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Vanity Fea

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Últimos cuelgues

Últimos cuelgues
Estos son los últimos working papers que he subido al Social Science Research Network, tras su aparición inicial en este blog:

A Blogal Conversation


Benefit of Hindsight: Polibio, Vico, Wilde y el emergentismo crítico


Be Copy Now: Retroalimentación y dialéctica de la vida y el teatro en Shakespeare (Henry V, 3.1)


Netiqueta, Cortesía, Estrategia y Sabiduría

Mientras, sigue el congreso. Y el palique por los pasillos y a la hora del café, sobre todo con Michael Toolan. Como siempre, resulto ser el preguntador más activo de las sesiones (con la posible excepción de Alan Davies).  Hoy una excelente conferencia de Davies sobre el concepto de hablante nativo (desconstruyéndolo, claro, y muy bien por cierto); otra de Carol Weston sobre "Finding Your Voice"—con un encuentro inesperado con Ángel Orensanz que pasaba a saludarla—. También expone Andrea Pérez, una antigua alumna de Beatriz, un comentario de la intertextualidad en "I Have a Dream", y le paso mi traducción alternativa. Por la tarde, otra muy buena conferencia sobre las leyes de regulación de la incitación a la violencia racista, de John Joseph. Y una ponencia de Alon Lischinsky sobre los ejemplos, con unos cuantos como ejemplo. También una ponencia sobre la comunicación institucional mal llevada y sin feedback...  En todas hago mi preguntita, a veces hasta abusando, me imagino.

Y aparte corriendo corriendo a llevar a los niños al cole, y darles de comer, perseguir ponentes... uf.

Por la noche recibimos la visita de Azucena Penas Ibáñez, convertida para la ocasión en alter ego de Beatriz Penas Ibáñez. (Tanto así que le dice el abuelo, creyendo que era su hermana: ¡Huy, pensaba que iba a ser tu hermana!)

Autorrep(ub)licándome

¿Me siguen?

Uno de los trabajos obligados de seguimiento a mi blog Vanity Fea, noblesse oblige, es autoguglearme y ver quién me sigue, y seguirles yo mientras me sigo. Así hoy veo que este post inmediatamente anterior sobre la sombra de un globo sonda ha sido retomado en Zaragózame, antes de que lo envíe yo. Mira qué bien. Yendo por ese enlace se vuelve aquí. Y este otro de hace un par de días, "Todos en la misma rama", ha sido retomado como sucede a veces cuando hablo de la Universidad, en Fírgoa: Universidade Pública— donde en un día y medio ya ha tenido 459 lecturas. No todos se lo habrán leído entero, vale, pero otros muchos habrán ojeado la primera plana sin hacer clic para artículo completo, y esos no cuentan. Y cien lecturas más o así en mi propio blog. Oye, más que una comunicación en un congresillo de esos de siete y el que presenta, ¿no? De aquí a la fama. También me he puesto un autoenlace, cómo no, en mi página recién inaugurada del Social Science Research Network. Y aparte he estado trasteando unas horas limando patas de mosca en papeleo relacionado con este congreso, "Linguistics and Persuasive Communication" que pronto tiene lugar en nuestro departamento. Así que si cuento una clase sobre Shakespeare a la que he asistido más que impartido (al gusto de las nuevas metodologías de aprendizaje activo), ya me vale por hoy. Pero me tenía que tomar el tiempo de escribir este post ombliguista, ¿no?

Ah,  y de colgar este bonito vídeo de mi ópera favorita de Romeo y Julieta: "On dit dans la rue".








 

Eso, como seguimiento de hoy, para quien me siga (m'aime ou pas).

Indeméiking

¿Día internacional de la qué?

¿Día internacional de la qué?

Es otro de los síntomas que me aquejan, y cuyo nombre ya va siendo legión. No propiamente sordera de orejas—aunque sí soy un poco duro de—sino una especie de sordera mental que se manifiesta como un exceso de concentración en lo que estoy haciendo, ensimismamiento o aislamiento del entorno a efectos prácticos. Creo que es mi versión de lo que en la familia llamamos "el gen"—que creo que viene de parte de padre, y tiene efectos mucho más espectaculares y devastadores en otros hermanos ("¡Eh, Luis, que te hablo a tí!", y ya lo puedes sacudir del hombro, que si no está en eso, no está en eso).  Pues yo, lo mismo, pero barajado de otra manera. Hay cosas de las que no me entero.

Me pasa un poco como al geómetra Velázquez, en Manuscrito encontrado en Zaragoza, ese que traza curvas y líneas de fuerza para calcular los efectos de las pasiones humanas:

    —Señor Velázquez —dijo el cabalista—, permitidme que repita que estoy muy sorprendido de veros tan experto en historia como en geometría. Uno de esos estudios depende del juicio, otro de la memoria, y esas dos cualidades pasan por ser opuestas y contrarias.
    —Permitidme que no comparta opinión—respondió el geómetra. El juicio ayuda a la memoria clasificando lo que éstar reúne, de suerte que, en una memoria bien ordenada, cada idea se presenta siempre acompañada de todas sus consecuencias. Pero es cierto que la memoria, como el juicio, sólo puede aplicarse con éxito a un número reducido de ideas. Cuando es preciso, recuerdo, por ejemplo, todo lo que he sabido sobre las ciencias exactas, sobre la historia de los hombres y sobre la historia de la naturaleza; pero por otro lado olvido mis relaciones momentáneas con los objetos que me rodean. Es decir, que no veo lo que tengo delante de los ojos ni oigo lo que me gritan al oído, y eso hace que a veces pase por distraído.

—con razón.

 

—oOo—

Siempre nos quedará París

Siempre nos quedará París Pero siempre siempre, porque por fin le contestado al colega que me invitaba a dar una conferencia sobre narratología en una École Supérieure des Hautes Études diciéndole que no estoy con ánimos, o ganas, o circunstancias para ir—

Y que muchísimas gracias por invitarme... que era además con todos los gastos pagados.

Así que no se me oirá dar una conferencia en francés y disertar inteligentemente sobre la narración en el cogollito narratológico. Qué se le va a hacer... Lo dejaremos para otra vida posible, o imposible. No llegamos a todo—ni siquiera a una mínima parte de todo lo que me gustaría hacer, en mi caso.

Las causas de la decisión son muchas, pero la de fondo es la confusión que rodea actualmente a lo que vale o no vale la pena hacer en la carrera académica de uno. Cuando le ponen a uno una puntuación de "muy deficiente" en las oposiciones, o le niegan la capacidad de participar en los programas oficiales de estudios su propio departamento, digo. ¿Vale la pena escuernarse para ir haciendo demostraciones de lo mucho que vale uno en realidad? Pues llego a la conclusión de que no.

En cuanto a lo de dar conferencias, nunca lo he disfrutado realmente, aunque creo que sí que se refocilaría mucho el ego dando una en París. Pero otras circunstancias no acompañan, y así pues nos quedaremos en casa tecleando.

A Road not Taken


Un día pasó

Un día pasó

He empezado el día leyendo a W. H. Auden, creo—Los señores del límite. Luego le he puesto encima al libro una botella de aceite y creo que llevará la huella encima el resto de sus días—si la expresión "el resto de sus días" puede usarse refiriéndose a un libro.

The watch upon my wrist
Would soon forget that I exist
If it were not reminded
By days when I forget to wind it.


—aunque ahora tenemos el reloj conectado a la Red, no nos deja olvidarnos de que existimos. Llevamos cuenta.

He hojeado Vanities of the Eye, sin escribir nada de provecho, he hecho las compras; he estado con los pequeños en la plaza, Ivo en bicicleta, Otas leyendo 13 rue del Percebe y yo Manuscrito encontrado en Zaragoza. Potocki estuvo puliendo pacientemente una bala de plata antes de suicidarse con ella en su biblioteca. Ese carácter obsesivo deja huella en su libro. Más aprende Oscar con su tebeo ("Papá, ¿qué son acreedores? ¿Hay acreedoras?").

He hecho más probatinas de grabación: el ordenador, juguete de infinitas posibilidades, bifurca el día en montones de elecciones posibles. Pero luego no sabes dónde has estado, si aquí o en otra realidad. Sí, he estado en la piscina también chapoteando con los niños (una adivinanza de la piscina he acertado: "¿Qué es Air Berberecho?"). He releído "Fifty pounds" de A.E. Coppard. Estudiando bifurcaciones, aún no he decidido qué hacer con el resto de mi vida, llegado a un cruce más del camino; tampoco he terminado de poner orden en la mesa.

¿Qué más? Sí, rencillas familiares, de refilón por suerte; recuerdos de las personas a quienes no veo bastante, y que vuelven como olas a mi cabeza, por alguna razón no me dejan tranquilo e indiferente... También la muerte, también, ha tenido su papel hoy—el rayo ha caído por los alrededores, una vez más, hasta que un día acierta de lleno.

Le digo a una amiga que procuramos que todos los días sean idénticos para vivir en un marasmo temporal, hacer creer que no pasa el tiempo, aunque es de prever que llegará septiembre. Oscar está impaciente porque pasen los días hasta su cumpleaños, pobrecico. Yo querría que los días no pasasen, aunque tiene mal remedio la cosa aparte del que digo.

Ahora miras atrás, ves lo que has hecho en el día (examen de conciencia) y te dices que tiene que dar más de sí... pero ni all the king’s horses ni all the king’s men podrían hacerlo volver un segundo para atrás. Lo mismo diremos de la vida entera que de un día cualquiera. Mañana volveremos a fingir que somos inmortales, por el procedimiento de perder el tiempo lamentablemente. Ya se sabe, they also serve who only stand and wait—se aplica a nuestros minutos y días también, supongo.

 

Time passes slowly down here  
 

—oOo—

Indeméiking

A photo on Flickr


PS (los postscripta en los blogs deberían ir siempre al principio del post, o sea, estar prescripta):

- He mejorado la conexión de mi blog con mi fotoblog de Flickr, y ahora aparecerán un poco al azar más fotos mías en los artículos (o al final del blog). Por fin más santicos y menos letras.

- He actualizado la información sobre el recurso de apelación presentado por la oposición a cátedras. Tema judicial jugoso.

- Y también he modificado la portada de mi sitio web.

Ayer vino la Doctora Penas de visita desde Madrid, y aprovechamos para comentar lo que será mi contribución a un libro que va a coeditar, muy posiblemente para la editorial Peter Lang, titulado Estudios sobre el texto: Nuevos enfoques y propuestas.

Pues me he animado a proponer un capítulo sobre la narratología de los blogs, o los blogs y la teoría narrativa, tema alrededor del cual que llevo un tiempo dando vueltas. Por ejemplo aquí.

Y parece que va a salir una edición española, cum variatio, de un libro coeditado por otra Doctora Penas, todo queda en familia, en el que tengo un capiartículo. Aquí está la historia completa del escrito ese (extraída de mi bibliografía), y sus versiones españolas e inglesas (incluidas autoediciones en red). Supongo que tanta traducción y reimpresión me contará como indicio de calidad, o quizá de todo lo contrario, quién sabe, habiendo autoedición y familia de por medio. (Y eso que en ocasiones trabajar con la familia debería ser un mérito añadido, jeje...)

García Landa, José Ángel. "Rereading(,) Narrative(,) Identity(,) and Interaction." Paper read at the conference on "Identity and Diversity: Philosophical/Philological Reflections." Madrid: UNED, Oct. 9-10, 2003.
 
- - -. "Rereading(,) Narrative(,) Identity(,) and Interaction." In Interculturalism: Between Identity and Diversity. Ed. Beatriz Penas Ibáñez and Mª Carmen López Sáenz. Bern: Peter Lang, 2006. 207-26.

- - -. "Rereading(,) Narrative(,) Identity(,) and Interaction." Online edition in García Landa, Vanity Fea 10 Aug. 2006.
    http://garciala.blogia.com/2006/081001-narracion-identidad-interaccion-relectura.php
    2006-09-03

- - -. "Narración, Identidad, Interacción—Relectura". Online edition. 2006.
    http://www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/garciala/publicaciones/comminternesp.html
    2006-08-10

- - -. "Narración, Identidad, Interacción—Relectura." In Paradojas de la interculturalidad: Filosofía, lenguaje y discurso. Ed. Mª Carmen López Sáenz and Beatriz Penas Ibáñez. Madrid: Biblioteca Nueva, forthcoming 2007.

Pues mezclando una cosa con otra, seguro que el tema de la interacción, la relectura y la identidad tienen bastante que ver con la narratología de los blogs...

Reinventando la narración

Mañana, de vuelta

a Zaragoza. Que será larga, ancha es Castilla-León. Pero para hoy me parece que aún planeamos la última excursión a Estaca de Vares, el norte del norte. Y entretanto tenemos cumpleaños de Mrs. B. ¡Felicidades! Al contrario que a mí, le encantan los cumpleaños propios y ajenos. Pues a disfrutarlo.

A photo on Flickr

Bringing it all back home 

Hoy día de Santiago

(25 de julio de 2007)

 

Que otros por aquí dicen que en realidad empezó la cosa con Prisciliano, porque Santiago está en la tumba de Tierra Santa. Todo un cuento, vamos, el camino, y el contracamino del cuerpo santo de Padrón, y el que va desde Finisterre.

El caso es que empezamos el día de Santiago viajando a medianoche. A los Eduardos y las Montses los hemos dejado camino de Panxón; y nosotros nos volvemos conduciendo demasiado tarde, recorriéndonos toda la costa norte de Galicia con vueltas y revueltas. Con una escala más que indeseable en La Coruña, que está pésimamente señalizada para los forasteros y cada vez que venimos nos tiene dando vueltas como peonzas hasta que conseguimos salir, qué cruz, y eso que se supone que tenía un alcalde cojonudo.

Y eso, tras salir de la autopista vamos desgranando los infinitos nombres de pueblos gallegos a cincuenta kilómetros por hora: Álvaro, Cerdido, O Barqueiro, Mosende, Negradas, o cualquiera que te puedas inventar, seguro que existe por ahí perdido—Ronquido, pongamos. Al fin llegamos a Viveiro como a la una y media o las dos, y despertamos a Chelo, con quien habíamos quedado hacía horas, y se había quedado dormida en el coche delante de casa.

El día se nos va en desfasar el horario durmiendo hasta mediodía, luego charrar charra que te charra, sin salir a ver un día radiante que hacía (que para eso ya nos habíamos quemado en Fisterra, y ahora hay que ir con cuidado).

Creíamos que por los etarras, que suelen dejar alguna bomba puesta tras pasar unos días de vacaciones por aquí. Pero parece ser que son igual de temidos los islamistas, por lo del emblema de Santiago—Santiago matamoros, el patrono un tanto vergonzante de España, y todavía celebrado multitudinariamente en Galicia. No mola Santiago en la España andalusí y multicultural, y menos aún le mola a Al Quaeda, en la medida en que existan. Guerras celestiales.

Y a la caída de la tarde nos vamos a la playa de Covas, a darnos un chapuzón en un agua buenísima y tranquila ("la piscina más grande del mundo") con el sol casi de medianoche dando aún en las colinas una luz casi verde de tan amarilla. Y lo a gusto que se estaba, sin nadie más que había en todos los kilómetros de playa, vamos, ni un moro en la costa.

Ni tampoco hay por cierto aquí ni crimen ni nada, menuda diferencia con Barcelona, me decía un policía con quien me paseaba en el coche patrulla el otro día. Viveiro está lejos de todas partes, pero compensa.

Tronco del capitán para el 20 de julio