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Vanity Fea

Evolución

Teoría de la contingencia

Se supone en buena lógica aristotélica que no puede haber ciencia del accidente, sino sólo de los principios generales. Por eso es un tanto paradójica la idea de una teoría de la contingencia, a primera vista; teoría de las cosas que no se pueden reducir a principios, sino que son producto del azar, y de combinaciones impredecibles de causas convergentes. Sólo post hoc se pueden describir esos fenómenos. Si hay ciencia posible de ellos, es una ciencia narrativa, no predictiva; una ciencia que se limita a establecer lo que de hecho sucedió, y a describir las modalidades principales de interacción entre las diversas causas. Esa ciencia, que parece menos ambiciosa que una ciencia matemática o física, trata sin embargo de los fenómenos que más de cerca nos atañen, y que son contingentes, impredecibles. Como la constitución específica del mundo en que vivimos, la evolución de la vida, la transformación de unas especies en otras, la aparición de nuestra propia especie, y los avatares de su historia y cultura. Incluyendo, en una fase tardía, la aparición de teorías que reconstruyen o esa serie de procesos complejos e impredecibles.

Me acabo de terminar The Structure of Evolutionary Theory (2002), libro en el que culminó la vida y obra de Stephen Jay Gould (aunque han salido otros escritos póstumamente). Ya se tradujo al español, una labor de titanes, supongo, como su composición. Gould pasa repaso a la historia de la vida y formula su propia teoría de la evolución, a la vez que repasa las teorías anteriores en detalle, entendiendo su lógica desde dentro. Se plantea Gould el estudio de la evolución como una empresa en la cual el elemento teórico es absolutamente fundamental. No importa sólo la calidad de las respuestas o hallazgos concretos, sino también la calidad de las preguntas y presuposiciones teóricas que permitan organizar esos hechos. El estudio de la evolución es así, para Gould, inseparable del estudio del desarrollo de la teoría de la evolución: es decir, estudia las dos cosas a la vez, la evolución como teoría, y la evolución de la propia teoría evolucionaria, su descubrimiento gradual de nuevos ámbitos de explicación, su acotamiento de qué problemas es relevante o posible plantear en un determinado momento... una ciencia histórica que no puede prescindir de su historia. Convergen así en Gould las humanidades y la ciencia experimental, en una combinación fascinante de seguir. Cuando sacó este libro, mientras moría de cáncer, Gould llevaba muchos años escribiendo artículos sobre biología y evolución en Natural History, una serie llamada "This View of Life"—una frase extraída de la conclusión de El origen de las especies de Darwin. Estos artículos, recopilados en libros como El pulgar del panda, Brontosaurus y la nalga del ministro, etc., podían parecer a algunos meras curiosidades eruditas de la ciencia, una especie de marginalia anecdótica, en especial cuando Gould los llevaba hacia territorios de su interés específico como la estadística, la bibliofilia, los piques profesionales entre científicos, el béisbol... Pues bien, detrás de cada uno de esos libros de curiosidades, había una cabeza extraordinariamente organizada (tanto más si se tiene en cuenta que esta organización se expresaba con máquina de escribir, y no con ordenador). Casi todos los temas de esos ensayos mensuales reaparecen en The Structure of Evolutionary Theory, pero esta vez como pasos de un razonamiento gigantesco, o como ejemplos de un problema concreto que halla su lugar en el marco de una teoría global. Una teoría que, como digo, es también una teoría de teorías, una clasificación de los problemas a los que se han enfrentado sucesivamente los biólogos y evolucionistas, y de las respuestas que les han dado.

No reduce Gould la evolución a un principio único, o a una teoría perfectamente cuadriculada. Más bien, siendo su objeto la complejidad y la contingencia, las soluciones que ofrece dejan un papel a todos: incluso a la ciencia caduca y a las explicaciones superadas, por el papel que han tenido en plantear problemas e indicar posibles soluciones. Todo vuelve con el tiempo, o encuentra su lugar adecuado, hasta las extravagantes teorías de Geoffroy de Saint-Hilaire que pretendían relacionar la segmentación de los artrópodos y de los cordados sobre la base de un esquema corporal común. Una teoría de la contingencia no buscará una causa al origen de las especies, sino un complejo de causas, unas más activas que otras en según qué momentos, o a según qué nivel. ¿Es la selección natural de los organismos un principio importante? Pues claro, dice Gould, siguiendo a Darwin. Y sin embargo no puede reducirse a ella la evolución de las especies. Han de tenerse en cuenta otros niveles de explicación, como la selección de especies (y no de individuos), la producción de variedades locales mediante el equilibrio puntuado, y también las extinciones masivas ... o menos masivas. Lejos de fórmulas simples, la evolución de la vida es una historia compleja, que sólo puede entenderse con relación a principios generales actuando en circunstancias muy locales. Y es una historia narrativa, incluso narratológica, pues Gould está atentísimo a las falacias narrativas producidas por la perspectiva: el hindsight bias, la ilusión retrospectiva, los argumentos teleológicos, las narraciones antropocéntricas que favorece el progreso... Una cita-resumen, traduzco:

La descripción en una frase más adecuada de lo que he intentado al escribir este volumen se sigue mejor como una refutación de la supuesta paradoja antes expuesta [la supuesta paradoja de desarrollar una ciencia de lo contingente]: Este libro intenta expandir y alterar las premisas del darwinismo, para construir una teoría de la evolución específica y ampliada que, aun permaneciendo en el seno de la tradición, y bajo la lógica del argumento darwiniano, pueda también explicar una amplia gama de fenómenos macroevolutivos que quedan más allá de la capacidad explicativa de la extrapolación de los modos y mecanismos de la microevolución, y que por tanto se asignarían a la explicación contingente si han de ser esos principios microevolutivos los que [como en el darwinismo] construyen en principio el corpus completo de la teoría (...).
    En los términos más generales, y para formar una unión más perfecta entre la jerarquía de niveles estructurales y escalas temporales de la evolución, esta teoría revisada descansa sobre una expansión y reforma sustancial de cada uno de los tres principios centrales que constituyen el trípode sobre el que descansa la lógica darwiniana: (1) la expansión de la base tomada por Darwin (la selección a nivel de organismos) para proponer un modelo jerárquico de selección simultánea a varios niveles de individualidad darwiniana (gen, linaje celular, organismo, deme, especie y clade); (2) la construcción de un modelo interactivo para explicar las fuentes del cambio evolutivo creativo fundiendo las constricciones positivas impuestas por las vías de desarrollo estructurales e históricas internas a la anatomía y desarrollo de los organismos (el enfoque formalista) con la guía externa procedente de la selección natural (el enfoque funcionalista); y (3) la generación de teorías apropiadas a los ritmos y modalidades característicos de las escalas temporales superiores, para explicar la amplia gama de fenómenos macroevolutivos (particularmente la reestructuración de las biotas globales en episodios de extinción masiva) que no pueden interpretarse como simples consecuencias extrapoladas de los principios microevolutivos. (1139).

El ejemplo clásico, estándar y espectacular: la extinción de los dinosaurios. Según el gradualismo darwinista, la extinción se habría debido a causas microevolutivas: la mejor adaptación de los mamíferos en la lucha por la vida, y la supervivencia en última instancia del más apto. Aun en el seno del darwinismo, teoría no teleológica, queda así un elemento de antropocentrismo: el hombre aparece como la culminación lógica de una evolución orquestada por principios que aseguran la supremacía de los más aptos... en un ambiente  relativamente estable que permite la acción significativa de la microevolución.

Ahora bien, según el neocatastrofismo de Gould, las especies, generalmente, no evolucionan. Una vez formadas, se mantienen fijas o relativamente estables hasta su extinción, si bien con frecuencia un pequeño grupo aislado da lugar a una nueva especie.... que quizá acabe desplazando a la anterior. Así es como funciona en general (siempre en general, no maximalicemos) la evolución según Gould: por equilibrio puntuado, un equilibrio de base en las especies, puntuado por súbitos cambios en grupos pequeños que dan lugar a nuevas especies. Es la supervivencia relativa de estos grupos ramificados, y no la transformación de especies enteras, lo que marca la pauta general de la evolución. Y, luego, están las extinciones masivas. Así, los dinosaurios perecieron como consecuencia de una transformación súbita del medio ambiente producida por un impacto cósmico. No fueron desplazados por los mamíferos, que nunca compitieron con ellos de modo significativo: sencillamente, la extinción global dejó vacías muchas casillas ecológicas que luego ocuparían los mamíferos... desarrollando, por cierto, una variedad de formas no tan diferentes a las de los antiguos dinosaurios, formas adaptadas a esas casillas ecológicas. El hombre no apareció como consecuencia lógica de la supervivencia de los más aptos y el refinamiento progresivo, sino que apareció como consecuencia de un hecho fortuito: la extinción de los dinosaurios en una catástrofe cósmica. Y si bien ahora estamos muy adaptados a nuestro medio ambiente, bien puede ser que la era del hombre, o de los mamíferos, termine de la misma manera en que terminaron los dinosaurios, en un episodio de extinción global súbita. Lo que hoy sirve, y permite triunfar, mañana no servirá, y será lo que nos lleve a la ruina. Nadie es el más apto, siempre, en un universo sujeto a cambios súbitos. El gradualismo darwiniano queda así desplazado por una nueva teoría de la catástrofe: catástrofe en el origen de las especies (por equilibrio puntuado) y catástrofe en su final (frecuentemente por extinción masiva). Y al menos tan importante como la adaptación darwiniana es la exaptación, el uso de estructuras corporales para una finalidad distinta de su origen adaptativo y evolutivo: así las plumas, originadas para la termorregulación, pero que inesperadamente permiten emprender el vuelo.

Gould termina sin embargo su libro con un homenaje a Darwin, que más que muchos darwinistas, supo ver el elemento de contingencia e impredecibildad que hay en la evolución, y la ausencia de un plan maestro que la guíe. No hay orden humano en el universo, en el sentido en que a veces deseamos pensar que lo hay, y honra a Darwin el haber sabido ver eso. Gould sin embargo afirma el sentido moral de la contingencia, pues nos lleva a apreciar lo que hay de único e irrepetible en cada fenómeno, y en cada experiencia humana que se hace capaz de apreciarlo. Tal fue la experiencia de Darwin, que no sólo discernió importantes principios de la evolución, más allá de las fantasías, creencias y teorías antropocéntricas de sus contemporáneos, sino que también logró transmitir la dignidad y valor de esa nueva visión en una obra lúcida y de gran valor intelectual y literario. Gould sigue sus pasos, lo propone entre líneas como analogía para interpretar la teoría que él nos ofrece, como refutación y continuación a la vez de la obra de Darwin. Y convence, convence la analogía propuesta. There is grandeur in This View of Life—ha sido el suyo, a fin de cuentas, un admirable intento de saber de dónde venimos y a dónde vamos, más allá de las historias que al respecto se cuentan en nuestra tribu: un esfuerzo por alcanzar la sabiduría que esté a nuestro alcance, en el tiempo que tenemos asignado. Es una manera, más limitada pero más realista, de poner un orden humano en el universo.

No evolucionaremos 
 



La fe como exaptación

Hay un interesantísimo artículo de Robin Marantz Hening "Darwin's God: Evolution and Religion" en el New York Times de hoy. Repasa los argumentos evolucionistas sobre el origen del sentimiento religioso, y el debate actual entre los adaptacionistas y los colateralistas.

Los adaptacionistas sostienen que las creencias religiosas se han desarrollado porque proporcionan ventajas evolutivas, ya sea a los grupos o a los individuos, en el marco de la selección natural darwiniana. Los colateralistas las interpretan como... eso, como un resultado colateral de la evolución, un efecto secundario de algunos mecanismos mentales que se desarrollaron por otras razones. Así, por ejemplo, es importante en el desarrollo de la interacción entre seres vivos la detección de sujetos intencionales. Una detección rápida de agentes permite organizar esquemas de acontecimientos atribuyéndolos a la acción de un agente (un posible depredador, una posible presa) y proporciona así ventajas competitivas. Y bien puede ser que valga la pena en esto pecar por exceso, y no por defecto, y (en un alarde de precaución) ver agentes incluso donde no los hay. Dios surgiría así de nuestra capacidad innata para proyectar agentes y sistemas intencionales como esquemas interpretativos. (Se puede ver, por cierto, otro producto colateral de nuestra capacidad de proyectar agentes en lo que sucede cuando, en la lectura, proyectamos la figura del autor).

Tenemos según los colateralistas una tendencia innata a creer en la omnisciencia, en seres todopoderosos que controlan la realidad, algo que por supuesto está ligado también al periodo de la infancia y a las figuras paternas. Esta tendencia innata, producto colateral de otros mecanismos mentales, se desarrolla luego de manera acorde a las culturas y tradiciones de un grupo social determinado.

Para explicar estas tendencias innatas, no hace falta recurrir a un valor adaptativo o competitivo inmediato: simplemente surgen como lo que Stephen Jay Gould denominaba enjutas (spandrels)—como resultado de una arquitectura mental que evolucionaba por otras razones. Ahora bien, estas enjutas pueden exaptarse, y proporcionar funcionalidades ajenas a su origen evolutivo. Y seguramente también hay un elemento de exaptación en las creencias religiosas, en especial una vez se organizan como estructuras de comunicación social, con rituales de grupo, y ayudan a cohesionar una sociedad. Dios pasa a ser así un emblema del orden moral deseable, o incluso del orden político. De este modo, la capacidad desmedida de proyección de un agente (un agente universal) pasa a  converger, de modo evolutivamente beneficioso, con la cimentación de un orden social organizado en torno a tal agente imaginario, que aglutina el torno a sí el orden humano del universo.

Aunque lo que ata por un lado, desata por otro: si se crean enfrentamientos entre grupos religiosos y órdenes sociales superpuestos, la fe puede disgregar el cuerpo social en lugar de agregarlo.

En fin, que al ser la creencia en dioses un fenómeno complejo, no tiene una única causa, sino un complejo de causas que convergen; por eso es probable que tengan su parte de razón tanto las teorías adaptacionistas como las colateralistas y las exaptacionistas. Es en todo caso un artículo que merece la pena leer a todas las personas interesadas en el fenómeno religioso: en promoverlo, en combatirlo, o en entenderlo.

(PS: Por cierto, viendo este artículo del New York Times caigo en la cuenta de que han introducido un sistema de hipertextualización muy útil: haciendo doble clic en cualquier palabra del artículo (incluso las no marcadas como enlaces) se abre una ventana de referencia que explica el término. Esto me recuerda en parte a mi vieja propuesta del hiperhipertexto, claro que la diferencia es que mi propuesta era combinar este enlace ubicuo con una búsqueda por la red que nos llevase al mejor resultado para esa palabra (o frase). Para la mayoría de los efectos prácticos es más útil el glosario del New York Times, supongo. Aunque es en principio cerrado, y no abierto como lo sería una búsqueda).

Cosas de religión

 

El clítoris: enjuta o albanega

mirrordown


(Domingo 4 de febrero de 2007)


"Enjuta" o "albanega" es, en arquitectura, el espacio triangular que queda entre los arcos; entiendo que "albanega" se aplica al que queda entre arcos semicirculares colocados en fila, y "enjuta" a los espacios triangulares inclinados que quedan entre una bóveda semiesférica y el encuadre cuadrangular de los arcos que la soportan.

Bien, la traducción inglesa es "spandrel", y es el término usado por Stephen Jay Gould para denominar a los elementos estructurales no buscados en sí, pero que surgen como consecuencia colateral de una determinada opción estructural. De la arquitectura lo traslada a la morfología de los seres vivos, como analogía o explicación. Spandrel, "enjuta", es un término central en su teoría de la evolución, y viene a moderar o restringir las explicaciones adaptacionistas de la Nueva Síntesis darwinista, que minusvaloravan el papel de los planes constructivos heredados, y trataban de explicar toda la evolución mediante la selección natural y los desarrollos adaptativos al medio.

La importancia que tienen estas "enjutas" es que abundan en la arquitectura de los organismos vivos, y muchas veces reciben un uso colateral para el cual ni fueron "diseñados" por la selección natural, ni conlleva ese uso actual que surgiesen por adaptación para él.

Un ejemplo que pone Gould es el de los pezones masculinos. No tienen ninguna función adaptativa, sino que son una herencia estructural. Estructuralmente, es más económico (o al menos ha sido así de hecho en la historia de los mamíferos) construir los dos sexos sobre la base de una similaridad básica, en lugar de diferenciarlos a un nivel más básico. Y los machos tienen pezones ("tetillas", vamos) no porque los necesiten, sino porque son necesarios en las hembras.

El clítoris: lo mismo, otra enjuta, esta vez en sentido inverso. Resultado de un proceso selectivo-adaptativo será el pene en los machos, pero el clítoris en las hembras es resultado colateral de un plan constructivo, no de la selección natural. Es el elemento correspondiente constructivamente al pene, pero sin las funciones selectivas-adaptativas para la reproducción de aquél. Aunque Gould tampoco descarta que tenga algún papel adaptativo indirecto en la reproducción, y, por supuesto, tiene un papel en el comportamiento sexual, pero éste no es sólo reproductivo.

Se me ocurre que a algunos/as les podrá parecer esta teoría machista, como casi todo lo que vayan a decir los hombres sobre el clítoris (Freud, pongamos). Pero eso habría que argumentarlo en términos biológico-evolutivos.

Cuando una enjuta pasa a desarrollar una función colateral para la que no fue desarrollada, habla Gould de exaptación en lugar de adaptación, otro concepto básico del paradigma que propone. Si no podemos distinguir una exaptación de una adaptación, sería más propio, dice, hablar de aptación.

Al margen del valor y utilidad que estos conceptos tienen en biología y teoría de la evolución, parece claro que contribuyen a desarrollar la dimensión narratológica de estas disciplinas, y la consciencia de que narramos la función y origen de un órgano desde un determinado punto de vista, que además puede variar con nuevos descubrimientos. Para que una estructura sea interpretada como una exaptación, necesitamos conocer no sólo su función, sino su origen como adaptación (para otro fin) o como enjuta. Necesitamos contraponer distintas interpretaciones de la misma estructura—casi distintas teorías de la evolución. Gould desarrolla así una teoría de la evolución mucho más consciente de su dimensión metateórica y narratológica: en su propia teoría y en las de los demás que analiza y comenta en su libro The Structure of Evolutionary Theory. Es una de las cosas que lo convierten para mí en un pensador fascinante.

Darwinian logic... and history  
 
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Gell-Mann: Consciencia, reducción y emergencia

 

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Acabo de leerme el texto de una charla que dio Murray Gell-Mann  en Zaragoza hace unos años, intentando ponerme al día (de 1999) en cuestiones complejas: "Consciousness, Reduction, and Emergence" (en Cajal and Consciousness, ed. Pedro C. Marijuán [Annals of the New York Academy of Sciences, 929], Nueva York, 2001; 41-49).

El abstract, traduzco, dice así: 

A menudo se considera que la consciencia requiere un tipo de explicación especial. Pero los diversos aspectos de la consciencia de sí pueden emerger, presumiblemente, cuando se alcanzan en un organismo determinados niveles de complejidad: no es necesario suponer mecanismos adicionales ni causas ocultas. Contemplando el nivel más fundamental, el de la física de partículas elementales, aparecen tres principios: el ajuste de la naturaleza a sus propias reglas, la aplicabilidad del criterio de simplicidad, y la utilidad de ciertas partes de las matemáticas para la descripción de la realidad física—los cuales son de por sí propiedades emergentes de las leyes fundamentales de la física. En los sucesivos niveles, es la existencia de descripciones matemáticas similares de problemas similares la que hace que el paso siguiente surja con simplicidad y elegancia. Así, una vez de establece adecuadamente el concepto de emergencia, se quita un peso enorme a la mente investigadora. El círculo completo de la explicación puede cerrarse examinando la capacidad de la mente humana para descifrar las leyes de la naturaleza. Todas las demás ciencias emergen en principio de la física fundamental más los accidentes históricos, aunque la "reducción" sea, en tanto que estrategia, claramente inadecuada. Aunque se están construyendo puentes o escaleras que conecten las diversas ciencias, cada ciencia necesita estudiarse también a su propio nivel. Aunque la idea de "fuerzas vitales" en biología ajenas a la física y a la química ha desaparecido en gran medida, la consciencia sigue siendo el último refugio de los oscurantistas. Por fin, se arguye que las supuestas "rarezas" de la mecánica cuántica se basan en un malentendido y es improbable que vayan a tener un papel en una reflexión sobre la consciencia. (41).

O sea que Gell-Mann no participa de esa opinión de Aute, según la cual "el misterio se encuentra detrás". En cuanto a mí, yo no creo que se encuentre "detrás" ningún misterio: detrás no hay nada, pero ese estado de cosas sí me parece un misterio de por sí.

 La idea de la reducción vendría a ser la manera actual de mantener vigente el viejo sueño de los positivistas y naturalistas consistente en reducir la psicología humana a biología, la biología a química, la química a física y la física a matemáticas. Zola decía que una vez se lograse esta reducción, "un determinismo similar gobernará las piedras del camino y la mente del hombre" (lo cual no deja de traer a la cabeza aquello de que "una piedra del camino / me enseñó que mi destino / era rodar y rodar"... el pensamiento tampoco puede tomar asiento). Lo del determinismo está hoy más crudo, sin embargo, porque según enfatiza Gell-Mann, no hay manera de eliminar en la reducción los accidentes, y el mundo es un gigantesco sistema e historia de accidentes. No es que el autor de El quark y el jaguar esté en contra de la reducción, claro. Sí está en contra de reducciones simplistas, que se dejen la complejidad por el camino. 

"Si la reducción se describe adecuadamente, sin embargo, no hay nada erróneo en ella excepto que necesita complementarse con otros enfoques, en particular con el concepto de emergencia" (42).

Una descripción adecuada de la complejidad, del camino del quark al jaguar (y más allá: al Jaguar, o al "haguar you") necesita del concepto de emergencia y propiedades emergentes. (Para cuyo estudio encontré yo muy interesante el pensamiento de G. H. Mead).

Los accidentes (me parece) son emergentes. Surgen a un determinado nivel de descripción. Por tanto, aunque los principios generales se reduzcan a los simples, los accidentes no se van a reducir nunca al nivel previo de descripción. (Con lo cual la reducción se queda en una reducción teórica). Las leyes son probabilísticas, con lo cual no determinan la historia del universo excepto dentro de un margen de probabilidad.

"Todo en el universo es atribuible en principio a alguna combinación de una contribución de las leyes fundamentales y una contribución de accidentes históricos. Puesto que se cree que las leyes son simples, deberíamos atribuir la mayor parte de la complejidad de la historia del universo al resultado de accidentes". (42).

De la simplicidad (física fundamental) a la complejidad (la biología, por ejemplo). Química = física más circunstancias especiales (así, en el centro del sol no hay química). Y así la geología es química más circunstancias especiales, y la biología emerge de la física y química y geología más los accidentes históricos de la vida y la evolución. "Pueden construirse puentes o escaleras que conecten la biología con la química y la física, pero, además, tratar los fenómenos biológicos al nivel de la biología es tan importante como no tratar los terremotos en términos de quarks. Vemos cómo usar este concepto de emergencia nos libra de controversias estúpidas y estériles sobre los méritos del ’reduccionismo’." (42).

Y así la consciencia surge espontáneamente al nivel adecuado de complejidad: en el ser humano, o por qué no, en una máquina compleja.

Caracterizando a la consciencia. Tratando las estructuras de la percepción llegaremos a correlacionar los estímulos sensoriales con las experiencias subjetivas correspondientes. Aunque eso no explique por qué vemos el rojo rojo y el verde verde, cosa que al parecer es un pseudoproblema para Gell-Mann (yo no creo que lo sea, pseudo, digo).

Sobre los niveles de autoconsciecia: por ejemplo, la autoimagen en el espejo. Un chimpancé se reconoce en el espejo, un gorila no. Cuestión de niveles. "Una propiedad de la mente relacionada con ésta, algo más avanzada, es saber que otros de la misma especie tienen los mismos tipos de necesidades, reacciones, pensamientos, etc., que uno mismo" (43). (Y de aquí ya se pasa de una teoría de la consciencia a una teoría moral, supongo). Aspectos prominentes de la consciencia humana: la atención consciente, a diversos niveles; la capacidad de simbolizar ("la capacidad de discutir no sólo cosas ausentes, sino incluso cosas que sólo son imaginadas y no existen necesariamente"), y de allí

"la capacidad de la mente humana de descifrar las leyes de la naturaleza, al menos en una secuencia de aproximaciones. Aquí se cierra el círculo. Las leyes de la naturaleza, junto con circunstancias locales que dependen de accidentes históricos, permiten la evolución de organismos relativamente inteligentes, autoconscientes hasta cierto punto. Son sistemas adaptativos complejos que, tras muchos miles de años de evolución cultural, consiguen lograr un grado considerable de comprensión del mundo que los rodea, usando los métodos de la ciencia, y descubriendo las leyes de la naturaleza." (44).

(Este camino de la materia a la autoconsciencia y la reflexividad no deja de recordar a la Fenomenología del Espíritu de Hegel en algunos aspectos. Por qué no sería evolucionista emergentista, este Hegel).

Autosemejanza en la descripción física de la naturaleza. La física de las partículas elementales y el camino hacia una "teoría de todo", la teoría de las supercuerdas, ahora integrada en la Teoría M, una teoría cuya estructura se va descubriendo, no inventando. Ya demostraron John Schwarz y Joël Scherk que predice la teoría de la relatividad de Einstein, y a la vez la reconcilia con la mecánica cuántica. (45). La denominación de "teoría de todo", sin embargo, está mal empleada, "porque para describir ’todo’ necesitamos además no sólo el estado inicial del universo (que podría ser determinado por la teoría unificada) sino también los resultados de todos los accidentes" (45). (Y aquí podríamos recordar aquello aristotélico de que no hay ciencia de los accidentes...).

Son importantes las soluciones matemáticas elegantes y sencillas, como las teorías de Yang-Mills que dieron una formulación abstracta a las ecuaciones de Maxwell, antes de que se concibiese una aplicación práctica para esas teorías (aplicación práctica que surgió cuando hubo que describir a los quarks y los gluones).

También por simplicidad se ha logrado describir matemáticamente una serie de fuerzas: la gravedad, la electricidad, el magnetismo, dando lugar a la síntesis electromagnética de Maxwell, que incluyó la teoría de luz; luego esa descripción del electromagnetismo se ha integrado con la mecánica cuántica para dar lugar a la electrodinámica cuántica.  Y de ahí, vía las teorías de Yang-Mills, al modelo estándar actual,

"que describe tan bien las fuerzas fuerte, electromagnética, y débil.

En cada paso, es la existencia de soluciones matemáticas similares a problemas relacionados en la ciencia la que hace que el siguiente paso aparezca de modo simple y elegante" (45).

La notación matemática concreta es humana y cultural, pero las leyes que describe son universales y serían descubribles y expresables en otra notación por otros seres que fuesen inteligentes, según Gell-Mann.

La emergencia y las leyes de la física.   Tres principios, pues: el ajuste de la naturaleza a sus propias reglas, la viabilidad del criterio de simplicidad, y de las descripciones matemáticas: los tres derivan de la ley subyacente de las partículas elementales y sus interacciones. "No es necesario presuponer estos tres principios como postulados metafísicos separados. Antes bien, son propiedades emergentes de las leyes fundamentales de la física" (46).

El concepto de emergencia nos permite tratar a los problemas a su nivel adecuado de descripción:

"La vida puede perfectamente emerger de las leyes de la física más accidentes, y la mente de la neurobiología. No es necesario presuponer mecanismos adicionales ni causas ocultas. Una vez se tiene en cuenta la emergencia, se quita un peso enorme a la mente indagadora. No necesitamos nada adicional para obtener algo adicional.

    Aunque la ’reducción’ de un nivel de organización a otro previo—más circunstancias específicas surgidas de accidentes históricos—es en principio posible, no es de por sí una estrategia adecuada para comprender el mundo. A cada nivel, según se dijo antes, emergen nuevas regularidades que deberían estudiarse  en sus propios términos. Aparecen fenómenos nuevos que deberían apreciarse y valorarse en su propio nivel." (46).

Así , la química surgiendo de la física en condiciones especiales, o el surgimiento de la inteligencia, dadas las leyes generales de la biología más los accidentes específicos de la evolución de los homínidos. Los valores humanos (estéticos, éticos, etc.) son fenómenos emergentes, y eso no tiene por qué devaluarlos. (47).

Sobre las interpretaciones de la mecánica cuántica. Gell-Mann, James Hartle y otros pretenden demistificar la interpretación de la mecánica cuántica, pues consideran a la interpretación de Copenhague inadecuada. En especial en cosmología, al introducir la noción de un observador para dar cuenta de fenómenos en los cuales es absurda la idea misma de la existencia de un observador. (Parece haber un poquito de hindsight bias, por tanto, en la interpretación dominante de la física cuántica, a juicio de Gell-Mann, aunque él no emplea esta terminología narratológica). 

Gell-Mann propone estudiar historias alternativas del universo. Ante la imposibilidad de escribir una historia detallada del universo que incluya la trayectoria de cada partícula (y que no introduzca cuestiones de cálculo de probabilidades), se escriben historias "de grano gordo", que hacen abstracción de múltiples variables, teniendo en cuenta sólo las que interesa medir. El resultado es que estas historias "de grano gordo", poco detalladas, dan lugar a un "jardín de senderos que se bifurcan" (y cita aquí a Borges), un árbol de historias posibles con distintas probabilidades. "La teoría sitúa a la historia que de hecho tiene lugar junto con una gama gigantesca de historias alternativas posibles que no suceden, al menos en nuestro universo" (47). (¿Existirá una conjunción de la narratología de Bremond con esta teoría de los mundos posibles a nivel cuántico? Creo que Gell-Mann recomendaría mantener a cada cual en su nivel de emergencia adecuado).

Para Gell-Mann, las versiones portentosas que rodean a la física cuántica ("the collapse of the wave-function", etc.) son una especie de pseudo-problema, una manera errónea de describir lo que pasa postulando observadores innecesarios; así el gato de Schrödinger, resultado de mezclar abstracciones matemáticas con situaciones de observación supuestamente reales. Ese portentoso gato es un ejemplo matemático, y en modo alguno un gato real, pues éste tiene que estar muerto o vivo en un momento dado; y para cada caso concreto calculado, lo estará con una probabilidad determinada una vez se tenga en cuenta un número suficiente de variables. (Es decir, una auténtica teoría de la complejidad no hablará de gatos en términos matemáticos, sino de gatos en términos biológicos. No conviene confundir una especie de gatos con la otra).

La no-localidad y la rareza cuántica. Del mismo modo, los famosos casos de partículas que "se comunican" a distancia, etc.—son resultados de una manera de hablar, de una manera de juntar en un problema matemático dos situaciones que no se pueden dar de hecho simultáneamente en la vida real. Las diversas situaciones de medida para cada uno de esos fenómenos supuestamente relacionados son situaciones que están en universos distintos, (es decir... son efectos de discurso creados por la naturaleza de los ejemplos matemáticos, diría yo. Ver también estos artículos de la Wikipedia sobre consistent histories y quantum decoherence).

No hay rarezas ni misterios en la mecánica cuántica para Gell-Mann. (Tampoco veo aquí ni rastro de los microtúbulos cuánticos de Penrose, por cierto. ¿Acaso serán esos tubitos algo así como un intento de definir al jaguar como una masa de quarks en movimiento?). En cuanto a la cualidad específica del color rojo... es para Gell-Mann un pseudoproblema, un red herring. 

("Rojo" no es un concepto matemático, es cierto... Pero, a su nivel adecuado, sigue siendo un problema dar cuenta del rojo, o encontrar el tono adecuado de rojo. Como Aute, creo que el pensamiento no puede tomar asiento; y tampoco tomará asiento en la Teoría M. Aunque sí consuela saber que hasta los sabios de Copenhague y padres de la mecánica cuántica pueden entender mal, a juicio de Gell-Mann, el alcance de sus ejemplos y la significación correcta de sus mediciones).

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Especulaciones neuronales

 

 

 

 

Ideology and Evolution

A message I just sent to the Narrative List, commenting an editorial of today's New York Times Online, on the influence of culture in the evolution of the human species:

"We are used to the idea that species evolve because of changes in their natural environment. But part of the natural environment of humans is culture itself, and it is striking to think that genetic adaptation in humans has been driven, at least in part, by how humans have chosen to live. The dynamism of human culture has always seemed to move faster than evolution itself, but this discovery suggests otherwise. To understand this about ourselves is to realize how little we know about the long-term effects of the ways we choose to live." 

Thus the editorial. And my commentary:

Re:
>
> "We are used to the idea that species evolve because of changes in their natural environment. But part of the natural environment of humans is culture itself",
>

Sure, if natural selection has some say in the survival of the fittest, culture certainly does have some pretty clear ideas about who are the fittest... (or prettiest, or ugliest, or richest...). And these "evolutionary criteria" are spread, and reworked, through literature, and through other ideological apparatuses and communicative protocols. Stephen Jay Gould used to say that unlike biological evolution, cultural change is Lamarckian, preserving (some) acquired traits (and rejecting others, I guess).

 

PS. The discussion continues. Brian McHale considers terms such as Lamarckian etc. are metaphorical when applied to culture. Tony Jackson agrees:

i think i have to agree with Brian. though it's plenty intriguing to think the analogy between bio and cultural evolution, you have to leave a lot out to get it to work.
 
as i understand it, evolution involves a random mutation on the genetic level that, if a whole raft of just plain lucky other stuff is in place, can lead to a larger-scale change that, if a whole raft of other just plain lucky other stuff is in place, can then possibly become an inherited trait. How would we figure in the randomness that is, as i understand it, essential to natural selection??
 
tony j

And I rejoin:

Actually I agree that "Lamarckian" or "Darwinian" as applied to cultural phenomena only yield (at best) useful metaphors. One should not renounce the heuristic value of those analogies, though. Evolutionary doctrine proved pretty fruitful as a source of ideas for Brunetière (who came before the Russian Formalists and before Eliot, who also drew on him in this respect I think). There is no reason why some of these notions, in their present-day versions, might not spur similarly fruitful ideas now. Think for instance of Gould's emphasis on catastrophism, massive extinction, and randomness as an evolutionary "engine": the wiping out of a culture, literally or in the cultural colonialist sense of wiping out, certainly has likewise some visible effects on the memetics of that culture's productions and their contribution to the globalized melting pot.

And, taking another tack, there is certainly an evolutionary dimension to literature as a cultural phenomenon—evolutionary in the literal sense. This ought to be dealt with in its own proper level (which to some extent at least means literary history, literary theory, cultural criticism etc., rather than biology), but there is, to be sure, much work to be done in exploring the evolutionary implications of cultural phenomena and the links between the emergence of specific phenomena and a general theory of human evolution, more specifically the evolution of consciousness. I am thinking of evolutionary and emergentist philosophy, going back to Vico, and in the American tradition to thinkers such as Peirce and George Herbert Mead. Now which is the specific emergentist import of a given literary figure, a given use of point of view, or of represented speech, or which is the specific contribution to the development of consciousness of this or that theorist's work...  that's too long for a play.

 

No evolucionaremos

 

 

 

¿ad hominem yo?

Lo que no queda claro, señor Schmucke, es cuál es el argumento ad hominem que Vd. me acusa de utilizar. Que yo sepa, he criticado únicamente las ideas que Vd. expone, y no la persona de Vd. (sobre la que desconozco todo, por otra parte, así que malamente podría utilizar argumentos ad hominem). ¡No vaya a cometer Vd. la falacia lógica de atribuirme un argumento que no he utilizado! Un saludo.

Yo no desciendo de ningún chimpancé

Selección natural del cuervo negro

Vaya, primera vez que me dedican un artículo (—es en la revista venezolana Letralia). ¡Gracias! Lástima que sea con afán polémico. y quizá esté el autor un poco dolido conmigo, pero bueno, me parece que es una polémica amistosa (y elegante por su parte). Acabo de descubrirlo en la red, y es la continuación de un debate que comenzó aquí, con una entrada a la cuestión que hice en un tono prepotente que me sale a veces de modo espontáneo. Sobre la respuesta a mí dedicada, hay cosas con las que estoy de acuerdo, pero más que no. Así que en espíritu de buena lid, anotaré, interlineadas en cursiva negra, algunas cuestiones con las que sigo disintiendo.

=== No todos los cuervos son negros Miguel A. Schmucke P. ============

Artículo dedicado a José Ángel García Landa
Doctor en Filosofía y Letras por la Universidad de Zaragoza

“A veces lo que afirman los científicos no es ciencia verdadera”.
Cierto; a veces no lo es para otros científicos, si es una cuestión sujeta a debate; otras veces ya no lo es, pues existe la ciencia desfasada. Pero el núcleo de lo que llamamos "ciencia" son las cuestiones no sujetas a debate, sino presupuestas por el mismo paradigma de investigación.

El pensador Karl Popper desarrolló en el siglo XX la llamada “Filosofía de la Ciencia”, y uno de sus postulados es el método de la “falsación”. Observar y percibir intuitivamente que los cuervos son negros no es suficiente para asegurar que “todos los cuervos son negros”, aún observando 10.000 cuervos negros,
Es suficiente, mientras no aparezcan casos contrarios. Provisionalidad no quiere decir "imposibilidad de afirmar o de conocer".
todavía puede suceder que aparezca un cuervo que no
sea negro, negando la hipótesis.
Vale, aquí lo esperamos. Entonces la teoría dirá "negros, con muy raros casos de albinismo".
En otras palabras, toda teoría es siempre
provisional, en el sentido de que no es más que una hipótesis.
Hombre, pero no todas las hipótesis son igualmente provisionales. A algunas ya no las llamamos "hipótesis" sino "hechos" pues no es previsible que sean falsadas en nuestro universo de discurso.
A pesar que
muchos de los experimentos pueden concordar con la teoría, nunca se puede estar seguro que la próxima vez el resultado de un nuevo experimento pueda contradecirla. Ahora bien, se puede y se debe rechazar una teoría si se llega a comprobar, aunque sea una sola vez, que una observación o experimento que contradiga las predicciones de la teoría que pretenda ser ciencia.
Eso es la teoría, sí. Pero en la práctica, si una teoría sigue siendo productiva en la comunidad científica, se prefiere poner en cuestión la observación o experimento en cuestión hasta que haya más razones acumuladas para rechazar la teoría.
Las buenas teorías se caracterizan por predecir un gran número de resultados que en principio pueden ser refutados o invalidados por la observación o con la experimentación, así, cada vez que se comprueba que un nuevo experimento está de acuerdo con las predicciones, la teoría sobrevive y la confianza en ella aumenta, pero si por el contrario se realiza una nueva observación que contradiga la teoría, ésta deberá ser abandonada, rechazada o por lo menos modificada.
Este es un modelo aplicable a las ciencias experimentales, en especial a las que siguen el modelo de la física matematizada. La cuestion es muy distinta, sin embargo, en las "ciencias humanas" (que en este sentido no son ciencias, por no ser experimentales, aunque sí producen su propia ciencia o conocimiento). Incluyendo las ciencias históricas. Y cuánto más la filosofía.
Popper sentía cierta aversión por las teorías de Marx y de Freud, pero la teoría de la relatividad de Einstein tenía algo que la hacía más creíble, y era porque su autor indicó las circunstancias bajo las cuales su teoría probaría ser falsa, y concluyó que esa debería ser la verdadera actitud científica, en total contraste con las actitudes dogmáticas de Marx y de Freud, que constantemente buscaban verificaciones de sus propias teorías.
Otras personas han sometido a crítica, sin embargo, a las teorías de Marx y de Freud. Y sin embargo eso no invalida la aportación que han hecho al pensamiento, aunque transforme su interpretación. Mal se puede decir que Marx y Freud no eran "críticos".
La actitud crítica es la verdadera actitud científica, debido a que ésta no apunta a la verificación, sino que busca realizar revisiones críticas que puedan rebatir la teoría, pero jamás pruebas para demostrar su veracidad.
¿¿¿??? Por supuesto que se buscan pruebas para la veracidad de las teorías. Es la misma sustancia de la ciencia.
El intelecto humano tiene la posibilidad de acercarse a la verdad mediante la realización de un examen crítico de las teorías, es decir, exponiéndolas a la falsación. La actitud crítica compromete al investigador a luchar contra la tendencia al error. La crítica también compromete al científico al uso de un lenguaje sencillo, falto de toda pretensión que dificulte la comprensión del tema a los profanos, lo cual es contrario a la verdadera naturaleza de la ciencia, es decir, la búsqueda de la verdad; el objetivo de la falsación es evitar el dogmatismo científico y promover la sinceridad intelectual.
Y sin embargo hay cuestiones complejas que requieren una discusión compleja, y que nunca serán seguidas por los profanos.
El conocimiento científico no avanza confirmando nuevas leyes, sino descartando leyes que contradicen la experiencia.
Bueno, más bien las dos cosas, ¿no?
La labor del científico
consiste principalmente en criticar.
Pues no. Según Kuhn, la "ciencia normal" consiste básicamente en aplicar, desarrollar y confirmar teorías y paradigmas existentes. Las épocas donde la crítica es predominante son las revoluciones científicas. Que por supuesto son un aspecto crucial de la actividad científica, pero son sólo una parte de ella.
Según Popper, sólo debe admitirse como
proposiciones científicas aquellas para las que sea conceptualmente posible un experimento o una observación que las contradiga. Así, dentro de la ciencia quedan por ejemplo la teoría de la relatividad, la ley de la gravedad, las leyes de la herencia y la mecánica cuántica, y fuera de ella el marxismo, el psicoanálisis y el evolucionismo.
Pues sí: la teoría política, el psicoanálisis y el evolucionismo no son teorías físico-matemáticas. Por supuesto pueden diseñarse experimentos para confirmar o refutar algunos de sus aspectos, pero en lo esencial son ciencias intepretativas, históricas.
Karl Popper se interesó
mucho en escudriñar todas estas teorías que causaban gran interés en los círculos científicos e intelectuales de su tiempo y mantuvo muchos combates intelectuales cuerpo a cuerpo con los defensores de las teorías científicas que han dominado, y dominan todavía, el pensamiento científico del siglo XX.
Bueno, "dominan todavïa" el del XXI, supongo. Aunque "dominar" es mucho decir.

Criticó al psicoanálisis en sus obras sobre la filosofía de la ciencia, por estar basado en hipótesis no falseables y por replantear sus defensores la evidencia cuando ésta no confirmaba las hipótesis. Hoy las ciencias modernas consideran el estatus científico del psicoanálisis cuestionable y también es considerado una seudociencia
Sí, la lingüística también es una pseudociencia según quien la mire, o la teoría económica. Y es que los parámetros de una disciplina no producen el tipo de conocimiento de otras, ni siguen sus métodos. Un análisis del Quijote utilizando los métodos más avanzados de la química no tendría mucho sentido, ni nos ayudaría a entenderlo. Y sin embargo la crítica literaria es una pseudociencia si la medimos con los parámetros de la química.
por la psicología cognitiva, la
biología molecular,
Dudo que lo que tenga que decir la biología molecular sobre el psicoanálisis (si alguna vez algún biólogo molecular ha dicho algo al respecto) tenga interés o relevancia.
la neurobiología y la psiquiatría actual. La critican
por basarse en teorías obsoletas y teorías que nunca tuvieron apoyo empírico.
La interpretación psicoanalítica no puede reducirse a la metodología empírica de otras psicologías. Igualmente absurdo sería esperar de ellas el tipo de interpretación que produce el psicoanálisis.
Con respecto al materialismo histórico, Marx concibió el socialismo como la etapa que sobrevendría luego de la caída del modo de producción capitalista, pero es evidente que en los países en los cuales se intentó aplicar la teoría marxista, la calidad de vida de la población se vino al suelo y la mayoría de estos países, comenzando por la Unión Soviética, tuvieron que dar marcha atrás, o mejor dicho, un salto cuántico hacia adelante, y restablecer de nuevo las reglas del mercado para poder restablecerse económicamente, demostrándose en la práctica la falsedad del socialismo.
No, se demostró la inviabilidad del capitalismo de Estado frente al capitalismo de mercado. Si el modo de producción capitalista no ha caído, tampoco puede decirse que lo que hubiese allí fuese socialismo. Desdichadamente, puede que caiga después de todo, pues al menos en su versión occidental actual es inviable a nivel global. Que no veamos nosotros esa caída, pues será dolorosa.
La teoría de la evolución también fue motivo de interés para este pensador vienés, nacionalizado británico, pero explicablemente, Popper se mostró una actitud ambigua y contradictoria con sus propios principios al no definir concluyentemente las características no falseables que presenta la teoría de Darwin, asunto que se pretende atender a continuación.
Si es posible falsear una inducción observable como lo es; el evidente color negro de la mayoría de los cuervos que se pueden observar en la
naturaleza, una teoría que afirma que los seres orgánicos, tanto vegetales como animales, se transforman con el tiempo,
A ver, a ver. Supongo que estamos hablando de Darwin, porque evolucionismos hay muchos y no se pueden meter en el mismo saco. En todo caso ninguno de ellos defiende que "los seres orgánicos, tanto vegetales como animales, se transforman con el tiempo". Los seres orgánicos en el sentido de individuos se transforman con la muerte en seres inorgánicos, pero no hace faltas ser evolucionista para decir eso. Los evolucionistas hablan del origen y la transformación de las especies, no de los seres. Y las especies también pueden mantenerse fijas durante mucho tiempo, pero eso no contradice a todas las teorías de la evolución. Quizá sí algunos aspectos de las teorías de Darwin, aunque eso no desmerezca de la importancia histórica de este gran personaje. Sea como sea, del hecho de que haya objeciones a Darwin no puede deducirse la invalidez científica de la evolución—que es el pasmoso salto mortal de razonamiento que pretende dar Miguel A. Schmucke.
ya adolece de ser un
conocimiento que NO parte del método inductivo, es decir, no se puede observar
¿Qué es lo que no se puede observar? ¿El pasado? Para eso están las huellas del pasado, en este caso los fósiles. También hay multitud de datos sobre evolución de poblaciones medida en experimentos actuales "en tiempo real".
y tampoco se puede experimentar, mucho menos se pueden hacer
predicciones, por lo tanto si no es falseable, no debe considerarse ciencia,
No es en su esencia una ciencia experimental, aunque muchos de sus aspectos admitan experimentación. Sí es una ciencia histórica, que trata de fenómenos concretos que han sucedido una vez en la historia. Aunque por supuesto compartan ciertas regularidades entre sí, que es lo que hace significativos los experimentos que se hacen.
sin embargo la realidad es que la evolución sigue siendo
considerada el “fundamento” de la biología moderna.
Por supuesto, dicho así en términos generales (no precisamente todo lo que dijo Darwin). El creacionismo, en cambio (por poner otro caso) no es en absoluto el fundamento de la biología moderna.
Otro aspecto que es necesario considerar es el principio que dice que: “Una teoría cuasi-tautológica tiene un poder explicativo prácticamente nulo”.
Y sin embargo una tautología (como ésta) puede expresar una verdad. Por otra parte, lo que es tautológico en un contexto a veces no lo es en otro.
Popper llamó la atención sobre el carácter tautológico que tiene la siguiente expresión, que es considerada el corolario de la base del argumento evolucionista de la transformación orgánica por la acción de la “selección natural”, la cual es “la sobrevivencia del más apto”.
A ver, que ya no sé lo que debatimos. Una cuestión es el hecho de la evolución de las especies de seres vivos (ver arriba, "hechos" y "teorías") y otra es la teoría darwinista de que esté guiada mayormente por la selección natural y la supervivencia del más apto. Esto segundo sí que está sometido a debate significativo en la comunidad científica; lo primero, no.
Veamos a
continuación lo que dijo nuestro “filósofo de la ciencia”:

“No parece haber mucha diferencia —si es que la hay— entre decir ‘los
que sobreviven son los más aptos’ y la tautología ‘los que sobreviven
son los que sobreviven’. Esto es así porque me temo que no hay más
criterio de aptitud que la supervivencia efectiva, de manera que del
hecho de que haya sobrevivido un organismo concluimos que era el más
apto o el más adaptado a las condiciones vitales”.

Esto no se puede tratar a un nivel tal de simplificación. Hablando de organismos, un organismo muy adaptado puede sin embargo sucumbir accidentalmente a un cambio local de su medio; hablando de especies, al nivel adecuado, sucede lo mismo. Lo interesante está sin embargo en el detalle, en la interacción entre medio y organismos, que lleva a la aparición y extinción de especies. Y nos da lo que tenemos, que es lo que hay que explicar. Predecir es más periférico, y mucho más hipotético, para una ciencia histórica.
La conclusión de Popper es que la teoría de la selección natural no es una ley estrictamente universal, es decir, no es una ley estrictamente verdadera.
Vaya, pues del razonamiento parecía desprenderse lo contrario, al nivel de generalidad a que se trataba. ¿Acaso no sobreviven los que sobreviven, y no se extinguen los que se extinguen? Será tautológico, pero malamente puede decirse que no sea verdadero y universal. ¿Quizá se trata, más bien, de que no puede demostrarse que la selección natural de los más aptos en la lucha por la vida, etc., dirija la evolución? Eso es otra cosa muy distinta.
En realidad, habría que afirmar, según su teoría de la ciencia,
y Popper llega a hacerlo, que esta formulación radical de la teoría de la selección natural convierte al neodarwinismo en una teoría científica que ha sido refutada.
¿Ahora "convierte al NEOdarwinismo"?Pero si el neodarwinismo tiene en cuenta cuestiones que no trató Darwin, como la genética de Mendel. De la refutación del darwinismo (si se hubiese producido) no seguiría la del neodarwinismo, que es otra teoría diferenciada (históricamente).
Una teoría científica refutada tendría que ser eliminada y habría que buscar otra que la sustituyera.
Naturalmente que hay otras teorías evolucionistas cuyas hipótesis son opuestas al (neo)darwinismo—pongamos el equilibrio puntuado de Gould y Eldredge, que a mí me parece mucho más convincente. Otra cosa es que haya logrado imponerse en la comunidad científica, que vista un poquito de cerca no es comunidad sino debate. Pero estamos hablando de debates entre evolucionistas. Los debates entre evolucionistas y creacionistas, en cambio, no son debates en el seno de la comunidad científica, sino debates entre científicos y predicadores. Es que los razonamientos de Miguel A. Schmucke se producen a un nivel tal de vaguedad que no se sabe si argumenta contra la teoría de Darwin en una frase (derribando puertas abiertas) o contra todo evolucionismo en la siguiente (a modo de cristiano integrista). Y en un debate así de vaporoso no llegan a encontrarse entre sí los argumentos.

Esta conclusión debe llamar la atención a todas aquellas personas responsables de la enseñanza de la biología en las universidades,
Confiemos en que en general ya están al tanto de que la evolución es un hecho, y de que las hipótesis de Darwin tienen gran interés histórico-científico. Si no, mal vamos.
especialmente en aquellas que forman a los profesores que luego van a
transmitirles el conocimiento a los jóvenes adolescentes en las escuelas secundarias. También es una buena razón para hacerle llegar una carta a todos los especialistas, científicos y responsables de producir y transmitir los documentales que transmiten las televisoras, donde se les pida que revisen sus argumentos, especialmente aquellos donde aseguran que la evolución es la responsable de las magníficas características que exhiben los seres vivos.
Bueno, el final, como ven, es de traca. Lo dejaré sin comentar. Sólo espero que los documentalistas y educadores que hablen de la historia de la vida se documenten en obras científicas y de divulgación fiables, y no en las del Sr. Schmucke—ni en las mías.

** Miguel A. Schmucke P.
maspar@cantv.net
Docente y comunicador social venezolano (Caracas, 1954). Ha publicado artículos de opinión en los diarios El Impulso y El Informador, sobre temas de filosofía, didáctica, historia, psicología, polìtica y ciencias en general.

(Sobre Darwin, por cierto, me estoy leyendo una excelente novela de Harry Thompson, titulada This Thing of Darkness [2005]. Esa sí la recomiendo).

No evolucionaremos




No evolucionaremos

Bueno, nosotros seguro que no; lo que digo es que tampoco evolucionará la especie humana en su conjunto. Una teoría que he conocido a través de The Structure of Evolutionary Theory, de Stephen Jay Gould, parece avalar la teoría de que las especies con éxito en su dispersión tienden a no evolucionar. Es lo que argumentan B. S. Lieberman y S. Dudgeon en su artículo "An Evaluation of Stabilizing Selection as a Mechanism for Stasis" en Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology 127 (1996): 229-38. Sostienen estos autores lo siguiente, traduzco, sobre el llamativo estatismo de las especies que parece contradecir algunos postulados de Darwin:

El estatismo puede surgir de la manera en que las especies se organizan en grupos reproductivos que se dan en medioambientes separados (...). La morfología de los organismos en cada una de estas poblaciones puede cambiar a lo largo del tiempo debido a la adaptación local o la deriva, pero la suma neta de estos cambios independientes a menudo se cancelará, conduciendo a un estatismo neto de conjunto. (...) Sólo si todos los cambios morfológicos a lo largo de todos los medioambientes sucediese en la misma direccción, o si los cambios morfológicos en unos pocos medios fuesen muy dramáticos y en la misma dirección, habría con el tiempo un cambio neto en la morfología de la especia. (...) Así, mientras una especie se dé en medios diferentes, podría predecirse que por término medio será resistente al cambio. (231, cit. en Gould 882).

Los cambios adaptativos locales no tienen, precisamente por ser adaptaciones locales, muchas posibilidades de extenderse a los miembros de la especie que habitan en ecosistemas muy distintos. Aunque no veo por qué esta variabilidad local no habría de favorecer la ramificación de especies diversas con el tiempo (si bien no de una evolución conjunta de la especie en una dirección dada). Parece faltar algo en la teoría, una predisposición estructural al estatismo de las especies que ha sido capaz de adaptarse a medios tan diversos (y siguen siendo en el momento del estudio una sola especie).

Aunque los autores no están discutiendo este caso, difícilmente puede concebirse una especie más distribuida por una diversidad de medios que la especie humana. Esto la haría, si la teoría es correcta, especialmente resistente a la evolución. Si a los medios diferentes le sumamos los contactos constantes entre poblaciones aisladas, que favorecen la dispersión de los rasgos, la variabilidad tendería a cero... Desde luego, la paleontología parece avalar la idea de que la estructura corporal del Homo Sapiens no ha experimentado evolución alguna desde su aparición en algún grupúsculo poblacional africano hace quizá 200.000 años. Y según esta teoría, se extinguirá la especie como la mayoría se extinguen: sin haber evolucionado hacia nada distinto, cuánto menos "superior".

Siempre me ha llamado la atención la diversidad local de las razas y tipos humanos; cómo ha debido haber un larguísimo periodo donde el aislamiento de poblaciones predominó, con intercambios mínimos entre grupos, hasta el punto de haberse diferenciado las morfologías de pelo, color, rasgos, etc., hasta este extremo. Y cómo, a partir de un momento dado, se invierte la dirección, al menos en parte, al terminar la prehistoria: la globalización, los viajes e intercambios mucho más generalizados vuelven a poner a estos grupos en contacto uno con otro y tienden a difuminar los cambios producidos a lo largo de decenas de miles de años.

Ni siquiera la degradación global del medio ambiente es probable que conduzca a una evolución diferenciada. En nuestra experiencia, desde luego, el medio no se degrada igualmente para unos y para otros. Siempre hay humanos en el ecosistema del lujo, y otros en el ecosistema de la miseria. Así que no cambiaremos.

De este tema se hablaba al final de Sapiens: El largo camino de los homínidos hacia la inteligencia, de Josep Corbella, Eudald Carbonell, Salvador Moyà y Robert Sala (Península, 2005). Eudald Carbonell dice allí que en el futuro habrá cambios mentales y culturales, como siempre los ha habido, pero que es improbable que evolucionemos hacia una especie distinta. "Para que evolucionáramos hacia una especie distinta haría falta que un grupo de humanos viviera aislado del resto de la humanidad durante miles de años. Así es como aparecieron los neandertales. Pero es imposible que esto ocurra en la Tierra, porque ya controlamos todo el planeta" (150). La respuesta deja una vía sin discutir: quizá las colonias en otros planetas sean la única (muy improbable) manera en que un grupo pudiera aislarse lo suficientemente como para evolucionar independientemente, como en las historias del futuro de Stapledon. Salvador Moyà apunta la otra posibilidad, la de cuasi-extinción por catástrofe nuclear que aislase pequeñas poblaciones en un ambiente muy alterado: posibilidad aún más indeseable explorada humorísticamente por Kurt Vonnegut en Galápagos (1985). Pero la expansión por toda la Tierra probablemente se produciría en una fracción del tiempo que llevó la primera expansión.

Carbonell apunta posibilidades utópico-distópicas igualmente inquietantes: la historia tiene una dirección, que es la de la globalización. Y la globalización llevará, piensa, a un salto ideológico y social trascendente para acceder a una nueva sociedad (que recuerda a la sociedad del Último Hombre de Fukuyama). Pero para Carbonell, "en el futuro, el cambio ideológico que debe hacerse para acceder a una nueva sociedad es imposible sin una catarsis. Usando un símil cristiano, es como si tuviéramos que hacer una purificación" (152). Un símil peligroso y extraño... "purificación" para lo que Carbonell describe como "una catástrofe y que se traducirá en miles de muertos y en deastres ecológicos brutales". "Nuestra única posibilidad de susbsistir ahora es continuar con la selección técnica hasta alcanzar la globalización" (154). Una globalización que en su estado final llevará, según Carbonell, "a un funcionamiento de laa Tierra como una red neuronal. Los humanos evolucionamos hacia una inteligencia mundial, hacia una conciencia única. Crítica, pero única" —Aunque lo de "crítica" debe ser dentro de un orden, porque seguidamente dice Carbonell que "no habrá ideologías distintas sino un pensamiento único" (155). Con lo cual la "evolución" nos conducirá, digo yo, a una segunda Edad Media, la etapa más parecida que ha existido al pensamiento único... Aunque aclara Carbonell que él es comunista, y que esta visión (no se sabe si utópica o distópica) es materialista, "esto no es una visión capitalista de la evolución humana sino una visión progresista". Un futuro en el que "la técnica que nosotros hemos generado nos controlará a nosotros. Y esto que inquieta tanto a tanta gente, a mí me parece un hecho magnífico, fenomenal, un big bang de la vida y de la conciencia que es nuestra principal obra en la Tierra" (158). Y a mí que sí me inquieta. Me inquieta el futuro, pero también el pasado, y el presente. En ninguno veo ni deseo ver la Gran Conciencia Universal con la que al parecer se motiva Carbonell al pensar en la evolución humana. Hay muchas narraciones de cómo se proviene de, o se vive bajo, o se progresa hacia, esa conciencia total. Pero son eso, narraciones. Sobre algunas de ellas escribí aquel artículo del "Apocalipsis de la comunicación total" ("An Apocalypse of Total Communication: Utopian and Dystopian Perspectives in Star Maker (1937) and The Matrix (1999)," en Memory, Imagination and Desire in Contemporary Anglo-American Literature and Film, ed. Constanza del Río-Álvaro y Luis Miguel García-Mainar; Heidelberg: Winter, 2004, 253-68).

No sé si cambiaremos, o si cambiarán, o no. En esa primera o tercera persona del plural está una cuestión importante: con qué grupo de seres pasado, presente, o futuro, nos identificamos. Y esa es una cuestión ideológica tanto como biológica. Si "cambiamos", en todo caso, nunca seremos "nosotros".

Yo no desciendo de ningún chimpancé