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Vanity Fea

Nenes

Con críos, ni al cielo

Este es un dicho de mi padre, frecuentemente repetido y familiar para mis oídos durante los años en que yo era uno de los críos; debía saber el hombre de lo que hablaba, porque tuvo once críos, o sea que ya le daba para una cierta perspectiva estadística sobre el asunto. Hoy se iba a dar una vuelta en bicicleta mi padre y se me reía al verme llegar con una pequeña bicicleta a cuestas (pequeña pero que pesaba como un burro muerto -- de hecho es la bici en la que yo aprendí a ir hace cuarenta años, pero ahora me va un poco escasa). Resulta que me había llevado a una fila de críos a dar un paseo: Álvaro, Blanquita, Ivo y Victítor, en bicicleta ellos y yo andando, con Oscar intentando sin éxito alcanzarnos con su patinete. Pues hasta la carretera de Orós hemos llegado, que no les da para mucho más ni a ellos ni a mí, y allí Victítor ha abandonado su bici y se ha subido detrás de la de su hermana para que lo lleven. Y hasta aquí que he tenido que cargar con mi viejo vehículo, por no tener un flashback traumático si hacía que él cargase conmigo...

Claro que casi fue aún peor ayer, que en otro paseo en bici se adelantaron y se pusieron hasta el colodrillo de barro al cruzar el vado de Arás, sin agua pero con barro abundante, y luego tuve que ponerme a descolgar las bicicletas por una pared para no tener que pasar por el mismo sitio, a la vez que despotricaba y me ponía yo de barro bueno, para ir a juego. Encima casi me escogorcio; probad a subir o bajar unas pocas bicicletas bien embarradas por una pared de dos metros. ¿Sólo dos metros? Sí, probad, y luego hablamos.

En fin, pues eso, que con críos ni al cielo, y menos si es en bicicleta.

La bicicleta de la muerte

Lista de deseos

Lista de deseos

Esta es la lista de deseos de Otitas, lo que desea a estas alturas, a los pocos días de cumplir seis años. Me la acaba de pasar, no sé si se espera que yo haga que se cumpla alguno de ellos. Como es el primer día de cole, he pensado que lo de "tener matones" sería por alguna inquietud del chaval, pero en realidad ha ido tan contento y sin incidentes por supuesto. A no ser el incidente de que lo han separado de su querido amigo Sergiopueyo, que le ha tocado en otro grupo. Me ha insistido que "¡tener matones a los lados es guay!" —pobre, no sabe aún que la realidad y el deseo nunca coinciden, y que si un día tiene que andar con matones a los lados probablemente no le hará ninguna gracia.


Aventuras con banderas


Cosas antiguas

Mañana es el cumpleaños de Oscar, y ya se las promete muy felices: tener seis años, está convencido, lo va a encumbrar a una categoría social muy superior a la de cinco años. Y además están los regalos...

Oscar- Mami, vamos a comprar los regalos.

Mami- Ah, no. Los regalos ya están comprados.

Ivo- ¿Qué dice?

Oscar- Que ya me ha comprado la escopeta.

Mami- Yo no he dicho eso. Yo he dicho los regalos.

Ivo- Quiero ver los paquetes. Espero que no sean cosas antiguas, porque las cosas antiguas a Oscar no le gustan nada.

Oscar- No, antiguas no.

Yo- Oscar es un tío moderno.

Oscar- Eso.

Ivo- Por ejemplo, aparece Alfredo dibujado en un dibujo antiguo: "Hola-Oscar. Hola-Oscar." Paam. Puñetazo. Se cae al suelo, y es plano. Sigue diciendo, "Hola-Oscar"...

Las modernidades que no aprendan estos críos en los dibujos animados, creo que ya no las aprenderán. Mira que le pegan al cráneo. Me acuerdo Álvaro, que a los tres años, iba en triciclo y lo veo chocar contra un árbol, queriendo, y dice: "Un accidente de tráfico". Y se tira al suelo con los ojos cerrados, yo escuchando. Y hacía como convulsiones repentinas, murmurando: "...me pasan por encima los coches..."

Dino saurios

Noches moviditas

(Domingo 20 de agosto de 2006)

 Mi sueño de esta noche era que tenía que sacar un camión de un garaje inclinado (la planta estaba inclinada, no sólo las rampas), y que se me calaba y no funcionaba el freno ni el freno de mano, y se me iba para atrás el camión, y había que ir chocando con las columnas u otros coches para pararlo, procurando a la vez no jorobar nada... uf. Pero aun con todo, nada comparado con el sueño de Oscar, que era un fantasmita (la verdad es que le echa un aire a Casper) y andaba metiéndose dentro de las cosas, escapándose de los cazafantasmas que lo perseguían con arpones y pistolones ("que podían disparar una variación de huesos, en lugar de balas, huesos afilados"); y se metía el fantasmita Oscar dentro de un ordenador, pero lo chafaban con un mazo... luego en la tele, luego en el enchufe, y los observaba ("y también podía leer la mente de todos; humm, dónde estará, ese fantasmita").

La palma se la lleva el sueño de Álvaro, que me lo acaba de contar:

Pues estaba yo en una especie de central nuclear abandonada, o similar, con chimeneas que echaban mucho humo, y había tenido lugar una catástrofe nuclear, y todo el mundo se había muerto, menos yo y seis o siete más, que andábamos juntos, y también habían sobrevivido otros pero esos se habían convertido en caníbales o en gigantes, vamos, en caníbales normales o en gigantes que además eran caníbales, y les habían salido dientes, y garras, y demás, y escapábamos en grupos, pero al final acababan todos devorados, menos yo, que por suerte descubría que podía volar, aunque por desgracia era con movimientos raros así con los brazos y las piernas [se agita convulsivamente de maneras grotescas e inconexas], además no sabía como controlarlo, volaba de mala manera, flop, flop, pero justo para escaparme del alcance de los caníbales, y de los gigantes que venían hacia mí con grandes zancadas de esas pesadas, pero yo me escapaba, hasta el bosque. Pensaba que era ridículo volar así, pero sólo lo pensaba después de haberme escapado. Lo malo era que también había muchos hombres lagarto, que a mis compañeros también les atacaban, y yo me subía volando como podía a una casa: ¡huuyy! flop, flop!! ¡aiinnggh! ¡qué ridiculez!— pero me asomaba y los veía subir por la pared, como salamanquesas, y asomaban sus lenguas bífidas... Yo me iba volando de una casa a otra, ay, ay, me sentaba a descansar en un tejado, apoyándome en una chimenea, pero venía un gigante con una cestita de picnic, más gigantes, cada uno con su cestita, pero las cestitas eran de tamaño normal, como cuando eran personas, las cogían con dos dedos, y hacían una merienda en mi tejado—extendiendo el mantelito, flaps, —ensaladita— y me veían, venían a por mí, eran de esos típicos gigantes torpes, y tenía que irme volando otra vez, pero era un vuelo que no controlaba... practicaba en el bosque, pero no era cosa solamente de aletear así de estas maneras ridículas, digo, era como ponerse a levitar cuando ponías los brazos y las piernas de según qué manera, las piernas las podía agitar como si tuviese alas, como un Microraptor. Ah, y también estaba por ahí Homer Simpson, en una casa blanca con una cruz roja, haciendo una sesión de desintoxicación, decía ... "cervezaaa...", tenía unas ojeras tremendas, estaba tumbado en un sillón con pintas de enfermo. En el bosque tampoco encontraba tranquilidad, porque allí me perseguía un faisán inteligente. Era irritante, me acusaba, "eh, tú, ¡asesino!" —porque me había comido a su hermano; yo me iba, y él detrás, venía andando y señalándome, era demasiado alto, iba tieso como una persona, y llevaba un gorrito con pluma de faisán—pero se lo comían unos perros salvajes que también acababan con la gente. Qué pena, aunque era muy irritante ese faisán inteligente. Yo me convertía en perro, y quería vivir en el bosque, estaba contento siendo perro, pero entonces me despertábais...  

No sé, debe ser algo que ponen en las empanadas...

En la Hispaniola

Abo 12 años

Abo 12 años

Hoy es el cumple de Abo. De regalo, le tengo guardado un modelito del Halcón Milenario, la nave de Han Solo en Star Wars. Y un libro a elegir en la mejor librería que encontremos en Viveiro.

Estos días también estrena su primer grano de acné, pobrecillo, ya adolece de adolescencia, aunque más bien es su cuerpo quien lo hace sin él. Él aún está a la orilla del mar de la infancia y jugando con las olas. Sobre todo estos días. Y que le duren...

		... those first affections,
Those shadowy recollections,
Which, be they what they may,
Are yet the fountain light of all our day,
Are yet a master light of all our seeing;
Uphold us, cherish, and have power to make
Our noisy years seem moments in the being
Of the eternal Silence: truths that wake,
To perish never;
Which neither listlessness, nor mad endeavour,
Nor Man nor Boy,
Nor all that is at enmity with joy,
Can utterly abolish or destroy!
Hence in a season of calm weather
Though inland far we be,
Our Souls have sight of that immortal sea
Which brought us hither,
Can in a moment travel thither,
And see the Children sport upon the shore,
And hear the mighty waters rolling evermore.
The Diary of Álvaro G.P., age 11 1/2

Juguetes Hemingway

De sobremesa con los enanos...
Ivo- ¿Quién es Hemingway?
- Pues un escritor famoso.
Ivo- Ah. Porque hemos visto juguetes Hemingway.
- ¿Juguetes Hemingway? No me digas.
Ivo - Sí. Son para jugar en la playa. "Juegue usted con los juguetes de Hemingway".
- Pero qué cosa tan rara. Esto habrá que investigarlo. ¿No será una lanchita?
Oscar- No, una lanchita no, por ejemplo, un avión radiocontrol.
- ¿Con la cara de Hemingway? ¿O qué? Primera vez que oigo esto. Aunque a los herederos los considero capaces de cualquier cosa.
- (A ver si... Estos enanos lo que quieren es comernos el coco. Que les compremos juguetes que han visto para la playa. Y como saben que estamos con Hemingway a vueltas, pues se quieren aprovechar y se inventan esta película. Tienen más cuento que Calleja).

Catwoman
 


No quiere nenes creo

Ivo y Oscar intentan sablearme, ya que la semana pasada Oscar me vendía un marcapáginas de un libro mío por un euro, y me hizo gracia y se lo compré....

- ¿Quieres un jueguito de golf?
- No, ya tengo este. Es mío, no me lo puedes vender.
- Bueno, pues ¿qué es lo que más te gusta del mundo?
- A mí mis nenes, mis botorritos.
- Vale, pues ¿quieres unos nenes? Te los vendemos por un euro.
- Si no nos das un euro, seguiremos siendo nuestros.
- ¡Jaja!
- Vale, Oscar, vámonos. No quiere nenes creo.

(PS: Acaba de reaparecer Oscar, se ha pegado una etiqueta que pone "90 cent". 

Y ayer, Oscar se hizo dos largos de la piscina grande, con manguitos, claro: "Tú decías que yo por aquí no nadaba bien").

Más Edipo

Que ha venido Elsa

Que ha venido Elsa

Who else? Bueno, ya estaba aquí, pero se ha manifestado. Bienvenida, Elsa, sobrineta que arrebata a Linza Lucía el título de Pequeñaja de la Familia, pero no le arrebata el título de La Que Menos Tiempo Ha Tenido El Título.

El móvil para dar la enhorabuena estaba apagado, o sea que me imagino que habrá habido demasiadas llamadas.La agencia de noticias casera dice que Elsa ha nacido bien aunque su mami necesita un buen descanso. Que aproveche mientras pueda.

... porque si los padres se creen que después del momento crítico ya se lo han currao, y está todo encaminado, les espera una buena sorpresa... empezando por el cambio súbito de personalidad que sufres y que no te anuncian en ningún manual.

En los bestiarios medievales, dicen que los osos nacen sin forma reconocible, y que la madre les da forma de oso a lametones. Bueno, pues un poquito pasa así también en todas partes, aunque nazcan los bebés con forma minihumana. La tarea de darle forma humana pasa a la fase B....

Así que ánimo, ¡y a disfrutar de Madrid, que no lo cierran los fines de semana! Y de la bebota, cuando se deje. Y de las nuevas y flamantes personalidades irreconocibles de todo el mundo.

Pasando lista a los primos