereses organizados y dispuestos a medrar, el más apto es siempre el que más votos cautivos o aliados reúne. La aplicación de baremos de méritos demostró esto de manera bastante rotunda—pues mis colegas votaron con todo desparpajo que, con cuatro quinquenios de docencia y tres sexenios reconocidos de investigación, yo tenía cero puntos de experiencia docente e investigadora para impartir una asignatura del máster. Según baremo.  Esto a mí me perjudica, pero más a quienes actúan así, porque les corrompe el criterio, y les hace confundir la disciplina de su grupo con la realidad de las disciplinas académicas. El juez estimó que semejantes criterios no son objetivos, anuló el uso de baremos con este fin, y ordenó que la docencia se distribuyese por los criterios objetivos de jerarquía académica y antigüedad.

Sería de desear que no se repitiese este episodio, y que todo el mundo recordase los límites que han de respetarse en sus actuaciones. Pero si algo se desprende de la experiencia de estos años, es que la atmósfera no es proclive a la existencia de normas claras, y que los grupos de presión, si están organizados y decididos, pueden hacer mucho para hacer valer sus propios intereses por encima de la normativa. Porque, en este caso, los promotores del contencioso administrativo hemos tenido también la determinación de hacer valer nuestros derechos—pero en la Universidad las cosas no suelen suceder así. Situaciones parecidas se han dado muchas veces en este departamento, pero las personas a quienes los grupos quieren apartar se apartan ellos solos ante la presión ambiental del grupo, y no llegan a ofrecer resistencia administrativa, cuánto menos acudir a los tribunales. Deciden no querer lo que no les conviene querer, por mucho derecho teórico que tengan a ello. Y es esa presión ambiental la manera en que generalmente se solventan los conflictos, o se evita que surjan. Es muy de suponer que en nuestro departamento seguirá ejerciéndose esta presión en la medida de lo posible, y que los grupos y equipos seguirán en lo suyo, a pesar de la lección hasta ahora sin precedentes recibida a través de los Juzgados.

No quisiera sin embargo subestimar el papel y uso de los criterios de jerarquía y antigüedad, para mantener el orden y evitar la generación artificial de conflictos. Porque estos "rechazables" criterios (al decir de nuestros catedráticos) siguen aplicándolos los grupos a rajatabla en su propio seno, para evitar sus propios conflictos—por mucho que los cuestionen y critiquen cuando es un tercero el que apela a estos criterios. Donde hay partidos y partidos tomados, rige una sola ley—la del embudo.

Dar margen de maniobra a los grupos de apoyo mutuo, permitiéndoles un uso elástico de las normas, no mejora la calidad de la Universidad, ni la investigadora ni la de la justicia de sus actuaciones. Más bien promueve actuaciones y comportamientos que, si son muy típicos de la universidad real, bien poco tienen que ver con los ideales que en ella se proclaman.

Acción y efecto de recurrir

Retrotracción sin retractación

jueves 23 de diciembre de 2010

Retrotracción sin retractación

Hoy hay Consejo de Departamento, el último del año, esperemos, con un punto único en el orden del día: la ejecución del auto judicial y orden del Rector que reconocen nuestro derecho prioritario a impartir docencia en el máster, por encima de los miembros de los equipos de investigación que habían sido colocados allí por sus directores de equipo alegando su supuesta idoneidad. Se trataba de ejecutar las órdenes de Juez y Rector, que eran muy claras al respecto.

Aparte, hemos hecho unas valoraciones sobre el caso, y unas peticiones adicionales. Aquí las peticiones:
 

Al Consejo del Departamento de Filología Inglesa y Alemana (1):
 
Con relación al contencioso docente que nos ha venido ocupando desde 2005, y es asunto único del Consejo del día de la fecha, solicitamos que se realicen las siguientes actuaciones administrativas, al hilo de las ordenadas por el Rector con fecha 14/12/2010:

1) Que se nos desasigne la docencia  en las asignaturas "Literatura de la segunda lengua (francés)" y "Lengua inglesa II" que de oficio se nos asignó a cada uno de nosotros cuando en segunda vuelta de la última fase del P.O.D. 2010-2011 se asignó la docencia en la asignatura del máster a los otros profesores.

2) Que se dé solución a esa necesidad docente derivada, y se aclare si esa docencia se va a asignar también de oficio a los profesores que quedan desasignados del máster. O si se les va a asignar alguna otra docencia.

3) Que la Profesora Secretaria nos extienda certificación de la docencia que se nos asigna en Máster, por retrotracción del procedimiento, para los años 2007-2008, 2008-2009, 2009-2010, y 2010-2011. 

4) Que el Departamento comunique a la comisión de docencia de la Facultad la nueva asignación docente para que se haga efectiva, a todos los efectos, incluida la evaluación docente de años anteriores, la retrotracción del procedimiento por ficción legal ordenada por el Juez. Que la evaluación que ya consta en los años en cuestión para las demás asignaturas de nuestra ficha docente se aplique a la nueva ficha que acabamos de firmar.

5) Que el Departamento comunique al Sr. Decano todas las actuaciones relativas a este auto de reordenación docente, a los efectos a que hubiere lugar (cambios en la información difundida por la facultad, en las incompatibilidades horarias, etc.).

6) Que la Sra. Coordinadora del Máster introduzca los cambios pertinentes en la memoria del Máster de Estudios Textuales y Culturales en Lengua Inglesa. Así como en la memoria del Doctorado de Estudios Ingleses, que sigue conteniendo información atrasada o inexacta e incumpliendo las instrucciones judiciales, a pesar de nuestras reiteradas peticiones y de las órdenes del Rector y del Juez al respecto.

6) Procede asimismo que el Departamento como tal, al margen de las opiniones particulares de los individuos, emita una disculpa por una actuación irregular y, según palabras del Juez, "temeraria", en el asunto que nos ocupa, y por la pérdida de tiempo y esfuerzo que ha supuesto para todos, pero muy especialmente para los promotores del recurso y damnificados por la actuación irregular del departamento.

Zaragoza, 23 de diciembre de 2010.

José Angel García Landa    Beatriz Penas Ibáñez




Este escrito lo ha recogido la Dirección del Departamento sin plantear objeciones—en la parte que le corresponde. Veremos quién cumple estas peticiones. Seguramente habrá que contactar con el Vicerrectorado si hay una parte que no corresponda ejecutar al Departamento. Sí queda muy claro que se nos asigna la docencia del máster para los años 2007-2011, conforme veníamos solicitando.

No se nos asigna desde el principio (2006-7) porque la retrotracción ordenada por el juez no se extendía hasta el principio del máster—aunque, como he recordado, la decisión arbitraria de excluirnos por no pertenecer a los grupos de los catedráticos se tomó en 2005, y la ordenación docente del máster fue irregular desde el principio.

Pero parece que también queda claramente aceptado hoy que los criterios para elegir docencia en el futuro (y en el pasado) serán, en ausencia de consenso al contrario, los de jerarquía académica y antigüedad.

Ahora bien, constatamos que al menos en este Consejo (y hubiera sido lo lógico) no se hace ningún gesto explícito para anular nuestra carga docente excesiva impuesta de oficio, ni para reasignar esa docencia a ninguna otra persona.

Y sobre el último punto: las disculpas. El Director Dr. Guillén sí se disculpa personalmente por alguna insuficiencia en su gestión—no queda claro exactamente por cuáles, ni si va dirigida a nosotros la disculpa—pero se niega a asumir, o a someter a votación, una disculpa institucional en nombre del departamento, alegando que no está en el orden del día. Tal parece ser el consenso general—que no es oportuna una disculpa. Sólo un colega de todos los presentes, el Dr. Hübner, hace constar muy claramente que sí se había actuado mal, y que desde luego él, a título personal, sí presentaba disculpas por no haber impugnado en su momento la actuación del departamento. Cosa que le agradecemos.

Un punto de crueldad sí que ha tenido el Dr. Hübner, cuando ha insistido en que hubiese o no problemas con la aplicación Odile (de gestión de ordenación docente) estos cambios se tenían que realizar también en los años anteriores, y constar allí. "Odile es una máquina", le ha dicho al Director—cruel, como digo, pues de todos es conocida la debilidad que siente el Dr. Guillén hacia Odile.

Nosotros queríamos agradecer, por nuestra parte, el apoyo de los escasos colegas que nos han apoyado ya sea dándonos ánimos o con su voto—y muy particularmente a la Dra. Muñoz, que se tomó la molestia de impugnar sistemáticamente cada una de las actuaciones incorrectas. Pero el Director no permite más intervenciones, ni ruegos ni preguntas, y nos quedamos con la palabra en la boca. Bueno, por lo menos, sí puedo poner aquí lo que se podría decir al respecto:

Rogamos que tras la resolución del contencioso docente que nos ha ocupado a lo largo de estos años, se haga constar en acta nuestro agradecimiento a las personas que ocasionalmente nos han apoyado con su voto favorable a nuestras posiciones. Y muy especialmente, nuestro agradecimiento a la Dra. Micaela Muñoz Calvo, por su certero sentido de la justicia, su constancia en la defensa de los derechos de sus compañeros, y su valor personal en esa defensa.

Que falta le ha hecho, pues el ambiente generado ha sido en ocasiones francamente desagradable, y todo por una cabezonería de cuatro—que ni siquiera se puede decir que fuese de veinticuatro. Y por el desconocimiento de las normas por parte de los sucesivos directores, o su deseo de ignorarlas por bailarles el agua a los catedráticos. Para amantes de la memoria histórica, así es como empezaba hace cinco años esta batallita en concreto, la del máster de Calidad.

No sabemos si, pasado el cabreo inicial, la solución de hoy hará que el ambiente vaya a mejor en el futuro. En la reunión de hoy hemos pedido que conste en acta el escrito anterior de peticiones, y éste valorativo sobre el conjunto del proceso:

Al Consejo de Departamento de Filología Inglesa y Alemana (2):

Con relación al contencioso docente que nos ha venido ocupando desde 2005, y es asunto único del Consejo del día de la fecha, los promotores del recurso consideramos necesario y justo hacer constar lo siguiente:

Que la actuación de la coordinadora del Máster y sus co-coordinadores, en primera instancia, y de la Dirección del Departamento a continuación, ha dejado mucho que desear, y merecería dimisión o cese.

A modo de ejemplo de malas prácticas, la Coordinadora del Máster alegó repetidamente (según se recordará) que la aplicación informática no permitía siquiera que se introdujesen nuestros nombres en la memoria del Máster. Ha de constar que los criterios de calidad supuestamente obligatorios que se alegaron durante años para excluirnos de los nuevos Doctorados y Máster han resultado ser prejuicios subjetivos, e ilegales en tanto que supuestos criterios.

Otro ejemplo de mala práctica es el hecho de que tengamos que estar hoy reunidos con este asunto aún pendiente. Esto causa perjuicios económicos y pérdida de tiempo para la Universidad, el departamento y su personal, todo por resistencia pasiva (o activa) a ejecutar unas órdenes que el juez ya emitió en sentencia hace más de un año. Según el Diccionario de la Real Academia, no sólo el incumplimiento deliberado, sino también la ignorancia inexcusable de las normas por las que se rige la administración a la que uno pertenece, es constitutiva de prevaricación. Y recordaremos que hace un año el Director y el Consejo se negaron explícitamente a aplicar la sentencia en sus términos, alegando que no existía la figura legal de la retrotracción del procedimiento que era ordenada por la sentencia.

Asimismo, decían desconocerse las normas de ordenación docente que rigen en la Universidad, y que son las siguientes: la ordenación docente se hace preferentemente por consenso, y, en ausencia de éste, aplicando los criterios de jerarquía y antigüedad. Recordemos que nuestro Consejo de departamento se ha regido únicamente por el criterio de jerarquía o cuerpo, que nunca ha sido contestado por nuestro "democrático" departamento aunque no es de por sí más válido que el de la antigüedad. Dadas las opiniones que ha venido emitiendo el Director en las reuniones tras la recepción del auto, sobre la carencia de normativa propia en la Universidad de Zaragoza, conviene recordar que donde se diese carencia de normativa propia rige la normativa general, y ésta no puede suplirla o contravenirla un departamento.

Se han producido daños importantes a nivel personal y a nivel institucional, y no sólo para los promotores del recurso. Hay estudiantes que se han interesado por nuestras líneas de investigación—como lo demuestra la continuidad de matrícula hasta el día de hoy en las líneas de investigación del doctorado antiguo hoy en extinción. Pero hay otros doctorandos que, interesados en nuestras líneas de investigación, han tenido que matricularse en otras universidades por la discriminación evidente hacia nuestra persona que aquí encontraban. No es justo para un estudiante tener semejante incertidumbre planeando sobre su carrera.

Siendo como somos profesores no sólo Licenciados y Doctores, sino también ambos becarios Fulbright y titulados Máster en universidades norteamericanas de élite (Brown y SUNY), con numerosos quinquenios y sexenios de evaluación de la calidad docente e investigadora, nos hemos visto excluidos y desacreditados de manera totalmente gratuita y arbitraria por quienes no tienen estas cualificaciones. En modo alguno puede alegarse que nuestra exclusión haya contribuido a elevar la calidad del máster. Tampoco puede alegarse que los coordinadores o la dirección desconociesen estos extremos.

Por último, queremos recordar a los miembros del departamento que por pasividad o interés u otros motivos han permitido nuestra exclusión, alegando que el asunto no les concernía, y que les molestaba nuestra reiteración, que el Auto judicial cuya copia han recibido personalmente ha dejado bien claro que velar por el cumplimiento de la normativa es obligación y no sólo derecho de todos los funcionarios. Y que la molesta reiteración se hubiera evitado si ellos mismos hubiesen parado este asunto a tiempo.

A estas alturas del procedimiento, han quedado bien claras las reglas del juego y la naturaleza de las actuaciones pasadas. Consideramos que las actuaciones futuras del departamento que contravengan las sentencias y auto del juez, al no poder achacarse a desconocimiento, habremos de considerarlas actos de acoso moral.

Confiamos, sin embargo, en que los miembros del Departamento entenderán que todos saldremos beneficiados de un ambiente de trabajo y convivencia en el que las normas estén claras y los comportamientos sean adecuados y conformes a derecho.

Zaragoza, 23 de diciembre de 2010.

José Angel García Landa    Beatriz Penas Ibáñez



Por las actitudes observadas, sin embargo, no parece que haya habido una reflexión sobre los errores cometidos. Había constatación de la derrota—qué remedio, a la fuerza ahorcan—pero poco propósito de enmienda.  Aunque queda muy restringida la capacidad de maniobra, y de coacción, una vez hay criterios claros y objetivos para la ordenación docente. 
El Director ha dicho que considera su gestión muy buena, porque los Juzgados sólo le han tenido que enmendar el uno por ciento, y no ha manifestado ninguna tentación de dimitir. Los catedráticos allí presentes han hecho saber su disconformidad con los criterios universitarios de jerarquía académica y antigüedad a la hora de elegir docencia—aunque, que sepamos, nunca se han opuesto al uso del criterio de jerarquía académica para pasar ellos antes que todos los demás—bien lejos de ello.

Y sus Equipos y Grupos, pues estaban como siempre a lo que manden, básicamente. Con el criterio desconectado y subidos al carro, que nos lleven a donde digan los que mandan. ¿Que hay que votar en contra? Pues votamos en contra, sin mirar qué se vota. ¿Ah, que ahora no hay que votar en contra? Pues no votamos en contra. ¿Ah, que no hay que disculparse? Pues no nos disculpamos.

Qué feliz irresponsabilidad.

Y a correr, que con estas virtudes es como mejor se hace carrera aquí—yendo a donde va Vicente, y en equipo. No se habrán retractado, pero (una vez más) se han retratado.

Los límites de la calidad a ojímetro


Enseñanzas pasadas, presentes y futuras

miércoles 22 de diciembre de 2010

Enseñanzas pasadas, presentes y futuras

Hoy doy mi última clase de 2010, sobre "The Middle Years" de Henry James— y también empieza a despejarse el panorama sobre mi docencia pasada, presente y futura. Aunque aún no está clara del todo la cosa.

Es que queda todo el presente, y el futuro, y hasta el pasado, alterado a consecuencia de la famosa sentencia sobre nuestro contencioso departamental, y el auto que ordena su ejecución forzosa.

En lo tocante al futuro, hemos tenido una reunión de ordenación docente, unos treinta profesores del departamento en la Facultad de Filosofía y Letras. Con vistas a la implantación del Grado de Estudios Ingleses, que este año estrena su primer año, y que se va a ir solapando con la licenciatura a extinguir, la de Filología Inglesa. Por cierto que los primeros graduados se graduarán el mismo año que los últimos licenciados—material viejo y nuevo que aterrizará a la vez en el mercado de trabajo, los licenciados con un año más de clases a sus espaldas.

Yo no tenía muy claro qué iba a dar en el futuro en el Grado, visto que las asignaturas que había venido impartiendo se han volatilizado, un mal pensado podría pensar que habrá sido por no estar yo en la comisión que diseñó el grado. Así, por ejemplo, yo venía dando desde hace años un grupo sobre Shakespeare, pero ya lo tuve que dejar al reducirse los grupos por la crisis. Y en el nuevo grado se ha suprimido la asignatura monográfica de Shakespeare—primer caso de la historia quizá en la que el Bardo va a menos.  Claro que nadie le quita a Guillermo que haya sido el único autor que ha tenido una asignatura para él solito en nuestras licenciaturas.  Ahora ni licenciaturas habrá.

La otra asignatura que venía yo impartiendo con variantes de nombre desde los años ochenta es Crítica Literaria Inglesa y Norteamericana. Otra víctima de los recortes. Algunos estudiosos como Ronald S. Crane pensaban que la teoría y crítica literaria era la asignatura central de este tipo de estudios en los que nos embarcamos. Nuestra Comisión es obvio que no ha sido de ese parecer—y los estudiantes tampoco, pues siempre ha sido una asignatura minoritaria. Me temo que este curso la impartiré por última vez, y allí se cierra un ciclo. Los nuevos Estudios Ingleses requieren menos teoría y crítica literaria, asignatura con fama de difícil y abstracta, y un poco más de Actividades en Clase.

Las asignaturas que daré en el futuro pueden ser, quizá, la Literatura Inglesa 2 del Grado (literatura de los siglos XVII y XVIII, pero sin Shakespeare) y el Teatro Inglés (ahá, con Shakespeare, más que probablemente). De estas dos tendré que elaborar una Guía Docente al gusto de Bolonia. El Comentario de Textos, otra de las asignaturas que vengo impartiendo desde hace años, no es que desaparezca en el Grado, pero se reduce y contrae, termina de ser conquistado por la Secta del Cine, y lo poco que queda de literatura lo ponen en primero—yo, francamente, prefiero cursos un poquito más avanzados.

Y mi docencia se completará (quizá) con una asignatura del Máster, bone of contention de todos estos años... desde que por ocurrencia o inspiración de la Dra. Onega, nos expulsaron de los programas de Máster y de Doctorado a todos los que no pertenecíamos a los grupos de investigación subvencionados. Esto lo recurrimos en una larga historia, y esta semana se les ha comunicado a todo el mundo la sentencia judicial, que anula y desautoriza todo lo hecho al respecto por el departamento en los últimos cinco años.

En suma, que (hasta que el departamento se llene de catedráticos) podré impartir una asignatura en el máster, sin que nadie me ponga barreras administrativas ni objeciones—por mucho que les gustase a algunos hacerlo, que sobre gustos no hay nada escrito. Puestos a hablar de gustos, mí también me gustaría ver unas pocas dimisiones, a consecuencia de una gestión tan desastrosa y conflictiva.  Pero me conformaría, a una mala, con que la gente recapacitase y no se volviese a embarcar en semejantes naves agujereadas. ¿Lo harán? Ni se sabe. Mañana, en el Consejo de Departamento que ha de aplicar la sentencia, igual vemos más claramente por dónde respira el personal.

Hoy mismo, y ayer, se ha enviado comunicación a cada uno de los miembros del departamento, para que pasen por secretaría a recoger la comunicación de la sentencia, que les obliga en cuanto corresponsables de las decisiones tomadas. Y es que de todos los colegas del departamento, aunque había tres o cuatro que no apoyaban nuestra exclusión, e incluso votaban contra ella, sólo ha habido una persona que se ha molestado en presentar voto particular contra todos los acuerdos departamentales que nos excluían. Y eso es lo que va a misa, administrativamente hablando: si no te opones con voto particular contra los acuerdos del cuerpo colegiado al que perteneces, los estás apoyando. Es de esperar que los funcionarios se hagan con esto más conscientes de su función, y que los que nos han excluido activamente se lo piensen mejor antes de promover acciones irregulares y, como dice el juez, imputables como prevaricación. Muchos se han dejado llevar amparados por el calorcillo del grupo, la burbuja de realidad alternativa que éste genera—y por temor a significarse, que es mucho pero que mucho. Pero en estos casos se ve que sumarse a las malas prácticas de unos pocos tienen consecuencias para todos—para los cabecillas, y para los seguidores. Si esto ha de contribuir a resentir más a los grupos de coaligados, o a hacerles reflexionar y razonar mejor, ya se verá.

Esto en cuanto al futuro, siempre imponderable.

En cuanto al presente, resulta que de repente ha subido mi carga docente a treinta créditos, al reconocerse en la sentencia mi derecho a impartir la asignatura del máster "La representación". Con gusto la dejaría, tan sobrado de docencia, pero claro, no estamos para eso, después de tanto reclamarla—ya no es una cuestión de apetencias, a estas alturas.

Sigo además impartiendo mis asignaturas habituales "según previsto", en Comentario de Textos Literarios Ingleses— y en esa Crítica Literaria de la cual pronto me despido. Y además estoy dando una asignatura de la titulación de Filología Francesa por orden del Rector—poco acertada la orden en su momento, pero ahora les he dicho a los estudiantes que por no perjudicarles seguiré con esta asignatura hasta el final, siempre que no reciba órdenes contrarias. Pero claro, por una orden del Rector, y por la otra, me paso de docencia y me planto en treinta y tantos créditos. Así que el presente se presenta... agobiado, si le sumamos la redacción urgente de guías docentes, cursos de innovación docente a los que me he apuntado, y trabajillos varios con los que sigo trasteando.

Eso en cuanto al presente, que es terreno móvil.

Y, sí, hasta el pasado, que parecía tan ordenado y almacenado en su mundo pretérito—resulta que hasta el pasado cambia, por ficción legal.  Ya ni el pasado es lo que era, en estos tiempos que corren.

Y eso que nos había dicho el Dr. Deleyto que la alteración del pasado y otras ficciones legales no tenían lugar sino en las películas de ciencia-ficción. En nuestro consejo de departamento, por la experiencia que tengo, es inútil aportar argumentos legales o administrativos cuando el viento de la opinión va en contra. Pero claro, al final se acaba aterrizando en la dura realidad, o en la dura ficción legal, que es parte efectiva de la realidad.

Así que resulta que, por ficción legal, llevo ya tres años dando clases en el Máster. Acabamos de recibir una orden del Rector (otra más...), de fecha de 14 de diciembre, que ordena aplicar la sentencia como sigue:

Primero.- Ordenar al Sr. Vicerrector de Profesorado que proceda a modificar la asignación de docencia del curso 2007/2008 al profesor García Landa y la profesora Penas Ibáñez en los términos señalados por el Juzgado, al ejecutar directamente la sentencia en el apartado 1º de la parte dispositiva del Auto de 19 de noviembre de 2010, con todos los efectos favorables que de ello se deriven, tanto en reconocimiento, como ficción legal, de haber impartido la misma, como económicos si los hubiere, en el plazo de cinco días, a partir del siguiente de recibir esta notificación.
 
Segundo.- Ordenar al Director del Departamento, D. Ignacio Guillén Galve, que lleve a cabo la asignación en los siguientes cursos, en concreto para el curso 2008/2009, 2009/2010 y 2010/2011 conforme a los mismos criterios, y en consideración a los efectos que el primer pronunciamiento ha de producir para los años sucesivos con estricto ajuste a lo aquí acordado y con el apercibimiento señalado en el apartado 2º de la parte dispositiva del Auto de 19 de noviembre de 2010, en el plazo de quince días, a partir del siguiente de recibir esta notificación.

Tercero.- Que el Sr. Vicerrector de Profesorado proceda a requerir personalmente, por medio de la notificación del auto de 19 de noviembre de 2010, a todos y cada uno de los miembros del Departamento en el mismo sentido, con los mismos apercibimientos de incurrir en desobediencia a la autoridad judicial, prevaricación y poder ser multados como prevé el artículo 112,a de la Ley de Jurisdicción Contencioso Administrativa, de 150,25 a 1502,53 euros en caso de obstaculizar el cumplimiento, en el plazo de cinco días, a partir del siguiente de recibir esta notificación.


Habrá que enviar, además, certificación de lo realizado.

El Vicerrector ya ha hecho algo de lo ordenado, modificando hoy nuestra ficha docente de 2007-2008. En la que también me quedo con treinta y tantos créditos, entre virtuales y reales (si el pasado es real).

Y mañana tenemos un Consejo de Departamento para tratar el auto judicial, la enésima orden del Rectorado y de jueces sobre este asunto—donde parece que sí se va a obedecer, en principio, estas órdenes.  Eso no quita para que la reunión de mañana prometa ser de antología.
Es un mal trago, pero necesario, me temo. Nuestros Consejos de departamento solían grabarse, sobre todo para evitar excesivos acaloramientos—éste debería grabarse en vídeo, para referencia futura.

Retorciendo la normativa