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Lovecraft y la ansiedad de la Red

El principio de La Llamada de Cthulhu no podría ser más inquietante para quienes tengan dudas acerca del apocalipsis cibernético que a veces imaginamos:

"Lo más piadoso del mundo, creo, es la incapacidad de la mente humana para relacionar todos sus contenidos. Vivimos en una plácida isla de ignorancia en medio de negros mares de infinitud, y no estamos hechos para emprender largos viajes. Las ciencias, esforzándose cada una en su propia dirección, nos han causado hasta ahora poco daño; pero algún día el ensamblaje de todos los conocimientos disociados abrirá tan terribles perspectivas de la realidad y de nuestra espantosa situación en ella, que o bien enloqueceremos ante tal revelación, o bien huiremos de esa luz mortal y buscaremos la paz y la seguridad en una nueva era de tinieblas". (En Felices Pesadillas, Valdemar, 2003, p. 849).

La Red podría interpretarse como ese "ensamblaje de todos los conocimientos", con efectos deslumbrantes y sin duda inesperados. Falta cruzar los dedos, y procurar que no se nos transforme la cibernética en una "abominación que aguarda y sueña en las profundidades"...

Las obras de Lovecraft están en red en el pintoresco sitio gótico Dagonbytes (www.dagonbytes.com/thelibrary/lovecraft/)

Sobre el "apocalipsis de la comunicación total" en The Matrix, en Olaf Stapledon y en Teilhard de Chardin escribí un trabajo aparecido en el libro Memory, Imagination and Desire in Contemporary Anglo-American Literature and Film (Heidelberg: Winter, 2004). Aquí va un trocito:

We could perhaps summarise Teilhard de Chardin’s theories as the convergence of Christianity, Hegelianism and evolutionary theory. Teilhard de Chardin contemplated human history as the gradual development of spirituality, from inanimate matter, through living forms and incipient consciousness to the full development of the spiritual potential of mankind. Teilhard’s is thus an optimistic theory of progress: the development of civilisation, science and thought will ultimately give rise to the Godhead that Christian and other mythologies place both at the beginning and the end of history-and in Teilhard there is indeed a seed of the Godhead even in the primitive universe, as it teleologically strives towards consciousness and unity. Such anthropocentric illusionism is, of course, the mythical side of Teilhard’s theories-as has been pointed out by Stephen Jay Gould (1990). The directionality of history is for Gould a perspectival effect, a retrospective illusion created by the vantage point of human observers.

Teilhard presents in an attractive way a theory of globalisation which, in spite of its pseudo-science, is for many an aesthetically (and ethically) satisfactory conciliation of progressivism, evolutionary thought and Christian spirituality. In The Formation of the Noosphere (1947), Teilhard wrote:

"No one can deny that a network (a world network) of economic and psychic affiliations is being woven at ever increasing speed which envelops and constantly penetrates more deeply within each of us. With every day that passes it becomes a little more impossible for us to act or think otherwise than collectively". (Quoted in Fusionanomaly 2002)

As the word "network" in the previous quotation may suggest, there exists indeed a contemporary offshoot of cybernetic Teilhardianism which sees in computer technology and in the development of the Internet and cell phones the road towards a spiritual integration of mankind in an overmind. The reflections on "Gaia Theory, the Noosphere and GaiaMind" by the New Age essayist Jim Fournier (2002) may serve as an example of the Teilhard/Ecology/Internet connection. It is worth noting that the Internet sites dealing with these New Age concerns abound in spelling mistakes and in links to astrological websites.

Teilhard’s vision, or that of these New Age visionaries, is a utopian dream of perfect communion in God or Nature. But a symmetrical line of reasoning has also given rise to dystopian, or nightmarish versions of globalisation and of the communicative apocalypse. Total communication becomes total alienation or totalitarian control in dystopias such as Zamyatin’s We (1924) or Orwell’s Nineteen Eighty-Four (1949). The alienation effect is perhaps even greater if the dystopian controller is not a human being, not even a living being, but some sort of machine. The "robotic takeover," the rebellion of intelligent machines and the replacement of mankind by robots, has long been a staple science fiction motif, but it acquires more threatening overtones after the fin de siècle, as computers have indeed invaded our personal space, and the machinery which is bound to dehumanise the world quickly spreads a web connecting the human and the non-human, luring us into the cybernetic interface, and in fact transforming human society into one vast cyborg.

Fin de la autocita.

En Orwell o en The Matrix, el final de la historia es un Cthulhu cibernético, y no precisamente el Dios que Teilhard esperaba. Ya se sabe: es cuestión de perspectiva. Los intereses de los apicultures no son los de las abejas, y los intereses de los dioses no coinciden con los de los humanos.

Cybertheorists

Bueno, se va haciendo imperativo inaugurar una nueva sección de mi bibliografía, una que agrupe a lo que llamaré cybertheorists – gente que actualmente tengo dispersa entre científicos, filósofos, críticos culturales, semiólogos, lingüistas, y otros grupos. Seguirán siendo, aun en una misma lista, un grupo heterogéneo, pero siempre relacionado por un interés por la comunicación electrónica, los ordenadores, la literatura cibernética, la realidad virtual... A esa lista irán desde Aarseth hasta Ziegfield, pasando por McLuhan y Moulthrop. Y–sabéis qué– que me voy a autoincluir entre esos "cybertheorists", hala, abandonando el nicho "estructuralista" que hasta ahora me acogía en la bibliografía. Pero una cosa no quita la otra, claro, y mi mente seguirá siendo –lamentable mente, dirán algunos– un pelín estructuralista de más... (Mi excusa para ir ahora de "ciberteorizador", aparte de mi reciente interés por los blogs y demás, es una cosa nostálgica: este año ya se cumplen veinte años desde que mordí la manzana del Macintosh, quince desde que husmeé los primeros hipertextos de Landow et al. en Brown, y diez de la primera versión en Internet de la bibliografía ésta. Ya son años en red dando mal – ¿o no?). Por cierto, la nueva sección de la bibliografía la inauguro hoy en mi ordenata, así que no aparecerá en red hasta la próxima edición de la bibliografía, en 2006.

Ah, y para no salir del capítulo vanidades, por primera vez me han mencionado favorablemente el blog (hasta ahora, aparte de algún enlace de gente simpática, sólo desfavorablemente, jeje...) – lo han elegido "bitácora de la semana" en Libro de Notas (el "diario de los mejores contenidos de la red en español")– ¡gracias, Libro! (y gracias por avisarme, Magda).

(PS: Vaya qué suerte la mía. Ahora que me habían puesto allí ha estado caído Blogia todo el día...).

ADD - WebCT

Estoy haciendo un cursillo sobre el Anillo Digital Docente de la Universidad de Zaragoza, para aprender a manejar herramientas informáticas de enseñanza no presencial. Ya tengo ahí algunos materiales para una de las asignaturas que doy, "Crítica literaria inglesa y norteamericana". Se gestiona con un sistema informático, WebCT, que es muy engorroso y lento de manejar, pero que a cambio tiene un montón de posibilidades... entornos cerrados de foro, correo y chat, posibilidad de poner exámenes automatizados, cálculo automático de notas, administrador de contenidos para acceso a ellos en fechas determinadas, etc. etc.

La verdad es que no envidio al alumno hipotético que se las tenga que ver con varias asignaturas y atender en cada una a las cuentas de correo, al chat, a varios foros, a las notas del profesor en el calendario... no es sorprendente que este alumno sea sólo hipotético. Lo cierto es que para una asignatura presencial es matar moscas a cañonazos, aunque algún elemento como el foro cerrado puede resultar útil para comunicación fuera de clase (ahora, que los alumnos escasamente utilizan el correo electrónico que ya tienen de oficio...). Me parece que como no se les obligue, convirtiendo en un fin lo que no debería pasar de ser un medio, no le voy a encontrar mucha utilidad práctica. Otra cosa es que vaya evolucionando la universidad hacia la no presencialidad... eso parecía hace unos años, cuando la mayor parte de la lista no aparecía en todo el año. Claro, que luego tampoco aparecían a los exámenes, y eso ya es pasarse de no presencial y pasar a alumno desmaterializado. Y a esos ya les puedes echar la Red encima, que ni aun así los repescas.

(Ah, y por cierto, le auguro un fracaso cuasi-rotundo a la movida esta de las pizarras electrónicas en las escuelas que se inaugura estos días en Aragón... También a nosotros nos compraron la tele para clase en los años 60, y se apagó porque interfería con el trabajo que hay que hacer... el medio se pone enmedio de la presencia directa).

Estilística del phishing

BBVAnet

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No, si ya desprecio. Si es que hasta para robar hace falta un mínimo de educación... zoquetes.

The Language of Websites

Este es un libro de Mark Boardman (Londres y Nueva York: Routledge, 2005), perteneciente a la serie Intertext, y complementario por tanto del libro "central" de la serie, Working with Texts. En este caso se examina el lenguaje de los sitios web con una perspectiva que está a mitad de camino entre la lingüística y el manual de iniciación a la red - o más bien, salta de una a otra perspectiva sin mucho terreno intermedio. Un terreno intermedio lo podría proporcionar el concepto de género discursivo, pero aquí está un tanto infrautilizado.

Una perspectiva interesante apunta en la voluntad del autor de utilizar el análisis narrativo para aplicarlo a la experiencia de la Web: "the idea of narrative as the driving force behind the Web and how it works as a form of communication" (3), pero el análisis es demasiado somero y la narratología demasiado escasa.

Incluye un breve capítulo introductorio, y otros sobre 1) el contexto físico de los sitios web, 2) los sitios web institucionales, 3) los sitios web personales, 4) sonido y vídeo en la Web, 5) buscadores, 6) elementos de la escritura en red. Todo muy esquemático, y todo desde el punto de vista lingüístico-estilístico, combinado como digo con explicaciones bastante elementales de lo que es la Web a nivel completamente introductorio: así se explican los constituyentes básicos de una página web en términos de prominencia estilística, prioridades, etc.; se comenta sobre el tipo de gráficos y de letra que se utiliza para crear una "imagen" (de modernidad, de seriedad, etc.), en relación al contexto "desregulado" de la Web.

Algunos extractos:

"The brain works by association and connection, and not in the linear way that the post-Gutenberg tradition of literacy requires of the reader. // Hypertext is a way of hard-wiring these associations and connections with other documents... Written text allows us to replay the content of our experience and thought, but the revolutionary assumption behind hypertext is that we are replaying a narrative more like the thought process itself" (10) Etc. Por otra parte, el hipertexto, dice, se parece al zapping, "channel hopping" (15) así que estaríamos hablando de un pensamiento un tanto descentrado...

"When intertextuality consists of hard-wired links and not simply references that the readers have to pursue themselves, it is easy to think of the Web as a wilderness. But it is perhaps more appropriate to think of it as a series of interconnected buildings" (31). Normalmente se nos ofrece un mapa o guía clara para el sitio: "Sometimes, though, there is a deliberate attempt to conceal the overall discourse structure of the site. A prime example of this is the hypertext novel–a form that pre-dates the Web, notably in the form of software tools for teaching children how to construct coherent written narrative. It was thought that the Web would popularise the hypertext novel, to the extent that the web form would rival the printed novel, but this has not happened to date" (33). Recomienda visitar, como novela hipertextual, ésta: www.waltersorrells.com/2.html

Parece escéptico el autor con la posibilidad de literatura en la Web, pero está pensando más en los viejos géneros, trasvasados, que en géneros nuevos. No se plantea por ejemplo la peculiar literariedad que puede surgir de los blogs. De hecho, a la hora de tratar (muy someramente) de los blogs, en el capítulo de los "personal websites", ignora el hecho de la interacción en los blogs, y habla de los receptores sólo en tanto que receptores implícitos - ¡como si no hiciesen su aparición efectiva! Tampoco aporta nada el libro sobre lo que es quizá el fenómeno más llamativo de la interacción a través de Internet: el desarrollo de formas escritas intermedias entre la escritura tradicional y la oralidad, en el correo electrónico, sí, pero también en los websites interactivos. Pero es que de hecho el libro no se ocupa en absoluto del aspecto interactivo de la red, cosa bastante llamativa.

Un aspecto interesante del libro es cómo influyen en nuestras actitudes hacia la Web y nuestros estilos de tratar con ella la consciencia de que es un medio sin responsable ni propietario global, un tanto impredecible, fluido, y accesible con otras máquinas que percibimos como también impredecibles y poco de fiar, los ordenadores.

Una aplicación interesante del esquema narrativo a la web: frente a la trayectoria voluntaria (si bien por enlaces prefijados) del lector, está el hecho de que "new proactive forces on the Web are beginning to encourage a kind of enforced narrative path, where content that we have not chosen may appear on our screens" (63) - popups, basurilla, etc. El origen del término Spam está en un sketch de Monty Python, en el que había un café en el que todos los platos del menú eran Spam (jamón prensado) con algo más.

La discusión de los buscadores es muy poco técnica, y ni siquiera se presta atención a la revolución que supuso el concepto de retroalimentación de enlaces de Google, utilizando la reticularidad de la red como fuente de información y no como obstáculo o medio neutro. Nos habla el libro de Boolean logic, pero no de Googlean logic... Vaya, se me acaba de ocurrir la palabra "Bloogle". A ver cuándo Google empieza a ocuparse del tema de los blogs más en serio, y no sólo con Blogger. Y vamos a los blogs en este libro.

"Personal websites appear to be a curious hybrid of secret diary and public revelation" (41) - una dinámica ésta que se estudia mucho más detalladamente en el libro de Viviane Serfaty The MIrror and the Veil (Rodopi, 2003). Comenta Boardman el morbo que parece producir la revelación a través del anonimato, a la vez confiando en que Internet te oculte y en que te proyecte a la atención global (48). Y el gozo casi mágico de saberte dueño de un "diario mágico" que sólo tú puedes modificar, ocultar o cambiar de sitio - aunque aquí se ignora otra vez la interacción y también la posibilidad de que alguien te "robe" el diario y lo cuelgue en otro sitio. (¿Ha sucedido ya? Seguro que sí).

Boardman comenta sobre la diferencia retórica, estilística y de diseño visual entre páginas institucionales y personales, comparándola con la diferencia entre la decoración de edificios públicos y de viviendas, respectivamente: "Personal pages are constructed more according to the principles of private living space, and so there can be greater experimentation with different types of communication" (47).

Compara los blogs a "discourse gatekeepers", cosa que parece exagerada. Un blog subraya aspectos de Internet, para llamar la atención hacia ellos; sería un highlighter más que un gatekeeper. Sí que me gusta el título de ésta sección: "Doppelgänger: Your web personality" (48). Y sigue a Daniel Chandler al utilizar el concepto de face de Goffman para analizar la autoproyección en la red: reescribimos continuamente viejas versiones de nosotros mismos, aunque otras queden enterradas en el archivo del blog. "Daniel chandler points out that this presupposes a very changeable version of the personality: working against the modernist idea that the personality is stable throughout all experience and that we are just trying to find it and be true to it; and instead reinforcing the post-modernist assumption that the personality is constantly being redefined" (49). OK: aquí hay un concepto utilizable, pero más que oponiendo modernismo y postmodernismo habría que relacionarlo con conceptos fluidos y reificados de personalidad, personalidad en proceso y desarrollo frente a personalidad estable - algo que no data del postmodernismo, sino que por ejemplo puede verse en las reflexiones de Friedrich Schlegel o de Solger sobre la ironía romántica: la trascendencia de uno mismo mediante el autodistanciamiento y la ironía. O en los Monólogos de Schleiermacher, también de la época romántica. Y Goffman, Goffman da mucho más juego para analizar el blogguismo, tanto en Interaction Ritual como en Frame Analysis. Cualquier día me pongo a ello...

El final de The Language of Websites es ominoso: en sección aparte, únicamente esto: "Be careful out there" (94).

Hiperhipertexto: Hipertextualizar todo el texto

Propongo una nueva interfaz de usuario para un buscador de Internet, o una nueva función que se añada a los buscadores existentes. Nombre: pues... Exploogle, o Googlefox, o lo que sea. Debería combinar un tipo de búsqueda afinada como las que hace Google con la interfaz habitual de un buscador que permite leer páginas web. La idea básica es hacer converger los conceptos de enlace y de búsqueda. Si leyendo una página web quieres hacer una búsqueda de términos relacionados con el tema, actualmente tienes que abrir Google u otro buscador, o ir al cuadro de búsqueda, y escribir allí los términos. En la interfaz que propongo, los términos a buscar se seleccionarían con una función particular que permitiese destacarlos en el texto mismo, no en un cuadro de búsqueda, y accionando a continuación un botón de búsqueda. Otra opción sería seleccionar (highlight) un fragmento de texto y hacer una búsqueda en Internet (pulsando el botón de búsqueda) de todos los términos relevantes de ese texto seleccionado. Los resultados de la búsqueda deberían abrirse en una ventana pop-up sin ocultar la página original, y con opciones de mostrar ya sea el primer resultado de la lista directamente, accediendo a ese sitio web, o una lista de resultados de búsqueda a la manera de Google y otros buscadores. También habría que desarrollar, claro, un sistema de búsqueda recursivo para que en caso de no obtener resultados se probase de nuevo con eliminación de términos de búsqueda o de parte del texto. Esta compresión de funciones que se pueden automatizar fácilmente elimina pasos innecesarios para el usuario en muchos tipos de búsqueda, y tiene como resultado convertir todo el texto, y no sólo los enlaces, en hipertexto. O sea, un hiperhipertexto.

(PS: Ir al 3 de septiembre para la continuación del caso de suplantación de mi personalidad... autosuplantarse uno mismo será inevitable, pero los suplantadores que intentan desacreditar a otra persona, "Eva", demuestran una baja catadura moral - y cobardía, claro).

(También crece el blog el cinco de agosto, con más reseñas y reflexiones sobre literatura y cibercultura ).

Google, Toogle, Woogle, Yahoogle, Googlefight

El golpe maestro de Google fue utilizar el enlace de internet como fuente de información utilizable y retroalimentable. A remolque han ido sus competidores, que lo van alcanzando: A9 o Yahoo dan ahora información casi tan utilizable como la de Google (but not quite). Antes se podían comparar los resultados de Yahoo y Google simultáneamente en Yahoogle (http://www.seekfreak.com/new/framer.asp - pero ojo que hay muchas páginas que utilizan el nombre pero no hacen esto). En la página de Fernando Tricas veo un enlace del año pasado a Toogle (http://c6.org/toogle)... busquen allí y vean lo que sale, por ejemplo, si buscas "chica verde" (sin espacio enmedio). O el nombre de algún famoso, etc. De allí nos invitan a probar Woogle (http://www.gujian.net/woogle). Con esto es más difícil obtener resultados legibles, pero probad por ejemplo con "Impeach Bush", o con "A rose is a rose is a rose". Se basan al parecer en una búsqueda de imágenes similar a la de Google. Procurad que vuestra imagen más enlazada en la web, si existe, sea bonita...


Hay otra página divertida, Googlefight (http://www.googlefight.com), que compara listas de enlaces de dos búsquedas- a ver quién la tiene más larga, vamos. (Probad, por ejemplo, Vanity Fea vs. Borjamari. Y luego, por eliminación, A Bibliography of Literary Theory and Criticism contra Borjamari--jeje. El ganador, que se enfrente a Barrapunto). Si os gusta Google, pues también está allí el Google Blog, para noticias, etc. : y Google Watch si creéis que Google es el cáncer de la web. O podéis buscar Google en Google, a ver qué sale... siempre hay sorpresas.

Links liegen lassen

A Ted Nelson no le funcionan los enlaces en su web (xanadu.com.au/ted/). Una pena, para quien inventó la noción de "hipertexto", y soñó con un sistema de enlaces indestructibles que comunicasen todos los textos, un auténtico Xanadu de la comunicación... Alguna Persona de Porlock ha debido irrumpir e interrumpir la conexión de ideas. O quizá Nelson esté demasiado enfadado con la WWW contra la que tanto despotrica y se le pone mal cuerpo al pasar por el aro de las páginas web y los "falsos" enlaces hipertextuales. Suena como si el proyecto no fuese a ningún sitio: Nelson pretendía hacer pagar por agregar contenidos – mientras que en el funcionamiento efectivo de la Web el enlace que te ponen es un beneficio obtenido. Sobre todo desde que llegó Google (ver mi post sobre "Economía del enlace" del día 6). El mismo diseño de las páginas de Xanadu es desfasado, comparable al mío... en fin, fue un sueño bonito mientras duró. La web va por otro lado, ciertamente, y está más intertwined&tangled que el hipotético Xanadu, lo cual es bueno, o por lo menos divertido... Por cierto, aún me estoy leyendo The Road to Xanadu, de John Livingston Lowes, una auténtica world wide web in a nutshell. Es Lowes, quizá más aún que Coleridge, quien inspiró a Nelson.